{"id":42107,"date":"2023-05-28T23:47:01","date_gmt":"2023-05-28T23:47:01","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-28T23:47:01","modified_gmt":"2023-05-28T23:47:01","slug":"mi-suegra-un-amigo-yesica-y-yo-cogiendo-en-tepoztlan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-suegra-un-amigo-yesica-y-yo-cogiendo-en-tepoztlan\/","title":{"rendered":"Mi suegra, un amigo, Yesica y yo cogiendo en Tepoztl\u00e1n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42107\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En uno de esos d&iacute;as jueves que no vend&iacute;amos tortas, decidimos irnos de paseo junto a mi suegra Melinda a subir el cerro del Tepozteco. Quienes viven en el centro de M&eacute;xico ya lo han de ubicar, para quienes no son de aqu&iacute;, les contamos que es un municipio de Morelos y una de sus atracciones es un cerro en el cual en una de las partes altas tiene unas ruinas arqueol&oacute;gicas, una de las razones por la cual es un destino tur&iacute;stico.<\/p>\n<p>En aquellos a&ntilde;os ten&iacute;amos un amigo que viv&iacute;a ah&iacute; en Tepoztl&aacute;n, con mucha condici&oacute;n f&iacute;sica para subir y bajar ese cerro y al haber nacido ah&iacute;, conoc&iacute;a muchos senderos y el modo de subir a otras partes m&aacute;s altas de ese conjunto de monta&ntilde;as. Su nombre es Mario.<\/p>\n<p>En esa ocasi&oacute;n &eacute;l nos recibi&oacute; en la caseta de cobro, que era el lugar donde hac&iacute;an parada los autobuses. Yesica y Melinda prepararon unas tortas y ensaladas, pues la idea era subir y explorar lugares a los que los turistas ten&iacute;an prohibido pasar, pues en muchas ocasiones ha habido personas que se extrav&iacute;an por no conocer el lugar, pero nosotros llev&aacute;bamos un buen gu&iacute;a.<\/p>\n<p>Para Melinda era la primera vez que subir&iacute;a al cerro, Yesica y yo ya hab&iacute;amos ido en varias ocasiones, si bien no ten&iacute;amos la condici&oacute;n f&iacute;sica de Mario, s&iacute; alcanz&aacute;bamos a llegar a la cima. A la mitad del camino, Mario nos sac&oacute; por un sendero, el cu&aacute;l deb&iacute;amos escalar agarr&aacute;ndonos de algunas ra&iacute;ces de los grandes &aacute;rboles que hay ah&iacute;, pasamos por barrancas y en algunos lugares, nos abraz&aacute;bamos al cerro para pasar de un lado a otro. Y luego de un buen rato y de sortear varios peligros, est&aacute;bamos en la parte m&aacute;s alta que el de la pir&aacute;mide a la que se ten&iacute;a permitido acceder.<\/p>\n<p>Estando en la parte de arriba y luego de recuperar el aliento, disfrutamos de la maravillosa vista, nos tomamos fotos, exploramos entre los &aacute;rboles y descansamos bajo la sombra de los &aacute;rboles, preparamos la manta en d&oacute;nde comer&iacute;amos y nos dimos cuenta que no llev&aacute;bamos qu&eacute; tomar, nos re&iacute;mos nerviosos pues todos ten&iacute;amos mucha sed, pero nadie se acord&oacute; de comprar bebidas.<\/p>\n<p>Mario se ofreci&oacute; a ir a comprar, pues &eacute;l ya se conoc&iacute;a muy bien el camino, calcul&oacute; que en una media hora estar&iacute;a de regreso, s&oacute;lo nos pidi&oacute; que lo esper&aacute;ramos para comer. Apenados, le dimos dinero y le agradecimos.<\/p>\n<p>Nos recostamos sobre el mantel. Yesica y yo nos empezamos a besar, no tardamos en ponernos calientes, pues nunca hab&iacute;amos tenido la oportunidad de hacerlo al aire libre. Nos quitamos la ropa y les aseguro que disfrut&eacute; mucho el sabor a sal de su piel, pues hab&iacute;amos sudado mucho al subir el cerro. Bes&eacute; su cuello y sus hermosas tetas, le dediqu&eacute; tiempo a sus pezones, pues me dec&iacute;a sentir rico que el aire fresco que hay a esa altura, secara mi saliva sobre ellos. No pod&iacute;a tocar su vagina, pues nuestras manos estaban muy sucias, al darse cuenta Melinda que mi novia s&oacute;lo se frotaba una pierna con otra, se acerc&oacute; y con cuidado abri&oacute; sus piernas y meti&oacute; su cara entre ellas, Yesica se estremeci&oacute; y levant&oacute; m&aacute;s su pecho, mi suegra le hac&iacute;a un muy rico oral pues ya sab&iacute;a d&oacute;nde succionar para hacer que mi novia llegara al orgasmo. Pas&oacute; un rato antes que Yesica se viniera entre los labios de mi suegra y poco a poco se recuperaba.<\/p>\n<p>Ellas se besaron en la boca, yo viendo a mi suegra en cuatro, comi&eacute;ndose a besos a mi novia, comenc&eacute; a desnudarla, ella no repar&oacute; en despojarse la ropa, echada a cuatro patas como perrita, penetr&eacute; su panocha tan h&uacute;meda y c&aacute;lida, apretaba muy rico. Hacerlo en un lugar as&iacute;, nos ten&iacute;a muy calientes. No me cansaba de penetrar su rica panocha, mientras Yesica me animaba a seguir d&aacute;ndole as&iacute; de a perrito, nos dec&iacute;a que nos ve&iacute;amos hermosos cogiendo. Mi suegra gem&iacute;a fuerte mientras buscaba los labios de su hija, bes&aacute;ndose apasionadamente. Melinda se cans&oacute; de estar de rodillas as&iacute; que me pidi&oacute; que me sentara, me inclin&oacute; un poco hacia atr&aacute;s y se mont&oacute; en mi verga, se mov&iacute;a delicioso adelante y atr&aacute;s, arriba y abajo. Yo me deleitaba viendo su hermosas tetas grandes movi&eacute;ndose sobre m&iacute;, ella sudando a chorros y sus hermosos ojos clavados en los m&iacute;os, con tanto morbo y deseo, no tardamos en venirnos juntos, yo como siempre sintiendo su panocha succionar mi verga, pues ten&iacute;a un movimiento interior &uacute;nico que me deslechaba delicioso.