{"id":42321,"date":"2023-06-20T11:30:29","date_gmt":"2023-06-20T11:30:29","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-06-20T11:30:29","modified_gmt":"2023-06-20T11:30:29","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-18\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (18)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42321\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mientras avanzamos por la mitad de la calle, no tan cercanos como Mariana quisiera, pero si con la desnudez de su hombro roz&aacute;ndome el brazo y escuch&aacute;ndola con atenci&oacute;n, intento mantener la cordura aunque me moleste demasiado convertir en im&aacute;genes su relato. Debo ser paciente, evitando cuestionarla antes de tiempo.<\/p>\n<p>Le noto incomoda pero honesta, &ndash;elevando a veces el tono de su voz&ndash; animada narrando algunos acontecimientos que le deben de parecer importantes y en otros, escucho su voz endeble, desvanecida su mirada, demostrando con el flojo movimiento de sus manos y la contracci&oacute;n inusual en la comisura de sus labios, el temor y su verg&uuml;enza tanto por lo ocurrido como por lo que est&aacute; verbalizando.<\/p>\n<p>Pero yo contin&uacute;o con mis dudas, mis recelos, mis miedos&hellip;, acentuados ahora con esta nueva informaci&oacute;n, produciendo descargas el&eacute;ctricas que parecen intentar desconectar mis neuronas. &iquest;Por qu&eacute; tuvo que ser infiel y m&aacute;s con ese g&uuml;ev&oacute;n? &iexcl;Hasta ahora solo he percibido que ella lo detestaba, como yo!<\/p>\n<p>Entiendo que se sinti&oacute; ofendida por los comentarios machistas, burlones e hirientes, y que por ello se le meti&oacute; en su cabeza la idea de obtener una ejemplarizante venganza, llev&aacute;ndola a cabo al utilizar a su amiga Carmen Helena como carnada para acercarse y saber m&aacute;s de &eacute;l. Pero si ya se me dificultaba comprenderlo, ahora con esta nueva s&aacute;fica declaraci&oacute;n, la entiendo menos. &iquest;A que jugaba? &iquest;Impresionarlo para su bien? &iquest;O llamar su atenci&oacute;n para mi mal?<\/p>\n<p>Camilo se ha quedado pensativo e inclina su cabeza hacia abajo y con una expresi&oacute;n moh&iacute;na, mira hac&iacute;a el suelo. Me tocar&aacute; traerlo de regreso, baj&aacute;ndolo de las nubes para poder seguir cont&aacute;ndole esta parte de mi historia. &iquest;Ser&aacute; que lo pellizco? &iexcl;No, mejor no hacerlo! Me respondo mentalmente y tan solo le aprieto un poco del brazo para reclamar su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Camilo, cielo&hellip; &iquest;Me escuchaste? &mdash;Le pregunto con voz cari&ntilde;osa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iquest;Qu&eacute;?!&#8230; Ohh, lo siento. Me qued&eacute; embobado recreando en mi mente lo que me has contado y no te prest&eacute; la debida atenci&oacute;n. &iexcl;Disc&uacute;lpame! Me dec&iacute;as que la hab&iacute;as elegido por su inocencia y&hellip; &iquest;Entonces qu&eacute; hiciste al final de cuentas? &mdash;Por fin me responde y entonces asintiendo, contin&uacute;o con mi cuento.<\/p>\n<p>&mdash;Pues le contest&eacute;&hellip; &iexcl;S&iacute;, tu! &iquest;Qui&eacute;n m&aacute;s? &iexcl;Tranquila que no te morder&eacute;! Y la ayud&eacute; a ponerse en pie, pues se hab&iacute;a puesto p&aacute;lida por mi inusitada elecci&oacute;n y m&aacute;s a&uacute;n por lo que ello supon&iacute;a. La llev&eacute; tomada de la mano hasta llegar al borde de la piscina, buscando un lugar m&aacute;s &iacute;ntimo y con menos luz para estar m&aacute;s tranquilas. Adem&aacute;s, con la clara idea de apartarnos del campo visual de Eduardo, al quedar nosotras dos en diagonal a su mesa y ocultas de esa manera, nos arrodillamos quedando ella en frente de m&iacute;. Sus nerviosos temblores y la angustia que demostraba su rostro, provocaron en m&iacute; una mezcla de sentimientos encontrados.<\/p>\n<p>&mdash;Por una parte ternura, al ver en su carita el temor ante la pr&oacute;xima experiencia y por otro lado, un poder&iacute;o soberano al mirar a trav&eacute;s de sus ojos grises, las disimuladas ganas de experimentar, disfrutar y perder conmigo algo de su ingenuidad y extra&ntilde;a inocencia. Sent&iacute; la urgente necesidad de lucirme ante el idiota de Jos&eacute; Ignacio, as&iacute; que la mir&eacute; con deseo y ella lo comprendi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lade&eacute; mi cabeza, solo un poco, y su mano zurda alcanz&oacute; a rozar mi mejilla pero continu&oacute; su recorrido para cumplir con su cometido de retirar mis cabellos, pas&aacute;ndomelo por detr&aacute;s de la oreja, caus&aacute;ndome un inusitado escalofri&oacute;. Sin dejar de observar c&oacute;mo se encontraban de carnosos y deseables sus labios, acarici&eacute; con suavidad su mejilla derecha, sensualmente ara&ntilde;&aacute;ndola con la punta de mis u&ntilde;as, provocando que K-Mena se mordiera el labio inferior al sentir como yo, poco a poco acercaba mis dedos a su boca.<\/p>\n<p>&mdash;Dibuj&eacute; el contorno de su labio superior con la yema de mi pulgar y ella sin dejar de acariciar con ternura mi oreja, entreabri&oacute; su boca y aprovech&eacute; para introducirlo escasamente, &ndash;apenas apoyando un tercio sobre sus dientes&ndash; hasta sentir la humedad de su lengua. Dur&oacute; un segundo o dos, y lo retir&eacute;. Pero aquella lengua sali&oacute; de su h&uacute;medo escondite buscando con ans&iacute;as humectarlo m&aacute;s y, sin embargo inconvenientemente para sus intenciones, se encontr&oacute; con mi dedo &iacute;ndice y la decisi&oacute;n de apoyarlo sobre la abertura de su boca, para acallar los suspiros que ya se le escapaban de su garganta.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Nos queda ron todav&iacute;a? &mdash;Le pregunt&oacute; a Camilo de improviso. Se detiene para destapar la botella y me planto en frente de &eacute;l para recib&iacute;rsela. No es que tenga demasiada sed. &iexcl;Es que yo necesito calmar los nervios!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Queda muy poco! &mdash;Me responde y me la entrega. Pensando en &eacute;l, un sorbito apenas doy para dejarle algo. &iexcl;Para ahora o para m&aacute;s tarde!, le digo y se la devuelvo. Lo medita pero no bebe, y le enrosca de nuevo la tapa.<\/p>\n<p>&mdash;Me sorprendi&oacute; con aquel gesto y ella aprovech&oacute; para chuparlo adelantando su rostro, &ndash;sin dejar de mirarle a los ojos prosigo relat&aacute;ndole.&ndash; aprision&aacute;ndolo dentro de su boca, rode&aacute;ndolo con su lengua, ensaliv&aacute;ndomelo y de pas&oacute;, haci&eacute;ndome sentir cositas raras en el est&oacute;mago y s&iacute;, peque&ntilde;os picores en mi cuquita. Mientras ella se entreten&iacute;a succionando mi dedo, r&aacute;pidamente ech&eacute; una ojeada hacia nuestra mesa. Diana y Carlos se sonre&iacute;an expectantes y &eacute;l, bebiendo un trago de su cerveza nos miraba muy tranquilo, por encima del borde del vaso.