{"id":42620,"date":"2023-07-18T15:15:43","date_gmt":"2023-07-18T15:15:43","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-18T15:15:43","modified_gmt":"2023-07-18T15:15:43","slug":"mi-hermosa-companera-de-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-hermosa-companera-de-trabajo\/","title":{"rendered":"Mi hermosa compa\u00f1era de trabajo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42620\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No s&eacute; en qu&eacute; instante, ni por qu&eacute; raz&oacute;n, entrelac&eacute; mi pierna con la suya. Est&aacute;bamos sentados uno al lado del otro, frente al escritorio y la pantalla de la computadora, intentando resolver un trabajo pr&aacute;ctico de la facultad.<\/p>\n<p>-Necesito que me ayudes -hab&iacute;a dicho Ruth previamente, cuando me acerqu&eacute; a saludarla esa ma&ntilde;ana, en la oficina.<\/p>\n<p>Compart&iacute;amos largas horas de trabajo. Ella siendo mi asistente, ayudando con la contabilidad del sector del cual yo era gerente. En el trabajo hab&iacute;a una distancia prudencial, pero aqu&iacute;, los dos solos, en un despacho que ella alquilaba a pocas cuadras del trabajo (era adem&aacute;s, estilista y ten&iacute;a su estudio a unas cuadras nada m&aacute;s), la distancia era &iacute;nfima durante casi todo el tiempo, hasta que mi pierna se enroll&oacute; a la suya. Su pantorrilla era perfecta, y le daba una terminaci&oacute;n fin&iacute;sima y sensual a todo el trazo de su figura, que comenzaba en los hombros, pasando por la curvatura que defin&iacute;an sus senos redondos y peque&ntilde;os, llegando por la ondulaci&oacute;n de sus caderas hasta bajar, como una autopista llena de pasi&oacute;n desconocida para m&iacute;, a sus piernas blancas.<\/p>\n<p>Fue tocarla y sentir que ella eliminaba una barrera. Me hab&iacute;a pedido que la ayudara con ese pr&aacute;ctico para la facultad y no pude negarme. Un pedido recurrente en realidad, y como siempre acced&iacute; sin inconvenientes.<\/p>\n<p>-Gracias amigo, te debo una -sol&iacute;a declarar. Y yo en mi interior intentaba despejar cualquier pensamiento de doble sentido que pudiera sugerir mi mente.<\/p>\n<p>Ruth ten&iacute;a 28 a&ntilde;os y yo 40. Ella estaba casada hac&iacute;a unos a&ntilde;os, yo rayaba las dos d&eacute;cadas de matrimonio.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; mi roce, mi pierna atada a la suya y la mir&eacute; a los ojos. Ella vest&iacute;a un conjunto que hac&iacute;a de uniforme. Camisa blanca, chaqueta y pantal&oacute;n azul bien ajustado, como pintado a su cuerpo. El primer par de botones de su camisa estaban desabrochados, lo que me permit&iacute;a admirar ya sin remordimientos su piel blanca y el inicio de la l&iacute;nea que se formaba por la presencia de sus senos. Algunos lunares desperdigados al azar le daban un toque m&aacute;s que exquisito a su pecho. El sost&eacute;n, tambi&eacute;n blanco, levantaban sus tetas, provocando mayor deseo de mi parte.<\/p>\n<p>Cuando sus ojos negros impactaron con los m&iacute;os, ella sonri&oacute; de manera nerviosa. Qued&eacute; mudo, decidiendo el pr&oacute;ximo paso. Estaba a tiempo de huir, pero no quer&iacute;a. Ten&iacute;a mis razones para seguir y ver qu&eacute; estaba sucediendo entre los dos desde hac&iacute;a unos meses, aunque supiera a la perfecci&oacute;n que aquellas razones no eran ni justas ni buenas.<\/p>\n<p>El dorado artificial de su cabello contrastaba con la oscuridad azabache de sus ojos, que de a poco me internaban en una lujuria ignorada por mi. Mir&eacute; sus ojos y luego sus labios carnosos. Esa boca que hac&iacute;a tiempo deseaba con locura. Mi mirada era un subibaja desde sus labios hasta la negrura de sus pupilas. Pod&iacute;a notar en peque&ntilde;as r&aacute;fagas que ella hac&iacute;a lo mismo. Sub&iacute;a y bajaba la mirada.