{"id":42575,"date":"2023-07-12T16:03:07","date_gmt":"2023-07-12T16:03:07","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-12T16:03:07","modified_gmt":"2023-07-12T16:03:07","slug":"fui-infiel-y-me-enamore-del-ciclista-colombiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/fui-infiel-y-me-enamore-del-ciclista-colombiano\/","title":{"rendered":"Fui infiel y me enamor\u00e9 del ciclista colombiano"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42575\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Como cada domingo, sal&iacute; temprano para comprar el pan, los tamales y la salchicha de huacho para el desayuno. Cuando tom&eacute; el ascensor me encontr&eacute; con un vecino, al que no hab&iacute;a visto antes, con malla de ciclista. Me dijo &ldquo;buenos d&iacute;as&rdquo; y en el acento descubr&iacute; que era colombiano. Alcanc&eacute; a decirle &ldquo;buenos d&iacute;as vecino&rdquo; y llegamos al primer piso.<\/p>\n<p>Unos d&iacute;as despu&eacute;s, me lo volv&iacute; a encontrar en el ascensor, yo sal&iacute;a al trabajo y &eacute;l igual, esta vez vestido con elegancia, de camisa y saco. Me pareci&oacute; un hombre mucho m&aacute;s atractivo vestido as&iacute; que con su traje de ciclista. Nos saludamos, igual que la vez anterior, y cada uno por su lado.<\/p>\n<p>Me lo volv&iacute; a encontrar otros d&iacute;as. Sal&iacute;amos a la misma hora al trabajo y, por varios meses, nos cruz&aacute;bamos dos o tres veces a la semana. Nunca pasamos de un &ldquo;hola, buen d&iacute;a&rdquo;. Finalmente coincidimos otro domingo. Igualmente, &eacute;l en los pantaloncitos ajustados de ciclista. Por la posici&oacute;n en la que est&aacute;bamos en el ascensor, a diferencia de la vez anterior, pude apreciar su bulto genital. Me sorprendi&oacute; el abultamiento y seguro mi rostro lo demostr&oacute; pues se despidi&oacute; con un &ldquo;que tenga un gran d&iacute;a vecina&rdquo; en un tono que me son&oacute; muy lascivo.<\/p>\n<p>Desde ese momento las comunicaciones se hicieron m&aacute;s fluidas al encontrarnos. Habl&aacute;bamos incluso caminando de salida del ascensor. Intercambiamos n&uacute;meros y comenzamos a chatear por el WhatsApp. Era casado, pero su esposa estaba en Colombia. Estaba en Lima por trabajo, se quedar&iacute;a por un a&ntilde;o y ya iban como 8 meses.<\/p>\n<p>Como ya ten&iacute;a el bicho del deseo creciendo en m&iacute;, le pregunt&eacute;, con toda la mala intenci&oacute;n de fondo, como le hab&iacute;a ido con las peruanas. Me dijo que mal, muy mal. Que no hab&iacute;a conocido una con la que congeniar. No le cre&iacute; obviamente, pero me dio pie para la entrada triunfal &ldquo;que extra&ntilde;o, eres un hombre muy atractivo&rdquo;. Con esa entrada ya todo fluy&oacute;.<\/p>\n<p>En dos semanas ya est&aacute;bamos en la cama. En un hotel a una distancia media del edificio donde viv&iacute;amos. No me decepcion&oacute;. El tama&ntilde;o de su pene en directo y sin ropa de por medio, era tal como lo imaginaba al verlo en su trajecito de ciclista. Su cuerpo era firme, y realmente era un goloso del sexo oral. Pod&iacute;a tenerme muchos, pero muchos minutos gimiendo de placer con su lengua en mi concha y en mi culo. Eso me encantaba y tuve much&iacute;simos orgasmos sin que me penetre. Cuando lo hac&iacute;a, ya estaba en el cl&iacute;max perpetuo y me pon&iacute;a como loca con su verga adentro.<\/p>\n<p>Cuando se aproximaba su partida iba sintiendo pena de perderlo. La &uacute;ltima semana vendr&iacute;a su esposa a Lima y eso me pon&iacute;a celosa, furibunda, trataba de no enturbiar nuestros momentos juntos con mis rabias, pero me iban consumiendo. Pero sab&iacute;a que se ir&iacute;a y que no lo volver&iacute;a a ver. No hab&iacute;a perspectiva. &Eacute;l ten&iacute;a dos hijos chicos, yo dos hijos tambi&eacute;n. Vidas hechas y, adem&aacute;s, estuvo claro todo el tiempo que lo nuestro s&oacute;lo era sexual. No soy una mujer fea, pero tampoco soy de una belleza o cuerpo que aloque a los hombres. Nunca me ense&ntilde;&oacute; una foto de su esposa y nunca lo stalkee en redes. La imaginaba una colombiana hermosa y sensual, y prefer&iacute;a no sufrir vi&eacute;ndolo con ella.