{"id":42604,"date":"2023-07-15T22:00:00","date_gmt":"2023-07-15T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-15T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-15T22:00:00","slug":"sin-querer-queriendo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sin-querer-queriendo\/","title":{"rendered":"Sin querer queriendo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42604\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ya hab&iacute;amos fantaseado con la posibilidad de que mi esposa tuviera aventuras sexuales con otro hombre diferente a m&iacute;. En principio mi propuesta le pareci&oacute; un tanto extra&ntilde;a, pero no lo tom&oacute; a mal. Simplemente, servida la oportunidad de contar con mi complicidad, quiz&aacute; la forma de llevar aquello a cabo le ocupaba su mente. Tal vez el c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y d&oacute;nde eran las preguntas recurrentes y, pasados los d&iacute;as, realmente no nos pon&iacute;amos manos a la obra y en consecuencia, no pasaba nada.<\/p>\n<p>Si bien ella no rechazaba para nada la propuesta, pues tampoco es que mostrara mayor inter&eacute;s en promover iniciativas para encontrar el momento propicio y el candidato perfecto. Y tal vez eso hizo que las cosas, en principio, no se dieran naturalmente. Estuvimos andando por bares swinger y lugares de encuentros, pero, aparte de mirar c&oacute;mo los dem&aacute;s se entregaban a las m&aacute;s locas aventuras, nosotros, especialmente ella, parec&iacute;amos estar ajenos al ambiente.<\/p>\n<p>Dimos vueltas y vueltas, conociendo diferentes lugares y ambientes, charlando con varias personas, hombres solos y parejas, pero, por alguna raz&oacute;n, no &eacute;ramos las personas que aquellos invitaran a compartir sus locuras. Nos contaban sus proezas, nos hablaban de c&oacute;mo hab&iacute;an empezado en aquello, pero no nos hac&iacute;an part&iacute;cipes de sus andanzas. Y nosotros, principiantes, tampoco d&aacute;bamos indicios de querer ser protagonistas de esas experiencias.<\/p>\n<p>Era tan manifiesto nuestro aparente desinter&eacute;s, que, ante aquella aparente apat&iacute;a a la hora de inmiscuirnos en aquellos lugares, llegu&eacute; a plantearle la posibilidad de ir a esos lugares cuando ella estuviera con ganas de tener sexo, lo cual, seg&uacute;n ella, suced&iacute;a cada vez que se le acercaba el per&iacute;odo. Perfecto, hab&iacute;a dicho yo, pues di entonces cu&aacute;ndo es eso y no damos tantas vueltas. &iquest;No te parece? S&iacute;, hab&iacute;a contestado, me parece que es una buena estrategia, porque no s&eacute; qu&eacute; tan lanzada sea en esas situaciones si estoy con ganas.<\/p>\n<p>A partir de ese momento, entonces, la idea era que ella me contara cu&aacute;ndo estaba sexualmente dispuesta y ver si as&iacute;, de pronto, las cosas se daban de otra manera. Lo otro, hab&iacute;a sugerido yo, ten&iacute;a que ver con su vestimenta, porque si no muestra la mercanc&iacute;a, los interesados no saben en qu&eacute; se van a meter. Hubo algo de resistencia en ese sentido porque, siendo ella una se&ntilde;ora criada a la antigua, el tema de vestirse como una puta, seg&uacute;n ella, no estaba en sus c&aacute;lculos. Un hombre se interesa en una mujer, v&iacute;stase como se vista. S&iacute;, hab&iacute;a dicho yo, pero tiene que haber alguna se&ntilde;al, coqueter&iacute;a o luz verde para que los supuestos interesados se acerquen y algo suceda. Y, dado que no ha pasado nada anteriormente, tenemos que hacer algo diferente.<\/p>\n<p>A rega&ntilde;adientes acept&oacute; vestirse de minifalda, usar blusa con escote pronunciado y hombros descubiertos, depilarse la vagina y usar lencer&iacute;a en aquellas salidas. No hab&iacute;a nada de malo en aquello, pero su idea de buen vestir en una dama no coincid&iacute;a con aquello. Aunque le llamaba la atenci&oacute;n, y hasta cierto punto le excitaba, observar a las damas vestidas de esa manera en las pel&iacute;culas porno, una cosa era verlo y otra diferente hacerlo. Pero, hab&iacute;a que probar, a ver si daba resultado el cambio de comportamiento.