{"id":42507,"date":"2023-07-06T11:57:18","date_gmt":"2023-07-06T11:57:18","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-06T11:57:18","modified_gmt":"2023-07-06T11:57:18","slug":"el-extrano-viajero-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-extrano-viajero-1\/","title":{"rendered":"El extra\u00f1o viajero (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42507\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Emilia lleg&oacute; a la estaci&oacute;n autobuses. Era viernes, y despu&eacute;s de trabajar hab&iacute;a decidido ir a ver a sus padres. Ten&iacute;a veintis&eacute;is a&ntilde;os y llevaba trabajando uno por su cuenta realizando programas inform&aacute;ticos para peque&ntilde;as empresas. Era buena con la inform&aacute;tica, y los clientes apreciaban su trabajo, pero sus relaciones sociales en general no eran demasiado buenas.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a vivido en un piso compartido con otras chicas durante la carrera, pero apenas se hab&iacute;a relacionado con ellas. Su timidez y su introversi&oacute;n la superaban. Varias relaciones espor&aacute;dicas con diferentes chicos no hab&iacute;an mejorado su sociabilidad, aunque si que hab&iacute;a conocido el sexo pero sin demasiado &eacute;xito. Cuando lo hab&iacute;a hecho con alg&uacute;n chico volv&iacute;a a casa con una sensaci&oacute;n de impotencia porque siempre le faltaba algo, pero no sab&iacute;a qu&eacute;.<\/p>\n<p>Vio el autob&uacute;s que le correspond&iacute;a y accedi&oacute; a &eacute;l. Busc&oacute; el asiento grabado en su billete y cuando lleg&oacute; a la fila correspondiente vio que hab&iacute;a un hombre sentado en Uno de los dos asientos paralelos al suyo al otro lado del pasillo. Tendr&iacute;a cerca de los cincuenta, un poco calvo y con algo de barriga. En principio le record&oacute; a su padre mientras se saludaban cordialmente con un gesto.<\/p>\n<p>Emi, que as&iacute; es como le gustaba que la llamasen, se sent&oacute; junto a la ventanilla y el autob&uacute;s arranc&oacute;. Eran de los &uacute;ltimos asientos y la poca gente que viajaba iba dispersada. Era un viaje de un par de horas y Emi pensaba echarse un sue&ntilde;ecito. Se hab&iacute;a puesto c&oacute;moda para el viaje, unos shorts algo el&aacute;sticos que se ajustaban a su culazo, porque ten&iacute;a un buen culazo perfectamente redondeado y algo resping&oacute;n, del que estaba muy orgullosa y se lo admiraba a menudo ante el espejo. Pensaba que si ella misma no se quer&iacute;a, qui&eacute;n la iba a querer? Sus tetas, sin ser muy grandes, ten&iacute;an un tama&ntilde;o considerable, con unos pezones caprichosamente gorditos.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s arrancar el autob&uacute;s el se&ntilde;or que se sentaba al otro lado del estrecho pasillo comenz&oacute; a hablar cont&aacute;ndole a donde iba, cu&aacute;ntas veces hacia ese viaje, por qu&eacute; lo hac&iacute;a&hellip; la voz le pareci&oacute; agradable, y aunque no estaba interesada intent&oacute; mostrar atenci&oacute;n para ser educada. Tambi&eacute;n la hizo preguntas que contest&oacute; de mala gana.<\/p>\n<p>&ndash;No te importa que me siente a tu lado? Es para no tener que levantar la voz! &ndash;dijo &eacute;l a los quince minutos de viaje.<\/p>\n<p>Sin darle m&aacute;s opciones ya se hab&iacute;a levantado y pr&aacute;cticamente sentado en el asunto contiguo. Al hacerlo la roz&oacute; con una pierna por la estrechez, pero Emi no protest&oacute;. Al momento sinti&oacute; el olor que desprend&iacute;a a trav&eacute;s de la camisa medio desabrochada. Era un olor fuerte y ligeramente desagradable. Emi pens&oacute; cuando habr&iacute;a sido su &uacute;ltima ducha que se hab&iacute;a dado.