{"id":42502,"date":"2023-07-05T22:00:00","date_gmt":"2023-07-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-05T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-05T22:00:00","slug":"mi-ano-sabatico-3-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-ano-sabatico-3-final\/","title":{"rendered":"Mi a\u00f1o sab\u00e1tico (3 &#8211; final)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42502\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de esa maravillosa noche y del maravilloso sexo en la ducha con mi amiga Rebeca, mi vida en el pueblo playero cambi&oacute; completamente. Bueno, no completamente. Nuestra rutina segu&iacute;a siendo muy parecida, con nuestro d&iacute;a a d&iacute;a y las clases de baile. Lo que se cambi&oacute; fue nuestra vida sexual. Nuestra rutina com&uacute;nmente era interrump&iacute;a por asombrosas y cachondas sesiones de sexo. Lo hac&iacute;amos casi todos los d&iacute;as. En algunas ocasiones, varias veces al d&iacute;a. Rebeca result&oacute; ser una amante insaciable. Cuando acept&oacute; la nueva din&aacute;mica de nuestra relaci&oacute;n, fue la que m&aacute;s la disfrut&oacute;. Por as&iacute; decirlo.<\/p>\n<p>En nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, nuestra relaci&oacute;n volvi&oacute; a ser la de antes. Con todo incluido. Las bromas, los chistes, los rega&ntilde;os, e incluso las peleas ocasionales. Pero de cuando en cuando, todo eso se ve&iacute;a interrumpido por un arrebato de lujuria. En esos momentos, Rebeca, paraba lo que fuera que estuvi&eacute;semos haciendo y se abalanzaba sobre mi como una fiera. Como una hembra en celo cuyo instinto la obligaba a copular en ese momento, o si no, su cordura se perder&iacute;a.<\/p>\n<p>Otra veces era yo quien ten&iacute;a la libido en el techo, y cumpliendo mi promesa, la tomaba casi por la fuerza y la utilizaba. Como si mi amiga dejara de existir y su cuerpo le perteneciera a una zorra, cuya &uacute;nica funci&oacute;n fuera mi desahogo sexual.<\/p>\n<p>Nuestra paradis&iacute;aca caba&ntilde;a playera, se convirti&oacute; en una habitaci&oacute;n de motel extra large. Cog&iacute;amos, en todas partes. El sill&oacute;n, nuestras camas, y la ducha, solo eran los lugares m&aacute;s recurrentes. Pero para cuando se cumpl&iacute;a un mes de nuestro trato, no hab&iacute;a un metro cuadrado de nuestra vivienda, que no haya sido escenario de nuestra pel&iacute;cula porno privada.<\/p>\n<p>Hubo una vez que Rebeca, tuvo un calent&oacute;n, mientras yo me encontraba preparando el almuerzo. Todo termin&oacute; con ella d&aacute;ndome una mamada mientras mec&iacute;a la salsa de tomate para que no se pegara. Otra tarde, mientras hac&iacute;amos la limpieza. Me excit&eacute; much&iacute;simo al ver a mi amiga inclinada ordenando unas revistas sobre una mesita. En ese mismo momento, baj&eacute; el short suelto que llevaba y la penetre por atr&aacute;s, con ella aun tratando de recuperar el equilibrio apoy&aacute;ndose contra la pared.<\/p>\n<p>Mi cogida favorita fue despu&eacute;s de una clase. Ten&iacute;amos un grupo nuevo de turistas que nos hab&iacute;an pagado una semana de clases de salsa sensual. Esa noche, les est&aacute;bamos ense&ntilde;ando una figura simple en la que despu&eacute;s de un giro la pareja termine muy junta. Mientras bail&aacute;bamos, era evidente como Rebeca y yo nos &iacute;bamos calentando. A tal punto que, cuando el &uacute;ltimo de los turistas se fue, no perdimos tiempo y lo hicimos en el piso del sal&oacute;n que a veces hac&iacute;a de sala de clases. Esa noche me corr&iacute; como un geiser dentro de Rebeca mientras ella me montaba.