{"id":42505,"date":"2023-07-05T22:00:00","date_gmt":"2023-07-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-05T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-05T22:00:00","slug":"campeones-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/campeones-del-mundo\/","title":{"rendered":"Campeones del mundo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42505\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nac&iacute; y crec&iacute;, sin duda, en el mejor pa&iacute;s del mundo. La moral primermundista seguramente nos mira con aires de superioridad, pero yo no preferir&iacute;a haber nacido en ning&uacute;n otro lugar. Este pensamiento lo tuve siempre por diversos motivos y a pesar de muchas cosas, pero este &uacute;ltimo 18 de diciembre pas&oacute; algo incre&iacute;ble para mi generaci&oacute;n. Bueno, para todas las generaciones, pero especialmente para los que conformamos el grupo de personas que no exist&iacute;a ni en los planes en 1986.<\/p>\n<p>Luego de un partido que nos representa como ning&uacute;n otro (arranque euf&oacute;rico, sufrimiento, tiempo extra, 3 goles por equipo, atajada &eacute;pica de nuestro h&eacute;roe que nos llev&oacute; a penales y luego nos los hizo ganar, y finalmente la gloria despu&eacute;s de 36 a&ntilde;os), el pa&iacute;s se par&oacute; en &eacute;xtasis.<\/p>\n<p>Yo, que hace a&ntilde;os no vivo en Buenos Aires, por supuesto que viaj&eacute; para verlo all&iacute; con mis amigos de siempre, y para estar bien cerquita del mayor festejo que pudiera conseguir. &iquest;Qui&eacute;n sabe si voy a volver a ver a Argentina campe&oacute;n? O lo que es menos probable: a Messi campe&oacute;n.<\/p>\n<p>No podr&iacute;a ni empezar a buscar palabras que expliquen el nivel de euforia que se vivi&oacute; en mi ciudad, pero quiz&aacute;s pueda encontrar algunas que cuenten mi amor fugaz mundialista. Y no le digo amor porque haya trascendido, sino porque todo aquel d&iacute;a se sent&iacute;a as&iacute;, y este encuentro no fue la excepci&oacute;n.<\/p>\n<p>Luego de ver a Lionel levantar la copa dentro de una pantalla de 50 pulgadas, armamos un fernet con coca gigante adentro de un bid&oacute;n (idea con la que no estuve de acuerdo ya que al llegar a destino estaba caliente y horrible), y salimos caminando desde el barrio de Almagro rumbo al centro del caos: el Obelisco. Junto con 10 amigos y 5 amigas, caminamos las 50 cuadras que nos separaban del lugar. El clima que se viv&iacute;a era de fiesta, de alegr&iacute;a masiva y compartida. Aquel d&iacute;a varios millones de personas salieron a las calles de Buenos Aires para vivir el mayor y m&aacute;s un&aacute;nime festejo.<\/p>\n<p>En este contexto de excitaci&oacute;n, llegamos finalmente al Obelisco. All&iacute; se cant&oacute;, se bail&oacute; y se grit&oacute; con la poca voz que quedaba.<\/p>\n<p>A diferencia del resto de los mundiales, esta vez se jug&oacute; en noviembre\/diciembre, lo que hac&iacute;a que la temperatura primaveral (casi veraniega) acompa&ntilde;ara el festejo y lo convirtiera en un escenario perfecto. &ldquo;Imaginate si hubi&eacute;ramos salido campeones en junio&rdquo;, dec&iacute;a uno de mis amigos. En nuestra fantas&iacute;a no parec&iacute;a tan linda la idea de festejar en invierno. Parec&iacute;a que todo se hubiera dado de manera perfecta, que el universo hubiese obrado para que la gloria llegara como y cuando lo hizo.