{"id":42530,"date":"2023-07-08T22:00:00","date_gmt":"2023-07-08T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-08T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-08T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-22","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-22\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (22)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42530\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 27<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A los negocios&hellip; &iquest;Entregada?<\/p>\n<p>&mdash;Me has contado que pensaste en m&iacute;, que me tuviste presente, aunque comprender&aacute;s que lo ponga en duda, pero igualmente quiero saber&hellip; &iquest;Qu&eacute; carajos se te pasaba por la mente en esos momentos? &iexcl;&iquest;Fue en verdad tan f&aacute;cil para ti traicionarme?! &iquest;No te sentiste mal contigo misma por haberlo besado? &mdash;Le pregunto al tiempo que separo su cuerpo unos cent&iacute;metros del m&iacute;o, alej&aacute;ndola un poco m&aacute;s al estirar mis brazos.<\/p>\n<p>Sin esperar por su respuesta, &ndash;que se demora en exceso&ndash; la esquivo por un lado y avanzo hasta la banca de madera para servirme un nuevo trago y encender otro de mis rubios cigarros, limpi&aacute;ndome el llanto de mis mejillas con las mangas arremangadas de la tela rosa que cubre mis antebrazos, y me viene a la cabeza una cita de Francisco de Goya que le&iacute; a&ntilde;os atr&aacute;s: &laquo;Nunca se escapa lo que se quiere dejar coger&raquo;.<\/p>\n<p>Mariana, igualmente con sus ojos anegados por las l&aacute;grimas, se me acerca y de su bolso extrae los pa&ntilde;uelos faciales. Las absorbe con leves toques y con el uso de un solo pa&ntilde;ito de papel bien doblado, que luego bastante h&uacute;medo, lo arruga. Termina por sentarse en el mismo lugar de antes, &ndash;observ&aacute;ndome con pena&ndash; y yo con mi tormento a cuestas, le sirvo tambi&eacute;n otro poco de ron, sin mirarla directamente a los ojos.<\/p>\n<p>Ella me lo agradece sin palabras, pero s&iacute; esbozando a medias, una sonrisa. Y as&iacute; tan muda, tambi&eacute;n toma su cajetilla blanca y con un h&aacute;bil movimiento de su mu&ntilde;eca, hace saltar los cigarrillos, quedando tres o cuatro al alcance de sus dedos, pero con la boca abierta, aprisiona con sus dientes por el filtro, al m&aacute;s externo de ellos.<\/p>\n<p>Le da fuego con su propio encendedor y aspira, dos veces. La primera muy corta, sin fumar casi nada, m&aacute;s con la segunda se excede al hacerlo con mayor intensidad. De pronto, apurada por otorgarme una respuesta o debatir con su acostumbrada inteligencia mis reclamos, tose y expulsa todo el humo gris, y al girar su cabeza hacia la izquierda, crea una nube espesa primero, y despu&eacute;s una estela leve que se difumina, persistiendo segundos despu&eacute;s en seguir el brusco movimiento semi circular.<\/p>\n<p>Con su mirada dirigida hacia los adoquines o a la sandalia, que baila sin m&uacute;sica pero al ritmo de su nerviosismo, &ndash;sostenida internamente por los dedos de su pie derecho&ndash; entreabre su boca y con la lengua humedece los labios, acercando nuevamente el cigarrillo sostenido con elegancia dentro de la horqueta que forman sus dedos &iacute;ndice y coraz&oacute;n, para fumar perturbada otra vez.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no s&eacute; c&oacute;mo ser&aacute; para los dem&aacute;s, &ndash;le respondo intentando recuperar la calma&ndash; pero para m&iacute; con ese beso concedido o entregado, seg&uacute;n como lo quieras ver, fue dejarle entrar con su lengua a la intimidad de mi vida, traicionando mis principios y claudicando un poco a nuestra com&uacute;n animadversi&oacute;n hacia &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Ya que lo preguntas, ser infiel no fue f&aacute;cil, me tom&oacute; bastante tiempo asimilarlo. Horas de recriminaciones frente a la imagen de la mujer desleal que me devolv&iacute;an los espejos de los ba&ntilde;os en el club, pues sin tenerlo claro, fue el sitio m&aacute;s cercano para evadirme y pensar a solas en lo que hab&iacute;a hecho, dirigi&eacute;ndome hacia all&iacute;. O en la privacidad de mi autom&oacute;vil, mir&aacute;ndome llorosa y extra&ntilde;a en el retrovisor, mientras esperaba a que el temblor en mis piernas se aplacara para descender del Audi e ingresar al lobby, como la mujer fiel de siempre o como le&iacute; en los labios de uno de los empleados del club al referirse a m&iacute;: &laquo;Ah&iacute; viene la buenona. &iexcl;La se&ntilde;ora del arquitecto Garc&iacute;a!&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Largos minutos de llantos enclaustrados y solitarios, &ndash;aunque los hubiera acompa&ntilde;ado por la lluvia tibia de la regadera&ndash; sentada dentro de la ducha del ba&ntilde;o en el gimnasio, pegando mi espalda a las baldosas y las rodillas a mis pechos. No, no fue f&aacute;cil asumir que con esos besos de su boca en mis labios, los de arriba y los de abajo, ya hab&iacute;a transmutado a tu adorada y fiel Mariana, en una Melissa mentirosa y traidora.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;De qu&eacute; manera al verlo m&aacute;s tarde, enfrentar&iacute;a al rostro amoroso e inocente de mi marido? Nerviosa lo pens&eacute; durante bastante tiempo, sentada luego en la cafeter&iacute;a del club, acompa&ntilde;ada por una taza de capuchino. La tercera en verdad. La parte cuerda de mi raz&oacute;n, conectada por completo con el palpitar de mi coraz&oacute;n, estuvieron de acuerdo. Por eso me sent&iacute;a tan infeliz al traicionarte. &iexcl;Terriblemente mal!<\/p>\n<p>&mdash;El otro lado de mi cerebro, &ndash;sin ning&uacute;n obst&aacute;culo sentimental de por medio&ndash; me hizo sentir por su lado un est&uacute;pido orgullo. &iexcl;Hab&iacute;a volteado la torta de sus burlas y era yo quien hab&iacute;a tomado el control de nuestra nueva relaci&oacute;n! No era yo, tu Mariana quien se hablaba as&iacute; misma mientras terminaba mi bebida, casi fr&iacute;a. Era su Meli parcial, o la Melissa completa de todos los que en la oficina y para los clientes me llamaban as&iacute;, la que ahora venc&iacute;a las &iacute;nfulas de poder del domador. Me sent&iacute; muy bien por eso y sin embargo&hellip; &iexcl;Para nada pensaba en ti!<\/p>\n<p>&mdash;Y estando sumida en mis pensamientos, no escuch&eacute; los pasos a mis espaldas, pero si sent&iacute; que unos delgados y suaves dedos cubr&iacute;an mis ojos por detr&aacute;s. &iquest;Adivinas qui&eacute;n, coincidencialmente se encontraba all&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Fadia tiene siempre por costumbre concurrir los viernes al club para recibir sus clases de tenis, aunque jugara a dobles tan mal. &iquest;Era ella? &mdash;Intento acertar con la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Si era ella, pero no cielo, Fadia asiste los jueves, por eso encontr&aacute;rmela all&iacute; se me hizo extra&ntilde;o. Igual, nos saludamos como siempre y ella se sent&oacute; para contarme que por la noche tendr&iacute;a una cena con Eduardo para celebrar y por eso ten&iacute;a una cita con la masajista para que la dejara relajada y m&aacute;s tarde en la peluquer&iacute;a, con algunos retoques dispuesta a disfrutar de esa noche.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Festejar qu&eacute; con exactitud? &mdash;Le pregunto con desgano a Mariana, bebiendo mis &uacute;ltimas gotas de ron.<\/p>\n<p>&mdash;Un negocio que estaba a punto de concretarse. Que solo faltaba darle el &uacute;ltimo complemento con la estocada final. Entonces record&eacute; los documentos que le hab&iacute;a llevado a Jos&eacute; Ignacio y su comentario acerca de la amistad que Fadia manten&iacute;a con el familiar de su novia.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;, ya veo. Y a ella no le caus&oacute; curiosidad saber, &iquest;Qu&eacute; carajos estabas haciendo tu all&iacute;, a esas horas y en un d&iacute;a laboral?