<\/p>\n<p>&mdash;Me fij&eacute; a la distancia en lo que hac&iacute;a Eduardo y lo vi, distra&iacute;do charlando con el administrador y otro se&ntilde;or que no se me hizo conocido. Posiblemente alg&uacute;n otro hu&eacute;sped del hotel. Y me tranquilic&eacute;. &mdash;M&aacute;s no as&iacute; le sucede a mi esposo, pues levanta su mano izquierda para retirarse la gorra. Sistem&aacute;ticamente se rasca la coronilla y la nuca, para volver a coloc&aacute;rsela, esta vez con la visera para el frente.<\/p>\n<p>Un grupo de chicas y muchachos, &ndash;con latas de cerveza en sus manos&ndash; pasan corriendo muy cerca de nosotros, tanto que alcanzan a empujarme contra el pecho de Camilo. Sus brazos me reciben, me rodean y como siempre, me protegen. Puedo aspirar el aroma a colonia que expele su cuello, anteponi&eacute;ndose al olor del tabaco en su boca, y alejo mi rostro para mirarlo, sonri&eacute;ndole agradecida por su noble gesto. &iquest;Ser&aacute; que la vida est&aacute; empe&ntilde;ada en reunirnos de nuevo?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Gracias! &mdash;Le digo, y luego se me escapa un suspiro y tras de aquella sentida espiraci&oacute;n le lanz&oacute; sin avergonzarme un &iexcl;Te amo!, respald&aacute;ndolo con una caricia tenue sobre su mejilla y mi mano con su tibia concavidad, va cambiando paulatinamente de forma; se aplana y resbala sin querer, rozando con mi pulgar la esquina de sus labios, para lanzarse de manera casi suicida desde el acantilado de su ment&oacute;n hasta detenerse finalmente atravesada la palma entre el inicio de mis puchecas y el dorso con mi alianza matrimonial, roz&aacute;ndole su pecho.<\/p>\n<p>Camilo inclina la cabeza y me mira. No hay palabras que se integren tan siquiera en una corta frase de respuesta por su parte ante mi amoroso gesto, pero a sus ojitos caf&eacute;s le regresan los cari&ntilde;osos resplandores y a sus mejillas algo de color. Tiritan sus labios y los aprieta. Le cuesta expresarse, pues se debate entre el amor que aun siente hac&iacute;a m&iacute; y el odio que desea sentir. Entre el perd&oacute;n que le indica su coraz&oacute;n que me otorgue, y la sentencia que todav&iacute;a no se atreve a emitir por su cordura. Lo comprendo y lo asumo, separ&aacute;ndome con suavidad de nuestra inusitada cercan&iacute;a. Camilo necesita su espacio y yo he de d&aacute;rselo, aunque dentro de m&iacute;, se est&eacute; librando una encarnizada batalla de sentimientos.<\/p>\n<p>Y soy yo quien le agarra por el brazo, invit&aacute;ndolo a seguir caminando hacia la cercana plazoleta, con sus esbeltas palmeras erguidas como si fuesen cuatro gigantes que resguardan la cristalina fuente de agua, a estas horas iluminada por los interminables flashes de m&oacute;viles y c&aacute;maras fotogr&aacute;ficas de los turistas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Seguimos? &mdash;Le pregunto tras dar el primer paso.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece bien. Contin&uacute;a por favor. &mdash;Me responde, dej&aacute;ndose llevar por m&iacute; hacia adelante, sincronizando su andar con mi segundo paso.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando me centr&eacute; nuevamente en lo que hac&iacute;amos, K-Mena ya chupaba con desespero dos de mis dedos. Los retir&eacute; con provocadora lentitud de su boca, &ndash;causando una imagen sensual para aquellos que nos observaban&ndash; y dirig&iacute; la mirada hacia Jos&eacute; Ignacio, de manera r&aacute;pida pero sarc&aacute;stica, para que tuviera muy en claro mis intenciones. &iexcl;Malas para &eacute;l, pero muy buenas para K-Mena y para m&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iquest;Y lo hiciste?! &mdash;Sin pod&eacute;rselo creer mi marido pregunta entre admirado, apenado y sorprendido.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mi cielo, tocaba hacerlo o quedar ante todos como la est&uacute;pida mojigata, d&aacute;ndole la raz&oacute;n a Jos&eacute; Ignacio. As&iacute; que pens&eacute;&hellip; &laquo;A Santa Rosa o al Charco&raquo;, y me lanc&eacute; por ellos con mi boca abierta, sedienta de seguir con aquel ejemplarizante beso, acariciando antes su mejilla sin apartar la mirada de sus ojos grises, a la vez que deslizaba mi dedo &iacute;ndice hasta su gordito labio inferior ejerciendo presi&oacute;n sobre &eacute;l, precipit&aacute;ndoselo hacia abajo. Mis ojos se desviaron hasta su boca al retirarlo y de inmediato pos&eacute; mi boca sobre la suya. &mdash;Le respondo a Camilo y sin darle tiempo a procesarlo, prosigo con la historia.<\/p>\n<p>&mdash;Al principio fue un beso tierno, podr&iacute;a decirse que para las dos fue un estreno l&eacute;sbico moderado, rayando en la improvisada timidez, pues nuestras lenguas se resguardaron en el interior dejando que solo los labios disfrutaran; yo chupando el superior suyo y ella a su vez, el inferior m&iacute;o, hasta que emocionada K-Mena con sus dientes me lo mordi&oacute; con prudencia, estirando y jalando el labio y entonces con despreocupaci&oacute;n, busqu&eacute; nuevamente con mi lengua la humectada calidez de la suya, escondida en el interior de su boca.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y ella no se apart&oacute;? &iquest;Te permiti&oacute; que la besaras as&iacute; como as&iacute;? &iexcl;Un beso entre dos mujeres! &iquest;D&oacute;nde carajos dej&oacute; sus estrictos y religiosos conceptos? &mdash;Me pregunta Camilo mientras vamos esquivando las mesas de madera con sus parasoles azules y colmadas de enfiestados grupos de personas sentados alrededor, y yo le respondo con naturalidad&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Los dej&oacute; confinados muy profundo en su alma, por el susto o por la emoci&oacute;n de sentir algo nuevo. &iexcl;Yo que s&eacute;! El caso mi vida, es qu&eacute; recibi&oacute; el beso con alg&uacute;n sobresalto inicial pero me permiti&oacute; invad&iacute;rsela con la punta de mi lengua, y sent&iacute; entonces su tibieza, aquella carnosa humedad con sabor a cerveza y con seguridad para K-Mena en la m&iacute;a, a ron blanco mezclada con un toque de lim&oacute;n. Me separ&eacute; unos cent&iacute;metros de su rostro para admirarla. Ten&iacute;a sus ojos grises cubiertos por el velo de sus parpados. No quer&iacute;a ver pero si sentir y as&iacute; los mantuvo cerrados, agitada su respiraci&oacute;n esperando a que yo continuara. &mdash;Pliego mis parpados para concentrarme en recordar. No s&eacute; qu&eacute; puede estar pensando mi marido pero ya empec&eacute; mi confesi&oacute;n. &iexcl;&Eacute;l lo quiso y no puedo ni debo parar!