{"id":42655,"date":"2023-07-21T08:36:40","date_gmt":"2023-07-21T08:36:40","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-21T08:36:40","modified_gmt":"2023-07-21T08:36:40","slug":"conexion-telefonica-en-mente-y-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/conexion-telefonica-en-mente-y-cuerpo\/","title":{"rendered":"Conexi\u00f3n telef\u00f3nica en mente y cuerpo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42655\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>M&oacute;nica y yo siempre ten&iacute;amos &ldquo;cara de sue&ntilde;o&rdquo;. O eso sol&iacute;a decirnos una amiga en com&uacute;n, Mar&iacute;a, que sospechaba que ten&iacute;amos alg&uacute;n secreto entre nosotros. Y es que para ella hab&iacute;a algo muy raro. Aparentemente casi no ten&iacute;amos ning&uacute;n trato, salvo los fines de semana en que sal&iacute;amos todos en el mismo grupo de personas, pero por alg&uacute;n motivo, Mar&iacute;a era capaz de percibir alg&uacute;n tipo de conexi&oacute;n oculta indetectable para el resto. Su faceta de detective aparec&iacute;a de vez en cuando y me interrogaba insistentemente, pero nunca consegu&iacute;a llegar a conclusiones y se retiraba frustrada, observando desde lejos los detalles, hasta la siguiente batalla por la verdad, la pr&oacute;xima ocasi&oacute;n en la cual poder plantear nuevas cuestiones que desmontaran mis respuestas absolvedoras.<\/p>\n<p>La joven que despertaba las suspicacias de mi colega aspirante a investigadora, era delgada, med&iacute;a 1,70 metros, de pelo moreno y ondulado. Su mirada era oscura, incluso tenebrosa y distante gracias a unos profundos ojos negros que parec&iacute;an tener otro universo en su interior. De vida nocturna muy activa, si no la conociera habr&iacute;a pensado que llevaba una doble existencia como vampiresa, con sus atuendos oscuros, llenos de correas, colgantes de extra&ntilde;os s&iacute;mbolos r&uacute;nicos y alguna que otra vaporosa transparencia que dejaba ver alguno de los tatuajes que ten&iacute;a en la espalda y el brazo izquierdo. Misteriosas plantas y alambres de espino con cadenas enroscadas, se mezclaban, casi con vida y realidad propia gracias a la tinta sellada sobre su piel p&aacute;lida. As&iacute; era M&oacute;nica. Misteriosa. A la vez temible y fr&aacute;gil. Una joven que ten&iacute;a que lidiar una discapacidad que no le permit&iacute;a andar por si misma largas distancias sin ayuda.<\/p>\n<p>Por suerte su novio y Mar&iacute;a siempre estaban all&iacute; para acompa&ntilde;arla.<\/p>\n<p>Por mi parte, solo miraba. Aunque siempre estaba all&iacute; si me necesitaba, y ella lo sab&iacute;a.<\/p>\n<p>Si, lo sab&iacute;a.<\/p>\n<p>Como tambi&eacute;n yo era consciente de nunca ocurrir&iacute;a y pod&iacute;a estar tranquilo desde el banquillo, porque siempre estar&iacute;a bien atendida y no precisar&iacute;a nada de m&iacute;. Al menos en este plano de la realidad&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Qu&eacute; extra&ntilde;a pel&iacute;cula ten&eacute;is montada? &ndash; Me preguntaba Mar&iacute;a al o&iacute;do cuando me descubr&iacute;a observ&aacute;ndola desde la distancia. &ndash; Se nota que te encanta por como la miras.<\/p>\n<p>Yo sonre&iacute;a, como tom&aacute;ndome sus insinuaciones a broma.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Gustarme, ella?, no digas tonter&iacute;as.<\/p>\n<p>Casi siempre hab&iacute;a m&uacute;sica alta y ruidosa a nuestro alrededor, as&iacute; que tampoco hab&iacute;a conversaciones profundas.<\/p>\n<p>&ndash; Y lo peor de todo. Lo que m&aacute;s me molesta &iquest;sabes qu&eacute; es? &ndash; Insist&iacute;a mi amiga. &ndash; Que ella te mira igual. Pero nunca interactu&aacute;is.<\/p>\n<p>Es cierto que casi no nos comunic&aacute;bamos&hellip; en p&uacute;blico.<\/p>\n<p>En realidad M&oacute;nica y yo llev&aacute;bamos a&ntilde;os hablando, solo que lo hac&iacute;amos siempre por tel&eacute;fono, donde &eacute;ramos libres de compartir nuestras confidencias y conocernos de forma &iacute;ntima y precisa. Siempre me llamaba a eso de las tres de la madrugada y recuerdo que hablaba desde dentro de su armario, ya que a&uacute;n viv&iacute;a con sus padres y no quer&iacute;a que la escuchasen. As&iacute;, de aquella curiosa forma pod&iacute;a aparentar que estaba durmiendo silenciosamente y nadie le preguntar&iacute;a por sus charlas nocturnas al d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>La chica g&oacute;tica ten&iacute;a alg&uacute;n problema de vez en cuando, como todo el mundo, pero tambi&eacute;n aquellos que le provocaban sus dolencias. Sin embargo, en general era feliz y las cosas con su novio le iban bien. Incluso en el sexo que, aunque no era perfecto, era satisfactorio en lo f&iacute;sico.