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto. Y tambi&eacute;n le ment&iacute;. Recuerdo haberle dicho que iba a visitar a una pareja interesada en adquirir una de las casas, pero que finalmente me hab&iacute;an cancelado la cita y sin nada m&aacute;s por hacer el resto de la ma&ntilde;ana, estando tan cerca, para alejar el stress por las nulas ventas y la reuni&oacute;n incumplida, hab&iacute;a decidido pasar por el club para olvidarme un poco de los inconvenientes, tom&aacute;ndome un caf&eacute; o algo.<\/p>\n<p>&mdash;No sab&iacute;a que se te daba bien hacer eso. &mdash;Le hago el comentario y me siento a su lado pero no tan cerca.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;A qu&eacute; te refieres? &mdash;Le pregunto sorprendida por su observaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;A mentir, por supuesto. &mdash;Le respondo, y Mariana se lleva la palma de su mano a la frente, dejando de mirarme.<\/p>\n<p>&mdash;Yo tampoco. El caso es que mientras hablaba con Fadia, &ndash;ella indagando por c&oacute;mo iban las cosas en la constructora y yo respondiendo con cara de preocupaci&oacute;n&ndash; la pon&iacute;a al tanto de mi falta de negocios, aunque probablemente ella ya estaba enterada por boca de su marido, y la pantalla del m&oacute;vil empresarial se ilumin&oacute;. Yo no me interes&eacute; en &eacute;l, pero Fadia s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ella lo tom&oacute; y como no ten&iacute;a registrado ning&uacute;n patr&oacute;n de bloqueo, sonriendo lo revis&oacute; y luego me lo ense&ntilde;&oacute;, mostr&aacute;ndome que se trataba de una nueva solicitud que llegaba al falso perfil que entre las dos creamos para Instagram. Con mayor curiosidad que inter&eacute;s, me fije que era Jos&eacute; Ignacio quien me la enviaba.<\/p>\n<p>&mdash;Y en un segundo, lo retir&oacute; de mi campo de visi&oacute;n pero pude darme cuenta de que su dedo pulgar maniobraba sobre todas las dem&aacute;s solicitudes. Clientes hace meses o d&iacute;as atr&aacute;s atendidos por m&iacute;, tanto en la sala de ventas al sur de la ciudad, como en las casas de la agrupaci&oacute;n campestre en Pe&ntilde;alisa, me ped&iacute;an que los agregara. Hombres la mayor&iacute;a, muy pocas mujeres. Por supuesto ten&iacute;a una de Diana y de Elizabeth, otra de Carlos y la &uacute;ltima enviada por &eacute;l, y a todas las aprob&oacute;, sin mi consentimiento.<\/p>\n<p>&mdash;Fadia al ver mi rostro sorprendido me dio una larga explicaci&oacute;n del buen uso que yo podr&iacute;a hacer de las redes sociales, y de lo importante que hoy en d&iacute;a eran, no solo para mostrarles a los dem&aacute;s como pasaba los d&iacute;as de mi vida, &ndash;en fotograf&iacute;as anticuadas en muy pocas al lado de un marido falso, y otras m&aacute;s junto a nuestro peque&ntilde;o Mateo en mis brazos y siempre de espaldas&ndash; sino que podr&iacute;a ense&ntilde;ar a qu&eacute; me dedicaba comercialmente y sacarle as&iacute; provecho a ello.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero tenemos que actualizar todas estas fotos viejas! Ven. Anda y mueve ese trasero que ya no debes tener ni la raya de estar ah&iacute; sentada. &mdash;Me dijo levant&aacute;ndose presurosa de la mesa y la segu&iacute;, dirigi&eacute;ndonos a la piscina ol&iacute;mpica.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a realizar contigo una sesi&oacute;n fotogr&aacute;fica para que destaques m&aacute;s, y hagamos tu perfil mucho m&aacute;s sensual e interesante. &iexcl;Mujer, debes usar esa belleza espectacular con la que la naturaleza te premi&oacute; y as&iacute; llamar&aacute;s la atenci&oacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;Ya te dije antes que no me interesa mostrarme como lo hacen todas esas divas de la far&aacute;ndula. No soy as&iacute;. Adem&aacute;s no tengo traje de ba&ntilde;o aqu&iacute;. &mdash;Le respond&iacute; tratando de disimular mi renuencia a su loca idea.<\/p>\n<p>&mdash;Querida, eso no es problema. Vamos a la tienda y nos hacemos con uno o dos bikinis. Luego me lo agradecer&aacute;s, jajaja. Vas a ver c&oacute;mo te cae el man&aacute; del cielo cuando se den cuenta de la belleza de asesora comercial que los atiende, y ah&iacute; es cuando tendr&aacute;s que aprovechar y abrir bien ese par de&hellip; De ojos bonitos que tienes. &iexcl;Desplegando todas las armas que tienes en este cuerpecito, para cerrar esos negocios!<\/p>\n<p>&mdash;Pero Fadia, &ndash;le respond&iacute; preocupada&ndash; no lo he consultado con Camilo. Qu&eacute; tal que no le parezca que yo me est&eacute; ense&ntilde;ando por ah&iacute; en las redes sociales, tan&hellip; Tan ligera de ropas. No le va a agradar, dalo por hecho.<\/p>\n<p>&mdash;Bahh, por eso no te preocupes. Es cuesti&oacute;n de darle manejo al asunto y hacerle ver las inmensas posibilidades de &eacute;xito al usar estos medios electr&oacute;nicos. Entre Eduardo y yo lo podremos convencer de que no est&aacute; tan mal, dejar que su bella esposa se luzca un poco y as&iacute; obtenga mayor &eacute;xito. O si lo prefieres, no le decimos nada y alejas de su alcance y de sus ojos, este dichoso aparato. Querida, tienes que ense&ntilde;ar un poco m&aacute;s. Recuerda Meli que&hellip; &iexcl;Lo que no se exhibe no se vende y de lo que no se habla, no existe! &mdash;Y haci&eacute;ndome dar una media vuelta, palmote&aacute;ndome una nalga, me lo recalc&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Contactos querida! Todo en esta vida se hace a base de relaciones p&uacute;blicas. Si uno de tus seguidores no tiene el dinero ni los modos para comprar algo de lo que anuncias, es probable que dentro de su grupo familiar o entre las amistades, otras personas si cuenten con la suficiente capacidad econ&oacute;mica para hacerlo. Vas a ver mi preciosa Meli, que con unas pocas fotos sugestivas, este aparatito no dejar&aacute; de repicar. &mdash;Ella me tom&oacute; por el brazo, y yo con la urgente necesidad de desconectarme de mis intranquilidades, agradecida la acompa&ntilde;&eacute; caminando ambas, luciendo nuestras compinches y bonitas sonrisas.<\/p>\n<p>&mdash;Finalmente me decid&iacute; por un bikini negro, normalito, de anudar a las caderas y por detr&aacute;s del cuello, no tan sugestivo. Y un &laquo;outfit&raquo; deportivo para usar en el Gym, adquiriendo un ajustado top gris, tambi&eacute;n una camiseta estampada y sin mangas para usar por encima, junto a unos leggins de color azul con dise&ntilde;o floral. Zapatillas suaves y flexibles de color blanco complementaron mi atuendo.<\/p>\n<p>Agoto mi cigarrillo tras darle una &uacute;ltima calada, &ndash;no tan placentera, la verdad&ndash; y lanzo con molestia, la colilla hacia la calle. Sirvo ron en mi peque&ntilde;a copa y de un solo trago la termino, sin detenerme a ofrecerle a Mariana.<\/p>\n<p>&mdash;Al comienzo me sent&iacute; algo insegura al posar, pero luego con el tiempo me tom&eacute; confianza y lo hice como toda una profesional. Mirando despreocupada a la distancia o inclinando la cabeza un poco, como si en el suelo se me hubiera perdido algo, abriendo un poco el comp&aacute;s de mis piernas para hacerlas ver un poco m&aacute;s largas. En otras dejaba un espacio entre mis brazos y el torso, luego de forma coqueta apretaba con los brazos mis puchecas para cambiarles la forma e incrementar su volumen. Fadia estaba feliz en su rol de fot&oacute;grafa y me alentaba a girarme m&aacute;s de una vez, dici&eacute;ndome: &laquo; &iexcl;Mu&eacute;vete&hellip; eso, eso, contonea tus caderas!&raquo; o &laquo; &iexcl;Est&iacute;rate y alarga esos brazos!&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Pero las que m&aacute;s me gustaron fueron unas tomas que me hizo de abajo para arriba, &ndash;al lado de la piscina y con el verde de los arbustos por escenario&ndash; con mi pose de tres cuartos, donde pod&iacute;a verse bien la redondez y firmeza de mis gl&uacute;teos, la sinuosa silueta estrecha de mi cintura, y algo de la curva de mis senos. &iexcl;Sonri&eacute;ndole siempre a la c&aacute;mara!<\/p>\n<p>Pero Mariana ahora no sonr&iacute;e, y uniendo las palmas de sus manos frente a su boca, nerviosa se golpea repetitivamente los labios mientras recuerda lo sucedido.<\/p>\n<p>&mdash;En el gimnasio, junto a las m&aacute;quinas para el entrenamiento funcional por escenario, y el reflejo de mi cuerpo por detr&aacute;s en el espejo de pared a pared, con Fadia hicimos otra sesi&oacute;n de fotos pero mucho m&aacute;s r&aacute;pida, debido a que se le estaba haciendo tarde para recibir sus masajes.