<\/p>\n<p>-Ay&uacute;dame amigo, este pr&aacute;ctico es de vida o muerte -me dijo apenas nos encontramos en la oficina aquella ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>-Dale, no hay problema -le dije, mientras la besaba en la mejilla.<\/p>\n<p>-Te voy a deber la vida, &iquest;sabes? -me dijo, atravesando todos mis sentidos con su mirada oscura y penetrante.<\/p>\n<p>-Ok, si es la vida te voy a cobrar bastante caro -le dije sonriendo p&iacute;caramente, como para seguirle el juego.<\/p>\n<p>-Lo que vos me pidas -respondi&oacute; y se sonri&oacute; dulcemente, colocando sus brazos en jarra al tiempo que contorneaba todo su cuerpo, fulmin&aacute;ndome nuevamente con sus ojos.<\/p>\n<p>Terminamos el pr&aacute;ctico en 10 minutos. Casi ni hizo falta mi ayuda en realidad. Hab&iacute;amos aprovechado el horario del almuerzo. La nota de aprobado sali&oacute; al instante.<\/p>\n<p>Levant&oacute; ambos brazos de la alegr&iacute;a, y en ese movimiento su aroma tan dulce termin&oacute; de embriagarme. Me abraz&oacute; fuertemente y me estamp&oacute; un ruidoso beso en mejilla. Sent&iacute; una vibraci&oacute;n en todo mi cuerpo que me incomod&oacute;. No quer&iacute;a que se diera cuenta de lo que ella provocaba en mi.<\/p>\n<p>-&iexcl;Gracias, muchas gracias!- me dec&iacute;a mientras se apoyaba su cabeza en mi hombro, los dos sentados todav&iacute;a, de costado.<\/p>\n<p>-Te debo la vida, te debo la vida&#8230; en serio.<\/p>\n<p>-Bueno, te voy a cobrar&#8230; mira que te lo advert&iacute;.<\/p>\n<p>All&iacute; ella se rio nerviosamente. Percib&iacute; un ligero nerviosismo que me hizo dudar por un segundo de sus intenciones. Hac&iacute;a bastante tiempo que ella parec&iacute;a insinuarme algo, aunque muy sutilmente. Quiz&aacute;s por el hecho de estar ambos casados. Quiz&aacute;s porque hasta ese d&iacute;a, yo jam&aacute;s hab&iacute;a dado muestras de querer algo con ella.<\/p>\n<p>Pero a esa risa, le sigui&oacute; un rotundo: &quot;S&iacute;, aqu&iacute; estoy, pedime lo que quieras, yo te lo doy&quot;.<\/p>\n<p>Esta vez fui yo quien tambale&oacute; por un instante. Me qued&eacute; en silencio, clav&eacute; la mirada en el suelo, observando su pierna derecha envuelta por la m&iacute;a. Sent&iacute; que su cuerpo acced&iacute;a a ese toque. Y luego nos miramos.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a ahora su respiraci&oacute;n m&aacute;s agitada de lo com&uacute;n. No pod&iacute;a haber m&aacute;s pre&aacute;mbulo. No quer&iacute;a decir nada todav&iacute;a porque tem&iacute;a arruinar el momento.<\/p>\n<p>La mir&eacute; con deseo y acarici&eacute; su rostro al tiempo que corr&iacute;a un hilo de cabello de sus ojos. Deposit&eacute; mi mano en su mejilla y all&iacute; me qued&eacute;. Ella inclin&oacute; su cabeza en mi mano, reclin&aacute;ndose tiernamente, cerrando los ojos un segundo, para luego cubrir con su mano mis dedos. Se alej&oacute; sutilmente del contacto que manten&iacute;a mi mano con su mejilla y me bes&oacute; en los dedos. Esa era la se&ntilde;al que hab&iacute;a estado esperando.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; decididamente y la bes&eacute;, con el coraz&oacute;n queri&eacute;ndome salir por la boca. Ella abri&oacute; sus labios. Quise caer en su labio m&aacute;s grueso, el que m&aacute;s deseaba. La bes&eacute; dulcemente. Quer&iacute;a saborearla lentamente, aunque el calor ya empezaba a salirse de mi cuerpo.