{"id":42291,"date":"2023-06-15T22:00:00","date_gmt":"2023-06-15T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-06-15T22:00:00","modified_gmt":"2023-06-15T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-17","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-17\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (17)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42291\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Su respuesta es una ambig&uuml;edad que tiene visos de provocaci&oacute;n. Y sin embargo es el tono de su voz y la forma en que lo ha dicho, m&aacute;s la alongada posici&oacute;n de los antebrazos, &ndash;apoyados los codos sobre el tejido negro que cubre sus rodillas&ndash; con sus manos encarceladas por la firmeza de sus dedos entrelazados, lo que me intranquiliza.<\/p>\n<p>Siento miedo de lo que se me viene encima. Porque no puedo dejar de pensar en lo doloroso que ser&aacute; escuchar lo que me va a contar ahora, haci&eacute;ndome palidecer de antemano sin siquiera haber escuchado una frase m&aacute;s. Lo presiento y ya mi coraz&oacute;n late con tanta fuerza que parece intentar entre p&aacute;lpito y p&aacute;lpito, en medio de cada respiro, sal&iacute;rseme del pecho. Me va a decir lo que le ped&iacute; y ahora&hellip; &iexcl;Dios m&iacute;o! Me est&aacute; dando f&iacute;sico p&aacute;nico hacerla rememorar sus enga&ntilde;os, no por ella si no por m&iacute; mismo. No quiero sentir m&aacute;s dolor y sin embargo pienso que es necesario que mortifique el amor que mi coraz&oacute;n siente por ella.<\/p>\n<p>Esta sensaci&oacute;n de incomodidad no es m&aacute;s que una clara se&ntilde;al de que sigo emocionalmente afectado y&hellip; &iexcl;Putamente enamorado! O si no&hellip; &iquest;Por qu&eacute; me escuece la garganta si enfermo no estoy? &iquest;Por qu&eacute; me sudan las manos y hasta mis pelotas, si gracias al nuboso atardecer ha caducado el calor? &iquest;Por qu&eacute; tiemblan mis piernas y rechinan mis dientes como casta&ntilde;uelas golpe&aacute;ndose entre s&iacute;, si tampoco siento tanto fr&iacute;o?<\/p>\n<p>No me sirvieron para una mierda los kil&oacute;metros de distancia que interpuse entre su esmerada traici&oacute;n y mi cruel decepci&oacute;n. Por el contrario, han sido apenas unos m&iacute;seros mil&iacute;metros cubiertos con rapidez por las sombras de estos dolorosos recuerdos.<\/p>\n<p>Y bien que lo han hecho, pues me han perseguido y hallado, encogido en el piso llorando, extendido y embriagado en muchas madrugadas. Lamiendo en soledad las heridas con mi saliva emborrachada, en los escasos metros cuadrados de mi habitaci&oacute;n, en la caba&ntilde;a que por muchos meses fue nuestro hogar. Aquella so&ntilde;ada paz, o el sosiego tan anhelado para mi coraz&oacute;n lejos de Mariana nunca lo hall&eacute;, a pesar de que muchos aqu&iacute; sin meterse en lo que no les incumb&iacute;a, me otorgaran el b&aacute;lsamo de su sincera amistad.<\/p>\n<p>Sentada de medio lado, Mariana agobiada y con semblante de pecadora me observa con detenimiento, y cauta espera por alguna reacci&oacute;n de mi parte a su confusa respuesta, pues endereza su espalda y echa hacia atr&aacute;s su cabello con una sola mano, ya que con la otra pr&aacute;cticamente me rapa la botella de ron para llevarla hasta su boca y beber con elegancia un sorbo, sin apartar de mi vista el azul de su mirada.<\/p>\n<p>&iexcl;No! Me equivoco, pues sin cerrar los ojos o hacer gestos por el ardor, ahora se manda otro groseramente m&aacute;s prolongado, tanto as&iacute; que peque&ntilde;as gotas desfilan en hilera, desde la comisura de sus labios hacia el ment&oacute;n. Sin embargo es el pulgar de su mano izquierda el que se sacrifica y se moja por ambos lados, limpiando sin dramas el peque&ntilde;o cauce de ron sobre su alba piel. Y todo ello lo hace Mariana con aquella mirada de siempre, &ndash;expres&aacute;ndome su amor&ndash; m&aacute;s en esta ocasi&oacute;n la acompa&ntilde;a con el velado manto de su martirio.<\/p>\n<p>El azul cielo de su iris ahora es penosamente m&aacute;s a&ntilde;il, intensamente profundo, tan temido por m&iacute;. La mujer que amo, generosamente me va a lacerar con el filo de la daga de su franqueza, ante mi insistencia de saber por su propia boca, todas sus razones, las que le llevaron a romper con su promesa de fidelidad eterna.<\/p>\n<p>&mdash;No necesariamente fue as&iacute;&hellip; &iexcl;Con &eacute;l! Pero s&iacute;, claro que aciertas al pensar que esa noche de domingo algo cambi&oacute;, sin echarle la culpa a nadie por mi comportamiento, ni tampoco al alcohol aunque en algo incidi&oacute;; mucho menos de aquel juego o por ese beso que ofrec&iacute; como lecci&oacute;n para &eacute;l, fue como se inici&oacute; todo dentro de m&iacute;, como yo lo compliqu&eacute;. &iexcl;Pufff!&#8230; Y que luego desencadenaron los acontecimientos posteriores con Jos&eacute; Ignacio. &mdash;Finalmente le respondo a Camilo sin dejar de observarle, tras dejar pasar por mi garganta, el ultimo y prolongado sorbo de ron.<\/p>\n<p>Y es que yo creo que es mejor as&iacute;, para Camilo y para m&iacute;. Haci&eacute;ndolo de frente, sin ocultarle ning&uacute;n detalle, aunque nos mortifique a los dos. Me ha pedido ser clara y honesta, por lo tanto es preciso continuar habl&aacute;ndole con total sinceridad, aunque me averg&uuml;ence de mis actos y a pesar de que al saberlo, se le inflame el alma m&aacute;s de lo que quema en mis entra&ntilde;as este ron.<\/p>\n<p>&mdash;Cansados de atender a varias personas interesadas, pero alegres por los negocios realizados, nos trasladamos al atardecer en la minivan hasta el hotel, solo las muchachas y yo, pues tanto Eduardo como Carlos, decidieron irse en el viejo Honda de Jos&eacute; Ignacio. Durante el corto trayecto les expres&eacute; a las chicas mi deseo de relajarme un rato en la piscina o en la sauna, antes de partir hacia Bogot&aacute; en la noche. Sin embargo cielo, cuando est&aacute;n por suceder las cosas, caprichosamente los imprevistos suceden. Apenas llegando a la entrada del hotel, un fuerte crujido proveniente de la parte delantera de la camioneta, se escuch&oacute; al girar frente a la puerta de la entrada.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? &mdash;Preguntamos las tres en al mismo tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Parece ser un eje. &mdash;Nos respondi&oacute; sin mucho sobresalto el conductor.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y ser&aacute; muy grave? &mdash;Le pregunt&eacute; tan solo yo.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilas, tengo un conocido por ac&aacute; cerca que es un buen mec&aacute;nico. Voy a pasar hasta su taller. Lo &uacute;nico es que&hellip; &iexcl;Hay que rezar para que lo encuentre sobrio a estas horas! &mdash;Nos respondi&oacute; sonriente y bromeando, intentando quitarle gravedad al asunto y al bajarnos de la minivan, el chofer arranc&oacute; muy despacio con cara de preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Que desafortunado que fui, y que conveniente para ti. Digo, &iquest;no? &mdash;Interviene mi esposo con otro sarcasmo y yo, tan solo levanto los hombros ante sus palabras.