{"id":42121,"date":"2023-05-30T22:00:00","date_gmt":"2023-05-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-05-30T22:00:00","modified_gmt":"2023-05-30T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-12","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-12\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (12)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42121\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>12. Cuando dos palabras&hellip; &iquest;Bastan?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pufff, me cost&oacute; un poco pero lo logr&eacute;! Tu botella de ron ya est&aacute; enfri&aacute;ndose en el refrigerador y pues adem&aacute;s, estas cuatro cervezas nos han salido gratis, pues su valor fue a parar directamente en la cuenta de aquellos tres galanes. &iexcl;Jijiji! &mdash;Ri&eacute;ndome disimulada, con mi mano derecha cubri&eacute;ndome la boca, le hago el comentario a Camilo sin dejar de mirar en su cara, &ndash;algo seria&ndash; un rictus de asombro, mientras organizo el cuarteto de envases bien fr&iacute;os, centrados sobre la mesa.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y que fue esa m&iacute;mica con todo y beso incluido? &iquest;Te estaban molestando o te divert&iacute;as con ellos y conmigo? &mdash;Le pregunto casi que acus&aacute;ndola, mientras ella al sentarse de nuevo en su lugar sin responderme, acomoda con delicadeza el tejido crochet de su vestido, despu&eacute;s de montar una pierna sobre la otra, &ndash;balanceando la sandalia sostenida por los dedos pintados de su pie izquierdo&ndash; y buscando al interior del amplio bolso, su tel&eacute;fono m&oacute;vil.<\/p>\n<p>Mariana tuerce la boca en se&ntilde;al de disgusto mirando al aparato con detenimiento y despu&eacute;s, a&uacute;n pensativa, desv&iacute;a su atenci&oacute;n hacia la cuidadosa manera con la que yo inclino el envase para servirle y analizo, &ndash;mientras tomo asiento al frente de ella&ndash; si es por mi pregunta que le ha incomodado o porque a lo mejor al revisar las notificaciones, nadie le ha escrito ni le dan likes como antes y por ello lo regresa despreocupada al interior del bolso. Sin embargo un segundo despu&eacute;s vuelve a tomarlo pero sin desbloquearlo, y lo sostiene en la mano derecha, a treinta cent&iacute;metros de su rostro.<\/p>\n<p>Vanidosa, cierra el ojo derecho y entreabre la boca, asomando ligeramente la punta de su lengua. Algo seria se observa en el reflejo de la pantalla, inclina su cabeza hacia la izquierda y se acomoda con los dedos de su mano la alta onda de sus cabellos negros. Da un segundo repaso ladeando un poco m&aacute;s el m&oacute;vil, palpa ambos p&oacute;mulos y volteando ahora su cara hacia el otro lado, sonr&iacute;e ligeramente. Al parecer ya complacida, se desentiende de su apariencia para responderme bastante reposada&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ashhh! Es que a ver, Camilo&hellip; &iquest;Por qu&eacute; los hombres tienen que ser as&iacute;? &mdash; Le hago esta pregunta levantando mis hombros, un poco angustiada al ver la cara que puso hace unos momentos, al verme reunida con esos pendejos, atosig&aacute;ndome con sus comunes halagos, &ndash;&iexcl;Que por qu&eacute; tan solita! o que, &iexcl;si del cielo se est&aacute;n cayendo los angelitos!&ndash; y necesito con urgencia que no desconfi&eacute; m&aacute;s de m&iacute;. Que entienda que yo no estaba haciendo nada malo, y solo les respond&iacute; a sus piropos educadamente, pues aqu&iacute; y ahora&hellip; &iexcl;No me interesa nadie m&aacute;s que &eacute;l!<\/p>\n<p>Golpeo el grueso cristal de mi jarra colmada de espumante cerveza, contra el marr&oacute;n del envase humedecido, &ndash;sostenido con firmeza por la mano diestra de mi marido&ndash; para luego llevarla hasta mi boca reseca y degustar de esta refrescante sensaci&oacute;n que baja por mi garganta, tras beber un largo sorbo que parece ir lentamente, hel&aacute;ndome desde adentro.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Asiii&hellip;? &iquest;C&oacute;mo? &mdash;Le respondo mientras que dejo sobre la mesa mi cerveza despu&eacute;s de aceptarle el mudo brindis, y tomo de su cajetilla blanca un cigarrillo, acerc&aacute;ndoselo a los labios. Yo me hago con uno de los m&iacute;os, y apropi&aacute;ndome igualmente de su encendedor, le ofrezco fuego al suyo entre chispeantes y moment&aacute;neos reflejos de la llama en sus ojos que me distraen y luego s&iacute;, hago arder la punta del que se balancea c&oacute;modamente en mi boca.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;As&iacute; de perros y pendejos! &ndash;afirmo con vehemencia luego de esparcir hacia un costado, la primera humareda de tabaco. &ndash; Tan pronto como el macho alfa se distancia moment&aacute;neamente de su hembra, se lanzan en manada para olfatearla con ganas de montarla al menor descuido. Que rid&iacute;culos. &iexcl;Gasss! &mdash;Noto una mueca de disgusto en la boca de mi esposo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Melissa por favor! Asumo que como estuviste metida entre la miel algo se te haya quedado bien pegado, pero quiz&aacute;s podr&iacute;as moderar tu lenguaje, al menos delante de m&iacute;. &iquest;No te parece? &mdash;Le reclamo con seriedad.<\/p>\n<p>&mdash;No te molestes por eso Camilo, solo es un decir. &iexcl;Pufff! &ndash;Suspiro para continuar respondiendo a sus recelosas inquietudes. &ndash; Lo que quiero expresar, es que tan pronto como se dieron cuenta de que estaba sola en la barra, se me acercaron revoloteando como mosquitos a un foco encendido, y todo porque empec&eacute; a mover ingenuamente mis caderas cuando Andrew me hizo caso y coloc&oacute; m&uacute;sica bailable, aprovechando que en el compromiso ese, los jugadores est&aacute;n en descanso.