<\/p>\n<p>&iquest;Hasta ahora nada suena raro, verdad?<\/p>\n<p>Pero, aqu&iacute; es donde ven&iacute;a la peculiaridad de mi amiga en secreto. Hab&iacute;a otro plano, otra realidad, otro mundo menos tangible, donde se hab&iacute;a estado sintiendo insatisfecha.<\/p>\n<p>M&oacute;nica era ansiosa e impaciente. Alguien a la que la enfermedad le hab&iacute;a obligado a bajar una marcha. A ir m&aacute;s lento. Y m&aacute;s lento respond&iacute;a tambi&eacute;n su cuerpo, por lo que, en su segundo despertar sexual, cuando ten&iacute;a unos 20 a&ntilde;os, encontr&oacute; que la mejor forma para lograr su calentamiento y la preparaci&oacute;n para que su ser de carne y hueso respondiera de forma tan placentera como deseaba, era a trav&eacute;s de su cerebro, y el acceso m&aacute;s f&aacute;cil a su cerebro era el o&iacute;do.<\/p>\n<p>Y ah&iacute; es donde entraba yo.<\/p>\n<p>Susurros, siseos y un deslizar serpenteante del auricular del tel&eacute;fono surcando su sedosa piel pod&iacute;a ser uno de mis premios desde el d&iacute;a que ocurri&oacute; por primera vez.<\/p>\n<p>Y es que desde j&oacute;venes sol&iacute;amos hablar de cualquier cosa como buenos amigos, pero era tal la confianza, que los temas de conversaci&oacute;n se fueron a nuestras vivencias &iacute;ntimas cuando nos hicimos mayores y empezamos a cotillear de los descubrimientos que hac&iacute;a con su novio o de los l&iacute;os que yo hubiera tenido, llegando a preguntar por curiosidades y sobre todo por fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>Y as&iacute; comenz&oacute; todo, con una dichosa fantas&iacute;a. Bastante t&iacute;pica adem&aacute;s.<\/p>\n<p>Esa noche me habl&oacute; de que so&ntilde;aba con hacerlo en la ducha, con agua caliente cayendo por su cuerpo, y me dijo que no era algo que le quisiera proponer a su novio porque estaba segura de que no iba a ser como ella lo imaginaba. No quer&iacute;a desaprovechar su enso&ntilde;aci&oacute;n perfecta convirti&eacute;ndolo en algo real que la deformara, as&iacute; que me pregunt&oacute; c&oacute;mo me lo imaginaba yo.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Yo? &iquest;Por qu&eacute; quieres saber c&oacute;mo me comportar&iacute;a yo si es tu fantas&iacute;a?<\/p>\n<p>&ndash; Porque siempre me ha gustado t&uacute; forma de imaginar y quiero saberlo. &iquest;Te da verg&uuml;enza ahora?<\/p>\n<p>&ndash; No, verg&uuml;enza no&hellip; Pero no s&eacute;&hellip; no me veo haciendo eso con el ligue del s&aacute;bado pasado&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; A la mierda tus ligues. Te estoy preguntando c&oacute;mo ser&iacute;a hacerlo conmigo.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Contigo?<\/p>\n<p>Desde ese mismo momento sab&iacute;a que estaba perdido y que entrar en aquel juego no acabar&iacute;a bien.<\/p>\n<p>&ndash; S&iacute;, claro, &iquest;Nunca te has imaginado follando conmigo?<\/p>\n<p>&ndash; N-No&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; Eso me ofende un poco&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; Pero si tienes novio y llev&aacute;is juntos pr&aacute;cticamente desde que nacisteis.<\/p>\n<p>&ndash; Exagerado&hellip; Adem&aacute;s, que tenga novio no te impide que tengas un sue&ntilde;o o un pensamiento sobre c&oacute;mo ser&iacute;a mont&aacute;rselo conmigo.<\/p>\n<p>Nunca lo hab&iacute;a querido porque sab&iacute;a que no la volver&iacute;a a ver de la misma forma. Y es que a M&oacute;nica siempre le acompa&ntilde;a un aura de misterio y sensualidad que te vuela la cabeza cuando entra en la misma estancia que t&uacute;, y que adem&aacute;s es acompa&ntilde;ado por su personalidad, siempre creativa, lo que lo hace peor cuando llegas a conocerla bien.<\/p>\n<p>&ndash; Pues no lo he hecho &iquest;Qu&eacute; quieres que te diga?