<\/p>\n<p>&mdash;Nunca me dijiste nada y mucho menos me las mostraste. No s&eacute; porque ten&iacute;as esa impresi&oacute;n de m&iacute;, y pensaste que me iba a enojar, si siempre fui yo quien te instaba a lucir con tranquilidad tu cuerpo en la playa, o en las piscinas de los lugares adonde &iacute;bamos. &iexcl;Ese fue otro m&aacute;s de tus est&uacute;pidos secretos!<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, cielo, pero enti&eacute;ndeme. &ndash;Le respondo agitando mis manos abiertas de manera compulsiva, exagerada. &ndash; Esas fotos eran para usarlas en el perfil falso, mostr&aacute;ndome as&iacute;, tan desinhibida y libre, ante un poco de gente extra&ntilde;a y yo, inconscientemente lo relacion&eacute; con Jos&eacute; Ignacio y supuse que no ser&iacute;a tan agradable para ti, saber que &eacute;l me podr&iacute;a ver as&iacute;. Contigo acompa&ntilde;ada era una cosa, sola en ese quim&eacute;rico perfil, era otra.<\/p>\n<p>&mdash;Pero ese malparido &laquo;siete mujeres&raquo; ya hab&iacute;a visto m&aacute;s de la cuenta, y muy de cerca. &iquest;&iexcl;Cu&aacute;l era la puta diferencia!? &mdash;Le pregunto enojado.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;La diferencia es que tu no lo sabias! &ndash;Le contesto grit&aacute;ndoselo a la cara. &ndash; Yo&hellip; yo deb&iacute;a guardar contigo las apariencias. Segu&iacute;a sinti&eacute;ndome culpable y por eso omit&iacute; mostr&aacute;rtelas. &iquest;Me brindas otro traguito, por favor? &mdash;Se lo solicito aminorando el volumen de mi voz.<\/p>\n<p>Y en una rara pero armoniosa composici&oacute;n, mezcla de recuerdos o de palabras en un cruel mensaje, relat&aacute;ndome su inolvidable trasegar, las im&aacute;genes en mi mente van tomando forma y color, detallando como un viejo &aacute;lbum de fotograf&iacute;as, su desleal pasado. Reboso su pl&aacute;stica copa y estiro mi brazo para que ella la reciba y beba, procurando no rozarle las puntas de sus dedos. Lo recibe y despacio bebe, saboreando el dulce caramelo y la vainilla de su ron.<\/p>\n<p>&mdash;Antes de salir del club te llam&eacute; para avisarte que iba para la casa. Te extra&ntilde;&oacute; y te preocupaste pensando que algo me suced&iacute;a, no emocionalmente hablando, si no pregunt&aacute;ndome por mi parte f&iacute;sica, que curiosamente era lo &uacute;nico que estaba bien.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No estoy enferma, cielo! S&oacute;lo algo triste y preocupada por los negocios que no se me quieren dar. &iexcl;Amor, no demores mucho esta noche por favor, que tengo antojos de que me mimes y me hagas el amor! &mdash;Te respond&iacute; para tranquilizarte y esa fue mi petici&oacute;n final antes de culminar esa llamada.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que lo recuerdo, y m&aacute;s al llegar a casa afanado, pues me qued&eacute; pensando en ti el resto de la tarde, al escucharte hablar con la voz apagada, como cuando te inquieta algo. Iba con la intenci&oacute;n de tomarte entre mis brazos, acariciarte el cabello por detr&aacute;s del cuello y bordear los pliegues de tus orejas con las yemas de mis dedos pues s&eacute; que te fascina. Sin embargo al entrar a casa, me sorprend&iacute; al no hallarte a ti recibi&eacute;ndome y por el contrario fue el&hellip; &iexcl;Hola Cami! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?, de Natasha que jugaba en la sala con Mateo armando el rompecabezas de los &laquo;Transformers&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Mi loquito salt&oacute; a mis brazos como siempre, y lo elev&eacute; por los aires dando junto a &eacute;l unas tres vueltas. Luego pregunt&eacute; por ti y al un&iacute;sono me respondieron que estabas arriba en el estudio, atendiendo unas visitas. Sub&iacute; de inmediato y all&iacute; me encontr&eacute; con la sorpresa de ver a nuestros supuestos amigos, Fadia y Eduardo, compartiendo contigo una copa de vino tinto ustedes dos, y ese hijo de puta, bebi&eacute;ndose un vaso de mi &laquo;Old Parr 12 a&ntilde;os&raquo;, sin hielo por supuesto.<\/p>\n<p>&mdash;Si es verdad. Yo tampoco los esperaba. Cayeron de sorpresa, sin darme tiempo para avisarte. &mdash;Le manifiesto a Camilo y bebo otro poco, terminando con una &uacute;ltima aspirada, mi cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash;Nos saludamos y te dej&eacute; con ellos mientras iba a nuestra alcoba para darme una ducha y ponerme algo m&aacute;s c&oacute;modo. Estaba cansado y no me apetec&iacute;a salir esa noche. Pero al irme desvistiendo, vi sobre nuestra cama, tirados en desorden tus ropas. No era usual en ti hacerlo, pero supuse que por el cansancio, atendiendo a Mateo y a Natasha, y luego a nuestros nocturnos visitantes, no te hab&iacute;a dado tiempo para ponerlo todo en orden.<\/p>\n<p>&mdash;Levant&eacute; tus zapatos negros, &ndash;sucios los tacones y embarrados de tierra en las puntas&ndash; dej&aacute;ndolos en el zapatero de tu armario. Tom&eacute; tus veladas medias grises con una mano y con la otra tu falda, que me oli&oacute; raro, como a perro mojado. De hecho pude observar algunos cortos pelos blancos. No le di mayor importancia, pero al recoger tu abrigo negro, el que te hab&iacute;a obsequiado en marzo, me di cuenta de que a los costados y en la parte baja por detr&aacute;s cerca de la abertura, hab&iacute;a muchos m&aacute;s. Y desacostumbrado mi olfato a ese olor diferente, me hizo adivinar que hab&iacute;as estado acariciando a un perro lanudo.<\/p>\n<p>&mdash;No lo colgu&eacute; junto a los otros, pues deb&iacute;amos enviarlo a lavar para sacarle todo el olor y ese pelambre blanco. Te lo iba a decir m&aacute;s tarde, cuando por fin pudi&eacute;ramos estar solos, pero por estar luego hablando con Eduardo, muy interesado en los planos y la construcci&oacute;n del hotel eco-sustentable que yo manten&iacute;a sobre la mesa de dibujo, &ndash;con los peque&ntilde;os containers a escala&ndash;dise&ntilde;ando patrones de construcci&oacute;n con ellos sobre un terreno &uacute;nicamente existente en mi mente, se me pas&oacute; por alto hacerte el comentario.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Entonces te diste cuenta? A veces creo que en vez de arquitecto, no te hubiera ido mal trabajando como detective. Eres muy observador. &mdash;Le comento algo apenada y sin sonre&iacute;r.<\/p>\n<p>&mdash;Menos mal que no se demoraron, aunque al ir contigo, &ndash;tomados de la mano para despedirlos en la puerta&ndash; Eduardo se acerc&oacute; a tu o&iacute;do y te susurro algo. No me dijiste nada despu&eacute;s. Yo tampoco pregunt&eacute;. Me acerqu&eacute; a la sala para acompa&ntilde;ar a Natasha y a Mateo, esperando con prudencia a que colocaran las &uacute;ltimas piezas del rompecabezas, esperanzado tambi&eacute;n en que ella se marchara r&aacute;pido para su casa y nos dejara a ti y a m&iacute;, disfrutar por fin de nuestra intimidad. Estaba deseoso de irme contigo a la cama. &mdash;Termino por decirle y espero a que me responda sobre ese momento en espec&iacute;fico.<\/p>\n<p>&mdash;Me dijo que no me preocupara, que &eacute;l se encargar&iacute;a desde ese momento en adelante para acompa&ntilde;arme a visitar los clientes, apoy&aacute;ndome con los cierres, y que as&iacute; entre los dos lograr&iacute;amos salir adelante de la sequ&iacute;a de negocios. &iquest;Sabes? Me alegr&eacute;. Pero no se me pas&oacute; por la cabeza en ese instante, cu&aacute;les ser&iacute;an sus pautas ni las t&aacute;cticas empresariales que obligada, deber&iacute;a emprender junto a &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Y mientras que Naty y t&uacute; se dedicaban a organizar el desorden de fichas dentro de su caja, a rega&ntilde;adientes llev&eacute; a nuestro peque&ntilde;o a su alcoba para obligarlo a dormir. No fue una labor tit&aacute;nica pues Mateo estaba cansadito y se durmi&oacute; pronto. Aprovech&eacute; esos minutos para darle una repasada r&aacute;pida al Instagram en el m&oacute;vil empresarial. Fue m&aacute;s por vanidad que lo hice, y comprob&eacute; que Fadia hab&iacute;a acertado al subir esas fotograf&iacute;as. Muchos corazones y bastantes comentarios aduladores. De mis clientes, de mis compa&ntilde;eros de oficina. Especialmente de &eacute;l, por supuesto. Sent&iacute; una opresi&oacute;n desacostumbrada en mi pecho; satisfacci&oacute;n por una parte, y la infaltable sensaci&oacute;n de culpabilidad por el otro. Lo apagu&eacute; como todas las noches lo hac&iacute;a, despu&eacute;s de bloquearlo con un patr&oacute;n desconocido por ti.