<\/p>\n<p>&mdash;Ya sabes c&oacute;mo me gusta la salsa y esta canci&oacute;n provoca que&hellip; Lo siento, si te sentiste incomodo por la situaci&oacute;n, pero es que&hellip; Yo&hellip; &iexcl;Hace tanto tiempo que no bailo! &mdash;Y concluyo mirando con tristeza al caf&eacute; profundo de sus ojos, a&ntilde;orando los tiempos pasados, bonitos y alegres junto a mi marido.<\/p>\n<p>Mariana expulsa por la nariz en dos filas el humo aspirado, y observa por detr&aacute;s de mi hombro, el ambiente festivo del local que se ha creado recientemente y se le contraen los labios, torci&eacute;ndolos un poco hacia la derecha; con su sonrisa suspicaz, m&aacute;s la aguzada mirada azul, investiga lo que sucede a mis espaldas, y mueve su cabeza de izquierda a derecha y viceversa, negando algo que al parecer por su gesto burl&oacute;n, le parece muy divertido.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Qu&eacute; has visto? &mdash;Le pregunto intrigado.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Nada raro. Tan solo que con esos tres hombres no se hace un caldo, y uno de ellos que ha logrado invitar por fin a una muchacha a bailar, pues&hellip; &iexcl;Qu&eacute; te dijera, Camilo! Qu&eacute; se mueve m&aacute;s un Alka-Seltzer dentro de una mazamorra, que ese tipo. &iexcl;Jajaja! &mdash;Me responde de manera graciosa, logrando que me d&eacute; media vuelta para mirar.<\/p>\n<p>Y es verdad. El pobre no da pie con bola. Decidido, me pongo en pie y me giro hacia Mariana. Extiendo el brazo derecho y le ofrezco abierta mi mano por encima del cenicero, de su jarra con media cerveza y del envase casi sin empezar de la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Es en serio? &iquest;Me estas invitando a bailar? &ndash;Incr&eacute;dula le pregunto a mi sonriente esposo. &ndash; &iexcl;Pero por supuesto! Ser&aacute; un placer aceptar su invitaci&oacute;n, caballero. &mdash;Le respondo feliz, con una sonrisa de oreja a oreja y el veloz aleteo de un colibr&iacute; es imitado por mis parpados y sus ennegrecidas pesta&ntilde;as, que como alas se mueven festejando esta grata sorpresa, aunque lastimosamente para los dos, a mitad de la canci&oacute;n.<\/p>\n<p>Poso mi mano delicadamente sobre la suya, &ndash;acomodo con celeridad mis pies dentro de las sandalias&ndash; y me levanto. Dejo aprisionado en la ranura del cenicero mi cigarrillo y me pongo justito a su lado para comenzar el baile. Frente a frente primero, mir&aacute;ndonos con nerviosismo a los ojos y luego lado a lado, coordinados como siempre, entre medias vueltas a la derecha y de regreso nuevamente 180 grados a la izquierda, distanciamos nuestros cuerpos algunos cent&iacute;metros, pero como siempre Camilo tan pendiente de atrapar mi cintura con su otra mano.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Cu&aacute;ndo fue nuestra &uacute;ltima vez? &mdash;Y Mariana se gira, en dos compases alej&aacute;ndose a la izquierda. &iexcl;Ella tan liviana y casi et&eacute;rea, algo seria y pensativa!<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, pues creo que lo hicimos en&hellip; Fue en la fiesta esa&hellip; La de Jos&eacute; Ignacio, para su cumplea&ntilde;os. &mdash;Respondo con frases espaciadas que no quer&iacute;a pronunciar, pero aun sinti&eacute;ndome avergonzada, debo ser honesta y a trompicones se me escapa la verdad en mi respuesta.<\/p>\n<p>Miro al suelo mientras le hablo, y sin soltarme de su mano regreso hacia &eacute;l deslizando ambos pies hasta ponerme de nuevo frente a su cuerpo, sintiendo en mi frente la calidez de su agitada respiraci&oacute;n, &ndash;sin rozar para nada mis senos a su pecho&ndash; meciendo aparentemente con el mismo cari&ntilde;o de siempre, mis cabellos. &iquest;O no?<\/p>\n<p>&mdash;Me refiero a la &uacute;ltima vez que t&uacute; y yo, bailamos como la pareja de esposos enamorados que &eacute;ramos y no a esa, que como en esta por apariencias, lo hacemos sin muchas ganas y por simple cortes&iacute;a. &mdash;Mariana hace una mueca de disgusto y sorpresa, con ojos y boca.<\/p>\n<p>&mdash;Fue en la finca de tus pap&aacute;s celebrando las que ser&iacute;an, si tu padre aun viviera, sus bodas de oro. Con tu madre, tus hermanos y mi familia. &iquest;Tengo raz&oacute;n? &mdash;Le termino por aclarar.<\/p>\n<p>Y ahora soy yo quien suavemente, y en espera de su respuesta, la aparto de mi lado al extender mi brazo, impuls&aacute;ndola con gentileza hacia la derecha.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Uhumm! Pues si lo quieres recordar de esa manera, pues s&iacute;. Aunque desde mi punto de vista, la &uacute;ltima vez nuestra no fue esa, sino en la fiesta por el cumplea&ntilde;os de &eacute;l, que como en esta ocasi&oacute;n, no he bailado contigo por aparentar algo que no siento. &mdash;Le respondo directa y sincera, dibujando con mis pasos una corta media luna al aprovechar el firme agarre de su mano para ir envolvi&eacute;ndome con timidez al principio en su antebrazo, pero enseguida con ganas en el resto del brazo, hasta quedar ahora s&iacute;, con mis tetas oprimidas contra su pecho y su mano diestra descansando bien abierta, unos dedos por debajo de mi cintura.