<\/p>\n<p>Ya hab&iacute;a anochecido y el conductor hab&iacute;a apagado las luces generales del autob&uacute;s, y tan solo se ve&iacute;an algunos peque&ntilde;os focos que hab&iacute;an encendido algunos pasajeros para leer, y que tan solo iluminaban sobre ellos, adem&aacute;s de las luces de emergencia.<\/p>\n<p>Ni Emi, ni Vicente, que as&iacute; es como dijo que se llamaba el hombret&oacute;n calvo y barrigudo, encendieron los de sus asientos, pero las luces de emergencia dejaban ver a Emi alguna gota de sudor que ca&iacute;a por la despejada frente de Vicente. &Eacute;l sigui&oacute; hablando mientras Emi le dirig&iacute;a miradas espor&aacute;dicas para darle a entender que le escuchaba, hasta que en una de ellas se dio cuenta de c&oacute;mo se le hab&iacute;a abultado el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>El principio le dio algo de risa que intent&oacute; disimular, pero despu&eacute;s de ver c&oacute;mo se pasaba la mano sobre la bragueta varias veces se puso nerviosa y sinti&oacute; algo de temor. Se peg&oacute; m&aacute;s a la ventanilla intentando pensar que iba en un autob&uacute;s con m&aacute;s gente, y que aquel calvo con una verborrea incansable no se atrever&iacute;a a hacerla nada.<\/p>\n<p>Sin parar de hablar de cosas, que ya Emi ni escuchaba, se baj&oacute; la cremallera del pantal&oacute;n y se meti&oacute; la mano, y cambi&oacute; la conversaci&oacute;n para hablarle de su hija.<\/p>\n<p>&ndash;Tengo una hija de tu edad, aunque no es tan guapa como t&uacute;, jejeje.<\/p>\n<p>&ndash;Ah, si? &ndash;contest&oacute; Emi casi en autom&aacute;tico mir&aacute;ndole con cierto nerviosismo a la cara.<\/p>\n<p>El sudor se hac&iacute;a m&aacute;s copioso por su frente, y los ojos, peque&ntilde;os y separados por una ancha nariz aguile&ntilde;a le brillaban con intensidad.<\/p>\n<p>&ndash;Si, tenemos mucha confianza y me cuenta muchas cosas de su vida cotidiana. T&uacute; hablas con tus padres?<\/p>\n<p>&ndash;Algo cuando voy a verlos. Aunque tambi&eacute;n me mantengo en contacto por tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&ndash;Pues mi hija habla mucho conmigo, y me cuenta lo bien que lo pas&aacute;is los j&oacute;venes ahora!<\/p>\n<p>Emi se qued&oacute; paralizada haciendo que miraba al frente, pero con las pupilas totalmente desviadas hacia la polla que se acababa de sacar bajo su barriga cervecera. Se puso tremendamente nerviosa, y no sab&iacute;a si decirle algo o simplemente gritar, pero no consegu&iacute;a articular nada con su boca semiabierta y la garganta reseca.<\/p>\n<p>El calvo indecente (como acababa de denominarle en sus pensamientos), comenz&oacute; a sobarse el enorme miembro que estaba completamente erecto con lentitud mientras continuaba hablando.<\/p>\n<p>&ndash;Mi hija me dice que ahora no es como antes, que si te apetece acostarte con alguien lo haces y al d&iacute;a siguiente si te he visto no me acuerdo, jajaja! &ndash;rio mostrando su dentadura desordenada y algo amarillenta.<\/p>\n<p>Emi quer&iacute;a hacer algo, deseaba hacer algo para parar aquello, pero su mente se hab&iacute;a bloqueado. No quer&iacute;a mirar la enorme verga con la piel totalmente estirada dejando el b&aacute;lano con forma de flecha completamente a la vista, y la corona perfectamente marcada en su base, pero no pod&iacute;a evitar que sus ojos se clavaran como un im&aacute;n. Los miembros de los chicos con los que hab&iacute;a estado no se acercaban a ese tama&ntilde;o ni por asomo. Solo hab&iacute;a visto pollas as&iacute; en alg&uacute;n v&iacute;deo porno en internet que a veces utilizaba para masturbarse.