{"id":42180,"date":"2023-06-04T22:00:00","date_gmt":"2023-06-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-06-04T22:00:00","modified_gmt":"2023-06-04T22:00:00","slug":"el-dia-de-mi-boda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-dia-de-mi-boda\/","title":{"rendered":"El d\u00eda de mi boda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42180\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al leer el relato &quot;Una boda y un secreto familiar&quot;, publicado por Lynette, me record&eacute; de golpe, algo que paso hace m&aacute;s de medio siglo y que ya hab&iacute;a olvidado. El d&iacute;a de mi boda, poco falt&oacute; para que tuviera un coito con alguien que no era mi esposo.<\/p>\n<p>Los antecedentes ven&iacute;an desde dos a&ntilde;os antes, en que nos conocimos Roberto y yo cuando fui de vacaciones con mis padres a la ciudad donde &eacute;l viv&iacute;a. Roberto es primo de otros primos m&iacute;os, y aunque ya lo relat&eacute; a detalle, reescribo, a manera de s&iacute;ntesis.<\/p>\n<p>En una fiesta, bail&aacute;bamos en la terraza del sal&oacute;n y al concluir la m&uacute;sica, nuestras bocas se unieron apasionadamente. En el abrazo, &eacute;l pudo sentir la suavidad de mi pecho y recarg&oacute; en mis piernas su turgencia. Me alarm&eacute; al sentir que su deseo tambi&eacute;n hac&iacute;a crecer el m&iacute;o, y le ped&iacute; regres&aacute;ramos al sal&oacute;n. Ah&iacute; concluy&oacute; ese embate pues ya no me separ&eacute; de mis padres.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, fuimos a un paseo familiar y apenas estuvimos fuera de la mirada de los dem&aacute;s, Roberto empez&oacute; a hablarme de amor. Me alab&oacute;, a la par que acariciaba cada parte, enfatizando, lo hermoso de mi rostro, lo suave de mi piel, lo negro de mis ojos y, claro, lo exuberante de mi pecho. &ldquo;Nunca hab&iacute;a conocido a alguien tan hermosa e inteligente como t&uacute;&rdquo;, insisti&oacute; y se declar&oacute; completamente enamorado de m&iacute;: &ldquo;Qu&eacute;date por siempre en esta ciudad. Convence a tus padres de que te permitan quedarte a vivir aqu&iacute;, con tus t&iacute;os. &iexcl;Necesitamos conocernos m&aacute;s!&rdquo;. Pero eso no entraba en mis planes a los 19 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Al retorno a mi tierra, al lado de mi novio, poco me acordaba de Roberto, quien con cierta frecuencia me escrib&iacute;a o me hablaba por tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Al a&ntilde;o y medio de haber estado all&aacute;, donde &eacute;l viv&iacute;a, se dio pronto otra oportunidad. Mis padres regresaron a la ciudad de Roberto para preparar su estancia definitiva. Disfrut&eacute; al lado de &eacute;l esos quince d&iacute;as. Sus besos fueron m&aacute;s apasionados y, aunque antes de conocerlo, ya hab&iacute;a perdido yo la virginidad, me cuid&eacute; lo suficiente de que el atrevimiento de sus caricias no llegara al umbral donde yo sab&iacute;as lo irremediable de las siguientes acciones. La maestr&iacute;a con la que yo dominaba esas situaciones y evad&iacute;a los requiebros, lleg&oacute; a su extremo en un paseo familiar que hicimos a las ruinas de una antigua ciudad colonial pues me dijo &ldquo;Aunque no me creas, quiz&aacute; por lo repentino, pero quiero que sepas que te amo y deseo que te quedes aqu&iacute;, a mi lado: &iexcl;Cas&eacute;monos hoy!&rdquo;, concluy&oacute; ante mi asombro, enfebrecido por el placer que &eacute;l adivinaba en mis brazos.<\/p>\n<p>&ldquo;No es posible hacer eso de repente, una decisi&oacute;n tan importante hay que meditarla. &iexcl;Lo dices porque est&aacute;s enamorado! Pero sabes bien que por ahora eso no es posible. Me ir&eacute; pronto y te olvidar&aacute;s de esto&rdquo;, le contest&eacute;. &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo voy a olvidarte, si desde que te conoc&iacute; estoy pensando en ti!&rdquo;, me expres&oacute; fervorosamente y rode&oacute; mi cintura con sus manos. &ldquo;Despu&eacute;s, cuando vuelva a venir, hablaremos de ello&rdquo;, le contest&eacute; con dulzura, acarici&aacute;ndole el pelo con una mano y metiendo la otra bajo su camisa para excitarlo m&aacute;s. &ldquo;Al menos d&eacute;jame hacerte m&iacute;a, para que as&iacute; vuelvas a m&iacute; con seguridad&rdquo; me suplic&oacute; al tiempo que me resbalaba sus manos en la espalda, bajo la blusa, y me abrazaba para darme un beso que correspond&iacute;. Su lengua jug&oacute; con la m&iacute;a, desliz&oacute; una de sus manos bajo el tirante del sost&eacute;n y dej&eacute; que la corriera por ah&iacute; hacia el frente hasta quedar de costado, donde empez&oacute; a