{"id":42225,"date":"2023-06-08T22:07:59","date_gmt":"2023-06-08T22:07:59","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-06-08T22:07:59","modified_gmt":"2023-06-08T22:07:59","slug":"dulce-alexandra-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/dulce-alexandra-1\/","title":{"rendered":"Dulce Alexandra (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42225\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lleg&oacute; aquel d&iacute;a. Trabaj&eacute; hasta las 5 pm, y volv&iacute; raudo a casa para ba&ntilde;arme. Yo era un chico guapo, de tez blanca, cabellos medios largos ondeados de color casta&ntilde;o, ojos marrones verdes, con barba no muy cargada; ten&iacute;a una estatura de 1.85, con cuerpo atl&eacute;tico, con piernas gruesas, debido a mis pr&aacute;cticas deportivas, y dato no menor, ten&iacute;a un pene de 20 cm, algo grueso y curvado. Ciertamente era un hombre apetecible para cualquier mujer, pero desde que llegu&eacute; solo hab&iacute;a tenido ojos para la guapa Alexandra. Por ella me alist&eacute; con una camisa elegante y unos pantalones de cuero de estilo casual. Estaba listo para intentar algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Tom&eacute; el auto y sal&iacute; a encontrarla en el lugar de siempre. Ella llevaba el vestido sencillo que sol&iacute;a usar, solo que esta vez ten&iacute;a el cabello recogido y unos zapatos con un poco de plataforma. Al verme llegar sonri&oacute;. Subi&oacute; al auto y nos dirigimos a que conozca su nueva instalaci&oacute;n de trabajo.<\/p>\n<p>Su labor iba a ser sencilla. Solo deb&iacute;a recibir a los clientes y llevar la cuenta de los ingresantes. Le expliqu&eacute; a detalle los procesos, le mostr&eacute; el lugar, le di algunas recomendaciones y pas&eacute; a mostrarle los departamentos vac&iacute;os. En esos momentos a solas so&ntilde;aba despierto con echarla a una cama vac&iacute;a, quitarle el vestido y cogerla tan duro hasta llenarla. Pero no pod&iacute;a dar pasos en falso, adem&aacute;s en caso no se diera de manera normal, nunca estaba de m&aacute;s tener una despampanante y joven mujer en la recepci&oacute;n, ya que eso jala clientes. Lo que si deb&iacute;a comprarle ropa adecuada, y eso fue lo que hicimos luego. Le compr&eacute; ropa formal, zapatos y un celular nuevo. Primero no quiso aceptar, pero tuve decirle que la empresa corr&iacute;a con esos gastos, lo cual la alivi&oacute;. Toda la ropa quedaba bien en ese cuerpo, y cada sonrisa de ni&ntilde;a con juguete nuevo me conquistaba. La llev&eacute; a cenar, y finalmente la dej&eacute; en casa. Me port&eacute; bien. Al despedirnos me dio las gracias, un beso en la mejilla y me regal&oacute; la &uacute;ltima sonrisa del d&iacute;a.<\/p>\n<p>Fue en ese momento que me percat&eacute; que fue un gran d&iacute;a. La hab&iacute;amos pasado muy bien, entre risas, entre contarnos un poco m&aacute;s de nosotros, entre la qu&iacute;mica que iba desarroll&aacute;ndose entre ambos&#8230; Y tambi&eacute;n me percat&eacute; que era una chica muy humilde, que en s&iacute; era m&aacute;s que nada el l&iacute;bido el que me llevaba a verla con tanto inter&eacute;s&#8230; Pero ya con el paso de los d&iacute;as ver&iacute;a que m&aacute;s pasar&iacute;a.<\/p>\n<p>En los siguientes d&iacute;as la buscaba a la hora que terminaban sus labores para dejarla en casa. De la misma manera fui de prudente, y eso hac&iacute;a que ella sintiera la confianza necesaria en m&iacute;. Antes de llegar a casa la llevaba a comer, dici&eacute;ndole que me encantaban los anticuchos que vend&iacute;an cerca de donde ella viv&iacute;a. Y fue precisamente aquel s&aacute;bado, al final de la semana, que mientras cenamos en aquel local, me coment&oacute; que se hallaba muy contenta con el trabajo, que era ligero y a la vez aprend&iacute;a a manejar algunos cosas en la computadora; mencion&oacute; tambi&eacute;n que ahora se sent&iacute;a estable consigo misma y segura conmigo tambi&eacute;n. Fue lindo escucharla, y ciertamente era agradable estar con ella&#8230; Y sin percatarme de lo que hac&iacute;a me estaba enamorando.