{"id":42207,"date":"2023-06-07T04:59:14","date_gmt":"2023-06-07T04:59:14","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-06-07T04:59:14","modified_gmt":"2023-06-07T04:59:14","slug":"dulce-alexandra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/dulce-alexandra\/","title":{"rendered":"Dulce Alexandra"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42207\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Fue aquel setiembre del 2017 que volv&iacute; a Lima. Hab&iacute;a estado en Alemania desde el 2010, d&oacute;nde estudi&eacute;. Estaba volviendo para tomar un puesto importante en la empresa familiar, por lo cual volv&iacute;a lleno de ilusiones y planes, a mis cortos 23 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>El recibimiento fue grato, tanto de parte de mi familia, como de viejos amigos. Pasaron unos d&iacute;as y se me asign&oacute; mi oficina personal. Estaba acostumbrado a vivir solo, as&iacute; que decid&iacute; asentarme en un departamento. En las idas y vueltas de casa al trabajo, sol&iacute;a ver una se&ntilde;ora que vend&iacute;a dulces de manjar en una esquina, pero nunca me animaba a comprar&#8230; Hasta que un d&iacute;a, la vi acompa&ntilde;ada de una joven muy guapa. La joven mujer era de tez canela, de cabello un tanto ondeado de color marr&oacute;n oscuro. Llevaba puesto un vestido simple, no muy largo, que se le ajustaba a un cuerpo con cierta exuberancia, sin llegar a ser voluptuoso. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n pero solo fue eso.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente hice la misma ruta y volv&iacute; a ver a la misma se&ntilde;ora acompa&ntilde;ada de la misma joven, la cual llevaba el mismo vestido. Esta vez decid&iacute; parar el auto guiado un tanto por el morbo y un tanto por el dulce antojo. Me baj&eacute; del auto y me acerqu&eacute; a comprar aquel dulce, mientras buscaba hacer contacto visual con la joven, quien entregaba a otra se&ntilde;ora el manjar. Esper&eacute; paciente y finalmente hicimos contacto visual, ten&iacute;a unos ojos grandes de color caramelo, con pesta&ntilde;as curvadas y cejas pobladas; frente amplia, rostro fino, nariz un tanto larga y delgada, que se ensanchaba sinuosa, con delicadeza; labios rosados, carnosos, muy provocativos.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; prendido con el rostro tan bien configurado que ten&iacute;a, con esa carita de ni&ntilde;a traviesa y esa sonrisa tan linda que me mostr&oacute; al saludarme. Fue un corto lapso en el que me mostr&eacute; un tanto embobado por su belleza, pero adem&aacute;s tambi&eacute;n me qued&eacute; sorprendido por el cuerpazo que se manejaba. Era una joven alta, calculaba yo entre 1.70 y 1.75, y sacaba ese c&aacute;lculo debido a que yo mido 1.85, ambos &eacute;ramos altos. Ten&iacute;a un cuerpo como de una mujer de m&aacute;s de 20 a&ntilde;os. Senos prominentes, sin llegar a ser grotescos, cintura marcada, caderas anchas, un trasero grande, que llamaba la atenci&oacute;n a los transe&uacute;ntes, piernas largas y gruesas&#8230; Ese rostro de ni&ntilde;a traviesa y ese cuerpo de mujer caribe&ntilde;a, me estaba jalando el ojo como ninguna europea lo hab&iacute;a podido lograr. Cabe indicar que era, tanto la se&ntilde;ora como la joven, de origen venezolano. El dejo se notaba y ciertamente lo que vend&iacute;an era un dulce de su pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Termin&eacute; de comer, agradec&iacute; a la se&ntilde;ora y le sonre&iacute; a la joven antes de irme.<\/p>\n<p>Al llegar a casa me masturb&eacute; con el recuerdo del cuerpo de la joven. Fue una de las mejores pajas que me corr&iacute; en mi vida, decidiendo pasar al d&iacute;a siguiente por otro dulce, y quiz&aacute; por alg&uacute;n intercambio m&aacute;s de sonrisas.