<\/p>\n<p>&mdash;Al llegar a nuestra habitaci&oacute;n, &ndash;contin&uacute;o, rest&aacute;ndole importancia&ndash; tanto Diana como K-mena muy alegres me secundaron en la idea y despu&eacute;s de ducharnos cada una con premura, buscamos entre el escaso equipaje nuestros vestidos de ba&ntilde;o. Diana con desparpajo se retir&oacute; la toalla que envolv&iacute;a su cuerpo y se coloc&oacute; un ba&ntilde;ador enterizo muy bonito, con un estampado geom&eacute;trico multicolor, de esos que se anudan en el cuello, dej&aacute;ndole toda la espalda descubierta, y por delante dos franjas de tela con un atrevido escote, tan pronunciado que le llegaba hasta el ombligo y que recientemente hab&iacute;a comprado en el Bulevar para lucirlo all&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Diana a pesar de tener unos kilitos de m&aacute;s, nos mostr&oacute; sin pudor su cuerpo bien proporcionado, con unos senos generosos, &ndash;algo ca&iacute;dos la verdad&ndash; pero muy llamativos al tenerlos tatuados con una especie de arreglo floral sobre cada uno de ellos, imprimi&eacute;ndoles mayor atractivo, a pesar de tener algunas estr&iacute;as alrededor de sus grandes areolas marrones, seguramente de tanto amamantar a su ni&ntilde;a y otras bastante m&aacute;s pronunciadas en el bajo vientre. Su pubis lampi&ntilde;o no ocultaba para nada la hendidura de su rajita, apartando sus pronunciados labios mayores. En la redondez de sus nalgas y la parte posterior de los muslos, se manifestaba un poco la celulitis, con esa odiosa piel de naranja que se nos forma, &ndash;y a la que tanto temo&ndash; pero en verdad con esa figura, no desmerec&iacute;a ninguna lujuriosa mirada, ya fuera masculina o femenina.<\/p>\n<p>&mdash;K-Mena m&aacute;s prudente, se meti&oacute; de nuevo en el ba&ntilde;o para cambiarse y regres&oacute; al momento ya luciendo asimismo un traje de ba&ntilde;o enterizo, discreto y completamente negro. O sea, un modelito similar a esos que usan las competidoras de los equipos de nataci&oacute;n en las olimpiadas, y que la cubr&iacute;a m&aacute;s que los calzones de mi abuelita, como sueles decirme t&uacute; cuando debo usar mis &laquo;cucos&raquo; anchos al llegarme el periodo. &mdash;Mi comentario no le produce ni una leve sonrisa, y sin embargo, cuanto me vendr&iacute;a de bien en este momento.<\/p>\n<p>&mdash;Por el contrario yo ten&iacute;a a mano dos posibilidades: aquel fucsia con florecitas amarillas, de amarrar por detr&aacute;s al cuello y la prenda inferior realzando mis caderas, con las almohadillas en el brasier para aumentar el tama&ntilde;o de mis tetas, o un bikini con estampado de animal print sin estrenar, un poco m&aacute;s escaso de tela y algo provocador, con el sujetador tipo strapless, y abajo un triangulito bastante revelador, por delante y por detr&aacute;s. Lo adquir&iacute; pensando en ti, en lucirlo para ti en las pr&oacute;ximas vacaciones.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jahh! &iquest;Cu&aacute;les Mariana? &mdash;Despectivo me pregunta Camilo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no s&eacute;, las que hubieran en su momento. Los d&iacute;as que pudi&eacute;ramos escaparnos por ah&iacute;. Y s&iacute; mi vida, ya s&eacute; que hab&iacute;amos hablado de viajar a San Andr&eacute;s con el ni&ntilde;o en diciembre unos d&iacute;as pero&hellip; Sencillamente no pude. &mdash;Le contesto abochornada.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No pudiste o no quisiste?<\/p>\n<p>&mdash;Camilo, es que ten&iacute;a pendiente cerrar algunos negocios y se me complic&oacute; todo ese mes. Lo siento.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro. Es l&oacute;gico, primero el trabajo que el placer. Bueno, lo de placer no lo tengo tan claro En fin, continua por favor. &mdash;Nada m&aacute;s decirle, me di cuenta que a veces es mejor morderme la lengua, porque no es mi estilo provocar dolor, el mismo que veo asom&aacute;ndose en los ojos de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Finalmente me decid&iacute; por el viejito. Aquel que compramos por aqu&iacute;, en una de las tiendas de Kokomo Beach, cuando Mateo me ensucio el enterizo blanco que llevaba puesto con la salsa de tomate de su Hot Dog. &iquest;Lo recuerdas? &mdash;Camilo aprieta los labios y ladea un poco su cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Y como anuncia el dicho: &laquo;A donde fueres, haz lo que vieres&raquo;, pues tambi&eacute;n me lo coloqu&eacute; en frente de ellas sin cubrir mi desnudez. K-Mena sin dejar de echarle una ojeada a mis &laquo;puchecas&raquo;, se coloc&oacute; por encima una camiseta blanca tipo polo de cinco botones, y unos pantaloncitos cortos de jean. Yo us&eacute; tu camiseta azul, la de tu equipo de futbol favorito, &ndash;Camilo abre bastante sus ojitos&ndash; y que te hab&iacute;as comprado para asistir con tus hermanos al estadio para observar un importante cl&aacute;sico. &iexcl;Si, Cielo! Me la llev&eacute; sin tu permiso pero es que yo&hellip; Pues quer&iacute;a tener algo tuyo cerca, que me oliera a ti, para tenerte presente en todo momento.<\/p>\n<p>&mdash;Igualmente opt&eacute; por colocarme los shorts blancos de mezclilla y que cuando me acompa&ntilde;aste para prob&aacute;rmelos, te gustaron tanto, aunque pusieras reparos al ver que ya ven&iacute;an rotos por delante y por detr&aacute;s, y encima de todo que estuvieran deshilachados. &mdash;&laquo;Pagar tanto dinero, &ndash;me dijiste al salir del local con las compras&ndash; por algo que los dise&ntilde;adores hacen parecer viejo y desgastado, no tiene ning&uacute;n sentido para mi estilo de ver la moda.&raquo; Y me hiciste re&iacute;r mucho. &iexcl;T&uacute;, con ese gusto tan cuadriculado para vestir, y yo tan descuadrada con el m&iacute;o! &mdash;Camilo por fin se sonr&iacute;e, m&aacute;s no musita palabra alguna y enciende uno de sus rubios, acomodando enseguida su gorra de beisbolista con la visera hac&iacute;a atr&aacute;s.<\/p>\n<p>En actitud de espera, me observa. Comprendo que se encuentra agobiado pero expectante a la vez, queriendo obtener por mi propia boca mayor informaci&oacute;n. Descruza las piernas, se encorva un poco para alcanzar la botella de ron y la levanta del piso. Bebe un poco y vuelve a dejarla all&iacute; con la intenci&oacute;n de taparla, pero me mira y seguramente analiza que no me ha ofrecido un trago.<\/p>\n<p>Con serenidad pliega un poco los labios y levanta sus hombros para finalmente alcanzarme la botella. Frunce el ce&ntilde;o y de su boca retira el cigarrillo apres&aacute;ndolo entre su dedo &iacute;ndice y el pulgar; al mantener entreabierta su boca, va col&aacute;ndose el humo que con ceremonial lentitud asciende por su rostro.