{"id":42621,"date":"2023-07-17T22:00:00","date_gmt":"2023-07-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-17T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-17T22:00:00","slug":"papa-me-lame-la-cola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/papa-me-lame-la-cola\/","title":{"rendered":"Pap\u00e1 me lame la cola"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42621\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">13<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando estaba en la universidad, pap&aacute; sol&iacute;a hacerme masajes. Fue en tercer ciclo cuando empez&oacute; a hacerlo. Recuerdo con claridad el momento. Me acababan de jalar en un examen de Mate 2 y llegu&eacute; a casa frustrada y llorosa. Mi pap&aacute; miraba tv en su sof&aacute;, me pregunt&oacute; que me pasaba y le cont&eacute;. Me calm&oacute; y me pidi&oacute; que no me preocupara, que era joven, la universidad dif&iacute;cil y que ellos (&eacute;l y mam&aacute;) estaban muy orgullosos de m&iacute; y confiaban en mi esfuerzo, que los resultados llegar&iacute;an.<\/p>\n<p>Me pregunt&oacute; si quer&iacute;a un masaje para relajarme. Le dije que s&iacute;. &Eacute;l sigui&oacute; sentado en su sof&aacute;, me sent&eacute; delante de &eacute;l, sobre la alfombra, y me masaje&oacute; cuello y hombros. Fue delicioso, hac&iacute;a un masaje realmente relajante y en pocos minutos estaba distendida y me fui a dormir una siesta.<\/p>\n<p>Desde ese momento, con alguna regularidad, cuando llegaba a casa y lo encontraba viendo tv, le ped&iacute;a que me haga masajes. En pocos minutos me sent&iacute;a relajada y me iba a dormir. La rutina sigui&oacute; por un par de a&ntilde;os. Sin muchas variaciones, tal como fue la primera vez, &eacute;l sentado en su sof&aacute; y yo sentada sobre la alfombra.<\/p>\n<p>Cuando estaba en s&eacute;ptimo ciclo, tuve una temporada fatal. Termin&eacute; con mi novio por su infidelidad. Me fue terrible en los estudios. Perd&iacute; el trabajo temporal que ten&iacute;a. Era un desastre completo. Una noche de viernes llegu&eacute; a casa en crisis existencial. Hab&iacute;a cenado con una amiga y al final de la cena la recogi&oacute; su novio. Volv&iacute; a casa pensando en mi &ldquo;tragedia&rdquo;, sin novio, mal en la universidad, sin empleo.<\/p>\n<p>Ni bien abr&iacute; la puerta y entr&eacute;, empec&eacute; a llorar. Mi pap&aacute; me vio. Se levant&oacute; y me abraz&oacute; para consolarme. Me logr&oacute; calmar un poco y tras unos minutos le dije que ir&iacute;a a mi cuarto a dormir.<\/p>\n<p>Me desnud&eacute; en la habitaci&oacute;n. Me qued&eacute; en tanga. Me puse el pijama e intent&eacute; dormir. Pero no pod&iacute;a dejar de sollozar. Quiz&aacute;s 30 minutos despu&eacute;s mi pap&aacute; toc&oacute; la puerta de la habitaci&oacute;n y me pregunt&oacute; si estaba bien. Llorosa le dije que no. Entr&oacute; y se sent&oacute; a mi lado. Yo estaba boca abajo. Sollozando.<\/p>\n<p>Mi pap&aacute; no ten&iacute;a muchas palabras que decirme. Con mi mam&aacute; siempre ten&iacute;amos mucho de que hablar, pero con &eacute;l muy poco. Cuando me hac&iacute;a masajes o charl&aacute;bamos comiendo, siempre eran preguntas sobre mis estudios o mi trabajo. En ese momento &eacute;l no sab&iacute;a que decir y finalmente me dijo &ldquo;hijita quieres un masaje&rdquo; y le dije que s&iacute;. Nunca me hab&iacute;a hecho uno en mi cuarto, pero no me pareci&oacute; mal.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a masajear mi cuello y mis hombros. Pronto sent&iacute; bienestar, alivio, relajamiento. Nunca le pregunt&eacute; a pap&aacute; si hab&iacute;a estudiado para masajes. Supongo que si pues no creo que pueda hacerse algo as&iacute; sin estar preparado. Ya luego he tomado masajes profesionales y, quiz&aacute;s por el recuerdo idealizado, nunca he encontrado uno como los que me hac&iacute;a mi pap&aacute;.<\/p>\n<p>Lo cierto es que tras unos minutos de masajes sobre mi cuello y hombros me sent&iacute;a relajada. Pap&aacute; me pregunt&oacute; si quer&iacute;a masajes en la espalda. Le dije que s&iacute;. Me dijo que lo mejor ser&iacute;a que me saque el polo del pijama. No ten&iacute;a brasiere, pero como estaba boca abajo no me pareci&oacute; mal. Me saqu&eacute; el polo y me qued&eacute; boca abajo. Con la espalda desnuda. En ese momento pens&eacute; que mi short de pijama era de un color crema muy claro y medio traslucido y que mi tanga era negra. Me dio un poco de verg&uuml;enza pues resaltar&iacute;a, pero no pens&eacute; m&aacute;s en ello.