<\/p>\n<p>Quise tener con &eacute;l una despedida inolvidable. Y no sab&iacute;a que hacer. Alguna vez me mencion&oacute; que una de sus fantas&iacute;as era hacerlo en mi departamento. Pero resultaba imposible, con mi esposo trabajando desde casa, mis dos hijos chicos y la dom&eacute;stica. Estuve pensado como agasajarlo durante nuestra &uacute;ltima semana juntos y nuestro &uacute;ltimo martes sucedi&oacute; el milagro.<\/p>\n<p>A media ma&ntilde;ana, nuestra dom&eacute;stica me pidi&oacute; permiso. Acept&eacute;. No le di importancia. A media tarde mi esposo me dijo que quer&iacute;a salir con los ni&ntilde;os al cine, a ver una de esas pel&iacute;culas de super h&eacute;roes que no me gustan. Le dije que vaya tranquilo, que yo me quedar&iacute;a en casa avanzando mis cosas. Coordinando horas con mi esposo, me di cuenta que ten&iacute;a unas dos horas seguras para un encuentro sexual con Marcelo (mi colombiano). Luego de confirmar y reconfirmar que mi esposo ten&iacute;a los tickets del cine, reci&eacute;n le avis&eacute; a Marcelo.<\/p>\n<p>Me dijo que terminaba una reuni&oacute;n y volaba a nuestro edificio. No pod&iacute;a cancelarla, pero si pod&iacute;a acelerarla. Igual, entre que terminaba y llegaba nos quedaba casi hora y media juntos en casa. A solas. Cumpliendo su fantas&iacute;a y mi deseo de complacerlo con una despedida inolvidable.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a casa poco antes que salieran mi esposo y mis hijos. Me quedaba como una hora para alistar todo y ponerme lo m&aacute;s linda posible para Marcelo. Me depil&eacute;. Me duche. Saque un baby doll que alguna vez me regal&oacute; mi esposo y nunca hab&iacute;a usado. Me pein&eacute;. No me maquill&eacute; ni me puse labial. Cuando toc&oacute; la puerta, le abr&iacute;, as&iacute; s&oacute;lo en baby doll y lo vi deslumbrarse. Me sent&iacute; muy feliz. Demasiado feliz. En mi casa con el hombre que me hab&iacute;a llenado de ilusi&oacute;n los anteriores dos meses.<\/p>\n<p>Me bes&oacute;. Lo bese. Nos besamos. Estaba dichosa por el momento inesperado. Me abraz&oacute; y me atrajo hacia su cuerpo. Sent&iacute; que nuestros corazones lat&iacute;an juntos y fui feliz. Sus manos bajaron por mi cintura y se adue&ntilde;aron de mis nalgas. Las apret&oacute; con fiereza y sent&iacute; como mi concha empezaba a humedecerse por sentir a mi hombre fuerte explorando mi cuerpo.<\/p>\n<p>Me llev&oacute; al sof&aacute; de la sala. Con sus manos me acomod&oacute; como perrita. Se arrodill&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;, levant&oacute; el baby doll y me sac&oacute; la tanga. Se dedic&oacute; a lo que le encantaba y me pon&iacute;a loca, hacerme el oral. As&iacute;, de perrita en mi sala, explor&oacute; a sus anchas mi concha y mi culo. Tuve un orgasmo y otro. Mientras lo hac&iacute;a se iba desnudando. De pronto ya estaba de pie, detr&aacute;s. Separ&oacute; mis nalgas tiernamente con sus manos y directamente, sin esfuerzo, sin mayor presi&oacute;n, ingres&oacute; en mi culo que lo esperaba. Con el movimiento de sus caderas me hizo volver a llegar y &eacute;l se vaci&oacute; dentro.<\/p>\n<p>Se separ&oacute; de m&iacute;. Me puse de pie. Sin m&aacute;s palabras me carg&oacute; y me llev&oacute; a mi habitaci&oacute;n. Como una novia llegando a casa luego de la boda. Tuvimos sexo de pareja, de esposos, con palabras tiernas. Con declaraciones de amor. Le dije que lo amaba y en ese momento lo sent&iacute;a. Me dijo que &eacute;l tambi&eacute;n, quiz&aacute;s mentira, quiz&aacute;s verdad, no me importa ahora. Al terminar nos abrazamos. Llor&eacute; en su pecho. Sab&iacute;amos que todo hab&iacute;a terminado.<\/p>\n<p>A los dos d&iacute;as lleg&oacute; su esposa. Como la vida a veces es cruel, una ma&ntilde;ana abro el ascensor y los encuentro bajando. No era la colombiana despampanante que imagine. Era varios a&ntilde;os mayor que &eacute;l y muchos m&aacute;s que yo. Muy gorda y sin gracia.<\/p>\n<p>Llor&eacute; toda la ma&ntilde;ana en la oficina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Como cada domingo, sal&iacute; temprano para comprar el pan, los tamales y la salchicha de huacho para el desayuno. Cuando tom&eacute; el ascensor me encontr&eacute; con un vecino, al que no hab&iacute;a visto antes, con malla de ciclista. 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