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Obligada? &iquest;A qu&eacute; te refieres? &mdash;Le pregunto interesado, pues es lo m&aacute;s destacable para m&iacute; dentro de todo lo que me acaba de contar. El resto, su femenina curiosidad por los comentarios sobre esas im&aacute;genes posteadas y el que hubiera bloqueado ese tel&eacute;fono con una clave desconocida, en verdad ahora me importan muy poco. &iexcl;Nunca le revis&eacute; nada pues mi confianza en ella era total!<\/p>\n<p>&mdash;Efectivamente para comienzos de agosto, Eduardo despu&eacute;s de reunirnos a todos en su oficina, nos solicit&oacute; escoger con detenimiento a los tres clientes que cada uno ve&iacute;amos como m&aacute;s viables para cerrar los negocios, y que en un informe le expusi&eacute;ramos los inconvenientes con los que nos hab&iacute;amos encontrado para concretar dichas ventas, ya fuera de los apartamentos de inter&eacute;s social al sur de la ciudad, o de las casas en Pe&ntilde;alisa. Y se ofreci&oacute; para planear contactos telef&oacute;nicos primero, y luego citas puntuales para asistirnos personalmente y finiquitar las ventas.<\/p>\n<p>&mdash;Y as&iacute; ocurri&oacute;, en mi caso con dos de los interesados en los apartamentos, solucionando &laquo;milagrosamente&raquo; el problema de la financiaci&oacute;n de los mismos con la ayuda de la gerente del banco. Pero en cuanto al cliente de la casa tipo &ldquo;D&rdquo; la m&aacute;s peque&ntilde;a de la agrupaci&oacute;n campestre, fue mucho m&aacute;s complicado.<\/p>\n<p>&mdash;Se trataba de un profesor que dictaba c&aacute;tedra de econom&iacute;a y finanzas en una universidad de Ibagu&eacute;. Ten&iacute;a el perfil crediticio limpio, podr&iacute;a adquirirla si quisiera pero estaba indeciso pues no contaba con el efectivo para ofrecer al banco como cuota inicial. A la esposa le hab&iacute;a fascinado todo el complejo cuando lo visit&oacute; a mitad de Julio, coment&aacute;ndome que so&ntilde;aba con ver a sus dos peque&ntilde;os crecer disfrutando de todos los beneficios que ofrec&iacute;a el lugar. Ni que decir que la casa le encant&oacute;, pero toda la parte econ&oacute;mica la manejaba el profesor, y ella sumisa, acataba siempre lo que su esposo decidiera.<\/p>\n<p>&mdash;Averig&uuml;&eacute; que la se&ntilde;ora ten&iacute;a unos ahorros m&aacute;s que suficientes para cancelar la cuota inicial, pero el marido los manten&iacute;a invertidos a&ntilde;o tras a&ntilde;o en un certificado de dep&oacute;sito a t&eacute;rmino en el banco y que estaba ya por vencer. Era un caso perdido pero aun as&iacute; se lo coment&eacute; a Eduardo, y &eacute;l despu&eacute;s de dos o tres llamadas, consigui&oacute; asombrosamente una nueva cita con el profesor, pero esta vez en un hotel en Bogot&aacute; con todos los gastos pagados, para el &uacute;ltimo fin de semana del mes.<\/p>\n<p>&mdash;El mismo lo recibi&oacute; en el aeropuerto y lo traslad&oacute; hasta el hotel. Desde all&iacute; me escribi&oacute; unos mensajes al WhatsApp del m&oacute;vil de la empresa, indicando que necesit&aacute;bamos hablar los dos antes de la reuni&oacute;n programada para la hora del almuerzo y que el lugar m&aacute;s conveniente era en el apartamento de soltero, donde se supon&iacute;a que yo viv&iacute;a.<\/p>\n<p>En el rostro de Camilo los m&uacute;sculos se le tensan y arquea las cejas.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo s&eacute;, A mi tambi&eacute;n se me hizo extra&ntilde;o pero entusiasmada por estar a punto de cerrar esa venta, la m&aacute;s importante del mes, me dirig&iacute; hasta all&iacute;. T&uacute; esa ma&ntilde;ana estabas sosteniendo una reuni&oacute;n con la junta directiva de la constructora, por lo tanto tan solo te dej&eacute; una nota de voz desde mi tel&eacute;fono personal, avis&aacute;ndote que saldr&iacute;a a cumplir la cita que te hab&iacute;a mencionado, pero que me ir&iacute;a antes para arreglarme un poco el cabello, visitando la peluquer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Sorpr&eacute;ndete! Al llegar al apartamento y abrir la puerta, Fadia ya se encontraba all&iacute; sentada, leyendo una revista de far&aacute;ndula en la sala de estar.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y t&uacute; que haces ac&aacute;? &mdash;Le pregunt&eacute; y ella simplemente sonri&oacute;, respondi&eacute;ndome luego que estaba all&iacute; para ayudarme con la elecci&oacute;n de la ropa con la que deber&iacute;a asistir a esa cita.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ropa? &iquest;Cu&aacute;l ropa? &mdash;Le pregunt&eacute; extra&ntilde;ada.<\/p>\n<p>&mdash;Querida, &ndash;me respondi&oacute; coloc&aacute;ndose en pie&ndash; s&eacute; que tienes buen gusto y te encanta estar a la moda, pero por temor a lo que piense tu marido, no tienes en tu ropero ning&uacute;n vestido con el cual capturar el inter&eacute;s de los hombres, y esta cita es crucial, ya lo sabes. As&iacute; que te he tra&iacute;do dos vestidos para que elijas con cual vas a asistir y embobar a ese profesor.<\/p>\n<p>&mdash;Ambos sabemos que Eduardo la manten&iacute;a informada de todo, por lo tanto no sospech&eacute; nada y me alegr&eacute; por su desinteresada colaboraci&oacute;n. Fuimos a la alcoba principal donde sobre la cama, extendidos estaban dos vestidos. Uno era un enterizo liso color rojo escarlata satinado. Magnas largas y acentuado escote en V y con abertura al lado izquierdo a pesar de que al pon&eacute;rmelo me podr&iacute;a quedar bastante m&aacute;s arriba de las rodillas. Era hermoso pero bastante revelador.<\/p>\n<p>&mdash;El otro era un blazer gris a cuadros, m&aacute;s discreto es verdad, con las mangas largas tipo farol y de corte cruzado para abotonar por el interior con un solo bot&oacute;n y externamente por el costado a dos botones forrados en terciopelo negro, ubicados desde la parte baja del pecho hasta la cintura. Con un delgado ribete negro y solapas tambi&eacute;n de mismo color y material de los botones.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Fadia est&aacute;s loca si crees que ir&eacute; vestida con alguno de estos! &mdash;Le respond&iacute; un tanto incomoda.<\/p>\n<p>&mdash;Vas a ir preciosa, por supuesto que ir&aacute;s. &iexcl;Cr&eacute;eme! &mdash;Me respondi&oacute; con una seguridad tal, que un escalofr&iacute;o recorri&oacute; mi espalda hasta hacerme erizar los vellitos de mi nuca y los antebrazos.<\/p>\n<p>&mdash;Es importante para ti cerrar ese negocio. Y para Eduardo es imprescindible que lo hagas para qu&eacute; a fin de mes, &eacute;l qued&eacute; bien ante las directivas, mejorando los resultados del mes pasado. Lo est&aacute;n presionando demasiado y mi esposo est&aacute; para cargos m&aacute;s altos en esa constructora. M&iacute;ralo de esta manera, Meli. &iexcl;Un favor se paga con otro favor!<\/p>\n<p>&mdash;Segundos despu&eacute;s escuch&eacute; como se abr&iacute;a la puerta del apartamento y a Eduardo ingresando presuroso a la habitaci&oacute;n, salud&aacute;ndome de beso en la mejilla y con un fuerte abrazo, sonriente. Tambi&eacute;n bes&oacute; levemente a Fadia en los labios, sin reflejarse la emoci&oacute;n en ninguno de los dos.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien Meli, &iquest;por cu&aacute;l te decidiste? El rojo est&aacute; espectacular. &iquest;No lo crees? &mdash;Me pregunt&oacute;, mientras acariciaba una zona de la tela.<\/p>\n<p>&mdash;Les expliqu&eacute; a los dos, de varias maneras, que no ve&iacute;a necesario asistir a la cita con alguno de esos vestidos tan cortos y provocativos, pues al cliente le iba a dar con seguridad una imagen contradictoria y podr&iacute;a pensar que mi intenci&oacute;n era seducirlo para que firmara el contrato de compra-venta.