<\/p>\n<p>Se lleg&oacute; el d&iacute;a en que ella, finalmente, se atrevi&oacute; a comentarme que estaba con unas ganas locas de estar con un hombre y que, de pronto, era la oportunidad que est&aacute;bamos buscando. Bueno, hab&iacute;a dicho yo, pero no es solo las ganas, sino que arranques insinuante y decidida, si de verdad hay la intenci&oacute;n de llevar a cabo la aventura, que no es otra cosa que acostarse y tener sexo con un tipo que no sea yo. S&iacute;, hab&iacute;a dicho ella, lo s&eacute;. Pero una cosa es pensarlo y decirlo y otra cosa es enfrentarse a la realidad.<\/p>\n<p>Ella es muy conservadora y, no obstante que se hab&iacute;a definido que hab&iacute;a la intenci&oacute;n, aparecieron consideraciones de &uacute;ltima hora, dimes y diretes, dudas e incertidumbres. Sin embargo, tal vez por no defraudarme, accedi&oacute; a que sali&eacute;ramos y nos fu&eacute;ramos de cacer&iacute;a a uno de aquellos lugares que previamente hab&iacute;amos recorrido. Llegados all&iacute;, mientras nos tom&aacute;bamos unos tragos en la barra y observ&aacute;bamos uno de los shows de striptease que all&iacute; se acostumbraban, un joven, al parecer solo, se acerc&oacute; y entabl&oacute; conversaci&oacute;n con nosotros.<\/p>\n<p>Se present&oacute; como Carlos y dijo haberse fijado en nosotros anteriormente, porque nos hab&iacute;a visto por el lugar en varias ocasiones, lo cual era cierto, y, despu&eacute;s de conversar sobre la calidad del ambiente y de las personas que frecuentaban el lugar, pregunt&oacute; qu&eacute; est&aacute;bamos buscando. Bueno, dije yo, mirando a mi esposa, tenemos la fantas&iacute;a de que ella tenga sexo con un hombre que no sea yo, su marido, pero, la verdad, aunque hemos intentado varias veces, por alguna u otra raz&oacute;n no hemos podido concretar la aventura. Al parecer espantamos la oportunidad, si es que en alg&uacute;n momento se ha dado. O es que no sabemos ver si algo tiene o no la posibilidad.<\/p>\n<p>&iquest;Y de d&oacute;nde surge la curiosidad? Pues, la verdad, tanto ella para m&iacute;, como yo para ella, hemos sido &uacute;nicos en la relaci&oacute;n. No ha habido nadie m&aacute;s. Y, no s&eacute;, las conversaciones de las amistades, los ambientes en los que hemos coincidido, la televisi&oacute;n, las pel&iacute;culas, la pornograf&iacute;a y dem&aacute;s, hacen que surja la pregunta. &iexcl;C&oacute;mo ser&aacute; hacerlo con otra persona? Y creo que de all&iacute; nace la curiosidad. &iquest;Por qu&eacute; no? Enseguida nuestro interlocutor fijo la atenci&oacute;n en mi esposa y empez&oacute; a preguntarle de esta vida y de la otra, quiz&aacute; tratando de encontrar la coincidencia que promoviera algo m&aacute;s que la simple conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Carlos, un tanto desenvuelto, dirigi&eacute;ndose a mi mujer, coment&oacute; que no encontraba raz&oacute;n para que ning&uacute;n hombre, especialmente en aquellos lugares, no se fijara en una se&ntilde;ora tan atractiva y que tal vez todav&iacute;a no era el momento, porque, para involucrarse en esas aventuras, las personas deb&iacute;an estar muy seguras de lo que quer&iacute;an. Lo cierto es que mi esposa lo encontr&oacute; un tipo agradable y pareci&oacute; entrar en sinton&iacute;a. Charlamos de manera informal de lo que all&iacute; suced&iacute;a, qui&eacute;nes frecuentaban el sitio, qu&eacute; se hac&iacute;a, c&oacute;mo se contactaban, c&oacute;mo empezaba todo y un sinf&iacute;n de detalles para ilustrar la conversaci&oacute;n y amenizar la noche.<\/p>\n<p>Parece que le ca&iacute; en gracia a su esposa, me dijo Carlos en alg&uacute;n momento. &iquest;Me da permiso para continuar? Continuar, &iquest;con qu&eacute;? pregunt&eacute; inocente. Pues con la fantas&iacute;a de ustedes, contest&oacute;. Mejor dicho, &iquest;me da permiso para culearme a su mujer? Bueno, si logra convencerla, &iexcl;h&aacute;gale!, respond&iacute; yo. Gracias, dijo &eacute;l. D&eacute;jelo de mi parte. Espero que no se moleste si algo de lo que hago no le agrada, pero entienda que en este juego el hombre act&uacute;a como macho en busca de copular con la hembra en celo. Y me parece que su esposa est&aacute; con ganas. Hay que averiguar qu&eacute; tan dispuesta est&aacute;. &iexcl;Adelante!, coment&eacute;. No se preocupe. Haga lo que crea que debe hacer.