{"id":42145,"date":"2023-06-01T22:00:00","date_gmt":"2023-06-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-06-01T22:00:00","modified_gmt":"2023-06-01T22:00:00","slug":"esposas-desesperadas-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/esposas-desesperadas-parte-2\/","title":{"rendered":"Esposas desesperadas (parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42145\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">13<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La se&ntilde;ora Elda, pelirroja de 35 a&ntilde;os, inconforme con su apariencia desde muy peque&ntilde;a por las burlas que los ni&ntilde;os hac&iacute;an por el color de su cabello, acostumbrada a vestir de la manera menos llamativa posible, siempre con ropas holgadas o de colores opacos, todo con el fin de que nadie se sintiera con deseo de voltear hacia donde ella estaba.<\/p>\n<p>Por lo mismo, su vida amorosa ten&iacute;a el mismo color gris de sus ropas, se cas&oacute; m&aacute;s por obligaci&oacute;n que por deseo, con un tipo que no ten&iacute;a la m&iacute;nima idea de c&oacute;mo satisfacer a una mujer (al menos la de su casa).<\/p>\n<p>La vida de la se&ntilde;ora Elda se reduc&iacute;a a las labores de la casa y por las tardes a actividades de beneficio, mismas que realizaba en la iglesia de su barrio.<\/p>\n<p>Ah&iacute; fue donde pudo encontrar amistad con otras mujeres, todas mayores a ella, que hab&iacute;an encontrado en las obras de caridad una raz&oacute;n para sobre llevar su vida.<\/p>\n<p>Esta ocasi&oacute;n tocaba recolectar dinero para hacer obras de caridad con la gente pobre que viv&iacute;a en la zona, de tal suerte que en su grupo de caridad se hab&iacute;an organizado ya en grupos de dos mujeres para cubrir un &aacute;rea m&aacute;s grande y tratar de recolectar m&aacute;s.<\/p>\n<p>Llego ese viernes por la tarde a la Iglesia, para verse con la acompa&ntilde;ante de esa misi&oacute;n, para tristemente darse cuenta que su compa&ntilde;era no hab&iacute;a asistido, por tener labores extraordinarias que hacer en casa.<\/p>\n<p>As&iacute; que partieron todas las parejas, cada una en diferentes direcciones seg&uacute;n la zona que les hab&iacute;an asignado a cada una de ellas, quedando sola la se&ntilde;ora Elda, pregunt&aacute;ndose a s&iacute; misma que har&iacute;a el resto de la tarde.<\/p>\n<p>Si regreso a casa, estar&eacute; aburrida, aunque mi marido se encuentra ah&iacute;, ser&aacute; como si no estuviera (pensaba), ya acostumbrada a ser ignorada por el marido.<\/p>\n<p>As&iacute; que decidi&oacute; emprender la colecta ella sola, -tal vez me aburrir&eacute; menos- se dec&iacute;a a s&iacute; misma, mientras se enfilaba a las calles que le hab&iacute;an sido asignadas.<\/p>\n<p>Desconectada del mundo de la moda, la se&ntilde;ora Elda pens&oacute; en ponerse ropa que le fueran m&aacute;s c&oacute;modas, sin pensar en el efecto visual que pudieran causar (o no).<\/p>\n<p>Enfundada en unos leggins color gris (obviamente), con una camisa de franela de gran tama&ntilde;o, que escond&iacute;a tanto los senos como la cintura de la se&ntilde;ora Elda, los cuales bien pudieran ser la envidia de cualquier mujer, solo que por l&oacute;gica ella no lo sab&iacute;a.<\/p>\n<p>Se calz&oacute; unas zapatillas de plataforma, pero c&oacute;modas para caminar, sin saber que esas plataformas hac&iacute;an que sus pantorrillas lucieran torneadas por la postura que las plataformas le generaban.<\/p>\n<p>Muy pronto llego a la zona que deb&iacute;a cubrir, empezando a tocar puertas, mismas que al ser abiertas, eran indicaci&oacute;n de empezar un discurso ya ensayado, de quien era ella, de donde ven&iacute;a, y lo que andaba haciendo.