<\/p>\n<p>Me recuerda, &ndash;aunque no deber&iacute;a hacerlo en estos momentos&ndash; a la manera tan despreocupada de Chacho, al darle una aspirada a su porro matutino de marihuana. Porque s&iacute;, Chacho se pegaba sus necesarias &laquo;elevadas&raquo; todos los d&iacute;as en las ma&ntilde;anas dentro de su autom&oacute;vil en el s&oacute;tano del parking, antes de subir a la oficina, seg&uacute;n &eacute;l para estar &laquo;m&aacute;s despierto&raquo; durante el d&iacute;a, al confes&aacute;rmelo cuando lo pill&eacute; fum&aacute;ndose un porro en el patio de su casa, la primera vez que me aparec&iacute; bien temprano por su casa y que se lo permit&iacute;, no porque me lo pidiera sino porque yo lo decid&iacute; as&iacute;. &iexcl;Darle a probar algo que le hab&iacute;a negado con anterioridad!<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;mo te dec&iacute;a, la intenci&oacute;n era darnos un piscinazo y luego de comer algo ligero, esperar a que nos recogiera nuevamente la minivan para viajar a Bogot&aacute;. Cada una de nosotras guard&oacute; en los bolsos lo imprescindible. &iexcl;Ya sabes! El m&oacute;vil personal y el de la empresa, la billetera con el dinero y s&uacute;per importante&hellip; &iexcl;La cosmetiquera! Salimos de la habitaci&oacute;n con tanta prisa que dejamos olvidadas las toallas. Me ofrec&iacute; a regresar por ellas y cuando alcanc&eacute; en el elevador a las chicas, K-Mena hablaba con alguien por su tel&eacute;fono. Puso cara de circunstancia y primero miro a Diana y luego a m&iacute;, arqueando las cejas y asintiendo a alguna propuesta que le hab&iacute;an hecho.<\/p>\n<p>&mdash;Nenas, era Nacho. Dos noticias. &iexcl;Una buena y la otra no tanto! &ndash;Nos dijo con jovialidad. &ndash; La buena es que nos invitan a comer hamburguesa en el centro. La otra es que nos toca quedarnos esta noche porque la camioneta no la pueden arreglar. No hay ahora donde comprar el bendito repuesto.<\/p>\n<p>&mdash;Ni modos, chikis. Nos toc&oacute; hacer como hizo E.T. &iexcl;A llamar a casa, mis cielitos! &mdash;Dijo Diana colocando su mano sobre mi hombro.<\/p>\n<p>&mdash;Mi madre tendr&aacute; que comprender y aguantarse a su nieta otra noche m&aacute;s y t&uacute; fe&iacute;ta, &ndash;refiri&eacute;ndose a m&iacute;&ndash; deja de poner esa cara de susto que tu abnegado marido se las apa&ntilde;ar&aacute; muy bien con tu hijito.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y si nos vamos todos en el auto de Nacho? &mdash;Propuse como posible soluci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja, Chikis eres muy graciosa! Ese cacharro lo tiene Nacho todo destartalado, pero seg&uacute;n &eacute;l no es as&iacute;, si no que est&aacute; adaptado para competir en los piques callejeros los jueves en la noche. &iexcl;Solo tiene dos sillas! &iquest;No lo has visto?<\/p>\n<p>&mdash;Pues f&iacute;jate amiguis, que no he tenido la desgracia de montarme en &eacute;l. Pero entonces, &iquest;C&oacute;mo se acomodaron los tres en el carro hace un rato? &mdash;Le indagu&eacute; a Diana.<\/p>\n<p>&mdash;Pues Chikis, el orangut&aacute;n de Carlos que siempre como un pendejo, se acuclilla atr&aacute;s y va agarrado de la barra anti vuelco. &mdash;Alzando cejas y hombros, ella me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y qu&eacute; hacemos con esto? &mdash;Les pregunt&eacute; a las dos, mostr&aacute;ndoles las toallas bajo mi brazo izquierdo.<\/p>\n<p>&mdash;A ver Chikis, t&uacute; s&iacute; que te ahogas en un vaso con agua. &iexcl;Dame eso! &mdash;Dijo Diana, y quit&aacute;ndome las tres toallas, se encamin&oacute; hacia la recepci&oacute;n y all&iacute; tras hablar con el empleado, las dej&oacute; sobre el mes&oacute;n. &iexcl;Que no se nos olvide ped&iacute;rselas cuando volvamos! Bueno maricas, v&aacute;monos que la cuesti&oacute;n es de hambre. &mdash;Nos dijo cu&aacute;ndo se acerc&oacute; nuevamente a nosotras y tom&aacute;ndonos a ambas por los brazos, nos jal&oacute; hacia la calle.<\/p>\n<p>&mdash;Te llam&eacute; para avisarte, pero t&uacute; mi cielo, descartaste responder la llamada y por mensaje de texto me explicaste que estabas ya en la iglesia, asistiendo con tu familia a misa de siete. Por lo tanto escuetamente te respond&iacute; el mensaje explic&aacute;ndote la situaci&oacute;n, y qued&eacute; en hablarte m&aacute;s tarde. Solo un &iexcl;Ok! de tu parte recib&iacute; y con eso me qued&eacute; m&aacute;s tranquila. &mdash;Camilo me da la raz&oacute;n asintiendo con su cabeza y contin&uacute;o con mi narraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;El lugar pactado estaba ubicado a pocas calles del hotel. Creo que es donde tu hermano ped&iacute;a los domicilios cuando nos quedamos para las navidades pasadas en su casa, pues por la cantidad de personas que estaban esperando por sus pedidos, intu&iacute; que ser&iacute;an las mismas. Sabes c&oacute;mo cuido mi figura, pero ese olor de las papitas fritas y la carnita bien asada, con salsita BBQ, me doblegaron.<\/p>\n<p>&mdash;Ya recuerdo de cuales me hablas. Y s&iacute;, son sabrosas en verdad. De hecho al escucharte, me has hecho sentir hambre. &iquest;T&uacute; no? &mdash;Me dice de repente, sob&aacute;ndose el est&oacute;mago con la mano derecha, pill&aacute;ndome por sorpresa al no poder reconocer si lo ha hecho en este preciso momento, por qu&eacute; en verdad est&aacute; hambriento o sencillamente lo hace para cortar con mi mon&oacute;logo y romper con algo que le est&aacute; causando verdadero dolor.<\/p>\n<p>&mdash;Humm, s&iacute;. Pero d&eacute;jame terminar primero que te cuente esta parte que es muy importante y despu&eacute;s si continuamos hambrientos, vamos al Rib&rsquo;s Factory y comemos all&iacute;. Pero esta vez invito yo. &iquest;Ok? &mdash;Le aviso a mi marido con decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Como quieras, quiero! Dale pues, contin&uacute;a. &iquest;Y despu&eacute;s que sucedi&oacute;?<\/p>\n<p>Mi esposo me ofrece otro trago pero esta vez decido utilizar de nuevo el vaso de cart&oacute;n y preparo otro ron con Coca-Cola, frente a un guarda de seguridad que para nada se molesta y tan solo nos saluda con una reverencia. As&iacute; que sin liarme mucho, vierto un poco de cada bebida. &iexcl;Uno doble, pero con cara de triple!<\/p>\n<p>&mdash;Y c&oacute;mo te estaba diciendo, mientras devor&aacute;bamos las hamburguesas y las salchipapas, Eduardo nos puso al tanto de la reparaci&oacute;n de la camioneta. Con suerte a mediod&iacute;a del lunes quedar&iacute;a solucionado el inconveniente y podr&iacute;amos regresar a nuestras casas. &mdash;Rasc&aacute;ndose la nuca con una mano, abre Camilo el comp&aacute;s de sus piernas y acomoda la espalda contra el respaldo entablado, mientras con la otra me recibe el vaso, pero no bebe de inmediato. Yo me enciendo un Parliament para intentar encubrir mi nerviosismo entre el humo, al seguir rememorando lo acontecido y Camilo con calma da un sorbo para enseguida devolv&eacute;rmelo.