<\/p>\n<p>&ndash; Hazlo ahora, intenta imagin&aacute;rtelo y descr&iacute;bemelo.<\/p>\n<p>He visto a muchos chicos y tambi&eacute;n a chicas hacer comentarios sobre el natural erotismo de la presencia de mi amiga y sab&iacute;a que no era el &uacute;nico que pensaba que mejor no abrir el ba&uacute;l de ilusionarse con compartir alg&uacute;n d&iacute;a cama con ella. Pero no ten&iacute;a v&iacute;a de escape.<\/p>\n<p>&ndash; Vale, no s&eacute;, lo&hellip; lo puedo intentar.<\/p>\n<p>&ndash; Venga, cierra los ojos, re&uacute;nete conmigo en el ba&ntilde;o y cu&eacute;ntame lo que ves.<\/p>\n<p>Y as&iacute;, seg&uacute;n mi vista fue fundiendo a negro, con total facilidad me vi imagin&aacute;ndome a M&oacute;nica parada de pie, delante de la ducha, vestida como de costumbre, con todos sus complicados ropajes y accesorios, pero esperando tranquilamente que me acercara y la desnudara para dejarnos llevar despu&eacute;s con el agua desliz&aacute;ndose por nuestros cuerpos.<\/p>\n<p>Un agradable escalofr&iacute;o recorri&oacute; mi columna.<\/p>\n<p>Y se lo describ&iacute; lo mejor que supe. Con total sinceridad, ya que era capaz de visualizarlo al detalle: El olor de su perfume, su vestido negro y morado con transparencias, el poder acariciar sus cabellos y acercarme a sus mejillas para posar mis labios sobre ellas&hellip; Narr&eacute; como beso a beso, cada uno m&aacute;s profundo y h&uacute;medo que &eacute;l anterior, y entre caricias, me iba deshaciendo de sus complicadas prendas. Su top del tipo cors&eacute; con correas a los lados, su cintur&oacute;n y su falda oscura corta, sus duras botas altas, su complicado y bonito sujetador asim&eacute;trico de encaje, su sensual culotte semitransparente y finalmente sus medias, de esas que se sujetan en los muslos con silicona. No me olvid&eacute; tampoco de sus pulseras y colgantes, excepto una gargantilla que siempre me pareci&oacute; un poco sombr&iacute;a, que se adaptaba perfectamente a su estilizado cuello y que sab&iacute;a que no le gustaba quitarse nunca. Todo ello entre caricias, lametones, masajes y una lenta adoraci&oacute;n de cada palmo de su cuerpo. Proceso demasiado largo y calculado para contarlo en un peque&ntilde;o texto como este, pero que a ella parec&iacute;a gustarle bastante.<\/p>\n<p>Recuerdo que le excit&oacute; el modo en que le quit&eacute; la ropa interior ayud&aacute;ndome de los dientes mientras ella pod&iacute;a verme disfrutarlo en el espejo. Y que le encant&oacute; que la dejara ah&iacute; de pie, sin ver c&oacute;mo caminaba a la ducha que estaba detr&aacute;s de ella, accionaba el grifo hasta regular la temperatura y me desnudaba para luego cogerla de la mano e invitarla a entrar.<\/p>\n<p>Yo la mir&eacute; desde fuera, mientras el agua recorr&iacute;a su cuerpo separ&aacute;ndose en peque&ntilde;as gotas que la recorr&iacute;an de principio a fin y a las que llegu&eacute; a envidiar. Al otro lado del tel&eacute;fono me susurr&oacute; que era capaz de imaginarse la forma en que la miraba y parte de la humedad que resbalar&iacute;a por sus muslos en ese momento sal&iacute;a de su propio cuerpo.<\/p>\n<p>Le habl&eacute; de colocarme a su lado y cerrar la mampara detr&aacute;s de nosotros. De lamer el agua de su cuello, sus labios o de los pezones duros que resaltaban en sus peque&ntilde;os y preciosos pechos. De ir por detr&aacute;s, por su nuca, su columna o su trasero y luego de nuevo por delante. Enrosc&aacute;ndome como una serpiente y bajando&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;No te est&aacute;s sintiendo un poco sumiso? &ndash; Me interrumpi&oacute; de repente.<\/p>\n<p>&ndash; Soy yo quien tiene el control ahora. &ndash; Respond&iacute; muy serio. &ndash; Solo yo decido el ritmo, y si quiero parar, alargar o acelerar la llegada de tu orgasmo. &ndash; A&ntilde;ad&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash; Pero vas a&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;A qu&eacute;? &ndash; Le cort&eacute; la frase.<\/p>\n<p>&ndash; No te pongas tan serio que me voy, &iquest;eh? &ndash; Brome&oacute;<\/p>\n<p>&ndash; De eso nada. Te quedas.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;A si? &iquest;Y eso por qu&eacute;? &ndash; Pregunt&oacute; risue&ntilde;a.