{"id":42352,"date":"2023-06-26T22:00:00","date_gmt":"2023-06-26T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-06-26T22:00:00","modified_gmt":"2023-06-26T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-20","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-20\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (20)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42352\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>20.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Luces sin colores, brillos en la oscuridad<\/p>\n<p>Camilo echa hacia atr&aacute;s su cuerpo y apoya el peso de su torso sobre los codos, posicion&aacute;ndolos sobre la alisada superficie de hormig&oacute;n en la &uacute;ltima grada, con sus piernas abiertas casi a cuarenta y cinco grados, pisando despreocupado la antepen&uacute;ltima. Descuelga su cabeza hacia atr&aacute;s, mirando hacia el cielo oscuro carente de estrellas y en su garganta observo como pasa saliva en una actitud pasiva, demasiada relajada para lo que est&aacute; escuchando, confirm&aacute;ndolo con su respiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Parece disfrutar del m&aacute;gico juego que mantiene la brisa con su pelo, que lo levanta brevemente y se le mantiene elevado, para luego de repente dej&aacute;rselo caer de nuevo sobre las gotitas de sudor que cruzan su frente al amainar el viento, y as&iacute; volver con otra nueva r&aacute;faga a reiniciar el ciclo con otras hebras secas de cabello, pues las h&uacute;medas se le rebelan qued&aacute;ndose pegadas a la piel, sin ganas de entrar en el juego. Mi esposo cierra los ojos y se resigna a recibir otro duro golpe, dispuesto a escuchar algo que con seguridad ha de suponer, ser&aacute; finalmente mi completa entrega.<\/p>\n<p>&mdash;Me alarm&eacute; mucho, pues pens&eacute; que algo grave le hab&iacute;a sucedido. La llam&eacute; al m&oacute;vil empresarial pues al recorrer con la vista las instalaciones del noveno piso, no la vi por ninguna parte. &mdash;Ahora s&iacute;, Camilo equivocado abre los ojos pero permanece con su postura extendida, mirando hacia las alturas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;K-Mena, donde est&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; te sucede? &mdash;Le pregunt&eacute; tan pronto escuch&eacute; el tonito dulce de su voz al responderme con aquel acostumbrado&hellip; &iexcl;Hola Chikis!, por saludo, seguido de un&hellip; &iexcl;Te estoy esperando abajo, por favor no tardes!<\/p>\n<p>&mdash;Tal y como me hab&iacute;a dicho, me estaba esperando en el parking, recostada de espaldas sobre la puerta del copiloto de mi Audi, jugando con sus cabellos a enrosc&aacute;rselos con un dedo, en una actitud un tanto infantil. Doblado sobre el brazo pend&iacute;a su abrigo de pa&ntilde;o, pero su blusa beige con el discreto escote en V luc&iacute;a extra&ntilde;amente desordenada, ya que una esquina la ten&iacute;a pr&aacute;cticamente por fuera y el otro lado si lo manten&iacute;a por debajo de la pretina de su falda blanca, que se envolv&iacute;a ajustada sobre su cintura. Descolgado el brazo izquierdo por su costado, del pu&ntilde;o cerrado descuidadamente colgaba su bolso marr&oacute;n, hasta casi rozar el suelo. Yo la notaba extra&ntilde;a y en verdad me preocup&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Flaquis, ya estoy aqu&iacute;. Cu&eacute;ntame que te sucede. &iquest;Estas enferma? &mdash;Tan solo dej&oacute; de jugar con sus cabellos y como no me respondi&oacute; de inmediato, me supuse lo peor.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Mierda! No me digas que discutiste con Sergio.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy bien chikis, no es nada de eso. Solo quer&iacute;a hablar hace d&iacute;as contigo pero no me atrev&iacute;a y adem&aacute;s no parabas de trabajar, sin dejar de entrar y salir de la oficina, en una fren&eacute;tica actividad que hasta a m&iacute; me llegaba a estresar. Por momentos llegu&eacute; a pensar que estabas evit&aacute;ndome pero Nacho me hizo caer en cuenta de que solo era por estar ocupada finiquitando tus negocios. As&iacute; que esper&eacute; pacientemente hasta que hoy no aguant&eacute; m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;C&oacute;mo se te ocurre flaquis preciosa! Para nada. Es verdad que esta semana la he trabajado bastante, arri&aacute;ndome yo misma como si fuese una mula de carga. Necesitaba dejar lista la carpeta del negocio del fin de semana anterior. Disc&uacute;lpame si no te prest&eacute; atenci&oacute;n flaquis, pero ahora ya tengo tiempo. As&iacute; que dime, &iquest;C&oacute;mo te puedo ayudar?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Aqu&iacute; no! &iquest;Tomamos un caf&eacute; o algo por ah&iacute;? &mdash;Me respondi&oacute;, pero no con aquella actitud t&iacute;mida tan usual en ella agachando un poco la cabeza, si no de frente, sin apartar sus ojos grises de los m&iacute;os.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Bueno, est&aacute; bien! &mdash;Le dije y nos subimos al auto, para salir del edificio y encaminarnos hacia su casa. No encend&iacute; la radio para poder hablar con tranquilidad, mientras conduc&iacute;a pendiente del GPS para tomar la ruta menos transitada, pero sobre todo para poder prestarle toda la atenci&oacute;n que de m&iacute; requer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ok. Soy toda o&iacute;dos, flaquis. Qu&eacute; es exactamente lo que te sucede. &iquest;Qu&eacute; necesitas?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;A ti! &mdash;Su respuesta me tom&oacute; por sorpresa, hasta el punto que llegu&eacute; a dar un ligero volantazo que sin llegar a ponernos en riesgo s&iacute; que hizo que se me encogiera el est&oacute;mago.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;A m&iacute;? No comprendo. &mdash;Le contest&eacute; intrigada. &iexcl;Aj&aacute;, cielo, as&iacute; como te est&aacute; sucediendo ahora mismo! &mdash;Y es que Camilo, algo pasmado cuando se incorpora, se coloca de medio lado juntando las piernas, roz&aacute;ndome con sus rodillas y me presta mayor atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Me dejaste con tantas dudas, chikis! Sintiendo de todo donde antes pensaba que ten&iacute;a prohibido sentir algo&hellip; Hasta estar casada. &mdash;Y agachando la cabeza, &ndash;muy apenada volviendo a ser ella&ndash; continu&oacute; dici&eacute;ndome&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Deli&hellip; &iexcl;Deliciosa e inconfesable! Fue tan&hellip; Tan fuerte lo que me hiciste sentir con ese beso que no he podido olvidarlo. No pens&eacute; que pecar as&iacute; fuera tan&#8230; &iexcl;Desconcertante!<\/p>\n<p>&mdash;Y apretando con fuerza mi mano derecha me dijo sin dilaci&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sabes? me arrepent&iacute; esa noche mientras intentaba dormir. Tener aquella extra&ntilde;a resequedad en mi boca, sintiendo cada latido de mi coraz&oacute;n y el no cesar de ese palpitar diferente dentro de m&iacute;&hellip; &iexcl;Por all&aacute; abajo! Me comprendes, &iquest;Verdad? &mdash;Asent&iacute; y K-Mena prosigui&oacute; explic&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&mdash;Sentir todo aquello antes de llegar al altar estaba mal, mucho m&aacute;s al hacer algo as&iacute; con una persona de m&iacute; mismo sexo. Pero haberlo hecho contigo&hellip; no s&eacute;. Me pareci&oacute; muy lindo y lo que sent&iacute;, no me parece que est&eacute; mal. Tus labios me ense&ntilde;aron una manera de besar diferente, intensa y&hellip; Qu&eacute; pena decirte esto chikis, pero a m&iacute;&hellip; &iexcl;Se me moj&oacute; bastante la cuquita!