<\/p>\n<p>La tarde transcurri&oacute; muy r&aacute;pida, en algunas casas le daban con gusto, en otras se negaban y en otras no atend&iacute;an al llamado, era una avenida grande que ten&iacute;a muchos negocios, por lo que r&aacute;pidamente noto que era en estos en donde era m&aacute;s f&aacute;cil que le pudieran dar algo de cooperaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un par de horas, pens&oacute; en dar la vuelta y regresar, satisfecha de lo recolectado hasta el momento, as&iacute; que tomo camino de vuelta hacia la Iglesia para reportar la cantidad que hab&iacute;a recolectado y posteriormente dirigirse a su casa.<\/p>\n<p>Apenas hab&iacute;a regresado un par de calles, cuando en una esquina al voltear para cruzar, vio en la boca calle un peque&ntilde;o negocio a unos cuantos pasos, una desponchadora, como todas con varias llantas en la banqueta, por lo que la se&ntilde;ora Elda, se dijo: en los negocios me fue bien, y no me desvi&oacute; mucho, as&iacute; que nada puede salir mal&hellip;<\/p>\n<p>Llego al negocio y no se ve&iacute;a nadie que estuviera a cargo del local, &#8211; buenas tardes- grit&oacute; hacia adentro del local, sin recibir respuesta.<\/p>\n<p>Dio unos cuantos pasos hacia adentro, y poco a poco el ambiente se iba llenando de un penetrante olor a caucho, que hac&iacute;a pesada la respiraci&oacute;n de la se&ntilde;ora Elda.<\/p>\n<p>-Buenas tardes -repiti&oacute; el saludo, sin obtener respuesta de nuevo, vio hacia el fondo del local, solamente se apreciaba un reflector que apuntaba hacia la calle, sin permitir ver con claridad si alguien estaba en la parte trasera.<\/p>\n<p>Camino un par de pasos m&aacute;s, llegando casi a la mitad del local, cuando de repente a sus espaldas se escuch&oacute; un estruendo, de la cortina met&aacute;lica al ser cerrada, de inmediato el local se oscureci&oacute;, ya que el reflector no estaba dise&ntilde;ado para alumbrar una habitaci&oacute;n, solamente serv&iacute;a para deslumbrar.<\/p>\n<p>Era el encargado de la desponchadora, Toribio, un hombre que rondaba los 45 a&ntilde;os, de aspecto desagradable, ya que sus vestimentas estaban llenas de caucho de las llantas (con su respectivo olor) y aunque es un trabajo que requiere cierta actividad f&iacute;sica, no era musculoso, por el contrario acusaba una barriga que sobresal&iacute;a por encima del cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>Cargando en un brazo un six pack de cerveza (probablemente la causante del abdomen) y un caminado que lo acusaba de llevar ya al menos un par de six packs en el est&oacute;mago, vio la silueta de la se&ntilde;ora Elda, la cual al recibir de lleno la iluminaci&oacute;n del reflector, haciendo que la holgada camisa se transparentara, dejando ver solo la forma del cuerpo, que sin ser espectacular ni mucho menos, pero se ve&iacute;a una cintura delgada, con unas caderas de buen tama&ntilde;o, unos muslos torneados y unas pantorrillas que con los zapatos de plataforma luc&iacute;an de manera espectacular.<\/p>\n<p>De inmediato la se&ntilde;ora Elda volteo hacia la salida, repitiendo el saludo &ndash; buenas tardes &ndash;a lo que esta vez tuvo respuesta:<\/p>\n<p>T: Buenas tardes mamacita, pero que linda mujercita me apareci&oacute; en mi negocio.<\/p>\n<p>De inmediato la se&ntilde;ora Elda repiti&oacute; el mismo discurso que hab&iacute;a dado en todos los lugares en donde hab&iacute;a estado recolectando anteriormente, mientras el se&ntilde;or Toribio se acercaba poco a poco a ella, sin dejar de admirar la silueta provocada por la luz del reflector.