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Desde la primera vez Camilo, me ha encantado bailar contigo! Y s&iacute;, es cierto que me hubiese complacido hacerlo m&aacute;s pegadita a ti, digamos que bien amacizados como usualmente lo hac&iacute;amos, pero t&uacute; m&aacute;s que nadie sabes que no era prudente o llamar&iacute;amos la atenci&oacute;n de todas esas personas. &mdash;Camilo callado, asiente y me indica con un movimiento de su mano, que sola y de rev&eacute;s gire 360 grados para luego sin soltarnos, entrecruzar nuestros brazos elev&aacute;ndolos por encima de nuestras cabezas. Mis ojos al hacerlo est&aacute;n clavaditos en los suyos y en su boca entreabierta, que por supuesto me incita a besarlo. Pero mis acaloradas ganas se ven aplazadas para &laquo;un despu&eacute;s&raquo; con las &uacute;ltimas armon&iacute;as, al darnos la espalda para virar en la vuelta final, roz&aacute;ndonos levemente las nalgas al volver a nuestra posici&oacute;n inicial, lamentablemente finalizando la canci&oacute;n.<\/p>\n<p>Una andanada de aplausos y chiflidos se nos viene encima sorprendi&eacute;ndonos, y por supuesto, &ndash;sonrojados y acalorados&ndash; Camilo y yo les sonre&iacute;mos a nuestros espont&aacute;neos espectadores, a la vez que con teatral gracia inclino mi cuerpo hacia adelante, como muestra de agradecimiento.<\/p>\n<p>Yo un tanto apenado, sonr&iacute;o a las personas que han prestado atenci&oacute;n a nuestra forma de bailar y con la mano de Mariana aun aferrada a la m&iacute;a, les doy la espalda con la intenci&oacute;n de irme a sentar. Pero la siguiente canci&oacute;n logra mantener los pies de mi se&ntilde;ora, anclados como pilotes de concreto sobre las coloreadas baldosas, y su brazo tirando del m&iacute;o, &ndash;con los m&uacute;sculos tensionados&ndash; me retiene entre la solitaria mesa que nos espera con las cervezas, y las ondulantes formas de su cuerpo meci&eacute;ndose y esper&aacute;ndome. &iexcl;Y de remate, con las mel&oacute;dicas frases iniciales de &laquo;A blanco y negro&raquo;, incit&aacute;ndome a continuar bailando con ella!<\/p>\n<p>Este vallenato especialmente, &ndash;del finado Kaleth Morales&ndash; lo hemos bailado varias veces. Tan solos ella y yo, pero &iacute;ntimamente aislados entre la multitud de personas que nos apretujaban en los bares y discotecas de moda. O exteriorizando nuestro amor, sin m&aacute;s compa&ntilde;&iacute;a que nuestros cuerpos libres de ropas, en las amobladas habitaciones de moteles algo escondidos entre calles estrechas y tan bien conocidas por parejas con ganas de un sexo convenido, as&iacute; como del placer obtenido, otorg&aacute;ndoselo al cuerpo del otro, sin ego&iacute;smos.<\/p>\n<p>Y me doy vuelta para contemplarla, atractiva y radiante como la he mantenido siempre presente en mis recuerdos. &iexcl;Imposible negarme, inadmisible hacerle un desplante!<\/p>\n<p>Mariana inclina levemente la cabeza y entrecierra dichosa su par de cielos. Coloca con picard&iacute;a el dedo &iacute;ndice de su mano derecha, en frente de su sonrisa de comercial de dent&iacute;frico, y lo sube lento, indic&aacute;ndome que me fije bien en los alegres brillos, &ndash;psicod&eacute;licos y arcanos&ndash; que destellan en el redondo zafiro p&aacute;lido de sus ojos. No s&eacute; bien cu&aacute;l es la finalidad, si enamorado de ellos ya me tuvo y liberado por ella misma, a&uacute;n me mantiene, del mismo modo que me embruj&oacute; con los gestos hechiceros en su carita de ni&ntilde;a consentida y con cada una de las sensuales poses de su angelical morfolog&iacute;a.<\/p>\n<p>Y yo sigo sin poder ubicar alg&uacute;n lugar en este mundo, donde reparen corazones rotos con curitas resistentes para heridas no cerradas, o con p&oacute;cimas y raros brebajes que logren desencantarme de ella, ya que he probado con guaro, tequila y vodka durante varios d&iacute;as, embriag&aacute;ndome por las noches y pasmado luego en mis pensativas madrugadas, sin conseguir liberarme del dolor que me caus&oacute; ni del amor que le profeso.<\/p>\n<p>&hellip;&laquo;Ayyy,<\/p>\n<p>Quiero aprender a volar y si t&uacute; me besas yo toco las nubes&raquo;&#8230;<\/p>\n<p>Canta el fallecido juglar vallenato con gran sentimiento, despu&eacute;s de que el acorde&oacute;n comenzara a llorar sus notas.<\/p>\n<p>&hellip;&laquo;Quiero aprender a cantar y si me acaricias le gano a Diomedes&raquo;&#8230;<\/p>\n<p>Y Mariana, mir&aacute;ndome me habla zalamera&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Puedo? &mdash;Le pregunto a Camilo y sin esperar por su aprobaci&oacute;n, levanto mis brazos sobre su pecho y paso alrededor de su cuello mis manos, &ndash;atenazando su nuca con dulzura bajo mis dedos&ndash; descansando de medio lado, finalmente mi cabeza en su hombro.<\/p>\n<p>&hellip;&laquo;Quiero aprender a olvidar y t&uacute; eres la &uacute;nica que puede arrancarme del alma esos recuerdos que tanto duelen&raquo;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Me permites? &mdash;Le pregunto a Mariana y como no se niega, alargo mis brazos hasta rodear su cintura y apoyo con firmeza mis manos abiertas sobre la frontera entre su espalda y el comienzo de sus nalgas, sintiendo de nuevo aquel olvidado p&aacute;nico esc&eacute;nico de nuestra primera vez bailando amacizados, aqu&iacute; en mi pecho.<\/p>\n<p>&hellip;&laquo;Y t&uacute; eres la que puedes pintar de mil colores, mi mundo en blanco y negro, borrar mis decepciones&raquo;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Camilo, mi vida. No necesitas pedir mi permiso para tomar lo que es tuyo y no me molesta que lo hagas, ya que me haces nuevamente feliz. &iexcl;De hecho, no te imaginas cuanto lo a&ntilde;or&eacute; y supliqu&eacute; al todopoderoso! &mdash;Le respondo sin despegar mi mejilla de su pecho, escuchando con claridad los latidos acelerados de su coraz&oacute;n, y logro de manera furtiva, que mi pierna derecha se acomode hogare&ntilde;a entre las suyas.