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a estaba a tiempo, me dije por un instante. Todav&iacute;a pod&iacute;a retirarme, disculparme y que todo finalizara all&iacute;. Pero ella acarici&oacute; mis manos y mi poco razonamiento se esfum&oacute;.<\/p>\n<p>La tom&eacute; con brusquedad del cuello y la atraje del todo. Abr&iacute; la boca y met&iacute; mi lengua en la calidez h&uacute;meda y fogosa de su boca deliciosa. Nos pusimos de pie y nuestros cuerpo empezaron una lucha fren&eacute;tica de pasi&oacute;n descontrolada.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente me sent&iacute; embriagado por ese cuerpo que hab&iacute;a deseado desde hac&iacute;a mucho. Sentirla tan cerca hizo que se agigantara todo el deseo retenido que llevaba. El aroma de su piel fresca me atormenta dulcemente.<\/p>\n<p>La tom&eacute; de la cintura. Ella retrocedi&oacute; hasta afirmarse en el escritorio. Instintivamente la tom&eacute; de las piernas y la sent&eacute; muy cerca de la computadora. All&iacute; nos separamos un momento.<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s seguro?- me interrog&oacute; sonrojada, con la voz agitada.<\/p>\n<p>-S&oacute;lo si tambi&eacute;n lo quer&eacute;s- le respond&iacute; con la misma urgencia.<\/p>\n<p>Ella contest&oacute; lanzando su boca nuevamente sobre la m&iacute;a.<\/p>\n<p>La apart&eacute; unos cent&iacute;metros para terminar de desabrochar los pocos botones que segu&iacute;an prendidos de su camisa. Ella hac&iacute;a lo propio con mi prenda.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente desenganch&eacute; su sost&eacute;n y con un movimiento veloz la despoj&eacute; de su camisa y corpi&ntilde;o al mismo tiempo, para poder gozar de sus pezones r&iacute;gidos y excitantes.<\/p>\n<p>Ya con los torsos desnudos, mi miembro empujaba de manera incontrolable.<\/p>\n<p>Sin embargo quer&iacute;a disfrutar de toda su joven y tierna anatom&iacute;a. Me alej&eacute; un poco para mirarla y tocar sus tetas. Eran senos perfectos. No eran grandes, m&aacute;s bien peque&ntilde;os, pero parec&iacute;an tallados. Su piel firme tallaba de manera majestuosa sus tetas cuyos pezones me apuntaban llenos de deseo.<\/p>\n<p>Me lanc&eacute; desesperadamente sobre sus aureolas con mi boca sedienta, ayudado por mis manos, cubriendo sus senos.<\/p>\n<p>Chup&eacute; fren&eacute;ticamente uno y otro pez&oacute;n sin dejar de tocar el que quedaba libre. Sus gemidos me excitaban aprisionando cada vez con m&aacute;s fuerzas mi erecci&oacute;n. Mi pantal&oacute;n apenas si pod&iacute;a retener mi pene.<\/p>\n<p>Ella intuy&oacute; todo eso y dirigi&oacute; su mano hacia el bulto, mientras gozaba con mi boca chup&aacute;ndola como un ni&ntilde;o hambriento.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a refregarme, palpando mi tama&ntilde;o, subiendo y bajando los dedos, apretando a veces, haci&eacute;ndome estremecer.<\/p>\n<p>Se baj&oacute; de la mesa apart&aacute;ndome de manera brusca. Cre&iacute; que se hab&iacute;a arrepentido. Pero s&oacute;lo lo hizo para seguir toc&aacute;ndome.<\/p>\n<p>-Voy a saldar todas mis deudas con vos- me dijo y me fulmin&oacute; con sus ojos.<\/p>\n<p>Como una experta, se puso de rodillas frente a mi y abri&oacute; mi bragueta. Meti&oacute; su mano en la abertura y refreg&oacute; mi virilidad que lat&iacute;a y se impulsaba lo que m&aacute;s pod&iacute;a hacia arriba. Vi su rostro sonriente y lujurioso. En ese instante pas&oacute; por mi mente recordar que mi esposa jam&aacute;s hab&iacute;a querido chup&aacute;rmelo, pero eso no importaba en ese momento. En cierta ocasi&oacute;n, hac&iacute;a unos pocos d&iacute;as, hablando de cosas m&aacute;s &iacute;ntimas con mi compa&ntilde;era de trabajo, surgi&oacute; esa conversaci&oacute;n y yo le hab&iacute;a dicho que nunca me hab&iacute;an hecho sexo oral. El fin m&aacute;s probable de esa charla era sin dudas crear el clima apto.