<\/p>\n<p>&mdash;Me dej&oacute; sin habla, cielo. No pretend&iacute; cambiarla tanto al darnos ese beso. &iexcl;Es m&aacute;s! No pretend&iacute;a nada y sin embargo, ya vez en qu&eacute; tesitura lleg&oacute; a ponerme. Por lo que con ese comentario, en lugar de sentirme halagada, me hizo considerar que hab&iacute;a abusado de su genuina inocencia y me apen&eacute; much&iacute;simo.<\/p>\n<p>&mdash;Mariana, es l&oacute;gico que ella siendo tan rigurosa con sus preceptos religiosos como me has comentado, despu&eacute;s de probar ese beso contigo, se sintiera desubicada y pensara de manera diferente. Ese riesgo debiste tomarlo en cuenta antes de besarla. Sabes bien que jugar con fuego conlleva algunos riesgos, y no me refiero estrictamente a la posibilidad de quemarle con tus llamas, si no al hecho de que finalmente terminen todos por&hellip; &iexcl;A&ntilde;orar el calor de tus brasas! &mdash;Y este comentario suyo, que al parecer lo ha dicho con su segunda intenci&oacute;n, me resbala pues de Chacho no extra&ntilde;o casi nada, en cambio de ella&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; &iquest;Y entonces qu&eacute; pas&oacute; despu&eacute;s? &mdash;Me pregunta, no s&eacute; si con desgana, con indiferencia o con un mal disimulado inter&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Me coment&oacute;, que si esas sensaciones en su cuerpo se las estaba perdiendo por mantener toda su vida en regla, y ya que la sent&iacute;a desordenada despu&eacute;s del beso, necesitaba experimentar mucho m&aacute;s antes de llegar al altar.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ya lo tengo decidido chikis! &iexcl;Quiero que me ense&ntilde;es m&aacute;s! &mdash;Se le iluminaron los ojos y acarici&oacute; con ternura mi mejilla, con el dorso de su mano.<\/p>\n<p>&mdash;Pero flaquis, para eso tienes a Sergio. &mdash;Le respond&iacute; tajante. H&aacute;blalo con &eacute;l y sinc&eacute;rate si realmente eso es lo que sientes y quieres, y se ponen de acuerdo para&hellip; &iexcl;Practicarlo! Lo que pas&oacute; entre nosotras fue solo una calentura por culpa del alcohol y las pruebas de ese tonto juego. &mdash;Tan pronto le dije aquello, K-Mena cubri&oacute; la palidez de sus ojos grises cerr&aacute;ndolos, y ech&oacute; la cabeza para atr&aacute;s hasta golpearse contra &eacute;l cabecero del asiento, para luego ocultar entre sus manos el rostro y ponerse a llorar.<\/p>\n<p>&mdash;La luz roja de un sem&aacute;foro nos detuvo y decid&iacute; aprovechar para abrazarla, sent&iacute;a la necesidad de darle mi apoyo, brindarle ese &aacute;nimo que parec&iacute;a faltarle, pero me apart&oacute; con su brazo. Le doli&oacute; mucho que yo le hubiese restado importancia al beso que nos dimos. Francamente me sent&iacute; mal por ella y la sensaci&oacute;n de culpabilidad produjo que en los m&iacute;os, igualmente brotaran l&aacute;grimas. Guardamos silencio mientras avanz&aacute;bamos lentamente para tomar la calzada paralela a la autopista, y all&iacute; con tristeza me habl&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Con Sergio lo intent&eacute;, dos veces esta semana. Me rechaz&oacute; e incluso se extra&ntilde;&oacute; por el novedoso movimiento de mis labios sobre su boca al besarlo. Le dije que as&iacute; se deb&iacute;an besar las personas cuando se amaban, pero me respondi&oacute; con vehemencia que no lo tentara y esperara mejor a que llegara nuestra noche de bodas. &iquest;Qu&eacute; faltan pocos meses para ello? &iexcl;S&iacute; es verdad! Pero chikis, quiero llegar a ese d&iacute;a sabiendo m&aacute;s y conoci&eacute;ndome mejor. Definitivamente con Sergio no obtendr&eacute; nada por ahora y yo, necesito explorarlo antes y que mejor que contigo, con la amiga que quiero tanto y me comprende.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad mi vida, no supe que responderle en el momento y afortunadamente el tranc&oacute;n por la autopista no permit&iacute;a que anduvi&eacute;ramos r&aacute;pido, porque sent&iacute; que se me congelaba todo y quiz&aacute; hubiera podido causar un accidente. Me sent&iacute;a nerviosa, desubicada, y afortunadamente la vi. No est&aacute;bamos lejos y decid&iacute; que me detendr&iacute;a en aquella panader&iacute;a donde te di el&hellip; &iexcl;S&iacute;, quiero!<\/p>\n<p>Mi smartwatch alarmado, suena y vibra desviando hacia mi mu&ntilde;eca la atenci&oacute;n que me prestaba Camilo, enfrascado en el azul de mis ojos.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, ya es hora de mi medicamento, pero con tanto alcohol recorriendo mis venas, creo que por hoy la dejar&eacute; de tomar. &iexcl;Ehhh, es para calmar la ansiedad y poder dormir relajada! &mdash;Le comento para aclararle y que se le quite esa carita de intriga y preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Desconoc&iacute;a que estabas medicada, de lo contrario solo te hubiese ofrecido jugos naturales o agua mineral. Y&hellip; Mariana. &iquest;Es muy fuerte la depresi&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, no es grave la cosa. Fue dif&iacute;cil al principio, lo reconozco. Pero mi mam&aacute; me llev&oacute; a donde la hija de una amiga suya, Ivonne, qui&eacute;n es una excelente psiquiatra. Pero tranquil&iacute;zate, ya est&aacute; controlada. &iquest;Vamos hacia all&aacute;? &iexcl;Es que estoy que me fumo! &mdash;Y le se&ntilde;alo el centro de la plaza que se encuentra casi vac&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, es buena idea estirar las piernas un poco. &mdash;Le respondo y tan pronto como tomamos nuestras cosas, le ofrezco mi mano para ayudarla a descender con cuidado los pelda&ntilde;os.<\/p>\n<p>Siento su mano sudada, algo fr&iacute;a, y al afirmar sus dos pies sobre los adoquines se la suelto, dejando que avance unos dos pasos por delante, permiti&eacute;ndome observar la esbeltez de su figura y el bamboleo de su recortada cabellera, algo desordenada por la brisa. Y me dan ganas de hundir mis dedos bajo esa lisa oscuridad y acariciar su nuca como antes lo hac&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Dos caf&eacute;s con leche, un muffin de chocolate con nueces para ella y una dona rellena de crema chantilly para m&iacute;, fueron testigos de excepci&oacute;n de los pormenores de aquella conversaci&oacute;n entre un par de amigas, &ndash;una de ellas algo desubicada y la otra, quiz&aacute; perdida&ndash; de mi franca respuesta a su petici&oacute;n y al terminar el ultimo bocado, de su absurdo vaticinio. Y todo por mi culpa, debido a mi personal disputa con Jos&eacute; Ignacio. &mdash;Me va comentando Mariana sin mirarme, cortando de tajo mis intenciones, mientras la veo buscar en el interior de su bolso negro la cajetilla de cigarrillos.<\/p>\n<p>&mdash;Haber flaquis, me estoy muriendo de la curiosidad por saber qu&eacute; es lo que tienes pensado. &iexcl;M&iacute;rame! &mdash;Le orden&eacute; con suavidad pues agach&oacute; su cabeza y encarcel&oacute; por verg&uuml;enza su carita entre sus dedos, y le pregunt&eacute; nuevamente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; tanto es lo que quieres que te ense&ntilde;e? &mdash;prosigue recordando y yo le acerco la llama de mi mechero a la punta de su cigarrillo.