<\/p>\n<p>Melinda se dej&oacute; caer sobre m&iacute;, mientras nos recuper&aacute;bamos. No nos dimos cuenta que Mario ya ten&iacute;a rato ah&iacute; parado, d&aacute;ndonos espacio por lo que est&aacute;bamos haciendo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Que b&aacute;rbaros! Me hubieran dicho que hab&iacute;an olvidado a prop&oacute;sito las refrescos, no que ah&iacute; vengo corriendo para que no se deshidraten. Pero vali&oacute; la pena por lo que acabo de ver. &#8211; Nos dijo nervioso y agitado nuestro amigo.<\/p>\n<p>Yesica, Melinda y yo tratamos de cubrirnos, pero Mario ya nos hab&iacute;a visto todo. Se acerc&oacute; a nosotros y nos pas&oacute; una botella con agua a cada uno, mientras se deleitaba viendo el cuerpo de mi novia y mi suegra.<\/p>\n<p>Yesica me ve&iacute;a sonriente, p&iacute;cara, ya me imaginaba lo que pasaba por su cabeza. Se hinc&oacute; desnuda frente a Mario y llev&oacute; sus manos a desabrochar su pantal&oacute;n y con su mano sac&oacute; una verga gruesa, no tan larga, morena y muy peluda. Se la empez&oacute; a jalar, lo masturbaba rico, Mario levant&oacute; su cara al cielo y manten&iacute;a cerrados sus ojos, disfrutando. Yo me estir&eacute; a mi mochila, saqu&eacute; una tira de condones y se los pas&eacute; a mi novia, ella tom&oacute; uno y con cuidado se lo coloc&oacute; a Mario, &eacute;l no se la cre&iacute;a cuando Yesica se inclinaba a mamarle la verga y tan emocionado estaba que dur&oacute; pocos minutos, llenando el cond&oacute;n de leche, retorci&eacute;ndose de gusto, mientras Melinda y Yesica se re&iacute;an.<\/p>\n<p>Ver a mi novia mamando verga me la hab&iacute;a puesto dura a m&iacute;. Teniendo a mi suegra sobre m&iacute;, s&oacute;lo nos gir&eacute; un poco de modo que ella qued&oacute; abajo y le met&iacute; mi tronco, levantando sus hermosas piernas y poni&eacute;ndolas a la altura de mis orejas. Me encantaba verla moverse y disfrutarme, le met&iacute;a la verga con muchas ganas, pues ella me excitaba mucho, adem&aacute;s de la s&uacute;plica que me hac&iacute;a para que le metiera m&aacute;s la verga, la ped&iacute;a con mucho deseo.<\/p>\n<p>Mientras Melinda y yo est&aacute;bamos as&iacute;, Yesica estaba montada sobre Mario, disfrutando del grosor de su verga, movi&eacute;ndose de adelante hacia atr&aacute;s y &eacute;l estaba agarrado a sus nalgas. Ella como casi siempre, entrecerrando sus ojos, buscando su orgasmo, el cual le lleg&oacute; al poco rato, pues gimi&oacute; fuerte, casi un grito sali&oacute; de su garganta. Al igual que Mario, quien se vac&iacute;o poco despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Melinda y yo seguimos cogiendo bien rico, tardamos un buen rato m&aacute;s haciendo el amor, pero nos vaciamos al mismo tiempo en un orgasmo muy intenso. Ella escurriendo mi leche entre las piernas, la tom&eacute; por la cintura, antes de que se vistiera, para robarle un beso de lengua mientras el aire fresco nos secaba de a poco el sudor de nuestros cuerpos. Yesica y Mario ya estaban vestidos.<\/p>\n<p>Mario era un chavo muy t&iacute;mido y callado, buen amigo y apelando a su seriedad, le pedimos que fuera discreto en lo que hab&iacute;amos hecho ese d&iacute;a. &Eacute;l no dir&iacute;a nada y por el contrario, se ofreci&oacute; a darnos un tour por otros lugares que conoc&iacute;a en otra ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Esa tarde comimos y terminamos abajo en el centro de Tepoztl&aacute;n tom&aacute;ndonos unas cervezas, para ya por la noche regresar en autob&uacute;s, sentados los tres en un asiento para dos, bes&aacute;ndonos y cachondeando, acarici&aacute;ndonos bajo la ropa, ya que el autob&uacute;s iba muy vac&iacute;o. De m&aacute;s est&aacute; decir que terminamos en nuestra casa haci&eacute;ndonos el amor los tres tan rico como siempre.<\/p>\n<p>Hasta el siguiente relato. Saludos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 En uno de esos d&iacute;as jueves que no vend&iacute;amos tortas, decidimos irnos de paseo junto a mi suegra Melinda a subir el cerro del Tepozteco. Quienes viven en el centro de M&eacute;xico ya lo han de ubicar, para quienes no son de aqu&iacute;, les contamos que es un municipio de Morelos y una de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19565,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-42107","post","type-post","status-publish","format-standard","category-amor-filial"],"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42107","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19565"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42107"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42107\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}