<\/p>\n<p>T: As&iacute; que ahora mandan estos &aacute;ngeles a hacer las colectas, cada vez tiene mejores ideas la Iglesia.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Elda, visiblemente nerviosa trataba de salir lo m&aacute;s r&aacute;pido posible de esa situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>E: Mire se&ntilde;or, estoy de prisa, si no desea colaborar, tengo todav&iacute;a que recorrer varias calles.<\/p>\n<p>T: Claro que voy a participar en la colecta, en especial por tan hermosa recolectora que me mandaron, pero primero debes tomarte una cerveza conmigo.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Elda abri&oacute; los ojos de espanto, -pero yo nunca he tomado- respondi&oacute; casi a gritos.<\/p>\n<p>T: No te preocupes angelito, esto es casi como un refresco, adem&aacute;s ya debes tener sed despu&eacute;s de tanto caminar, y sobre todo que es una tarde soleada.<\/p>\n<p>La cabeza de la se&ntilde;ora Elda pensaba a mil revoluciones para poder salir de esa situaci&oacute;n, tomando la peor de las decisiones.<\/p>\n<p>Le aceptar&eacute; la cerveza, no creo que me provoque nada y despu&eacute;s de eso saldr&eacute; corriendo de aqu&iacute; (pens&oacute; para s&iacute; misma).<\/p>\n<p>E: Est&aacute; bien, pero solo tomare una porque debo regresar al templo.<\/p>\n<p>T: Claro que si preciosa &ndash;respondi&oacute; al tiempo que desprend&iacute;a una cerveza del empaque y se la ofrec&iacute;a ya abierta-, de la misma manera le ofreci&oacute; para sentarse una pila de llantas usadas en las que puso un cart&oacute;n en la parte de arriba.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Elda se sent&oacute; en el improvisado asiento que le ofrecieron y empez&oacute; a beber sorbos peque&ntilde;os de la cerveza.<\/p>\n<p>En tanto el se&ntilde;or Toribio recorr&iacute;a con la mirada el cuerpo de la se&ntilde;ora Elda, en especial las piernas que luc&iacute;an por dem&aacute;s espectaculares por la combinaci&oacute;n de los leggins y los zapatos de plataforma.<\/p>\n<p>No cesaba de mencionarle lo hermosa que estaba, mientras la se&ntilde;ora Elda solo bajaba la mirada, esquivando la del se&ntilde;or Toribio.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una metralla de piropos, donde recibi&oacute; adulaci&oacute;n sobre sus piernas, sus ojos, su boca, su cabello, etc. La se&ntilde;ora Elda comenz&oacute; a sentir algo extra&ntilde;o que nunca antes hab&iacute;a sentido, era una calidez que brotaba desde su entrepierna y sub&iacute;a por todo su cuerpo hasta llegar a la cabeza, manifest&aacute;ndose en forma de sudor, que ca&iacute;a en peque&ntilde;as gotas de su cabeza, ya no lograba diferenciar si era el encierro del local, o el olor penetrante del caucho, o la cerveza a la que no estaba acostumbrada o que en verdad las palabras de ese hombre estaban desmoronando su fortaleza moral.<\/p>\n<p>Dentro de esa confusi&oacute;n, la se&ntilde;ora Elda cometi&oacute; el segundo error de la tarde, en su desesperaci&oacute;n por salir de ah&iacute;, bebi&oacute; grandes sorbos de la cerveza, para terminar m&aacute;s r&aacute;pido y poder salir de ah&iacute; en menos tiempo.<\/p>\n<p>Lo &uacute;nico que logro fue que su cuerpo manifestara la falta de practica en la ingesti&oacute;n de bebidas alcoh&oacute;licas, despu&eacute;s de varios sorbos termino su cerveza tratando de levantarse de manera r&aacute;pida de esa pila inestable de llantas, lo que provoc&oacute; que la se&ntilde;ora Elda perdiera el equilibrio, dando tumbos en varias direcciones, hasta que los brazos del se&ntilde;or Toribio la lograron detener.