<\/p>\n<p>Mariana aspira fuerte y luego suelta el humo lentamente por la nariz para formar un denso muro de humo que se eleva por sobre sus marfilados p&oacute;mulos, cubriendo moment&aacute;neamente sus ojos, disip&aacute;ndose al cruzar desordenado por su frente.<\/p>\n<p>&mdash;Pues saber de todo. Ya sabes, &ndash;en ese momento, cielo, cambi&oacute; la modulaci&oacute;n de su voz y titubeando continu&oacute; con su charla. &ndash; aprender a sentirme m&aacute;s mujer, acariciarme y tocarme toda pero&hellip; bien hecho. &iexcl;Meli!, ay&uacute;dame por fis a vencer mis est&uacute;pidos temores y a dejar esta verg&uuml;enza de tocar mi propio cuerpo. Pero tambi&eacute;n chikis, necesito aprender a besar un&hellip; &iexcl;A lamer un pene! Y como cogerlo bien para toc&aacute;rselo y masturbarlo. &iexcl;&iquest;Las peloticas tambi&eacute;n hay que chup&aacute;rselas?! No s&eacute; chikis, son tantas cosas en las que he venido pensando todas estas noches y que necesito experimentar a la vez, as&iacute; que yo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;T&uacute; qu&eacute;? &mdash;Le insist&iacute; pues se qued&oacute; pensativa bastantes segundos.<\/p>\n<p>&mdash;Yo solo puedo ped&iacute;rselo a las dos personas en las que m&aacute;s conf&iacute;o para que me ense&ntilde;en sobre eso. &iexcl;Nacho y t&uacute;!<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;. &iexcl;Si claro c&oacute;mo no! Con seguridad que &eacute;l se va a conformar con unas cuantas caricias y que le pegues una que otra mamadita, y no va a querer hacer nada m&aacute;s despu&eacute;s. Ja-ja-ja. &iexcl;Por favor nenita, no me hagas re&iacute;r! A estas alturas no puedes continuar siendo tan inocente.<\/p>\n<p>&mdash;Nacho me comprender&aacute;, estoy casi segura de que no me pedir&aacute; nada m&aacute;s. &Eacute;l me respeta. Adem&aacute;s, &iquest;Qui&eacute;n aparte de &eacute;l, tiene la suficiente experiencia para decirme si lo hago bien o no?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y no es acaso una traici&oacute;n para con tu novio? &iquest;Te vas a arriesgar a perder a Sergio enga&ntilde;&aacute;ndolo con su mejor amigo? Cuando lo m&aacute;s lindo de ustedes dos, es que lleguen a la noche de bodas inocentes y en todo sentido, &iquest;se vayan descubriendo poco a poco? &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s quieres? &iquest;No te provoca que de paso te preparemos una limonadita de mango?<\/p>\n<p>&mdash;Meli, creo que la inocencia no debe ser sin&oacute;nimo de ignorancia. Quiero que Sergio encuentre en mi a una verdadera mujer, una amante completa y que no termine buscando por fuera, lo que dentro de nuestro nuevo hogar y por mi oscurantismo sobre sexo, &eacute;l sienta que le hace falta.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mira flaquis, es que no veo la manera en que yo te pueda ense&ntilde;ar a tocar tu cuerpo. Tendr&iacute;amos que estar a solas y vernos las dos casi desnud&hellip; &iexcl;No, no creo poder! Me da verg&uuml;enza hacer lo que me propones. Cr&eacute;eme que ese beso tambi&eacute;n fue mi primera vez con una mujer y s&iacute;, fue rico y excitante, lo reconozco. Novedoso si te soy sincera, pero hasta ah&iacute;. Me he sentido mal con mi esposo, pues es como si le hubiese puesto los cachos. Adem&aacute;s flaquis, para despejar esas dudas existen infinidad de libros y multitud de videos, no s&eacute; c&oacute;mo yo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, obviamente voy a ir a una biblioteca p&uacute;blica y en la sala, delante de todos voy a practicar. Ahh, y en la casa por las noches en mi habitaci&oacute;n, justo al lado de mi hermanita menor, me voy a poner a ver videos pornogr&aacute;ficos, esperando a que todos se duerman para que no me pillen mis padres y exponerme a que si lo hacen, me excomulguen o me env&iacute;en a alg&uacute;n convento. &iexcl;Si claro, por supuesto! &iquest;Por qu&eacute; no lo habr&eacute; pensado antes? &iexcl;Con lo f&aacute;cil que era!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Chikis, podr&eacute; ser inocente pero no est&uacute;pida! Por eso es que te necesito, ay&uacute;dame con la experiencia que has tenido con los hombres y que vives a diario, pues lo haces d&iacute;a tras d&iacute;a en tu cama con tu marido; podr&iacute;as ense&ntilde;arme y s&iacute;, creo que contigo ser&aacute; menos vergonzoso y peligroso. Por eso te necesito. &iquest;Acaso c&oacute;mo empezaste a hacerlo t&uacute;? &iquest;Sola? &iquest;Nadie te ense&ntilde;&oacute; o te ayud&oacute;? &mdash;Me pregunt&oacute;, y record&eacute; en ese instante a mi amiguita Laura, una vecina con la que jug&aacute;bamos en nuestra casa.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Laura? &iquest;Y esa qui&eacute;n es que no la has nombrado antes? &mdash;Le hago las preguntas a Mariana, pues durante tantos a&ntilde;os juntos, &ndash;varias semanas como amigos, catorce meses de novios y despu&eacute;s de a&ntilde;os ya casados&ndash; jam&aacute;s la hab&iacute;a mencionado.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff, eso fue hace mucho tiempo, cielo. Crecimos juntas y supongo que al tener las mismas dudas, propias de nuestra pubertad, en una de las varias pijamadas en su casa o en la m&iacute;a, aprovechamos la oscuridad e intimidad de nuestras habitaciones, ya que nuestras mu&ntilde;ecas y peluches siendo testigos no podr&iacute;an divulgar nuestras conversaciones al hablar de sexo y mucho menos exponer a los adultos, los juegos de nuestras manos bajo las sabanas, inquietas por emprender la aventura de explorar lo desconocido, toc&aacute;ndonos por aqu&iacute; y por all&aacute;, comentando entre risas lo que sent&iacute;amos y los gestos que hab&iacute;amos visto aparecer reflejados en la cara de la otra.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero &eacute;ramos unas ni&ntilde;as!, en cambio en ese &laquo;ahora&raquo;, se trataba de aceptar hacerlo en frente de la mujer que por debajo de la cuadrada mesita en esa panader&iacute;a, me sujetaba con suavidad de la mano y, por encima de ella con sus ojitos grises entornados, pr&aacute;cticamente me suplicaba que la ayudara.<\/p>\n<p>&mdash;Uhum. Y supongo que &laquo;Sor Mariana, Patrona de los Desamparados&raquo; no supo decir que no y abstenerse de seguir metiendo la pata con su marido, y servicial, sali&oacute; corriendo al rescate nuevamente de una desconocida, sin pensar si con ello seguir&iacute;a destrozando su vida y la de aquellos que la compart&iacute;an con ella. &iquest;O me equivoco?<\/p>\n<p>&mdash;Mi vida, pues porque a m&iacute;&hellip; &iexcl;A m&iacute;, su amistad me importaba mucho! Y comprendo que K-Mena expuso en frente de mis ojos un problema de f&aacute;cil soluci&oacute;n, al cual podr&iacute;a negarme rotundamente, si no me importara su relaci&oacute;n sentimental con Sergio. Pero cielo ya me conoces, la vi tan decidida y a la vez tan vulnerable, que me sent&iacute; obligada a buscarle otra salida para evitar que arriesgara su virginidad con Jos&eacute; Ignacio, y frente a lo complejo del tema, terminara de suceder lo evidente. &iexcl;Acept&eacute;, por supuesto!