<\/p>\n<p>&mdash;Esa es precisamente la idea, querida. &mdash;Intervino Fadia colocando su mano suavemente sobre mi hombro, como si quisiera evitar mi sobresalto y de paso acallar mi justificado reclamo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Malparidos hijos de puta! &mdash;Se le escapa con potencia y furia a Camilo su sorpresa, envuelta en ese par de groseras palabras, apret&aacute;ndose con fuerza y a dos manos, los parietales de su cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Eduardo ha conseguido que viniera a Bogot&aacute;, &ndash;prosigui&oacute; Fadia explic&aacute;ndome la situaci&oacute;n&ndash; y hemos invertido dinero y tiempo para que puedas conseguir que firme el contrato. Estaba algo indeciso pero&hellip; Como a todo cliente que ha puesto inconvenientes, le hemos ofrecido un bono excepcional, sin descuentos en el precio claro est&aacute;, pero con un valor adicional infinitamente superior que solamente &eacute;l podr&aacute; disfrutar y no querr&aacute; despreciar, al conseguirle pasar un rato &iacute;ntimo y agradable con su hermosa asesora, si realiza la compra hoy mismo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute;? Estas dici&eacute;ndome que tengo que acostarme con ese profesor. Est&aacute;n los dos completamente chiflados. Se acab&oacute;, en serio no m&aacute;s. &iexcl;Me voy, lo dejo todo! &mdash;Les dije y alcanc&eacute; a llegar a la sala para recoger mi abrigo y el bolso, pero Eduardo detr&aacute;s de m&iacute;, tom&aacute;ndome con fuerza por el brazo, me detuvo en seco y me dijo sin sobresaltarse&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; Lo vas a hacer sin rechistar, porque de lo contrario me ver&eacute; forzado esta noche, &ndash;mientras cuidas con tanto esmero al precioso Mateo en tu casa&ndash; a invitar a mi amigo Camilo al bar para tomarnos unos traguitos, aprovechando que est&aacute; feliz por el &eacute;xito que ha obtenido con ese proyecto que ha tenido en mente durante tantos meses, ehhh&hellip; El del est&uacute;pido hotel ese, construido con contenedores usados, y haber obtenido el respaldo total dentro de la junta directiva para desarrollarlo, gracias obviamente a mis buenas intenciones.<\/p>\n<p>Mi esposo se pone en pie, me mira igual de sorprendido que yo en aquellos momentos, y me dice&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;O sea que fue &eacute;l? No me dijeron quien, ni como se hab&iacute;an enterado del proyecto en el que ven&iacute;a trabajando. Me pidieron que se los explicara y les gust&oacute;. Don Octavio tenia disponible un amplio terreno en el Choc&oacute;, exactamente en Nuqu&iacute;, sin tener muy claro el uso que podr&iacute;a darle y me hizo el ofrecimiento de viajar hasta all&iacute;, para sobre el terreno explicarles con m&aacute;s detalle c&oacute;mo podr&iacute;amos construir el proyecto, vendi&eacute;ndoles a ellos mis ideas o finalmente si lo deseaba, asoci&aacute;ndonos de ser necesario.<\/p>\n<p>&mdash;Pues cielo, ya sabes qui&eacute;n fue el que te hizo el favor. &mdash;Le respondo y continuo relat&aacute;ndole esos angustiantes momentos.<\/p>\n<p>&mdash;Y entre chiste y chanza comentarle lo preocupado que me encuentro por la relaci&oacute;n tan &laquo;especial&raquo;, que su leal esposa mantiene con uno de los compa&ntilde;eros de trabajo. Y conozco de antemano que a Camilo no le va a gustar para nada saber de qui&eacute;n se trata, y much&iacute;simo menos que si no llega a creer en mis palabras, desafortunadamente tenga que observar en un corto video que alguien desinteresadamente me hizo llegar, a su esposa con ese otro compa&ntilde;ero, certificando el grado de intimidad al que ha llegado su mujercita con ese personaje, cuando se encuentra lejos de casa. Que pesar Meli preciosa, que por no poner un poco m&aacute;s de tu parte en los negocios, mi amigo Camilo deba solicitarte con justa causa el divorcio. &iexcl;Y con lo bien que se les ve&iacute;a juntos, a los tres!<\/p>\n<p>&mdash;Me eche a llorar de inmediato y me arrodill&eacute;. &iexcl;Lo juro ante Dios que le solicit&eacute; que no me obligara a traicionarte! Soborn&aacute;ndome para alquilar mi cuerpo unas horas por una maldita comisi&oacute;n, y finalmente, benefici&aacute;ndolo a &eacute;l ante los ojos de los socios de la constructora. &iquest;Por qu&eacute; no lo hice y lo hablaba contigo asumiendo las consecuencias? Por f&iacute;sico miedo a perderte. &iexcl;Por eso!<\/p>\n<p>&mdash;No llores mu&ntilde;eca, ni te amargues por esa bobadita. Eso al principio le da a una de todo, y luego al final no se le hace asco a nada. &mdash;Me dijo Fadia con una tranquilidad que me dej&oacute; estupefacta.<\/p>\n<p>&mdash;Desolada ante las evidencias y presionada por la culpa, me regres&eacute; en medio de mi llanto hacia la alcoba y me encerr&eacute; all&iacute;, sola. &iexcl;Otro ron, por favor!<\/p>\n<p>Camilo me lo sirve sin prisa, pero tembloroso, riega un poco en el suelo, muy cerca de sus pies. Me lo alcanza y &eacute;l va sirviendo el suyo con mayor cuidado, despu&eacute;s de chuparse los dedos.<\/p>\n<p>&mdash;No te demores mucho que tenemos que salir en media hora para llegar puntuales al hotel. &mdash;Le escuch&eacute; decir a Eduardo tras la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;Me decid&iacute; por el vestido gris con el que me exhib&iacute;a menos. Pero debajo de &eacute;l, hab&iacute;a un conjunto de ropa interior negra, con delicados encajes y sumamente er&oacute;tica. El sujetador era de una sola pieza con copas que realzaban mis pechos, texturizado en brillante y el&aacute;stica cuerina. Con un cord&oacute;n negro por el frente, cruzando en &laquo;X&raquo; los broches met&aacute;licos delanteros de forma sexy. Y por bragas una tanga de hilo diminuto y compa&ntilde;era, igualmente negra, pero con una visible abertura en el medio, dej&aacute;ndome en claro a lo que ir&iacute;a. Medias de malla para sujetar en los muslos con el liguero y unas botas de falsa piel brillante, las puntas cromadas al igual que el angosto tac&oacute;n de diez cent&iacute;metros, que me llegaban por encima de las rodillas. Fadia hab&iacute;a pensado en todo.<\/p>\n<p>&mdash;Me mir&eacute; en el espejo del tocador y el reflejo me hizo ver exactamente como lo que parec&iacute;a. &iexcl;Una mujerzuela dispuesta a entregarse por dinero a un hombre que no quer&iacute;a gast&aacute;rselo! &iquest;O quiz&aacute;s ya lo era? Tal vez s&iacute;, al haberte mentido sobre lo acontecido con Jos&eacute; Ignacio, manteni&eacute;ndolo a tus espaldas.<\/p>\n<p>&mdash;Al salir a la sala, Fadia me ayud&oacute; a peinarme y retocar mi maquillaje, con sombras de tonos grises color humo y delineador negro, con l&iacute;neas exageradamente gruesas, &ndash;destacando el azul de mis ojos&ndash; otorg&aacute;ndome a la vez, un aspecto bastante g&oacute;tico. Al verme en la pantalla de mi m&oacute;vil, tras hacerme ella unas cuantas fotograf&iacute;as, levant&eacute; mis hombros y sal&iacute; resignada. &iexcl;Igual, iba para mi entierro!<\/p>\n<p>&mdash;Al llegar al hotel lo salud&eacute; nerviosa, ofreci&eacute;ndole con delicadeza mi mano. Me la apret&oacute; con la fuerza de un pe&oacute;n. Pude entrever que al igual que yo, no se sent&iacute;a c&oacute;modo con la nueva situaci&oacute;n. Su voz algo ronca al principio, nos invit&oacute; a acompa&ntilde;arlo al comedor, alejado de m&iacute;, muy cercano a Eduardo. La suaviz&oacute; despu&eacute;s, al retirar por el espaldar el asiento, invit&aacute;ndome caballerosamente a sentarme a la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Durante el almuerzo habl&oacute; con Eduardo de otros temas relacionados con la intenci&oacute;n del gobierno de gravar con m&aacute;s aranceles, algunos productos de la canasta familiar. Mentalmente me escabull&iacute; de aquel lugar, pensando en ti, en nuestro matrimonio y en nuestro hijo. Sopes&eacute; en una balanza imaginaria, lo que podr&iacute;a perder si me rehusaba, y lo que podr&iacute;as llegar a ganar t&uacute; en la constructora, si acced&iacute;a y callaba, de nuevo.