<\/p>\n<p>All&iacute;, entre una cantidad incontable de personas, lo vi. Tendr&iacute;a dos o tres a&ntilde;os menos que yo, y med&iacute;a varios cent&iacute;metros m&aacute;s. Vest&iacute;a unas bermudas de jean, zapatillas ya bastante sucias y la camiseta de Argentina que ya hab&iacute;a quedado vieja, porque (como todas) ten&iacute;a s&oacute;lo dos estrellas sobre su escudo. Ten&iacute;a el pelo casta&ntilde;o, corto a los costados y levemente m&aacute;s largo en el resto de la cabeza. Su tez era clara y sus ojos marrones. No hab&iacute;a nada en &eacute;l que a priori llamara demasiado la atenci&oacute;n entre tantos seres humanos, pero sin embargo a cada rato lo buscaba para verificar que siguiera por ah&iacute;. &Eacute;l estaba con algunos amigos, tomando cerveza y cantando las mismas canciones que la masa.<\/p>\n<p>No s&eacute; realmente qui&eacute;n comenz&oacute; a mirar a qui&eacute;n. No estoy segura si yo me percat&eacute; de su existencia porque &eacute;l me miraba, o si fue al rev&eacute;s. Lo cierto y lo &uacute;nico que realmente pas&oacute; es que despu&eacute;s de cierto tiempo intercambiando miradas, me acerqu&eacute; a pedirle fuego. &iquest;Por qu&eacute; fuego si no fumo? Fuego porque lo hab&iacute;a visto fumando, y porque era la &uacute;nica manera de acercarme sin exponerme demasiado. Le ped&iacute; un cigarrillo a uno de mis amigos y de la manera m&aacute;s relajada y desinteresada posible, me acerqu&eacute;. Le toqu&eacute; suavemente el brazo para llamarle la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Disculpame, &iquest;ten&eacute;s fuego?<\/p>\n<p>Me mir&oacute; y sonri&oacute; levemente, mientras sacaba del bolsillo trasero de su bermuda un encendedor. Me prendi&oacute; el cigarrillo como si vivi&eacute;ramos en 1950. Quiz&aacute;s fue s&oacute;lo una cortes&iacute;a o una forma de seducci&oacute;n, pero aquel fue mi pensamiento inevitable. Me re&iacute; y le agradec&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me convid&aacute;s una pitada? &#8211; me pregunt&oacute;<\/p>\n<p>Sin decir nada le pas&eacute; el cigarrillo. Le dio una pitada.<\/p>\n<p>&#8211; Enzo &#8211; dijo mientras retiraba el pucho de su boca.<\/p>\n<p>Primero pens&eacute; que hac&iacute;a referencia a Enzo Fern&aacute;ndez, jugador de la selecci&oacute;n, y sent&iacute; que me hab&iacute;a perdido parte de la frase. Debo haber puesto alguna cara extra&ntilde;a, porque aclar&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Enzo me llamo. Es una forma de decirte que quiero saber tu nombre &#8211; dijo burl&aacute;ndose amigablemente mientras me devolv&iacute;a el cigarrillo.<\/p>\n<p>&#8211; Candela. Te lo regalo. &#8211; le dije, haciendo referencia al cigarrillo.<\/p>\n<p>Me mir&oacute; sin entender.<\/p>\n<p>&#8211; Era una excusa, pero no fumo.<\/p>\n<p>Not&eacute; en su expresi&oacute;n que se sent&iacute;a halagado, pero no respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Ven&iacute;, acompa&ntilde;ame. &#8211; dijo agarrandome con la mano que le quedaba libre.<\/p>\n<p>Hice un gesto a mis amigos para que no me buscaran, pero no pareci&oacute; importarle a nadie que me alejara del grupo. Salimos un poco del centro del caos. Me sent&iacute;a bien por estar en un lugar donde corriera m&aacute;s aire. Nos acomodamos al lado de un poste de sem&aacute;foro.<\/p>\n<p>&#8211; Necesitaba respirar un poco -dijo<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, la verdad que s&iacute;. &#8211; respond&iacute; mientras me apoyaba contra la pared.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me quer&eacute;s contar por qu&eacute; la excusa del cigarrillo?<\/p>\n<p>Me re&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute;, un impulso. Sent&iacute; que nos mir&aacute;bamos y no quer&iacute;a quedarme con la duda.<\/p>\n<p>No respondi&oacute;. Me mir&oacute; fijo mientras fumaba su (mi) pucho, como si estuviera leyendo algo en mi cara.<\/p>\n<p>&#8211; Y a qu&eacute; conclusi&oacute;n llegaste?