<\/p>\n<p>La reacci&oacute;n en mi cara frunciendo el ce&ntilde;o, le dar&aacute; la sensaci&oacute;n de que nuevamente me anticipo a los hechos, o de que analizo algo, reconstruyendo sin tener todas las piezas listas; eventos que obviamente sucedieron pero que desconozco totalmente, y por ello ahora, solo puedo dejar este puzzle sin armar, en espera de que mi esposa se digne a continuar martiriz&aacute;ndome con sus recuerdos.<\/p>\n<p>&mdash;Se nos hac&iacute;a tarde, as&iacute; que salimos con algo de af&aacute;n, agarradas de la mano como un par de novias y con una sonrisa de satisfacci&oacute;n en K-Mena, de oreja a oreja, mientras que en la m&iacute;a un gesto de aceptaci&oacute;n con mis labios, ocultaba mi verdadera preocupaci&oacute;n. La dej&eacute; en su casa solicit&aacute;ndole tiempo para planear ese encuentro y al llegar a la nuestra, &ndash;todav&iacute;a pensativa&ndash; ingres&eacute; por la entrada lateral de la calle, justo iluminando con los faros de mi auto, la parte trasera de tu camioneta, que buscaba tomar la curva para girar por la carrera hacia la entrada principal.<\/p>\n<p>Camilo con el cigarrillo apretado entre sus labios, parece no querer prestarme atenci&oacute;n y con una mano agarra la driza, mientras que con la palma de la otra, golpea dos veces con algo de fuerza el asta de la bandera, &ndash;que a estas horas por la poca brisa que se deja sentir, parece resignada a echarse una siestecita&ndash; mientras con seguridad, debe estar pensando en lo que le acabo de decir.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que no me viste llegar, &ndash;y voltea a mirarme sin soltar la cuerda&ndash; ni tampoco sentiste mis pasos cuando pr&aacute;cticamente te sorprend&iacute; por la espalda saltando sobre ti, cercando tu cintura con mis piernas y cubri&eacute;ndote los ojos con mis manos, mientras dabas vueltas en c&iacute;rculos para defenderte de la graciosa esposa que te asaltaba entre besos a tus mejillas y sonoras carcajadas cerca de tu oreja, con las llaves de la casa tintineando en tu mano derecha y los dedos de la otra pellizc&aacute;ndome las nalgas, para conseguir que bajara de mi cabalgadura. &mdash;Y logro finalmente que Camilo, retirando el cigarrillo de su boca, se sonr&iacute;a al recordarle aquel encuentro.<\/p>\n<p>&mdash;Felices, enamorados y juguetones como siempre. Ambos lo necesit&aacute;bamos despu&eacute;s de laborar tan duro aquella semana. T&uacute;, cansado de asistir a reuniones con los ingenieros para darle el visto bueno a los costos y a las obras de paisajismo, y yo cielo, necesitando con urgencia desconectarme de los problemas en los que me hab&iacute;a metido, el reciente con K-Mena y el pasado con &eacute;l, sin atreverme a revelarte ninguno de ellos.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, ya veo que te mostraste como una aut&eacute;ntica artista, representando tu papel sin dar muestras de ser diferente a lo que eras hasta entonces para m&iacute; y para todo nuestro entorno. Pero en fin, s&iacute; que es verdad que descansamos por fin juntos todo ese fin de semana, &ndash;le comento a Mariana al recordarlo&ndash; junto a tu familia el s&aacute;bado, y el domingo con la m&iacute;a visitando la Catedral de Sal de Zipaquir&aacute;. El lunes celebramos el d&iacute;a de San Pedro y San Pablo llevando a Mateo al centro comercial y al entrar en la zona de las atracciones mec&aacute;nicas, nos encontramos con nuestra pelirroja vecina, a quien por ese entonces casi no distingu&iacute;a, y que se encontrada un poco ofuscada ya que no aparec&iacute;a por ninguna parte su querida hija.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Si es verdad. Iryna no es una persona malhumorada pero aquella vez estaba ofuscada porque Natasha se le hab&iacute;a escabullido mientras ella se probaba unos vestidos y luego no le respond&iacute;a las llamadas. Afortunadamente la vi recostada sobre la barandilla del segundo nivel, hablando por su tel&eacute;fono y le hice se&ntilde;as con los brazos en alto para que nos viera. Y cuando a los pocos minutos observ&eacute; que ven&iacute;a ya hacia donde nos encontr&aacute;bamos, te la ense&ntilde;&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Mira amor, all&iacute; viene Natasha, la rubia que tiene dos trenzas! Te dije y obviamente despreocupado giraste a ver a quien me refer&iacute;a y te quedaste embobado.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que exageras, Mariana. &iexcl;Impresionado, ser&iacute;a la palabra correcta! &mdash;Le respondo con franqueza y en seguida le aclaro el por qu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es solo qu&eacute; yo esperaba encontrarme con la imagen de una &laquo;mocosa&raquo; asustada, de entre doce o catorce a&ntilde;os, por la angustia que se reflejaba en el rostro de nuestra vecina al no encontrarla, y lo que vi a la distancia, era la silueta de una atractiva adolescente, casi tan alta como t&uacute;. De piernas largas y torneadas bajo aquellos ajustados jeans azules deshilachados y rasgados por todos lados; con aquellos brazos de piel muy p&aacute;lida, desnudos desde los hombros con infinidad de vellitos dorados en sus antebrazos, que brillaban por los matutinos rayos de sol. Unos pechos redondos y grandes, saltando a cada paso con la firmeza propia de la juventud, por debajo de un top blanco de anchos tirantes.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Es tan hermosa como la madre! En poco tiempo va a estar conquistando uno que otro coraz&oacute;n y te van a decir suegra. &mdash;Le dijiste a Iryna y la felicitaste por tener tan buenos genes y haberle heredado su belleza.<\/p>\n<p>&mdash;Muchos gracias se&ntilde;or Camilo, pero esa belleza se la debe a su padre, que en paz descanse. Y s&iacute;, tiene mucho de raz&oacute;n usted. Es bonita mi ni&ntilde;a pero est&aacute; en esa etapa de la vida en la que no se la aguanta si no mi Jorge. Ya sabe se&ntilde;or Camilo, donde quiere tenerlo todo, exclusivo y de marca, esperando a que sus amigas no lo tengan y probarse todos los atuendos, pero con ninguno se siente a gusto ni a la moda. &iexcl;En fin, que con nada se siente c&oacute;moda y a m&iacute; s&iacute; me tiene de los nervios! &mdash;Te respondi&oacute; y luego agradeci&oacute; tu galanter&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Era m&aacute;s que evidente que me sorprendiera al verla caminar hacia nosotros de manera tan seductora. No era ninguna peque&ntilde;ita perdida y desamparada, sino una preciosa y esbelta muchacha, eso s&iacute;, dotada de un rostro ovalado pero todav&iacute;a con rasgos infantiles. Y de graciosa sonrisa, con una carcajada bulliciosa, y que con su mano cubri&eacute;ndose la boca, intentaba ocultar los brackets met&aacute;licos que usaba para su tratamiento de ortodoncia.<\/p>\n<p>&mdash;Ummm, pero que escaneada le pegaste. &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>&mdash;Un hoyuelo, solamente uno se le forma en la parte superior de su mejilla derecha cuando se r&iacute;e con ganas o gesticula con vehemencia para hacer valer su opini&oacute;n. S&iacute;, tambien me fij&eacute; en ese detalle, ya sabes como soy. El caso es qu&eacute; se me hizo exagerada tanta algarab&iacute;a de nuestra rusa vecina, y al presentarnos escuch&eacute; en la tonalidad de su voz un espa&ntilde;ol fluido y diferente, sin el acento extranjero tan marcado de su madre. Me fij&eacute; en sus cabellos dorados y rizados, tan diferentes a los lisos y pelirrojos de su madre. Ahhh, y en los ojos tambien, pues Natasha los tiene de un verde esmeralda muy intenso, y los de Iryna son tan azules como los tuyos.