<\/p>\n<p>&ndash;Seguro que a ti tambi&eacute;n te gusta pas&aacute;rtelo bien, como a mi hija! &ndash;dijo babeante a la vez que le agarraba la mano m&aacute;s cercana.<\/p>\n<p>Emi, hab&iacute;a entrado en un estado de mutismo total, como si se hubiese quedado sin voz, y tiraba de la mano que le hab&iacute;a agarrado el calvo indecente, pero su fuerza era mucho menor que la de &eacute;l y no pudo evitar que le llevar&aacute; la mano hasta la enorme verga. La hab&iacute;a abierto completamente con todos los dedos estirados en plena tensi&oacute;n, y toda la palma de la mano se peg&oacute; al tronco labrado de venas en plena actividad.<\/p>\n<p>&ndash;T&oacute;cala bien! Ya ver&aacute;s como te gusta sentir este trozo de carne sin hueso en tu mano! &ndash;le dijo con voz gutural.<\/p>\n<p>Emi sinti&oacute; un estremecimiento en todo su cuerpo al sentir ese trozo de carne (como dec&iacute;a el calvo barrigudo) pegado a la palma de su mano. Hizo que lo tocara varias veces y despu&eacute;s le solt&oacute; la mano para seguir paje&aacute;ndose mientras la miraba como un felino al acecho de su presa.<\/p>\n<p>El sudor y el olor aumentaban, y Emi sent&iacute;a que la faltaba el aire en su garganta reseca por la alterada respiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;Se que te ha gustado, y que deseas tocarla otra vez, pero no te atreves! &ndash;Le susurr&oacute; contra la oreja.<\/p>\n<p>Emi sinti&oacute; el susurro, el aliento, incluso las babas de su inmunda boca, y le dio algo de repugnancia, pero no contest&oacute;, no grit&oacute;, ni le abofete&oacute; como hab&iacute;a pensado hacer en alg&uacute;n momento. No quer&iacute;a mirarle de frente, pero sus pupilas se desviaban hasta casi salirse de los ojos para mirar la estaca que crec&iacute;a desde su regazo.<\/p>\n<p>&ndash;Venga, no seas t&iacute;mida. Si s&eacute; que quieres hacerlo!<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a tirar el calvo de su peque&ntilde;a mano. Otra vez intent&oacute; evitarlo de forma in&uacute;til, y la palma impact&oacute; de nuevo varias veces contra el endurecido miembro. Ya no intent&oacute; gritar tan solo miraba con intensidad como aquel gordo asqueroso restregaba la mano contra su polla. Volvi&oacute; a solt&aacute;rsela para manose&aacute;rsela de nuevo.<\/p>\n<p>&ndash;Te gusta resistirte, eh! &ndash;volvi&oacute; a babear contra su oreja.<\/p>\n<p>El hedor de su cuerpo se mezclaba con el olor a alcohol que desprend&iacute;a su aliento. Lleg&oacute; a sentir como la lengua tocaba su oreja, pero ten&iacute;a la mente aturdida, confusa, intentando asimilar lo que estaba pasando sin saber c&oacute;mo reaccionar.<\/p>\n<p>Un tercer intento hizo que su mente turbada cediera. Cuando le cogi&oacute; la mano apenas se opuso, y dej&oacute; que la pasara por todo el estirado miembro sin apenas oponer resistencia. Vicente, al notar que ya no tiraba, mantuvo m&aacute;s tiempo ese roce volviendo a susurrar a su o&iacute;do.<\/p>\n<p>&ndash;Ves como te va gustando! Sab&iacute;a que eras tan putita como mi hija!<\/p>\n<p>Su voz era m&aacute;s ronca, m&aacute;s gutural, y el aliento embalsamado de alcohol impregn&oacute; toda su cara. Quiz&aacute;s inconsciente, o quiz&aacute;s conscientemente, fue cerrando los dedos hasta abrazar el venoso tronco. Otro escalofr&iacute;o recorri&oacute; su cuerpo al sentir esa pedazo de verga entre sus peque&ntilde;os dedos. Vicente, que segu&iacute;a aferr&aacute;ndole la mu&ntilde;eca, comenz&oacute; a moverla despacio.