<\/p>\n<p>Mientras pensaba en eso, ella ya me hab&iacute;a desabrochado el cintur&oacute;n y ten&iacute;a los pantalones en el piso. De un tir&oacute;n baj&oacute; tambi&eacute;n mi b&oacute;xer, y mi verga salt&oacute; inmediatamente.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; nuevamente y poniendo sus manos en mi pecho, me arrastr&oacute; hasta el sof&aacute; que hab&iacute;a en la oficina y me tumb&oacute; all&iacute;. Termin&eacute; de quitarme los pantalones con mi virilidad apuntado firmemente hac&iacute;a arriba, con su glande queriendo explotar.<\/p>\n<p>Ella, desnuda de la cintura para arriba, con sus senos mir&aacute;ndome lujuriosamente, termin&oacute; de quitarse la ropa. Si bien su pantal&oacute;n era ajustado, se desliz&oacute; suavemente entre sus piernas. No supe en qu&eacute; momento se hab&iacute;a descalzado, lo &uacute;nico a lo que prestaba atenci&oacute;n era a su piel blanca y joven, como hac&iacute;a tiempo no admiraba.<\/p>\n<p>Ruth no dejaba de mirarme. Si bien no se la notaba desesperada como a mi, ve&iacute;a fuego en sus ojos, en su boca. De vez en cuando bajaba la mirada hacia mi miembro y se mord&iacute;a los labios.<\/p>\n<p>Apenas unos vellos imperceptibles observ&eacute; cuando la tanga qued&oacute; enrollada en el suelo. Ella avanz&oacute; adonde mi pero nuevamente se arrodill&oacute;, arroj&aacute;ndose hacia mi palpitante erecci&oacute;n. Me estremec&iacute; al sentir el fr&iacute;o y la suavidad de sus manos. La cabeza de mi miembro se hinch&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Cre&iacute; no aguantar pero me contuve.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a cre&iacute;do que mi pene fuera grande. Tampoco me preocupaba. Para m&iacute; estaba bien su tama&ntilde;o. Era un pene normal, quiz&aacute;s 15 o 16 cent&iacute;metros.<\/p>\n<p>Pero ahora, vi&eacute;ndolo entre sus manos, cerca de su boca, me parec&iacute;a inmenso. Y eso me hac&iacute;a subir m&aacute;s a&uacute;n la temperatura. Ella parec&iacute;a disfrutarlo tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; lentamente a masturbarme. Era incre&iacute;ble como lo hac&iacute;a. Era incre&iacute;ble tambi&eacute;n pensar que hasta hac&iacute;a unos d&iacute;as yo me hab&iacute;a masturbado por ella, usando un video subido por ella a una red social, con su bikini rosa, muy sugestivo.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que hab&iacute;a imaginado no alcanzaba ni hacer sombra de lo que estaba viviendo en la realidad.<\/p>\n<p>-Te voy a hacer feliz como nunca en tu vida beb&eacute;- me dijo, e inmediatamente abri&oacute; su boca para meter todo mi glande en ella.<\/p>\n<p>&quot;Beb&eacute;&quot;, me dijo, y luego sent&iacute; como su lengua recorr&iacute;a el inicio de mi pene, mientras que con una de sus manos sosten&iacute;a el tronco erecto. No dejaba de mirarme a los ojos mientras jugaba con su lengua. Solt&oacute; mi miembro y lo recorri&oacute; de arriba abajo, bes&aacute;ndome, haci&eacute;ndome gemir. En ese instante abri&oacute; su boca y toda mi pija se perdi&oacute; entre sus labios que antes hab&iacute;a podido saborear.<\/p>\n<p>Sub&iacute;a y bajaba lentamente, gozando ella tambi&eacute;n al parecer de lo que hac&iacute;a. En mis 40 a&ntilde;os, con 20 de matrimonio, nunca hab&iacute;a sentido la humedad de una boca en mi pene, nunca hab&iacute;a podido experimentar la rispidez de una lengua chup&aacute;ndome. Y ahora la ten&iacute;a a ella, 12 a&ntilde;os menor que yo, de rodillas frente a mi, someti&eacute;ndose voluntariamente a una felaci&oacute;n extraordinaria.