{"id":42470,"date":"2023-07-01T22:00:00","date_gmt":"2023-07-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-01T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-01T22:00:00","slug":"turista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/turista\/","title":{"rendered":"Turista"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42470\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hay situaciones en los trabajos que pueden llegar a ser tremendamente morbosas. Desde hace muchos a&ntilde;os trabajo en una agencia inmobiliaria donde, llegado el verano, nos dedicamos al alquiler vacacional. Como imaginaran he vivido multitud de situaciones de todo tipo y no necesariamente con connotaciones sexuales. He de decir que me gusta el trato con el p&uacute;blico aunque haya clientes con un comportamiento bastante desagradable.<\/p>\n<p>Durante la segunda quincena de junio, el mes m&aacute;s flojo de todo el verano, recibimos a una familia que desde el principio supe que ser&iacute;an un dolor de cabeza. Desde la recepci&oacute;n ya se mostraron bastante quejosos. Supongo que proyectaban contra mi empresa sus propias frustraciones personales. Y es que la familia la compon&iacute;an; Ernesto, un cuarent&oacute;n manipulado por las mujeres de su vida, su madre y su mujer, Marisa, la esposa del hombre, cabreada por tener que pasar sus &uacute;nicos quince d&iacute;as de vacaciones junto a su suegra, Amalia, una septuagenaria cuyo &uacute;nico af&aacute;n en la vida parec&iacute;a fastidiar a su nuera y Asier un preadolescente que se evad&iacute;a del mundo tras unos cascos Appel sin levantar la cabeza de su m&oacute;vil de 1.200 &euro;.<\/p>\n<p>Con este panorama, el hombre comenz&oacute; a relatar la serie de exigencias que su madre le ordenaba (&iquest;los colches estar&aacute;n limpios, y la casa tambi&eacute;n? &iquest;el calentador tiene que ser de butano, no hay gas ciudad?). Mientras tanto, su mujer, negaba con la cabeza viendo al pelele de su marido repetir como un papagayo lo que le dictaba su madre. Ah&iacute; se produjo lo que entend&iacute; no era el primer encontronazo entre aquellas dos mujeres. La tensi&oacute;n familiar por tanto, ir&iacute;a en aumento a medida que pasaran los d&iacute;as.<\/p>\n<p>Y estos fueron pasando con llamadas a la oficina para solucionar mil y una cosas sin importancia, llaves que no aparentemente no abr&iacute;an, l&aacute;mparas que no encend&iacute;an. Tuve que ir varias veces por la casa para comprobar que las llaves solo necesitaban un poco m&aacute;s de delicadeza y la l&aacute;mpara ser enchufada. Por supuesto, cada vez que llegu&eacute; estaban discutiendo haciendo de mi presencia all&iacute; un rato bastante embarazoso.<\/p>\n<p>Marisa, era una de esas mujeres de aspecto serio, casi amargado, viviendo en un constante enfado. No ten&iacute;a mal cuerpo para sus 42 a&ntilde;os y no era fea pero su ce&ntilde;o fruncido le daba un talante desagradable. En la casa se mov&iacute;a con una camiseta ancha justo por debajo de los gl&uacute;teos y mostrando unas piernas bonitas bien torneadas. Bajo la camiseta se le adivinaban unas tetas de considerable tama&ntilde;o siempre libres. Como digo el conjunto era bastante llamativo pero su cara de mala hostia echaba para atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Una semana antes de marcharse nos volvieron a llamar por algo que le suced&iacute;a al calentador. Encontr&eacute; un hueco sobre las 12 del mediod&iacute;a y me acerqu&eacute; por la vivienda. Al llegar a su puerta se o&iacute;an gritos justo antes de que se abriera. En fila india sal&iacute;an, Asier, con sus cascos y su m&oacute;vil pasando ol&iacute;mpicamente de todo, Amalia la abuela con una extra&ntilde;a expresi&oacute;n a medio camino entre la sonrisa mal&eacute;fica y la mueca diab&oacute;lica y por &uacute;ltimo Ernesto cargado con una sombrilla y una silla de playa:<\/p>\n<p>-Pasa, el calentador no enciende.