<\/p>\n<p>Pap&aacute; comenz&oacute; a hacerme masajes desde los hombros. Bajaba poco a poco. Sus dedos firmes encontraban mis contracturas y en movimientos circulares las desactivaban. Me iba sintiendo cada vez mejor. Bajo con sus masajes hasta el borde de mi short de pijama. Justo por encima de donde empiezan mis nalgas.<\/p>\n<p>Estuvo varios minutos as&iacute;, en un masaje descontracturante que me reconstituy&oacute;. De pronto me dijo, hija, te voy a hacer un masaje &ldquo;m&aacute;s relajante&rdquo;. Para mis sus masajes eran relajantes. No lo entend&iacute;, pero le dije &ldquo;s&iacute; pap&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Cambi&oacute; completamente de t&eacute;cnica. Sus dedos fuertes y firmes pasaron a ser caricias susurrantes sobre mi espalda. Comenc&eacute; a sentir sus yemas flotar sobre mi piel y por instantes el ligero ara&ntilde;azo de sus u&ntilde;as. De pronto se inclin&oacute; sobre m&iacute; y sent&iacute; su respiraci&oacute;n sobre mi piel. A una distancia m&iacute;nima, pero sin tocarme. El relajamiento que sent&iacute;a se fue transformando poco a poco en calentura. Sus masajes eran ahora una caricia.<\/p>\n<p>Mi concha se fue humedeciendo. Sin querer separ&eacute; mis piernas. Mi pap&aacute; se dio cuenta pues dej&oacute; un instante de &ldquo;masajearme&rdquo;. Pero luego contin&uacute;o. Sus dedos &aacute;giles bajaban desde mi cuello, recorriendo toda mi espalda hasta el borde de mi short de pijama.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n momento, sus dedos comenzaron a masajear mis nalgas. Sobre el short de pijama. Con la firmeza de sus primeros masajes, sent&iacute; una relajaci&oacute;n distinta, mezclada con calentura. Con sus dedos gordos presionaba hacia dentro de mis nalgas, cada vez m&aacute;s cerca de mi culito.<\/p>\n<p>La calentura mezclada con la relajaci&oacute;n me hac&iacute;a dar peque&ntilde;os suspiros. Pap&aacute; estaba, seguro, demasiado caliente ya. Yo lo supon&iacute;a, pero entre nosotros no hab&iacute;a palabras. Sus manos y dedos hablaban sobre mi cuerpo. Pap&aacute; me pregunt&oacute;, &iquest;quieres relajarte m&aacute;s?, suspirando le dije &ldquo;si pap&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&Eacute;l hizo una pregunta indirecta. Yo le di una respuesta directa. Sin darme m&aacute;s tiempo a reaccionar, jal&oacute; mi short de pijama hacia abajo. Me lo sac&oacute; y qued&eacute; all&iacute;, boca abajo, nalgas arriba, s&oacute;lo en tanga frente a pap&aacute;.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; con sus masajes sobre mis nalgas. Sus dedos gordos avanzaban cada vez m&aacute;s hacia mi culito. Mi concha era ya una sopa de tanto placer acumulado. Sin preguntarme nada sac&oacute; la tanga. Supongo pens&oacute; que preguntar cortar&iacute;a el momento. Segu&iacute;a boca abajo, ya completamente desnuda para los masajes de pap&aacute;.<\/p>\n<p>Sent&iacute; como sus manos, al masajear, separaban mis nalgas y dejaban expuesto mi culito. En ese momento, ten&iacute;a 22 a&ntilde;os, a&uacute;n era virgen por all&iacute;. Poco a poco sus dedos gordos llegaron a mi culito virgen. Comenzaron a acariciarlo, a jugar con &eacute;l, mientras los dem&aacute;s dedos segu&iacute;an el juego del masaje.<\/p>\n<p>Mis gemidos se hicieron eternos, todo el tiempo estaba gimiendo del placer que sent&iacute;a. De pronto sent&iacute; algo h&uacute;medo en mi culito. Pap&aacute; hab&iacute;a puesto su lengua all&iacute;. S&oacute;lo empec&eacute; a decir &ldquo;pap&aacute;, pap&aacute;, pap&aacute;&hellip;&rdquo; comenz&oacute; a lamerme los pliegues exteriores. Sus manos de quedaron quietas. Ahora todo era su lengua. Sus manos s&oacute;lo separaban mis nalgas, mientras su lengua me recorr&iacute;a el culito. Los pliegues externos al inicio y poco a poco hacia lo m&aacute;s profundo.<\/p>\n<p>Fueron muy pocos minutos. Ya estaba demasiado caliente. Tuve un orgasmo, el primero anal en mi vida, con la lengua de pap&aacute; en mi culo. Ni bien llegu&eacute;, pap&aacute; me puso el calz&oacute;n y el short. Luego, a&uacute;n boca abajo, sin comprender a plenitud el momento, me bes&oacute; en la mejilla y me dijo &ldquo;duerme hija, ya est&aacute;s relajada&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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