<\/p>\n<p>&hellip;&laquo;Y t&uacute; eres la que puede arrancarme los a&ntilde;os para ser siempre joven y estar siempre a tu lado&raquo;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Para ser completamente sincero, tambi&eacute;n extra&ntilde;aba bailar de esta manera. &iexcl;Ejem, ejem! Ser&aacute; dif&iacute;cil, Melissa&#8230; Desacostumbrarnos. &iquest;No lo crees? &mdash;Carraspeo un poco, &ndash;pues de improviso se atoran en mi garganta las palabras antes de ser pronunciadas&ndash; y le pregunto presionando con mis dedos su columna lumbar, mientras damos una media vuelta sin precepitud, flexionando levemente nuestras piernas.<\/p>\n<p>&hellip;&laquo;Por tantos a&ntilde;os viv&iacute; en mil amores, viv&iacute; equivocado.<\/p>\n<p>Pretend&iacute;a encontrar una rosa en el &aacute;rbol ca&iacute;do<\/p>\n<p>Y por eso casi me caigo al final del abismo&raquo;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Por qu&eacute; te demoraste tanto en el ba&ntilde;o? &iquest;Te encuentras bien? &mdash;Le pregunto sin despegar mi cabeza de su hombro, girando feliz a su lado con mis ojos cerrados.<\/p>\n<p>&hellip;&laquo;Pero tus ojos con una mirada del fin me sacaron<\/p>\n<p>Y t&uacute; eres la que puede pintar con mil colores<\/p>\n<p>Mi mundo a blanco y negro, borrar mis decepciones&raquo;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Es que ten&iacute;a retenida una larga inspiraci&oacute;n. &iexcl;Jajaja!&mdash;Le respondo bromeando y sonriente, aunque ella no se percate de ello, ni de las miradas envidiosas de los tres hombres que la deseaban, al seguir Mariana con su cabeza recostada sobre m&iacute; pecho.<\/p>\n<p>&mdash;Ya veo. &iexcl;Espera!&#8230; Camilo&hellip; &iquest;No me dir&aacute;s que por recordar todo aquello te dieron ganas de&hellip;? &mdash;Y me separo ligeramente antes de que me responda, para darle una r&aacute;pida mirada insinu&aacute;ndole mis sospechas, pero a la vez, con una sonrisa de complicidad perfilada en mis labios.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Ya quisiera y brincos diera, Melissa. Pero no. Tampoco era para tanto. Digamos que solo termin&eacute; por recordar lo sucedido y lo que dejaste pendiente, mientras evacuaba la vejiga. Fue una velada insospechada y la manera feroz de tener sexo la hizo diferente. Est&aacute;bamos completamente desatados y explor&aacute;ndonos libres como si reci&eacute;n nos encontr&aacute;ramos. Sin el problema de acallar nuestros gritos y atar los gemidos con nuestras lenguas, por el temor de despertar a Mateo. Estuviste muy ardiente, a pesar de que te sintieras enojada por no intentarlo m&aacute;s, y que yo abandonara la idea de darte finalmente por el culito.<\/p>\n<p>&hellip;&laquo;Aseg&uacute;rame Jes&uacute;s, que despu&eacute;s de m&iacute;,<\/p>\n<p>No habr&aacute; otro que la bese.<\/p>\n<p>Y te prometo que siempre voy a quererla,<\/p>\n<p>Hasta el d&iacute;a de mi muerte. &raquo;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, mi&hellip; &iexcl;Mi vida! La verdad es que fue espectacular todo lo que hicimos. Mis ganas y tu paciencia, mi oculta fantas&iacute;a a medias realizada, con mi entrega postergada por&hellip; &iexcl;En&eacute;sima vez! Y sin embargo, tu paciencia y el esmero con la que me llevaste a expresar, &ndash;con mis pulmones inspirando placenteras sensaciones&ndash; cada uno de mis orgasmos, encadenando los guturales quejidos con mis roncos gritos exhalados, aprovechando la tranquila intimidad que con su ausencia, me hab&iacute;a otorgado mi beb&eacute;.<\/p>\n<p>El acorde&oacute;n contin&uacute;a silbando melod&iacute;as y Kaleth repitiendo versos, pero mi esposo se queda inm&oacute;vil, para luego apartarse un paso hacia atr&aacute;s de improviso. Desamparada sin entenderlo, en c&aacute;mara lenta mi mano es liberada de sus dedos y mi cintura nuevamente se halla hu&eacute;rfana del reconfortante apremio de su palma.<\/p>\n<p>Lo miro intrigada y a pesar de que levanta con rapidez la cabeza, alcanzo a observar en su cara una mueca de disgusto, un gesto de ira o de asco, que ya he visto antes. Y en sus ojos al cerrarlos con fuerza, un poco de humedad que al parecer desea huir por las esquinas de sus parpados ya arrugados. &iquest;Va a llorar? &iquest;Por qu&eacute;? &iexcl;No s&eacute; qu&eacute; pasa! &iquest;Qu&eacute; hice o que dije?<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Dos palabras, tan comunes como corrientes, pero que al volver a escucharlas de su boca han hecho clic, entrando primero por mis o&iacute;dos al cerebro y posteriormente han producido un profundo crac en mi alma. Se produjo una chispa, provocando un corto circuito mental y una nerviosa contracci&oacute;n muscular en mi maxilar inferior. La festiva actualidad se ausenta y en su lugar, se presenta el amargado pasado.<\/p>\n<p>Una inflexi&oacute;n posesiva de un sustantivo masculino, ajeno para m&iacute;, exclusivamente suyo&hellip; &iexcl;Para su amante! Ni mi hijo era &laquo;su beb&eacute;&raquo;, &ndash;aunque lo es&ndash; y mucho menos cari&ntilde;osa alguna vez, se refiri&oacute; a m&iacute; con ese apelativo. Yo era &laquo;su vida&raquo; al compartir nuestros d&iacute;as. Y me llam&oacute; tambi&eacute;n por a&ntilde;os &laquo;su cielo&raquo; aun si como ahora, nos anochec&iacute;a.<\/p>\n<p>Era igualmente cotidiano que fuera &laquo;su amor&raquo;, cuando requer&iacute;a un favor especial para abrir la tapa de un frasco rebelde, o entregarle de un elevado estante, algo para ella inalcanzable. As&iacute; mismo me gritaba &laquo;cari&ntilde;o&raquo;, para llamar mi atenci&oacute;n delante de mucha gente, diferenci&aacute;ndome amorosamente del resto de las personas en los atestados almacenes de los centros comerciales.