<\/p>\n<p>&mdash;Salimos a caminar por ah&iacute;, nosotras tres por delante de ellos. Sabes c&oacute;mo son de estrechos los andenes y m&aacute;s a esa hora con tanta gente deambulando por la ciudad, buscando qu&eacute; hacer o algo para comprar. No supe con certeza a quien se le ocurri&oacute; la genial idea, pero terminamos ingresando a un bar muy poco iluminado. No protest&eacute; mucho es verdad, menos los dem&aacute;s; de hecho fui yo que tomando la vocer&iacute;a, le solicit&eacute; al camarero una jirafa de cerveza y un Jack Daniel&rsquo;s para Eduardo. Y nos pusimos a hablar de todo, por supuesto menos del trabajo.<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n bailamos un poco. Con Carlos una canci&oacute;n de salsa y con Diana y K-Mena, varias de m&uacute;sica electr&oacute;nica y reggaet&oacute;n. Menos con el est&uacute;pido de Eduardo, que ya sabes c&oacute;mo es de parco y dice no saber mover un pie sin pedirle permiso al otro. Y s&iacute;, mi vida, como lo imaginas yo bail&eacute; con &eacute;l intentando eso s&iacute;, mantener prudente distancia. Alej&eacute; sus manos de mis nalgas m&aacute;s de una vez y mi vientre del suyo al sent&iacute;rselo, ya sabes, bastante entiesado cuando varias veces intent&oacute; amacizarme bailando vallenato. &mdash;Bebo un trago y se lo paso a Camilo. Por supuesto que luego fumo y lo aspiro hasta colmar mis pulmones con ansiedad.<\/p>\n<p>&mdash;Asimismo en otra ocasi&oacute;n despu&eacute;s de un brindis por la agradable compa&ntilde;&iacute;a de nosotras sus compa&ntilde;eras, intent&oacute; sin pena all&iacute; en la mesa, &ndash;Camilo me presta mayor atenci&oacute;n&ndash; y delante de todos, buscar con su boca mis labios, preciso cuando bajaron la intensidad de las luces, al sonar una rom&aacute;ntica bachata.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y he de suponer que lo consigui&oacute;? &mdash;Me pregunta con un cierto deje de iron&iacute;a, antes de llevar el vaso hasta su boca.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No! Esquivarlo fue muy f&aacute;cil, lo dif&iacute;cil fue bajarle las revoluciones a Diana, que al percatarse de aquel arrebato, me dec&iacute;a al o&iacute;do que me fuera para el hotel con &eacute;l. &mdash;Le contesto con un nudo en mi garganta.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Aprovecha Chikis, que ese huevo quiere sal! Dale, que yo te cubro con los dem&aacute;s. &iexcl;H&aacute;gale marica, que un polvito al a&ntilde;o no hace da&ntilde;o y por mi boca nadie se va a enterar! &mdash;Negando con su cabeza, mi esposo bebe dos tragos seguidos y tira la colilla al suelo para aplastarla con rabia, como si aquel elaborado filtro de acetato de celulosa, tuviese algo de culpa.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Est&aacute;s loca, Diana? &iexcl;&iquest;Qu&eacute; te pasa?! Yo amo a mi esposo y adem&aacute;s con este presumido no har&iacute;a nada. Quien sabe con qui&eacute;n y por donde meter&aacute; ese pip&iacute;. &iexcl;Guacala! &mdash;Le respond&iacute; m&aacute;s o menos as&iacute;, algo enojada la verdad y un claro &iexcl;Uhum! de Camilo logro escuchar, mientras recibo nuevamente de su mano temblorosa, el vaso con ron y Coca-Cola.<\/p>\n<p>Y es que al parecer no le es suficiente mi explicaci&oacute;n y no se traga por completo el cuento. Bebo con ganas un buen trago, y lo aderezo con el humo del tabaco retenido dentro de mi boca, inflando mis cachetes sin pasarlo a&uacute;n a mis pulmones, observando que en su cara persiste la duda ante m&iacute; historia, con justa raz&oacute;n, aunque es todo cierto. &iexcl;Ni modos!<\/p>\n<p>&mdash;Entonces el Dj coloc&oacute; la canci&oacute;n aquella que nos goz&aacute;bamos t&uacute; y yo en la taberna que quedaba cerca de la universidad, la de Lou Bega &laquo;Mambo Nro.5&raquo;. Entonces como un resorte me puse en pie y le extend&iacute; la mano de inmediato a K-Mena para salir con ella a bailar. Diana y Carlos lo hicieron tambi&eacute;n, qued&aacute;ndose sorprendido y aburrido en la mesa Jose Ignacio, acompa&ntilde;ado por Eduardo que estaba a punto de terminar su amarillito, y as&iacute; mi cielo yo mataba dos p&aacute;jaros de un solo tiro. Los comentarios insidiosos de Diana y los desmedidos avances de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ok, ok! Ya veo. Por estar de rumba fue que no contestaste mis mensajes ni las llamadas. Fui v&iacute;ctima de otra m&aacute;s de tus mentiras. &mdash;Me recrimina Camilo.<\/p>\n<p>Con brusquedad retira de mis manos el vaso y se pone en pie, medio d&aacute;ndome la espalda, y mira hacia la vespertina oscuridad. Levanta la cabeza e inclina el acartonado envase sobre su boca, hasta que agota por completo el contenido.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero yo no te ment&iacute;! Fue verdad que al dejar mi tel&eacute;fono dentro del bolso, no lo escuch&eacute; sonar y adem&aacute;s tampoco me fij&eacute; que se le hab&iacute;a agotado la bater&iacute;a. &mdash;Me justifico como ni&ntilde;a rega&ntilde;ada.<\/p>\n<p>&mdash;No me refiero a eso, si no al hecho que despu&eacute;s de media noche cuando por fin te dignaste llamar, no mencionaste que hab&iacute;as terminado la noche de fiesta con tus compa&ntilde;eros y obviamente con ese malparido &laquo;siete mujeres&raquo;. &mdash;Me contesta bastante enfadado.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno puede que tengas raz&oacute;n, &ndash;intento explicarle&ndash; pero es que yo en esos momentos ten&iacute;a el pulso acelerado y desordenadas mis ideas. Dicha y entusiasmo, unos segundos antes de sentarme al borde de la cama para llamarte. Angustia y arrepentimiento, al escuchar tu voz cuando respondiste mi llamada.<\/p>\n<p>&mdash;Todo mezclado a la vez, pues acababa de terminarlo de manera precipitada y de iniciar nuestra conversaci&oacute;n intentando mantener la compostura. Lo hab&iacute;a echado de la habitaci&oacute;n unos minutos antes y para completar, tanto Diana como K-Mena ya se encontraban golpeando con insistencia la puerta. &mdash;Camilo se agarra la gorra por la visera y la gira nuevamente, ya con bastante cansancio. Brilla su frente por el sudor. Causado por m&iacute; relato o, &iquest;por su angustia?<\/p>\n<p>&mdash;Me sent&iacute;a terriblemente nerviosa al escuchar tu voz adormecida y con la euforia de aquellas dos compa&ntilde;eras de habitaci&oacute;n, algo alicoradas, molest&aacute;ndome y yo sin saber c&oacute;mo hablarte, mientras les hac&iacute;a se&ntilde;as a ese par de locas para que se callaran. Con inquietud me planteaba si val&iacute;a la pena haber puesto en riesgo mi matrimonio por lo sucedido. Tu preguntabas y yo apenas si te pon&iacute;a atenci&oacute;n pues me encontraba muy confundida, ya que &laquo;la mojigata&raquo;, hab&iacute;a logrado que&hellip; &iexcl;Pufff! Mejor d&eacute;jame terminar de explicarte la situaci&oacute;n por favor, y hallaras la respuesta. &mdash;Le digo y tambi&eacute;n me pongo en pie, pero para acercarme hasta la caneca y depositar all&iacute; la ceniza del cigarrillo.