<\/p>\n<p>&#8211; Todav&iacute;a a ninguna, pero elegiste traerme a tomar aire ac&aacute; as&iacute; que me tengo fe. Capaz si despliego todos mis encantos te robo un beso por lo menos.<\/p>\n<p>&#8211; Ya deber&iacute;a estar percibiendo tus encantos?<\/p>\n<p>&#8211; Me ofend&eacute;s &#8211; dije respondiendo a su broma.<\/p>\n<p>Antes de que pudiera decir nada m&aacute;s, se acerc&oacute; y me bes&oacute;. Sent&iacute; el &eacute;xito de mi jugada.<\/p>\n<p>Su lengua ten&iacute;a gusto a cerveza y cigarrillo. Pas&eacute; mi mano por su nuca y lo bes&eacute; con mayor intensidad. &Eacute;l me tom&oacute; de la cintura y me acerc&oacute; a su cuerpo. Nos besamos unos segundos m&aacute;s, hasta que de repente sent&iacute; un l&iacute;quido cayendo sobre nosotros. El beso se vio interrumpido y al mirar hacia arriba vimos a un tipo bastante borracho trepado en el sem&aacute;foro que nos tiraba cerveza.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Que viva el amor mundialista! &#8211; grit&oacute;<\/p>\n<p>Me divirti&oacute; la secuencia pero sent&iacute; que el momento se hab&iacute;a cortado. A pesar de que me gustaba Enzo, estaba en el festejo de la Copa del Mundo y quer&iacute;a pasarlo con mis amigos. Me imaginaba que &eacute;l pensar&iacute;a lo mismo. Adem&aacute;s, perderse en esa multitud implicaba pasar el resto del d&iacute;a sin encontrar a tu gente. Cuando estaba a punto de decirlo, empez&oacute; a hablar &eacute;l.<\/p>\n<p>&#8211; No voy a pedirte el n&uacute;mero de tel&eacute;fono. Me gusta la idea de que esto mantenga la m&iacute;stica mundialista. A las 22 h voy a estar en la esquina de Independencia y 9 de julio, a la salida del subte. No me respondas nada ahora. Te espero ah&iacute;, y si no lleg&aacute;s, fue un placer festejar esta Copa con vos. &#8211; dijo y me dio un &uacute;ltimo y breve beso.<\/p>\n<p>S&oacute;lo llegu&eacute; a asentir. Enzo me sonri&oacute; por &uacute;ltima vez y desapareci&oacute; entre la gente. Me qued&eacute; inm&oacute;vil unos segundos pensando en lo que acababa de pasar, y busqu&eacute; a mi grupo. Estaban un poco m&aacute;s alejados de donde los hab&iacute;a visto la &uacute;ltima vez, por lo que no volv&iacute; a ver a Enzo esa tarde. Sin embargo, a cada rato volv&iacute;a a pensarlo mientras miraba la hora. No sab&iacute;a si ir a su encuentro o si deb&iacute;a dejarlo as&iacute;, como una an&eacute;cdota. Finalmente llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que no iba a decidir nada hasta las 21:45, y hasta ese momento s&oacute;lo disfrutar&iacute;a.<\/p>\n<p>Luego de varias horas de festejo y mientras habl&aacute;bamos de comida en la vereda con mis ya hambrientos amigos, cheque&eacute; la hora y vi que eran las 21:30. No hab&iacute;a pensado en &eacute;l durante varias horas, pero de repente me sent&iacute; nerviosa. Ya aquel beso previo se sent&iacute;a lejano y no sab&iacute;a si &eacute;l tambi&eacute;n lo sentir&iacute;a as&iacute;. No estaba segura de que tuviera sentido ir a su encuentro, y tem&iacute;a la humillaci&oacute;n de llegar y que no estuviera.<\/p>\n<p>Busqu&eacute; apoyo en una de mis amigas que me convenci&oacute; cuando me record&oacute; que si &eacute;l no aparec&iacute;a tampoco se enterar&iacute;a de que yo asist&iacute;. Hacelo por la an&eacute;cdota, me dijo. Con su bendici&oacute;n me desped&iacute; y camin&eacute; las cuadras que me separaban de la esquina acordada. En mi cabeza tem&iacute;a que alguno de los dos se confundiera de calles, que esper&aacute;ramos al otro en lugares distintos. Sos una boluda, Candela, cortala con las ideas de pel&iacute;cula. Ven&iacute;a pensando en estas cosas cuando me pareci&oacute; verlo. Estaba en la esquina acordada, scrolleando despreocupadamente su celular con la mano izquierda y fumando con la derecha. Se encontraba con su espalda contra la pared y una de sus piernas flexionadas, apoyando la suela de una de sus zapatillas sobre la misma pared. Su imagen me transmit&iacute;a tranquilidad. Parec&iacute;a que esperara a su hermana o a su pareja de toda la vida. No hab&iacute;a indicios de ansiedad en su postura o su gesto. Me sent&iacute; una boluda por estar nerviosa.