<\/p>\n<p>&ndash;Mi hija tambi&eacute;n se resisti&oacute; la primera vez, y ahora es ella la que pide tenerla entre sus manos y su boca!<\/p>\n<p>Al ver que Emi ya no se opon&iacute;a y la sujetaba con fuerza, le fue soltando de la mu&ntilde;eca.<\/p>\n<p>&ndash;As&iacute;, sigue&hellip; despacio&hellip; ves como te va gustando! &ndash;segu&iacute;a susurr&aacute;ndole al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Emi tan solo mov&iacute;a su peque&ntilde;a mano arriba y abajo con los ojos fijos en el agresivo capullo. Un par de gotas afloraron por la punta en el momento que el autob&uacute;s hacia la primera parada. Las luces generales se encendieron y Vicente le sujet&oacute; la mano para que no la retirarse por el susto. Puso por encima la chaqueta que hab&iacute;a doblado sobre el reposabrazos para ocultar la erecci&oacute;n y la mano de Emi aferrada a ella ante un par de pasajeros que pasaron por el pasillo.<\/p>\n<p>&ndash;Tranquila putita, esto solo durar&aacute; unos segundos y despu&eacute;s seguir&aacute;s haci&eacute;ndome esa deliciosa paja que has empezado!<\/p>\n<p>O&iacute;a las palabras del asqueroso calvo como &oacute;rdenes, &oacute;rdenes que no quer&iacute;a aceptar, pero que sin saber por qu&eacute; las cumpl&iacute;a. Las palabras del mal oliente acompa&ntilde;ante se cumplieron, y a los pocos segundos se apagaron como hab&iacute;a vaticinado a la vez que el autob&uacute;s se volv&iacute;a a poner en marcha.<\/p>\n<p>&ndash;Ves, ya tenemos de nuevo intimidad! &ndash;dijo retirando la chaqueta mientras manten&iacute;a sujeta la mu&ntilde;eca de Emi.<\/p>\n<p>Ella volvi&oacute; a mirar el tirante capullo que destacaba por encima de la barriga. Las gotas de l&iacute;quido preseminal lo hab&iacute;an impregnado por completo, y ahora brillaba a la tenue luz de emergencia. Emi miraba la enorme verga como si esa visi&oacute;n la hubiese hipnotizado y comenz&oacute; a mover la mano de nuevo de forma inconsciente. La piel tersa se deslizaba por el tronco ante el ensimismamiento de sus ojos, y el olor a polla ascendi&oacute; por su nariz haci&eacute;ndola estremecerse, pero no por miedo ni por asco, ella misma se sorprendi&oacute; ante esa atracci&oacute;n sexual que la estaba produciendo.<\/p>\n<p>Continu&oacute; subiendo y bajando la piel embargada por esa sensaci&oacute;n y Vicente se desabroch&oacute; totalmente la camisa dejando su asquerosa barriga al aire.<\/p>\n<p>&ndash;Te das cuenta como te gusta, putita! &ndash;volvi&oacute; a susurrarle al o&iacute;do, pero esta vez le pas&oacute; la lengua por la cara.<\/p>\n<p>El olor a alcohol disip&oacute; el olor a polla, e inconscientemente le recrimin&oacute; con algo de furia.<\/p>\n<p>&ndash;No me chupes la cara, cerdo!<\/p>\n<p>Se dio cuenta que no lo hizo por la chupada en s&iacute;, sino porque hab&iacute;a dejado de percibir ese olor a polla que en el fondo la hab&iacute;a excitado.<\/p>\n<p>&ndash;Vaya, pero si eres una fierecilla! Eso me gusta, domar fierecillas!<\/p>\n<p>Emi hab&iacute;a parado de pajearle, pero segu&iacute;a aferrada a la polla como si le hubiesen pegado la mano con pegamento. Vicente se hab&iacute;a dado cuenta pero no la dijo que siguiera, tan solo la insinu&oacute; que si no le gustar&iacute;a ver el final.<\/p>\n<p>&ndash;No quieres ver salir la leche, putita? Se que eso os gusta a las putitas, y sobre todo saborearla! &ndash;le susurr&oacute; sin chuparla la cara, pero esta vez le puso una de sus grandes manos sobre la pierna.