<\/p>\n<p>Trato de lograr la vertical de su cuerpo, pero la distrajo un nuevo problema, las manos del se&ntilde;or Toribio que la hab&iacute;a detenido por la espalda se encontraban en los senos de ella, las cuales hab&iacute;an iniciado hace ya unos momentos un movimiento circular de masajeo a los senos redondos de la se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>A la anterior sensaci&oacute;n de calidez en la entrepierna, se un&iacute;a ahora la sensaci&oacute;n de humedad, la se&ntilde;ora Elda sent&iacute;a que de su entrepierna brotaba un manantial de l&iacute;quido caliente, ya el calor emanado de su vulva la ten&iacute;a atrapada por completo, giro para ver de frente a su captor y las manos de este dejaron de masajearle los senos para pasar ahora a tomar posesi&oacute;n de sus nalgas.<\/p>\n<p>Las fuertes manos del hombre amasaban el par de nalgas redondas de la se&ntilde;ora Elda, la cual ya vencida por completo rodeo con sus brazos el cuello del se&ntilde;or Toribio al tiempo que recib&iacute;a de &eacute;l un torrente de besos en el cuello.<\/p>\n<p>De la boca de la se&ntilde;ora Elda alcanzaba a salir un casi imperceptible &ndash; no, no- tratando como &uacute;ltima opci&oacute;n de dar defensa a su cuerpo, sin embargo ya era demasiado tarde, de un r&aacute;pido movimiento el se&ntilde;or Toribio despojo de su franela a la se&ntilde;ora Elda, y con la misma pericia la despojo del sujetador, dejando libres a unas todav&iacute;a desafiantes tetas blancas, coronadas con un rojizo pez&oacute;n que a estas alturas se encontraban duros como la roca.<\/p>\n<p>La blancura de la piel de sus tetas era profanada por las manos negras de caucho del se&ntilde;or Toribio, quien brindaba un masaje que pon&iacute;a erizados los cabellos de la nuca de la se&ntilde;ora Elda, pero cuando sinti&oacute; la lengua de &eacute;l mamando sus pezones, sinti&oacute; que algo exploto en su cabeza, estaba completamente perdida disfrutando de esas sensaciones que por alguna raz&oacute;n le hab&iacute;an sido negadas por tanto tiempo.<\/p>\n<p>Apenas logro entreabrir sus ojos la se&ntilde;ora Elda solo para darse cuenta que sus manos estaban mesando los cabellos de su atacante, jalando su cabeza para que atacara a ambas tetas, gozando la diferencia de sensaciones que le daba el ser lamida, chupada y mordida por unos labios que parec&iacute;a ten&iacute;an la misma desesperaci&oacute;n que ella de recibirlos.<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s, el se&ntilde;or Toribio hizo gala de destreza, al despojar de sus leggins a la se&ntilde;ora Elda, quien ahora ten&iacute;a solo sus bragas y los zapatos de plataforma, unas bragas que acusaban ya los estragos de la humedad, con una marca de agua justo en el tri&aacute;ngulo de la prenda, de inmediato la proyecto al sitio donde el mont&oacute;n de llantas era m&aacute;s parejo, cayendo pesadamente, pero antes de poder recuperarse sus piernas estaban abiertas sujetadas de los tonillos y con el rostro del se&ntilde;or Toribio entre sus piernas, quien lamia de manera desesperada toda la zona p&uacute;bica de la se&ntilde;ora Elda.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos cuantos segundos, con un poco de sangre que le llego a la cabeza al se&ntilde;or Toribio, descubri&oacute; que era m&aacute;s c&oacute;modo despojar a la se&ntilde;ora de sus bragas, arranc&aacute;ndolas literalmente, escuch&aacute;ndose e sonido de la tela romper y de manera inmediata un gemido ahogado provocado por la excitaci&oacute;n y un poco por la p&eacute;rdida de aire.