<\/p>\n<p>M&aacute;s o menos esa fue nuestra vida. Puedo asegurar que nunca hab&iacute;a tenido tanto sexo como en esos meses. Y aun as&iacute; hab&iacute;a algo que me volv&iacute;a loco. No me pod&iacute;a sacar de la cabeza, aquella noche en la ducha, cuando Rebeca al fin se hab&iacute;a entregado a mi por completo, y la ten&iacute;a contra la pared, d&aacute;ndome la espalda. Acariciaba su sexo, abriendo sus nalgas. Desde el cl&iacute;toris hasta el ano. Y cuando me abr&iacute; paso con el dedo por ese estrecho agujero, ella no se hab&iacute;a negado. Todo lo contrario, se hab&iacute;a entregado m&aacute;s y me hab&iacute;a pedido que la penetrara. Pero yo me negu&eacute;, puesto que no ten&iacute;a experiencia en ese campo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de eso no hab&iacute;amos vuelto a hablar del tema. Cogimos de todas las formas imaginables. Pero nunca m&aacute;s mencionamos el sexo anal. Pero era un tesoro que deseaba. Y lo conseguir&iacute;a. Algo as&iacute; como unos 2 meses despu&eacute;s de la noche de la ducha.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>Era una ma&ntilde;ana de domingo. Ese d&iacute;a no ten&iacute;amos mucho que hacer por lo que yo me la hab&iacute;a pasado en el sof&aacute; revisando mi celular. Rebeca se hab&iacute;a levantado como todos los d&iacute;as y casi sin mediar palabra, se meti&oacute; en la ducha. Al salir la vi medio desnuda, mientras caminaba unicamente cubierta por la toalla, y dejando una estela de vapor a su paso. Se me ocurri&oacute; que una buena forma de comenzar ese d&iacute;a ser&iacute;a con un buen polvo. As&iacute; que me levant&eacute; y fue tras ella. Al abrir la puerta de la habitaci&oacute;n la encontr&eacute; terminando de ponerse unas bragas de color celeste. Por lo dem&aacute;s estaba completamente desnuda. Durante unos segundos me qued&eacute; embobado por la visi&oacute;n. Tal vez era mi imaginaci&oacute;n. Pero ten&iacute;a la impresi&oacute;n que desde que empezamos a coger, Rebeca se ve&iacute;a cada vez mejor. Como si sus curvas se acentuaran y su piel se hiciera m&aacute;s brillante. Adem&aacute;s me encantaba como se ve&iacute;a con el cabello mojado. Me recordaba a la noche que se entreg&oacute; a m&iacute; en la ducha.<\/p>\n<p>Rebeca: Ten&iacute;a la impresi&oacute;n que vendr&iacute;as. -dijo, interrumpiendo mis pensamientos.<\/p>\n<p>Yo: enseri&oacute;. Y se puede saber por qu&eacute;? -Respond&iacute;<\/p>\n<p>Rebeca: Despu&eacute;s de este tiempo ya no puedes ocultar tus intenciones. Pude ver tu erecci&oacute;n desde la puerta del ba&ntilde;o. Y eso que solo me viste en toalla.<\/p>\n<p>Yo: imag&iacute;nate como la tengo ahora<\/p>\n<p>Rebeca: No necesito hacerlo. El peque&ntilde;o Mati est&aacute; queriendo salir a saludar.<\/p>\n<p>Yo: El gran Mati, querr&aacute;s decir. -dije fingiendo indignaci&oacute;n<\/p>\n<p>Rebeca: mmm. no creo que le queda mejor peque&ntilde;o Mati. -Respondi&oacute; entre risitas<\/p>\n<p>Yo: Pues eso no fue lo que dec&iacute;as a noche. Como era? &laquo;c&oacute;geme con esa vergota&raquo; creo que eso fue lo que dijiste. Aunque puedo confirmarlo con los vecinos, porque con lo fuerte que lo gemiste, estoy seguro que ellos nos pueden sacar de la duda.<\/p>\n<p>Rebeca: Por que mejor no vienes y me lo demuestras otra vez, pendejo. &#8211; dijo finalizando la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Yo no perd&iacute; tiempo en responder nada m&aacute;s. me acert&eacute; a ella y la tom&eacute; por la cintura para besarla. Ella me rodeo el cuello con sus brazos y respondi&oacute; mi beso, de una forma sensual y apasionada. La &uacute;nica forma que Rebeca conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>Si algo debo admitir de mi amiga es que en lo que respecta al sexo y los placeres carnales, no hace las cosas a medias. En esos meses nunca me dio un beso desabrido, o una mamada sin ganas, menos a&uacute;n un mal polvo. Ella lo daba todo. Con cada beso te hac&iacute;a sentir el &uacute;ltimo hombre sobre la tierra, sus mamadas se sent&iacute;an como si quisiera extraerte ambros&iacute;a a trav&eacute;s del pito. Y cuando te cog&iacute;a, se entregaba en cuerpo y alma. Fuera ella, o no quien comenzaba el acto.