<\/p>\n<p>Y lo que hizo fue llevarla a bailar, como normalmente ocurre en aquellos. Algunas parejas lo hacen semidesnudas, otras aprovechan para tocarse, encenderse e iniciarse, nada de lo cual vi que sucediera. Lo que si vi era que bailaban muy juntitos, pegaditos, como enamorados, pero nada m&aacute;s. Lo vi normal, aunque me pareci&oacute; muy confianzuda mi mujer ya que no se comporta as&iacute;, pero, dado que la idea era que aquello funcionara, no parec&iacute;a para nada equivocado lo que all&iacute; suced&iacute;a.<\/p>\n<p>De un momento a otro, pasados los minutos, Carlos toma a mi mujer de la mano y la lleva a la sala de fantas&iacute;as, un cuarto semioscuro donde las parejas desfogan sus energ&iacute;as sexuales como le apetezca. Pens&eacute;, bueno, si ella acept&oacute; aquello la cosa va por buen camino. Sin embargo, una vez instalados all&iacute;, el tipo gu&iacute;o la mano de mi mujer para que palpara su endurecido miembro mientras &eacute;l se daba ma&ntilde;as para excitar a mi mujer manipulando su vagina. La cosa, seguramente estaba funcionando, pero, de un momento a otro se interrumpi&oacute; la escena y volvieron a la pista de baile. Y luego de un rato llegaron a donde yo estaba.<\/p>\n<p>Parece estar animada y dispuesta, pero me ha dicho que ella no se siente c&oacute;moda aqu&iacute;, coment&oacute; Carlos. Si le parece vamos a un sitio donde podamos estar alejados de los mirones. Creo que es eso. Y d&oacute;nde ser&iacute;a eso, pregunt&eacute;. No se preocupe, aqu&iacute; al lado hay unos reservados. &iquest;Vamos? S&iacute;, respond&iacute; yo. &iquest;Ella ya sabe? Lo mejor es que vayamos para all&aacute;, sin comentarios. &iexcl;H&aacute;gale, pues, dije yo!<\/p>\n<p>Carlos volvi&oacute; a llevarla a la pista, bailaron un corto rato y, nuevamente, tom&aacute;ndola de la mano, abandonaron la pista de baile, pero esta vez con rumbo a los reservados que se hab&iacute;a mencionado. Hubo que bajar una escalera hacia el primer nivel, salir del lugar y caminar unos pasos para ingresar al lugar donde alquilaban habitaciones por ratos. Y, llegados all&iacute;, mi mujer, nuevamente puso sobre el tapete diferentes consideraciones, que, si el sitio era seguro, que ya estaba muy tarde, que mejor otro d&iacute;a, etc., etc., lo cual hac&iacute;a prever que las cosas, una vez m&aacute;s, no iban pasar de ah&iacute;.<\/p>\n<p>Carlos me hizo se&ntilde;as de que me alejara y se qued&oacute; charlando con ella. Unos minutos despu&eacute;s, apareci&oacute; y me hizo se&ntilde;as de que los siguiera, conduci&eacute;ndome hasta una habitaci&oacute;n. No m&aacute;s entrar le pidi&oacute; a ella que se sentara en la cama y procedi&oacute; a desnudarse, frente a ella, con toda la calma del caso, exponiendo su herramienta, para ese momento erecta y totalmente endurecida. Una vez m&aacute;s, gu&iacute;o las manos de mi mujer para que se la tocara, acariciando su tronco de arriba abajo, sus grandes test&iacute;culos y su brillante y lustroso glande.<\/p>\n<p>El miembro erecto del hombre, desnudo, llamaba la atenci&oacute;n. Ten&iacute;a un cuerpo era proporcionado, algo delgado, por lo cual su pene destacaba y se ve&iacute;a ciertamente grande. Era curvado hacia arriba y duro al tacto, cosa que a mi mujer parec&iacute;a atraerle, pues no dejaba de manipularlo. Pudiera decir que estaba fascinada con la experiencia.