<\/p>\n<p>Cuando estaba cruzando la calle para llegar a &eacute;l, levant&oacute; la vista y me vio. Inmediatamente me sonri&oacute; y sent&iacute; un nudo en el est&oacute;mago. Pod&iacute;a ser que realmente me gustara ese desconocido?<\/p>\n<p>&#8211; Viniste &#8211; dijo<\/p>\n<p>&#8211; No confiabas? &#8211; le dije mientras llegaba a su lado<\/p>\n<p>&#8211; Ten&iacute;a fe &#8211; dijo y me bes&oacute;<\/p>\n<p>Ahora su boca ten&iacute;a gusto a una mezcla entre cigarrillo, marihuana, fernet y chicle de menta. Mi boca seguramente tendr&iacute;a gusto parecido.<\/p>\n<p>&#8211; Y ahora qu&eacute; hacemos? El plan llegaba hasta ac&aacute; &#8211; dije<\/p>\n<p>&#8211; Ten&eacute;s hambre?<\/p>\n<p>&#8211; Muero de hambre, pero no hay nada abierto.<\/p>\n<p>Los locales estaban cerrados porque hab&iacute;a alrededor de 5 millones de personas en las calles, y los negocios corr&iacute;an riesgo ante tal movilizaci&oacute;n de gente.<\/p>\n<p>&#8211; Vivo a 20 cuadras de ac&aacute;, quer&eacute;s ir? Puedo cocinar algo.<\/p>\n<p>Tard&eacute; unos segundos en responder porque no sab&iacute;a si era la mejor idea. Sin embargo segu&iacute; mi instinto y acept&eacute;. Caminamos hasta su casa charlando. All&iacute; me enter&eacute; que ten&iacute;a 24 a&ntilde;os (cuatro menos que yo) y que era de Bariloche pero viv&iacute;a desde los 18 en Capital Federal, donde hab&iacute;a estudiado kinesiolog&iacute;a. Era fan&aacute;tico de River Plate y ten&iacute;a tres hermanos que viv&iacute;an repartidos por distintos lugares del pa&iacute;s y del mundo. Ten&iacute;a tambi&eacute;n algunos sobrinos. Eso es todo lo que pude obtener de &eacute;l durante el trayecto, y &eacute;l obtuvo, por supuesto, alguna informaci&oacute;n similar sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>Al entrar a su departamento me sorprendi&oacute; lo lindo y ordenado que estaba. Ten&iacute;a olor a limpio y varios detalles que daban sensaci&oacute;n de hogar. Algunas fotos de sus sobrinos, cuadros de Maradona, de Messi y de Marcelo Gallardo, DT de su club que acababa de anunciar su renuncia hac&iacute;a pocos meses.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; lindo todo. Sos m&aacute;s ordenado de lo que pensaba- le dije mientras me daba vuelta a mirarlo.<\/p>\n<p>&Eacute;l se acerc&oacute;, y acomod&aacute;ndome el pelo detr&aacute;s de la oreja me respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Orden&eacute; antes del partido por si conoc&iacute;a alguna chica que valiera la pena en los festejos &#8211; sonri&oacute; ir&oacute;nico<\/p>\n<p>Yo por dentro me sent&iacute;a una adolescente que se estaba enamorando de alguien que s&oacute;lo la hab&iacute;a hecho re&iacute;r alguna vez.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; hacemos? Comemos? &#8211; pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute; vos, pero yo necesito una ducha urgente &#8211; dijo mientras se sacaba las zapatillas y las acomodaba prolijamente al lado de la puerta de entrada.<\/p>\n<p>Yo ven&iacute;a pensando lo mismo en el camino, pero consideraba invasivo pedirle eso a un desconocido.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, la verdad es que soy un asco. &#8211; respond&iacute;<\/p>\n<p>&#8211; Te quer&eacute;s ba&ntilde;ar primero?