<\/p>\n<p>Sin mayor ceremonia, mientras nos bes&aacute;bamos la fui con diciendo hacia su cama. Al llegar, de manera brusca la empuj&eacute; sobre ella, y me abalanc&eacute;. No sin antes detenerme a ver por un momento a la escultura de mujer que ten&iacute;a frente a mi. Completamente desnuda excepto por las bragas, y su cabello aun h&uacute;medo esparcido por la cama.<\/p>\n<p>Me arroj&eacute; sobre ella como una bestia. Sin control alguno. Con h&aacute;biles movimientos libere mi pene de la Bermuda que llevaba. Y mientras que con una mano hac&iacute;a a un lado las bragas celestes de mi amiga, con la otra dirig&iacute;a cual dardo mi poderosa erecci&oacute;n hac&iacute;a los carnosos labios inferiores de Rebeca. Me llev&eacute; una sorpresa al sentir que en cuanto mi pene toco la entrada de su vagina, se desliz&oacute; con completa facilidad hasta su interior. Sin parar hasta tocar el fondo de su &uacute;tero. El interior de Rebeca estaba a&uacute;n mas h&uacute;medo que su cabello.<\/p>\n<p>Yo: Eh, pendeja, al parecer no era el &uacute;nico que estaba antojado.<\/p>\n<p>Rebeca: C&aacute;llate y c&oacute;geme<\/p>\n<p>Yo: No, hasta que lo digas &#8211; trataba de sonar como si tuviera el control, pero la verdad era que estando dentro de ella, cada vez era mas dif&iacute;cil mantenerme quieto.<\/p>\n<p>Rebeca: Qu&eacute; quieres que te diga? &#8211; al ver que yo no comenzaba con el bombeo, Ella trataba de mover sus cadera arriba y abajo emulando el movimiento sexual, pero yo ten&iacute;a todo mi peso sobre ella, y era muy dif&iacute;cil.<\/p>\n<p>Yo: Ya lo sabes.<\/p>\n<p>Rebeca: Mierda! est&aacute; bien. Si, chucha, si. Yo tambi&eacute;n me muero de ganas de que me cojas cada vez que te ve&#8230;<\/p>\n<p>No dej&eacute; que terminara la frase. Fue suficiente para mi. Comenc&eacute; a embestirla con toda la fuerza y brusquedad que mi cuerpo me permiti&oacute;. Mi verga entraba y sal&iacute;a de su interior como el pist&oacute;n de un motor bien engrasado. El sonido de sus gemidos eran acallados por el chocar de nuestras caderas y el ruido h&uacute;medo que provocaba.<\/p>\n<p>Rebeca: Si!, mierda, Siii!<\/p>\n<p>Escucharla gemir era una delicia para mi. El saber que lo gozaba tanto, o mas, que yo me excitaba a&uacute;n m&aacute;s. La inmovilice tomando sus mu&ntilde;ecas y presion&aacute;ndolas contra el colch&oacute;n. Mientras que la penetraba fuertemente. Lo que hac&iacute;amos, no era rom&aacute;ntico, ni cari&ntilde;oso. Era sucio, violento y agresivo. Pero era como nos gustaba.<\/p>\n<p>Rebeca: No pares. C&oacute;geme! C&oacute;geme!<\/p>\n<p>Sent&iacute;a como los jugos vaginales de Rebeca se escurr&iacute;an con cada penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>En esa ocasi&oacute;n no cambiamos de posici&oacute;n. La tome as&iacute; durante un buen rato hasta que sent&iacute; que estaba a punto de venirme. Entonces saque mi verga y descargue chorros de espeso y blanco semen sobre todo su abdomen y pelvis. No era necesario, ya que Rebeca tomaba anticonceptivos. Lo sab&iacute;a desde la primera vez que lo hicimos. Pero Hab&iacute;a algo muy excitante en correrme sobre ella. Manch&aacute;ndola con mi esperma. Era, de alguna manera, una forma de demostrar que la pose&iacute;a. Que dijera lo que dijera. O pensara lo que pensara. Ella era mi perra.<\/p>\n<p>Y ella lo sab&iacute;a porque despu&eacute;s de descargarme, se qued&oacute; por un momento como estaba. Sudada, pegajosa y semidesnuda. Acostada sobre la cama. Y mientras la ve&iacute;a, con los dedos de su mano izquierda todo un poco del semen que hab&iacute;a en su bajo vientre y se lo llev&oacute; a la boca. No s&eacute; como explicarlo, pero hay algo tremendamente sensual en ver a una mujer saborear tu semen.<\/p>\n<p>Yo: Te gusta?<\/p>\n<p>Rebeca: Sabes que si. Me encanta tu leche<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Al escuchar eso solt&eacute; una risita tonta<\/p>\n<p>Rebeca: Qu&eacute;?