<\/p>\n<p>La dej&eacute; en casa y por alg&uacute;n motivo le ped&iacute; que me prestar&aacute; su ba&ntilde;o. Entr&eacute; a su peque&ntilde;a casa y me dirig&iacute; al ba&ntilde;o a miccionar. Ciertamente hab&iacute;a tomado mucha chicha. Al salir no estaba en la sala, la llam&eacute; y no sal&iacute;a. Avanc&eacute; por el pasadizo que iba hacia adentro de la casa y ah&iacute; not&eacute; la puerta de su cuarto entre abierta, entonces me asom&eacute; ligeramente y v&iacute; como se quitaba la falda; la misma que le quedaba un poco ajustada por las grandes caderas. Vi tambi&eacute;n como se quedaba en un calz&oacute;n marr&oacute;n claro que contrastaba bien con su piel canela. Ese calz&oacute;n le ajustaba esas nalgas bien carnosas y firmes, las mismas nalgas sostenidas por dos muslos gruesos de piernas largas. Ten&iacute;a unas piernas grandes dignas de una buena yegua. Esas caderas anchas eran las t&iacute;picas de un cuerpo de pera. Se acomod&oacute; con las manos el calz&oacute;n el cual hizo remover la carne jugosa de su cuerpo. Yo estaba ya con una erecci&oacute;n furtiva surgida de aquel momento. Deseaba que se sacar&aacute; tambi&eacute;n la blusa para poder ver esos senos que a veces me jalaba la vista, pero no lo hizo, se empez&oacute; a poner un buzo suelto, y cuando termin&oacute; de hacerlo, antes que d&eacute; la vuelta, me volv&iacute; hacia el pasadizo.<\/p>\n<p>Me hall&oacute; un poco m&aacute;s all&aacute; sin sospechar lo que vi, y lo que quer&iacute;a hacerle, y le dije que ya me iba, deb&iacute;a irme ya. Nos despedimos con afecto y gratitud, dese&aacute;ndonos buen fin de semana&#8230; Y yo dese&aacute;ndola un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Me retir&eacute; y volv&iacute; a casa raudo, me quit&eacute; la ropa r&aacute;pidamente y me met&iacute; al ba&ntilde;o. Abr&iacute; la red social, busqu&eacute; su perfil, y all&iacute; busqu&eacute; la foto que se hab&iacute;a tomado en la ma&ntilde;ana. Era una foto que se hab&iacute;a tomado frente al espejo del ascensor, posando de costado, resaltando ese rico trasero&#8230; Y proced&iacute;.<\/p>\n<p>Puse la foto frente a m&iacute; y me par&eacute; frente a ella. Escup&iacute; mi mano y la llene de saliva, la misma con la que cog&iacute; mi pene ya despierto, a&uacute;n no erguido ni duro, ni venoso, pero si hinchado y alargado&#8230; Lo empec&eacute; a mover de arriba a abajo mientras recordaba ese trasero casi desnudo. El ver ese trasero tan jugoso, aparentemente suave y firme, me hizo imaginar lo que ser&iacute;a verlo siendo atravesado suavemente por mi pene blanco. Empec&eacute; a jal&aacute;rmela m&aacute;s r&aacute;pido mientras mi verga se llenaba de sangre. Mis bolas se iban hinchando, mi glande se iba engrosando; sent&iacute;a como se me iba poniendo dura y como se iba levantando hasta alargarse en curva.<\/p>\n<p>Para acercarme al chorreo la imagin&eacute; sentada encima, rebotando sobre m&iacute;, volteando a verme con esa carita tierna y traviesa. Fue ah&iacute; donde no toler&eacute; m&aacute;s y me corr&iacute; un gran chorro que manch&oacute; su foto en el celular. Jadee y respir&eacute; hondo, asentando la idea que estaba decidido a hacer m&iacute;o ese cuerpo canela, exuberante. Quer&iacute;a ese culo lleno de m&iacute;. Esos senos rebotando frente a m&iacute;. Esos labios bes&aacute;ndome apasionadamente. Hab&iacute;a perdido la cabeza por ella, y estaba dispuesto a hacer lo necesario para que ella tambi&eacute;n la pierda por m&iacute;. El sexo que estaba imaginando con ella, estaba seguro que ella tambi&eacute;n lo disfrutar&iacute;a. La quer&iacute;a llevar a los orgasmos m&aacute;s intensos, y que me pidiera m&aacute;s sin cesar. Ya me hab&iacute;a ganado su confianza, ahora quer&iacute;a que me deseara como la estaba deseando yo. Lo prometo.<\/p>\n<p>En el siguiente cap&iacute;tulo llegar&aacute; el momento de cumplir su promesa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Lleg&oacute; aquel d&iacute;a. Trabaj&eacute; hasta las 5 pm, y volv&iacute; raudo a casa para ba&ntilde;arme. Yo era un chico guapo, de tez blanca, cabellos medios largos ondeados de color casta&ntilde;o, ojos marrones verdes, con barba no muy cargada; ten&iacute;a una estatura de 1.85, con cuerpo atl&eacute;tico, con piernas gruesas, debido a mis pr&aacute;cticas deportivas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":25500,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42225","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/25500"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42225"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42225\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}