<\/p>\n<p>Pero eso cambi&oacute; paulatinamente, &ndash;sin prestarle yo la debida atenci&oacute;n&ndash; unos meses despu&eacute;s de que alcanzara con su dedicaci&oacute;n, los &eacute;xitos comerciales que pretendi&oacute; al comienzo de todo este maldito melodrama, y que yo fuera quedando relegado de sus celebraciones por las ventas, como al margen de su compa&ntilde;&iacute;a bastantes fines de semana, dedicada ella como yo, a nuestro trabajo.<\/p>\n<p>Y al pedir de vez en cuando, peque&ntilde;as aclaraciones por sus tardanzas, fui rebautizado por ella con un cuarteto de consonantes y una agrupaci&oacute;n de vocales intercaladas. Entre risitas melosas, gui&ntilde;os picaros de su ojo derecho y uno que otro cari&ntilde;oso codazo en mi costado, como&hellip; &iexcl;&laquo;Su bobito&raquo;! Dos palabras y ocho letras. &iexcl;Mi epitafio!<\/p>\n<p>Elevo mi rostro para evitar que la humedad en mis ojos, se acumule en mis p&aacute;rpados inferiores y se me desborde. Mi vista algo impedida por l&aacute;grimas, se enfoca en una polvorienta y gris telara&ntilde;a extendida, &ndash;semi escondida entre una viga y el cable de corriente que alimenta el ventilador central&ndash; dejando de importarme el estruendo musical y tambi&eacute;n su cercana compa&ntilde;&iacute;a. De igual manera que no caigo en cuenta, de que el tacto c&aacute;lido de su mano se disipa entre mis dedos.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Camilo?&#8230; &iquest;Qu&eacute; te sucede?&#8230; &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;, mi cielo? &mdash;Me preocupo e intranquila le pregunto, pero mi marido no se inmuta, no me responde y contin&uacute;a con su cabeza echada hacia atr&aacute;s y con su mano derecha ocultando de m&iacute;, sus ojos.<\/p>\n<p>&iexcl;Idiota! &ndash;Me rega&ntilde;o, atenazando mis lagrimales entre el &iacute;ndice y mi pulgar. &ndash; El dique de piel con el que pretendo contener mi llanto, est&aacute; cediendo a la presi&oacute;n del desenga&ntilde;o justo por las esquinas, &ndash;al cerrarlos&ndash; y temo que rueden mejilla abajo, precipit&aacute;ndose al vac&iacute;o sobre la frente de Mariana, revel&aacute;ndole lo que estoy reviviendo.<\/p>\n<p>Se desenfoca el panorama, veo ya borrosos los risue&ntilde;os rostros de la gente y difuminadas sus danzantes figuras. Del reguero de banderas colgadas en la periferia ninguna ondea, pues no existe brisa que las menee, como a m&iacute; s&iacute; lo ha conseguido Mariana. &iexcl;S&iacute;! Bastaron dos palabras para explotar la delicada burbuja en la que me encontraba inmerso, despert&aacute;ndome del letargo m&aacute;gico al que fui llevado por los bonitos recuerdos y este &iacute;ntimo baile.<\/p>\n<p>Lo dijo nuevamente, de manera tan autom&aacute;tica como inocente. Acostumbrada por supuesto a referirse &uacute;ltimamente y de esa cari&ntilde;osa manera a nuestro hijo, pero tan solo a comienzos de este a&ntilde;o. Antes era &laquo;mi peque&ntilde;o&raquo;, &laquo;m&iacute; tesoro&raquo; y por supuesto&hellip; &iexcl;&laquo;Mi pr&iacute;ncipe&raquo;! Yo era el rey del hogar, Mariana mi eterna soberana y nuestro Mateo, el afortunado heredero. &iexcl;Mi beb&eacute;! Dijo sin maldad. &iexcl;Lo reconozco!<\/p>\n<p>Pero qu&eacute; puedo hacer si he recordado el desconcierto que produjo en mi raz&oacute;n, el enterarme de su traici&oacute;n precisamente con &eacute;l, al leer en la quinta o sexta p&aacute;gina del informe, &ndash;que con seguridad me entregaron por compasi&oacute;n&ndash; primero ley&eacute;ndolo en sano juicio, solo dentro de mi 4&#215;4 parqueado al frente de mi casa, sin atreverme a entrar. Y despu&eacute;s vuelto a releer como para corroborar que no era una pesadilla, acompa&ntilde;ando mi tragedia con varios tragos de vodka y no recuerdo cuantas cervezas, en un bar no muy lejos de casa. Luego la desilusi&oacute;n y la rabia, al dar un r&aacute;pido vistazo a los coloreados fotogramas en la &uacute;ltima parte del folder. Era ella, era &eacute;l y&hellip; &iquest;Ella con otros?<\/p>\n<p>&mdash;Dime algo por favor, Camilo. &iquest;Qu&eacute; tienes? &mdash;Y como sigue sin responderme, le tomo por arriba de las mu&ntilde;ecas, sujet&aacute;ndolo con fuerza, intentando de que reaccione y me mir&eacute;, me habl&eacute;&hellip; &iexcl;Me diga algo!<\/p>\n<p>En medio de un llanto silencioso, sorb&iacute; las &uacute;ltimas gotas de mi copa antes de que el barman insistiera en solicitar para m&iacute; un taxi, ya que era hora de cerrar. Sin aceptar su ayuda, sal&iacute; tropezando con sillas de madera y paredes rugosas hasta dar a la calle. Me arrop&eacute; del frio con mi cazadora negra, el malet&iacute;n de lona gris agarrado a dos manos para no perderlo y con el mi tragedia. Cargando en su interior con mi port&aacute;til y las ideas en planos digitalizados que no se ver&iacute;an concretados, las amargas noticias de su traici&oacute;n bien anilladas en el folder rojo y en el peque&ntilde;o bolsillo interior, una USB plateada que hasta el momento, por temor a tener que aborrecerla, no me he atrevido aun a revisar su contenido.<\/p>\n<p>No ten&iacute;a donde ir, o s&iacute;. Pero no quer&iacute;a volver ni deb&iacute;a regresar en ese estado, no tanto por ella, sino para que mi peque&ntilde;o no me viera transmutado en un hombre que no era y que por supuesto, nunca hab&iacute;a visto. &iquest;Qu&eacute; iba a decirle a Mateo? &iquest;Y c&oacute;mo la iba a confrontar? Sent&iacute; temor de m&iacute; ira y de la reacci&oacute;n al verla. Me abrig&oacute; de repente un gran vac&iacute;o de confianza en m&iacute; mismo. No entr&eacute; y escap&eacute;. &iquest;Fui culpable? &iquest;En qu&eacute; fall&eacute;? &iquest;Qu&eacute; mierdas yo no le entregu&eacute;? &iquest;A d&oacute;nde voy ahora? &iquest;D&oacute;nde putas est&aacute;n los amigos cuando los necesito? &iexcl;S&iacute; es que los tengo!