<\/p>\n<p>&mdash;Qui&eacute;n se qued&oacute; embobado con ella fue Mateo y ella con &eacute;l, pues Natasha pr&aacute;cticamente lo secuestr&oacute; esa ma&ntilde;ana, acolit&aacute;ndole todas las ideas para subir donde pod&iacute;a, de atracci&oacute;n en atracci&oacute;n. La verdad que los dos igual de caprichosos, congeniaron mucho y creo que desde esa ma&ntilde;ana nuestro hijo se encari&ntilde;o con ella. Tanto as&iacute; qu&eacute; hasta le comparti&oacute; en el almuerzo, la mitad de su waffle, y eso en &eacute;l es bastante extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;, Tal cual. Y luego Naty nos coment&oacute; que hab&iacute;a abandonado a su madre para ir hasta los cinemas esperanzada en encontrarse con sus amigas del colegio para ver una pel&iacute;cula y las compa&ntilde;eritas la hab&iacute;an dejado con los crespos hechos. Y casualmente, era la misma pel&iacute;cula que tanto deseabas ver, por lo tanto te inst&eacute; a que la invitaras a ella, mientras que con Iryna cuidar&iacute;amos de nuestro peque&ntilde;o y dar&iacute;amos alg&uacute;n paseo &laquo;vitrineando&raquo; por ah&iacute;, en las tiendas de zapatos, y luego nos encontrar&iacute;amos por la noche en nuestra casa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Y as&iacute; fue como metiste a Natasha en nuestras vidas! &mdash;Le recalco a Mariana.<\/p>\n<p>&mdash;Y t&uacute; en nuestra cama tambi&eacute;n. No se te olvide ese peque&ntilde;o detalle, mi cielo. &mdash;Le replico a Camilo en un tono muy suave, para que no parezca un airado reclamo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues te imaginas lo que no es, o te informaron mal. Siempre respet&eacute; nuestro hogar y sobre todo nuestra cama. &mdash;Le respondo su ataque, intentando ser lo m&aacute;s sincero posible, sin faltar a la verdad. Con ella no lo hice, pero con&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Uhumm, &iquest;est&aacute;s bien seguro de eso? En fin, la verdad no es importante ahora abordar ese tema. Ya te lo dije antes. Solo he venido aqu&iacute; a hablar de m&iacute; y mis putas cagadas. &mdash;Me interrumpe lo que estoy pensando, pero dando claramente en el clavo. Tambi&eacute;n lo sabe todo o casi todo, como yo.<\/p>\n<p>&mdash;El caso es que s&iacute;, disfrut&eacute; mucho la paz y la calma de aquel fin de semana, pero a la siguiente yo&hellip;<\/p>\n<p>Mariana se queda en silencio y eso me preocupa, pues ahora se gira y vuelve su cabeza hac&iacute;a el otro lado, con su mirada perdida, enfocada en alg&uacute;n punto m&aacute;s alla del muelle y entrecruza los brazos frente a su pecho; con dos dedos de la mano izquierda sostiene casi en vertical el cigarrillo casi consumido, y la quemada ceniza extendida peligrosamente a punto de caer, como a ella le sucedi&oacute;. Lo presiento, pues su actitud la delata, arrastrando hacia el infierno nuestro matrimonio.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; te pasa Mariana? &iquest;De qu&eacute; te has acordado?<\/p>\n<p>&mdash;Sucedi&oacute; el martes siguiente, mi vida. Durante y despu&eacute;s de la reuni&oacute;n mensual en la oficina de Eduardo. Jos&eacute; Ignacio desde que lleg&oacute;, retrasado como siempre, esa vez sin usar sus lentes oscuros, no dej&oacute; de mirarme de aquella manera intemperante y lujuriosa, con sus ojos de un verde aceituna resplandeciente, m&aacute;s vivaces, haci&eacute;ndome sentir con claridad sus ganas de m&iacute;. &mdash;Le hablo ocultando mi rostro de su campo de visi&oacute;n, desplazando mi mirada hacia las personas que transitan por la plaza de camino al puente, perdi&eacute;ndome en mis recuerdos e intentando ser lo m&aacute;s precisa y honesta posible, sin dejar por ello de estremecerme.<\/p>\n<p>&mdash;Me sigui&oacute; hasta mi escritorio, &ndash;tan pronto Eduardo finaliz&oacute; la reuni&oacute;n con las recomendaciones pertinentes al mes de julio&ndash; dici&eacute;ndome que era necesario hablar, invit&aacute;ndome a que nos escap&aacute;ramos por ah&iacute; m&aacute;s tarde, a la hora de salida. Le ped&iacute; educadamente que no me molestara m&aacute;s con ese tema, ya que por m&iacute; estaba olvidado y que me dejara en paz porque ten&iacute;a muchas llamadas por hacer.<\/p>\n<p>&mdash;Intentaba mantenerme alejada de &eacute;l para evitar en primer lugar, esa conversaci&oacute;n que con seguridad &eacute;l quer&iacute;a retomar sobre lo que dejamos en suspenso, y por otra parte, para evitar recordar c&oacute;mo me hab&iacute;a expuesto y dejado chupar mi intimidad, finalmente triunfando sobre &eacute;l, pero tambien para no mostrarme vulnerable, pues todav&iacute;a no lograba superar el hecho de haberte traicionado a medias.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Por favor Mariana, no insistas con eso! Simple y llanamente me traicionaste, en todo el sentido de la palabra, aunque no hubieran llegado a besarse ni te lo hubiera metido hasta los ovarios, seg&uacute;n t&uacute;. Te abriste de piernas para &eacute;l, para el deleite de sus ojos, de su boca y t&uacute;&hellip; &iexcl;Lo estabas disfrutando! Yo, y cualquier hombre en su lugar, tambi&eacute;n hubiese insistido despu&eacute;s de eso. &mdash;Le respondo airadamente, pero Mariana, d&aacute;ndome la espalda, tan solo levanta los hombros por respuesta y utiliza sus dedos para darle forma a su despeinada melena y proseguir relat&aacute;ndome lo sucedido ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Me enfrasqu&eacute; en revisar mi agenda de contactos y despu&eacute;s de evaluar a los m&aacute;s interesantes, me concentr&eacute; en llamarles para concertar citas e intentar cerrar las ventas. Sin embargo no pas&oacute; mucho tiempo cuando empezaron a llover sobre mi cabeza, &ndash;y caer luego en el escritorio&ndash; casi una docena de bolitas de papel. Volte&eacute; a mirarlo con seriedad y negu&eacute; con el movimiento de mi cabeza, cuando estirando sus labios, me enviaba besos y se re&iacute;a taimadamente.<\/p>\n<p>&mdash;Intent&eacute; no prestarle atenci&oacute;n a sus ni&ntilde;er&iacute;as y continu&eacute; escarbando en mis apuntes, analizando a los posibles candidatos para invitarlos a las oficinas, con la intenci&oacute;n de que observaran las maquetas, las perspectivas a full color y los planos, pretendiendo as&iacute; convencerlos de comprar las casas. Antes de la hora del almuerzo &eacute;l volvi&oacute; a la carga, envi&aacute;ndome en esos momentos algunos avioncitos de papel. Dos o tres, no recuerdo bien, fallaron al girar de tirabuz&oacute;n en el aire y devolverse hacia su escritorio, perdiendo altura antes de alcanzarme.