<\/p>\n<p>Uno, dos, tres y cuatro pasos son suficientes, pero percibo al darlos un temblorcito en mis muslos y algo agitada mi respiraci&oacute;n. Me demoro en voltearme, pues no hallo a&uacute;n la fortaleza necesaria para mirarle a la cara y cont&aacute;rselo sin que sufra demasiado y que al hacerlo&hellip; &iexcl;No me deteste m&aacute;s de la cuenta!<\/p>\n<p>&mdash;No sab&iacute;amos bailar bien esa m&uacute;sica, &ndash;pienso que quiz&aacute;s sea la forma m&aacute;s suave de llevarlo al punto&ndash; y salt&aacute;bamos las dos como un par de focas, haciendo el show en un Seaquarium. Sobre sus cabellos semi ondulados y, por supuesto sobre los m&iacute;os tan lacios y tan negros, se reflejaban con intermitencia los destellos de las luces estrobosc&oacute;picas de la pista de baile, al mover nuestras cabezas de un lado para el otro, dando peque&ntilde;os saltos hacia adelante y para atr&aacute;s; a un lado y luego al otro, moviendo los hombros sin soltar mis manos de las suyas.<\/p>\n<p>Camilo se cruza de brazos, inclina la cabeza y su mirada se dirige hacia el suelo como si con las rectangulares formas de los adoquines, buscara acomodar las irregulares fichas de mis acciones en su mente, registr&aacute;ndolo todo y, especialmente el ambiente nocturno y festivo que disfrutamos, visualizando sin querer, los eventos que le estoy relatando. Da un peque&ntilde;o paso a su izquierda y luego se devuelve a la derecha, &ndash;en silencio y pensativo&ndash; como si all&iacute; hubiese estado presente tambi&eacute;n &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;K-Mena y yo cantando, &ndash;prosigo habl&aacute;ndole con suavidad, de pie frente a &eacute;l&ndash; o para ser m&aacute;s sincera, gritando la letra de aquella canci&oacute;n pegajosa, dando vueltas y riendo sin descanso como un par de adolescentes emocionadas tras conseguir el permiso de sus padres para su primera cita con el muchacho que les mov&iacute;a el piso. Y amparadas despu&eacute;s en la oscuridad del cinema, dejar que otras manos con bastante torpeza, te acariciaran lo que mam&aacute; ya hab&iacute;a advertido no dejarte tocar, disfrutando de aquellas novedosas sensaciones, con nerviosa inocencia. K-Mena aparcando su m&iacute;stica timidez y por mi parte, alej&aacute;ndome del cans&oacute;n acoso de Jos&eacute; Ignacio.<\/p>\n<p>&mdash;Diana y Carlos igualmente bailaban emocionados, ba&ntilde;ados en sudor, apretados a nuestro lado por la cantidad de parejas que hab&iacute;a en la pista. Entretanto, sentados en el reservado, ellos dos nos miraban. Uno de ellos por supuesto muy extra&ntilde;ado, haciendo mala cara al verse excluido sin dejarle formar parte de nuestra peculiar diversi&oacute;n. Y el otro&hellip; Bueno, en sus peque&ntilde;os ojos grises vi un haz intenso y tan extra&ntilde;o como su brillosa cabeza calva, a pesar de la penumbra que rodeaba la mesa donde estaba acomodado, que me sac&oacute; de onda.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Solo a ti o de igual forma miraba a tu compa&ntilde;era? &mdash;Descolgando los brazos, para luego llevarlos hacia la espalda y tom&aacute;ndose uno de ellos con la mano del otro, me pregunta mi esposo con un tono de voz m&aacute;s calmo.<\/p>\n<p>&mdash;Una mirada dirigida a &uacute;nicamente a m&iacute;. De eso estuve muy segura. Perniciosa y diferente de la acostumbrada. Propia de un enfermo desquiciado y acompa&ntilde;ada de una prolongada sonrisa diab&oacute;lica. Con el infaltable &laquo;Bon Bon Bum&raquo; de fresa reci&eacute;n chupado, sostenido entre el pulgar y el &iacute;ndice a un palmo de su boca, fij&aacute;ndose demasiado en los movimientos de mi cuerpo. &mdash;Le respondo mir&aacute;ndolo por el rabillo del ojo, mientras busco dentro de mi bolso, el m&oacute;vil para revisar si tengo alg&uacute;n mensaje o una llamada de Iryna, pero nada.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No estar&iacute;as confundida y Eduardo solamente vigilaba tu comportamiento? &mdash;Nuevamente me pregunta Camilo, acerc&aacute;ndose lentamente hasta la banca de madera.<\/p>\n<p>&mdash;No cielo, estuve muy segura de ello y lo confirm&eacute; algunos d&iacute;as despu&eacute;s. &mdash;Entonces mi esposo toma la botella de ron y la destapa, pero ahora no lo sirve en el vaso de cart&oacute;n sino que bebe directamente de ella.<\/p>\n<p>Iluminado a medias su rostro por la p&aacute;lida luz del farol ubicado tras su espalda, con su mirada inquieta me busca y al hallarme, su brazo se extiende para entreg&aacute;rmela. Yo la recibo por supuesto agradecida, a pesar que me duele profundamente ver su mirada perdida pero antes de dar el sorbo, estimo por el bajo peso, que ya es poco lo que nos resta para terminarla.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Y a m&iacute; que me falta tanto por decir, por aclararle y por revivir.<\/p>\n<p>&mdash;Carlos nos pregunt&oacute; que si ped&iacute;amos la otra jirafa de cerveza y K-Mena se opuso a aquella propuesta aduciendo que ya estaba cansada de los pies y me dijo al o&iacute;do que si la acompa&ntilde;aba hasta el hotel. As&iacute; que las dos nos despedimos pero Diana, algo resignada, tambi&eacute;n se coloc&oacute; de pie para acompa&ntilde;arnos y nos dirigimos a la salida. No hab&iacute;amos caminado ni dos calles cuando Carlos nos alcanz&oacute;, coment&aacute;ndonos que Eduardo y Jos&eacute; Ignacio nos esperar&iacute;an en el lobby del hotel.<\/p>\n<p>Camilo no deja de observarme, con ese estilo suyo tan caracter&iacute;stico cuando desea que yo le aclare algo pero no me lo pregunta directamente sino que espera que yo al comprender su duda, termine por aclararle. Muy pendiente se encuentra de la expresi&oacute;n facial de mi rostro y del movimiento de mis manos. Mi esposo arquea tan solo su ceja izquierda, logrando con ello que se le formen tres l&iacute;neas paralelas a lo largo de su frente y otras arruguitas de preocupaci&oacute;n sobre su nariz; merma su ojito derecho y estira el brazo derecho indic&aacute;ndome que desea o necesita otro trago de ron, esperando con seguridad a que retome la narraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando llegamos, Carlos y Jos&eacute; Ignacio insistieron en invitarnos a tomar la &uacute;ltima cerveza y nos acomodamos en una mesa circular en frente de la piscina. Diana y Jos&eacute; Ignacio al frente m&iacute;o, K-Mena a mi izquierda y Carlos a mi derecha. Yo no quer&iacute;a m&aacute;s cerveza porque me sent&iacute;a embuchada, as&iacute; que me decant&eacute; por un coctelito. Pens&eacute; que un Daiquir&iacute; estar&iacute;a bien para culminar aquella noche calurosa, y Carlos gentilmente se ofreci&oacute; para ir hasta el bar a solicitarlo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y Eduardo consinti&oacute; sin rechistar, todo aquello? &iquest;As&iacute; cumpl&iacute;a con su promesa de protegerte y ser tu &aacute;ngel guardi&aacute;n? &mdash;Por fin Camilo pregunta y enseguida le respondo.