<\/p>\n<p>Cuando hubo subido y bajado unas cinco o seis veces, me solt&oacute; con un sonido h&uacute;medo, me mir&oacute; sonriendo y me dijo: &quot;&iquest;te gusta beb&eacute;?&rdquo;.<\/p>\n<p>Yo como pude, agitado y con el coraz&oacute;n en la boca atin&eacute; a mover mi cabeza afirmativamente. &iquest;C&oacute;mo no habr&iacute;a de gustarme? Me estaba volviendo loco. Todo mi tronco bien erecto estaba empapado de su saliva, movi&eacute;ndose al comp&aacute;s de mis latidos cada vez m&aacute;s fuertes.<\/p>\n<p>Ella volvi&oacute; a sonre&iacute;r, me tom&oacute; de las dos manos y las dirigi&oacute; hacia su cabeza, al tiempo que volv&iacute;a a bajar para captar con su boca la dureza de mi pene. Ella guio el movimiento una vez y comprend&iacute;. Para que no quedar&aacute;n dudas de lo que pretend&iacute;a, coloc&oacute; sus manos por detr&aacute;s de su espalda, como si estuviera esposada con grilletes invisibles.<\/p>\n<p>Se convert&iacute;a en mi esclava, sometida al m&aacute;ximo, dejando que mis manos guiaran la intensidad de la chupada.<\/p>\n<p>Gem&iacute; otra vez. &quot;Fabuloso&quot;, atin&eacute; a decir. S&oacute;lo eso. Mis manos la hac&iacute;an bajar y subir. Ella rumoreaba como saboreando un helado.<\/p>\n<p>-Mmmm-, dec&iacute;a al ritmo de sus embestidas. Yo miraba mis manos enredadas en sus cabellos, que sub&iacute;an y bajaban haci&eacute;ndome feliz como ella lo hab&iacute;a prometido.<\/p>\n<p>El espect&aacute;culo era exquisito. Ruth entre mis piernas, de rodillas, devor&aacute;ndome de placer. En un instante la retuve hasta el fondo, quiz&aacute;s dos o tres segundos. Ella no se quej&oacute; sino que gimi&oacute; como pudo. Cuando la solt&eacute;, se separ&oacute; de mi.<\/p>\n<p>-Haceme tuya-, me dijo sin m&aacute;s. Se incorpor&oacute;, me dio la espalda y coloc&oacute; sus manos en el escritorio. En realidad apoy&oacute; sus codos, bajando mucho m&aacute;s, abri&eacute;ndose lo suficiente para que yo entrara. Su cuerpo desnudo me embriag&oacute; nuevamente. All&iacute; pude observar la perfecta redondez de sus nalgas. Redondez y juventud como hac&iacute;a tiempo no ve&iacute;a. Mi excitaci&oacute;n era extrema. Me sorprendi&oacute; el hecho de no haber acabado ya, con todo lo que ella me hab&iacute;a hecho y me estaba mostrando.<\/p>\n<p>Me levant&eacute;, desnudo tambi&eacute;n, y la tom&eacute; de la cintura. Me abalanc&eacute; violentamente y, ayudado con mi mano, la embest&iacute; profundamente.<\/p>\n<p>-Ahhh -solt&oacute; un gemido dulce y lujurioso. Estaba lo suficientemente lubricada por lo que me permiti&oacute; llegar hasta el fondo sin problemas. Sent&iacute; su cuerpo estremecerse de placer.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ahhhh beb&eacute;!, dijo casi gritando, cuando volv&iacute; a penetrarla.<\/p>\n<p>Sus labios vaginales palpitaban devorando mi falo as&iacute; como antes lo hab&iacute;a hecho su boca.<\/p>\n<p>Nos mov&iacute;amos desordenadamente, ella como queriendo retenerme entre sus piernas, yo queriendo salir y entrar fren&eacute;ticamente.<\/p>\n<p>Hasta qu&eacute; logr&eacute; imponerme. Con una mano la apret&eacute; en la espalda haciendo que de agachara a&uacute;n m&aacute;s, y con la otra la sostuve por sus cabellos.<\/p>\n<p>-&iexcl;S&iacute;! &iexcl;Haceme toda tuya beb&eacute;! Ahhh, s&iacute;! Mmm! Ahhh!