<\/p>\n<p>&mdash;Ella con su boca entreabierta esperaba mi siguiente movida, y yo con mis labios busqu&eacute; hacer mayor contacto sobre la suave textura de los suyos. Escuchando sus gemidos, percibiendo su aliento y ella el m&iacute;o, nos fundimos con mayor pasi&oacute;n y dedicaci&oacute;n en un beso explorador, m&aacute;s prolongado, con mucha intensidad y m&aacute;s apasionado. Iba a cerrar mis ojos, cuando sent&iacute; que sus dedos abandonaban el l&oacute;bulo de mi oreja y posaba su mano sobre mi hombro y con la otra, se aferraba ya sin timidez, a mi cintura, acercando nuestros cuerpos m&aacute;s y m&aacute;s, hasta sentir que mis tetas hac&iacute;an contacto con las suyas y su vientre se aplastaba contra el m&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Tranquila! &ndash;le susurr&eacute; al verla tan emocionada. &ndash; Hag&aacute;moslo despacio pero sin tocarnos con las manos, tapemos la boca de los que nos est&aacute;n mirando. Ella se acerc&oacute; a mi o&iacute;do y me respondi&oacute; que no pod&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Que no puedes?, le pregunt&eacute; y K-Mena me respondi&oacute;&hellip; &iexcl;Es que no puedo dejar de acariciarte! &mdash;Y entonces, mi vida, la dej&eacute; que lo hiciera.<\/p>\n<p>&mdash;Nos distanciamos unos cent&iacute;metros para mirarnos las facciones, y con un delgado puente de saliva, manteniendo la conexi&oacute;n entre su boca y la m&iacute;a. Excitadas, nos sonre&iacute;mos y, aunque ya la lecci&oacute;n de un beso pasional estaba dada, volvimos a juntar nuestras bocas, sabore&aacute;ndonos los contornos, haciendo ruidos al chuparnos los labios, desprendidas de la inicial verg&uuml;enza y, fue entonces cuando su mano, la que ten&iacute;a en mi hombro, baj&oacute; hasta mis pechos, ahuec&aacute;ndola sobre mi endurecido seno por encima de la tela, acarici&aacute;ndolo, presionando con delicadeza y seguramente, sintiendo ella la excitada turgencia de mi pez&oacute;n. &mdash;Sin querer, cierro mis ojos para rememorar el momento, quiz&aacute; sintiendo un delicado placer al narr&aacute;rselo y al mismo tiempo sin ser capaz de adivinar qu&eacute; piensa m&iacute; marido de lo que le estoy contando.<\/p>\n<p>&mdash;Me dej&eacute; llevar tambi&eacute;n por lo que sent&iacute;a y tuve ganas de acariciarla y aunque obviamente no deb&iacute;a, mi cuerpo lo ped&iacute;a. &iexcl;Pero qu&eacute; mierdas!, pens&eacute; y no me resist&iacute; m&aacute;s. La abrac&eacute; con determinaci&oacute;n y descolgando luego una mano le apret&eacute; la nalga, no recuerdo si la izquierda o la derecha, pero s&iacute; que le pegu&eacute; su buen estruj&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Y ya! &ndash;Abro los ojos, me atrevo y miro a Camilo. &ndash; La separ&eacute; con cari&ntilde;o y pocas ganas la verdad, pero ya estaba hecho. Intent&eacute; mantener la compostura y el control de mis sensaciones despu&eacute;s de aquel acto, sin embargo era mi primer beso con otra persona distinta a ti y de m&iacute; mismo sexo. &iexcl;Una mujer, mi vida! Con ella, mi boca te traicion&oacute; por primera vez y fue, &ndash;para qu&eacute; negarlo&ndash; diferente, delicioso y excitante para K-Mena y para m&iacute;. Lo lamento, en serio.<\/p>\n<p>&mdash; No s&eacute; qu&eacute; m&aacute;s puedo decirte, pues no salgo de mi asombro ya que no pens&eacute; que adem&aacute;s de lo que ya sab&iacute;a, tuvieras guardadas m&aacute;s sorpresas para ofrecerme, pero en fin&#8230; &iquest;Y ellos que dec&iacute;an o que hac&iacute;an? &iquest;Supongo que el tumbalocas estar&iacute;a muy animado de verlas a ustedes dos en acci&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que estaban asombrados y excitados por igual. Diana con sus manos unidas por las palmas, metidas en el medio de sus piernas manteni&eacute;ndolas bien apretadas, subi&eacute;ndolas y baj&aacute;ndolas repetidamente. Carlos boquiabierto y en calzoncillos, no pod&iacute;a ocultar que lo hab&iacute;a pasado fenomenal. &iquest;Me entiendes? Se le notaba que ten&iacute;a la verga tiesa por debajo de su b&oacute;xer.<\/p>\n<p>&mdash;En cuanto a Jos&eacute; Ignacio pues&hellip; &iexcl;Sorpr&eacute;ndete! Estaba serio y p&aacute;lido. Me dio la impresi&oacute;n de que no le hab&iacute;a gustado y si bien intent&oacute; disimularlo posteriormente detr&aacute;s de una leve sonrisa, lo not&eacute; enojado. S&iacute;, lo que has o&iacute;do, &eacute;l se ve&iacute;a enfadado.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, cuando nos acercamos nuevamente a la mesa, fuimos recibidas por un admirado &iexcl;Wow, chicas! &iexcl;Eso fue s&uacute;per-deli y re-intenso! de Diana, el caracter&iacute;stico silbido lujurioso por parte de Carlos, que sudaba excesivamente, y yo me esperaba el comentario burl&oacute;n con sabor a frustraci&oacute;n por parte de Jos&eacute; Ignacio. &iquest;Pero sabes qu&eacute;? Enmudeci&oacute;, no dijo nada.<\/p>\n<p>&mdash;Aquella reacci&oacute;n hizo que yo estallara por dentro de j&uacute;bilo, me hizo sentir vencedora y empec&eacute; a sonre&iacute;rle con iron&iacute;a, mientras caminaba por detr&aacute;s de &eacute;l y estirando mi brazo, lo tom&eacute; descuidado y le quit&eacute; de su mano la braga del bikini, dici&eacute;ndole: &iexcl;Creo que esto es m&iacute;o! &iexcl;Y esto tambi&eacute;n!, retirando del centro de la mesa mi fucsia sost&eacute;n. Luego me ubiqu&eacute; en mi lugar y le di un gran sorbo a mi Daiquir&iacute; para menguar lo alterado de mis pulsaciones.<\/p>\n<p>Camilo prosigue caminando sin fijarse en m&iacute; y sin alterarse, lo cual me desconcierta. Esperaba un reclamo airado, alguna sentida objeci&oacute;n a mi comportamiento infantil, traicionero y l&eacute;sbico, pero no me demuestra nada, salvo su desconcierto.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jueputa Camilo, dime algo por Dios! &ndash;mir&aacute;ndolo extra&ntilde;ada, se lo reclamo airada. &ndash; &iexcl;Cualquier insulto, alguna reacci&oacute;n a lo que te acabo de contar!<\/p>\n<p>Por fin se detiene y me mira de soslayo. Me pongo nerviosa conjeturando que me va a responder algo as&iacute; como que soy peor persona de lo que &eacute;l pensaba, o que esto que ha escuchado de m&iacute; no se lo esperaba, ya que en su semblante puedo observar algo de asombro y frustraci&oacute;n, quiz&aacute; tambi&eacute;n ahora habit&eacute; en su coraz&oacute;n mucho de decepci&oacute;n.<\/p>\n<p>&iexcl;Y Dios me escucha!, pues mi esposo justo terminando la adoquinada calle, en la rotonda frente a la entrada al Fuerte Rif me habla finalmente, &ndash;pero en un tono muy calmado&ndash; para decirme que lo espere aqu&iacute; un momento, y caminando con rapidez se adentra por el escarzano arco de piedra, &ndash;con sus retorcidas rejas abiertas de par en par&ndash; invit&aacute;ndole a perderse de mi vista dentro de su penumbra; perpleja me quedo a solas nuevamente, con los dos pilares maquillados de un amarillo mostaza frente a m&iacute;, sosteniendo entre s&iacute;, el gran letrero gris con sus letras vino tinto, d&aacute;ndome la bienvenida.