<\/p>\n<p>&ndash; Porque te vas a correr en mi boca cuando termine de disfrutarte. &ndash; Dije finalmente con seguridad.<\/p>\n<p>Recuerdo que dijo que aquellas palabras le sonaron como una orden, casi un mandamiento que le hizo estremecerse, incluso una ley que ser&iacute;a un placer cumplir, y a continuaci&oacute;n le describ&iacute; al detalle como ten&iacute;a pensando hacerle el mejor sexo oral que fuera capaz. Lo visualizaba a cada paso, a cada gesto de lengua sobre su cl&iacute;toris, a cada juego de mis dedos acompa&ntilde;ando en su interior, a las caricias en su cuerpo que no pensaba detener mientras me la com&iacute;a, mezclaba mi saliva con sus fluidos, la succionaba y disfrutaba de ella&hellip;<\/p>\n<p>Y de repente un gemido ahogado se extendi&oacute; por mi cuerpo en forma de ondas sonoras y que me hizo vibrar de placer e interrumpi&oacute; los &uacute;ltimos momentos del apetitoso cunnilingus que estaba paladeando en mi imaginaci&oacute;n. Ahogado porque se intu&iacute;a que se hab&iacute;a tapado la boca para contenerlo.<\/p>\n<p>&ndash; Que hijo de&hellip; &ndash; susurr&oacute; M&oacute;nica con la respiraci&oacute;n entrecortada.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Qu&eacute; pasa? &ndash; Le pregunt&eacute; extra&ntilde;ado.<\/p>\n<p>&ndash; Me he corrido&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Estabas acarici&aacute;ndote?<\/p>\n<p>&ndash; No, pero me has hecho correrme. &ndash; Suspir&oacute;. &ndash; No pod&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>&ndash; Pero&hellip; &iquest;Es eso posible?<\/p>\n<p>&ndash; Uff, yo que se&hellip; estaba ah&iacute; meti&eacute;ndome en la historia y apretando los muslos y de repente notaba que me palpitaba&hellip; Y notaba calor&hellip; Y he pensado en tu boca&hellip; &ndash; Me cont&oacute; ligeramente avergonzada. &ndash; Joder, me corr&iacute; y ahora tengo ganas de tocarme m&aacute;s.<\/p>\n<p>Me explic&oacute; que no hab&iacute;a sido gran cosa, pero no lo pudo evitar. Aquello la hab&iacute;a hecho excitarse demasiado y necesitaba notarme a trav&eacute;s de sus manos.<\/p>\n<p>Yo me sent&iacute;a igual de caliente.<\/p>\n<p>Y as&iacute; empez&oacute; todo. Aquella noche sincronizamos nuestros cerebros y ya no pudimos parar de repetirlo siempre que pod&iacute;amos. A altas horas de la madrugada.<\/p>\n<p>Yo jugaba a la descripci&oacute;n detallada, a la sorpresa, a ser a veces firme y con tono autoritario pero pensando en su placer, porque sab&iacute;a que aquello le encend&iacute;a. Le hablaba tambi&eacute;n mucho de fluidos porque era conocedor de que a M&oacute;nica le encantaban los &ldquo;besos salivosos&rdquo; y la mezcla de fluidos corporales. Y es que presum&iacute;a de mojarse mucho y le encantaba la idea de que me vaciara sobre su piel de mil maneras. Ella, por otro lado era creativa para envolverme en los sonidos de sus gemidos y sus largos, sensitivos y sonoramente agradables orgasmos. Se acariciaba con el aparato telef&oacute;nico para m&iacute; o lo acercaba para que pudiera escuchar el chapoteo de sus dedos entrando en su sexo o mimando su cl&iacute;toris. Sol&iacute;a tambi&eacute;n chupar sus dedos y hablar con la boca llena y babosa cuando me describ&iacute;a la felaci&oacute;n que deseaba hacerme.<\/p>\n<p>Os aseguro que aquella chica invent&oacute; el ASMR er&oacute;tico antes de que existiera.<\/p>\n<p>As&iacute;, entre fantas&iacute;as y orgasmos compartidos, milim&eacute;tricas narraciones que nos serv&iacute;an para hacer un mapa al detalle de nuestros cuerpos y el inevitable tema de llevar aquello a la realidad alg&uacute;n d&iacute;a, llegamos a algo que deb&iacute;a acercarse a la telequinesis. Y es que a veces, mir&aacute;ndonos a distancia cuando nos encontr&aacute;bamos por ah&iacute;, si establec&iacute;amos suficiente contacto visual, parec&iacute;amos sumergirnos juntos en ese mundo al que sol&iacute;amos escaparnos para gozar el uno del otro. Sol&iacute;a decirme que su novio se follaba su cuerpo, pero en su mente solo entraba yo. Y nuestra relaci&oacute;n se acab&oacute; convirtiendo en algo casi obsesivo y puede que no muy sano para los dos, aunque tambi&eacute;n algo que no pod&iacute;amos evitar, porque si intent&aacute;bamos aguantar una semana completa sin escucharnos, los recuerdos nos consum&iacute;an, e im&aacute;genes de lo que nunca ocurri&oacute; realmente, pero que se grababa a fuego en nuestra memoria, se arremolinaban en torno a una promesa de escaparnos juntos y dejarnos llevar por fin y poder devorarnos el uno al otro.