{"id":42214,"date":"2023-06-07T22:35:47","date_gmt":"2023-06-07T22:35:47","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-06-07T22:35:47","modified_gmt":"2023-06-07T22:35:47","slug":"sin-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sin-palabras\/","title":{"rendered":"Sin palabras"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42214\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hoy me toca pagar a la limpiadora del edificio donde vivo. Ella seguramente estar&aacute; esperando que yo salga de mi casa. Para cobrar. No creo que llame a mi puerta: es demasiado t&iacute;mida para eso. Marta se llama. Marta es muy delgada, apenas se le notan sus formas femeninas que adem&aacute;s oculta bajo su bata laboral. Tiene una cara bonita, eso s&iacute;. Ahora mismo, la estoy oyendo trajinar en la escalera. Estoy teniendo una erecci&oacute;n. Y si&#8230;<\/p>\n<p>&quot;Marta&quot;, he llamado, despu&eacute;s de abrir la puerta; &quot;S&iacute;&quot;, he o&iacute;do su vocecilla, que contestaba desde una planta m&aacute;s arriba; &quot;Ven, me ir&eacute; ya mismo y tengo que pagarte&quot;. Oigo sus pasos mientras baja pelda&ntilde;o a pelda&ntilde;o. Mi erecci&oacute;n, bajo mis calzones cortos, no se puede disimular.<\/p>\n<p>&quot;Oh, s&iacute;, sigue, Marta, sigue, oh, ah&quot;. Marta me est&aacute; chupando la polla. Y lo hace bastante bien. &quot;Mmm, mmm, mmm, mmm&quot;; &quot;As&iacute;, sigue, Marta, ah, oh&quot;; &quot;Mmm, mmm, ah, ah, ah, mmm&quot;. Sus labios abarcan todo el tronco de mi polla. Bueno, ha sido m&aacute;s sencillo de lo que yo esperaba. Al ver mi erecci&oacute;n, Marta me ha empujado hasta el interior de mi casa, me ha hecho sentarme en el sof&aacute;, me ha quitado el calz&oacute;n corto, se ha sentado a mi lado, ha inclinado su torso y se ha puesto a chupar. &quot;Mmm&quot;, se relame, &quot;vas a ser mi desayuno&quot;, me dice, y sigue chupando. &quot;&iexcl;Marta, Marta-ah-ah-ah-ooohhh&quot;. Al fin me he corrido en la boca de Marta y ella, tras abrir la boca y mostrarme el semen sobre su lengua, ha cerrado luego los labios y ha tragado.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Que me folle a Marta, dices?, tendr&iacute;amos un problema&#8230;, ella&#8230;, oh&#8230;, ella&#8230;, oh-oh&#8230;, no s&eacute;, &iquest;y si se cree que voy en serio-oh-oohh?&quot;; &quot;Bueno, chico&#8230;, ah&#8230;, en serio vas&#8230;, ah, ah&#8230;,no dejas de hablarme de ella-ah-a-aahh&quot;, me ha contestado Blanca. Blanca es mi ex. Ha venido a verme esta tarde. Follamos como siempre, es decir, por mero tr&aacute;mite y estamos poni&eacute;ndonos al d&iacute;a. &quot;Blanca, mira, t&uacute; est&aacute;s buena pero Marta&#8230;&quot;; &quot;&iquest;Y qu&eacute; m&aacute;s te da?, yo estoy buena y sin embargo me has dejado&quot;; &quot;Perdona, pero es que t&uacute; me pon&iacute;as los cuernos&quot;; &quot;Pues por eso, si Marta no es una mujer muy agraciada, jam&aacute;s te pondr&aacute; los cuernos&quot;. Pens&aacute;ndolo as&iacute;, Blanca ten&iacute;a raz&oacute;n. Saqu&eacute; la polla, ya fl&aacute;cida, del co&ntilde;o de Blanca, me quit&eacute; el cond&oacute;n deshinchado, desmont&eacute; de Blanca y le dije: &quot;No has cambiado&#8230;, esa costumbre tuya de hablar mientras follas&quot;; &quot;Me corro mejor&quot;, rio ella.<\/p>\n<p>Marta no vendr&iacute;a a limpiar hasta la semana siguiente. Ten&iacute;a tiempo de pensar en lo que Blanca me hab&iacute;a dicho. Trat&eacute; de imaginarme a Marta desnuda: me era imposible: &iexcl;ni siquiera cuando me la chup&oacute; se quit&oacute; la bata laboral&#8230;! En fin, su cara era preciosa. Nada m&aacute;s subirme encima de ella y contemplar su cara mientras le invad&iacute;a el &eacute;xtasis que mi polla le proporcionar&iacute;a, yo creo que me correr&iacute;a a gusto; aunque sus tetas fuesen peque&ntilde;as y sus costillas casi se le transparentasen bajo el pellejo&#8230;<\/p>\n<p>&quot;Dime&quot;, ha dicho Marta. Lleg&oacute; el d&iacute;a. No estoy nervioso; en fin, he visto a Marta fregando y he vuelto a tener una erecci&oacute;n solamente al ver sus pies desnudos metidos en sus chanclas playeras. &quot;Ver&aacute;s, Marta, creo que estoy enamorado&quot;; &iquest;Y?