<\/p>\n<p>Yo: No dijiste que te gusta &laquo;la leche&raquo;. Dijiste que te gusta &laquo;mi leche&raquo;.<\/p>\n<p>Rebeca: Es lo mismo<\/p>\n<p>Yo. No, no lo es. Hay una gran diferencia entre &laquo;la leche&raquo; y &laquo;mi leche&raquo;<\/p>\n<p>Rebeca: Okay&#8230; Tu ganas. Debo admitir que, a pesar de mis dudas, a la final todo esto ha ido muy bien.<\/p>\n<p>Yo: Todo esto?<\/p>\n<p>Rebeca: Ya sabes. Tu&#8230; y yo&#8230; Cogiendo. Result&oacute; mejor de lo que esperaba.<\/p>\n<p>Yo: Cre&iacute;as que no lo sab&iacute;a hacer tan bien?<\/p>\n<p>Rebeca: No es eso. He hablado con algunas de tus exs. Y sab&iacute;a que lo hac&iacute;as bien. Pero cre&iacute; que ser&iacute;a raro. En serio nunca te hab&iacute;a visto de una forma sexual hasta la primera noche que lo hicimos.<\/p>\n<p>Yo: Entiendo. Me pasaba lo mismo. Cre&iacute;a que hacerlo contigo ser&iacute;a como hacerlo con mi t&iacute;a Marta.<\/p>\n<p>Rebeca: Gracias por compararme con tu t&iacute;a m&aacute;s vieja<\/p>\n<p>Yo: Sabes lo que quise decir.<\/p>\n<p>Rebeca: Y ahora? Me sigues viendo como tu t&iacute;a Marta?<\/p>\n<p>Yo: Para nada. A mi t&iacute;a Marta jam&aacute;s le hubiera hecho lo que te acabo de hacer&#8230; Hubiera sido algo m&aacute;s cari&ntilde;oso.<\/p>\n<p>Rebeca: Idiota &#8211; dijo riendo mientras me lanzaba una almohada a la cabeza<\/p>\n<p>Durante ese tiempo Rebeca se hab&iacute;a quitado las bragas para limpiarse el resto de mi esperma con ellas. Quedando desnuda frente a mi. No pod&iacute;a apartar la vista. Incluso despu&eacute;s del tiempo que llev&aacute;bamos acost&aacute;ndonos, su cuerpo ten&iacute;a un efecto Hipn&oacute;tico. No era un cuerpo voluptuoso, ni extremadamente tonificado. Incluso en ciertos lugares ten&iacute;a sus &laquo;llantitas&raquo; Pero era un cuerpo sensual. Sus senos, sus nalgas, sus piernas. Era un cuerpo que al verlo solo te incitaba al sexo y nada m&aacute;s. Y mi pene empez&oacute; a reaccionar a eso otra vez.<\/p>\n<p>Rebeca: Parece que no tuviste suficiente. Y me alegra porque yo tampoco<\/p>\n<p>Antes de que pudiera decir nada, mi amiga se acerc&oacute; a mi tomando mi pene a media erecci&oacute;n con la mano. Acerc&oacute; sus labios a la punta de mi glande y comenz&oacute; a lamerla. La boca de Rebeca era una delicia. Sus mamadas eran suaves, sensuales y met&oacute;dicas. Cuando chupaba un pene, lo hac&iacute;a a conciencia, sin dejar un solo mil&iacute;metro de piel sin lamer, besar o succionar. Sab&iacute;a el momento y ritmo adecuado siempre. Y manejaba un amplio arsenal de trucos, Desde los suaves besos en la punta del pene, hasta la salvaje garganta profunda. Y aunque no hac&iacute;a contacto visual todo el tiempo, cuando lo hac&iacute;a, su mirada era de vicio puro.<\/p>\n<p>Durante uno de esos momentos en que nuestras miradas se cruzaron, mi amiga paro la mamada, pero no dejo de masturbarme.<\/p>\n<p>Rebeca: Que pasa? no te gusta como lo estoy haciendo?<\/p>\n<p>Yo: Sabes que lo haces incre&iacute;ble<\/p>\n<p>Rebeca: Gracias. Siempre me he enorgullecido de ser una gran mamadora. Entonces, que pasa?<\/p>\n<p>Yo: Reb. te quiero coger el culo &#8211; lo dije directo, sin rodeos<\/p>\n<p>Ella par&oacute; en seco el sube y baja de su mano. Por un momento nos quedamos petrificados, vi&eacute;ndonos a los ojos. Su mirada era inquisitiva, como si tratara de adivinar era enserio o una broma.<\/p>\n<p>Yo: Pero necesito que me ense&ntilde;es &#8211; continu&eacute;. Avergonzado desvi&eacute; la mirada hacia un lado &#8211; Pero necesito que me ense&ntilde;es. Como te dije, no tengo much&#8230;<\/p>\n<p>Como ya era costumbre, Rebeca no me dej&oacute; terminar. Hab&iacute;a soltado mi falo y con sus dedos me sostuvo la barbilla. Ten&iacute;a su cara casi pegada a la m&iacute;a y me miraba profundamente. De la nada, me beso. Igual que tantas veces antes en todo el tiempo que lav&aacute;bamos cogiendo, pero al mismo tiempo, muy diferente. Era la primera vez que me besaba con m&aacute;s cari&ntilde;o que pasi&oacute;n. O eso me pareci&oacute;. Cuando terminamos de besarnos le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>Yo: &iquest;Qu&eacute; fue eso?