{"id":42640,"date":"2023-07-19T22:00:00","date_gmt":"2023-07-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-19T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-19T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-24","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-24\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (24)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42640\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 28<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No pasa nada por probar y escuchar.<\/p>\n<p>No lo puedo evitar, sencillamente me siento muy molesto sabiendo que ella hizo tantas cosas a mis espaldas, y como para fastidiarme a&uacute;n m&aacute;s, ahora me entero de que con &eacute;l, ella s&iacute; logr&oacute; vencer su inculcada prevenci&oacute;n a pasear en motocicleta. Presionada por las circunstancias, tan solo por aparentar valent&iacute;a, seg&uacute;n ella. &iquest;Pero y si no? &iquest;Si era lo que ella en verdad quer&iacute;a? &iquest;Demostrarle ser una mujer de decidida y empoderada? &iquest;Qu&eacute; otras cosas habr&aacute; hecho por &eacute;l o con &eacute;l &ldquo;por primera vez&rdquo;?<\/p>\n<p>Y justo ahora que cruzamos por el frente de uno de los tantos bares y restaurantes de esta calle, intempestivamente se abre la puerta y de ella sale visiblemente perjudicada por el exceso de alcohol, una adulta mujer mulata de gran melena ensortijada, caminando apresurada y de manera bastante descompensada, &ndash;al igual que el fuerte bamboleo de sus enormes senos a punto de escaparse de su escotado vestido de tirantes color salm&oacute;n&ndash; para terminar tropez&aacute;ndose fuertemente con Mariana.<\/p>\n<p>Por el impulso van a dar las dos contra la cuadrada jardinera de ladrillo a la vista, que protege el tronco de una garbosa palmera, cayendo Mariana de espaldas y la embriagada mujer de costado. Dos j&oacute;venes morenos salen del local corriendo y levantan a su amiga embriagada, sosteni&eacute;ndola uno por el brazo, y el otro abraz&aacute;ndola por la cintura; me acerco y rescato a mi mujer, tom&aacute;ndola con mis brazos por su cintura, logrando que con rapidez se ponga en pie.<\/p>\n<p>Mariana sorprendida todav&iacute;a por lo inaudito de esta situaci&oacute;n, me observa con sus ojos abiertos de par en par. Y sin pensarlo, la giro un poco para sacudirle con mi mano la suciedad de su vestido, a la altura de sus nalgas. Entre tanto, la mujer se nos acerca e intenta hablar, quiz&aacute; para pedirle disculpas a Mariana, pero antes de que pueda articular alguna frase entendible, se lleva las manos a la boca y sus mejillas se le abomban como si fuesen un par de globos color canela; los ojos amarillentos y vidriosos se le desorbitan, y lentamente se da la vuelta hacia la maceta, ubicada al lado de la cabina telef&oacute;nica. Encorva su espalda y apoya las manos, no sobre los ladrillos, sino sobre la propia tierra que rodea el tronco de la palmera.<\/p>\n<p>A pesar de no poderle ver, ya que sus amigos la custodian, a mis o&iacute;dos y a los de Mariana, llegan con claridad los sonidos desagradables que emite, esforz&aacute;ndose por devolver a este mundo lo que se ha comido, y por supuesto todo lo que se ha bebido. Mariana &laquo;asquienta&raquo; como es, &ndash;por lo visto en esto no ha cambiado&ndash; lleva la mano derecha a su boca, cerrando sus parpados con fuerza, y observo como su rostro congestionado se descolora, con ganas de trasbocar tambi&eacute;n. Se acerca m&aacute;s a m&iacute;, buscando refugio su cabeza oprime mi pecho y con su brazo izquierdo rodeando mi cintura, me impulsa a caminar con mayor prisa para alejarnos, y poder tomar un nuevo aliento.<\/p>\n<p>Nos vamos alejando de ellos. A la mujer no la oigo m&aacute;s, pero s&iacute; que puedo escuchar la m&uacute;sica que ambienta el interior de aquel lugar. Frase tras frase de balada de Marvin Gaye, &laquo;Let&acute;s Get It On&raquo; me lleva de inmediato a imaginar la cara de satisfacci&oacute;n de ese hijo de puta, sinti&eacute;ndose ganador e intentando seducir a mi mujer con su pinta de machito rebelde, y expeliendo su aroma a testosterona motorizada para que Mariana se sintiera mucho m&aacute;s atra&iacute;da hacia &eacute;l, y un d&eacute;bil &iexcl;Gracias cielo!, le escucho decir.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Gracias de qu&eacute;? &mdash;Le pregunto mientras intento ubicar un lugar para que se pueda sentar.<\/p>\n<p>&mdash;Por esto. Por lo de antes, y por todo. Gracias por estar todos estos a&ntilde;os tan pendiente de m&iacute;. &mdash;Le respondo, y nuevamente arropada bajo su abrazo, la nostalgia se transmuta en silenciosas l&aacute;grimas, que mi esposo ni ve ni escucha.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;C&oacute;mo te sientes? &mdash;Me pregunta amoroso y preocupado por mi estado, como siempre. Y su mano se aparta de mi hombro derecho para con sus dedos, levantarme la barbilla con delicadeza buscando confirmar visualmente mi estado. No le respondo con palabras ni con la mirada, pero hago un gesto negativo con la cabeza, ya que las n&aacute;useas a&uacute;n no se me pasan.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Respira por la nariz, anda! Vamos a sentarnos por aqu&iacute;. &mdash;Me anima a hacerlo y luego me augura un esperanzador&hellip; &iexcl;Te sentir&aacute;s mejor! Pero enseguida me sorprende con un desolador&hellip; &iexcl;No te muevas de aqu&iacute;, ya regreso!<\/p>\n<p>Respiro profundamente y exhalo con lentitud, manteniendo los ojos cerrados y con mis dos manos apret&aacute;ndome la barriga, pues todav&iacute;a percibo esa insidiosa molestia en mi bajo vientre. Escucho el ruido de los veh&iacute;culos que vienen cruzando despacio, primero por mi izquierda y despu&eacute;s por el frente, e igualmente puedo o&iacute;r un taconeo apresurado y hasta el rozamiento de las suelas de los zapatos de algunos transe&uacute;ntes. Voces hablando en papiamento, otras dos m&aacute;s cercanas de hombres dialogando en un ingl&eacute;s muy americano, y algunas risas a lo lejos, confundidas entre los gritos de ni&ntilde;os a los que tambi&eacute;n imagino corriendo frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>Finalmente, decido levantar mi cabeza pero sin apresurarme, y abro lentamente mis p&aacute;rpados para darme cuenta de que estoy sentada bajo las ramas de un frondoso &aacute;rbol de Mara&ntilde;&oacute;n y sobre la barda amarilla que rodea al edificio de las oficinas de abogados. Buscando por los alrededores el camino que pudo haber tomado Camilo bajo la mirada, pero solo consigo que mis ojos se encuadren con las verdes figuras de las dos enormes iguanas que decoran a cada costado, la misma jardinera donde Mateo con la ayuda de su padre, &ndash;reci&eacute;n llegados a la isla&ndash; se divirti&oacute; al deslizarse varias veces por el rodadero que se encuentra en el centro acompa&ntilde;ado por los dos modelados lagartos, la primera vez que estuvimos aqu&iacute; en la plaza Guillermina, acompa&ntilde;ados por William.<\/p>\n<p>Por detr&aacute;s de las esculturas permanecen verticales las cinco letras de la primera palabra extra&ntilde;a que aprend&iacute; en esta isla, y frente a las cuales, Camilo con nuestro peque&ntilde;o pr&iacute;ncipe sobre sus hombros, y yo a su lado bien abrazada, fuimos retratados por nuestro anfitri&oacute;n, para enviar aquella fotograf&iacute;a, &ndash;entre otras m&aacute;s&ndash; a nuestras respectivas familias, para certificarles de que nos encontr&aacute;bamos muy bien, disfrutando y conociendo este para&iacute;so. &iexcl;DUSHI! Tal vez el letrero m&aacute;s famoso de Cura&ccedil;ao.<\/p>\n<p>Camino presuroso atravesando la plaza y la veo muy juiciosa sentada all&iacute;, en el mismo lugar donde la dej&eacute;. Est&aacute; mirando para ambos lados, tal vez busc&aacute;ndome preocupada pero creo que no me he demorado casi nada. Su hermoso rostro es como un faro que a la distancia, resplandece con la luz propia de su par de zafiros gui&aacute;ndome hacia ella, donde anteriormente hallaba un refugio para descansar de mis peque&ntilde;as tormentas diarias. Mariana es hermosa, atractiva y muy, pero muy guapa. Su bosquejada sonrisa cuando ve que me acerco, termina por iluminarle la cara.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te veo mejor, tienes mejor semblante. Te traje agua y estas galletas de soda. &mdash;Y me recibe el paquete pero no la botella.