<\/p>\n<p>Fue su recibimiento y su despedida, porque sin decir nada m&aacute;s los tres se marcharon a la playa. Yo entr&eacute; en la casa y vi que Marisa estaba sentada en el sof&aacute; del sal&oacute;n. Su postura, con una pierna subida y la otra apoyada en el asiento, dejaban ver m&aacute;s all&aacute; de lo pudorosamente aceptable. Ella, hablaba por tel&eacute;fono y me hizo un gesto con la cabeza como d&aacute;ndome permiso para pasar hasta el lavadero y que me dedicara al calentador.<\/p>\n<p>Mientras investigaba sobre las posibles causas, o&iacute;a a la inquilina re&iacute;r con su interlocutora ya que supuse que ser&iacute;a alguna amiga o su propia hermana por la terminolog&iacute;a que empleaba; el gilipollas o la bruja, en clara referencia a su marido y su suegra. Dej&eacute; de prestar atenci&oacute;n a la conversaci&oacute;n cuando de repente Marisa apareci&oacute; por el lavadero.<\/p>\n<p>Iba con un mini pantal&oacute;n deportivo, tipo mallas, muy ajustado que no dejaba lugar a la imaginaci&oacute;n. Se le marcaba un buen co&ntilde;o, posiblemente sin bragas, y una camiseta, tambi&eacute;n deportiva, en la que se le marcaban unos impresionantes pezones sin sujetador. No pude evitar mirarle las tetas. Despu&eacute;s la cara, era mucho m&aacute;s guapa de lo que si perpetuo enfado mostraba.<\/p>\n<p>Me mir&oacute; y al tiempo que se quitaba la camiseta:<\/p>\n<p>-Olv&iacute;date del calentador que no le pasa nada&#8230;<\/p>\n<p>Ante mostr&oacute; dos maravillosas tatas, algo ca&iacute;das, con una aureola grande y rosada espectacular. En el centro un pez&oacute;n endurecido ped&iacute;a a gritos un mordisco. Sin tiempo a reaccionar se acerc&oacute; a m&iacute; y para comerme la boca al tiempo que me echaba mano al paquete. No dud&eacute; en agarrarle las tetas, pellizcarle los pezones y com&eacute;rselas. Durante unos minutos estuvimos morre&aacute;ndonos al tiempo que mi polla crec&iacute;a atrapada en mi pantal&oacute;n vaquero.<\/p>\n<p>Lentamente, Marisa, fue descendiendo hasta arrodillarse delante de m&iacute;. Mir&aacute;ndome a los ojos y con una sonrisa de zorr&oacute;n me desabroch&oacute; el pantal&oacute;n para liberar mi polla con una tremenda erecci&oacute;n. La agarr&oacute; fuerte por el tronco, tirando de la piel hacia atr&aacute;s y haciendo que el capullo se tensara, mostr&aacute;ndose inmenso antes de comenzar una mamada espectacular durante 10 minutos. Ayud&aacute;ndose de la mano derecha para pajearme fue meti&eacute;ndosela entera en la boca para luego comenzar a sacarla poco a poco. Continu&oacute; con un movimiento de cabeza, de delante a atr&aacute;s hasta llevarme al l&iacute;mite.<\/p>\n<p>Cuando not&eacute; que me iba a correr la avis&eacute;. La inquilina se la sac&oacute; de la boca y continu&oacute; paje&aacute;ndome mir&aacute;ndome a los ojos. Con un grito le solt&eacute; varios lechazos que dirigi&oacute; a sus tetas. La visi&oacute;n desde arriba, de los chorros de lefa viscosa y blanquecina descendiendo por sus maravillosas tetas no lo podr&eacute; olvidar. Continu&oacute; con movimientos m&aacute;s lentos para terminar de orde&ntilde;arme.<\/p>\n<p>Con los pantalones por las rodillas, notaba como me temblaban las piernas productos del tremendo orgasmo. Ella se puso en pie, y sin decir nada, se ha meti&oacute; en el ba&ntilde;o. Yo volv&iacute; a la oficina con una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de relajaci&oacute;n, morbo e incertidumbre. Supongo que fue una venganza contra su marido. Una hora despu&eacute;s, ya en mi casa, estaba duch&aacute;ndome para refrescarme. Mi mujer entr&oacute; sin avisar en el ba&ntilde;o y me vio con la polla morcillona:<\/p>\n<p>-Anda, &iexcl;Qu&eacute; contento vienes del trabajo, &iquest;no?!<\/p>\n<p>Por supuesto, no le dije nada de la mamada que me peg&oacute; la inquilina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Hay situaciones en los trabajos que pueden llegar a ser tremendamente morbosas. Desde hace muchos a&ntilde;os trabajo en una agencia inmobiliaria donde, llegado el verano, nos dedicamos al alquiler vacacional. Como imaginaran he vivido multitud de situaciones de todo tipo y no necesariamente con connotaciones sexuales. 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