<\/p>\n<p>&mdash;Ese est&uacute;pido no se pronunci&oacute; ni para bien ni para mal. &Eacute;l se dedic&oacute; a entablar conversaci&oacute;n con el administrador del hotel, bebiendo su acostumbrado vaso de whiskey sin hielo, sentado en una mesa al otro extremo de donde nos hab&iacute;amos acomodado nosotros cinco. &iexcl;De &aacute;ngel no tiene ni una pluma, el desgraciado ese! Lo que ni tu ni yo sab&iacute;amos, es que estaba preparando sus garras demoniacas para atraparme. &mdash;Camilo me mira sorprendido ante mi franca respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, por lo que veo esta botella se nos est&aacute; terminando. &iquest;Te falta mucho? &mdash;Me dice ense&ntilde;&aacute;ndome la botella de ron agarrada por sus dedos del cogote y bambole&aacute;ndola de un lado para el otro.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, mi vida. Primero que te cuente todo con detalle y ahora, &iquest;me afanas para que te lo resuma? &iquest;En qu&eacute; estamos? &mdash;Le contesto coloc&aacute;ndome las manos en mis caderas.<\/p>\n<p>&mdash;No lo digo por eso Mariana. Es solo que esta botella no nos dio ni un brinco. Vamos a seguir caminando y buscamos donde comprar otra. &iquest;O prefieres seguir cont&aacute;ndomelo a palo seco? &mdash;Me responde acerc&aacute;ndose para tomar su abultada mochila de la banca de madera.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, perfecto. Como sueles decirme. &iexcl;Como quieras, quiero! Vamos entonces y por ah&iacute; miramos donde abastecernos. &mdash;Le digo tomando tambi&eacute;n mi bolso, el paquete de cigarrillos con el encendedor y el sombrero. &iquest;Quiere m&aacute;s detalles? &iexcl;Pues los tendr&aacute;!<\/p>\n<p>Avanzamos por entre el bullicioso malec&oacute;n, justo al lado de las vitrinas iluminadas de los almacenes frente al hotel, muy cerca del Fuerte Rif.<\/p>\n<p>&mdash;De un momento a otro, &ndash;continuo habl&aacute;ndole a Camilo, que camina por fin al lado m&iacute;o&ndash; Diana y Jos&eacute; Ignacio, empezaron a hablar de sexo, con la intenci&oacute;n de que dej&aacute;ramos en el olvido los temas del trabajo. K-Mena, ruborizada pero interesada se re&iacute;a con nerviosismo por las confidencias de esos dos, sobre la mejor chupada de tetas que le hab&iacute;an hecho, sin especificar quien o cu&aacute;ndo, y de manera graciosa sobre la forma de los penes de sus amantes. &Eacute;l hablaba de las poses que m&aacute;s le gustaban, jact&aacute;ndose obviamente de las mamadas que hab&iacute;a recibido por parte de varias compa&ntilde;eras en los ba&ntilde;os de la sala de ventas y, por supuesto de sus innumerables encuentros con alguna que otra de sus clientas en los moteles al norte de Bogot&aacute;. Por lo visto, entre Diana y &eacute;l, ten&iacute;an m&aacute;s historias por contar que Scheherezade. &iexcl;Y yo con tan solo tres experiencias en mi vida, dos fallidas y la mejor, la nuestra sin poderla comentar!<\/p>\n<p>&mdash;La verdad Camilo es que se me pas&oacute; el tiempo escuchando aquellas confidencias, &ndash;reanudo mi confesi&oacute;n&ndash; m&aacute;s el alcohol de la cerveza y el refrescante sabor del daiquir&iacute;, me relaj&eacute; y me olvid&eacute; de ti. Al llegar Carlos a la mesa con mi coctel, a la fuerza intercambi&oacute; su lugar con Jos&eacute; Ignacio, y no recuerdo como ni cuando, apareci&oacute; el tel&eacute;fono personal de Diana en el centro de la mesa, justo al lado del cenicero y mis cigarrillos. La pantalla iluminada nos ense&ntilde;aba el nombre del juego, aquel que en nuestra adolescencia, jugamos a escondidas de los adultos. &laquo;Verdad o Reto&raquo;, solo que en este caso la versi&oacute;n era m&aacute;s madura y sexual. &iexcl;Un bot&oacute;n verde esperaba a ser presionado por el dedo del primer valiente para empezar!<\/p>\n<p>Camilo vierte un poco de ron en el vaso y le agrega otro poco de gaseosa. Yo me enciendo un nuevo cigarrillo y entre una aspirada y el humo despedido desde mi boca, bebo un sorbo y prosigo con la historia.<\/p>\n<p>&mdash;En medio de la sorpresa, nos fuimos acomodando mejor alrededor de la mesa. Carlos valeroso, empez&oacute; de primeras y puls&oacute; la casilla del reto. El juego le orden&oacute; quitarse los pantalones y mostrarnos sus calzoncillos, pero la siguiente persona en el turno decidir&iacute;a si se quedar&iacute;a as&iacute; o si se los volv&iacute;a a colocar. Y esa no era otra que Diana quien graciosa como siempre, por supuesto decidi&oacute; que deber&iacute;a continuar jugando as&iacute;, exhibi&eacute;ndonos sus piernas flacas, muy velludas y el bulto de su sexo.<\/p>\n<p>&mdash;En su turno Diana escogi&oacute; la casilla de la verdad. Humm, si no recuerdo mal, fue algo sobre si ella prefer&iacute;a que se lo metieran por delante o por detr&aacute;s. Respondi&oacute; riendo que de las dos maneras. Y ya le toc&oacute; pulsar en la pantalla a K-Mena. La verdad era su mejor opci&oacute;n y opt&oacute; claramente por ello. La pregunta fue si hab&iacute;a tenido sexo alguna vez en un espacio p&uacute;blico o en medio de la naturaleza. Coloreada por la pena, respondi&oacute; obviamente que no y muy bajito, aclar&oacute; que nunca lo hab&iacute;a siquiera pensado.<\/p>\n<p>&mdash;Enseguida me toc&oacute; a m&iacute; y prob&eacute; la verdad. Y la pregunta fue f&aacute;cil, pues deb&iacute;a contar si prefer&iacute;a hacer el amor por la ma&ntilde;ana, por la tarde o por la noche. Y mi respuesta fue que con mi esposo, a cualquier hora estaba bien. &mdash;Camilo me mira y aunque creo verle en sus ojitos caf&eacute;s un brillo especial y conocido, las facciones en su rostro no delatan ninguna otra emoci&oacute;n. Igualmente se decide y bebe un trago de ron.<\/p>\n<p>&mdash;Jos&eacute; Ignacio se decidi&oacute; igualmente por la verdad e incre&iacute;blemente la pregunta fue que dijera con sinceridad, si prefer&iacute;a dar o recibir sexo oral. Respondi&oacute; que &eacute;l solo recib&iacute;a y nunca hab&iacute;a dado, pues le asqueaba bajarse al &laquo;pozo&raquo; por el olor a pescado y el sabor a pis. &mdash;Camilo esta vez tuerce hacia su izquierda la boca contrariado y se decide finalmente por sacar de su roja cajetilla un cigarrillo y darle ardiente vida tras dos fogonazos de su encendedor.