<\/p>\n<p>Pero dicen que el cuerpo no puede existir sin la mente, mientras que la mente se siente prisionera si no puede notar el aire fresco de una existencia verdadera a trav&eacute;s del cuerpo. Por eso cada vez se nos hac&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil disimular y aguantar los metros que siempre nos separaban cuando coincid&iacute;amos en persona. Y por eso sab&iacute;amos que ten&iacute;amos que dar pasos, aun a riesgo de ser descubiertos.<\/p>\n<p>De forma furtiva nos reunimos en un parque cerca de casa de M&oacute;nica, donde buscamos un lugar apartado para besarnos y as&iacute; luego tener referencias de aquel momento en nuestras historias de ficci&oacute;n. Compartir saliva, enredar nuestras lenguas, mordernos, chuparnos, saborearnos&hellip; Probamos todo lo que pudimos en el breve espacio de tiempo que tuvimos a solas. Y es que nos cost&oacute;, adem&aacute;s varios intentos, aquel sigiloso encuentro, ya que Mar&iacute;a viv&iacute;a en el mismo edificio que M&oacute;nica y cuando me ve&iacute;a por la zona ten&iacute;a que disimular fingiendo que solo pasaba por all&iacute;, para que no nos ubicara en el mismo espacio f&iacute;sico.<\/p>\n<p>Admito que dar pasos en esa direcci&oacute;n era m&aacute;s dif&iacute;cil para mi amiga que para m&iacute;, ya que supon&iacute;a una infidelidad, pero creo que ninguno pensaba con claridad en aquella &eacute;poca y nos dimos cuenta de que nuestra aproximaci&oacute;n fue muy fruct&iacute;fera para incorporarla en nuestro vocabulario telef&oacute;nico que nos un&iacute;a con m&aacute;s orgasmos y una mayor conexi&oacute;n fuera del plano real.<\/p>\n<p>Nada pod&iacute;a apartarnos del deseo de repetirlo.<\/p>\n<p>Y nos fuimos viendo c&oacute;mo pod&iacute;amos para hacer peque&ntilde;as cosas, incluso aprovechando los descuidos de los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Una noche que salimos con el grupo de amistades, M&oacute;nica me meti&oacute; en el bolsillo una de sus bragas usadas, perfumadas con su colonia, en un gesto de visto y no visto. En otra ocasi&oacute;n me dej&oacute; masajear sus pechos por encima de la ropa durante un rato en un portal&#8230; Aunque ese d&iacute;a nos obsesionamos con que alguien nos hubiera visto entrar. Recuerdo tambi&eacute;n como metiendo su mano en el bolsillo de mi pantal&oacute;n estuvo acariciando mi sexo con disimulo hasta lograr a endurecerlo y dedicarse a explorar su forma en el mismo parque en el que nos hab&iacute;amos estado besando una ocasi&oacute;n anterior.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s pod&iacute;amos haber escapado en m&aacute;s ocasiones al dichoso parque, o m&aacute;s tiempo. Pero era una tortura el marcaje al que nos ten&iacute;an sometidos.<\/p>\n<p>Una caricia disimulada en el trasero cuando nadie miraba, un susurro cercano en la oreja en mitad de una fiesta multitudinaria, compartir saliva a trav&eacute;s de una botella&hellip;<\/p>\n<p>Cada vez necesit&aacute;bamos m&aacute;s de esos peque&ntilde;os acercamientos y fuimos asumiendo mayor riesgo. Porque las sensaciones aprendidas empezaban a ser fundamentales en nuestras narraciones nocturnas y porque el anhelo del piel con piel era inevitable.<\/p>\n<p>Llegamos as&iacute; a lo que llamamos &ldquo;el incidente&rdquo;, ocurrido durante una fiesta privada en un garito donde casi todo el mundo bebi&oacute; bastante. Acerc&aacute;ndose el final de la noche conseguimos escaparnos a un ba&ntilde;o p&uacute;blico vac&iacute;o por separado, primero ella y luego yo, y nos encerramos en uno de los cub&iacute;culos con ansia desmedida por probar y descubrir en unos minutos todo lo que pens&aacute;bamos que nos faltaba. Algo dif&iacute;cil de lograr antes de que notasen nuestra ausencia, porque ten&iacute;amos demasiadas cosas pendientes.<\/p>\n<p>Nos besamos como locos&hellip;<\/p>\n<p>Recuerdo que pr&aacute;cticamente nos com&iacute;amos, jade&aacute;bamos, col&aacute;bamos las manos bajo la ropa y nos acarici&aacute;bamos con urgencia, descubriendo nuestro cuerpo por zonas, recorriendo y explorando nuestra piel con devota admiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Recuerdo tambi&eacute;n que quer&iacute;a pasear mi lengua por todo su cuerpo.