{"id":42177,"date":"2023-06-03T22:00:00","date_gmt":"2023-06-03T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-10-24T00:38:12","modified_gmt":"2024-10-23T22:38:12","slug":"mi-amiga-julieta-su-jefe-y-un-polvo-que-le-cambio-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-amiga-julieta-su-jefe-y-un-polvo-que-le-cambio-la-vida\/","title":{"rendered":"Mi amiga Julieta, su jefe y un polvo que le cambi\u00f3 la vida"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42177\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">0<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Julieta me pidi\u00f3 que no le dijera esto a nadie. Supongo que escribirlo, es diferente a decirlo, as\u00ed que espero no estar rompiendo mi promesa de silencio. La conoc\u00ed en la facultad, hace ya bastantes a\u00f1os. Desde el primero d\u00eda, en el cual compartimos asientos, no nos separamos jam\u00e1s. Incluso, rendimos nuestra tesis juntas, por lo que pasamos a ser hermanas de recibida. Finalmente, nuestros caminos se separaron cuando decid\u00ed volver a Buenos Aires a ejercer mi profesi\u00f3n. A pesar de ello, no perdimos contacto. Aunque, como es l\u00f3gico, el mismo se hizo m\u00e1s distante. Por eso me sorprendi\u00f3 bastante que hace un par de noches me llamara a la tres de la ma\u00f1ana para contarme esta historia.<\/p>\n<p>Julieta trabaja desde un a\u00f1o antes de recibirnos en una importante editorial en la ciudad de C\u00f3rdoba. Comenz\u00f3 como lectora beta y fue ascendiendo hasta su puesto actual: sub coordinadora editorial. B\u00e1sicamente, est\u00e1 (o estaba) viviendo mi sue\u00f1o, profesionalmente hablando. Ella es una chica colorada, con pecas y un cuerpo m\u00e1s que interesante. Sus formas est\u00e1n muy bien definidas y su tonada salte\u00f1a le da un aura angelical y voluptuoso que forman un c\u00f3ctel totalmente explosivo. A pesar de su apariencia, es t\u00edmida por dem\u00e1s, cuesti\u00f3n que durante nuestros a\u00f1os de universitarias le gener\u00f3 bastantes conflictos, ya que le cuesta relacionarse con las personas fuera del \u00e1mbito laboral. Quiz\u00e1s este es uno de los motivos por lo apresurado de su llamado de anoche.<\/p>\n<p>Bruno es su jefe. Un tipo de casi cuarenta a\u00f1os del cual las dos supimos estar enamoradas, cuando fue nuestro profesor de Sistemas editoriales. En aquella \u00e9poca, dijimos que a la primera que le d\u00e9 bola, la otra la iba a bancar. Al ingresar a trabajar en su editorial, yo perd\u00ed un poco las esperanzas y no me qued\u00f3 otra que alentarla. Su formalidad la llev\u00f3 a ver imposible el hecho de tener algo con su jefe, pero igual yo jam\u00e1s abandon\u00e9 esa posibilidad. Con el tiempo nos olvidamos de \u00e9l y solo lo trajimos a nuestras conversaciones al hablar de trabajo. Pero las relaciones humanas son tan complejas que siempre queda lugar para las sorpresas.<\/p>\n<p>Su relaci\u00f3n siempre fue cordial. Ella siempre lo vio como un ejemplo a seguir dentro del \u00e1mbito laboral. Pero con el tiempo comenz\u00f3 a notar en \u00e9l algo diferente. Intent\u00f3 convencerse de que no era m\u00e1s que admiraci\u00f3n por sus logros, aunque, muy internamente, anhelaba algo m\u00e1s cercano. Hasta que pas\u00f3. Ese d\u00eda tuvieron varias reuniones que se extendieron hasta la noche. Hab\u00eda serios problemas con el distribuidor de papel, que, sin previo aviso, hab\u00eda aumentado el valor de un gran cargamento de papel casi en un cien por ciento, cosa que perjudicar\u00eda de manera sustancial a la editorial. Resignados ante la imposibilidad de negociaci\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n a la de cancelar el pedido, decidieron que abrir un vino no ser\u00eda una mala opci\u00f3n, como para cerrar una larga jornada que acarrear\u00eda todav\u00eda m\u00e1s problemas en el futuro cercano. La tercera botella de vino los encontr\u00f3 totalmente entregados a olvidar el motivo de la primera, como as\u00ed tambi\u00e9n las relaciones y el entorno laboral en el que se encontraban.