<\/p>\n<p>Abandonada ahora por mi marido, me veo rodeada de amplias sonrisas y cordiales saludos de las personas que pasan por mi costado, mientras que algunas familias que se quedan cerca buscando urgidas una mesa libre para descansar, y otras parejas de enamorados que saciados de besos, caricias y alcohol, abrazados se marchan buscando tal vez mayor privacidad. Y as&iacute; van transcurriendo los minutos, colocando en pausa no solo los agridulces recuerdos, si no esta conocida sensaci&oacute;n de liviandad corporal y aturdimiento mental causado por el delicioso ron.<\/p>\n<p>Muchos semblantes son de trotamundos que entusiasmados, se cruzan por delante de m&iacute; aguzada visi&oacute;n, compartiendo su alegr&iacute;a y alg&uacute;n que otro trago con cualquier desconocido, sin ning&uacute;n tipo de ego&iacute;smo. Y rostros m&aacute;s serios pero respetuosos, demuestran que a pesar del cansancio de trajinar durante el d&iacute;a, est&aacute;n dispuestos como siempre a colaborar con alguna indicaci&oacute;n solicitada. La gente local es muy Dushi y amable, a pesar de que a estas nocturnas horas, tan solo deseen llegar cuanto antes a sus casas para descansar.<\/p>\n<p>Reviso el m&oacute;vil mientras que regresa Camilo y al no tener mensajes, decido llamar por la aplicaci&oacute;n de mensajer&iacute;a a Iryna para saber algo de mi hijo, y aunque la veo en l&iacute;nea, mi &laquo;amiguis&raquo; rusa no me responde. Espero unos minutos m&aacute;s y la sigo viendo conectada, tal vez ocupada chismoseando como de costumbre con alguna de las otras vecinas.<\/p>\n<p>De piedra, como los fortificados muros de este fuerte quedo yo, al escuchar con excesiva claridad mi nombre, &ndash;lo oigo no demasiado lejos&ndash; y darme cuenta que haci&eacute;ndose un hueco entre dos se&ntilde;oras que vienen carreteando un cochecito para bebes, y un se&ntilde;or de barba rubia, bastante panz&oacute;n con tres o cuatro bolsas de las compras en sus manos, sale de la oscuridad mi marido presuroso, acerc&aacute;ndose mientras sostiene en su mano izquierda una nueva botella de Ron Viejo de Caldas, y en la diestra su tel&eacute;fono alejado unos treinta cent&iacute;metros de su faz. &iexcl;Feliz y muy sonriente!<\/p>\n<p>&mdash;Bueno loquito m&iacute;o, &ndash;es la conversaci&oacute;n que le escucho a mi esposo y me siento gratamente sorprendida&ndash; te voy a pasar a tu mam&aacute; y me alegra que te divirtieras con Natasha y con Jorge en el centro comercial. Nos veremos pronto. &iexcl;Ahhh! y te lavas los dientes despu&eacute;s de cenar. &iexcl;Te amo! &mdash;Con raz&oacute;n. &iexcl;Por eso es que Iryna no me contestaba!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Loco t&uacute;uuu! Chao, papito fe&iacute;to. &iexcl;Jijiji! &mdash;Observo en la pantalla como le responde mi hijo con su leng&uuml;ita asom&aacute;ndose burlona por su rosada boquita y con sus cachetes inflados, feliz de ver y hablar con su padre. Mi be&#8230; &iexcl;Mierda! En serio tendr&eacute; que morderme la lengua. Cuando ya me ve en la pantalla, mi peque&ntilde;o pr&iacute;ncipe me saluda, cari&ntilde;oso como siempre.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Mamiii, mamitaaa! &iexcl;Mira lo que me compraron en el centro comercial! &mdash;Y mi peque&ntilde;o me muestra un cami&oacute;n amarillo de construcci&oacute;n muy grande. Tan inmenso es, que creo que Mateo va a poder sentarse encima de &eacute;l y no lo aplastar&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; lindo, hijo! &iquest;Diste las gracias a Naty y a Jorge? &mdash;Le pregunto y tan solo mueve su cabecita hacia arriba y hacia abajo, confirm&aacute;ndome eso s&iacute;, con carita de apenado.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Llego la pizza! &mdash;Escucho la voz de Naty gritar al fondo, por supuesto sin que la pueda ver en la imagen y mi travieso Mateo de inmediato salta de la dicha, d&aacute;ndome la espalda y echa a correr hacia la puerta.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Oyeee, al menos desp&iacute;dete de tu mama! &mdash;Le grito, pero mi peque&ntilde;o muy emocionado ha decidido cambiar a su madre por su comida preferida. O sea, por un pedazo de masa con queso mozzarella, aceitunas verdes, alcaparras, salsa de tomate y unas sabrosas anchoas. &iexcl;Perdonable su hambrienta inocencia!<\/p>\n<p>&mdash;Meli, ya te lo traiga para ac&aacute; de una oreja. &iexcl;Ni&ntilde;ito malcriado venga para ac&aacute; a despedirse de la mami! &mdash;Le habla Iryna, caminando apresurada detr&aacute;s de &eacute;l, y la imagen que me brinda la c&aacute;mara de su m&oacute;vil se balancea bruscamente, logrando marearme un poco.<\/p>\n<p>&mdash;Fresca amiguis, d&eacute;jalo que ya ma&ntilde;ana nos veremos. Y muchas gracias de nuevo por cuid&aacute;rmelo. &mdash;Le comento sonriente.<\/p>\n<p>&mdash;Tu qu&eacute;date muy tranquila, Meli. Y terminen de hablarlo todo con calma y mucho de comprensi&oacute;n. &mdash;Me responde seren&aacute;ndose, con su enredado acento.<\/p>\n<p>&mdash;Ok. Ahora disfruten su pizza. Hasta ma&ntilde;ana amiguis. &mdash;Y termino la videollamada, para darme cuenta de que Camilo, ubicado a mi costado, mantiene una expresi&oacute;n de felicidad y relajaci&oacute;n. Le hago entrega de su tel&eacute;fono celular y entonces &eacute;l me habla pausadamente&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Mariana, pues ya que estamos m&aacute;s tranquilos sabiendo que Mateo se encuentra bien, t&uacute; y yo podemos continuar donde lo dejamos. Si quieres seguimos caminando o si prefieres descansar tus pies, podemos sentarnos por all&iacute;. &mdash;Y me ense&ntilde;a con un gesto de su boca una mesita disponible, con cuatro sillas de madera justo al lado del muro de piedra.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece bien, cielo. De paso nos preparamos otro ron con Coca-Cola pues creo que lo vamos a necesitar. &mdash;Le respondo con seguridad y caminamos hacia el lugar, no muy apartado de las dem&aacute;s personas, pero ellos est&aacute;n felices en su cuento y mi marido y yo, por el contrario, sumidos en nuestra tragicomedia.<\/p>\n<p>Me acomodo en la silla lateral cercana a la antigua pared de piedra, que desprende todav&iacute;a el calor acumulado durante el d&iacute;a, y Camilo lo hace en la parte opuesta acomodando la suya para quedar mirando hacia la fuente, d&aacute;ndome cuenta que se encuentra demasiado relajado. &iexcl;Pobrecito, no sabe lo que le espera!<\/p>\n<p>&mdash;No cre&iacute; que te lo fueras a tomar tan bien. Pens&eacute; que al contarte de c&oacute;mo te hab&iacute;a sido infiel por primera vez, te iba a afectar sobremanera. Pero ahora veo que no. &iquest;Es porque lo hice con una mujer? &iquest;Acaso con ella o con otra mujer no implica para ti infidelidad? O la traici&oacute;n se minimiza para ti, porque a la larga eres como todos los dem&aacute;s hombres, que fantasean y se excitan al ver a dos mujeres acariciarse y besarse. &mdash;Le cuestiono.