<\/p>\n<p>Rebeca: T&uacute; me puedes hacer todo Mateo. Lo que t&uacute; quieras. Si quieres mi culo, te lo voy a dar.<\/p>\n<p>Sin decir media palabra mas. Se levant&oacute; dej&aacute;ndome en su cama. Acostado, desnudo y con cara de idiota, sin saber que hab&iacute;a sucedido. Rodeo la cama y abri&oacute; el caj&oacute;n de la mesita de noche. Del interior extrajo una botellita translucida con un l&iacute;quido transparente. Lubricante.<\/p>\n<p>Yo: Estabas preparada&#8230;<\/p>\n<p>Rebeca: Pues si. Desde esa noche que lo hicimos en el ba&ntilde;o. Me excit&oacute; much&iacute;simo que quisieras hacerme la cola. As&iacute; que quer&iacute;a estar lista para cuando te decidieras.<\/p>\n<p>Me tendi&oacute; la mano. Cuando se la tom&eacute;, me halo para que me incorporara. Nuevamente quedamos frente con frente, con nuestros cuerpos desnudos pegados. Nos besamos con una mezcla de lujuria y pasi&oacute;n renovadas. Cuando se separ&oacute; de nuestro beso, mi amiga se subi&oacute; a la cama, arrodillada. Cuando apoyo las manos, levant&oacute; su exquisito trasero apunt&aacute;ndolo hacia mi en una pose felina. No dijo ni una palabra. No era necesario. Sus ojos lo dec&iacute;an todo. acerqu&eacute; mis rostro a sus nalgas, Hundiendo mi nariz en los pliegues de su carne. Disfrut&eacute; de su olor a sexo y hembra, antes de pasar mi lengua en un amplio recorrido desde su vagina hasta el borde superior de su ano. Rodee la entrada con mi lengua esparciendo la sustancia h&uacute;meda que quedaba de nuestro anterior encuentro. Pod&iacute;a escuchar como la respiraci&oacute;n de Rebeca se agitaba con cada leng&uuml;etazo. Sent&iacute;a como mi barbilla se humedec&iacute;a con el nuevo flujo de excitaci&oacute;n que emanaba de su interior.<\/p>\n<p>Rebeca: Ya no aguando &#8211; dijo en voz suplicante &#8211; h&aacute;zmelo ya!<\/p>\n<p>Yo: Quedamos que esta vez me guiar&iacute;as tu &#8211; dije sacando mi cara de sus nalgas.<\/p>\n<p>Mi amiga, y ahora amante, me alcanz&oacute; la botella que a&uacute;n ten&iacute;a en la mano.<\/p>\n<p>Rebeca: Esparce esto en todo mi ano. Usa bastante.<\/p>\n<p>Tom&eacute; el frasco lo destape. y poco a poco comenc&eacute; a derramar el l&iacute;quido espeso. Estaba nervioso y me temblaban un poco las manos, por lo que algo del l&iacute;quido cay&oacute; en sus nalgas.<\/p>\n<p>Rebeca: Sin miedo hecha m&aacute;s &#8211; su voy mostraba entre premura y calentura &#8211; Con tus dedos esp&aacute;rcelo por todo el contorno y tambi&eacute;n en el interior.<\/p>\n<p>siguiendo sus indicaciones tome mi dedo medio y fui rodeando la entrada de su culo. Acariciando cada estr&iacute;a de piel que formaba los bordes del agujero. Cuando lo sent&iacute; bien lubricado, Con mi dedo fui reuniendo el exceso de l&iacute;quido que quedaba en toda su zona y lo acumul&eacute; en orificio abierto. Entonces introduje mi dedo, primero la punta, poco mas que la yema. y luego un poco m&aacute;s hasta llegar a la primera falange. Un gemido se le escap&oacute; a Rebeca en ese punto.<\/p>\n<p>Yo: Est&aacute;s bien? te hice da&ntilde;o?<\/p>\n<p>Rebeca: No, Estoy bien, Sigue, sigue por favor &#8211; dijo, apenas controlando sus gemidos &#8211; M&eacute;telo m&aacute;s, y despu&eacute;s otro dedo m&aacute;s<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a escuchado a mi amiga hablar con esa voz. Con voz de perra en celo. Continu&eacute; introduciendo mi dedo como me lo ped&iacute;a. En un movimiento de entra y sale. Pero por cada cent&iacute;metro que retroced&iacute;a, avanzaba tres. Y cada uno era acompa&ntilde;ado con otro gemido de Rebeca. Cuando todo mi dedo estaba dentro. lo extraje completamente y de un solo empuj&oacute;n lo volv&iacute; a introducir, pero esta vez acompa&ntilde;ado por mi dedo indice. Eso la sorprendi&oacute; y solt&oacute; un largo grito entre dolor y gusto. Pero esta vez no par&eacute; ni le dije nada. Me gustaba la sensaci&oacute;n que me dada todo esto. No lo pude controlar y mientras continuaba con la estimulaci&oacute;n con mis dedos en su culo, tom&eacute; mi verga, que volv&iacute;a a estar tiesa como el acero y penetr&eacute; su encharcada vagina.