<\/p>\n<p>Julieta comenz\u00f3 a llorar previniendo el vendaval de cosas malas que vendr\u00edan para la editorial a causa de estar obligados a aumentar todos los servicios. Bruno, con mucha m\u00e1s experiencia en el campo, trataba de consolarla dici\u00e9ndole que esas crisis estaban a la orden del d\u00eda y que muy pronto podr\u00edan reacomodarse. Ella confiaba en \u00e9l, pero nada que dijera la hac\u00eda entrar en raz\u00f3n. Se sent\u00eda perdida, estafada, dolida, desesperada. Quiz\u00e1s fue en un acto de desesperaci\u00f3n por no poder calmarla, ayudado por el vino, que \u00e9l utiliz\u00f3 una de las t\u00e1cticas m\u00e1s antiguas y, \u00bfpor qu\u00e9 no?, m\u00e1s efectivas para calmar a una mujer: un beso.<\/p>\n<p>Un beso suave, delicado, incluso algo tierno, al que ella respondi\u00f3 con una violencia avasallante. Al sentir apenas el contacto de sus labios, salt\u00f3 como un conejo en celo, colg\u00e1ndosele del cuello y rode\u00e1ndolo con sus piernas. Suspendida en el aire, su lengua ingres\u00f3 a la boca de \u00e9l sin que ninguna barrera le impidiese el paso. El alcohol le jug\u00f3 una mala pasada a sus piernas, que siendo obligadas de repente a cargar con el peso de otro cuerpo, decidieron dejarse vencer. Cayeron al suelo con un golpe seco, amortiguado por la impoluta alfombra bord\u00f3.<\/p>\n<p>El golpe no hizo m\u00e1s que encender la, hasta el momento desconocida, pasi\u00f3n de Julieta. Sin cortar con el beso, desprendi\u00f3 de un tir\u00f3n todos los botones de su camisa, dejando sus prominentes pechos apenas cubiertos por el corpi\u00f1o negro con bordes de encaje. Esto no iba a durar demasiado tiempo as\u00ed, ya que, con un movimiento magistral, Bruno desprendi\u00f3 el sost\u00e9n para liberarle las tetas. Reci\u00e9n ah\u00ed, y con gran esfuerzo, el hombre pudo desprender a su boca de la de mi amiga, para llevarla directamente a sus tetas. Envalentonado por la sorpresa y la repentina calentura, no las chup\u00f3, las succion\u00f3 como si de eso dependiera su vida.<\/p>\n<p>Afuera, una terrible tormenta comenzaba a caer sobre el cielo de C\u00f3rdoba. Tormenta que no le llegaba ni a los talones a la que arreciaba dentro de la oficina. Con las tetas ya con marcas de mordidas, Julieta le quit\u00f3 la remera a su jefe, dejando al descubierto un cuerpo bien trabajado en la zona de brazos y pectorales, pero con algo de pancita en la zona abdominal. Sin siquiera pensar todav\u00eda en lo que estaba sucediendo, mi amiga empuj\u00f3 a su jefe para que se recostara sobre la alfombra. En esa posici\u00f3n, era mucho m\u00e1s f\u00e1cil quitarle los pantalones y el b\u00f3xer. Lo hizo, para encontrarse con una pija de tama\u00f1o est\u00e1ndar, pero totalmente erecta y apetecible.