&quot;; &quot;De ti&quot;. Marta dio un respingo. As&iacute;, de pie como estamos en el rellano de la escalera, Marta pudo caerse si no la abrazo. La he abrazado, s&iacute;, y tambi&eacute;n la he besado en los labios. Marta ha puesto la palma de una mano abierta sobre m&iacute; nuca y me ha apretado para que nuestras lenguas estuviesen m&aacute;s cerca. Sus ahogos se han mezclado con sus gemidos de satisfacci&oacute;n y todo esto lo he interpretado como una se&ntilde;al inequ&iacute;voca de aceptaci&oacute;n por parte de ella; as&iacute; que, abrazada como la ten&iacute;a, he conducido a Marta al interior de mi casa, a mi dormitorio. Marta se ha desvestido con prontitud en la penumbra: la persiana bajada solamente permite el paso atenuado de los rayos de sol entre las rendijas. He encendido la lamparita de la mesita de noche para ver a Marta mejor. Tal como imaginaba, su cuerpo es delgado aunque bien proporcionado. Sus tetas son peque&ntilde;as, lo cual me ha permitido met&eacute;rmelas enteras en la boca, primero una despu&eacute;s otra, y salivarlas con dulzura. Esos peque&ntilde;os pezones se han puesto duros y me han hecho cosquillas en el paladar. Marta se ha tumbado de espaldas sobre el colch&oacute;n y ha abierto sus muslos. Entre estos, mi cabeza ha buscado y mi lengua ha encontrado la humedad de su co&ntilde;o. &quot;Aahh, aahh, aahh&quot;, oigo que Marta suspira. Pero mis ganas son muchas. As&iacute; que no me demoro en preliminares y monto a Marta. La suavidad de su piel me estremece; su perfumado aliento me excita; el tono de sus dulces quejidos me abrasa. Arremeto con toda mi fuerza varonil. Marta grita; grita&#8230;, grita. El semen sale propulsado.<\/p>\n<p>&quot;Bueno, &iquest;y tu mujer?&quot;, Blanca ha venido a verme. &quot;Trabajando, limpiando&#8230;&quot;; &quot;Has tenido suerte&#8230;, una mujer trabajadora&#8230;, no como yo, &iexcl;ja!&quot;, ha re&iacute;do Blanca; &quot;Claro, no como t&uacute;&#8230;, t&uacute; no necesitas trabajar, est&aacute;s buena&quot;; &quot;Hombre, no, s&iacute; trabajo, a mi modo&quot;. Contemplo los muslos bronceados de Blanca que asoman bajo su falda y me digo que s&iacute;, que Blanca s&iacute; trabaja, siempre ha trabajado, se ha especializado en seducir a hombres con pasta y le funciona. Estamos sentados en el sof&aacute; c&oacute;modamente. Yo no llevo camiseta; ella opta por estar a mi altura y se ha quitado la camisa y el sujetador dejando libres sus hermosas tetas, tambi&eacute;n bronceadas. &quot;&iquest;Follamos?&quot;, pregunta Blanca, &quot;ahora eres t&uacute; el que pone los cuernos&quot;, apostilla; &quot;Lo tuyo y lo m&iacute;o no se pueden llamar cuernos&quot;. Blanca r&iacute;e. &quot;&iquest;Te pondr&aacute;s a hablar mientras lo hacemos?&quot;, pregunto; &quot;He descubierto que si es por el culo, no hablo&quot;; &quot;Pues por el culo&quot;. Blanca se ha incorporado, se ha bajado las braguitas y ha apoyado sus manos en el respaldo del sof&aacute;. &quot;&iexcl;Vamos, qu&eacute; esperas!&quot;, me ha apremiado. Me he levantado y me he situado tras ella; me he bajado el calz&oacute;n, he levantado el volante de su falda, he empu&ntilde;ado mi polla, la he dirigido a su agujerito y la he penetrado. &quot;&iexcl;Ah!&quot;, ha soltado Blanca. Mi polla avanza y retrocede entre los lozanos pliegues de su culo. Mi glande entra en una feroz efervescencia. &quot;&iexcl;Ah!&quot;, ha vuelto a soltar Blanca mientras empuja con su culo hacia atr&aacute;s para que mi polla profundice m&aacute;s. &quot;&iexcl;Aahh!&quot;, ha gritado ahora Blanca mientras por delante se acaricia el co&ntilde;o con los dedos. Estoy a punto de correrme; pronto eyacular&eacute; dentro de esta portentosa hembra y ser&eacute; algo m&aacute;s feliz que hace unas horas. Y, lo extra&ntilde;o, es que Blanca ni ha hablado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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