<\/p>\n<p>Yo met&iacute;a y sacaba con m&aacute;s rapidez y lujuria, sin poder creer que estaba cogiendo con mi compa&ntilde;era de trabajo, con ella, Ruth, la hermosa rubia que se sentaba al frente de mi todas las ma&ntilde;anas y me sonre&iacute;a desde su escritorio cada vez que me hablaba. Ahora ella me ped&iacute;a que la hiciera m&iacute;a, y eso estaba haciendo.<\/p>\n<p>Chocaban nuestros cuerpos dando lugar a ese sonido tan placentero y la vez prohibido para nosotros. Ella gem&iacute;a haci&eacute;ndome muy feliz. De vez en cuando me deten&iacute;a en lo m&aacute;s profundo de su cavidad h&uacute;meda y ella gritaba ya, no se conten&iacute;a. En dos ocasiones sent&iacute; como temblaba cuando gritaba.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ayy, as&iacute;, cogeme, cogeme toda beb&eacute;!- su pedido me llevaba al l&iacute;mite de mi calentura. Yo, obediente, hac&iacute;a lo que me ped&iacute;a. Entraba y sal&iacute;a con total desenfreno.<\/p>\n<p>En medio de la locura, el placer y la irresponsabilidad, mi cerebro conect&oacute; con la idea del embarazo. All&iacute; me detuve un instante. Mi compa&ntilde;era intuy&oacute; mi preocupaci&oacute;n, y como si fuera lo &uacute;ltimo que pod&iacute;a pedir, me dijo, en medio de sus gemidos y jadeos:<\/p>\n<p>-Segu&iacute;, no pares. Acabame adentro, quiero sentirte. Hoy no vas a embarazarme beb&eacute;. Dale, metemelo todo, haceme tuya.<\/p>\n<p>Eso me encendi&oacute; hasta el extremo. Volv&iacute; a mis arremetidas, con la sola idea de acabar en su hueco jugoso. La sostuve otra vez por sus caderas, caderas propia de quien ha sido madre. Caderas blancas y perfectas. Miraba los lunares en la espalda mientras la escuchaba gemir. Todo lo que deseaba era acabar en su interior. Hac&iacute;a dos meses que no ten&iacute;a sexo y una semana que me hab&iacute;a masturbado por ella, enchastr&aacute;ndome como un p&uacute;ber. Ahora quer&iacute;a llenarla de la misma manera.<\/p>\n<p>-Ahhhh Emanuel&#8230; &iexcl;qu&eacute; rico!- dijo y ese fue el final. Ya no quer&iacute;a contenerme. Acomet&iacute; con furia su vagina. Tras cinco o seis movimientos, solt&eacute; un chorro potente y contenido, mientras la sujetaba de las caderas. Ella volvi&oacute; a fruncir su entrepierna, sintiendo la calidez de mi semen. Durante unos segundos mi cuerpo tambi&eacute;n se estremeci&oacute;. Sent&iacute; flaquear. De mi verga segu&iacute;a saliendo l&iacute;quido. Ruth jadeaba. La sent&iacute; temblar una &uacute;ltima vez<\/p>\n<p>Yo a mi vez, todo transpirado y a&uacute;n caliente, me dej&eacute; caer sobre ella.<\/p>\n<p>La mejor cogida de mi vida hab&iacute;a acabado, dando lugar al mayor arrepentimiento experimentado hasta ese d&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 No s&eacute; en qu&eacute; instante, ni por qu&eacute; raz&oacute;n, entrelac&eacute; mi pierna con la suya. Est&aacute;bamos sentados uno al lado del otro, frente al escritorio y la pantalla de la computadora, intentando resolver un trabajo pr&aacute;ctico de la facultad. -Necesito que me ayudes -hab&iacute;a dicho Ruth previamente, cuando me acerqu&eacute; a saludarla esa ma&ntilde;ana, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":25881,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42620","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42620","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/25881"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42620"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42620\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42620"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42620"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42620"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}