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias cielo. Y s&iacute;, me encuentro mucho mejor. &mdash;Me responde, y con sus u&ntilde;as desgarra el celof&aacute;n de las galletas soda y yo desenrosco la tapa de la botella.<\/p>\n<p>Sin dejar de mirarme, muerde con sus dientes apenas un cuarto. Mastica y luego lleva a su boca otro poco de la galleta. Al recibir de mi mano la botella de agua, deja de observarme y bebe un gran sorbo. Aprovecho para colocar la palma de mi mano sobre su frente, comprobando que su temperatura vuelve a estar normal.<\/p>\n<p>Como me encanta esta cercan&iacute;a. Su inter&eacute;s en cuidarme sigue intacto, tanto que me toca la frente con mucha ternura. Se preocupa por mi estado, porque sigue am&aacute;ndome, no obstante todo lo que ha sufrido por mi culpa. Termino de masticar las galletas y dos tragos de agua despu&eacute;s, le entrego de nuevo la botella.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Me ayudas? &mdash;Me dice y une por el canto sus manos, ahuec&aacute;ndolas. Comprendo de inmediato y dejo caer dentro de ellas un poco de agua.<\/p>\n<p>Mariana lleva a su rostro aquel peque&ntilde;o pozo cristalino y se moja los ojos, tambi&eacute;n las mejillas y luego manteniendo algo de humedad en las manos, se golpea la frente repetitivamente con unas refrescantes palmaditas para volver a solicitarme con sus manos juntas, que de nuevo le surta de agua. Agacha la cabeza y esta vez el destino del l&iacute;quido es la coronilla y de all&iacute; en cascada se desparrama por el resto de sus cabellos.<\/p>\n<p>Observo como zarandea la cabeza de izquierda a derecha y las gotas salen disparadas de su azabache cabellera formando un arco, y luego a dos manos, con sus dedos forma surcos desde la frente hasta su nuca, acomodando y alisando los mechones hac&iacute;a atr&aacute;s, dando una forma distinta a su nuevo corte de cabello. Me obsequia una mirada intensa con el azul infinito de su par de cielos, arruga la nariz record&aacute;ndome a la ni&ntilde;a consentida que tanto am&eacute;, y sonr&iacute;e mucho m&aacute;s calmada, h&uacute;meda y tan encantadora.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Mejor? &mdash;Le pregunto ya m&aacute;s tranquilo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, mucho mejor. Gracias, mi vida.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, entonces acomp&aacute;&ntilde;ame y vamos a buscar mis cigarrillos. &mdash;Le extiendo mi mano y Mariana me la toma, recoge su bolso colg&aacute;ndoselo al hombro y el sombrero con la otra mano, para luego impulsarse y ponerse en pie.<\/p>\n<p>Cruzando la calle, me abandona el calor de su mano. Me deja libre nuevamente mientras transitamos lado a lado por el centro de la plaza, y a pesar de que no quiero ni lo deseo, debo respetar su decisi&oacute;n de querer andar libre.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Lo ves por alguna parte? &mdash;Le pregunto a Camilo.<\/p>\n<p>&mdash;No. Tal vez si nos acercamos hasta all&iacute;&hellip; &mdash;Y me se&ntilde;ala la esquina donde se encuentran bastantes personas, turistas principalmente, tom&aacute;ndose algunas selfies en frente de otro gran letrero cuyas letras forman el nombre de este para&iacute;so.<\/p>\n<p>Como para variar en mi marido, vuelve y acierta, aunque todav&iacute;a no repara en el sitio donde se ubica el vendedor informal con su carrito de mercado convertido en una tienda ambulante. El &laquo;Mocho&raquo; Amado va caminando si af&aacute;n, empujando con una sola mano por el and&eacute;n, su fuente de ingresos. Se aleja y entonces chiflo con fuerza para que se detenga. Pero es mi esposo quien sorprendido se detiene y me mira.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y eso? &iquest;D&oacute;nde aprendiste a silbar as&iacute; como un alba&ntilde;il? &ndash;Tuerce la boca en se&ntilde;al de disgusto. &ndash; Ahhh, deja as&iacute; no importa. Supongo que fue tambi&eacute;n con ese tipo. Finalmente, a quien anda entre la miel, algo se le pega.<\/p>\n<p>&mdash;Error, mi vida. No todo lo nuevo en ese pasado tuvo que ver con &eacute;l. &iexcl;Fue con Diana! Ella me ense&ntilde;&oacute; a hacerlo una tarde que sal&iacute;amos de la oficina. Ese d&iacute;a ten&iacute;a restricci&oacute;n vehicular y no pude llevar mi auto, coincidiendo con la falta de disponibilidad de los Uber, as&iacute; que me toc&oacute; tomar un taxi para llegar a tiempo a casa. Aprovech&oacute; la ocasi&oacute;n para ense&ntilde;arme a hacerlo. En realidad lo hizo ella. Lo detuvo con un silbido porque los m&iacute;os sal&iacute;an de mi boca, est&uacute;pidamente d&eacute;biles y fracasaba en mis intentos. &iexcl;Es cuesti&oacute;n de ensayar!, me dijo. De hecho ahora que lo hice me sorprend&iacute; de que me saliera tan fuerte y claro. &iexcl;Jajaja! &mdash;Me rio en se&ntilde;al de victoria m&aacute;s &eacute;l no.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;, por supuesto. La pr&aacute;ctica hace al maestro. &mdash;Me responde y no s&eacute; exactamente a que se refiere. Cualquier cosa nueva que hago, le molesta.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos, ap&uacute;rate que se nos va el &laquo;Mocho&raquo;. &mdash;Le digo y avanz&oacute; con rapidez para alcanzarlo e igualmente para evitar m&aacute;s reclamos.<\/p>\n<p>Mientras tanto voy pensando en que aprend&iacute; a silbar para muchas cosas m&aacute;s que solamente detener un taxi. Tambi&eacute;n lo hice para darle a entender a Chacho que su cuerpo desnudo me gustaba mucho. Aprend&iacute; a silbar al igual que fui tomando conciencia de que al vestirme de manera sugerente, me silbaban a m&iacute; y que con el tiempo lo hac&iacute;a para llamar la atenci&oacute;n de los clientes y no para gustarle mucho m&aacute;s a mi marido.<\/p>\n<p>O al quit&aacute;rmela provocativamente de manera obligada en unos casos, para levantar pasiones en otros cuerpos reci&eacute;n conocidos y as&iacute; cerrar los putos negocios para beneficiar finalmente a ese hijo de puta. Por supuesto que aprend&iacute; tambi&eacute;n a mentir para mantener a flote mi matrimonio, no distanci&aacute;ndolo sino acerc&aacute;ndome m&aacute;s, haciendo m&aacute;s felices nuestros d&iacute;as juntos sin negarle nada, incluso concedi&eacute;ndole todo, ofreci&eacute;ndole hasta lo que &eacute;l no deseaba, a pesar de permanecer menos tiempo si&eacute;ndole fiel. &iexcl;Es que ser una puta infiel tiene un costo y yo, no hall&eacute; otra manera diferente para compensarle mis faltas!<\/p>\n<p>Camilo y yo nos acercamos. &Eacute;l lo hace por el costado y le palmea su espalda. El mocho se sorprende al comienzo pero despu&eacute;s de reconocerlo le sonr&iacute;e y lo abraza. Yo me quedo atr&aacute;s, a unos cuantos pasos. Algo le dice mi esposo cerca del o&iacute;do y el Mocho voltea a verme sin mostrarse sorprendido.<\/p>\n<p>&mdash;Bon nochi, se&ntilde;ora. &mdash;Me saluda con cordialidad pero no me reconoce, lo cual me desanima un poco. Hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os era yo quien le hacia el gasto, no solo de cigarrillos sino de algunos dulces y paquetes de papas fritas para Mateo.<\/p>\n<p>Camilo toma del improvisado estante de madera dos paquetes de Marlboro y otro de Parliament para m&iacute;. Le extiende un billete y le toma la mano, oblig&aacute;ndolo a cerrar el pu&ntilde;o, evitando que el Mocho se apresure a devolverle el cambio. Otro abrazo le da Camilo por despedida y de mi boca sale un: &iexcl;Danki Dushi! y buena venta esta noche. De vuelta recibo una sonrisa de su parte y un respetuoso&hellip; &iexcl;Que disfrute la noche, se&ntilde;ora!<\/p>\n<p>&mdash;Bien&hellip; &iquest;Y ahora? &iquest;Para d&oacute;nde vamos? &mdash;Le consulto a Mariana mientras vamos caminando por la acera empedrada hasta la otra esquina de la plaza, esquivando a las personas que se nos van cruzando.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;A la playa? All&iacute; podr&iacute;amos descansar los pies un poco. &mdash;Le respondo, recordando a Emma y su consejo de caminar un rato sobre la arena para pensar.<\/p>\n<p>&mdash;Y entonces&hellip; &iquest;C&oacute;mo fue? &mdash;Me pregunta, mientras observo como va destapando su nuevo paquete de cigarrillos y toma uno de ellos para llev&aacute;rselo a la boca.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; cosa? &mdash;Le respondo sin saber a qu&eacute; se refiere.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pues tu primera vez! &mdash;Mariana me mira extra&ntilde;ada, y entonces comprendo que debo aclar&aacute;rselo.