<\/p>\n<p>&mdash;Pero uno de los &uacute;ltimos si alcanz&oacute; con su afilada punta a estrellarse contra mi pecho, aterrizando entre mis manos. Entonces si me sonre&iacute;, lo admito, cuando levant&eacute; mi vista y lo vi, y el a m&iacute;; se encontraron nuestras miradas, los dos sonri&eacute;ndonos por su travesura, pero luego aprovech&oacute; el momento y colocando su dedo &iacute;ndice y el del coraz&oacute;n, abiertos en &laquo;V&raquo; sobre su boca entreabierta, sac&oacute; la punta de la lengua movi&eacute;ndola como si fuese una ondulante serpiente, haciendo que rememorara con su accionar lo ocurrido esa noche, su lengua en el interior de mi vulva. Entonces me arrepent&iacute; de haberle mirado y de obsequiarle esa sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Te lo dije! Iniciaste con aquel jueguito un incendio descontrolado, cuyas flamas encendieron su pasi&oacute;n, as&iacute; creyeras que con el tiempo y manteniendo cierta distancia, ese playboy de playa lo dejar&iacute;a extinguir. Pero ya ves que soplando y soplando, con paciencia avivar&iacute;a tus brasas.<\/p>\n<p>Sus palabras como finas hebras separadas, retorcidas firmemente unas a otras, formando un mismo lazo de verdad, surten el efecto deseado y logran lastimarme, envolviendo mis sentimientos, removiendo mis angustiantes memorias, haci&eacute;ndome girar para mirarlo y responderle&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Era la &uacute;nica soluci&oacute;n que ten&iacute;a a la mano, sin arriesgar mi matrimonio. Guardarme aquel enga&ntilde;o e intentar alejarlo y con ello, poder desecharlo.<\/p>\n<p>Parpadea una vez lentamente, dos o hasta tres, mucho m&aacute;s r&aacute;pido. A la cuarta, sus redondos ojos azules desconsolados, cercados tanto arriba como abajo por la negrura humedecida de la curvatura espesa de sus pesta&ntilde;as, se hacen muy grandes y m&aacute;s hermosos, intimid&aacute;ndome. Sin dudarlo se me acerca y planta sus manos ya m&aacute;s tibias sobre mis mejillas, &ndash;inquieto espero un beso que no llega&ndash; y sus labios de fresa se abren suavemente, para decirme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Enti&eacute;ndeme, Camilo. &iexcl;No quer&iacute;a mentirte, pero tampoco pod&iacute;a exponerme a perderte! Pens&eacute; que pod&iacute;a manejarlo todo a mi antojo. A &eacute;l y a ella, sin que a ti y a m&iacute; nos afectara demasiado. Pas&eacute; por alto que las mentiras tienen las patas largas y corren tan deprisa como lo hace en estos tiempos la tecnolog&iacute;a, actualiz&aacute;ndose, volvi&eacute;ndose m&aacute;s experta y &aacute;gil en dejar atr&aacute;s la versi&oacute;n anterior, ocultando la verdad inicial.<\/p>\n<p>Y la c&aacute;lida presi&oacute;n de sus manos se desvanece cuando las aparta de mi rostro, y se descuelgan junto a los brazos hacia cada costado, elevando el hombro derecho para acomodar con gracia la cinta de su bolso en un &aacute;gil movimiento, y retirar de mis dedos con los suyos, &ndash;sin que se lo haya solicitado&ndash; la colilla consumida para juntarla con la suya. Echa a andar sin decirme nada, hacia la esquina derecha de la plaza donde permanecen abiertos varios contenedores de basura y la sigo, respetando su silencio sin que me lo pida.<\/p>\n<p>Dejamos atr&aacute;s los colores vibrantes, audaces y c&aacute;lidos de las edificaciones que nos despiden de Otrobanda y nos dirigimos hacia el puente, haci&eacute;ndonos un espacio entre la multitud de personas, junt&aacute;ndonos demasiado, su hombro contra el m&iacute;o, la cimbreante cadera friccionado la tela de mi corto pantal&oacute;n, pegados como siameses. Recuerdo la desconfianza que le causa cruzar por aqu&iacute; hacia Punda. La sensaci&oacute;n de movimiento del tablado bajo nuestros pies siempre la ha asustado y por ello espero a que se tome de mi brazo como sol&iacute;a hacerlo, pero no lo hace, no se detiene. &iexcl;Es extra&ntilde;o! Quiz&aacute;s se deba a que el mar esta calmo y los pontones de la estructura, se balancean muy poco.<\/p>\n<p>&mdash;Durante el almuerzo en el comedor del d&eacute;cimo piso, &ndash;le contin&uacute;o relatando&ndash; intent&oacute; sentarse a mi lado pero gracias a Dios, K-Mena lo hizo primero, desafortunadamente para mi tranquilidad, ella lleg&oacute; con la intenci&oacute;n de hablarme sobre su propuesta y preguntar si ya hab&iacute;a pensado en algo. A &eacute;l le toc&oacute; conformarse con hacerle compa&ntilde;&iacute;a a Carlos en la otra mesa, junto al grupo de los otros asesores, pero no te miento al decirte que me sent&iacute;a atrapada entre la espada y la pared; todav&iacute;a m&aacute;s cuando de reojo yo te observaba a ti almorzando alejado de nosotras, y al llevar el tenedor a mi boca, tu mirada preciso estaba fija en mi cara.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; por qu&eacute;, pero me hiciste sentir que lo sabias todo y me turb&eacute; bastante. Quiz&aacute;s fue mi subconsciente que me traicionaba por la culpa, y sin poder quitarme de encima la asfixiante compa&ntilde;&iacute;a de Diana y de K-Mena, solo te pude enviar al m&oacute;vil, un te amo decorado con un inmenso coraz&oacute;n rojo por mensaje y t&uacute; por respuesta, me respondiste con un &iexcl;YO TAMBI&Eacute;N!, en letras may&uacute;sculas y varias caritas amarillas que me lanzaban m&uacute;ltiples besitos. Algo que sab&iacute;a de sobra, se te desbordaba del coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>A un tercio de estos 167 metros me detengo, y por supuesto lo hace mi esposo. Me da por colocar mis dos manos sobre la baranda superior, doblar la espalda, descolgar mi cabeza entre los brazos y estirarme un poco.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Est&aacute;s bien Mariana? &iquest;Ya te mareaste? &mdash;Me pregunta angustiado, caballeroso como siempre. Nada ha cambiado en &eacute;l, aunque intente ser duro y distante, no sabe serlo, sigue siendo el hombre cort&eacute;s que me deslumbr&oacute;, y al que promet&iacute; amar por siempre.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy bien cielo, no te preocupes que ya no sufro de mareos. &iexcl;Qu&eacute; vista tan hermosa!, &iquest;no te parece? &mdash;Le pregunto. &iexcl;Mente ocupada no extra&ntilde;a a nadie!<\/p>\n<p>&mdash;En la tarde de vuelta a la rutina laboral, Jos&eacute; Ignacio continu&oacute; envi&aacute;ndome notas de voz al tel&eacute;fono empresarial, pidi&eacute;ndome un tiempo para hablar de lo nuestro. &iquest;Lo nuestro? &iexcl;Pero que estupidez es esta!, pens&eacute; ya enojada y me decid&iacute; a llamarlo para confrontarlo, habl&aacute;ndole con un volumen moderado para que nadie pudiera escucharme, sobre todo K-Mena que estaba sentada en el cub&iacute;culo de al lado.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; te pasa Nacho? Entre los dos no existe ning&uacute;n &laquo;lo nuestro&raquo;. &mdash;Le dije tan pronto atendi&oacute; mi llamada.<\/p>\n<p>&mdash;A ver bizcocho, por m&aacute;s que lo niegues sabes que si existe algo. Te gusto tanto como a todas, y t&uacute; a m&iacute; me has encantado. &iexcl;Cuanta m&aacute;s brava sea la novilla, mejor saldr&aacute; la corrida! &mdash;Me respondi&oacute;, recost&aacute;ndose por completo en su silla.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; qu&eacute; video te estas montando en la cabeza, pero en serio ya te est&aacute;s pasando. Deja la pendejada y a m&iacute; d&eacute;jame en paz. Sabes que eso solo fue un juego entre los dos y un gran error por mi parte. Mejor querido, ponte a trabajar y deja de ser cans&oacute;n que me aburren los hombres intensos.