<\/p>\n<p>Nuestros deseos eran como un torrente que se estampaba sin remedio contra una presa. Se iban amontonando por ser los primeros, los seleccionados para tener la oportunidad de probar esa sensaci&oacute;n de la que hab&iacute;amos hablado mil veces.<\/p>\n<p>As&iacute;, por fin pude tener sus tetas en la boca y verla echar la cabeza hacia atr&aacute;s de placer, deslizarme por su cuello, introducir mi mano en su ropa interior y notar c&oacute;mo se mojaba por m&iacute;, excitado, y sintiendo a c&aacute;mara r&aacute;pida lo que quer&iacute;a vivir a c&aacute;mara lenta. Empez&oacute; a masturbarme con fuerza y se arrodill&oacute; para meterse mi glande en la boca y dejarme sentir su mano acariciarme con prisa dici&eacute;ndome que necesitaba ver c&oacute;mo me corr&iacute;a en ese momento, solo para ella, mezclando mi l&iacute;quido con su saliva y ba&ntilde;ando su escote despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Me habr&iacute;a encantado.<\/p>\n<p>Pero con esa avidez era imposible concentrarse y dejarse llevar por una sola cosa. Solo quer&iacute;amos tenernos de mil maneras, en cien posturas y que no llegara nunca un orgasmo para que aquello no terminara.<\/p>\n<p>Y el tiempo jugaba en nuestra contra.<\/p>\n<p>De pronto nos sobrevino el &iacute;mpetu y nuestras mentes se sincronizaron como de costumbre. M&oacute;nica se puso de pie y aprovechando que ten&iacute;a una erecci&oacute;n importante y el pantal&oacute;n desabrochado, le di la vuelta apoy&aacute;ndola contra la pared del cuartucho, apart&eacute; su tanga bajo su falda y la penetre tan profundo como pude, desde atr&aacute;s, qued&aacute;ndome dentro e inm&oacute;vil, respirando en su o&iacute;do, con nuestros cuerpos perfectamente adaptados como dos cucharas iguales y unidas.<\/p>\n<p>El tiempo se detuvo.<\/p>\n<p>Y no quisimos movernos ni un mil&iacute;metro. Mis manos recog&iacute;an sus preciosos pechos peque&ntilde;os y not&aacute;bamos el calor que desprend&iacute;amos, incapaces de recuperar el ritmo natural de nuestros latidos o nuestro aliento. Por fin me sent&iacute; llenarla y ella se sinti&oacute; repleta, con espasmos en su interior, con la violencia animal que ten&iacute;a aquel momento detenida por la pasi&oacute;n de conectar y que aquello durara eternamente&hellip;<\/p>\n<p>Por desgracia el tiempo solo se hab&iacute;a detenido para nosotros, y alguien entr&oacute; en el ba&ntilde;o para quebrar nuestra eternidad en mil pedazos.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;M&oacute;nica? &iquest;Est&aacute;s ah&iacute;? &ndash; La voz de Mar&iacute;a nos hel&oacute; la sangre. &ndash; T&iacute;a, &iquest;est&aacute;s bien? Hace un rato que no te veo.<\/p>\n<p>&ndash; Estoy bien&hellip; T&iacute;a, no seas pesada, que te voy a tener que dar hasta el horario del ba&ntilde;o. Solo tengo dolores de regla. &ndash; Respondi&oacute; la chica que en estos momentos segu&iacute;a teni&eacute;ndome en su interior.<\/p>\n<p>&ndash; &iexcl;Vale! &iexcl;Joder, que borde! Encima que me preocupo por ti&hellip;<\/p>\n<p>Los labios vaginales de M&oacute;nica se hab&iacute;an cerrado ligeramente del susto y me hac&iacute;a da&ntilde;o, pero no quer&iacute;amos movernos y tem&iacute;amos que a Mar&iacute;a se le ocurriera en alg&uacute;n momento mirar por encima de la puerta y encontrarnos semidesnudos y perfectamente acoplados.<\/p>\n<p>Hubo un silencio largo.<\/p>\n<p>&ndash; Me voy &ndash; Se rindi&oacute; al final.<\/p>\n<p>Y escuchamos sus pasos hasta que abri&oacute; la puerta de salida y pudimos respirar&hellip; O eso pensamos.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Has visto a Matt? &ndash; Dijo deteni&eacute;ndose antes de abandonar del todo el ba&ntilde;o p&uacute;blico.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Matt? &iquest;Y yo qu&eacute; co&ntilde;o se? Ni que lo tuviera yo escondido. &ndash; Contest&oacute; con indiferencia mi amiga g&oacute;tica.<\/p>\n<p>La puerta se cerr&oacute; por fin. Y con un poco de calma y cuidado pudimos separarnos y dejar escapar el aire contenido.