<\/p>\n<p>&mdash;El paseo con &eacute;l, en su motocicleta. &mdash;Y enciendo mi cigarrillo mientras que espero por su respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh&hellip; &mdash;Camilo no lo pasa por alto, quiere saber&hellip; &iexcl;Saberlo todo! Y entonces antes de responderle me detengo un momento para buscar dentro de mi bolso, la cajetilla con mis cigarrillos.<\/p>\n<p>Verlo fumar me alienta creo yo, &ndash;adicional al nerviosismo que de nuevo comienzo a sentir&ndash; y me hacen buscar amparo en el tabaco. O tal vez, al tenerlo entre mis dedos sea la excusa perfecta para disimular mi repentino ataque de ansiedad. Tomo uno y lo enciendo esta vez con rapidez. Aspiro y exhalo el humo, por supuesto que tambi&eacute;n sin mirarlo, me desprendo dos simples palabras: &iexcl;Era eso!<\/p>\n<p>&mdash;Pues que te cuento. Recuerdo que al llegar los dos hasta el lugar donde ten&iacute;a su motocicleta parqueada, tom&oacute; los dos cascos que estaban sobre las alforjas y me ayud&oacute; a colocar el m&iacute;o, ajust&aacute;ndome la correa. Luego de colocarse el suyo se dio la vuelta para montarse en su moto, enderezando la m&aacute;quina y d&aacute;ndole arranque al oprimir un bot&oacute;n. Al montarme sobre ella, entend&iacute; que era mucho m&aacute;s grande e imponente de lo que recordaba. &iexcl;Y demasiado ruidosa!<\/p>\n<p>&mdash;Con cuidado apoy&eacute; mi sandalia derecha sobre el reposapi&eacute;s y me ayud&oacute; a montar ofreci&eacute;ndome el apoyo de su brazo; levant&eacute; con rapidez mi pierna izquierda estirando la tela del vestido lo m&aacute;s que pod&iacute;a para no mostrar mi ropa interior y termin&eacute; por sentarme, colocando estrat&eacute;gicamente entre mis piernas y la parte baja de su espalda, el bolso bien sujeto por mi mano izquierda.<\/p>\n<p>&mdash;Te juro que busqu&eacute; a los costados algo de donde aferrarme. No pude encontrar nada, as&iacute; que no tuve de otra que simular tranquilidad y colocar mi mano derecha sobre su hombro, para sostenerme.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;As&iacute; no, puedes caerte! Mejor abr&aacute;zame y despreoc&uacute;pate bizcocho, que andar&eacute; despacio. No quiero que al llegar a donde vamos, de repente me encuentre solo sin mi paquete. &mdash;Recuerdo que me lo dijo con su caracter&iacute;stica fanfarroner&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Lo pens&eacute; mejor y pase mis brazos por debajo de los suyos, entrecruzando mis dedos sobre su pecho y recost&aacute;ndome ligeramente sobre su espalda, solicit&aacute;ndole eso s&iacute;, que no fuera a salir disparado como un loco, pero empec&eacute; a pasar saliva tan pronto como aceler&oacute; al salir del parking para tomar la avenida. Ten&iacute;a demasiado miedo y una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n me invadi&oacute;, mezcla de nervios al ser la primera ocasi&oacute;n en la que viajaba en un aparato de esos, y un&hellip; &iexcl;Un placer desconocido!<\/p>\n<p>&mdash;No sab&iacute;a exactamente el origen, y pens&eacute; que tal vez ese escalofri&oacute; se deb&iacute;a al recordar que cuando me lo propusiste, siempre me negu&eacute;, dici&eacute;ndote que jam&aacute;s me montar&iacute;a contigo ni con nadie en una motocicleta, as&iacute; me ofrecieran pagarme un mill&oacute;n de d&oacute;lares. Y justo en ese momento lo estaba haciendo&hellip; Con otro.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; &iexcl;Finalmente lo hiciste! &mdash;Me dice Camilo utilizando un tono d&eacute;bil, como envolviendo sus palabras en un halo de tristeza y dolor.<\/p>\n<p>Mientras rodeamos un templo por la acera opuesta, le respondo&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, y todo por jactarme ante &eacute;l de ser una mujer decididamente diferente a la imagen bobalicona que al principio &eacute;l ten&iacute;a de m&iacute;. &iexcl;Una mujer de armas tomar, sin miedo a nada!<\/p>\n<p>&mdash;Pero por supuesto Mariana. Tan solo quer&iacute;as demostrarle a ese hijo de puta que eras una mujer de car&aacute;cter, decidida y a la vez simp&aacute;tica y alegre. Completamente diferente a la recatada y fiel mujer casada que eras. &iexcl;Ahh!, y de paso seguir luciendo tu cuerpazo al pasear junto a &eacute;l en su motocicleta con ese vestido tan ce&ntilde;ido. &iquest;De verdad pensaste que esa era la mejor manera de empoderarte? &iexcl;Por favor! Qu&eacute; idiotez. Lo &uacute;nico que consegu&iacute;as acompa&ntilde;&aacute;ndolo era llamar m&aacute;s su atenci&oacute;n, gustarle m&aacute;s. &mdash;Le hablo con iron&iacute;a pero con bastante sinceridad, as&iacute; no le guste.<\/p>\n<p>&mdash;No, Camilo, no fue por gustarle a &eacute;l. Lo hice por m&iacute;. Quer&iacute;a romper con ese temor est&uacute;pido y s&iacute;, igualmente para disfrutar de la sensaci&oacute;n de independencia y libertad que t&uacute; mismo me dijiste que se sent&iacute;a, tratando de que aceptara montarme a una moto contigo. &iquest;Y sabes qu&eacute;? Ten&iacute;as mucha raz&oacute;n. A pesar de llevar mis ojos cerrados pude percibir todo eso, al ser golpeado mi rostro, los brazos y los muslos, por el templado viento de aquella noche, y notarme seducida por la desconocida conmoci&oacute;n f&iacute;sica, al sentir desde las plantas de mis pies, subiendo por mis pantorrillas y ascendiendo por la parte interna de mis muslos, terminar con r&iacute;tmicos estremecimientos, vibrando en&hellip; &iexcl;En cada nalga!<\/p>\n<p>Observo a mi esposo fumar, despacio pero dubitativo. Molesto y expulsando por la nariz solamente cada aspirada, y eso aunque me alarma, me hace decidir a continuar relat&aacute;ndole el resto de aquel viaje, con pelos y se&ntilde;ales. &iquest;Eso igualmente contar&aacute; para Camilo como una infidelidad?<\/p>\n<p>&mdash;Y no s&eacute; si fue por ser la primera vez, pero yo&hellip; Esas vibraciones producidas por la potencia del motor, o al pasar la llanta trasera sobre los baches y cada irregularidad de la carretera, las sent&iacute;a estremecerme aqu&iacute; Camilo, aqu&iacute; en mi cuca. &mdash;Lo observo sin pena, quiz&aacute;s con algo de rabia en verdad y me pongo la mano sobre mi pubis por encima del vestido para que me comprenda. Baja levemente su cabeza y me mira. Sin embargo no me dice nada y yo por lo tanto continuo rememorando aquella noche.<\/p>\n<p>&mdash;Un miedito rico se fue apoderando de m&iacute;, producto del v&eacute;rtigo en mi vientre, al sentir m&aacute;s de cerca la fuerza de la gravedad, al tomar las curvas de tan inclinada manera; o al jaloneo hacia atr&aacute;s que produc&iacute;a en mi cuerpo cada momento de aceleraci&oacute;n para sobrepasar los autom&oacute;viles, haciendo que los sintiera muy cerca. Sensaci&oacute;n desconocida en mi coraz&oacute;n palpitando muy acelerado, similar a las miles de revoluciones por minuto de aquel cromado motor que bramaba como un toro cada vez que &eacute;l cambiaba de marcha. S&iacute;, cielo, ten&iacute;as mucha raz&oacute;n cuando me dec&iacute;as que iba a sentir&hellip; &iexcl;Adrenalina pura!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ahhh, carajo! Ahora va a resultar que yo fui el culpable. &mdash;Me dice Camilo con algo de sarcasmo.<\/p>\n<p>&mdash;No se&ntilde;or, la culpa plena es m&iacute;a. Ya te lo he dicho. As&iacute; como igualmente te cont&eacute; que a pesar de todo, siempre estabas presente en mi mente. &iquest;Puedo seguir? &mdash;Le contesto con una firme sinceridad y &eacute;l asiente.<\/p>\n<p>&mdash;En un abrir y cerrar de ojos, literalmente hablando, pues la mayor parte del corto viaje, los mantuve completamente cerrados, para serte sincera, pero sintiendo en mi cuerpo los giros a derecha o luego a nuestra izquierda, por calles sin saber a ciencia cierta si anchas o estrechas; silenciosas algunas y otras bulliciosas, unas m&aacute;s que otras. Y claro que a veces me atrev&iacute; a abrirlos, pero &uacute;nicamente cuando sent&iacute;a que desaceleraba, rebajando las marchas en secuencia para frenar. Y as&iacute; todo el camino hasta que fren&oacute; definitivamente y mi cara al igual que mis pechos, se estrellaron intempestivamente contra su espalda, y al estacionar me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Llegamos! Ya puedes abrir los ojos. &mdash;A pesar de estar detenidos, los dedos de mis manos segu&iacute;an fuertemente atenazados, manteniendo mis brazos ya un poco por debajo de su pecho.