<\/p>\n<p>Ya con el camino despejado la lengua del se&ntilde;or Toribio recorri&oacute; toda la longitud de los labios de la panocha inexplorada de la se&ntilde;ora Elda, la cual experimentaba descargas de placer a las que nunca hab&iacute;a estado expuesta, sintiendo de manera magnificada cada una de las pulsaciones que su vagina enviaba al cerebro, conociendo solo hasta ese momento la gran cantidad de terminales nerviosas que pose&iacute;a su &oacute;rgano sexual.<\/p>\n<p>De nuevo sus manos se fueron de manera instintiva a la cabeza del se&ntilde;or Toribio, las cuales de manera consciente o inconsciente dirig&iacute;an los embates de la lengua del hombre a lugares que le generaban m&aacute;s placer que otros.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente aquello se convirti&oacute; en un fest&iacute;n de saliva y jugos vaginales que mezclados entre si completaban ya un volumen considerable de fluidos que escurr&iacute;an por los muslos, nalgas y ano de la se&ntilde;ora Elda.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s que la lengua del se&ntilde;or Toribio irrumpi&oacute; dentro de la vulva de la se&ntilde;ora Elda, esta casi no logro contener el grito, sent&iacute;a deliciosa aquella lengua gruesa que la estaba pr&aacute;cticamente penetrando, lo que provoc&oacute; que la vagina se dilatara y ante los embates constantes de la lengua comenz&oacute; a tener una eyaculaci&oacute;n, la m&aacute;s grande hasta ahora experimentada por la se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Un grito ahogado de placer acompa&ntilde;ado del sonido de grandes goterones de orgasmo que reventaban en el piso se escucharon dentro del taller, provocando que la se&ntilde;ora perdiera un poco las fuerzas de sus brazos, soltando la cabeza de su captor.<\/p>\n<p>Hubo una peque&ntilde;a pausa, la se&ntilde;ora Elda respiraba con dificultad, siendo ayudada a reincorporarse, quedando sentada en uno de los montones de llantas, para darse cuenta que ten&iacute;a frente a su cara el miembro erecto del se&ntilde;or Toribio; ella no era experta en vergas, pero al verla sab&iacute;a que era de un tama&ntilde;o inusual, o tal vez por la cercan&iacute;a pero parec&iacute;a un monstruo color caf&eacute; que amenazaba con provocar mucho da&ntilde;o.<\/p>\n<p>El se&ntilde;or Toribio tomo el tronco de carne y lo apunto a los labios de la se&ntilde;ora Elda orden&aacute;ndole. &ndash;Abre la boca, que quiero que me la chupes con esa boquita de &aacute;ngel que tienes.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Elda jam&aacute;s hab&iacute;a comido una verga en su vida, por lo que desconoc&iacute;a lo que deb&iacute;a hacer, por lo que solamente de manera instintiva abri&oacute; la boca que de inmediato fuer llenada por el m&aacute;stil de carne del se&ntilde;or Toribio; sinti&oacute; que ese miembro le obstru&iacute;a la garganta, dej&aacute;ndola sin respirar un momento, por lo que hizo ruidos propios de una persona la ahogarse. El se&ntilde;or Toribio saco su verga de la boca de la se&ntilde;ora y le dijo:<\/p>\n<p>-no te cabe mi camote putita, no te preocupes que de aqu&iacute; te vas a ir hormada a mi medida -introduciendo de nuevo el miembro hasta la garganta.<\/p>\n<p>Esto le genero de nuevo una obstrucci&oacute;n en su garganta, por lo que el se&ntilde;or Toribio opto por una nueva estrategia, en lugar de penetrar la boca de la se&ntilde;ora, la tomo de la nuca y la fue acercando para que ella se fuera comiendo poco a poco la estaca de carne, esta vez la sensaci&oacute;n que ten&iacute;a la se&ntilde;ora era diferente, iba disfrutando el calor que emanaba la verga, iba sintiendo como crec&iacute;a dentro de su boca y hasta pod&iacute;a palpar con su lengua las gruesas venas que recorr&iacute;an toda la longitud de aquel duro camote.