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Por qu&eacute; has dicho eso? No hac&iacute;a falta darle pistas. &ndash; Susurr&eacute; por si Mar&iacute;a segu&iacute;a escuchando detr&aacute;s de la puerta.<\/p>\n<p>&ndash; Perd&oacute;n, me puse nerviosa y&hellip;, lo siento&hellip; joder. &iexcl;Qu&eacute; pesadilla de mujer! &ndash; Respondi&oacute; M&oacute;nica mientras nos vest&iacute;amos y volv&iacute;amos a la realidad.<\/p>\n<p>Y nos besamos por &uacute;ltima vez antes de que mi furtiva amante saliera por su cuenta del ba&ntilde;o, encontr&aacute;ndose en la salida a la detective metomentodo plantada e iniciando una peque&ntilde;a discusi&oacute;n con ella, que hizo que ambas se alejaran de all&iacute;.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; un buen rato encerrado recuperando la compostura antes de salir, y finalmente cuando aparec&iacute; y me reun&iacute; con el resto del grupo, entre las que estaban las dos chicas de esta historia, tuve que soportar miradas inquisitoriales de sospecha de una, y una fingida apariencia de importarle una mierda mi existencia de la otra.<\/p>\n<p>Aquella situaci&oacute;n me agobi&oacute; un poco, as&iacute; que me propuse darme una vuelta y entretenerme mirando las estrellas sentado en una calle escondida.<\/p>\n<p>Necesitaba aire fresco.<\/p>\n<p>Nadie contaba conmigo ya. Y de hecho fue solo cuesti&oacute;n de una media hora que se hiciera evidente. Mar&iacute;a y el novio de M&oacute;nica salieron ri&eacute;ndose juntos por la puerta trasera del local sin notar mi presencia y empezaron a enrollarse.<\/p>\n<p>Aquello explicaba muchas cosas, pero ninguna que no hubiera sospechado antes. Y es que siempre estuve seguro de que ese deseo de sorprendernos que ten&iacute;a Mar&iacute;a, nac&iacute;a de que se estar&iacute;a acostando con aquel t&iacute;o y buscaba la manera de qued&aacute;rselo para ella sola.<\/p>\n<p>Me escond&iacute; detr&aacute;s de unos veh&iacute;culos y vi como empezaban a calentarse. As&iacute;, sin pausa, las manos del tipo pronto estaban manoseando las grandes tetas que ella ten&iacute;a. Estaban como locos, apoyados sobre un coche, y no tardaron en, tras asegurarse de que nadie pasaba por all&iacute; mirando a un lado y a otro, apartar el m&iacute;nimo de ropa necesario, y coloc&aacute;ndose Mar&iacute;a de forma que ofrec&iacute;a su trasero, empezar a follar sin ning&uacute;n tipo de discreci&oacute;n en uno de esos polvos r&aacute;pidos que terminan con unas cuantas embestidas descontroladas, algunos gemidos apresurados y una corrida dentro que quedaba recogida en el cond&oacute;n que en alg&uacute;n momento se hab&iacute;a puesto el.<\/p>\n<p>Me pareci&oacute; un desahogo que podr&iacute;a haber ocurrido en m&aacute;s ocasiones. Pero no ten&iacute;a pruebas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquello, Mar&iacute;a encendi&oacute; un cigarro con aparente rostro de frustraci&oacute;n, mientras contemplaba a su amante limpiarse con frialdad y girarse hacia la puerta para volver al garito. La puerta, sin embargo, se abri&oacute; antes de lo esperado y dej&oacute; escapar el sonido de la estridente m&uacute;sica electr&oacute;nica al exterior. Sin embargo, desde donde me encontraba, la hoja del port&oacute;n tapaba la persona que la hab&iacute;a abierto, aunque viendo las caras de los dos protagonistas del polvo callejero me lo pude imaginar.<\/p>\n<p>El novio de M&oacute;nica pareci&oacute; apartar la cabeza a un lado soltando un bufido chulesco de desaprobaci&oacute;n y volvi&oacute; a meterse al antro cerrando la puerta insonorizada y dej&aacute;ndonos de nuevo el silencio&hellip; Y sobre todo permiti&eacute;ndome ver quien acababa de hacer acto de presencia.<\/p>\n<p>No har&aacute; falta decir que se trataba de la propia M&oacute;nica.<\/p>\n<p>Ella y Mar&iacute;a se miraron calladas unos instantes, en medio de una inc&oacute;moda tensi&oacute;n, mientras la segunda terminaba de dar las &uacute;ltimas caladas. La chica g&oacute;tica no lleg&oacute; a ver nada expl&iacute;cito de lo que acababa de ocurrir, pero era evidente por qu&eacute; estaban los dos all&iacute; y seguramente el humo del tabaco no era capaz de tapar el olor a sexo de aquel momento.