<\/p>\n<p>&mdash;Al abrirlos me fij&eacute; que de perfil me miraba con esa peculiar desverg&uuml;enza suya, plena de picard&iacute;a y con cierto cariz a burla. Me sent&iacute; avergonzada y de inmediato afloj&eacute; mis manos y lo dej&eacute; de abrazar, pero sinti&eacute;ndome a la vez molesta conmigo misma, por haberle dejado regocijarse de mi fragilidad.<\/p>\n<p>&mdash;A ver bizcocho, dime que te parece este panorama. &iquest;Ya lo conoc&iacute;as? &mdash;Me dijo mientras yo hac&iacute;a malabares para descender de la moto sin ser quien diera un espect&aacute;culo a las otras personas que se encontraban deambulando por all&iacute;, con la visi&oacute;n de mi tanga negra reluciendo entre mis muslos blancos, al tener que abrirlos m&aacute;s de cuarenta y cinco grados.<\/p>\n<p>Nosotros, al igual que lo que me est&aacute; relatando, igualmente tenemos en frente nuestro un hermoso panorama. La playa muy bien iluminada por bombillas incandescentes que cuelgan en hilera desde un cable tensado entre palmera y palmera, &ndash;oscilando caprichosamente ante la fuerza de la costanera brisa&ndash; alumbrando desde el inicio hasta la angosta pasarela de madera m&aacute;s all&aacute;, y que en forma de &laquo;L&raquo; bordea al rompeolas, donde dos altas fogatas ya se encuentran encendidas pr&aacute;cticamente juntas, y en la mitad de ellas all&iacute; est&aacute;n, mezcladas entre varias personas m&aacute;s, las tres compatriotas bailando descalzas sobre la arena blanca y los&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Me gir&eacute; sobre mis talones y&hellip; Camilo, &iquest;S&iacute; me estas escuchando?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ehh?&#8230; S&iacute; claro, por supuesto. &iquest;Y entonces que sucedi&oacute;? &mdash;Le contesto dirigiendo mi mirada hacia ella, prest&aacute;ndole de nuevo la atenci&oacute;n requerida.<\/p>\n<p>&mdash;Pues que todav&iacute;a sin retirarme el casco, camin&eacute; hasta el muro y desde all&iacute; me fij&eacute; en aquella hermosa postal nocturna de una parte de la ciudad, con sus diminutas luces multicolores titilando lejanas, y varios metros m&aacute;s abajo, el rumor que parec&iacute;a ascender desde el rio Magdalena cruzando el valle, alterado de manera colectiva y descoordinada por el croar de las ranas, o acallado de manera intermitente por el estrepitoso chirrido de las cigarras y otros insectos amparados por la oscuridad.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; no hab&iacute;a estado antes. Es la primera vez que vengo por ac&aacute;. &mdash;Le respond&iacute; mir&aacute;ndolo, al sentirlo llegar a mi costado.<\/p>\n<p>&mdash;Espera, d&eacute;jame ayudarte. &mdash;Me contest&oacute; y en seguida se apresur&oacute; a soltarme la correa que afirmaba aquel casco a mi cabeza, acariciando de paso mi ment&oacute;n con su pulgar e inclin&aacute;ndose un poco, ladeo su rostro para un lado con la intenci&oacute;n de besarme. Me apart&eacute; de &eacute;l un paso hacia atr&aacute;s y le pregunt&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; intentas hacer? &iexcl;Atr&aacute;s Satan&aacute;s! &mdash;E interpuse mi antebrazo entre su rostro y el m&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Darte un besito, bizcocho! El otro d&iacute;a me dejaste con las ganas y adem&aacute;s como es tu primera vez, al igual que tu paseo en mi motocicleta, quiero que sea inolvidable para ti. &mdash;Me respondi&oacute; estirando su brazo derecho para alcanzar mi cuello y con la otra mano aprovech&oacute; para revolcar juguetonamente mis cabellos, dej&aacute;ndomelos tan revueltos como un nido de p&aacute;jaros.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Aj&aacute;! &iexcl;Si claro, c&oacute;mo no! &iquest;No te las calm&oacute; tu novia o alguna de tus otras mujeres? De hecho ahora que lo pienso&hellip; &iquest;No ser&aacute; aqu&iacute; donde traes a tus conquistas para enamorarlas? &mdash;Le pregunt&eacute; mientras de nuevo me separaba y buscaba dentro de mi bolso el cepillo para componer mi melena. No lo hall&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! &iquest;Eso crees? Pues no bizcocho, te equivocas. Aqu&iacute; solo he venido con las dos mujeres que me interesan en verdad. Mi novia y t&uacute;. &mdash;Y al terminar su razonamiento, sonri&oacute; maliciosamente y se me abalanz&oacute; nuevamente con malas intenciones.<\/p>\n<p>&mdash;Me resist&iacute; de nuevo echando para atr&aacute;s mi cabeza, pero &eacute;l adelant&oacute; un pie y se me acerc&oacute;. Entonces me di la vuelta con rapidez para evitar aquel nuevo intento, pero de repente sent&iacute; como apart&oacute; hacia adelante mis cabellos, dividi&eacute;ndolos en dos y ech&aacute;ndolos por encima de los hombros; sus manos se posaron por detr&aacute;s de m&iacute; nuca, ejerciendo presi&oacute;n con sus pulgares tibios sobre los m&uacute;sculos de mi cuello, circulando hacia los lados, presionando con lentitud y tensando la piel hacia la parte alta de mi nuca, deshaciendo las contracturas; baj&aacute;ndolos luego hacia los trapecios y acariciando luego con las palmas de sus manos mis omoplatos, realiz&oacute; un relajante masaje por algunos prolongados segundos, que yo no ped&iacute; pero al cual no hice nada para apartarlo y que para no mentirte, lo estaba disfrutando. De hecho, en lugar del cepillo encontr&eacute; mis cigarrillos y me decid&iacute; a fumarme uno, as&iacute; al mantenerlo encendido y apretado entre mis labios, evitar&iacute;a que insistiera en besarme.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos Meli preciosa, no seas esquiva. Es solo un piquito y ya. Con eso me contento. &mdash;Lo dijo con suavidad, cambiando el tono de su voz a uno mucho m&aacute;s sensual y provocador, muy cerca de mi o&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;Pues te quedaras con las ganas, porque no se me antoja ahora serle infiel a mi marido. &mdash;Le respond&iacute; con socarroner&iacute;a, aunque la verdad, hab&iacute;a logrado erizarme los vellitos de la nuca.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero qu&eacute; dices Meli! &iexcl;Por favor! Si conmigo ya lo fuiste, &iquest;o fue tan p&eacute;sima la forma en que te lo hice que ya se te olvido? &mdash;Con unas palabras parecidas me confront&oacute;, pero no me hizo claudicar y por el contrario yo le respond&iacute;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, a ver c&oacute;mo te lo explico querido. Lo primero fue la consecuencia a ese beso que me di con K-Mena y porque estaba algo excitada por culpa de ese est&uacute;pido jueguito. Y la verdad, he decidido olvidarlo porque tienes raz&oacute;n. Fue tan ef&iacute;mero que no alcanc&eacute; a darte una puntuaci&oacute;n, ni buena ni regular, y despu&eacute;s pens&eacute; que era mejor para tu ego masculino, que yo lo olvidara sin darle mayor importancia.<\/p>\n<p>&mdash;Recuerdo que no puso buena cara y se acobard&oacute; un poco.<\/p>\n<p>&mdash;Con respecto a lo segundo&hellip; Aquel beso fue una especie de compensaci&oacute;n por tu esfuerzo, pero no te confundas querido, que no me estaba muriendo de ganas por besarte. Sencillamente sent&iacute; que te lo deb&iacute;a. &mdash;Le termin&eacute; por aclarar.<\/p>\n<p>Camilo eleva los hombros al parecer resignado, y as&iacute; mismo lo hacen sus espesas cejas negras. S&iacute; est&aacute; molesto, lo disimula bien jugando a hacer c&iacute;rculos con el humo de su cigarrillo al expulsarlo de su boca, para posteriormente mientras caminamos, rascarse la oreja con la otra mano y finalmente preguntarme&#8230;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y es verdad que no te import&oacute;? &iquest;Qu&eacute; no pensaste en lo que hicieron? &iquest;En ning&uacute;n momento? &iquest;Ning&uacute;n d&iacute;a o en las noches? &mdash;Me pregunta mir&aacute;ndome directamente a los ojos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;M&iacute;rame!&#8230; Es verdad. Ten en cuenta que psicol&oacute;gicamente me impact&oacute; m&aacute;s el hecho de haberme acostado por la fuerza con ese profesor, y el sentimiento de culpa y de temor a que te enteraras de alguna forma, me ayud&oacute; a restarle importancia a lo que hice y le obligu&eacute; a hacer a Jos&eacute; Ignacio. &mdash;Le respondo con sinceridad.<\/p>\n<p>&mdash;Uhumm, ok. Sigue cont&aacute;ndome que m&aacute;s sucedi&oacute; esa noche. &mdash;Me insta Camilo a continuar y lo hago mientras seguimos avanzando, sintiendo en mi caso, los granos de arena que se cuelan dentro de las sandalias por debajo de la planta de mis pies.