<\/p>\n<p>Julieta comenz\u00f3 a chuparle la pija de forma atolondrada, ansiosa, caliente, dispuesta a com\u00e9rsela entera. \u00c9l tuvo que pedirle varias veces que bajara un poco la intensidad, hasta que logr\u00f3 encontrar el ritmo adecuado. El pete dur\u00f3 aproximadamente quince minutos, hasta que Bruno dijo que no pod\u00eda m\u00e1s. Mi amiga tom\u00f3 esto como indicio de que ya era su momento de disfrutar, por lo que se subi\u00f3 la pollera hasta las caderas, corri\u00f3 su tanga y se sent\u00f3 de una embestida sobre la pija que ten\u00eda a su disposici\u00f3n, liberando inmediatamente un orgasmo tan potente que sinti\u00f3 que, por un momento, su cuerpo comenzaba a convulsionar. Esto no hizo m\u00e1s que encenderla. Apoy\u00f3 una de sus manos al costado de la cabeza de \u00e9l y con la otra se masajeaba el cl\u00edtoris, mientras cabalgaba de atr\u00e1s hacia adelante con desesperaci\u00f3n, soltando gritos y alaridos que le hac\u00edan competencia a los atronadores sonidos que desprend\u00edan de la tormenta del exterior.<\/p>\n<p>Su segundo orgasmo lleg\u00f3 exactamente en el mismo instante que el primero de \u00e9l. Sus jugos se encontraron en el interior de su concha generando una colisi\u00f3n que ella sinti\u00f3 rebotar por todos los rincones. A pesar del cansancio, no estaba dispuesta a dejarlo todo ah\u00ed, por lo que de inmediato abandon\u00f3 su posici\u00f3n y volvi\u00f3 a la inicial. Bebi\u00f3 de su pija ese c\u00e1lido coctel naciente de sus sexos, sintiendo que era Afrodita disfrutando de una dulce jarra de ambros\u00eda. Bebi\u00f3 y chup\u00f3 hasta sentir que la pija estaba nuevamente en su esplendor. Esta vez fue \u00e9l el que tom\u00f3 las riendas, abandonando su c\u00f3modo puesto recostado sobre la alfombra, para hacerla poner en cuatro y embestirla sin aviso desde atr\u00e1s. Ten\u00eda la concha totalmente empapada, por lo que el pijazo entr\u00f3 con gran facilidad, como desliz\u00e1ndose por una suave alfombra de seda. A pesar de la poca resistencia ejercida por la concha de mi amiga, el polvo que se pegaron fue igual de sublime que el primero. Al parecer, la posici\u00f3n dominante en la que se encontraba el jefe le dio confianza, de cierta forma le hizo recordar \u201cquien ten\u00eda el poder\u201d.<\/p>\n<p>\u201cHace mucho ten\u00edas ganas de que te culee, \u00bfno, trola de mierda?; si sab\u00eda que eras tan puta te hubiera culiado cinco a\u00f1os antes, pendeja; un par de vinos y ya abr\u00eds las piernas, \u00bftan f\u00e1cil sos, hija de puta\u201d.<\/p>\n<p>Frases horribles, a las que mi amiga solamente respond\u00eda, entre gritos y jadeos, \u201cS\u00ed, jefe\u201d. Ante esta excitante sumisi\u00f3n, Bruno comenz\u00f3 a nalguearla cada vez con m\u00e1s intensidad. Esto no hizo m\u00e1s que acrecentar los gritos de placer de ella y precipitar la monumental segunda acabada de \u00e9l. Cayeron los dos rendidos sobre la alfombra, cada uno por su lado. Ella, en busca de algo m\u00e1s de intimidad, se arrastr\u00f3 hacia \u00e9l para besarlo apasionadamente. Luego del beso quedaron abrazados en silencio, con la mirada perdida en la nada. Hasta que una luz azul que titilaba en el techo los puso en alerta.<\/p>\n<p>A esta historia la estoy escribiendo yo, Martina, pero tranquilamente podr\u00eda hacerlo Paulo, el guardia de seguridad de la editorial, que vio todo muy c\u00f3modo desde su puesto de vigilancia a trav\u00e9s de las c\u00e1maras. Son las doce del mediod\u00eda. En un rato tengo que ir hasta aeroparque a recibir a Julieta, quien, acorralada por la verg\u00fcenza, renunci\u00f3 a su trabajo y est\u00e1 de camino a Buenos Aires, con la idea de reiniciar su vida, totalmente convencida de que un par de buenos polvos pueden ser un punto de inflexi\u00f3n total en la vida de una persona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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