<\/p>\n<p>&mdash;Anda Meli, dame cinco minutos que tengo que decirte algo. &mdash;Insisti&oacute;, pasando la mano por su mejilla, mirando con seguridad su reflejo en la pantalla apagada del ordenador, para terminar acarici&aacute;ndose el ment&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Ya veremos cuando. Ahora estoy muy ocupada y a la salida debo encontrarme con mi marido para realizar unas compras, as&iacute; que por ahora no se va a poder. &iexcl;Que lastima! &mdash;Le respond&iacute; de forma sarc&aacute;stica.<\/p>\n<p>&mdash;Bahh, inv&eacute;ntale una excusa y nos vemos para hablar un ratico. Ustedes las mujeres son expertas en eso.<\/p>\n<p>&mdash;En serio Nacho, no insistas y d&eacute;jame tranquila. C&oacute;mo te lo explico, &iquest;con plastilina? Desfoga tus energ&iacute;as con tu novia o llama a alguna de tus amiguitas. &iexcl;Chao! &mdash;Y colgu&eacute; la llamada para seguir con mis cosas.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que no se conform&oacute;, y al sentirse espoleado por tu manera de ponerle en claro su lugar, te sigui&oacute; molestando. &mdash;Le digo a Mariana, imagin&aacute;ndome la situaci&oacute;n y confiando en su criterio.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iquest;Que comes que adivinas?! Precisamente estaba hablando con un cliente por el tel&eacute;fono fijo, un abogado si mal no recuerdo, &ndash; &iexcl;Maldita sea, claro que lo recuerdo bien!&ndash; y de reojo v&iacute; que se acercaba nuevamente, me gir&eacute; un poco y continu&eacute; escuchando las evasivas, refutando cada una de ellas hasta lograr el consentimiento de realizarle una visita en su oficina. Sent&iacute; su presencia al sombrear con su corpulencia, la claridad que antes ingresaba por el ventanal y percib&iacute; el aroma de la madera de roble mezclada con un toque fuerte a lim&oacute;n, cuando se agach&oacute; sobre el escritorio y me habl&oacute; muy cerca de mi o&iacute;do izquierdo. Escuch&eacute; con claridad c&oacute;mo me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Vengo a traerte algo que dejaste sin probar! &mdash;Y a la vez, el abogado por mi oreja derecha me anunciaba que aceptaba verme, as&iacute; que con el estil&oacute;grafo en la mano, me dispuse a escribir en mi agenda la fecha, la hora y la direcci&oacute;n de su oficina en el centro de la ciudad. Jos&eacute; Ignacio se enderez&oacute;, y yo manteniendo inclinada mi cabeza hacia la derecha, &ndash;sosteniendo el auricular entre mi oreja y el hombro&ndash; lo mir&eacute; de reojo, extra&ntilde;ada porqu&eacute; en el almuerzo yo no hab&iacute;a pedido postre.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y entonces que fue lo que te llevo? &mdash;Le pregunto a Mariana y en su cara puedo notar de nuevo ese gesto de verg&uuml;enza, que se le ha vuelto tan recurrente y coloc&aacute;ndose de medio lado me responde&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Es qu&eacute; &eacute;l&hellip; &iexcl;Pufff! Me da pena cont&aacute;rtelo Camilo, pero&#8230; &Eacute;l continuaba plantado frente a mi escritorio, flanqueado por las dos sillas tapizadas de pa&ntilde;o gris, y yo segu&iacute;a all&iacute;, con mi cabeza agachada dispuesta a escribir el n&uacute;mero del piso y el de la oficina. Entonces observ&eacute; por el rabillo del ojo, qu&eacute; coloc&oacute; sus dos manos sobre la mesa justo al borde. Me fij&eacute;, de derecha a izquierda en sus manos tan bien cuidadas y el brillo en las u&ntilde;as de los dedos tan pulidas, menos en uno que estaba en el medio de los diez.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Once? Y volv&iacute; a repasarlos como si hubiera contado mal, mientras escuchaba al otro lado de la l&iacute;nea, la voz del cliente que me iba dando las respectivas indicaciones.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ehh, claro Abogado, estoy entusiasmada de ir a verlo! &mdash;Le respond&iacute; al cliente mientras asombrada se lo ve&iacute;a. Era blanco, m&aacute;s grueso que los dem&aacute;s dedos y con la punta del champi&ntilde;&oacute;n ros&aacute;cea pues lo ten&iacute;a circuncidado.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Si, cielo! No me di cuenta en que momento lo hizo, pero se hab&iacute;a bajado la cremallera del pantal&oacute;n e intr&eacute;pidamente coloc&oacute; su pene sobre mi escritorio, cubri&eacute;ndoselo entre sus dos manos para que nadie m&aacute;s aparte de m&iacute;, se diera cuenta de su osad&iacute;a. &mdash;Camilo cambia de posici&oacute;n y ahora se acomoda de espaldas contra las barandas y extiende sus brazos como Cristo crucificado.<\/p>\n<p>&mdash;Inmediatamente, at&oacute;nita por aquel absurdo atrevimiento, sub&iacute; mi mirada y arque&eacute; mis cejas extra&ntilde;ada y furiosa; tanto as&iacute; que baj&eacute; la vista, pero no para regodearme con la visi&oacute;n de su verga fl&aacute;cida recostada sobre la encimera de formica gris de mi escritorio, como &eacute;l lo supondr&iacute;a, si no con la intenci&oacute;n de anotar en mi agenda, la hora en la que me podr&iacute;a atender y por supuesto de menospreciarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Nuevamente se inclin&oacute; hacia mi izquierda y susurrando me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Yo cumpl&iacute; con mi parte y s&eacute; que t&uacute; quedaste loquita por probarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto, claro que s&iacute;. &mdash;Le respond&iacute; una petici&oacute;n al cliente.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Entonces decidiste escaparte conmigo esta tarde? &mdash;Escuch&eacute; con sorpresa esa pregunta, mientras escrib&iacute;a la direcci&oacute;n y negu&eacute; con mi cabeza a su est&uacute;pido comentario.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, s&iacute; se&ntilde;or, me vendr&iacute;a bien a esa hora.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No me vas a dejar plantado porque detesto a las indecisas! &mdash;Exclam&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Como se le ocurre, obviamente all&iacute; estar&eacute; sin falta! &mdash;Y me asegur&eacute; de hacer un c&iacute;rculo alrededor de la fecha y la hora.<\/p>\n<p>&mdash;Te espero abajo y nos subimos en tu auto. Vamos luego por ah&iacute; a un lugarcito que conozco y en el camino te puedo ir tocando esa cuquita para ir calentando.<\/p>\n<p>&mdash;Como usted diga abogado. Para mi ser&aacute; todo un placer atenderlo. &mdash;Y por fin pude terminar la llamada para enseguida girarme en la silla y mirarlo fijamente con seriedad para decirle: &iexcl;Deja de estar molest&aacute;ndome y m&aacute;s a&uacute;n cuando estoy hablando con un cliente! En verdad que pareces un loco depravado. &mdash;Pero &eacute;l segu&iacute;a all&iacute; tan sonriente y despreocupado, encorvado con sus manos sobre el escritorio y su pene sin guard&aacute;rselo, intentando intimidarme.<\/p>\n<p>&mdash;Y se me ocurri&oacute; asustarlo. Con la punta del bol&iacute;grafo, fui dando golpecitos, la verdad un poco fuertes, &ndash;tanto que se escuchaba el toc &#8211; toc sobre la mesa&ndash; justo al frente de cada uno de los dedos de su mano izquierda, comenzando por el me&ntilde;ique hasta culminar en el pulgar, haciendo que los fuera retirando precipitadamente encogi&eacute;ndolos. Hasta que llegu&eacute; a aquel gordo dedo falso que no ten&iacute;a u&ntilde;a y que por obvias razones no pod&iacute;a apartar tan &aacute;gilmente como los otros. La punta de mi estil&oacute;grafo Waterman qued&oacute; a pocos mil&iacute;metros de su glande, suspendido en el aire y mis ojos clavados en los suyos, yo muy ser&iacute;a y &eacute;l tan altivo, con su arrogante sonrisa dibujada en su rostro.