<\/p>\n<p>Tal cual, al d&iacute;a siguiente volv&iacute; a pasar, y ah&iacute; estaba la guapa joven y la se&ntilde;ora. Me acerqu&eacute;, cuadr&eacute; el auto y baj&eacute; a pedir un dulce. Esa vez pude conversar con ambas. La se&ntilde;ora era la t&iacute;a de la joven. Ambas viv&iacute;an en un barrio un tanto lejano. La se&ntilde;ora era ambulante, mientras que la joven reci&eacute;n hab&iacute;a llegado de Venezuela, para trabajar con ella. Para mi sorpresa la joven ten&iacute;a apenas 18 a&ntilde;os, y ten&iacute;a por nombre Alexandra.<\/p>\n<p>Pas&eacute; los siguientes 7 d&iacute;as yendo diariamente por un dulce, y pude conocer m&aacute;s a la joven, la cual se mostraba alegre, sencilla, risue&ntilde;a, tierna y algo inocente. Convers&aacute;bamos poco, pero hubo qu&iacute;mica, lo cual se notaba cuando ven&iacute;an otros compradores, los cuales buscaban tambi&eacute;n conversar&eacute;, pero ella no los atend&iacute;a igual; quiz&aacute; era mi educaci&oacute;n y prudencia para con ella la cual le daba confianza; pero al llegar a casa despu&eacute;s de las cortas charlas diarias, me met&iacute;a al ducharme y ah&iacute; alucinaba que la ten&iacute;a desnuda, volteada contra la pared, y me jalaba el pene fantaseando con que se la met&iacute;a entre esas grandes nalgas.<\/p>\n<p>Uno de esos d&iacute;as al ir a comprarles, no hall&eacute; a la joven, solo estaba la se&ntilde;ora. As&iacute; que baj&eacute; igual a preguntar disimuladamente por Alexandra, a lo que su t&iacute;a me dijo que la falta de la joven, ten&iacute;a por motivo el haber ido a depositar dinero para su madre, la cual se hallaba enferma en Venezuela, y una postulaci&oacute;n a un trabajo formal. Me cont&oacute; tambi&eacute;n que la joven era una buena chica, que ven&iacute;a con la ilusi&oacute;n de progresar. La t&iacute;a le hab&iacute;a dado un cuarto peque&ntilde;o en casa, pero no podr&iacute;a tenerla por mucho tiempo all&iacute;, debido a que pronto vendr&iacute;a su hijo tambi&eacute;n de Venezuela, y ella deb&iacute;a buscar otro espacio; por eso tambi&eacute;n la chica buscaba otro trabajo, ya que necesitar&iacute;a el dinero.<\/p>\n<p>De inmediato me preocup&eacute;, pronto la guapa mujer que me estaba calentando la cabeza todos los d&iacute;as se podr&iacute;a ir, y no era algo que quer&iacute;a. Sin darme cuenta la costumbre de buscarla cada d&iacute;a, hab&iacute;a hecho que me den ganas de tratarla un poco m&aacute;s, y quiz&aacute; cumplir mis fantas&iacute;as con ella.<\/p>\n<p>Solo ten&iacute;a una salida. As&iacute; que esper&eacute; al d&iacute;a siguiente y volv&iacute; a por el dulce. Ese d&iacute;a si la encontr&eacute;, y le pregunt&eacute; por su postulaci&oacute;n al trabajo que me coment&oacute; su t&iacute;a, y me dijo que no la hab&iacute;an aceptado por no tener todos sus papeles en orden. As&iacute; que ya con la idea premeditada y con las hormonas revueltas, le propuse que trabaje como recepcionista en un proyecto de venta de departamentos, que estaba a mi cargo. La t&iacute;a y la joven se sorprendieron, pero no tard&oacute; Alexandra en aceptar.<\/p>\n<p>La cit&eacute; para el d&iacute;a siguiente para mostrarle el ambiente de trabajo y para explicarle lo que ten&iacute;a que saber.<\/p>\n<p>Si quieren saber c&oacute;mo fue nuestro primer encuentro a solas, comenten y les contar&eacute; contando en esta serie diaria, todos los encuentros pasionales que tuve con la dulce Alexandra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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