<\/p>\n<p>&mdash;Terminada la ronda ya me hab&iacute;a bebido el daiquir&iacute;, y me hice a un lado para no molestar a Diana ni a K-Mena con el humo del cigarrillo y de paso llamarte, y ah&iacute; me di cuenta que se le hab&iacute;a agotado la bater&iacute;a. Podr&iacute;a haberlo hecho desde el otro m&oacute;vil, el de la oficina, pero no me pareci&oacute; prudente hacerlo, aunque te cueste comprenderlo, as&iacute; que cuando regres&eacute; a la mesa, ya estaban servidas nuevas cervezas para los cuatro y otro coctel para m&iacute;. Diana desinhibida quiz&aacute;s por el alcohol, propuso subir el nivel. Solo deber&iacute;amos atrevernos a hacer lo que la opci&oacute;n de reto nos propusiera.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y t&uacute; aceptaste jugar as&iacute; como as&iacute;? &mdash;Me pregunta Camilo, esparciendo con fuerza una columna de humo hacia su derecha.<\/p>\n<p>&mdash;Pues haber mi vida, no le vi nada de malo. Si los dem&aacute;s no pusieron trabas yo no iba a decir que no para que el otro tuviera m&aacute;s motivos para molestarme con su cuentico de &laquo;monja mojigata&raquo; y yo me encontraba achispada y envalentonada. &mdash;Le respondo entrecomillando con mis dedos las &uacute;ltimas dos palabras y contin&uacute;o rememorando aquella noche del juego.<\/p>\n<p>&mdash;A Carlos la aplicaci&oacute;n le orden&oacute; darle un azote en las nalgas a la mujer que el escogiera. No s&eacute; por qu&eacute; pero me escogi&oacute; a m&iacute;, ocasionando que Jos&eacute; Ignacio se obsesionara y me ordenara, bajarme los shorts para ponerle mayor picante.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te ordenara? &iquest;Acaso ya se cre&iacute;a due&ntilde;o de ti? &iquest;Y le hiciste caso? &mdash;Tres preguntas de mi esposo con una sola respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;No le voy a achacar al alcohol nada de lo que hice esa noche, mi cielo. Sencillamente lo mir&eacute; de una forma en la que le quer&iacute;a decir&hellip; &iexcl;&iquest;Crees que no ser&eacute; capaz?! Y pens&eacute; decirle tambi&eacute;n&hellip; &iexcl;Pues si tanto te gusta mi culo, otro aparte de mi marido, ser&aacute; el primero en cachete&aacute;rmelo y no t&uacute;! Obvio, no se lo dije, pero me puse en pie y camin&eacute; alrededor de las sillas hasta acercarme a Carlos. Me di la vuelta, desabroch&aacute;ndome los botones de mis shorts y me los baj&eacute; lo suficiente para que mis nalgas quedaran expuestas a medias, pendiente de que Eduardo no volteara a vernos. La cachetada en mi culo no fue fuerte, creo que ni siquiera mi nalga se cimbrone&oacute; por aquel golpecito.<\/p>\n<p>&mdash;Recib&iacute; los aplausos de Diana y K-Mena, mientras que me sub&iacute;a el short y me fui a sentar otra vez al lado de &eacute;l, sosteni&eacute;ndole la mirada. En eso a Diana le sali&oacute; un reto m&aacute;s dif&iacute;cil. Deb&iacute;a escoger a un hombre del grupo y fingir una escena er&oacute;tica. No fue sorpresa para ninguno que el elegido fuera Jos&eacute; Ignacio. Se puso en pie y acerc&aacute;ndose a &eacute;l, levant&oacute; una pierna y se le acaball&oacute; con ganas.<\/p>\n<p>&mdash;Empez&oacute; por acariciarle la mejilla, enterrando luego sus dedos por entre la espesa melena, simulando con el movimiento de sus caderas, el frenes&iacute; de la c&oacute;pula y al restregar sus senos sobre la cara de Jos&eacute; Ignacio, este aprovech&oacute; para apartarle el lateral del traje de ba&ntilde;o y dejarnos observar el movimiento que con su lengua hacia sobre el endurecido pez&oacute;n que imp&uacute;dico sobresal&iacute;a ansioso, mientras Diana se contorsionaba imitando gemidos y exagerando los gritos de placer.<\/p>\n<p>&mdash;Carlos y yo nos re&iacute;amos mientras apur&aacute;bamos las bebidas. K-mena ruborizada igual sonri&oacute; con timidez y sin embargo los tuvimos que detener, porque a&uacute;n sin haber estipulado un tiempo, ya la cosa se estaba pasando de color y hab&iacute;a a nuestro alrededor, adem&aacute;s de Eduardo y el administrador, otras parejas disfrutando del estrellado anochecer, pues ya Jos&eacute; Ignacio aprisionaba y estiraba entre sus dientes a aquel valiente pez&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;En el turno de K-Mena, el reto consisti&oacute; en que deb&iacute;a pedirle a la persona que tuviera a su derecha, dejar que ella acariciara la parte del cuerpo que m&aacute;s le excitara. La pobre no sab&iacute;a d&oacute;nde meterse, as&iacute; que brind&eacute; con ella y a continuaci&oacute;n, coloc&aacute;ndome de pie a su lado, le dije: &iexcl;Tranquila flaquis, es una tocadita y ya! Diana al ver que no se decid&iacute;a le grit&oacute;&hellip; &iexcl;Pero colabora marica, colabora que pa&rsquo; antier es tarde! &mdash;Y entonces le ayud&eacute; a ponerse de pie en frente de m&iacute;. Mir&aacute;ndome con su acostumbrada timidez, esperando a que yo dijera en cual parte de mi cuerpo sent&iacute;a m&aacute;s rico y dejarme tocar.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Mis bubis! &mdash;Respond&iacute; alto para que los dem&aacute;s me escucharan y tan solo levant&eacute; mi camiseta, muy cerca de ella, d&aacute;ndoles la espalda a los dem&aacute;s. Apart&eacute; hacia los costados las copas del bikini y se las mostr&eacute;. No dur&oacute; nada su mano sobre mi teta, lo juro cielo. Apenas dos o tres segundos sin hacer nada m&aacute;s que presion&aacute;rmela con delicadeza, y me las acomod&eacute; de nuevo con rapidez para irnos a sentar las dos, yo para nada apenada y K-Mena roja como un tomate, agachando su cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Y supongo que el par de idiotas, estaban felices de verlas a ustedes dos en esas. &mdash;Opina Camilo con bastante acierto.<\/p>\n<p>&mdash;Recuerdo que Carlos solo se re&iacute;a excitado, pero &eacute;l dijo algo as&iacute; como&hellip; &iexcl;Uyyy, pero estas dos puritanas c&oacute;mo se lo ten&iacute;an de bien guardadito! &iexcl;Yo si las he visto salir algunas veces bastante acaloraditas del ba&ntilde;o en la oficina!&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Carcaje&aacute;ndose estrepitoso como siempre, remat&oacute; en seguida con otro comentario, muy al estilo suyo, machista, burl&oacute;n y ciza&ntilde;ero.: &iexcl;Quien lo iba a decir, que a estas dos mojigatas les gustara la arepa! &mdash;Lo mir&eacute; con c&oacute;lera y le respond&iacute; de inmediato.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Envidia, querido? &iexcl;Es mejor despertarla que sentirla! &mdash;Y luego sonriendo, despu&eacute;s de dar otro sorbo al coctel, le mostr&eacute; la punta de mi lengua.<\/p>\n<p>&mdash;Y entonces dejaste de jugar. &iquest;Supongo? &mdash;Mi esposo pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Supones mal, cielo. No me iba dejar atemorizar por sus comentarios. &iexcl;Segu&iacute; jugando como si nada! &mdash;Termino por responderle y en la cara de mi esposo noto su decepci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;En mi turno toqu&eacute; con suavidad la pantalla del m&oacute;vil y apareci&oacute; como reto que deb&iacute;a dejar sobre la mesa mi ropa interior, quit&aacute;ndomela en frente de todos. Como ten&iacute;a puesto el bikini no tuve inconveniente alguno en sacarme por debajo de la camiseta la parte de arriba y la acomod&eacute; sobre la mesa. &mdash;Los ojos de mi esposo se hacen m&aacute;s grandes y lleva su mano derecha hasta la frente, frot&aacute;ndose ambas sienes con el &iacute;ndice y su pulgar.