<\/p>\n<p>A Emi le dio una sacudida todo el cuerpo al sentir la zarpa, pero no s&eacute; entend&iacute;a a si misma. Su mente luchaba por parar aquello, pero a la vez una tremenda excitaci&oacute;n incomprensiblemente la dominaba.<\/p>\n<p>&ndash;Tranquila peque&ntilde;a, no te voy a hacer da&ntilde;o! Solo quiero comprobar si t&uacute; chochito ya rezuma!<\/p>\n<p>Emi se sorprendi&oacute; que el muy cabron supiera lo que le ocurr&iacute;a a su cuerpo. En el momento de decirlo se dio cuenta que las bragas se le hab&iacute;an humedecido bajo los el&aacute;sticos shorts.<\/p>\n<p>Sin llegar a entenderse ella misma, volvi&oacute; a pajear la enorme verga mientras sent&iacute;a los gruesos dedos del inmundo calvo tocar sobre su raja. Aumento el ritmo de la paja y sinti&oacute; los jadeos guturales sobre su oreja. El olor a alcohol aumentaba por momentos, pero el inhiesto glande con forma de punta de flecha comenz&oacute; a soltar semen como si hubiesen abierto un grifo.<\/p>\n<p>Los salpicones se pegaban contra el respaldo del asiento delantero mientras la barriga sub&iacute;a y bajaba a gran velocidad al ritmo de su alterada respiraci&oacute;n. El olor a semen comenz&oacute; a luchar contra el olor a alcohol, mezclados con el olor que desprend&iacute;a su asqueroso cuerpo. Vicente se recost&oacute; sobre el asiento retirando la mano de los muslos de Emi, pero ella, casi enajenada, continu&oacute; masturb&aacute;ndole hasta que dej&oacute; de manar leche de la enorme verga.<\/p>\n<p>En ese momento la solt&oacute; como si le diese un calambrazo y comenz&oacute; a darse cuenta de lo que hab&iacute;a pasado. Le acababa de hacer una paja en un autob&uacute;s a un asqueroso barrigudo que pod&iacute;a tener la edad de su padre.<\/p>\n<p>Vicente ya no habl&oacute; m&aacute;s. Cuando se recuper&oacute; se guard&oacute; la polla, abroch&oacute; su camisa y se cambi&oacute; a su asiento original. A Emi le lat&iacute;a el coraz&oacute;n a mil. Estaba nerviosa y a la vez furiosa por lo que hab&iacute;a pasado.<\/p>\n<p>Al rato el autob&uacute;s se detuvo de nuevo y Vicente se levant&oacute;. Dej&oacute; una tarjeta sobre el asiento contiguo al de Emi y se inclin&oacute; un poco para decirle.<\/p>\n<p>&ndash;Se que te has quedado con ganas de probar ese n&eacute;ctar que se ha desperdiciado entre los asientos. Te dejo mi n&uacute;mero por si quieres probarlo otro d&iacute;a!<\/p>\n<p>Las palabras del calvo cervecero hicieron que el olor a lefa que desprend&iacute;an los chorretones colgantes volviera a llenar las v&iacute;as respiratorias de Emi. Vicente se baj&oacute; y el autob&uacute;s se puso en marcha de nuevo.<\/p>\n<p>Emi pudo relajarse al sentirse sola, y empez&oacute; a darle vueltas a lo que hab&iacute;a pasado. Como hab&iacute;a podido llegar a eso? Ahora la parec&iacute;a incre&iacute;ble, inaudito, imposible, pero la realidad es que hab&iacute;a ocurrido.<\/p>\n<p>Ley&oacute; la tarjeta. &ldquo;Vicente Rufi&aacute;n &ndash;Venta de electrodom&eacute;sticos&rdquo;. Tambi&eacute;n ven&iacute;a la direcci&oacute;n y dos n&uacute;meros de tel&eacute;fono. Uno deb&iacute;a de ser el de la tienda y el otro el del m&oacute;vil.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Emilia lleg&oacute; a la estaci&oacute;n autobuses. Era viernes, y despu&eacute;s de trabajar hab&iacute;a decidido ir a ver a sus padres. Ten&iacute;a veintis&eacute;is a&ntilde;os y llevaba trabajando uno por su cuenta realizando programas inform&aacute;ticos para peque&ntilde;as empresas. 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