<\/p>\n<p>&mdash;No es por eso Mariana. Por supuesto que estoy sorprendido y sin embargo al escucharte con atenci&oacute;n, no me siento traicionado pues era parte de una respuesta tuya hacia ese est&uacute;pido que te ret&oacute; por aquel juego, y adem&aacute;s porque ese beso no implic&oacute; ning&uacute;n sentimiento en ti, fuera de darle un escarmiento. O tal vez es porque a tu historia le falta una parte importante. &iexcl;Lo presiento!<\/p>\n<p>&mdash;Y es como si ahora reviviera dentro de m&iacute; la angustia, similar a la que sent&iacute; aquella noche, cuando me acost&eacute; con Mateo en nuestra cama, apagando todas las luces para intentar que se durmiera pronto y yo a pesar de intentarlo, intranquilo no pod&iacute;a descansar, porque un presentimiento en mi interior me alertaba de que contigo algo no anda bien. &iquest;Me equivoco? &mdash;Mientras que est&aacute; habl&aacute;ndome, Camilo procede a destapar la botella de ron, y de su mochila extrae dos copitas pl&aacute;sticas que seguramente adquiri&oacute; en la tienda, para verter en ellas la bebida hasta colmarlas. Luego con cierta parsimonia, en el usado vaso de cart&oacute;n sirve hasta la mitad, la ya caliente gaseosa.<\/p>\n<p>&mdash;De nuevo estas en lo cierto. &mdash;Le respondo, y a pesar de que los dos llevamos esta conversaci&oacute;n tan calmada, los nervios nos traicionan.<\/p>\n<p>A Camilo el ans&iacute;a por saber m&aacute;s detalles, le provoca que el cigarrillo que toma de su cajetilla, al darle golpecitos al filtro contra la superficie de la mesa para apretar m&aacute;s el tabaco, salte de sus dedos por el aire y se le caiga al suelo. Y a m&iacute;, por querer alcanzarle mi encendedor para que lo encienda, en un momento de torpeza, riego igualmente sobre la mesa el contenido de mi copa, al tropezar sin querer con mi codo el peque&ntilde;o envase.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Oopss, que torpe! &mdash;Le digo cuando clava su mirada de extra&ntilde;eza sobre el amorfo charco de ron, despu&eacute;s de recoger su cigarrillo, y tomo del interior de mi bolso, los pa&ntilde;uelos faciales para limpiar este desastre. &iexcl;Ojala todo lo que he destrozado en mi vida, fuese tan f&aacute;cil de arreglar!<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila, Mariana. &iexcl;Que este primer trago, sea para aquellos que ya no est&aacute;n entre nosotros! &mdash;Y con su dedo &iacute;ndice, &ndash;repitiendo la operaci&oacute;n hasta tres veces&ndash; encausa el peque&ntilde;o pozo hasta lanzarlo por el borde de la mesa hacia los adoquines.<\/p>\n<p>Yo sonr&iacute;o y le ayudo secando con dos pa&ntilde;itos faciales los restos de mi estropicio, mientras &eacute;l enciende su cigarrillo y sosteni&eacute;ndolo entre sus labios sirve, nuevamente, el ron en mi copa. Sin af&aacute;n toma uno de los pa&ntilde;uelos de papel desenvolvi&eacute;ndolo, lo dobla en dos a la mitad y lo envuelve con cuidado en su dedo &iacute;ndice, para terminar d&aacute;ndole forma de cucurucho y lo coloca aplast&aacute;ndolo por la base en el centro de la mesa para utilizarlo como cenicero.<\/p>\n<p>De manera humilde le doy las gracias y tomo mi copa elev&aacute;ndola frente a su rostro, para libar con serenidad, mojando de a poco mis labios cual si fuese un ritual religioso, saboreando este exquisito ron antes de pas&aacute;rmelo de un solo envi&oacute;n y de clavarle a mi esposo el pu&ntilde;al que no esperaba recibir de m&iacute; en su pecho. &iexcl;Pufff! Suspiro y tomo aire, necesitada de un impulso para continuar.<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;mo te dec&iacute;a y t&uacute; lo sospechas, esa noche ocurri&oacute; algo m&aacute;s. Diana propuso seguir jugando pero yo tras dar el &uacute;ltimo sorbo al coctel, me puse en pie y les respond&iacute; a los cuatro que para m&iacute; ya estaba bien de juegos. K-Mena retirando por fin las manos de su rostro me mir&oacute; angustiada, como si creyera que era por su culpa que yo me marchaba e hizo el intento de detenerme agarr&aacute;ndome de la mano.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Te queda la mitad de la cerveza, flaquis! T&oacute;matela con calma y nos vemos en un rato. Voy a llamar a mi marido para saber c&oacute;mo se ha portado nuestro hijo. &mdash;Le dije y ella con su bonita sonrisa, manteniendo el rubor en sus mejillas, aflojando el agarre se volvi&oacute; a acomodar en su asiento. Fui directamente a la recepci&oacute;n para solicitar la llave de la habitaci&oacute;n y reclamar de paso las tres toallas.<\/p>\n<p>&mdash;Como sabes nuestra habitaci&oacute;n estaba ubicada en el tercer piso, as&iacute; que desech&eacute; la idea de subir por el elevador y utilizar las escaleras. En el rellano del segundo piso tuve la sensaci&oacute;n de ser perseguida, por lo que me arrim&eacute; hacia la alfarda agarr&aacute;ndome nerviosa de la barandilla y me detuve un instante para observar si alguien me segu&iacute;a o era simple y llanamente un temor irracional, m&aacute;s no v&iacute; a nadie. Unos escalones antes de llegar al tercer piso, todo permanec&iacute;a a oscuras y al colocar mi pie sobre el &uacute;ltimo pelda&ntilde;o, el detector de movimiento se activ&oacute;, iluminando por completo el pasillo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Me sirves otro trago, por favor? Lo necesito. &mdash;Se lo solicito pues me siento ahora bastante apenada con Camilo. Mientras destapa la botella, yo me llevo a la boca un cigarrillo y nerviosa lo enciendo. Luego recibo la copa y doy un corto sorbo, mientras mi mirada no abandona la tristeza de sus ojitos caf&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Descuidada, d&aacute;ndole vueltas a lo vivido con K-Mena, camin&eacute; hac&iacute;a la habitaci&oacute;n con la llave en mi mano derecha, apretando bajo el brazo las toallas, colgando del hombro mi peque&ntilde;o bolso y en la mano izquierda bien agarradas las dos piezas del bikini fucsia que me hab&iacute;a quitado delante de ellos. Con la llave puesta en la cerradura a punto de girarla para abrir la puerta, sent&iacute; el ardor en mi nalga derecha de una palmada bien dada, sonora y obviamente no esperada. Instintivamente me gir&eacute; hacia ese costado para ver qui&eacute;n era &eacute;l chistoso o la graciosa. No vi a nadie y al volver mi cabeza hacia el otro lado, me encontr&eacute; con un rostro que se aproxim&oacute; al m&iacute;o en fracciones de segundo. Apunt&oacute; su boca hacia mis labios y me bes&oacute;. Me sorprendi&oacute;. &iexcl;Te lo juro, mi vida que fue as&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame adivinar. Era ese hijo de puta. &iquest;No es as&iacute;? &iexcl;Dime por favor que al menos le diste un merecido bofet&oacute;n! &mdash;Camilo se enfurece y me habla fuerte sin importarle que las personas se enteren de nuestra conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No pude cielo, pero lo intent&eacute;. &ndash;Le respondo y un&hellip; &iexcl;Malparido abusivo!, se le escapa de la boca a mi marido. M&aacute;s bajo de tono, eso s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Sin embargo fue m&aacute;s &aacute;gil que yo y me sujet&oacute; de la mu&ntilde;eca, dej&aacute;ndome el brazo derecho en lo alto. A&uacute;n sorprendida, manten&iacute;a la otra mano con el pu&ntilde;o cerrado, ocupada con la braga y el sost&eacute;n. Aprovechando su corpulencia, termin&oacute; &eacute;l por darle vuelta a la llave y me empuj&oacute; hacia el interior de la habitaci&oacute;n, trastrabillando en medio de la penumbra, me vi sometida ante su fortaleza y termin&eacute; con mi espalda recostada contra la puerta cerrada del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Camilo se levanta un poco de la silla y apoya sus dos manos sobre la mesa, inclin&aacute;ndose hacia m&iacute;, &ndash;con la mitad del cigarrillo consumido entre sus dedos&ndash; rojo de ira, totalmente enfurecido para preguntarme por algo que podr&iacute;a usar para justificarme, si continuara siendo deshonesta con &eacute;l. Si volviera a ser la de antes.