{"id":42583,"date":"2023-07-12T22:00:00","date_gmt":"2023-07-12T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-12T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-12T22:00:00","slug":"el-amarre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-amarre\/","title":{"rendered":"El amarre"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42583\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Las luces de la ciudad eran como estrellas ca&iacute;das en la tierra, reflej&aacute;ndose en los altos edificios de cristal y acero que se elevaban hacia el cielo. Uno de estos era la morada de Arturo, un hombre de 32 a&ntilde;os, de vida mon&oacute;tona y sencilla. Su hogar estaba en el d&eacute;cimo tercer piso, un espacio compacto pero c&oacute;modo, a la medida exacta de su soledad.<\/p>\n<p>Arturo ten&iacute;a como vecino a Patrick, un hombre de su misma edad. A primera vista, Patrick parec&iacute;a un hombre com&uacute;n y corriente, pero para Arturo, era como un oasis en medio de un desierto. Desde el primer saludo, desde la primera sonrisa, Patrick se hab&iacute;a convertido en una obsesi&oacute;n para Arturo. Sab&iacute;a los horarios de su vecino de memoria, buscaba coincidir con &eacute;l en el ascensor, en la entrada al edificio, incluso en la calle. Y Patrick, por su parte, solo le ve&iacute;a como un vecino, alguien con quien compartir breves momentos de cortes&iacute;a.<\/p>\n<p>La vida de Patrick estaba marcada por la presencia constante de su novia, una mujer que lo visitaba frecuentemente, que llenaba su apartamento con su risa y su perfume. Arturo observaba desde la distancia, anhelando lo que sab&iacute;a que nunca podr&iacute;a tener.<\/p>\n<p>Cada saludo, cada encuentro fortuito y cada conversaci&oacute;n casual que ten&iacute;a con Patrick le robaba a Arturo un pedazo de su coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, paseando por las calles de la ciudad, Arturo vio un anuncio peculiar en un poste de luz: un cham&aacute;n que promet&iacute;a amarres de amor eterno. En un acto impulsivo y desesperado, decidi&oacute; contactar al cham&aacute;n que ofrec&iacute;a estos servicios. El cham&aacute;n era un hombre viejo, con ojos profundos y oscuros, que transmit&iacute;an sabidur&iacute;a y un toque de maldad.<\/p>\n<p>Arturo le explic&oacute; su situaci&oacute;n, su amor prohibido y no correspondido. El cham&aacute;n acept&oacute; ayudarlo, pero le advirti&oacute; que el amarre que realizar&iacute;a implicaba un pacto con el se&ntilde;or de las sombras, con el diablo, y que &eacute;ste siempre cobraba sus favores. Arturo, cegado por el deseo y la desesperaci&oacute;n, acept&oacute;.<\/p>\n<p>El ritual fue oscuro y tenebroso. El cham&aacute;n enton&oacute; palabras en una lengua antigua y desconocida, moviendo las manos con gestos precisos y r&aacute;pidos. Al final del ritual, le dio la siguiente instrucci&oacute;n: deb&iacute;a realizar fumadas cada dos d&iacute;as con una foto de Patrick ya que si no cumpl&iacute;a con hacerlas la magia se romper&iacute;a.<\/p>\n<p>Al regresar a su edificio, el cambio fue inmediato. Patrick lo estaba esperando. Lo invit&oacute; a tomar un caf&eacute;, mostr&aacute;ndose m&aacute;s c&aacute;lido y afectuoso que nunca. En los d&iacute;as siguientes, Patrick mostr&oacute; un inter&eacute;s creciente por Arturo, las charlas casuales se convirtieron en largas conversaciones, las sonrisas cordiales en miradas llenas de deseo.<\/p>\n<p>Patrick dej&oacute; a su novia y comenz&oacute; a pasar m&aacute;s tiempo con su vecino, compartiendo risas, secretos y momentos &iacute;ntimos. Fue como un sue&ntilde;o hecho realidad para Arturo, a excepci&oacute;n del humo constante del tabaco que ahora formaba parte de su vida.<\/p>\n<p>Arturo siempre hab&iacute;a detestado fumar pero al ver el resultado de las fumadas sent&iacute;a que val&iacute;a la pena cada bocanada que daba hacia la foto de su amado pero cada vez se le hac&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar momentos para realizar las fumadas ya que ten&iacute;a a Patrick la mayor parte del tiempo con &eacute;l. Sin embargo, supo ingeni&aacute;rselas para evitar ser descubierto.<\/p>\n<p>Tres a&ntilde;os pasaron desde el inicio del amarre y el humo del tabaco hab&iacute;a resentido los pulmones de Arturo provocando problemas en su respiraci&oacute;n y aun as&iacute;, segu&iacute;a fumando, temiendo perder a Patrick.<\/p>\n<p>Arturo fue diagnosticado con c&aacute;ncer de pulm&oacute;n y ya incapaz de seguir con las fumadas, el amor de Patrick por &eacute;l se desvaneci&oacute; tan r&aacute;pido como hab&iacute;a llegado.<\/p>\n<p>Patrick se encontraba confuso y horrorizado, como despertando de un mal sue&ntilde;o. Intent&oacute; volver con su exnovia, pero ella se neg&oacute; a recibirlo. Destrozado y avergonzado, Patrick decidi&oacute; mudarse del edificio, dejando atr&aacute;s a Arturo y sus recuerdos.<\/p>\n<p>Arturo, abandonado y enfermo, no tard&oacute; en sucumbir ante su enfermedad. En su lecho de muerte, record&oacute; las palabras del cham&aacute;n: &quot;El diablo siempre cobra sus favores&quot;. Y as&iacute; fue. Su alma fue arrancada de su cuerpo y llevada al infierno. Arturo pag&oacute; con su vida el amor que nunca pudo tener de forma natural.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Las luces de la ciudad eran como estrellas ca&iacute;das en la tierra, reflej&aacute;ndose en los altos edificios de cristal y acero que se elevaban hacia el cielo. Uno de estos era la morada de Arturo, un hombre de 32 a&ntilde;os, de vida mon&oacute;tona y sencilla. 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