<\/p>\n<p>Ambos bebemos, mir&aacute;ndonos sin decirnos nada m&aacute;s. Mariana con el azul de sus ojos completamente aguados, y en los m&iacute;os toda la lluvia de mis desgracias, aneg&aacute;ndolos. Sincronizados buscamos aliento y soporte en un nuevo cigarrillo. Ella con sus blancos y yo con mis rubios. Despu&eacute;s de encenderlos, cada quien con su encendedor, mi esposa aun afligida continua con su historia&hellip; &iquest;De cobard&iacute;a o de valor?<\/p>\n<p>&mdash;Y aqu&iacute; estamos, ya sabes que decid&iacute; hacer, por necedad o por amor, seg&uacute;n como lo quieras ver. Pero no fue f&aacute;cil para m&iacute;, te lo juro.<\/p>\n<p>&mdash;Luego del almuerzo nos sentamos en el bar del hotel, El profesor con un Manhattan, Eduardo con su acostumbrado Jack Daniel&rsquo;s y yo, con un Bloody Mary servido, me alejo de ellos buscando el tocador. No me demoro pues no hice nada en el ba&ntilde;o, solo buscaba un espacio libre, para escribirte un mensaje que me diera valor. &iexcl;Recuerda que te amo! Y regres&eacute; junto a ellos.<\/p>\n<p>&mdash;Acerc&aacute;ndome, me detengo unos metros antes para observarlos. Hablan de la compra de la casa. Eduardo le expone los beneficios, el profesor los inconvenientes econ&oacute;micos. No son insalvables si utiliza los ahorros que le lleva administrando por a&ntilde;os a su mujer, le debe de estar diciendo Eduardo. Duda y se toma a dos manos la cabeza sin decidirse a firmar el contrato expuesto antes sus ojos sobre la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Falta un peque&ntilde;o empuj&oacute;n, un incentivo que haga a&ntilde;icos su resistencia. Eduardo se le acerca un poco y le habla algo al o&iacute;do, pero mir&aacute;ndome. Escuch&aacute;ndolo con atenci&oacute;n, el profesor igualmente me observa con detenimiento. Est&aacute; nervioso y preocupado. Algo est&aacute;n murmurando o negociando, y entonces Eduardo con el movimiento de su dedo &iacute;ndice reclama mi presencia. Me siento, desplazando antes mi silla al costado del profesor, y tomo mi coctel inclin&aacute;ndome un poco hac&iacute;a &eacute;l, dej&aacute;ndole observar por instantes lo que se podr&aacute; encontrar debajo de la tela del vestido, con la ampl&iacute;a abertura que se forma indisciplinadamente en mi escote.<\/p>\n<p>&mdash;Meli, aqu&iacute; el profesor est&aacute; un poco indeciso en cerrar el trato. Le he comentado que estas dispuesta a lo que sea con tal de hacernos felices a todos. &mdash;Comenta con un tono de fingida preocupaci&oacute;n, Eduardo.<\/p>\n<p>&mdash;No me sorprendo ante ese &iexcl;Lo que sea! Pues advertida ya estaba. Asent&iacute; con el leve movimiento de mi cabeza y le dije al profesor muy cerca de su oreja, algo as&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Estoy segura de que a su esposa le va a agradar vivir all&iacute;, y sus hijos quedaran encantados. No va a sacrificar mucho si ella lo desea tanto. Obviamente para m&iacute; y la constructora, ser&aacute; un placer atender sus requerimientos si decide firmar este contrato. &mdash;S&iacute;, cielo. Tambi&eacute;n delante de Eduardo, como obligada se lo promet&iacute;, le habl&eacute; al profesor no solo de aquella venta de la casa, sino del alquiler de mi cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;Y&hellip; En &uacute;ltimas para darle mayor seguridad y confianza, yo&hellip; Yo le tom&eacute; su mano izquierda y&hellip; Melosa le dije&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Ven, vamos a subir a tu habitaci&oacute;n y all&iacute; podr&aacute;s tomar la decisi&oacute;n con mayor tranquilidad.<\/p>\n<p>Sin ron para beber, paso saliva y le doy otra calada a mi cigarrillo. Camilo callado se pone en pie. Mantiene presionado entre sus labios el rubio aspir&aacute;ndolo con lentitud, pues sus manos las mantiene incrustadas entre los bolsillos traseros de su corto pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Sentados al borde de la cama, &ndash;mi esposo se reh&uacute;sa a mirarme, agachando su cabeza&ndash; ambos nerviosos pero quiz&aacute; el pobre hombre m&aacute;s asustado que yo, temblaba y no se atrev&iacute;a a nada. Pensando en que aquella entrega forzada deber&iacute;a hacerla durar lo menos posible, tom&eacute; su mano, la que ten&iacute;a m&aacute;s cerca, y la deje caer un poco por encima de la rodilla de mi pierna izquierda. Indeciso me mir&oacute; a los ojos y luego dirigi&oacute; los suyos hacia su mano, con los dedos que permanec&iacute;an r&iacute;gidos sobre la piel de mi pierna. No quer&iacute;a seguir all&iacute;, me sent&iacute;a aparte de asqueada, sofocada, por lo tanto puse mi mano sobre la suya y con mis dedos metidos en el espacio intermedio que dejaban su pulgar y el &iacute;ndice, de los otros tres, y sin dejar de observar su reacci&oacute;n y el sudor en su frente, yo misma corr&iacute; con la m&iacute;a, esa mano inerte y se la desplac&eacute; algunos cent&iacute;metros hacia el c&aacute;lido interior de mis muslos, bajo la tela gris a cuadros de mi vestido, d&aacute;ndole libertad para que avanzara m&aacute;s hacia m&iacute;&hellip; M&iacute; ap&aacute;tica vulva, inst&aacute;ndole a que continuara &eacute;l solito con la exploraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No lo hizo de inmediato, esperaba algo m&aacute;s de m&iacute; o necesitaba reunir mayor valor. Y abr&iacute; lo que m&aacute;s pude los muslos, en clara se&ntilde;al de que ya me pod&iacute;a tocar. Y finalmente se decidi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Se me revuelca el est&oacute;mago y me entran ganas de vomitar al recordarlo. &mdash;Le explico a Camilo antes de continuar y le consulto&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te lo imaginas? O prefieres que no te cuente m&aacute;s que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Quiero saber&hellip; Promet&iacute; escucharte a pesar de lo incomodo que pueda resultar para ti y especialmente para m&iacute;. Dentro de m&iacute; existe ahora miedo, dolor y angustia, es verdad. Pero necesito conocerlo todo y enfrentarnos los dos a la verdad, y no mantenernos por siempre comi&eacute;ndonos la cabeza, dudando por siempre. Yo de ti y t&uacute; de mi reacci&oacute;n. &iexcl;Cu&eacute;ntamelo todo, tal como sucedi&oacute;! &mdash;Me interrumpe con algo de indecisi&oacute;n en su tono de voz, pero con mucha sabidur&iacute;a y templanza.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, cielo. Hagamos como t&uacute; dices. &mdash;Le respondo y prosigo relat&aacute;ndole sin alejarse de mi interior, la verg&uuml;enza y el sufrimiento debido al tono que le imprime a sus palabras, haci&eacute;ndome sentir como una vulgar prostituta. Esa no era yo, su Mariana, y Camilo lo sabe.<\/p>\n<p>&mdash;Al notar la abertura en la tanga, sin nada de tela que le opusiera resistencia a sus gruesos dedos, se le ilumin&oacute; el semblante y se transform&oacute;, de t&iacute;mido profesor a una fiera con hambre voraz y ganas de besarme en la boca, mientras escarbaba entre mis labios vaginales sin tacto ni dedicaci&oacute;n. Apart&eacute; mi rostro pues ten&iacute;a mal aliento y se lo dije sin reparos y en frente de Eduardo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Eduardo estaba ah&iacute;? &iquest;Con ustedes viendo todo? &mdash;Asombrado le pregunto a Mariana.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; se&ntilde;or. Tu querido amigo convino con el profesor, en estar presente todo el tiempo que durara&hellip; Esa reuni&oacute;n. Yo tambi&eacute;n le insinu&eacute; que nos dejara a solas, pero &eacute;l con su sonrisa maliciosa, la expresi&oacute;n macabra y asquerosa en su rostro, me dijo que era por el bienestar de los tres. Por mi seguridad, primero que todo y por el trato ya pactado con el profesor. Y por el disfrute suyo, al contemplar sin molestarnos, como cerr&aacute;bamos el negocio, abri&eacute;ndome de piernas para un desconocido.