<\/p>\n<p>Me cuestionaba, mientras caminaba por la iluminada avenida buscando recordar la ubicaci&oacute;n del parking, tratando de mantener el equilibrio f&iacute;sico y mental, pero con el andar zigzagueante m&aacute;s el frio de la madrugada, me fui desestabilizando de la sensatez prometida a la persona que me entreg&oacute; con tristeza la verdad sobre el enga&ntilde;o, mare&aacute;ndome de asco y repugnancia hacia la mujer que amaba.<\/p>\n<p>Finalmente tropec&eacute; con un grupo de personas, pero me agarraron por la cintura evitando mi ca&iacute;da e intent&eacute; a esa persona agradecerle. &mdash; &iquest;Don Camilo? &mdash;Escuch&eacute; con claridad esa voz y lo reconoc&iacute; enseguida. &iexcl;Qu&eacute; afortunado encuentro!, pens&eacute; y le sonre&iacute; lo mejor que pude con mi abatida cara de borracho traicionado y mirando doble el panorama.<\/p>\n<p>Pero al querer saludarlo no me salieron di&aacute;fanas ni separadas las palabras y vomit&eacute;, &ndash;justamente sobre uno de mis pies y sus dos zapatos&ndash; todo lo que no me hab&iacute;a comido pero si lo bebido. Y luego llorando como un hombre al que se le han esfumado los sue&ntilde;os en un tronar de dedos y deshecho la realidad de lo familiarmente construido, en un modesto desayunadero cercano ech&eacute; tambi&eacute;n mis penas sobre &eacute;l, mientras tom&aacute;bamos un caldo de ra&iacute;z &laquo;levantamuertos&raquo; para menguar el guayabo, despuntando la ma&ntilde;ana del que ser&iacute;a un largo s&aacute;bado.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Camilo por favor dime que sucede! &iquest;Qu&eacute; te pasa, cielo? &iquest;Por qu&eacute; estas llorando? &mdash;Angustiada y bastante trastornada, al verle as&iacute;, le pregunto nuevamente. Camilo sin determinarme, ya no puede retener sus l&aacute;grimas. Descienden gruesas y sin cauces definidos ruedan unas por los laterales de su nariz y las otras rodean los p&oacute;mulos hasta casi reunirse en el ment&oacute;n. El dolor o la tristeza que est&aacute; sintiendo ahora, me recuerda que soy la puta causa, el origen de su ruina, y me embarga la desaz&oacute;n, desatando tambien dentro de m&iacute;, nuevamente el temor a la tormenta.<\/p>\n<p>Claramente y varias veces, estaban detalladas esas dos palabras en la transcripci&oacute;n de las conversaciones que Mariana en una amorosa complicidad, sosten&iacute;a en un chat aparentemente privado con su amante. Desilusi&oacute;n, dolor y hasta repugnancia. Su &laquo;beb&eacute;&raquo; no era tan exclusivo para nuestro peque&ntilde;o. Su &laquo;beb&eacute;&raquo; primordialmente, era para el hijueputa de Jose Ignacio.<\/p>\n<p>Mis manos temblorosas se apoderan de sus mejillas, con la intenci&oacute;n de que me sienta. Quiero que se entere de que sigo aqu&iacute;, a su lado. Pero no duran mucho mis caricias palpando su piel mojada, pues se aparta estirando lo m&aacute;s posible su cuello y sin mirarme, voltea su rostro aspirando oxigeno de manera agitada. Me quedo con mis brazos elevados, las palmas abiertas abandonadas y la angustia por saber que le ha sucedido me sofoca. &iexcl;Verlo as&iacute; me parte el alma!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Nada! No me sucede nada. &mdash;Escuetamente le respondo y me giro d&aacute;ndole la espalda, con la intenci&oacute;n de separarme de ella, tomar una gran bocanada de aire, necesaria para serenarme y no derrumbarme en frente de ella. Pero s&iacute;, si me pasa. A pesar de que prefiero ser cruel conmigo mismo y fingir que no me duele, que no me afecta, a pesar de sentirme tan destrozado. Pero me agarra y no me deja.<\/p>\n<p>Lo tomo con fuerza a dos manos por los costados de la tela de su camisa, deteniendo las intenciones que tiene de retirarse. Y le pregunto nuevamente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; dije, Camilo? &iexcl;&iquest;Porque te has puesto as&iacute; conmigo?! &mdash;alzando tanto el tono de mi voz que estoy muy segura de que todos a nuestro alrededor han podido escucharme.<\/p>\n<p>Finalmente me doy vuelta y la miro. Observo en su rostro la inquietud, su preocupaci&oacute;n e intento moderar mi llanto, pero no puedo, sencillamente no puedo. Entre sofocos y temblores se lo digo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ehh!&#8230; Estoy bien. Es solo que&hellip; te&hellip; ten&iacute;a la esperanza de que&hellip; De que todo esto que me pas&oacute;&hellip; De lo que nos ocurri&oacute;&hellip; Fuese una m&aacute;s de las tantas pesadillas que yo he tenido que soportar y que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; de qu&eacute;, mi vida? Haber&hellip; &iexcl;Expl&iacute;cate por favor! &mdash;Con mi desesperaci&oacute;n al alza, le pregunto anim&aacute;ndole a continuar.<\/p>\n<p>&mdash;Es que&hellip; &iexcl;Jueputa!&#8230; Es que&hellip; &iexcl;Fuiste suya, Melissa! &iexcl;Maldita sea! &mdash;Le respondo hablando tan alto que sin masticarme las palabras, se las escupo en su cara con mi dolor y la rabia, como si fueran balas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Suya? &mdash;Le respondo con urgencia, y aunque s&eacute; bien de cu&aacute;l tema est&aacute; habl&aacute;ndome, no capto en mi radar femenino, la ubicaci&oacute;n exacta del momento. &iquest;Por qu&eacute; ahora? &iquest;Y cu&aacute;ndo la cagu&eacute;? No comprendo. Si est&aacute;bamos los dos tan delicioso, bailando pegaditos como antes, sinti&eacute;ndonos tan unidos como&hellip; &iexcl;Casi siempre!