<\/p>\n<p>Tardo poco la se&ntilde;ora en tomar ritmo, en unos pocos vaivenes se convirti&oacute; en una diestra en el arte de mamar vergas, d&aacute;ndose cuenta por los gru&ntilde;idos de placer del se&ntilde;or Toribio, que eran acompa&ntilde;ados de frases como:<\/p>\n<p>-Que rico mamas putita, en verdad naciste para comerte la verga.<\/p>\n<p>Al escuchar la se&ntilde;ora dirigi&oacute; su vista hacia arriba. Buscando el rostro de su captor, como tratando de obtener su aprobaci&oacute;n, la miro como mientras fijaba sus ojos en el mientras por su boca desaparec&iacute;a en su totalidad el camote completo, lo que hizo que la sangre le hirviera a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Le retiro el camote de la boca, para levantarla en peso y colocarla sobre una sucia mesa de trabajo de madera, recost&aacute;ndola de espaldas y tomando de nuevo el control como le gustaba, tomando de los tobillos a la se&ntilde;ora abri&eacute;ndole las piernas para dejar expuesta su vagina, dej&aacute;ndole caer el pesado objeto de carne sobre la rajita.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a realizar movimientos hacia adelante y atr&aacute;s, lo que ocasionaba que su verga fuera acariciando la panocha de la se&ntilde;ora en toda su longitud, lo que gener&oacute; que ella volviera al trance de disfrutar al m&aacute;ximo las sensaciones que estaba recibiendo.<\/p>\n<p>Producto del vaiv&eacute;n sobre la panocha de la se&ntilde;ora, el camote se hizo m&aacute;s duro, encontrando finalmente la puerta de entrada a la vagina, ocup&aacute;ndola por completo con su verga, lo que provoc&oacute; una vez m&aacute;s el grito ahogado de la se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Ella rodeo su cintura con las piernas, mientras experimentaba la nueva sensaci&oacute;n de recibir el rebote de los huevos en sus nalgas, al tiempo que volv&iacute;a a experimentar la boca del se&ntilde;or Toribio en sus tetas, lo que la elevo a un nuevo nivel de placer, con todas las sensaciones combinadas: el miembro que la penetraba, el choque de los huevos en sus nalgas y la lengua lami&eacute;ndole los pezones, hac&iacute;an que la se&ntilde;ora Elda estuviera a un paso de la locura total, jam&aacute;s hab&iacute;a experimentado tal cantidad de placer, ni siquiera hab&iacute;a sospechado que existiera.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a olvidado el modo pasivo, y esta vez en cada embate del miembro del se&ntilde;or Toribio le ped&iacute;a: -Dame m&aacute;s papito, dame m&aacute;s.<\/p>\n<p>T: Resultaste m&aacute;s puta que las mismas putas<\/p>\n<p>E: Si, soy tu puta, c&oacute;geme m&aacute;s por favor<\/p>\n<p>Alentado por sus palabras el se&ntilde;or Toribio arrecio sus embistes, cada vez m&aacute;s frecuentes y cada vez m&aacute;s fuertes, lo que iba acompa&ntilde;ados de gemidos cada vez m&aacute;s escandalosos de la se&ntilde;ora Elda, hasta que finalmente un nuevo orgasmo la invadi&oacute;; espasmos recorr&iacute;an el cuerpo de la se&ntilde;ora Elda, la cual se estremec&iacute;a al tiempo que su vista se nublaba y su cerebro se enfocaba en el interminable manantial de orgasmo que sal&iacute;a de su vagina, hasta dejar un enorme charco en la mesa; ya no pod&iacute;a m&aacute;s con tanto placer, era algo incontrolable por completo, gritando solamente: ya no puedo m&aacute;s papito, ya no puedo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Esto fue tomado a mal por el se&ntilde;or Toribio, quien sin terminar aun contesto:<\/p>\n<p>-como que no puedes mas, si todav&iacute;a te falta que te llene de mecos.