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Dime por favor que se lo perforaste! &mdash;Le digo, aunque s&eacute; muy bien que Mariana no ser&iacute;a capaz. &iexcl;Y efectivamente no lo hizo!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Nooo! &iquest;C&oacute;mo se te ocurre? &iexcl;Jajaja! Sencillamente se lo guard&oacute; nuevamente y se alej&oacute; dej&aacute;ndome en paz, no sin antes advertirme que segu&iacute;a en pie la invitaci&oacute;n. &mdash;Le respondo a mi esposo mientras se endereza.<\/p>\n<p>Camilo engancha los dedos de su mano izquierda con los de la derecha, &ndash;formando un fuerte eslab&oacute;n&ndash; y estira sus brazos por encima de la cabeza, elongando su torso como si estuviera desemperez&aacute;ndose, pero a la vez mir&aacute;ndome desencantado.<\/p>\n<p>Y yo me fijo en los arcos coloridos con luces fluorescentes, &ndash;quiz&aacute;s para evadirme de su amargura&ndash; espaciados a lo largo de este puente, y tambi&eacute;n en la superficie del mar, que como un espejo brinda los reflejos de las luces multicolores que provienen de la otra orilla, atractivos, centelleantes y bailarines al vaiv&eacute;n de la suave marea. Tan diferentes sus brillos y tonalidades en cada suave cresta de las olas, a la apagada iluminaci&oacute;n en el caf&eacute; de sus ojitos entristecidos.<\/p>\n<p>&mdash;Casi a las cinco de la tarde, cansada de tanta habladera, decid&iacute; acercarme hasta la m&aacute;quina expendedora por una bebida caliente que me relajara pues realmente me sent&iacute;a agotada. Curiosamente en el noveno piso me encontraba sola y no me hab&iacute;a dado cuenta. Al llegar al d&eacute;cimo, pude verlos a todos reunidos precisamente frente a la maquina prest&aacute;ndole atenci&oacute;n a Jos&eacute; Ignacio, recostado contra el gran letrero rojo de la publicitada gaseosa en uno de los laterales.<\/p>\n<p>&mdash;Pod&iacute;a escucharle hablar insolente como siempre, carcaje&aacute;ndose con los dem&aacute;s compa&ntilde;eros por algo que les comentaba. Me pareci&oacute; o&iacute;r que me nombraba y me dio pavor pensar que estuviese revelando lo que hab&iacute;amos hecho o lo que me hab&iacute;a mostrado, porque los dem&aacute;s al ver que me acercaba, callaron por completo trag&aacute;ndose sus risas, &ndash;como si hubiesen visto a un espanto&ndash; y &eacute;l se gir&oacute; para ver quien llegaba a sus espaldas. Cruzamos fugazmente nuestras miradas y en frente de todos nuevamente con sus labios estirados me lanz&oacute; un beso.<\/p>\n<p>&mdash;Me incomod&oacute; su actitud de macho prepotente y comprend&iacute; que efectivamente estaba de nuevo burl&aacute;ndose de m&iacute;. De repente vi que tomaba del suelo su malet&iacute;n de cuero y se desped&iacute;a, comentando a viva voz que ten&iacute;a una cita inaplazable con una nueva conquista, y que por la noche tendr&iacute;a que hacer un esfuerzo para cumplirle en la cama a su novia. All&iacute; escuch&eacute; por primera vez su nombre. Una tal Grace.<\/p>\n<p>&mdash;Antes de que se diera vuelta me acerqu&eacute; a todos y sin saludarlos, dirig&iacute; mi comentario directamente a &eacute;l, pero con la voz fuerte para que los dem&aacute;s escucharan:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Una se imagina!, le dije colocando mi mano derecha de canto sobre el inicio de mi antebrazo izquierdo. &mdash;Tanto K-Mena como Diana, Carlos y los dem&aacute;s me miraron sorprendidos sin saber de qu&eacute; hablaba.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Se conforma!, y continu&eacute; deslizando la mano ladeada hasta apoyarla sobre mi mu&ntilde;eca por encima del hilo rojo y las vistosas pulseras que me regalaste, para luego retirarla y tras doblar mi pulgar sobre el comienzo de mi dedo &iacute;ndice estirado, &ndash;cerrando los dem&aacute;s dedos&ndash; termin&eacute; por decirle&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero no hay derecho!, mir&aacute;ndolo con severidad.<\/p>\n<p>Y entremezcladas las risas de ellas, de Carlos y los compa&ntilde;eros del otro grupo, se dejaron escuchar sin timidez ni recato sus burlas hacia &eacute;l, haciendo que todos los dem&aacute;s en aquella oficina nos voltearan a mirar. Jos&eacute; Ignacio, con el calor de la verg&uuml;enza ti&ntilde;endo de rosa encendido sus mejillas, acomplejado se ech&oacute; para atr&aacute;s contra la m&aacute;quina expendedora.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora querido, dame permiso que he venido por mi capuchino, que ese s&iacute; me parece placentero saborearlo. &mdash;Y cuando se apart&oacute;, introduje el billete y oprim&iacute; la tecla correspondiente para esperar con bastante calma mi bebida preferida.<\/p>\n<p>&mdash;Unos minutos despu&eacute;s ya dentro de mi autom&oacute;vil, con K-Mena ajustando su cintur&oacute;n, te envi&eacute; una nota de voz anunci&aacute;ndote que pronto nos ver&iacute;amos en la casa. Me mir&eacute; en el retrovisor, retocando un poco el tono rojo carm&iacute;n de mis labios y al terminar de hacerlo, de repente vi en el espejo una leve sonrisa iluminando mi rostro, sin saber exactamente el por qu&eacute; &iquest;O tal vez s&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;C&oacute;mo eres de mala!, me recrimin&eacute; mentalmente al recordar los &uacute;ltimos acontecimientos de ese d&iacute;a, y K-Mena inocentemente tambi&eacute;n sonri&oacute; al verme tan complacida y enseguida me pregunt&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y entonces, chikis? &mdash;Y levantando hombros y cejas, aguard&oacute; en silencio esperando a que le respondiera.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Entonces qu&eacute;, flaquis? &mdash;Le contra pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; &iquest;C&oacute;mo es? &iquest;Es verdad que lo tiene peque&ntilde;o como dijiste?<\/p>\n<p>Y dando arranque al autom&oacute;vil entre risas le respond&iacute; bromeando&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Depende. &iexcl;Quiz&aacute;s podr&iacute;a hacerlo crecer un poco m&aacute;s!<\/p>\n<p>Creo que no deb&iacute; ser tan espec&iacute;fica, pues mi esposo recoge del enmaderado suelo su mochila y se la tercia sobre el pecho, desplaz&aacute;ndola hacia el costado. Sin decirme nada comienza a caminar cabizbajo por el costado derecho hacia el final del puente sin esquivar a las personas, lento, pensativo. Y su dedo &iacute;ndice, un poco retrasado al resto de su corporeidad, recorre a su costado derecho, &ndash;igual que &eacute;l, sin prisas&ndash; el tubo de aluminio de la baranda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>20.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Luces sin colores, brillos en la oscuridad Camilo echa hacia atr&aacute;s su cuerpo y apoya el peso de su torso sobre los codos, posicion&aacute;ndolos sobre la alisada superficie de hormig&oacute;n en la &uacute;ltima grada, con sus piernas abiertas casi a cuarenta y cinco grados, pisando despreocupado la antepen&uacute;ltima. 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