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te forz&oacute;? &iexcl;Mariana, dime!&hellip; &iquest;Ese malparido te viol&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No! &mdash;Monosil&aacute;bica le respondo y observo como su semblante cambia en este instante. Palidece y se derrumba mi marido en medio de sus erradas suposiciones nuevamente en su silla, la desdicha lo vence por la corta pero sincera contundencia de mi respuesta. Sus ojitos caf&eacute;s de nuevo le brillan pero esta vez por la dolorosa humedad que le causa conocer mi verdad y yo, avergonzada, cubro de a cuatro dedos por ojo los m&iacute;os, para hacerle un sentido coro a su llanto con mis l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>Transcurren los minutos, entre el festivo ruido circundante y nuestro incomodo silencio. Le escucho llorar quedamente, aspirando oxigeno por la boca y expulsarlo nuevamente por all&iacute; con fuerza, igual a como lo hago yo, suspirando de la misma manera como sollozo yo, sorbiendo con un ruidito fuerte y corto, igualito a como succiono la humedad de mi nariz. &iexcl;Mi esposo descargando en llanto su dolor y yo, cargando de pena y remordimiento cada l&aacute;grima que derramo!<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; qu&eacute; decirte, ni siquiera s&eacute; c&oacute;mo debo de tratarte de ahora en adelante Mariana, &ndash;suspira hondamente. &ndash; &iexcl;Pufff! Porque una cosa es haberte imaginado haci&eacute;ndolo con &eacute;l y otra muy distinta es escucharlo de tus labios.<\/p>\n<p>Resignado, claramente decepcionado me habla Camilo, retir&aacute;ndose la gorra de beisbolista con una mano, sosteni&eacute;ndola por el borde de la visera, abanicando con ella el espacio vac&iacute;o entre sus rodillas y manteniendo clavada su mirada hacia el piso; con la colilla apagada en el medio de sus dedos, sin arder y sin vida. &iexcl;Como ahora se encuentra &eacute;l!<\/p>\n<p>&mdash;Camilo yo&hellip; &iexcl;Yo te entiendo y me pongo en tu lugar! Comprendo tu dolor, tu rabia e impotencia. Es lo l&oacute;gico &iquest;No? Y puedes llamarme como lo sientas o prefieras. &iexcl;Puta!, &iexcl;Ramera!, &iexcl;Sinverg&uuml;enza! Sin embargo, tus suposiciones est&aacute;n erradas, al igual que las expectativas de Jos&eacute; Ignacio esa noche. &iexcl;Porque no sucedi&oacute; lo que te imaginas! No al menos tan complejo y de la forma que lo has recreado en tu mente. &mdash;Levanta mi esposo su cabeza, la gira y me observa con detenimiento. Su mano izquierda se desplaza sobre ambas mejillas para retirar el cauce de sus l&aacute;grimas y deposita dentro del cucurucho de papel los restos de su cigarrillo, luego con sus ojos aguados y enrojecidos me observa y contrae los labios, con la clara intenci&oacute;n de preguntarme algo que todav&iacute;a oscurece su razonamiento.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; intentas decir? &iquest;Acaso es qu&eacute; no sucedi&oacute;? &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s te falta por contar? &mdash;Dispara sus inquietudes en seguidilla.<\/p>\n<p>&mdash;Te digo que lo puse en su lugar. Tal vez en uno que es distinto a lo que sospechas y que &eacute;l mucho menos se lo esperaba. Y te aclaro de antemano, que yo en esos instantes no pens&eacute; que Jos&eacute; Ignacio lo aceptar&iacute;a, as&iacute; como as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No entiendo nada Mariana. A ver, expl&iacute;cate mejor o terminaras por hacerme explotar la cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Camilo, me da pena cont&aacute;rtelo porque lo &uacute;nico es qu&eacute;&hellip; &iexcl;Fue mi culpa! Maldita sea, saqu&eacute; el valor necesario para enfrentarlo, para minimizarlo. Solo quise vengarme y sobreponerme a su prepotente actitud. Por querer hacer m&aacute;s esa noche con &eacute;l, hice menos el resto de mis d&iacute;as contigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me sirves otra copa, por favor? Y de paso bebe conmigo otro trago, porque lo necesito para darme valor, porque te va a hacer falta para que me entiendas y tengas algo de claridad. &iexcl;Al menos un poco, por ahora!<\/p>\n<p>Y me sirve. Espero a que colme su copa. Levanto la m&iacute;a y el la suya. Bebemos al tiempo, sin decirnos nada pero mir&aacute;ndonos nos decimos todo. Camilo con su orgullo herido y su amor por m&iacute;, agonizando. Espera a que contin&uacute;e y yo con verg&uuml;enza, sin poder borrar ese absurdo pasado y siendo reh&eacute;n de mis acciones, prosigo con los recuerdos.<\/p>\n<p>&mdash;Despu&eacute;s del estupor que me caus&oacute;, le dije: &iexcl;Oyeee!&#8230; &iquest;Pero qu&eacute; mierdas crees que haces? &iexcl;A m&iacute; no me tratas as&iacute;! Que confiancita la tuya. &iquest;Qu&eacute; quieres Nacho? Y le grit&eacute; con bastante enojo, mientras &eacute;l me manten&iacute;a sujeta con mi brazo derecho en alto y su rostro a pocos cent&iacute;metros del m&iacute;o. Su torso bien pegado a m&iacute; y con su otra mano libre sin brusquedad pero con determinaci&oacute;n, apoder&aacute;ndose de mi cuello.<\/p>\n<p>&mdash;Me han dicho que las feas como t&uacute;, hacen el amor como locas. &iquest;Es verdad? &mdash;Me habl&oacute; sonri&eacute;ndose, ense&ntilde;&aacute;ndome su dentadura perfecta y enrareciendo con su respiraci&oacute;n el aire que entraba por mi nariz, con su aliento a cerveza.