<\/p>\n<p>La desensarto y cual si fuera una mu&ntilde;eca de trapo la giro sobre su eje, quedando boca abajo en la mesa, acomod&aacute;ndole las piernas para que el culo se levantara un poco y la ensarto de nuevo, un estoque hasta los huevos, que hicieron que la desfallecida se&ntilde;ora Elda, retomara los gritos de placer.<\/p>\n<p>El se&ntilde;or Toribio empez&oacute; a embestir el culo de la se&ntilde;ora, dejando huellas en su piel del castigo, marcas rojizas en varias partes del cuerpo de la se&ntilde;ora Elda eran m&aacute;s que visibles, por el color de piel tan blanco, los gru&ntilde;idos de esfuerzo del se&ntilde;or Toribio opacaba los d&eacute;biles gemidos de la se&ntilde;ora Elda, quien segu&iacute;a recibiendo las oleadas de placer, pero no ten&iacute;a fuerzas para seguir disfrut&aacute;ndolas.<\/p>\n<p>Fue en un movimiento del se&ntilde;or Toribio al tomar las nalgas de la se&ntilde;ora para apalancarse y poder embestir m&aacute;s fuerte, que sus manos abrieron las nalgas de la se&ntilde;ora, dejando al descubierto el tierno bot&oacute;n color durazno de su ano, que de manera inmediata se convirti&oacute; en la obsesi&oacute;n de &eacute;l.<\/p>\n<p>Mira nada m&aacute;s lo que me encontr&eacute;, que hermoso culo tienes putita, estoy seguro que nunca lo haz usado, hay que estrenarlo. Retiro la verga de la vagina de la se&ntilde;ora, junto las piernas de ella para que el culo se levantara m&aacute;s, escupi&oacute; sobre el ojo del ano y haciendo alarde de destreza se par&oacute; sobre la mesa para atacar el bot&oacute;n desde un &aacute;ngulo diferente.<\/p>\n<p>Apunto su grueso fierro al peque&ntilde;o orificio y empez&oacute; a empujar la cabeza del miembro, mientras que la se&ntilde;ora Elda sent&iacute;a como empezaba a abrirse sus entra&ntilde;as, lo que l&oacute;gicamente le genero un tremendo dolor.<\/p>\n<p>E: Ay! Me duele<\/p>\n<p>T: Pues no te resistas, afloja el culito para que te pueda caber toda mi mazacuata<\/p>\n<p>El se&ntilde;or Toribio empujaba con todas sus fuerzas mientras la se&ntilde;ora Elda trataba de dominar el dolor para estar mas relajada y no ser lastimada por el garrote invasor.<\/p>\n<p>Poco a poco fue avanzando el miembro oscuro por el t&uacute;nel rosado, acompa&ntilde;ado de quejidos de dolor de la se&ntilde;ora Elda y gru&ntilde;idos de esfuerzo del se&ntilde;or Toribio, hasta que finalmente los huevos rebotaron en la carne de la se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>T: &#8211; No que no putita, ya te lo comiste todo<\/p>\n<p>Permaneci&oacute; sin moverse unos segundos para que el esf&iacute;nter de la se&ntilde;ora se dilatara y pudiera penetrarla sin oposici&oacute;n, retiro su verga poco a poco, para volverla a ensartar en el delicado culo de la se&ntilde;ora, l&oacute;gicamente arranc&aacute;ndole un grito de dolor.<\/p>\n<p>Se repiti&oacute; la operaci&oacute;n en varias ocasiones, tal que sin darse cuenta, llego un momento que la se&ntilde;ora ya no se quejaba, por el contrario, estaba empezando a disfrutar, los quejidos de dolor hab&iacute;an cambiado por gemidos de placer, lo que animaron al se&ntilde;or Toribio a arreciar los embates.<\/p>\n<p>T: &iquest;Ya te gusto por el culo putita?<\/p>\n<p>E: Si papito, destr&oacute;zame el culo<\/p>\n<p>Esto &uacute;ltimo t&eacute;rmino por encender al se&ntilde;or Toribio quien embisti&oacute; ya sin reserva, con toda la firme intenci&oacute;n de vaciarse dentro de la se&ntilde;ora Elda, la cual disfrutaba de cada embate por ese nuevo lugar, en una tarde llena de cosas nuevas.