<\/p>\n<p>&mdash;Se sent&oacute; en un c&oacute;modo sill&oacute;n, en la esquina opuesta a la cama de aquella habitaci&oacute;n y desde all&iacute; nos observ&oacute;. El profesor sac&oacute; entonces de su bolsillo una cajita de chicles y me ofreci&oacute; uno que no acept&eacute;. Lo vi retirarse hacia el ba&ntilde;o, mascando la goma de manera grotesca, como rumian las vacas una porci&oacute;n de c&eacute;sped o de paja. &iexcl;Horrible! Y mientras tanto, me liber&eacute; la tela del vestido un poco, desaboton&aacute;ndolo yo misma, mientras regresaba el cliente. No era por ganas de sexo, sino con la intenci&oacute;n de que aquel trato se finiquitara lo antes posible. Por lo tanto a su regreso los dej&eacute; all&iacute; solos y me levant&eacute; en b&uacute;squeda del ba&ntilde;o. Me sent&iacute; terrible al pensar que por obligaci&oacute;n me convertir&iacute;a en una esposa infiel, pero me retir&eacute; el vestido, dej&aacute;ndome puesta la sugestiva lencer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Me acerqu&eacute; a donde estaba Eduardo y de sus manos tom&eacute; los folios del contrato. Y luego camin&eacute; hacia la cama, en direcci&oacute;n a esos ojos de color caf&eacute; que deseaban desnudarme por completo. Estir&eacute; mi mano entreg&aacute;ndole los papeles y le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Este es el momento para que decida si firma porque le gusta lo que ve, o los rompa para poderme vestir e irme a mi casa. Tom&oacute; su estil&oacute;grafo dorado y firm&oacute; despu&eacute;s de repasar mi figura, de abajo para arriba. &mdash;Y cierro mis ojos, ya no puedo sostener la mirada triste y vac&iacute;a de mi esposo.<\/p>\n<p>&mdash;Vine hasta aqu&iacute; por usted, mamasota. Y espero que lo que suceda aqu&iacute;, le guste y lo podamos repetir m&aacute;s adelante.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, por supuesto. &iexcl;Cuando me compre una casa m&aacute;s grande, pues este cuerpecito cuesta bastante! &ndash;Le respond&iacute; entre juguetona y altiva.<\/p>\n<p>&mdash;Y con seriedad ante mi respuesta, lanz&oacute; los documentos sobre el peque&ntilde;o escritorio a mi derecha, para luego con sus anchas manos, apoderarse de mi cintura acerc&aacute;ndome a &eacute;l para besarme. Pod&iacute;a notar su desesperaci&oacute;n por poner sus manos sobre m&iacute; cuerpo y no era para nada fascinante. Era temor lo que sent&iacute;a. Sin embargo no le prohib&iacute; hacerlo, no le puse un alto a esas grandes y velludas manos. &Eacute;l ya hab&iacute;a firmado y por lo tanto a m&iacute; no me quedaba de otra que cumplir el trato.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces&hellip; &iquest;Lo besaste? Acaso no que aquellas que se acuestan por dinero&hellip; &iquest;No se dejan besar en la boca? &mdash;Le digo a Mariana, logrando que abra los ojos y me responda avergonzada.<\/p>\n<p>&mdash;Lo hice, en principio sin despegar mis labios, mientras sus dedos estiraban con desespero el cord&oacute;n negro que no le permit&iacute;a adivinar las reales formas de mis puchecas. Rudamente intent&oacute; sacarme para fuera la derecha, logrando bes&aacute;rmela a medias. Me incomod&eacute; y mir&eacute; a Eduardo, buscando conmoverlo con mi mirada suplicante. No hizo nada m&aacute;s que bajarse la cremallera de su pantal&oacute;n con una mano y con la otra del bolsillo de su chaqueta, sac&oacute; algo que no vi bien.<\/p>\n<p>&mdash;Su pe&hellip; La erecci&oacute;n era m&aacute;s que evidente bajo el pantal&oacute;n y en su cara, &ndash;totalmente sonrojada, sudorosa la frente&ndash; yo percib&iacute;a su respiraci&oacute;n bastante agitada, mezcla de verg&uuml;enza por estar ya as&iacute;, con tan solo la visi&oacute;n semi desnuda de su asesora comercial. Y yo&hellip; Qu&eacute; te puedo decir. Recuerdo como lat&iacute;a r&aacute;pidamente mi coraz&oacute;n, tan expuesta ante esos dos hombres, sinti&eacute;ndome humillada por ponerme como cebo para atraparlo y asqueada al recibir sus primeras caricias sobre mis senos y algunos cuantos besos en la parte alta de mi cuello.<\/p>\n<p>&mdash;En mi mente tu imagen inocente, &ndash;sorprendido e infeliz&ndash; no se apartaba cada vez que los cerraba, y por eso tuve que mantenerlos bien abiertos, &ndash;necesitaba apartarte y que imaginariamente no me vieras en esas&ndash; para concentrarme en recibir de su boca un escueto beso algo t&iacute;mido con su boca entreabierta.<\/p>\n<p>Mariana nerviosa, se pone de pie y da algunos pasos, cruzada de brazos. No se aleja mucho de m&iacute;, al menos su cuerpo, pues lo que es su mirada y obviamente esos recuerdos, est&aacute;n lejos de aqu&iacute;, muy atr&aacute;s en el tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Supuse que as&iacute; como me suced&iacute;a, no deb&iacute;a ser tan f&aacute;cil para &eacute;l, aceptar tener sexo delante de otro tipo que se pajeaba en un rinc&oacute;n, a pesar de sus desmedidas ganas. Pero era el convenio, lo estipulado por Eduardo para finiquitar esa compra-venta. El profesor ya jadeaba lamiendo mi pez&oacute;n, estrujando entre las falanges de sus dedos, el otro. Cansado o apurado, me tir&oacute; a la cama y entre mis piernas termin&oacute; aterrizando su cabeza y por entre la abertura de la tanga, hundi&oacute; su boca y la lengua. Pens&eacute; en ti y una gotita cristalina comenz&oacute; a surgir del lagrimal. No quer&iacute;a sentir nada y de hecho por lo asustada, reseca continuaba la entrada de mi vagina. Se levant&oacute; de rodillas sobre la alfombra y su camisa amarilla, con tres botones liberados, la sac&oacute; por encima de su cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;No estaba gordo, pero si luc&iacute;a una panza t&iacute;pica de aqu&eacute;llos que beben demasiada cerveza. Exageradamente velludo el pecho, los antebrazos y la espalda. Y se tir&oacute; sobre m&iacute;. &iexcl;Es muy pesado! Fue lo primero que pens&eacute; al sentir su cuerpo sobre el m&iacute;o, mientras su lengua me empapaba de saliva el cuello. Solo ped&iacute;a a Dios que fuera r&aacute;pido, que acabara lo antes posible y que aquel sexo obligado, solo tuviera una duraci&oacute;n de pocos minutos.<\/p>\n<p>&mdash;Y colabor&eacute; con mi alquilada entrega, liberando del ojal, la aguja del cintur&oacute;n y estir&eacute; lo que m&aacute;s pude su pantal&oacute;n. Poco a poco baj&oacute; sus pantalones dej&aacute;ndolos a un lado, se levant&oacute; de nuevo y nervioso todav&iacute;a al mirar a Eduardo, se termin&oacute; por desnudar, qued&aacute;ndose &uacute;nicamente con las medias azules puestas y volvi&oacute; a la carga, recost&aacute;ndose sobre m&iacute;, recorriendo con sus manos la parte interna de mis muslos, acarici&aacute;ndomelos.<\/p>\n<p>&mdash;Levant&oacute; una de ellas para poder besarla y morderme con delicadeza la pantorrilla y el tal&oacute;n, &ndash;aparentemente eran su foco de atracci&oacute;n&ndash; los gemidos que solt&eacute; le excitaron, m&aacute;s eran completamente falsos. Apenas baj&eacute; sus calzoncillos, su verga cay&oacute; en picada sobre mi mano y&hellip; Lo rode&eacute; con mis dedos apret&aacute;ndole el tronco, retrocediendo hasta la base, avanzando hasta la punta y &eacute;l mov&iacute;a su cadera con lentitud, disfrutando con los ojos cerrados de aquella satisfactoria fricci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Esperaba a que me tomara de inmediato por la excitaci&oacute;n que demostraba la fuerte erecci&oacute;n de su morena verga, mucho m&aacute;s peque&ntilde;a y delgada que la tuya. Me equivoqu&eacute;, pues halando con ansia las tiras del tanga, &ndash;rompi&eacute;ndolas de paso&ndash; se dedic&oacute; a chuparme con desesperaci&oacute;n mi vulva. Bruscamente me perfor&oacute; la entrada reseca, con uno o dos dedos, me doli&oacute; y emit&iacute; un quejido que &eacute;l est&uacute;pidamente confundi&oacute; con un gemido de placer. De pronto dej&oacute; de ador&aacute;rmela con su lengua y se puso en pie para dirigirse desnudo y empalmado como estaba, hacia el sill&oacute;n del fondo de la suite, donde permanec&iacute;a sentado Eduardo, bien acomodado bebiendo su whiskey y chupando con espaciado fervor su Bon Bon Bum de fresa. Ya sabes, esa colombina que tanto le gusta.