<\/p>\n<p>&mdash;Si mal no recuerdo, le dije algo as&iacute;&hellip; &laquo;Y a ver Nacho, obviamente me pareces un hombre apuesto y muy guapo, estar&iacute;a ciega si no lo admitiera, pero no las tienes todas contigo, te hace falta algo y no encajas por completo dentro del est&aacute;ndar de mis gustos personales. Para sentirme atra&iacute;da hac&iacute;a un hombre, debo sentir algo adicional. Qu&eacute; me aprecien y valoren, como una mujer especial y sobre todo &uacute;nica&raquo;. &mdash;Le contest&eacute; de forma sincera esperando que as&iacute; se calmara un poco y se le bajaran las revoluciones, aunque &eacute;l me respondi&oacute; de inmediato&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Pero a ver mamasota, es que t&uacute; no te dejas querer. S&iacute; cambiaras tu actitud hacia m&iacute; un poco, podr&iacute;amos llegar a tener entre nosotros algo. &iexcl;As&iacute; es hijueputamente complicado! &mdash;Me respondi&oacute; a la vez que abriendo su billetera, extra&iacute;a de ella un cacho de marihuana.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ahhh, pero que bonito! Tambi&eacute;n nos sali&oacute; marihuanero el hijo de puta playboy de playa. &mdash;Comenta Camilo ofuscado al enterarse, y yo desestimo su comentario para poder proseguir con la historia.<\/p>\n<p>&mdash;O podr&iacute;amos acabar con todo. T&uacute; con mi matrimonio y yo con tu noviazgo. No Nacho, debes comprender que ese hombre tan atractivo para m&iacute;, ya no lo busco en nadie m&aacute;s, pues lo tengo a mi lado hace a&ntilde;os. Porque mi esposo supo transmitirme desde un comienzo ese tipo de sensaciones. Hummm&hellip; Es que entre los dos hubo chispa, magia y&hellip; &iexcl;Una conexi&oacute;n m&aacute;s sentimental que f&iacute;sica! &mdash;Conclu&iacute; ese tema y me recost&eacute; sobre el muro para fumar con tranquilidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pues supongo que debo agradecerte por pensar de esa manera de m&iacute;, en frente de tu amante! &mdash;Le digo a Mariana y sin esperar por su respuesta, me alejo de ella para dirigirme hasta las rocas cercanas pisando descuidadamente pedazos de madera, empaques vac&iacute;os de snacks y hasta peque&ntilde;as cucharas de pl&aacute;stico. De un peque&ntilde;o salto logro alcanzar la esquina lateral de la plaza del Fuerte, y dejar dentro del contenedor para los desechos, la colilla de mi cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Aunque no lo creas Camilo, eso le dije, y es lo que siempre he expresado a los dem&aacute;s cuando me preguntaban detalles sobre mi marido! &mdash;Me grita Mariana a mis espaldas y yo hago un gesto de insatisfacci&oacute;n con mi boca que ella no observa mientras que me regreso escuch&aacute;ndole decir&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Me dijo que esa noche en el hotel, &eacute;l por mi hab&iacute;a dejado mucho de su orgullo all&iacute; arrodillado, con su&hellip; &iexcl;Puff! Con su cara metida entre mis piernas y con&hellip; Con su lengua hundida dentro de los labios de mi &laquo;Panocha mojada&raquo;. &iexcl;Tal cual lo dijo! Y adem&aacute;s que no le parec&iacute;a que debi&eacute;ramos dejarlo as&iacute; como si nada y que a &eacute;l, &ndash;a pesar de ser su primera vez&ndash; no le hab&iacute;a parecido que lo hubiese hecho tan mal.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, Mariana. &ndash;Me interrumpe para expresar su inconformidad, sus dudas y lo que se imagina. &ndash; Supongo que te cre&iacute;ste todo lo que te dijo y por eso termin&oacute; sucediendo lo que paso entre ustedes dos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero claro que no! Como se te ocurre pensar que yo me fuera a dejar convencer con ese discurso tan pat&eacute;tico. Para nada fue as&iacute;, simplemente le respond&iacute; con algo de iron&iacute;a&hellip; &laquo; &iexcl;Awww, tan lindo! Muchas gracias por lo que me ata&ntilde;e.&raquo;, pero Jos&eacute; Ignacio continu&oacute; con su palabrer&iacute;a, sincer&aacute;ndose conmigo creo yo, a medida que se fumaba su porro de marihuana.<\/p>\n<p>&mdash;Mira Bizcochote, t&uacute; me gustas m&aacute;s de lo que crees, tienes una carita angelical y un cuerpo de infarto, pero es tu actitud hacia m&iacute; la que me enloquece. Y es obvio que yo te atraigo&hellip; &iexcl;Aunque no lo quieras reconocer! &mdash;Se qued&oacute; en silencio mientras se acercaba a la parte trasera de la moto y de una alforja extrajo una botella de vidrio, sin marca alguna, y se devolvi&oacute; para seguir dici&eacute;ndome&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Por eso pienso que es necesario que t&uacute; y yo probemos a tener algo. En verdad me atraes demasiado, ya que has demostrado ser diferente a las otras mujeres, que tan solo me buscan para desfogar sus bajas pasiones, liber&aacute;ndose de sus traumas, y que asedian hasta el cansancio. Son muy f&aacute;ciles de complacer. En cambio t&uacute; me reh&uacute;yes, muchas veces ni me determinas, o cuando lo haces no demuestras ninguna emoci&oacute;n, logrando hacer que dentro de mi surja un sentimiento desconcertante. &iexcl;Tampoco habr&aacute;s probado esto! &mdash;Me dijo e intrigada le pregunt&eacute;: &iquest;Qu&eacute; es?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Aguardientico de ca&ntilde;a! Anda, mamasota, prueba un poco. &mdash;Y me ofreci&oacute; la botella pero sin destaparla.<\/p>\n<p>&mdash;No, gracias Nacho. S&iacute; lo prob&eacute; alguna vez pero no me gust&oacute;. &mdash;Le respond&iacute; y de inmediato se la devolv&iacute;. &Eacute;l s&iacute; la destap&oacute; con agilidad y se tom&oacute; un buen sorbo para decirme enseguida&#8230;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sabes una cosa mamasota? Desde ese beso en mi casa, sin que te hubieras lanzado a mis brazos al mostrarme desnudo frente a ti, me he puesto a pensar que una mujer como t&uacute;, es la que realmente necesito a mi lado. &iexcl;En verdad!<\/p>\n<p>&mdash;Pero ya tienes a tu novia. &iquest;Acaso con ella no es suficiente? Porque d&eacute;jame decirte que por mi parte, cada d&iacute;a que paso junto a mi esposo y mi hijo, me colma de satisfacci&oacute;n. &iexcl;Me basta y me sobra con &eacute;l! &mdash;As&iacute; le respond&iacute; y empec&eacute; a notar en &eacute;l un cambio en su actitud hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Nos quedamos en silencio por un instante y yo pens&eacute; entonces, que al saberme deseada por el hombre que anteriormente se burlaba de m&iacute;, me emocion&oacute; un poco. No te lo voy a negar. &iexcl;Tan deseada pero inalcanzable para aquel hombre conquistador! Y por otra parte sent&iacute; bastante preocupaci&oacute;n por lo que observ&eacute; en el brillo de sus ojos. Me hab&iacute;a convertido en su objetivo, en su&hellip; &iexcl;Obsesi&oacute;n! Y yo no quer&iacute;a meterme en m&aacute;s problemas de los que ya ten&iacute;a, as&iacute; que finalmente intent&eacute; ponerle freno dici&eacute;ndole&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ni siquiera te has logrado colar en mi mente. &iquest;Entiendes? No te has atravesado en ninguno de mis pensamientos para bien o para mal. Todo lo contrario. Me arrepiento de haber hecho lo que hice contigo. Actu&eacute; mal, y con esas acciones te di tal vez falsas esperanzas. Lo siento mucho. No eres el tipo de hombre, amoroso y fiel, cari&ntilde;oso y sincero, que yo siempre he querido para m&iacute;, y que afortunadamente todo eso ya lo encontr&eacute; en mi esposo. &mdash;Y sin apartar mi vista del rostro de Camilo, observando su reacci&oacute;n, decido detenerme no muy lejos de una fogata para descalzarme y descansar los pies caminando sobre la arena fr&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Y a que no adivinas que me respondi&oacute;. Camilo levanta los hombros corroborando con ese gesto no tener idea, as&iacute; que prosigo exponi&eacute;ndole mis recuerdos.<\/p>\n<p>&mdash;Me juzgas mal, bizcocho. No soy un mal hombre, lo juro. Sucede que no has hecho el intento de conocerme bien, y por lo tanto no sabes lo dif&iacute;cil que ha sido para m&iacute; llegar hasta donde estoy, y si soy as&iacute; es por la vida misma que me ha ense&ntilde;ado desde peque&ntilde;o que es mejor guardarme siempre lo mejor de m&iacute; para despu&eacute;s. Se podr&iacute;a decir que soy como soy, por naturaleza. &iexcl;Un hermoso soltero feliz sin tantas responsabilidades! Jajaja.