<\/p>\n<p>&#8211; Prefiero ba&ntilde;arme con vos si me invit&aacute;s<\/p>\n<p>Me sonri&oacute; mientras se sacaba la remera exageradamente para hacerme re&iacute;r, y me la tiraba suavemente a la cara.<\/p>\n<p>&#8211; Par&aacute; un poco que me enamoro &#8211; dijo y me levant&oacute; sobre su hombro.<\/p>\n<p>Entr&oacute; al ba&ntilde;o conmigo cabeza abajo, para luego depositarme suavemente adentro de la ba&ntilde;era. Todav&iacute;a estaba vestida, aunque hab&iacute;a podido deshacerme de mis zapatillas en el trayecto hasta el ba&ntilde;o. Abri&oacute; la ducha y comenzamos a empaparnos, mientras las prendas comenzaban a pesar. Toda esa secuencia se sent&iacute;a como si nos conoci&eacute;ramos de toda la vida. Nos besamos bajo el agua entre algunas risas, mientras nos quit&aacute;bamos parte de la ropa mojada. Un instante tard&oacute; en diluirse el clima jocoso, y el ambiente comenz&oacute; a calentarse m&aacute;s y m&aacute;s. &Eacute;l estaba en b&oacute;xer y yo hab&iacute;a perdido ya el short, quedando s&oacute;lo con mi tanga celeste de encaje (celeste porque era la c&aacute;bala de cada partido ganado) y mi camiseta de Argentina pegada a mi cuerpo sobre un corpi&ntilde;o negro, que no combinaba para nada con mi tanga.<\/p>\n<p>Con una de sus manos Enzo apretaba mis tetas por encima de la ropa y con la otra acariciaba mi culo, desde mis nalgas hasta pasar suavemente sus dedos entre ellas. Ten&iacute;a una forma de tocarme que hac&iacute;a que sintiera fuego en la entrepierna mucho antes de que su piel llegara all&iacute;. Con mi cuerpo pegado al suyo pod&iacute;a sentir su erecci&oacute;n y se me hac&iacute;a agua la boca. Saqu&eacute; su b&oacute;xer y lo tir&eacute; fuera de la ba&ntilde;era, pensando en que luego ese pibe tan ordenado y prolijo me odiar&iacute;a por el desastre que estaba haciendo en su ba&ntilde;o. Comenc&eacute; a tocarlo con una de mis manos mientras &eacute;l me quitaba como pod&iacute;a la camiseta y corpi&ntilde;o, dejando al aire mis tetas firmes con los pezones erizados. &Eacute;l las apret&oacute; y las bes&oacute; con dedicaci&oacute;n, hasta que no resist&iacute; m&aacute;s y me arrodill&eacute; frente a &eacute;l, y sin dejar de mirarlo a los ojos, met&iacute; su verga en mi boca. &Eacute;sta era como &eacute;l: limpia, prolija y hermosa; de esas que da gusto chupar.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a el agua caer en mi espalda y las manos gentiles de Enzo enredadas en mi pelo. Me encantaba mirarlo a la cara mientras mi saliva lubricaba una y otra vez su miembro. Lo sent&iacute;a en mi garganta mientras escuchaba sus leves gemidos. Acarici&eacute; sus test&iacute;culos y lo masturb&eacute;, hasta que tom&aacute;ndome suavemente de la nuca y sin necesidad de mediar palabras, me puso de pie. Me tom&oacute; de la cintura y me puso de espaldas a &eacute;l, quedando mis tetas pegadas contra los mosaicos blancos. Apret&oacute; mi cintura mientras besaba mi espalda y al llegar a mi culo lo apret&oacute; y lo golpe&oacute; firmemente con toda su mano, oy&eacute;ndose con fuerza una nalgada que me hizo gemir con fuerza. Se arrodill&oacute; a mi espalda y sostuvo mi culo mientras lo besaba, lo mord&iacute;a y lo chupaba. Separ&oacute; suavemente mis cachetes y se hundi&oacute; entre ellos pasando su lengua por mi ano con maestr&iacute;a. Mi respiraci&oacute;n se aceleraba empa&ntilde;ando m&aacute;s a&uacute;n mosaicos, con mi cara pegada a ellos. Y cuando cre&iacute; que no pod&iacute;a estar pas&aacute;ndola mejor, sent&iacute; su dedo pulgar estimulando mi cl&iacute;toris e ingresando suavemente por mi entrada vaginal.