<\/p>\n<p>Rebeca: oooh!! &#8211; el grito de gusto por la doble penetraci&oacute;n de sus agujeros llen&oacute; toda su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mi amiga se derrumb&oacute; sobre la cama, dejando su culo en pompa, completamente a mi disposici&oacute;n. Quise seguir penetrando su concha, pero con una fuerza que cre&iacute;a inexistente me detuvo.<\/p>\n<p>Rebeca: No, por ah&iacute; no. Lo quiero en mi culo, ya. &#8211; lo dijo de una forma que estaba a medio camino entre la orden y el ruego.<\/p>\n<p>No me puede resistir. Saque mi verga de su h&uacute;meda vagina y con mi mano dirig&iacute; la punta de mi pene a la entrada de su dilatado ano. Estaba rojo y brillante por el lubricante. Apoy&eacute; mi glande en su orificio y poco a poco fu introduci&eacute;ndome en ella, a trav&eacute;s de un camino nuevo para mi. Un gemido bestial y delicioso me avis&oacute; que la punta de mi verga hab&iacute;a entrado por completo. Me detuve un momento para saborearlo. Para sentir la exquisita presi&oacute;n de su ano sobre mi glande. Escuchaba la respiraci&oacute;n de mi amiga, agitada y entrecortada.<\/p>\n<p>Fue Rebeca que reanud&oacute; mi trabajo. Inesperadamente, comenz&oacute; a presionar sus nalgas contra mi, haciendo que mi verga penetrara a&uacute;n mas en su interior. Antes de darme cuenta, ten&iacute;a ya la mitad de mi miembro dentro de su culo. Fue entonces cuando el ansia animal volvi&oacute; y de un solo empuj&oacute;n termin&eacute; de introducir mi verga. Rebeca peg&oacute; ahora si un grito de dolor. Pero al contrario de asustarme, eso me excit&oacute; m&aacute;s.<\/p>\n<p>Presionando su cabeza contra el colch&oacute;n con mi mano, inicie un fren&eacute;tico movimiento de bombeo. Sent&iacute;a como su estrecho culo se iba abriendo con la entrada y salida de mi pene. El sonido de aplauso que hac&iacute;an sus nalgas al chocar con mi pelvis aumentaba la velocidad en cada minuto. Sus quejas de dolor eran remplazadas por gemidos cada vez m&aacute;s claros.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n de mi verga en su ano, era algo absolutamente nuevo y diferente a lo que hab&iacute;a sentido antes. Era estrecho y rugoso. &Aacute;spero incluso con el lubricante. Cada vez que la penetraba, sent&iacute;a como sus nalgas se tensaban y su ano se se cerraba alrededor de mi pene. Era una sensaci&oacute;n deliciosa. Y a eso se le sumaba lo excitante que era tener a mi amiga con el culo en pompa, gimiendo y gritando.<\/p>\n<p>Rebeca: Me vas a partir en dos cabron!!! &#8211; gritaba, pero sin el menor ademan de parar &#8211; Siento como se mueve dentro de m&iacute;!!!<\/p>\n<p>mo de las penetraciones. Fue aumentado. Al igual que nuestros gemidos. Era imposible para m&iacute; controlarme. Sent&iacute;a como el agujero de mi amiga se iba ensanchando.<\/p>\n<p>Yo: este culo es m&iacute;o Reb! &#8211; le dije inesperadamente. Agarrando fuerte sus nalgas para demostrar la posici&oacute;n &#8211; puede que el resto de ti se lo des a alguien m&aacute;s. Pero este culo de ahora en adelante es m&iacute;o.<\/p>\n<p>Supe de inmediato que mi actitud posesiva la excitaba. Porque liber&oacute; una de sus manos como pudo, y empez&oacute; a masturbarse con ella furiosamente.<\/p>\n<p>Rebeca: Mateo!!! Me voy a correr! me corro! me cooorrooo!