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Has visto a Matt? &ndash; Termin&oacute; por preguntar M&oacute;nica a su, ahora seguramente ex amiga, que segu&iacute;a apoyada en un coche.<\/p>\n<p>Y la contraria hizo una mueca al tiempo que dec&iacute;a que no con la cabeza y se pon&iacute;a en movimiento hacia la entrada del local.<\/p>\n<p>&ndash; Espero que no pretendas ahora hacerte la victima cuando todos sab&iacute;amos lo que estaba pasando. &ndash; Le reproch&oacute; Mar&iacute;a sin dejar de caminar cuando estuvo a la misma altura que M&oacute;nica para que esta pudiera escucharle con claridad.<\/p>\n<p>Y una respuesta final no quiso perder la oportunidad de salir de la sensual boca de su due&ntilde;a antes de quedarse sola de pie en aquella fr&iacute;a acera.<\/p>\n<p>&ndash; T&uacute; siempre has cre&iacute;do saber m&aacute;s de lo que en realidad pasaba.<\/p>\n<p>Y de nuevo el silencio nocturno&#8230; Hasta que sal&iacute; de mi escondite y me aproxim&eacute; a M&oacute;nica para tratar de consolarla. Sin embargo, mis labios se movieron un momento sin emitir sonido alguno antes de que ella se me adelantara para iniciar la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash; Ya hace tiempo que lo sab&iacute;a. No te preocupes, que estoy bien. &ndash; Dijo con los ojos vidriosos y mirando las estrellas.<\/p>\n<p>&ndash; Pero&hellip;<\/p>\n<p>&ndash; Lo &uacute;nico que me jode es que ellos no se estaban preocupando de ser tan discretos como nosotros. &ndash; Continu&oacute; en una especie de monologo.<\/p>\n<p>&ndash; Hemos perdido mucho el tiempo escondi&eacute;ndonos cuando era algo inevitable, y ahora es tarde.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Tarde? &ndash; Pregunt&eacute; apenado por lo que le estuviera pasando por la cabeza de mi amiga.<\/p>\n<p>&ndash; Mi padre ha encontrado trabajo en otra ciudad y quiero seguir estudiando. &ndash; Me mir&oacute; por fin. &ndash; Aun no puedo mantenerme sola, as&iacute; que me mudare con mi familia.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Muy lejos? &ndash; Inquir&iacute; con mis preguntas cortas, limitadas por mi nerviosismo del momento.<\/p>\n<p>&ndash; No lo s&eacute; aun, pero lo mejor para m&iacute;, en este momento, es que fuera lo m&aacute;s lejos posible de aqu&iacute;.<\/p>\n<p>En ese instante me sent&iacute; un poco menospreciado y no acababa de entender aquellas palabras, pero no acert&eacute; a pedir las oportunas explicaciones.<\/p>\n<p>&ndash; Tranquilo. &ndash; Dijo finalmente. Y despu&eacute;s de besarme y dedicarme una sonrisa que parec&iacute;a forzada por enfrentar su estado de &aacute;nimo real, a&ntilde;adi&oacute;: &ndash; Nosotros siempre estaremos conectados a trav&eacute;s de la l&iacute;nea telef&oacute;nica.<\/p>\n<p>Y se meti&oacute; de nuevo en el local de la fiesta dej&aacute;ndome en la calle con mis pensamientos.<\/p>\n<p>Un poco jodido. Un poco m&aacute;s furioso. Mucho m&aacute;s preocupado.<\/p>\n<p>Esa noche en el grupo ya no cruzamos miradas y cada uno se fue m&aacute;s o menos por su lado, aunque por supuesto en los bandos que se organizaron tras &ldquo;el incidente&rdquo;, M&oacute;nica y yo hab&iacute;amos quedado en la oposici&oacute;n, por lo que tuve que salir del banquillo y acompa&ntilde;arla a casa por si se sent&iacute;a mal.<\/p>\n<p>Me gust&oacute; caminar a su lado a pesar de que casi no hablamos nada durante el trayecto y al llegar a su portal, me despidi&oacute; con dos besos en las mejillas.<\/p>\n<p>Con el tiempo se olvid&oacute; aquella noche y recuperamos nuestras conversaciones a distancia, pero esa distancia era ahora tan grande y tan real, que resultaba pesada como una losa. Adem&aacute;s, el proceso ya hab&iacute;a comenzado y quedo roto. Nos empez&oacute; a faltar lo f&iacute;sico, lo real, aquello que hab&iacute;amos empezado a descubrir y necesit&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Fue por aquello por lo que terminamos por perder el contacto definitivamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>M&oacute;nica y yo siempre ten&iacute;amos &ldquo;cara de sue&ntilde;o&rdquo;. O eso sol&iacute;a decirnos una amiga en com&uacute;n, Mar&iacute;a, que sospechaba que ten&iacute;amos alg&uacute;n secreto entre nosotros. Y es que para ella hab&iacute;a algo muy raro. 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