<\/p>\n<p>&mdash;Lo m&aacute;s complicado result&oacute; ser la braga del bikini, aunque como era de acomodar con lazos en la cadera, solo desaboton&eacute; los tres botones de los shorts y con cuidado solt&eacute; los nudos. Luego introduje una mano por delante y me fui sacando el tanga. La levant&eacute; en el aire, onde&aacute;ndola cual si fuese una bandera y termin&eacute; por ense&ntilde;&aacute;rsela a todos, sonriente y sinti&eacute;ndome triunfadora. Cuando la fui a dejar sobre la mesa, el atrevido de Jos&eacute; Ignacio me lo quit&oacute; de la mano.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iquest;Esto es para m&iacute;?! Pero qu&eacute; detallazo, bizcochito. &mdash;Jactancioso lo dijo en voz alta, y Diana para seguirle el juego, tom&oacute; el brassier del bikini y se lo coloc&oacute; a medias sobre su pecho.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Devu&eacute;lvanme eso, abusivos! &mdash;Les grit&eacute; enojada a los dos. Diana de inmediato lo dej&oacute; sobre la mesa. Obviamente a &eacute;l le import&oacute; un culo mi reclamo y simulando secarse el sudor de la frente con mis bragas, toc&oacute; el bot&oacute;n verde en espera de su reto, pavone&aacute;ndose con esa ladina sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Pero se le esfum&oacute; de inmediato la satisfacci&oacute;n en su rostro, pues deb&iacute;a darse un beso apasionado con la persona que tuviera a su derecha por un lapso de 30 segundos. Y cielo, no te alcanzas a imaginar las carcajadas de Diana, K-Mena y por supuesto la m&iacute;a. Y el pobre Carlos se puso de pie, neg&aacute;ndose rotundamente a ser besado por Jos&eacute; Ignacio. Era una situaci&oacute;n inc&oacute;moda para ellos pero demasiado hilarante para nosotras.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;, me imagino que as&iacute; fue. &mdash;Me responde Camilo, sin mostrar ning&uacute;n tipo de emoci&oacute;n ni causarle gracia lo que acabo de contar, m&aacute;s bien todo lo contrario.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno pues el caso es que entre Diana y yo, &ndash;porque K-Mena no dec&iacute;a nada&ndash; los presionamos para que lo hicieran. Fanfarr&oacute;n y ofendido, Jos&eacute; Ignacio se par&oacute; de su silla, acerc&aacute;ndose a Carlos para tomarle a la fuerza, la cara por los cachetes, y empin&aacute;ndose para alcanzar la boca de su amigo, juntando sus bocas con los labios apretados por pocos segundos, se dieron el beso, de una manera sosa, sin gracia.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Eso no vale, muchachos! &mdash;Les recrimin&oacute; Diana, y yo con ganas de revancha, le dije directamente a Jos&eacute; Ignacio&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Con raz&oacute;n andas soltero, porqu&eacute; ni besar con pasi&oacute;n sabes! &mdash;Y con ese comentario fue suficiente para prender la mecha que con el tiempo, explotar&iacute;a finalmente en mis manos.<\/p>\n<p>&mdash;Pues si tantas dudas tienes por mi solter&iacute;a, ven ac&aacute; y me ense&ntilde;as como es que debo besarte. &mdash;Me respondi&oacute; desafiante.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Como dice mi marido: &iexcl;Ya quisieras y hasta brincos dieras! Pero no querido, aunque les digas a todos en la oficina que por mi vestuario soy una ins&iacute;pida y simplona maestra de escuela, ahora mismo no tengo ganas de ense&ntilde;arte como se debe besar a una mujer. &iexcl;Ni m&aacute;s faltaba! &mdash;La mano de K-Mena se pos&oacute; sobre mi hombro, solicitando que me calmara.<\/p>\n<p>&mdash;Su marido ni le dar&aacute; a usted bien por ese culo, y ahora viene a d&aacute;rselas de experimentada. A ver, mu&eacute;streme c&oacute;mo es que besa. &iexcl;Sabionda profesora! &mdash;Me ret&oacute;, mi vida.<\/p>\n<p>&mdash;Y claro, ofendida le aceptaste el desaf&iacute;o. &iquest;O no? &mdash;Conoci&eacute;ndome como soy, Camilo acierta otra vez.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pues obvio! Ya sabes como soy de orgullosa y cuando me buscan, pues me encuentran. &iexcl;Solo deb&iacute;a elegir hacerlo con alguien! Pero&hellip; &iquest;Con qui&eacute;n?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No me vas a decir que te besuqueaste con Carlos! &mdash;Me dice Camilo, llev&aacute;ndose la mano al frente de sus ojos, oprimi&eacute;ndose los lagrimales con las yemas de sus dedos, bastante asqueado.<\/p>\n<p>&mdash;Lo pens&eacute; de primeras, obviamente. Pero de solo imagin&aacute;rmelo babose&aacute;ndome por todo lado, sent&iacute; repugnancia. &iexcl;No, con &eacute;l no! Estaba la posibilidad de hacerlo con Diana, pero con ella ser&iacute;a muy f&aacute;cil, muy &laquo;light&raquo;. Necesitaba impresionarlo, as&iacute; que opt&eacute; por K-Mena. &mdash;Y Camilo abre demasiado sus ojitos, entre sorprendido y asustado de lo que pudo ocurrir y por lo que tendr&aacute; que escuchar.<\/p>\n<p>&mdash;Que por qu&eacute; con ella, te estar&aacute;s preguntando, &iquest;no es as&iacute;? Pues muy f&aacute;cil cielo. Por la amistosa cercan&iacute;a que manten&iacute;a &eacute;l con la novia de su mejor amigo, y a quien tanto proteg&iacute;a de los dem&aacute;s. Ser&iacute;a m&aacute;s escabroso para &eacute;l y m&aacute;s interesante para m&iacute;. &iexcl;Pervertir un poco su inocencia, manchando el inmaculado rosa de sus labios, con el color rojo pasi&oacute;n de mi pintalabios!<\/p>\n<p>&mdash;Vamos flaquis, demostr&eacute;mosle a este caballero, como es que una mujer da un verdadero beso cuando se tienen muchas ganas. &mdash;Mir&aacute;ndola emocionada se lo solt&eacute; sin anestesia.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qui&eacute;n? &iquest;Yo? &mdash;Me respondi&oacute; K-Mena, se&ntilde;al&aacute;ndose con dos dedos su pecho.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Su respuesta es una ambig&uuml;edad que tiene visos de provocaci&oacute;n. Y sin embargo es el tono de su voz y la forma en que lo ha dicho, m&aacute;s la alongada posici&oacute;n de los antebrazos, &ndash;apoyados los codos sobre el tejido negro que cubre sus rodillas&ndash; con sus manos encarceladas por la firmeza de sus dedos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42291","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42291","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42291"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42291\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42291"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42291"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42291"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}