<\/p>\n<p>&mdash;Un hombre hermoso pero irresponsable e inmaduro. Arrogante, pedante, sarc&aacute;stico, emocionalmente inestable y de paso para completar, infiel a su novia sin mostrar un poco de arrepentimiento. &iquest;Todo eso lo aprendiste en tu duro recorrido por esta vida? &iquest;O tambi&eacute;n es culpable la naturaleza? &mdash;Se lo dije as&iacute;, en su cara con franqueza y sin anestesia.<\/p>\n<p>Camilo se detiene, mira hacia el grupo de personas &ndash;la mayor&iacute;a muy j&oacute;venes&ndash; que felices hablan, r&iacute;en y hasta saltan de alegr&iacute;a al ritmo de la m&uacute;sica bailable, y luego mi esposo me sorprende al desabotonarse su camisa.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; vas a hacer? &mdash;Me pregunta Mariana cuando se da cuenta de que me estoy quitando la camisa.<\/p>\n<p>&mdash;Pues sentarnos por aqu&iacute; para descansar y poder escucharte con tranquilidad. &mdash;Le respondo y tiendo a lo ancho mi camisa sobre la arena y de la mochila extraigo la botella de ron y los dos peque&ntilde;os vasos. Lo dem&aacute;s lo dejo all&iacute;, oculto todav&iacute;a a su mirada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ven, ya puedes sentarte! &mdash;Le ayudo a arrodillarse primero, y luego Mariana con su habitual elegancia, acomoda sus piernas de medio lado, arremang&aacute;ndose un poco el ruedo de su vestido, dejando a un lado el bolso, las sandalias y el sombrero.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Brindamos? &mdash;Le pregunto mientras le hago entrega de su copa rebosada de ron.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En serio? &iexcl;Jajaja! &iquest;Y por qu&eacute; motivo, raz&oacute;n o circunstancia? &mdash;Me contesta algo intrigada pero iluminada su cara por una sonrisa ampl&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Por tus verdades y por nuestro dolor! &mdash;Le respondo devolvi&eacute;ndole una leve sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; &iexcl;Salud! &mdash;Y chocamos las copas con delicadeza pero con el movimiento de nuestros brazos, me brincan levemente los senos y a Camilo, la cadena de oro con su alianza enhebrada.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ya viste? All&iacute; est&aacute; la rubia que te comi&oacute; con la mirada. &mdash;Le indico con mi dedo &iacute;ndice a Camilo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, ya las hab&iacute;a visto. Ojal&aacute; no se den cuenta de que estamos ac&aacute; para que nos dejen seguir charlando. Y entre todas las cosas, me estabas diciendo como es que te conquist&oacute; con su parla de Don Juan Tenorio.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute;? &iexcl;Nahh, cual que me conquist&oacute;! Para nada cielo. Tal vez lo intent&oacute; pero no fue de esa manera. Humm, recuerdo que me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&laquo;Mamasota, debes comprender que si estoy con una o con otra, es porque tengo mis necesidades, y no he logrado con ninguna llenar esas expectativas, y pienso que si me quedo solo con una, me voy a perder de conocer a otras que quiz&aacute; me puedan colmar esas carencias. &iexcl;C&oacute;mo me sucede contigo! Por eso creo que debemos conocernos m&aacute;s&hellip; &Iacute;ntimamente. &iexcl;Podr&iacute;as ser t&uacute; el amor de mi vida!&raquo;<\/p>\n<p>&mdash;Me solt&eacute; a re&iacute;r mirando el oscuro panorama iluminado por las peque&ntilde;as luces en la lejan&iacute;a, para responderle posteriormente sin mirarle&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Tienes dos problemas, querido. Uno: Estoy felizmente casada. Y dos: No estoy tan necesitada para requerir de tus servicios. &mdash;Y con el porro sujeto entre su pulgar y el &iacute;ndice, aspir&oacute; largamente meditando su respuesta, para luego ir soltando una espesa humareda e inundando el alrededor con su aroma amaderado y terroso, antes de responderme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Bahh eso no importa porque primero que nada, las cadenas de una relaci&oacute;n se oxidan con el tiempo, y al final se pueden romper con facilidad. Y en segundo lugar: Estoy seguro de que mientes y a ti tambi&eacute;n te gustar&iacute;a probar estar conmigo, al menos una temporada.<\/p>\n<p>&mdash;Y me gir&eacute; por fin para enfrentarme a su mirada, acomodando de paso los cabellos revueltos hacia mi espalda, y en un tono pausado pero sarc&aacute;stico le respond&iacute; algo as&iacute;:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pues casi, querido! Casi que me apena el haber llegado a tu vida tan tarde. No sabes lo triste que me siento al saber que, como en la canci&oacute;n de Arjona, llegamos a destiempo a este cruce de caminos. &iexcl;Jajaja! Pero ahora si en serio&hellip; &iquest;Sabes lo que creo? Pienso que por mi bien y por el tuyo, debemos dejar todo tal y como estaba. Olv&iacute;date de m&iacute;&hellip; De mi boca y de ese beso&hellip; E igualmente de todo lo dem&aacute;s. Nacho, no fastidiemos nuestra existencia ni destruyamos lo bonito que tenemos con nuestras parejas. Nos aman y no merecer&iacute;an que los traicion&aacute;ramos. Bueno, al menos yo hablo en nombre de mi marido. No s&eacute; si t&uacute; puedas decir lo mismo de tu novia. &mdash;Entonces se le desdibuj&oacute; de su rostro la sonrisa, y se llev&oacute; una mano a la nuca para frot&aacute;rsela, colocando una expresi&oacute;n de seriedad para decirme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Solo resp&oacute;ndeme algo Meli, pero con sinceridad! &iquest;Si eres feliz con tu marido?<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; &iexcl;No lo dudes ni por un segundo! &mdash;Y tras darle una r&aacute;pida calada al cigarrillo, le lanc&eacute; el humo por su cara, sonri&eacute;ndome ligeramente por mi travesura.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Tan graciosa, mi mamasota! Sin embargo te aseguro que en esta vida antes de morir, es mejor probar de todo. Lo suave y azucarado, y por igual mezclarlo con lo duro y lo amargo. Viviendo siempre del mismo lado, uno termina por cansarse y aburrirse, por eso es que en la cama te enroscas, te estiras y al final, te das la vuelta para acomodarte de manera diferente. &mdash;Me contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Vaya, vaya! Tambi&eacute;n nos sali&oacute; fil&oacute;sofo el Playboy de playa. &mdash;Me hace el comentario Camilo, y yo sonri&eacute;ndole le respondo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, es verdad. Pero &eacute;l ten&iacute;a sus motivos para pensarlo. E igualmente me dijo que vivir plat&oacute;nicamente fiel deb&iacute;a cansarme, y que si no lo sent&iacute;a en ese momento, lo vivir&iacute;a con seguridad alg&uacute;n d&iacute;a. Ya fuera yo la culpable o t&uacute;, mi victimario. Pero por favor Camilo, no me interrumpas hasta el final, que estoy intentando recordarlo tal como sucedi&oacute;. &iquest;Vale?<\/p>\n<p>Camilo de rodillas todav&iacute;a asiente, y con sus dedos sobre los labios me hace el gesto de coserse la boca y callar, mientras sirve otra tanda de ron, y aunque me gustar&iacute;a que estuviese m&aacute;s frio, se lo recibo y bebo un poco. La colilla de mi cigarrillo la abandono a mi derecha, al fondo de una huella en la arena. Mi pisada o la suya la han formado, y decido utilizarla como mi cenicero personal, antes de proseguir recordando aquella conversaci&oacute;n casi a oscuras, los dos, Chacho y yo all&iacute; de pie, tan cercanos nuestros cuerpos, como alejados nuestros puntos de vista ante la fidelidad, sobre aquella cuadriculada plaza y bajo una noche espectacularmente llena de estrellas, gracias a que la luna se encontraba iluminada a medias.<\/p>\n<p>&mdash;En cambio desde mi perspectiva, &ndash;me dijo mientras beb&iacute;a de la botella otro trago de aguardiente&ndash; y con las experiencias que he tenido, la traici&oacute;n con buen manejo, al contrario de lo que puedas pensar, ha servido para el disfrute posterior del esposo enga&ntilde;ado. Te lo aseguro. Algunos de esos tipos, esperan confiados y otros enojados en su casa, la llegada de sus mujeres despu&eacute;s de haber estado conmigo. Ellas, para ocultar a sus maridos las culpas, arrepentidas o no, le meten ganas para intimar con ellos y hacerles olvidar con sexo, su desconfianza o su enojo. Se desviven en atenciones para ellos y no les niegan nada. Se ofrecen de la manera tradicional y conocida, inicialmente para posteriormente incluso, dejarse hacer hasta lo que ellas jam&aacute;s se atrevieron a explorar con sus cornudos esposos. C&oacute;mo puedes ver, esos traicionados son m&aacute;s felices as&iacute;. &iexcl;Comiendo sin saberlo de mis sobras!