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto. &iquest;Te gustar&iacute;a comprobarlo? &mdash;Le respond&iacute; franca y directa, intentando demostrarle que para nada me sent&iacute;a intimidada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Obvio, bizcocho! &mdash;Como lo supuse, me respondi&oacute; confiado e hizo de nuevo el intento de besarme. Gir&eacute; mi rostro y sus labios fueron al encuentro de mi oreja. All&iacute; se entretuvo soplando con c&aacute;lida suavidad, recorriendo con la punta de su lengua la curva del h&eacute;lix, humectando con su saliva cada cavidad; posteriormente chup&aacute;ndome el l&oacute;bulo, jug&oacute; con su lengua a balancear mi candonga de oro, una y otra vez. No pude evitarlo y algo sent&iacute; revolcarse en mi est&oacute;mago y, te puedo jurar que no fueron mariposas, esas sensaciones solo las sentido contigo. Sin embargo he de reconocerte que desde mi vientre baj&oacute; una corriente el&eacute;ctrica hasta mi entrepierna, pero no se lo demostr&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja. Claro, claro. &iexcl;Ya quisieras y hasta brincos dieras! En serio, d&eacute;jame en paz que las otras no demoran. &iquest;Qu&eacute; quieres? &mdash;Le pregunt&eacute;, a la vez que apretando el pu&ntilde;o de mi mano izquierda, &ndash;sin soltar las piezas del bikini&ndash; intentaba ejercer sobre su pecho, la fuerza necesaria para apartarlo y liberarme de su acoso.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ense&ntilde;arte c&oacute;mo es que un macho como yo, besa a una hembra como t&uacute;! Y por ellas no te preocupes, que le recomend&eacute; a Carlos que las mantuviera bien entretenidas. &mdash;Me contest&oacute; con su caracter&iacute;stica forma de hablar de los dem&aacute;s, soberbio y petulante.<\/p>\n<p>Camilo termina de beber su copa de ron y luego toma un poco de la gaseosa, inquieto y divagando con seguridad entre lo que le estaba revelando y las ilusiones que &eacute;l ten&iacute;a, reflejadas en su rostro, de que esa noche con Chacho, no hubiese ocurrido nada inconfesable.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; cielo, esa fue su respuesta. Normal en &eacute;l por su alborotado ego. Pero para un adonis altanero, su contraparte ser&iacute;a yo. &iexcl;Una blanca diosa pero muy oscura! Tan deseable como prohibida, inalcanzable para &eacute;l siendo mujer ajena y hasta ese instante digna. Le pondr&iacute;a en su lugar arrebat&aacute;ndole sus narcisistas &iacute;nfulas, poco a poco. Y meditando con celeridad, pens&eacute;&hellip; &iexcl;S&iacute; tanto lo quiere, que se esfuerce y le cueste!<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, si por supuesto. Ya vi como de apasionado es que besas t&uacute; y se me hace que no me pierdo nada raro ni estimulante. &laquo;Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.&raquo; Citando aquellas palabras termin&eacute; por contestarle.<\/p>\n<p>&mdash;Extendi&oacute; su brazo izquierdo a mi costado derecho apoyando la palma de su mano en el marco de la puerta del ba&ntilde;o y tras liberarme de su agarre, con los dedos de su mano derecha acarici&oacute; mi mejilla izquierda para posteriormente pasear las huellas dactilares del dedo &iacute;ndice por el borde bermell&oacute;n de mi labio superior, deteniendo el tacto al llegar a m&iacute; arco de venus, desliz&aacute;ndolo despu&eacute;s por la contigua arista hac&iacute;a mi labio inferior, presionando el lugar que tanto te gusta de m&iacute;, como aprendi&eacute;ndose de memoria los senderos hacia mi boca.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Tu lunar? &mdash;Me pregunta, aunque s&eacute; que mi marido conoce con claridad la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, cielo. Lo m&aacute;s sexy de mi boca, seg&uacute;n t&uacute;. Y no me opuse, le dej&eacute; que lo hiciera. Pero le sonre&iacute; de manera sarc&aacute;stica y con un lento movimiento, apart&eacute; hacia el otro lado mi rostro y su dedo apenas si roz&oacute; el ment&oacute;n, para terminar apoyando los dem&aacute;s dedos de su mano en la base de m&iacute; cuello. Poderosa me sent&iacute;, pues teniendo su boca a escasos cent&iacute;metros frente a m&iacute;, &ndash;buscando y deseando algo m&aacute;s&ndash; aquel est&uacute;pido que me hab&iacute;a ofendido tanto, no logr&oacute; su fin; no le brind&eacute; mi boca ni le dej&eacute; saciar su sed en mis labios, para que continuara sinti&eacute;ndose el &laquo;siete mujeres&raquo;, deseado por todas. Y rechac&eacute; con diplomacia esa petulancia de siempre, con sus aires de conquistador flotando en aquel beso que intent&oacute; darme y yo&#8230; &iexcl;Se lo desprecie!<\/p>\n<p>&mdash;Con soberbia le apart&eacute; aquella mano, que ya deslizaba por mi cuello con la intenci&oacute;n de agarrarme una de mis bubis, &ndash;aprovechando que la oscuridad reinaba nuevamente en el pasillo&ndash; la de la izquierda, que era cubierta por la tela azul con el escudo estampado de tu equipo del alma. Por eso lo recuerdo bien.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Que intentas hacer? &mdash;Volv&iacute; a preguntarle, con serenidad.<\/p>\n<p>&mdash;Sentir como tienes de duros este par de garbancitos. Se nota que est&aacute;s &laquo;arrecha&raquo; y me deseas. &iexcl;Ya no mientas, ellos hablan por ti! &mdash;Me respondi&oacute; excitado.<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad, Lo estoy. Pero ni creas que sea por ti. Por supuesto que me excit&eacute; y se me humedeci&oacute; todo, pero por el beso que nos dimos con K-Mena. &mdash;Le respond&iacute; altanera, rebaj&aacute;ndome a su nivel, utilizando su mismo lenguaje soez, y &eacute;l se arrim&oacute; m&aacute;s a m&iacute;, introduciendo su pierna en medio de mis muslos.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En serio te gustan las mujeres? Hummm&hellip; &iquest;O juegas a dos bandas? En fin, a m&iacute; no me importar&iacute;a compartirte en la cama con otra mujer, como supongo que a tu esposo tampoco. Si es que &eacute;l est&aacute; al tanto de tus amplios gustos. &iexcl;Pero en verdad lo dudo! Y s&iacute;, estuvo bien pornogr&aacute;fico ese beso pero yo lo hago mejor y m&aacute;s completo. &mdash;Me coment&oacute; en un tono bajo, casi susurrando al estar su boca muy cerca de mi oreja.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No me disgust&oacute; probar! As&iacute; que puede que de ahora en adelante, si se presenta la ocasi&oacute;n por supuesto que lo har&eacute; con ella o con otra mujer, pero no a escondidas sino con el consentimiento de mi marido y ante su presencia. Y deja de intentar tocarme las tetas, que ya estoy enterada de que no te agradan este par de huevos fritos, y ya que no traes encima ni un solo gramo de sal, he decidido no dej&aacute;rtelas probar. &mdash;Murmurando como &eacute;l, yo le respond&iacute;. Burlona, honesta, desafiante.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Pero qui&eacute;n te dijo esa mentira? Si hoy al ver como se te mueven al caminar, no hiciste m&aacute;s que hacerme desear pasarme las horas de esta noche chup&aacute;ndotelas sin descanso alguno. &mdash;Me dijo, mintiendo con pasmosa serenidad, aunque si me sent&iacute; halagada.