<\/p>\n<p>Al poco tiempo de estar taladrando el se&ntilde;or Toribio empez&oacute; a ponerse r&iacute;gido, disminuyendo el ritmo de los embates, se aferr&oacute; firmemente a las nalgas de la se&ntilde;ora y grito: -&iexcl;Te voy a llenar de leche puta! -para de manera inmediata expulsar una gran cantidad de semen dentro del ano de la se&ntilde;ora, la cual al sentir el torrente de lava dentro de s&iacute;, sinti&oacute; que ese chorro llegaba pr&aacute;cticamente hasta su cerebro, terminado de vaciar tambi&eacute;n su apetito sexual reci&eacute;n despertado.<\/p>\n<p>Pasaron solo unos cuantos segundos para que ambos se empezaran a incorporar lentamente, la se&ntilde;ora de inmediato busco su franela para pon&eacute;rsela, sin el sost&eacute;n, despu&eacute;s corri&oacute; hacia los leggins para calz&aacute;rselos sin recordar que sus bragas hab&iacute;an sido destrozadas.<\/p>\n<p>Una vez que estuvo vestida, volteo hacia su atacante, quien ya se encontraba vestido, con los hilachos de las bragas de la se&ntilde;ora alrededor de un billete de baja denominaci&oacute;n.<\/p>\n<p>T: Ah&iacute; est&aacute; mi aportaci&oacute;n a la caridad, para que no te vayas con las manos vac&iacute;as<\/p>\n<p>La encamino a la puerta, levantando la ruidosa cortina met&aacute;lica, y al salir la se&ntilde;ora, Toribio le dijo al o&iacute;do:<\/p>\n<p>T: Nunca me hab&iacute;a salido tan barato una puta tan buena.<\/p>\n<p>Acto seguido se meti&oacute; al taller cerrando de nuevo la cortina, mientras la se&ntilde;ora Elda se encamino a la avenida de la que nuca debi&oacute; salirse, camino hacia su casa (ya no quiso llegar a la Iglesia a reportar lo recolectado).<\/p>\n<p>Entro a su domicilio cuando la empez&oacute; a invadir un sentimiento de culpa, se vio en el espejo y parec&iacute;a que se notaba en su piel cada caricia, cada beso, cada mordida que hab&iacute;a recibido esa tarde, pero un grito la despert&oacute; de sus pensamientos, su esposo: -por fin llegas, dame de cenar.<\/p>\n<p>Se encamino hacia la cocina tratando de disimular lo desarreglado de su vestimenta, calent&oacute; la cena y la sirvi&oacute;, d&aacute;ndose cuenta que el marido ni siquiera la hab&iacute;a volteado a ver.<\/p>\n<p>E: Voy a tomar un ba&ntilde;o, dijo sin obtener respuesta<\/p>\n<p>Se encamino al cuarto de ba&ntilde;o, se desnud&oacute; frente al espejo viendo las huellas que hab&iacute;a dejado el se&ntilde;or Toribio en ella, mientras pensaba que tal vez deber&iacute;a sentirse mal por haber sido ultrajada, pero no, estaba orgullosa de cada marca que portaba su cuerpo, hab&iacute;a despertado a un mundo que no conoc&iacute;a, y tal vez (solo tal vez) era el inicio de una vida llena de aventuras sexuales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>13 La se&ntilde;ora Elda, pelirroja de 35 a&ntilde;os, inconforme con su apariencia desde muy peque&ntilde;a por las burlas que los ni&ntilde;os hac&iacute;an por el color de su cabello, acostumbrada a vestir de la manera menos llamativa posible, siempre con ropas holgadas o de colores opacos, todo con el fin de que nadie se sintiera con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17191,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42145","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduras"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42145","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17191"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42145"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42145\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42145"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42145"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42145"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}