<\/p>\n<p>&mdash;Uhumm, ya veo. Seg&uacute;n t&uacute;, esos maridos cachoneados deber&iacute;an darte las gracias por arreglarles sus mon&oacute;tonas vidas maritales. &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>&mdash;Me burl&eacute; de &eacute;l, cielo. &iexcl;Lo Juro! Pero no pareci&oacute; incomodarse por mi comentario y al igual que yo, recost&oacute; el culo contra el muro de piedra, para seguir aspirando su cacho de marihuana, as&iacute; que termin&eacute; por decirle&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, ahora s&iacute; en serio. Es un punto de vista diferente y puede que sea as&iacute; para algunas de esas mujeres tan urgidas de emociones fuertes, pero en mi caso, acostarme con otra persona y mentirle a mi esposo, va en contra de mis principios morales y de la &eacute;tica que debe mantenerse en una relaci&oacute;n ya establecida.<\/p>\n<p>&mdash;Tal vez estas equivocada y el que seas infiel conmigo no sea malo para ti ni tan desafortunado para tu esposo. Pi&eacute;nsalo un poco, o mejor&#8230; &iexcl;D&eacute;jame adivinar! &iquest;Acaso no llegaste a tu casa arrepentida de lo que hab&iacute;as hecho conmigo y lo buscaste esa noche? Lo convenciste f&aacute;cilmente y tuvieron su buen revolc&oacute;n, ya que a pesar de que el cach&oacute;n de tu marido no sab&iacute;a nada, te sinti&oacute; m&aacute;s cari&ntilde;osa y arrecha que de costumbre. T&uacute; y &eacute;l terminaron por disfrutar lo que los dos iniciamos y dejamos a medias. &iexcl;Qu&eacute; tal! &iquest;Adivin&eacute;? &mdash;Y creo que al acertar no me sonroje y por el contrario con toda la seriedad del caso le respond&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;A medias. Si tuvimos una noche de pasi&oacute;n, pero no porque hubiese llegado a mi casa sinti&eacute;ndome culpable, si no debido a que persiste entre nosotros todav&iacute;a, las ganas de una buena sesi&oacute;n de sexo, despu&eacute;s de no tenernos por un tiempo, porque nos hacemos falta. Eso es amor, querido Nacho. &iquest;Y t&uacute;? Apostar&iacute;a a que te mataste a punta de pajas esa noche pensando en m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Yo? &iexcl;Jajaja! &iexcl;Pero que abusiva! Pues para ser sincero me dejaste con la verga tiesa pero con Carlos durmiendo en la otra cama no pude masturbarme, pero s&iacute; pens&eacute; en ti y en que deb&iacute;a terminar por hacer contigo eso que jam&aacute;s se lo hab&iacute;a hecho a ninguna mujer. &iquest;Me gust&oacute;? Contigo s&iacute;, y por eso quiero que me dejes hac&eacute;rtelo bien.<\/p>\n<p>&mdash;Que caballeroso de tu parte Nacho, pero en serio, no tienes por qu&eacute; preocuparte, ya mi marido me la besa y lame con dedicaci&oacute;n, y se la come todav&iacute;a con agrado. Mejor practica con tu noviecita o con cualquiera de tus conquistas. &iquest;Qu&eacute; tal con K-Mena? Mira que hoy la he visto muy acarameladita contigo. &iexcl;A ella podr&iacute;as echarle el cuento!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja!&#8230; Con Grace claro que podr&iacute;a intentarlo, pero hasta cuando regrese de su viaje. Con las otras ya sabes que me da mucho asco, y pues con Carmen Helena&hellip; No debo meterme con ella. Se va a casar con mi amigo, mi hermanazo del alma. Y adem&aacute;s bizcocho, aqu&iacute; entre nosotros, te cuento que ella es virgen todav&iacute;a. &iexcl;El marica de Sergio no se ha atrevido todav&iacute;a a hacerle la vuelta!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En serio, Nacho? Qui&eacute;n lo dir&iacute;a. &iexcl;Porque ella hoy ha estado muy desenvuelta y hasta paseo en moto te pidi&oacute;! &mdash;Le respond&iacute; colocando mi rostro de sorprendida e intentando sonsacarle algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Upaleee! Ya veo que eres muy observadora. &mdash;Y termin&oacute; por botar hacia el abismo, los restos de su cacho de marihuana, para contarme lo que yo quer&iacute;a escuchar. &iexcl;Sus sentimientos por K-Mena!<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad que hoy esa loca anda con las hormonas alborotadas, y esta tarde en particular me ha estado insistiendo en que yo le deje hacer&#8230; &iexcl;Bahh! Olv&iacute;dalo. Aunque si contin&uacute;a suplicando pues tocar&aacute; no hacerme de rogar. &iexcl;Jajaja! &iquest;No estar&aacute;s cabreada y por eso me has evitado?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Yoooo? &iexcl;Jajaja! Para nada. All&aacute; t&uacute; si quieres da&ntilde;ar esa bonita amistad, y adem&aacute;s estaba ocupada con Eduardo atendiendo unos clientes que estaban algo molestos porque alguien no los atendi&oacute; de buena manera. &mdash;Le contest&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Bahh! Quiz&aacute;s te refieras a una pareja de un anciano flaco y una vieja gorda y desabrida con dos &laquo;culicagaditas&raquo; que no hac&iacute;an m&aacute;s que molestar. No me interesaba perder el tiempo con ellos. Espero que al menos te distrajeras atendi&eacute;ndolos. &iexcl;Jajaja! Y volviendo con el tema de Carmen Helena, es para que te des cuenta que muchas solo quieren ensartarse en esta estaca. &mdash;Y mientras lo dec&iacute;a, se agarraba con su mano izquierda el bulto por encima del bluejean.<\/p>\n<p>&mdash;Meli, debes entenderlo desde otro punto de vista. La infidelidad es solo otra cara de la misma moneda. Una que aguarda escondida en lo m&aacute;s profundo de la intimidad de las personas. &iexcl;De todas! Forma parte de m&iacute;, de tu esposo y de ti. Tarde o temprano, f&iacute;sica o mentalmente a ustedes dos tambi&eacute;n les va a ocurrir, si es que ya no ha sucedido. Es como la muerte misma, que va caminando de la mano de la vida. Puede que se demore un tiempo o se precipite por alg&uacute;n accidente imprevisto, pero sabemos que llegar&aacute;. As&iacute; que no debes atemorizarte por lo que pueda llegar a suceder entre los dos.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Entre t&uacute; y yo? &iexcl;Ja-ja-ja! Perm&iacute;teme que me r&iacute;a. Humm, pienso que te encuentras muy seguro de ello, y la verdad Nacho, no veo en este momento que tus sue&ntilde;os de llevarme a la cama se vayan a cumplir. &iquest;Y sabes por qu&eacute;? Porque creo que ser infiel en lugar de hacerme llegar a sentir bien, me har&iacute;a vivir atormentada todo el tiempo, al causar un gran perjuicio a mi estable relaci&oacute;n, tan solo por saciar un deseo sexual primitivo y secundario, y sufriendo al saber que si lo hago, arriesgar&iacute;a mi presente, &ndash;bueno, regular o malo&ndash; todo por un futuro incierto con otra persona, sobre todo si es con alguien como t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Conmigo te sentir&iacute;as distinta, como ahora. &iexcl;Y lo sabes! Tan aut&oacute;noma como yo, que no me ato a nada ni a nadie. Soy libre y esa libertad es la que te ofrezco para que disfrutes m&aacute;s de ti misma, pas&aacute;ndola bueno conmigo entre otras cosas, y en distintos momentos sin complejos ni reservas. Luego regresas a tu casa bien ba&ntilde;adita y oliendo rico a los brazos de tu marido, y notar&aacute;s que al romper con la rutina, tu matrimonio mejorar&aacute;, si es que lo quieres conservar.<\/p>\n<p>&mdash;Bonito discurso querido, pero gu&aacute;rdatelo mejor para tus otras conquistas, esas que puedan estar desatendidas o aburridas, y que no se sienten plenas con la vida que llevan. Las que dudan del amor que en sus hogares les ofrecen. Tu ofrecimiento d&eacute;jaselo a las inconformes que por lo pronto para m&iacute;, no me aburre para nada vivir con el esposo que tengo.<\/p>\n<p>&mdash;Te voy a dar un tiempo para que lo pienses bien, bizcocho, y comprendas que por m&aacute;s que creas que lo tienes todo, siempre habr&aacute; algo dentro de ti que te har&aacute; sentir incompleta y entonces puede que si te decides, yo a&uacute;n quiera darte un espacio en mi cama y puedas despertar desnuda y bien abrazada a m&iacute;, con una sonrisa de satisfacci&oacute;n en tus labios. &mdash;Me respondi&oacute; tan altanero y petulante como siempre. Pero no me amedrent&eacute; y enseguida le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Si llego a serle infiel a mi marido, no creo que seas t&uacute; mi primera opci&oacute;n. Para tu informaci&oacute;n, en el men&uacute; diario, afortunadamente tengo bastantes opciones de donde escoger. Cuando sienta hambre comer&eacute; lo que m&aacute;s me llame la atenci&oacute;n y si no me gusta lo que me ofrecen en el plato, o su sabor es desabrido, quiz&aacute;s m&aacute;s tarde se me antoje probar un poco del postre que me ofreces. No te ofendas &iquest;Bueno?