<\/p>\n<p>&#8211; Me vuelve loco lo mojada que est&aacute;s &#8211; dijo y pas&oacute; su lengua por all&iacute;, saboreando toda mi excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Cogeme de una vez.<\/p>\n<p>Se par&oacute; y me dio vuelta de un movimiento brusco, dej&aacute;ndome frente a &eacute;l nuevamente. Pas&oacute; su dedo por mis labios y pos&oacute; su mano con firmeza en mi garganta, sin ser muy agresivo.<\/p>\n<p>&#8211; Ped&iacute;melo de nuevo.<\/p>\n<p>&#8211; Cogeme de una vez. &#8211; le dije mientras pasaba suavemente mi lengua por sus labios.<\/p>\n<p>Enzo hizo un movimiento r&aacute;pido y tomando mis piernas con fuerza me levant&oacute;, posicion&aacute;ndolas alrededor de su cintura, ayud&aacute;ndose con la pared a mi espalda para sostenerme. Me bes&oacute; mientras met&iacute;a muy despacio su pija dura dentro m&iacute;o. Era tal mi lubricaci&oacute;n que el agua no fue un impedimento. No pude evitar tirar mi cabeza hacia atr&aacute;s mientras emit&iacute;a un gemido profundo y genuino, momento en el que Enzo aprovech&oacute; para besar y pasar su lengua tibia por mi cuello. Con sus manos sosteniendo mi culo, empez&oacute; a moverse lentamente, penetr&aacute;ndome con fuerza y aumentando progresivamente la velocidad. Su pelvis empujaba una y otra vez mi cl&iacute;toris, estimul&aacute;ndolo mientras su verga entraba y sal&iacute;a empapada de mi cuerpo. Yo canalizaba mi &eacute;xtasis apretando su nuca o tirando de su pelo, mientras gem&iacute;a muy cerca de su boca.<\/p>\n<p>&Eacute;l percibi&oacute; que mi respiraci&oacute;n se intensificaba y que mi orgasmo estaba cerca. Continu&oacute; con los movimientos parejos y firmes. Mientras me susurraba al o&iacute;do:<\/p>\n<p>&#8211; Tengo muchas ganas de ver tu cara mientras acab&aacute;s para m&iacute;.<\/p>\n<p>Desde all&iacute;, s&oacute;lo hicieron falta algunas embestidas m&aacute;s, y clavando mis dedos en sus hombros, mir&aacute;ndolo a los ojos y con un ruidoso gemido, explot&eacute; y sent&iacute; los espasmos de mi entrepierna alrededor de su todav&iacute;a erecto pene.<\/p>\n<p>Me baj&eacute; de su cuerpo y volv&iacute; a arrodillarme, con intenci&oacute;n de que Enzo no acabara dentro m&iacute;o.<\/p>\n<p>&#8211; Ufff, me vas a matar. &#8211; dijo en voz baja y entrecortada mientras yo ingresaba su pene en mi boca.<\/p>\n<p>Ahora era &eacute;l quien tiraba la cabeza hacia atr&aacute;s contra los mosaicos.<\/p>\n<p>Chup&eacute; su miembro con mucha satisfacci&oacute;n. Intensifiqu&eacute; la velocidad interpretando su respiraci&oacute;n. Cuando estaba ya cerca de eyacular, dijo:<\/p>\n<p>&#8211; No quiero ser irrespetuoso pero me encantan tus tetas y te las quiero ensuciar &#8211; lo dijo en tono de broma y yo sonre&iacute; avalando su deseo.<\/p>\n<p>Acto seguido hizo un movimiento r&aacute;pido en el que retir&oacute; su verga y estall&oacute; sobre mis pechos mientras yo los sosten&iacute;a y apretaba para &eacute;l.<\/p>\n<p>Luego de eso nos ba&ntilde;amos r&aacute;pido y cerramos el agua de la ducha, que ya bastante agua hab&iacute;amos desperdiciado. Mojando todo el departamento Enzo me guio al cuarto, tir&aacute;ndome con fuerza sobre su cama. Se tir&oacute; desnudo sobre m&iacute;, mientras yo lo rodeaba con mis piernas, y me acarici&oacute; la mejilla antes de besarme.<\/p>\n<p>&#8211; C&oacute;mo no apareciste antes? &#8211; dijo<\/p>\n<p>Yo s&oacute;lo lo miraba embelesada y acariciaba su pelo mojado. Me sent&iacute;a est&uacute;pida. No supe qu&eacute; decir, porque en ese momento hubiera sido como Ted Mosby dici&eacute;ndole &ldquo;te amo&rdquo; a Robin Scherbatsky en la primera cita. As&iacute; que opt&eacute; por cambiar de tema.<\/p>\n<p>&#8211; Y ahora? Cenamos?