<\/p>\n<p>Con una fuerza que nunca hubiera esperado de ella, me empuj&oacute;, sac&aacute;ndome de su interior. Para luego, desplomarse sobre las s&aacute;banas como una mu&ntilde;eca de trapo. Vi como empezaba a convulsionar. Esta vez no temblaba. Convulsionaba como una posesa. Trataba de hundir la cara en el colch&oacute;n para ahogar sus gemidos. Pero el resto de su cuerpo vibraba, se doblaba y mov&iacute;a sin su control. Pude notar el gran flujo de l&iacute;quido que sal&iacute;a de su interior, a pesar de que se tapaba la vagina con una de sus manos, porque la cama bajo ella estaba empapada. Igual que la de una ni&ntilde;a que se hab&iacute;a orinado durante la noche.<\/p>\n<p>Nunca la hab&iacute;a visto correrse de esa manera. Durante todo este tiempo que llev&aacute;bamos cogiendo, hab&iacute;a tenido orgasmos intensos. Pero ninguno comparado con esto. Cuando termin&oacute;. Se qued&oacute; acostada en una posici&oacute;n poco natural. Entre fetal y relajada. La parte de su pecho que estaba apoyada en la cama, sub&iacute;a y bajaba. Al igual que su vientre que se hinchaba y vaciaba al ritmo de sus profundas respiraciones. Su cabello, h&uacute;medo, ahora no solo por la ducha sino tambi&eacute;n por su sudor, se pegaba y apelmazaba sobre su rostro y hombros. Y sus nalgas, y entre las piernas eran un desastre de fluidos.<\/p>\n<p>Yo la contemplaba, m&aacute;s excitado que nunca. Tenerla as&iacute;. En ese estado de excitaci&oacute;n, y sumisi&oacute;n. Era delicioso. Creo que nunca hab&iacute;a tenido tantas cagas de tener sexo con nadie. Era una mezcla de sensaciones confusa e inquietante. Distingu&iacute;a la lujuria, la excitaci&oacute;n, el &eacute;xtasis. Pero tambi&eacute;n hab&iacute;a rabia, odio, agresi&oacute;n. Sent&iacute;a que quer&iacute;a matarla con mi verga. Meter mi falo por todos sus agujeros y cog&eacute;rmela de tal manera que su cuerpo quedar&aacute; inservible.<\/p>\n<p>Me acerque, sopesando la idea de aprovechar su estado de vulnerabilidad, para utilizar su cuerpo como me plazca. Rodeaba la cama vi&eacute;ndola fijamente. Y siempre apuntando mi palpitante pene hacia ella. Entonces fue cuando una mano r&aacute;pida como un borr&oacute;n en el aire, agarro mi pene, firmemente. Apretaba tanto que me dol&iacute;a. Cuando quise soltarla, pude ver la mirada de Rebeca bajo el pegoste de cabello en su rostro. Y en su mirada vi lo mismo que sent&iacute;a yo. Solo que ella se encontraba agotada, y esa incapacidad la enojaba m&aacute;s. Empez&oacute; a masturbarme. Su mano, manten&iacute;a el agarre fuerte, pero con todo el lubricante, sus fluidos y mi propio l&iacute;quido preseminal. Su mano resbalaba de fila deliciosa.<\/p>\n<p>No s&eacute; cu&aacute;nto dure. Solo s&eacute; que esa ha sido la mejor paja de toda mi vida. El movimiento furioso de su mano, junto a la imagen extasiante de esa chica rendida por el sexo. Era una combinaci&oacute;n incre&iacute;ble. Cuando me corr&iacute;. Lo hice de forma apote&oacute;sica. Mis huevos soltaron tanta leche como para llenar el vaso de desayuno. Mi semen sali&oacute; disparado por todas partes, incontrolable. Cay&oacute; sobre la cama, sobre la espalda, hombros, brazo, cuello, cabello y cara de Rebeca. Sin mencionar su mano, que qued&oacute; toda embarrada, como si hubiera querido agarrar yogurt con ella.<\/p>\n<p>Al terminar, me se te junto a ella, en esa cama, que seguramente quedar&iacute;a inservible por la cantidad de fluidos que derramamos sobre ella. Acarici&eacute; a Rebeca por todas las partes de cuerpo que ten&iacute;a a mi alcance. Su espalda, sus hombros, su cuello y nuca, sus habr&iacute;a, su espalda baja. Esparc&iacute;a mi semen por todo su cuerpo como si fuera una crema. Con cuidado, para que no hubiera ni un solo cent&iacute;metro que no tuviera mi esencia. Lo hac&iacute;a con ternura. Toda la lujuria, y la rabia que sent&iacute;a hace un momento se hab&iacute;a disipado. Ahora solo quedaba cari&ntilde;o por mi amiga.<\/p>\n<p>Rebeca: necesito otro ba&ntilde;o &#8211; su voz era entrecortada, como de alguien que se acabar&aacute; de levantar.