<\/p>\n<p>Seco mis mejillas con las mangas de la camisa, &ndash;he intento calmarme entre suspiros&ndash; a pesar de que ya no importa que me vea llorar. Ni ella, ni los dem&aacute;s que nos observan asombrados. Ya no me interesa hacerme el hombre valiente ante el mundo, el que no llora en el d&iacute;a, porque no le importa ni le duele y le resbala lo sucedido, pero que si me ha lastimado hondamente y solo lo dejo salir estando a solas y embriagado mientras oscurece.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;S&iacute;, Melissa! Fuiste suya, al tiempo que segu&iacute;as conmigo y con tus enga&ntilde;os, aparentemente siendo solo para m&iacute;, t&uacute; eras&hellip; &iexcl;Toda de &eacute;l!&#8230; &iexcl;Incompletamente m&iacute;a! &mdash;le grito finalmente y no puedo dejar de llorar.<\/p>\n<p>Mariana se amedrenta, me libera del agarre de sus manos y a la vez se muestra tan sorprendida como lo est&aacute;n las personas que boquiabiertas, tambi&eacute;n me han escuchado grit&aacute;rselo. Abre lo m&aacute;s posible sus redondos ojos celestes, tanto como la muda &laquo;O&raquo; formada por los labios resecos de la boca, quiz&aacute;s con la intenci&oacute;n de desmentirme, pero requiero soltarlo de una vez, as&iacute; que la contengo, moviendo a la vez mis dedos &iacute;ndices frente a su cara, para que no musite ninguna palabra.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que a&uacute;n no logro comprender y me molesta sobremanera, es cuando y como cambio para ti lo que al principio pensabas de &eacute;l. &iexcl;Qu&eacute; putas ocurri&oacute;, Melissa! Qu&eacute; carajos te hizo ese tipo para que&hellip; &iquest;Qu&eacute; te dijo o que te dio? Por qu&eacute; para ti, en un cerrar y abrir de ojos, ese malparido petulante pas&oacute; de ser un&hellip; &iquest;C&oacute;mo era que le dec&iacute;as? &mdash;E intentando imitar el tonito ani&ntilde;ado de su voz se lo recuerdo sin dudar.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh si&hellip; &laquo;Un rid&iacute;culo y despreciable macho presuntuoso&raquo;. Para llegar con el pasar de pocos meses, a convertirse en tu&hellip;<\/p>\n<p>Y dej&eacute; en suspenso la oraci&oacute;n, mientras tomaba fuerza respirando agitado, a falta de las dos palabras que la finalizar&iacute;an. Despu&eacute;s de todo a&uacute;n me jod&iacute;a montones siquiera pensarlas, mucho m&aacute;s restreg&aacute;rselas a Mariana en su cara.<\/p>\n<p>Respir&eacute; profundo, y asegur&aacute;ndome de mirarla fijamente a los ojos, con los m&iacute;os aun vidriosos, finalmente la conclu&iacute;, pendiente a su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Tu beb&eacute;!<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&iexcl;Esa frase! Esas dos palabras me conducen inesperadamente al origen del desconocido momento y revelan la causa de su repentino alejamiento. No he querido herirlo ni lastimarlo. Fue m&aacute;s por la fuerza de la maldita costumbre que las dije.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute;&hellip; &iquest;Queee? &mdash;Sorprendida le contesto, mientras pienso en c&oacute;mo responderle minimizando el da&ntilde;o. Pero&hellip; mi mente se queda en blanco, me estremezco y nerviosa empiezo a temblar s&uacute;bitamente frente al dolor que observo y puedo percibir en Camilo, tiritando como el reflejo de la luna en una noche despejada sobre la superficie lejana del mar antes de que las olas mueran apacibles en sus playas, y sudo escalofr&iacute;os. La manera en que me lo ha dicho y c&oacute;mo se ha puesto, me revela que a&uacute;n no lo supera y que mi traici&oacute;n la mantiene muy presente y detallada. &iexcl;C&oacute;mo le han dolido esas dos palabras a Camilo!<\/p>\n<p>Y como le duelen a &eacute;l, me atormentan profundamente a m&iacute; tambi&eacute;n al verlo tan afectado, y le acompa&ntilde;o con mis l&aacute;grimas su llanto. &iquest;C&oacute;mo lo sabe? No lo s&eacute;. &iquest;Qui&eacute;n lo puso al tanto? Ni idea. &iquest;Ser&iacute;a Chacho cuando se enfrentaron?<\/p>\n<p>Camilo me empuja con brusquedad y si, tambi&eacute;n con algo de fastidio para darse media vuelta. No puedo dejar que se vaya as&iacute; para su esquina, y me abrazo con todas mis fuerzas a su cintura. Me arrastra uno, dos pasos. No soy peso suficiente para anclarlo pero se conmueve por algo y se detiene.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Perd&oacute;n mi amor, perd&oacute;n! &mdash;Le respondo por detr&aacute;s a gritos, aprovechando el receso de este nuevo asalto, con mi frente bien apoyada en su espalda, como una lapa que se adhiere poderosamente a la roca donde sobrevive, yo en este caso lo hago a mi humano acomodo, o sea&hellip; &iexcl;Bien aferrada a la tela rosa de su camisa!<\/p>\n<p>&iexcl;Culpable! &iexcl;Culpable! Finalmente me escucho recriminarme interiormente, asumiendo la m&aacute;s que obvia sentencia. Sin importarme el lugar ni mi entorno, me voy dejando caer lentamente, &ndash;recorriendo su posterior anatom&iacute;a&ndash; apenas rozando mis manos por delante sus velludos muslos y desliz&aacute;ndose sin agarre por las huesudas rodillas.<\/p>\n<p>En actitud suplicante, rendida a sus pies con la cabeza inclinada y mi ment&oacute;n soportando el peso de mi conciencia sobre el inicio de mi pecho voy abarcando con la fragilidad de mis dedos, delicadamente sus tobillos desnudos, espos&aacute;ndolos para que no se me escape, pero sin apretarlos demasiado por si &eacute;l desea huir.