<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, pero te qued&aacute;s un rato m&aacute;s despu&eacute;s? No estoy preparado para la despedida todav&iacute;a.<\/p>\n<p>Yo me re&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Sab&eacute;s que vengo seguido a Buenos Aires y no pienso morirme pronto, no?<\/p>\n<p>&#8211; No importa, dejame exagerar en paz &#8211; dijo riendo mientras se pon&iacute;a de pie.<\/p>\n<p>Me prest&oacute; ropa seca y &eacute;l tambi&eacute;n se visti&oacute;. Sac&oacute; del frezzer una pizza congelada, le puso muzzarella y la meti&oacute; al horno. Sac&oacute; una cerveza helada y sirvi&oacute; dos vasos.<\/p>\n<p>&#8211; Por Messi y por vos &#8211; dijo levantando el vaso, proponiendo un brindis.<\/p>\n<p>Choqu&eacute; su vaso con el m&iacute;o. En ese preciso instante record&eacute; que afuera la gente segu&iacute;a de festejo, y me percat&eacute; de que todav&iacute;a se escuchaban gritos y bocinazos entrando desde la calle. Por un rato me hab&iacute;a olvidado de todo, pero &eacute;ramos campeones del mundo por primera vez en nuestras vidas.<\/p>\n<p>Comimos, charlamos, tomamos cerveza. Me sorprend&iacute;a c&oacute;mo se hab&iacute;a dado todo aquel d&iacute;a, y cu&aacute;nto me gustaba estar ah&iacute; con &eacute;l. Ni siquiera agarr&eacute; el celular en todo el tiempo que estuve all&iacute;.<\/p>\n<p>Fui al ba&ntilde;o y al volver lo vi sentado en el sill&oacute;n, con gesto despreocupado, y s&oacute;lo quer&iacute;a tenerlo cerca. Me sent&eacute; sobre &eacute;l, frente a frente y me mir&oacute; sorprendido a los ojos, como leyendo mis intenciones. Acarici&oacute; mi espalda por debajo de mi remera (su remera).<\/p>\n<p>&#8211; Me gusta haber terminado el d&iacute;a ac&aacute; con vos. &#8211; confes&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; bueno, porque a m&iacute; me encanta que est&eacute;s ac&aacute;.<\/p>\n<p>Lo bes&eacute; con ternura. Ternura que muy r&aacute;pidamente cobr&oacute; &iacute;mpetu. Nuestras lenguas y cuerpos se entend&iacute;an a la perfecci&oacute;n. Sin modificar mi posici&oacute;n sobre &eacute;l, Enzo se par&oacute; y me llev&oacute; a la habitaci&oacute;n. Las s&aacute;banas segu&iacute;an h&uacute;medas. Me desvisti&oacute; a la velocidad de la luz y luego se desvisti&oacute; &eacute;l. Yo miraba cada uno de sus movimientos desde mi lugar en la cama.<\/p>\n<p>Abri&oacute; mis piernas y las bes&oacute; desde el lateral de las rodillas, subiendo por la parte interior de mis muslos, llegando a mi sexo. Yo estaba concentrada en recordar cada una de esas sensaciones, por si llegaba a ser la &uacute;nica vez que ve&iacute;a a ese hombre. Me comi&oacute; con muchas ganas y buena t&eacute;cnica. Todo lo que &eacute;l hac&iacute;a estaba bien, y eso me daba placer y bronca. C&oacute;mo era posible que no tuviera ni un defecto a la vista?<\/p>\n<p>Con dos dedos dentro de m&iacute; y su lengua estimulando mi cl&iacute;toris me hizo acabar dos veces m&aacute;s. No una, dos veces m&aacute;s. Gracias Argentina por esta joyita.<\/p>\n<p>Ya eran las 3 de la ma&ntilde;ana y nosotros segu&iacute;amos cogiendo. En la cama, en la pared, en el sill&oacute;n. En todas las posiciones posibles. Esa noche se durmi&oacute; poco y se garch&oacute; mucho, y cuando sal&iacute; de su departamento a las 9 de la ma&ntilde;ana de aquel lunes 19\/12, me fui con mucho miedo de no ver a Enzo nunca m&aacute;s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Nac&iacute; y crec&iacute;, sin duda, en el mejor pa&iacute;s del mundo. La moral primermundista seguramente nos mira con aires de superioridad, pero yo no preferir&iacute;a haber nacido en ning&uacute;n otro lugar. 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