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Es que la tienes saladita y seca, entonces vamos a ponerle dulcecito a este bizcochito! &mdash;Me dijo cuando regres&oacute; a la cama y comenz&oacute; a restregarla desde mi cl&iacute;toris hasta la cavidad de mi entrada, disfrutando &eacute;l al hacerlo girar cuando me penetr&oacute; en repetidas ocasiones con esa colombina, para despu&eacute;s volver a chup&aacute;rmela con vigor. Tambi&eacute;n hizo el intento de introduc&iacute;rmela por el ano, pero desplac&eacute; mis caderas hacia atr&aacute;s y con seriedad le dije que para hacerlo por ah&iacute;, le faltaba adquirir m&aacute;s de una casa. Se sonri&oacute; y dej&oacute; en el suelo la chupeta y se dispuso a abrirme con fuerza las piernas, acomodando luego con la mano su pene, a la entrada de mi cuevita.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ah, ah! No se&ntilde;or. Sin cond&oacute;n ni p&iacute;o, como dijo el pollito. &iexcl;P&oacute;ngase un preservativo! &mdash;Fui tajante al dec&iacute;rselo.<\/p>\n<p>&mdash;Disgustado rebusc&oacute; entre su pantal&oacute;n y de la billetera extrajo un empaque negro, donde ven&iacute;an tres. Yo misma se lo coloqu&eacute;. Con decisi&oacute;n y algo de esfuerzo le gir&eacute; el cuerpo dej&aacute;ndolo boca arriba y lo mont&eacute;, introduci&eacute;ndome su falo despacio, pero no por disfrutarlo, sino para que &eacute;l se desesperara, acrecent&aacute;ndole sus ganas y con suerte, termin&aacute;ramos r&aacute;pido con el asunto. Fing&iacute; placer, con jadeos y exhalaciones fuertes, y mi t&aacute;ctica funcion&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ufff!, pero que ricura de cuquita. Si sigues moviendo ese culote como si bail&aacute;ramos champeta, me vas a hacer correr muy pronto. Para, por Dios&hellip; &iexcl;Ohhh!&hellip; &iexcl;Mmmm!&#8230; &iexcl;Para por favor! &mdash;Me dec&iacute;a. No dur&oacute; mucho, no soport&oacute; el movimiento en c&iacute;rculos de mis caderas y se corri&oacute;, alargando sus gemidos, resec&aacute;ndosele la boca.<\/p>\n<p>&mdash;Lo dej&eacute; tendido all&iacute;, recuperando su aliento y me fij&eacute; en Eduardo que tambi&eacute;n estaba colorado y sosteni&eacute;ndose con el pulgar y los dedos &iacute;ndice y coraz&oacute;n, una blancuzca y rid&iacute;cula pichita, babeante, del tama&ntilde;o del dedo m&aacute;s largo m&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; hecho, me voy a vestir y nos vamos. &iexcl;Tengo una familia por atender!<\/p>\n<p>Abro nuevamente mis p&aacute;rpados y observo a mi esposo arrodillado, a medio metro frente a m&iacute;. Una mano, la derecha, soportando su peso sobre los adoquines terracota, y con el antebrazo izquierdo, cruzando su rostro para ocultar de mi visi&oacute;n su adolorido llanto. Ya no llor&oacute;, por fuera. M&iacute; llanto ahora va por dentro, empapando de amargura mi coraz&oacute;n al ver a mi amor desencantado.<\/p>\n<p>&mdash;Despu&eacute;s de eso me promet&iacute; llegar a casa, &ndash;reci&eacute;n limpia de aquella asquerosa saliva y con la misma ropa de por la ma&ntilde;ana&ndash; para buscarte necesitada de tus abrazos y sentirme en ellos rodeada del confort que me hac&iacute;a tanta falta. S&oacute;lo tuya, pero usada. Sana y salva, reci&eacute;n culeada. Y dese&eacute; que me amaras y con tu ternura acostumbrada, me desnudaras lentamente, disfrutando de mi piel y yo de tu cuerpo, sin las prisas y el poco tacto que tuvo el afortunado comprador.<\/p>\n<p>&mdash;Necesitaba que me hicieras el amor y yo, hac&eacute;rtelo con m&aacute;s ganas que nunca, despu&eacute;s de aquel martirio. &iexcl;S&iacute;!, requer&iacute;a con urgencia que tus manos, esas que tan bien me conoc&iacute;an, me recorrieran la piel por completo y borraran con su tibieza, las huellas de las carrasposas caricias que rasparon la epidermis y rasgaron sin piedad mi alma. &iexcl;Y que me besaras con tus labios que si me sab&iacute;an a gloria y no a la hiel de la boca de aquel profesor!<\/p>\n<p>&mdash;En la noche tras dejar a nuestro hijo bien dormidito, fui a nuestra alcoba, te busqu&eacute; y te hall&eacute;. Decidida a olvidar todo bajo las s&aacute;banas, el calor de tu piel me llen&oacute; de paz y mis labios sobre los tuyos, de muchas ganas de estar contigo, tener una t&oacute;rrida sesi&oacute;n de sexo que contribuyera a ocultar esas im&aacute;genes y aplacar los nervios por la culpa que sent&iacute;a. Reaccionaste a mis caricias como siempre y mi cuerpo igualmente a las tuyas, pues al instante la gran&iacute;tica dureza de tu pene la sent&iacute;, &ndash;presionando sobre mi vientre&ndash; y le abr&iacute; el paso con deseo coloc&aacute;ndolo con una mano a la entrada lubricada de mi vagina, cuando dese&aacute;ndonos empezamos a hacernos el amor, pausado y con esmerado deleite, sin afanes contempl&aacute;ndonos, siempre enamorados.<\/p>\n<p>&mdash;Mientras que sent&iacute;a como ibas avanzando en mi interior, en una disfrutada y lenta intromisi&oacute;n, sent&iacute; tus dedos atrapar los m&iacute;os en cada bifurcaci&oacute;n, y gir&eacute; mi rostro dirigiendo la mirada hacia tu mano y la m&iacute;a, extendidos los dedos hasta cuando te sent&iacute; completamente dentro, y las cerramos con fuerza en ese instante, yo al tiempo cerr&eacute; mis ojos y sonre&iacute; de dentro para afuera. T&uacute; am&aacute;ndome tan inocente, yo sinti&eacute;ndome menos culpable.<\/p>\n<p>&mdash;Y nos pertenecimos nuevamente, t&uacute; como mi &uacute;nico hombre y yo, siendo de nuevo solo tu mujer. El que me hicieras llegar al primer orgasmo tan r&aacute;pido, disfrutar de los dos &uacute;ltimos mucho m&aacute;s prolongados, y poder permanecer recostada sobre tu pecho recuperando los dos el aliento, es el placer m&aacute;s grande que pod&iacute;a sentir, renaciendo calmada, en paz y satisfecha de tenerte a ti en mi vida. Ese gozo que sent&iacute;a contigo, mi cielo, nunca jam&aacute;s los encontr&eacute; en otro lecho. Mi placer es ser tuya, entregarme solamente a ti, y esa sensaci&oacute;n es de otro nivel, m&aacute;s all&aacute; del sexual. &iquest;Me comprendes?<\/p>\n<p>Encorvo mi espalda, doblo ambas piernas y mis manos logran alcanzar sus cabellos, las deslizo hacia sus mejillas y le obligo a levantar su rostro, abrir el caf&eacute; caramelo de sus ojitos llorosos y con suavidad y toda mi honestidad le digo finalmente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;mo has podido escuchar en mi confesi&oacute;n, empec&eacute; a serte infiel completamente, con un hombre distinto al que tus sospechas te indicaban, y cre&iacute;as que me hab&iacute;a conquistado con su imagen y su parla.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Por eso lo defiendes tanto? Porque aun siendo el primero, &ndash;despu&eacute;s de mi boca&ndash; que lleg&oacute; a saborear tu intimidad, &iquest;no fue el hombre con el que deseabas dar ese paso adicional? &iquest;No fue &eacute;l est&uacute;pido siete mujeres ese, con el que quer&iacute;as llegar hasta lo m&aacute;s profundo de ti? &iexcl;Jajaja! Y yo creyendo est&uacute;pidamente que toda t&uacute;, eras exclusivamente m&iacute;a. &mdash;Carcaje&aacute;ndome infelizmente, le respondo a Mariana, ya resignado ante la mala suerte que me toc&oacute; en este juego de roles.<\/p>\n<p>&mdash;No es que lo defienda, Camilo. Solo te pongo en antecedentes. Pero esa es otra historia que empez&oacute; a fraguarse poco antes de comenzar septiembre, cuando Chacho regres&oacute; a trabajar despu&eacute;s de tomarse sus vacaciones.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Chacho?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 27<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>A los negocios&hellip; &iquest;Entregada? &mdash;Me has contado que pensaste en m&iacute;, que me tuviste presente, aunque comprender&aacute;s que lo ponga en duda, pero igualmente quiero saber&hellip; &iquest;Qu&eacute; carajos se te pasaba por la mente en esos momentos? &iexcl;&iquest;Fue en verdad tan f&aacute;cil para ti traicionarme?! &iquest;No te sentiste mal contigo misma por haberlo besado? &mdash;Le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42530","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42530","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42530"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42530\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42530"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42530"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42530"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}