<\/p>\n<p>&mdash;Se te podr&aacute; parar durante las horas de esta noche todo lo que quieras, pero vas a tener que hacerte una paja pensando en c&oacute;mo las tengo en verdad, si al caso en un descuido te dejara verlas. &mdash;Le contest&eacute;, burl&aacute;ndome de &eacute;l, amparada en la penumbra de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! C&oacute;mo eres de quisquillosa. Est&aacute; bien preciosa, dame entonces ese beso, d&eacute;jame chuparte esas t&eacute;ticas as&iacute; quedamos en paz y de paso compruebas que no lo hago tan mal como crees. &mdash;Me desafi&oacute;, esperanzado en que cayera rendida a su labia y a su encanto.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, primero debo verificar que sea cierto lo que dices. &mdash;Le contest&eacute;, y a pesar de que no pod&iacute;a verle bien, estaba segura que sus ojos avellanas se le tuvieron que agigantar por lo sorpresivo de mi respuesta, y debido a lo fuerte de su respiraci&oacute;n, percib&iacute; que acercaba nuevamente su boca hac&iacute;a la m&iacute;a con la intenci&oacute;n de besarme.<\/p>\n<p>Observo a mi esposo que ahora inquieto, se enciende un nuevo cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash;Pero otra vez le contuve. Las dos piezas de mi bikini cayeron a mi lado sin que &eacute;l se diera por enterado, y con los dedos de mi mano izquierda le apret&eacute; la nuez de Ad&aacute;n y le clav&eacute; un poco las u&ntilde;as para decirle con autoridad&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;A ver Nacho, &iexcl;&iquest;qu&eacute; parte de no, no entendiste?! &mdash;Y fue entonces cuando se me ocurri&oacute;, as&iacute; de repente, una locura con la que intentar&iacute;a, literalmente, ponerlo de rodillas en frente de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a probar como besas unos labios, pero no me refiero a estos, no. A los que tengo como dices que te imaginas, bien mojados aqu&iacute; abajo. Arrod&iacute;llate y me demuestras como besas. Si lo haces bien, puede que te deje probar estos de aqu&iacute; arriba. Si no me apetece c&oacute;mo los haces, ve olvid&aacute;ndote de obtener el resto de m&iacute; cuerpo. &mdash;De improviso Camilo se pone en pie, como si un resorte ubicado en el asiento lo hubiese eyectado.<\/p>\n<p>Me asusto pensando que quiera marcharse y dejarme all&iacute;, a punto de revelarle nuestro comienzo. El del inicio de mi relaci&oacute;n con Chacho y el g&eacute;nesis de mis continuadas mentiras, extendidas en el tiempo para con el &uacute;nico hombre que deber&iacute;a haberme importado, mi marido. Por ello tambi&eacute;n me levanto de la silla y decidida, rodeando la mesa me acerco lo suficiente para tomarle por las manos, apret&aacute;ndoselas con fuerza porque siento que &eacute;l no quiere escucharme m&aacute;s; sentirme la piel sobre la suya, mucho menos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Lo lamento mi amor! S&eacute; que te duele escuchar mis verdades, como si fueras un simple amigo y confidente, y no el abatido esposo enamorado al que yo le fall&eacute;. Pero lo necesito mi vida, en serio. Me urge explicarte todo, ahora que me has concedido por fin la oportunidad de encontrarnos para confesarme, despu&eacute;s de casi siete meses sin saber nada de ti. &iexcl;Ya falta poco mi cielo, para terminar de contarte como putas fue que inici&eacute; todo esto!<\/p>\n<p>&mdash;Yo lo lamento m&aacute;s Mariana, cr&eacute;eme. Que injusta que a veces es la vida, pues para obtener tu perd&oacute;n, ahora te ves obligada a lacerarme con los recuerdos de tus fallas y de tu traici&oacute;n. Y sin embargo como lo juras, tuviste que llevarme siempre en tu coraz&oacute;n incluso en m&uacute;ltiples ocasiones, por encima del amor que le profesas a nuestro hijo.<\/p>\n<p>&mdash;Duele mucho Mariana, no te imaginas cu&aacute;nto. Promet&iacute; a Rodrigo y a Kayra escucharte y es lo que intento hacer. No es f&aacute;cil para m&iacute; y comprendo que para ti debe ser vergonzoso. Sigue hablando y terminemos con esto. &mdash;Me dice Camilo sin apartarse, dejando que sin hablarle, lo invite a sentarse nuevamente y yo me acomodo en la m&iacute;a para continuar con lo que me falta por contarle.<\/p>\n<p>Y soy yo quien ahora llena las dos copitas con el ron y el vaso de cart&oacute;n con lo que nos queda de Coca-Cola. Un cigarrillo para m&iacute;, otra calada para &eacute;l. Fuego para el m&iacute;o suministrado por su encendedor.<\/p>\n<p>&mdash;Pens&eacute; que dir&iacute;a que no, que yo estaba loca si cre&iacute;a que &eacute;l se atrever&iacute;a a chuparme la vagina. Pero silenciosamente se apart&oacute; hacia atr&aacute;s un paso y dej&eacute; que sus manos se apoyaran respetuosamente en mi cintura. Resopl&oacute; y agach&oacute; la cabeza intentando observar en medio de la oscuridad, c&oacute;mo lentamente mis dedos desabotonaban el short.<\/p>\n<p>&mdash;Cielo, te juro que lo hice pues no cre&iacute;a que &eacute;l se atreviera, ya que si tanto alarde&oacute; de que nunca lo hizo con ninguna de sus conquistas, pens&eacute; que as&iacute; el desistir&iacute;a y me dejar&iacute;a en paz. Que equivocada estaba, Jos&eacute; Ignacio hab&iacute;a perdido una batalla conmigo y por eso precisamente, deseaba continuar guerreando contra mi propuesta e intentando mantener intacto su orgullo.<\/p>\n<p>&mdash;Separ&eacute; hacia los lados cada extremo, los tres botones dorados hacia la izquierda, las alargadas aberturas de los ojales hacia la derecha. Dud&eacute; esperando su reacci&oacute;n y cruc&eacute; sobre mi pecho los brazos. &iquest;Y sabes Camilo? &Eacute;l se arrodill&oacute;, lo hizo hincando solo la rodilla derecha sobre la baldosa de cer&aacute;mica y pude sentir el lento recorrido del tacto de sus manos por mi silueta, bajando por los costados hasta mis caderas. Luego dobl&oacute; sus pulgares, enganch&aacute;ndolos dentro los bolsillos, jalando hacia abajo mi short, con algo de esfuerzo para evadir la amplitud de mis caderas y la redondez de las nalgas.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; cielo, lo hizo sorprendi&eacute;ndome y as&iacute; me qued&eacute; de pie ante &eacute;l inm&oacute;vil, exponiendo a media luz mi desnudez al escrutinio de sus ojos, de cintura para abajo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jueputa vida! Creo que me urge otro trago y esta vez sin rebajarlo con nada. Puro y duro como lo que me acabas de confesar &iexcl;T&uacute; necesitas otro! &iquest;O me equivoco? &mdash;Expresivo y grosero como casi nunca lo hab&iacute;a escuchado hablar, me pregunta mi esposo sin levantar demasiado el tono de su voz, y yo asintiendo simplemente atino a desplazar la copa hacia su lado, sinti&eacute;ndome muy avergonzada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mientras avanzamos por la mitad de la calle, no tan cercanos como Mariana quisiera, pero si con la desnudez de su hombro roz&aacute;ndome el brazo y escuch&aacute;ndola con atenci&oacute;n, intento mantener la cordura aunque me moleste demasiado convertir en im&aacute;genes su relato. Debo ser paciente, evitando cuestionarla antes de tiempo. 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