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Perd&oacute;name mi vida! &iexcl;Por favor, por favor! Lo siento m&iacute;&hellip; &iexcl;Amor! T&uacute; eres mi amor, lo has sido y lo sigues siendo. &Eacute;l&hellip; Jos&eacute; Ignacio no lo fue, no lo es ni lo ser&aacute;. Yo&hellip; Yo ten&iacute;a que llamarlo de alguna manera para&hellip; &iexcl;Para que me creyera! &mdash;Le suplico agobiada y vencida por la verdad de su acusaci&oacute;n, permaneciendo de rodillas sobre las losas fr&iacute;as, sin importarme que se me llene de polvo y mugre, el negro vestido.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&iexcl;&iquest;Creerle?! La escucho decir a mi espalda, mientras la imagino tirada tras de m&iacute; en el suelo, encorvada, llorando y sufriendo. &iquest;Por qu&eacute; y para qu&eacute;?<\/p>\n<p>Inconsolable y con mi llanto avergonzado, he formado sin pretenderlo, un geom&eacute;trico pol&iacute;gono de l&aacute;grimas estrelladas, a unos pocos cent&iacute;metros de las zapatillas nuevas de Camilo, y de la peque&ntilde;a etiqueta verde pegada en uno de ellos, con el valor a cancelar escrito a mano alzada, en el borde posterior de la suela.<\/p>\n<p>Con algo de fuerza separo mis pies de sus manos desplaz&aacute;ndome baldosa y media hacia adelante, pero lo hago con cuidado de no lastimarla. &iexcl;Maldita sea! No lo entiendo, pero algo dentro de m&iacute; me dice que tengo y que debo&hellip; &iexcl;Yo necesito saberlo!<\/p>\n<p>Al girarme la veo postrada ante m&iacute;, sin importarle lo que piensen o puedan comentar las personas a nuestro alrededor. &iexcl;Me duele! Me causa mucha lastima verla as&iacute; y me conmuevo. Otra grieta puedo sentir abri&eacute;ndose camino en mi alma. Pero esta sensaci&oacute;n es diferente, m&aacute;s profunda y quiz&aacute; m&aacute;s ancha.<\/p>\n<p>Y aunque ya he sufrido demasiado por culpa suya sin merecerlo, en esta ocasi&oacute;n el amor que me queda por Mariana y que visto lo visto, es bastante, es quien la ocasiona. &iexcl;Amo a esta mujer! Por encima de todo y de todos, inclusive de m&iacute; aflicci&oacute;n. Por debajo en este instante quedan sus mentiras y sus enga&ntilde;os. Para m&iacute; en este momento su traici&oacute;n no se equipara a la pena de verla a ella padeciendo este dolor.<\/p>\n<p>&iexcl;Yo soy el motivo, soy yo su gran tribulaci&oacute;n! Y se me hace injusto pedir justicia, observando como sufre la mujer a quien tanto contin&uacute;as amando. &iexcl;Persiste dentro de m&iacute;! Mariana lo fue grabando al buril con dedicaci&oacute;n y esmero, en cada capa, en cada tejido de mi coraz&oacute;n desde que la vi. A&ntilde;o tras a&ntilde;o, caricia tras caricia, beso a beso.<\/p>\n<p>Y este coraz&oacute;n lastimado se mantiene palpitando, adolorido claro que s&iacute;, pero am&aacute;ndola a pesar de que no quiera ni deba sentirlo. Es m&aacute;s fuerte que el rencor o la tristeza y yo&hellip; No puedo verla as&iacute;, ni dejarla tirada a mis pies. Solidarios mis brazos se extienden, la buscan necesitados y la hallan bien acuclillada. Primero con mis manos acaricio nervioso sus cabellos sedosos por el sendero de la nuca hasta rozar las sienes con mis dedos y luego si, con algo de firmeza palpo la textura suave de los desnudos hombros y un suspiro generalizado escucho alrededor, alabando mi reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me doy cuenta de que ya no solo lloro por m&iacute;, lo hago tambien por ella y su tragedia. Me entristece verla as&iacute;, llorando y suplicando con sinceridad por un perd&oacute;n que yo&hellip; &iexcl;Yo puedo d&aacute;rselo! Si lo siento, claro est&aacute;. Y no por compasi&oacute;n o altruismo. &iexcl;Me jur&eacute; no lastimarla! Le promet&iacute; no hacerla sufrir, nunca fallarle y estar siempre a su lado.<\/p>\n<p>&iquest;Acaso este no es el momento que estuve esperando? &iquest;El dulce sabor de la venganza? &iquest;Verla ca&iacute;da y escucharle suplicar, llorando de rodillas? Pues si es esta es la ocasi&oacute;n, me sabe amarga y no la quiero.<\/p>\n<p>&mdash;No me hagas esto Melissa. No te quiero ver as&iacute;. Ven, &ndash;le digo tom&aacute;ndola por debajo de sus brazos&ndash;. &iexcl;Lev&aacute;ntate por favor y deja de llorar! &mdash;Pero Mariana no reacciona como lo espero y mis palabras no consiguen alzar sus cincuenta y pico kilos de peso, y por el contrario vuelven sus manos a alcanzarme, esta vez tom&aacute;ndome por las pantorrillas.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;n, perd&oacute;n. Yo te amo Camilo. &iexcl;Te amo, te amo! Perd&oacute;name vida m&iacute;a. &mdash;Le sigo suplicando sin querer levantar aun mi rostro ni mi cuerpo por falta de fuerza o por la verg&uuml;enza que no me abandona. Puede ser igualmente por cobard&iacute;a y el arrepentimiento que estoy sintiendo.<\/p>\n<p>Hace fuerza y me jala para que me acerque y yo lo hago. Pero ella sigue arrodillada, con su cabeza gacha, agitada berreando. Me dice entre sollozos que me ama. Escucho con claridad cada letra vocalizada, cada sonido lastimero, suave y sentido. La percibo agotada y sincera. Me ruega que la perdone sin atreverse a mirarme, con su frente ahora apoyada sobre mi muslo derecho.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Lo&hellip; lo siento cielo! Yo&hellip; &iexcl;Pufff! Yo te juro por la memoria de mi padre que me arrepiento de haberme metido con &eacute;l, y&hellip; Y de haber hecho todo lo que hice a tus espaldas. &iexcl;Perd&oacute;name mi amor! &mdash;Entre sollozos y suspiros, termino por decirle y caigo en cuenta de que no se escucha m&uacute;sica ni la algarab&iacute;a de antes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>12. Cuando dos palabras&hellip; &iquest;Bastan? &mdash; &iexcl;Pufff, me cost&oacute; un poco pero lo logr&eacute;! 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