<\/p>\n<p>En ese punto, de seguro ella estaba super excitada, pero, vestida, frente a &eacute;l, a pedido de Carlos se atrevi&oacute; a chupar aquel miembro. Y lo hizo con algo de prevenci&oacute;n, muy delicadamente, mientras segu&iacute;a acariciando aquel pene con agilidad y mucha intensidad. El, entonces, le dice que la va a ayudar a desnudarse, pero ella se resiste. No se deja quitar la blusa, pero permite que le suelte y le baje su falda y a despojarse de sus pantis. Nada m&aacute;s. El, delicadamente y sin prisas, le pide que se recueste en la cama y, una vez all&iacute;, separa las piernas de mi mujer y se inclina para chupar su sexo.<\/p>\n<p>El tipo, para qu&eacute;, pero era muy h&aacute;bil lamiendo el sexo de mi mujer que, no sinti&eacute;ndose invadida, permiti&oacute; que &eacute;l jugara con ella y tuvieran sexo de esa manera. Ella solo se limitaba a presionar sus labios y contorsionar su cuerpo mientras &eacute;l hac&iacute;a lo suyo. Y algo estar&iacute;a haciendo bien, que, pasados los minutos, mi esposa empez&oacute; a gemir y a guiar la cabeza del hombre para que continuara en su faena. Y, en esa t&oacute;nica, Carlos aprovech&oacute; para retirar su cara de repente y clavar su verga en la concha h&uacute;meda de mi mujer.<\/p>\n<p>Ella no mostr&oacute; sorpresa alguna y lo acept&oacute;. As&iacute; que el hombre empez&oacute; a bombear dentro de mi mujer, sin cond&oacute;n ni protecci&oacute;n alguna, algo que no pareci&oacute; importarle a ella en absoluto, pleg&aacute;ndose a la voluntad de aquel macho sin recato alguno. Carlos la agarraba de sus nalgas y la atra&iacute;a hacia &eacute;l conforme la taladraba con su dispuesta herramienta. Y ella&hellip; como sin querer queriendo, dejaba que aquel hiciera de las suyas. Quiso, en esas circunstancias, seguir desnud&aacute;ndola, pero ella, excitada y clavada como estaba, no lo permiti&oacute;.<\/p>\n<p>Entonces, Carlos, sin mayores opciones, sigui&oacute; montado sobre ella, en posici&oacute;n de misionero, hasta que, despu&eacute;s de tanto bombear y escuchar los gemidos crecientes de mi mujer, finalmente sac&oacute; su miembro para eyacular sobre sus piernas, que quedaron mojadas con su blanco y abundante semen. &iquest;Te gust&oacute;? Le pregunt&oacute;. A lo que ella respondi&oacute; sintiendo afirmativamente con su cabeza, pero sin decir una palabra.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquello, ella se entr&oacute; al ba&ntilde;o y se demor&oacute; una eternidad en salir. Tanto, que Carlos, que hab&iacute;a quedado conversando conmigo, se visti&oacute; y se despidi&oacute;. Laura, hasta luego. Hasta luego, respondi&oacute; ella sin abrir la puerta. Bueno, hermano, otra vez ser&aacute;. Gracias por la experiencia, de seguro le gust&oacute;, pero est&aacute; avergonzada, seguramente, porque jam&aacute;s pens&oacute; que ser&iacute;a capaz de eso. Est&aacute; bien, dijo Carlos, su primera vez, frente a usted, con alguien desconocido; la entiendo. Me voy. Nos seguimos viendo por aqu&iacute;. No se pierdan.<\/p>\n<p>Al rato, ido Carlos, mi esposa sali&oacute; de su escondite. Tengo que confesarte algo, dijo. &iquest;Qu&eacute;? pregunt&eacute;. Todav&iacute;a qued&eacute; con ganas. &iquest;M&aacute;s sexo? No, contest&oacute; ella. Todav&iacute;a qued&eacute; con ganas de tener sexo con otros hombres. Ah, caray, repliqu&eacute; un tanto sorprendido. &iquest;No que era dif&iacute;cil pasar de la fantas&iacute;a a la realidad? Si, replic&oacute; ella, pero dado el primer paso ya no hay vuelta atr&aacute;s. Bueno, coment&eacute;, para haber sido sin querer queriendo, creo que estuvo bien esta primera aventura. Super dijo ella, qued&eacute; con ganas de repetirla, pero ahora decido y escojo yo&hellip; Ser&aacute; en una pr&oacute;xima, muy pronto, antes de que se pasen las ganas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ya hab&iacute;amos fantaseado con la posibilidad de que mi esposa tuviera aventuras sexuales con otro hombre diferente a m&iacute;. En principio mi propuesta le pareci&oacute; un tanto extra&ntilde;a, pero no lo tom&oacute; a mal. Simplemente, servida la oportunidad de contar con mi complicidad, quiz&aacute; la forma de llevar aquello a cabo le ocupaba su mente. 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