<\/p>\n<p>Yo: aunque me encanta verte llena de mi leche, creo que s&iacute; &#8211; dije alegremente &#8211; y tambi&eacute;n una cama nueva, est&aacute; qued&oacute; inundada. Y no creo que sea f&aacute;cil limpiarla<\/p>\n<p>Rebeca: puedo dormir contigo hoy?<\/p>\n<p>Yo: Dormir? &#8211; dije ri&eacute;ndome &#8211; eso es muy de parejas, no? Si vas. Mi cama ni hubo va a dormir<\/p>\n<p>Pero esa noche si dormimos. Pero tambi&eacute;n cogimos. A lo largo de la noche alguno de los dos se despertaba y ten&iacute;amos una nueva sesi&oacute;n de sexo. A veces intenso, otras lento y suave. Hicimos todo y por todos lados, ahora que ten&iacute;a acceso total a su cuerpo, pod&iacute;a elegir en que agujero o quer&iacute;a hacerlo cada vez. Y despu&eacute;s de cada sesi&oacute;n, nos volv&iacute;amos a dormir, para un poco despu&eacute;s despertar y repetir.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>Viv&iacute; junto a Rebeca en la costa durante algo m&aacute;s de un a&ntilde;o. Y gran parte de ese tiempo ambos fuimos amantes. El sexo que tuve con ella, fue incre&iacute;ble y diferente a todo el que hab&iacute;a tenido y fuera a tener el resto de mi vida. Y estoy seguro que lo mismo pas&oacute; con ella. Aun as&iacute; nunca llegamos a ser pareja. Ten&iacute;amos un trato no verbal de exclusividad, sobre todo para que la pudiera coger a pelo sin riesgo a contagiarnos de nada. Pero nunca fuimos una pareja formal. Segu&iacute;amos siendo amigos, camaradas, colegas. Y lo seguimos siendo.<\/p>\n<p>Cuando me ofrecieron un incre&iacute;ble trabajo en la ciudad. Tuve que regresar. A pesar de todo lo bueno de la vida en la costa, sobre todo el sexo con Reb. Era una oportunidad incre&iacute;ble, que no pod&iacute;a evitar. El d&iacute;a antes de irme Rebeca me despidi&oacute; de forma inolvidable. Fornicamos todo el d&iacute;a. Para ese momento ambos sab&iacute;amos muy bien lo que le gustaba al otro, y lo que lo volv&iacute;a loco. Ella se aprovech&oacute; de eso para tentarme a quedar. Cogimos hasta que nuestros cuerpos nos dijeron que era suficiente. Hasta que mi verga palpitaba y mis test&iacute;culos dol&iacute;an. La vagina y el culo de Rebeca quedaron tan rojos como la bandera de china. Y sus pezones se partieron y cortaron por mis mordidas.<\/p>\n<p>Regres&eacute; a visitarla un par de veces y en todas ellas cogimos, con cond&oacute;n est&aacute; vez, pues sin mi ah&iacute;, Rebeca se dedic&oacute; a chaparse a todos los hombres de la localidad. Pero hubo una vez que no cogimos. C&oacute;mo dos a&ntilde;os despu&eacute;s de que regresar&aacute; a la ciudad. La hija de Rebeca fue a vivir con ella unos meses. Con ella ah&iacute; fue dif&iacute;cil encontrar un momento para nosotros. Y por las noches era imposible pues sab&iacute;amos que en la forma que lo hac&iacute;amos, su hija no solo nos escuchar&iacute;a sino que ser&iacute;a realmente inc&oacute;modo.<\/p>\n<p>Lo que Rebeca no sab&iacute;a era que su hija era igual que ella solo que con la bater&iacute;a extra y la calentura que da la juventud. En ese viaje lo comprob&eacute;&#8230;<\/p>\n<p>Pero esa historia es para otra ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>Muchas gracias por leer. Se que me he demorado muuuucho en terminar el relato, pero estoy comenzando y es s&uacute;per complicado encontrar el mood para escribir este tipo de historias. Espero que les guste y recibo con agrado cualquier recomendaci&oacute;n o sugerencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Despu&eacute;s de esa maravillosa noche y del maravilloso sexo en la ducha con mi amiga Rebeca, mi vida en el pueblo playero cambi&oacute; completamente. Bueno, no completamente. Nuestra rutina segu&iacute;a siendo muy parecida, con nuestro d&iacute;a a d&iacute;a y las clases de baile. Lo que se cambi&oacute; fue nuestra vida sexual. 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