sentir mis axilas y lo suave de mi pecho. Aprision&eacute; con el brazo su mano derecha para que no continuara, pero la izquierda hab&iacute;a bajado hasta mi cintura y, con sus dedos me&ntilde;ique y anular, entre mi piel y el resorte de la pantaleta, se traslad&oacute; dificultosamente hasta mi ombligo e intent&oacute; desabotonarme el pantal&oacute;n. &ldquo;&iexcl;No! Nos pueden ver, le dije al o&iacute;do quit&aacute;ndole las manos del bot&oacute;n de mi pantal&oacute;n. Lo volv&iacute; a abrazar y separ&eacute; ligeramente el brazo, liber&aacute;ndole la mano que estaba a punto de entrar en la copa del brasier, para que sintiera mi pecho, el cual acarici&oacute; con mi complacencia.<\/p>\n<p>&ldquo;Eres muy hermosa y yo muy caliente&rdquo;, dijo mientras se deleitaba acarici&aacute;ndome bajo el su&eacute;ter. &ldquo;Vamos con los dem&aacute;s&rdquo;, le ped&iacute;, baj&aacute;ndole las manos hasta que las sac&oacute; de mis ropas y me separ&eacute;. &ldquo;Antes, prom&eacute;teme que alguna vez haremos el amor&rdquo;, me pidi&oacute; despu&eacute;s de tranquilizarse por lo abrupto de mi separaci&oacute;n y sin soltar mis manos me dio un beso en la frente.<\/p>\n<p>&ldquo;Quiz&aacute;s&#8230;&rdquo;, le dije, y sonre&iacute;ste imaginando que seguramente eso no llegar&iacute;a a ocurrir, pues al d&iacute;a siguiente regresar&iacute;as a la ciudad donde yo viv&iacute;a y estabas comprometida para casarte en pocos meses m&aacute;s con Sa&uacute;l. Yo ten&iacute;a la seguridad de que esto s&oacute;lo habr&iacute;a quedado en el recuerdo de una agradable aventura en vacaciones. &ldquo;No. &iexcl;Aseg&uacute;ramelo!, exigi&oacute;, mir&aacute;ndome seriamente a las pupilas. &ldquo;S&iacute;, la pr&oacute;xima vez que nos veamos&rdquo; conced&iacute;, antes de darle un beso en la mejilla que &eacute;l complet&oacute;, deteniendo mi cabeza, para que su lengua entrara en mi boca, al tiempo que pegaba su pubis al m&iacute;o.<\/p>\n<p>Y hete aqu&iacute;, que el d&iacute;a de mi boda por el civil, &eacute;l estaba entre los presentes&hellip;<\/p>\n<p>Durante la espera a que el Juez de Paz llegara, sub&iacute; a mi rec&aacute;mara para darme los &uacute;ltimos arreglos, pero, sin hacerse notar, Roberto me sigui&oacute; y entr&oacute; tras de m&iacute; a la alcoba, cerrando suavemente la puerta y le coloc&oacute; el seguro. En ese momento descubr&iacute; que me hab&iacute;a seguido.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; haces aqu&iacute;? &ndash;exclam&eacute;.<\/p>\n<p>&ndash;S&oacute;lo trato de que cumplas tu palabra: &ldquo;Haremos el amor la pr&oacute;xima vez que nos veamos&rdquo; &ndash;dijo d&aacute;ndome un beso.<\/p>\n<p>&iexcl;Me encant&oacute; su arrojo! &iexcl;El beso fue dado con la pasi&oacute;n de un enfebrecido amante que se hab&iacute;a sacado el pene! Sin dejar de besarme, levant&oacute; mi falda y coloc&oacute; su verga entre mis piernas. Yo herv&iacute;a en calentura, hice a un lado la pantaleta y, al momento de dirigir su falo hacia los labios de mi vagina, escuchamos unos fuertes toquidos que daba mi hermana Helen a la puerta, al tiempo que dec&iacute;a &ldquo;Tita, ya lleg&oacute; el Juez y dice que tiene prisa&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Voy! contest&eacute; separ&aacute;ndome abruptamente de Roberto y le indiqu&eacute; un lugar para esconderse.<\/p>\n<p>En cuanto me cercior&eacute; de que Roberto estaba oculto, me lam&iacute; la mano para limpiarme el presemen que tra&iacute;a; me alis&eacute; la falda para disminuir las arrugas en el frente; abr&iacute; la puerta y tom&eacute; a Helen de la mano para bajarnos a la sala. Cuando ya est&aacute;bamos en la firma del acta matrimonial, vi que Roberto ya estaba entre la concurrencia. Despu&eacute;s de despedir al Juez, ya no me solt&eacute; de la mano de Sa&uacute;l. Bueno, a veces me separaba un poco para recibir los abrazos de las felicitaciones, pero pegada a mi flamante esposo como si fu&eacute;semos siameses.<\/p>\n<p>Me caus&oacute; admiraci&oacute;n que ese suceso tan intenso fuese olvidado por m&iacute; durante tanto tiempo. M&aacute;s a&uacute;n, ni siquiera lo record&eacute; cuando, un a&ntilde;o y medio despu&eacute;s hicimos el amor por primera vez Roberto y yo. Gracias, Lynette, por haberme recordado con la lectura de tu relato esos momentos con Roberto, que en paz descanse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Al leer el relato &quot;Una boda y un secreto familiar&quot;, publicado por Lynette, me record&eacute; de golpe, algo que paso hace m&aacute;s de medio siglo y que ya hab&iacute;a olvidado. 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