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Pero que abusiva me saliste. &iquest;No te han dicho que as&iacute; como eres de hermosa, tambi&eacute;n lo eres de hijueputamente franca? Pero esa es la actitud que me gusta. Por eso es que me fascinas, obviamente adem&aacute;s de esos ojos tan azules y sobre todo, ese culote que te gastas y con el que sue&ntilde;o d&aacute;ndole unas buenas palmadas. &mdash;Y tom&aacute;ndome desprevenida me palme&oacute; una nalga pero con poco vigor.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno querido, ya va siendo hora de regresar que se puso a hacer frio. &mdash;Le dije y tir&eacute; hacia el vac&iacute;o la colilla de mi cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y ya? &iquest;Eso fue todo, Mariana? &iquest;Solo palabrer&iacute;a y nada de&hellip; &iexcl;Nada!?<\/p>\n<p>&mdash;Uhum, cr&eacute;eme que eso fue lo que sucedi&oacute;. Ni un beso ni una caricia. &iexcl;Nada! Pero si tengo que confesarte algo. Luego de que me entregara su chaqueta de cuero, que me quedaba holgada, al colocar mi pie sobre el soporte se me enred&oacute; la cadena de oro que llevaba puesta en el tobillo derecho y que no me quitaba desde que t&uacute; me la regalaste; al verla rota exclam&eacute; un &iexcl;Jueputa!, que hizo que &eacute;l se diera la vuelta y me ayudara a recogerla. Observ&oacute; el coraz&oacute;n y pas&oacute; la yema de su pulgar sobre las dos iniciales. Una sonrisa maliciosa apareci&oacute; en sus labios y al entreg&aacute;rmela me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;S&iacute; ves bizcocho! El destino nos est&aacute; diciendo que tu marido por m&aacute;s que te encadene, no podr&aacute; mantenerte atada a &eacute;l por siempre.<\/p>\n<p>&mdash;No le respond&iacute; nada porque sencillamente nunca me he sentido ni me has hecho sentir as&iacute;. Al contrario, al haberte mentido por lo sucedido entre &eacute;l y yo, y luego lo peor con ese profesor, era yo quien quer&iacute;a mantenerte unido a m&iacute;, inocente y ajeno a mis desgracias.<\/p>\n<p>&mdash;La tom&eacute; con cuidado y por el af&aacute;n de que arranc&aacute;ramos para el hotel, la coloqu&eacute; dentro del bolsillo lateral de su chaqueta. Por eso no me la volviste a ver puesta y te ment&iacute; al decirte que la ten&iacute;a guardada en mi cofrecito con las dem&aacute;s joyas. La verdad es que por todo lo que enseguida me sucedi&oacute;, la dej&eacute; all&iacute; y se me olvid&oacute; despu&eacute;s ped&iacute;rsela para llevarla a reparar. Lo lamento, cielo.<\/p>\n<p>No solo es su voz, mucho menos el tono con el que me ha revelado lo que sucedi&oacute; con aquella cadenita de oro y el dije en forma de coraz&oacute;n lo que me lleva a calmarme y no recriminarle nada. Ha sido la expresi&oacute;n de su rostro, visiblemente entristecida y en sus ojos marinos, acuoso el desconsuelo renace gradualmente, en conjunto con la verg&uuml;enza que se le empieza a desbordar nuevamente en forma de luminosas l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>Mariana suspira y de manera firme pasa el dorso de la mano que tiene libre por ambos ojos, la gira luego y extendida con la palma limpia por igual ambas mejillas. Se acomoda diferente, sentada dobla ambas piernas y las acerca hasta su pecho rode&aacute;ndoselas con los brazos y con la cabeza gacha, bebe de su copa hasta vaciarla, para continuar habl&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;Como al inicio, se acerc&oacute; a m&iacute; con el casco en su mano, mientras yo desenredaba con los dedos mis cabellos. No quer&iacute;a que se me esponjara demasiado con el viento, as&iacute; que busqu&eacute; una de mis bandas el&aacute;sticas dentro del bolso pero no encontr&eacute; ninguna para sujet&aacute;rmelo. Y sin dudarlo hice otra tonter&iacute;a que s&eacute; muy bien que no te va a gustar saber. Otra cagada de las m&iacute;as, pero qu&eacute; te confieso desde ya, que lo hice tan solo para&hellip; &iexcl;Impresionarlo!<\/p>\n<p>&mdash;En frente de &eacute;l, &ndash;bastante cerca para que nadie m&aacute;s se diera cuenta&ndash; llev&eacute; una mano primero por debajo de la tela del vestido y con cuidado de no mostrarle de m&aacute;s, me baj&eacute; de ese lado la tira el&aacute;stica del tanga y luego con la otra realic&eacute; la misma operaci&oacute;n, hasta baj&aacute;rmela por completo desde los muslos hasta mis tobillos y posteriormente levantando un pie, luego el otro, la tom&eacute; con cuidado pinz&aacute;ndola con dos dedos y se la entregu&eacute; dici&eacute;ndole&#8230; &iexcl;Sost&eacute;nmela un momento por favor!<\/p>\n<p>Supongo que Camilo estar&aacute; haciendo mala cara, tan sorprendido con mi confesi&oacute;n, como Chacho lo estuvo con aquel sorpresivo acto, pero ahora es preciso culminar de contarle como finalizo mi primer paseo en motocicleta con el hombre que tanto ha detestado. Con seguridad deber&eacute; brindarle m&aacute;s explicaciones cuando acabe de relatarle lo sucedido esa noche.<\/p>\n<p>&mdash;Tom&eacute; mis cabellos con una mano desde mi nuca y los retorc&iacute; para hacerme una mo&ntilde;a simple y baja, la que me gusta hacerme para salir a trotar por el parque o ir al gimnasio. Y entonces de la palma de su mano, abierta como ten&iacute;a igualmente en esos momentos sus ojos avellanas y la boca, tom&eacute; de nuevo el peque&ntilde;o tri&aacute;ngulo de tela negra y la enrosqu&eacute; con rapidez, us&aacute;ndola como si fuese una coleta para asegurar mi melena. Le recib&iacute; el casco y yo misma me lo coloqu&eacute;, ajustando sin demora la correa. Sorprendido por mi acci&oacute;n se sonri&oacute; y antes de que me dijera algo morboso, me anticipe y le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Finalmente te hice caso! Ya estoy lista y sin calzones como quer&iacute;as. &iexcl;V&aacute;monos ya, que aquellos deben estar pensando que estamos haciendo quien sabe que cosas y despu&eacute;s empieza el chismer&iacute;o en la oficina! Ahhh, y cierra esa boca que de pronto por el camino se te puede meter alguna mosca. &mdash;Se rasc&oacute; la cabeza y pase&oacute; su lengua h&uacute;meda por los labios, mir&aacute;ndome con deseo los muslos y seguramente recordando lo que ya le hab&iacute;a dado a probar.<\/p>\n<p>&mdash;Tan pronto enderez&oacute; la motocicleta, me encaram&eacute; lo m&aacute;s r&aacute;pido que pude acomodando de nuevo el bolso en medio de mis piernas, cubri&eacute;ndome mejor con la holgada y pesada chaqueta de harlista, y abandonamos aquel mirador para regresar al hotel, pero ya manteniendo mis ojos bien abiertos para deleitarme con el recorrido e intercambiando algunas miradas p&iacute;caras y sonrisas c&oacute;mplices con &eacute;l, a trav&eacute;s del espejo retrovisor y apartando m&aacute;s de una vez, el peso de su mano sobre mi pierna cuando avanz&aacute;bamos por alguna recta, y la presi&oacute;n de sus dedos, comprimiendo la piel de mi muslo derecho cuando el tr&aacute;fico de las calles o alguna luz en rojo nos deten&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y tambi&eacute;n se los apartaste? &mdash;Me pregunta mi esposo bastante desanimado, pero no quiero mentirle, as&iacute; que le respondo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No. Le dej&eacute; que lo hiciera las veces que quiso. &iexcl;Por qu&eacute; a la vez que &eacute;l lo hac&iacute;a, yo le clavaba mis u&ntilde;as con fuerza en su endurecido est&oacute;mago!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 28<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>No pasa nada por probar y escuchar. No lo puedo evitar, sencillamente me siento muy molesto sabiendo que ella hizo tantas cosas a mis espaldas, y como para fastidiarme a&uacute;n m&aacute;s, ahora me entero de que con &eacute;l, ella s&iacute; logr&oacute; vencer su inculcada prevenci&oacute;n a pasear en motocicleta. Presionada por las circunstancias, tan solo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42640","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42640","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42640"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42640\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42640"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42640"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42640"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}