{"id":42670,"date":"2023-07-23T22:00:00","date_gmt":"2023-07-23T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-23T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-23T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-25","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-25\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (25)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42670\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 25<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Aprobar y dejar probar.<\/p>\n<p>Escucharle hablar sobre su pasado, revel&aacute;ndome hasta ahora todos los acontecimientos que me ocult&oacute; de aquel presente suyo, no le hace bien y se le nota en la expresi&oacute;n acongojada de su rostro y en la mirada que se enfoca en la lontanza de su perfidia. Por supuesto que a m&iacute; tampoco, ya que me lastima saber al detalle lo que realiz&oacute; con ese hijo de puta &laquo;siete mujeres&raquo;. Cosas que quiz&aacute; para otras personas desde su apartada perspectiva, las ver&iacute;an banales, est&uacute;pidas y sin mayor trascendencia, pero que para un hombre enamorado y traicionado, como es mi caso, todo cuenta y mortifica. &iexcl;Todo duele!<\/p>\n<p>Por eso intento sobreponerme emocionalmente, reconociendo que por m&aacute;s que lo intent&eacute; por mucho tiempo, pensando y deseando ser el &uacute;nico hombre de su vida, el mejor y el primero en todo, no pude serlo por completo, no lo fui totalmente y con seguridad no lo ser&eacute; nunca m&aacute;s.<\/p>\n<p>He sido sin embargo afortunado. Fui el primer hombre al que ella le dio el s&iacute; para casarse, tras dos caf&eacute;s con leche y al menos media docena de donas de arequipe y chantill&iacute;. As&iacute; como tambi&eacute;n tuve la dicha de ser el primero en convertirla en madre y ella hacerme un padre primerizo y nervioso, pero feliz al tener entre mis brazos a nuestro hermoso Mateo. &iexcl;Y se lo valoro! Sin embargo no puedo evitar sentir cierta inquina porque esto otro no lo hizo primero conmigo, por m&aacute;s que le insist&iacute;. Como lo de pasear en moto, ni lo de andar a mi lado, sin usar ropa interior. &iexcl;No se atrevi&oacute; o no la supe convencer!<\/p>\n<p>&iquest;Me ha dicho todo? O&hellip; &iquest;Se ha guardado algo? Existe la duda dentro de m&iacute;, pero por su expresi&oacute;n parece ser cierto todo, incluso el gusto que sinti&oacute; al recordar su particular travesura, y que ella sin querer reconocerlo, con el timbre de su voz me lo hizo saber.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pues no estuvo mal para ser tu primera vez! -Le digo inesperadamente.- Sin embargo Mariana, creo que fuiste demasiado lejos, aunque creas que por no haber besos ni caricias o algo m&aacute;s, no le impulsaras a querer seguir y conseguir m&aacute;s de ti. &mdash;Logro hacer que gire su rostro y sorprendida se fije de nuevo en m&iacute;, mientras sigo habl&aacute;ndole y me descalzo con parsimonia para colocarme posteriormente en pie, con el cuello de la botella de ron aferrada a mi mano derecha.<\/p>\n<p>Mariana quiere excusarse o decir algo ahora, pero levanto mi mano, &ndash;la que no sostiene nada m&aacute;s que el peso de la brisa&ndash; y autoritario la agito indic&aacute;ndole que no quiero que me interrumpa todav&iacute;a. Me alejo unos pasos sin dejar de observarla, por eso camino hacia atr&aacute;s hasta la orilla, y continuo habl&aacute;ndole, acortando la distancia.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Claro! A no ser que eso fuera exactamente lo que deseabas que sucediera. Provoc&aacute;ndole m&aacute;s, haciendo que le gustaras m&aacute;s, y siguiendo el gui&oacute;n de esa loca teor&iacute;a de vengarte de su petulante ego, coloc&aacute;ndote a su nivel y dej&aacute;ndole en claro que si &eacute;l era un don Juan, libre y empedernido, t&uacute; para &eacute;l, podr&iacute;as ser otra mujer diferente, mucho m&aacute;s decidida y aventurera. Ni medianamente parecida a la mojigata que &eacute;l crey&oacute; ver en ti al comienzo de todo esto, y que a pesar de estar casada, pod&iacute;as ser tan decidida como &eacute;l, &ndash;mental y corporalmente&ndash; solamente cuando quer&iacute;as arriesgarte, a mi modo de ver, de una forma rid&iacute;cula e infantil de doblegarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Pero fue tu decisi&oacute;n Mariana. T&uacute; maldita y ego&iacute;sta sentencia al iniciar esa cacer&iacute;a, provoc&aacute;ndolo con un poco de dulce para despu&eacute;s, acabar entreg&aacute;ndole todo el manjar, y por supuesto socavando la confianza y fidelidad que t&uacute; y yo nos ten&iacute;amos, creyendo que podr&iacute;as manejarlo a &eacute;l y a m&iacute; a tu antojo. Y ya ves que en esta vida, tarde o temprano todo se sabe y todo se paga. &mdash;Con este pronunciamiento culmino mi reproche y volvemos a permanecer en silencio.<\/p>\n<p>&iexcl;Ya he llegado! Las plantas de mis pies humedecidas as&iacute; me lo indican. Se van enfriando, como mi interior. El agua supera el nivel de mis tobillos, doy otro paso m&aacute;s y me agacho, para con algo de esfuerzo, medio enterrar la botella de ron gir&aacute;ndola dos veces entre la arena, y m&aacute;s calmado o resignado, &ndash;que se yo, ya lo que siento&ndash; me regreso hacia donde est&aacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Sabes que s&iacute; Camilo! Tienes mucha raz&oacute;n. Eso era exactamente lo que quer&iacute;a esa noche. Mantenerle interesado en m&iacute;, para que se olvidara de ella. Con su novia y las dem&aacute;s mujeres de su vida pod&iacute;a hacer lo que se le diera la gana, pero con K-Mena no iba a permit&iacute;rselo. &mdash;Le respondo aumentando el volumen de mi voz, pero no porque quiera gritarle, no. Es por la algarab&iacute;a que proviene del lugar donde se encuentran nuestros vecinos de playa y la m&uacute;sica con la que disfrutan de esta noche nublada, lo que me obliga a hacerlo as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Parece que te hubieras enamorado de tu amiga, para importarte tanto si perd&iacute;a o no, su virginidad con tu&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Con Chacho? &iexcl;Dilo! &iquest;Con mi amante? Pues no se&ntilde;or, no me enamor&eacute; de ella y mucho menos de &eacute;l, ni de nadie m&aacute;s. Solo pretend&iacute;a que ni K-Mena por est&uacute;pida, o &eacute;l por abusivo, la cagaran con Sergio, haciendo peligrar su matrimonio y su amistad, si llegaban esos dos a acostarse por necesidad y por gusto.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno pues, como sea. T&uacute; Chacho, t&uacute; beb&eacute; o tu amante. &iquest;Listo? Ya lo dije. Ahora sigue cont&aacute;ndome lo que recuerdas de esa noche porque no me queda claro que m&aacute;s sucedi&oacute; despu&eacute;s de que dejaran aquel mirador, donde seg&uacute;n lo que recuerdas, no pas&oacute; nada m&aacute;s. Pero&hellip; &iquest;Y en el hotel? Fue all&aacute; cuando t&uacute; y &eacute;l finalmente&hellip; &iexcl;Pufff! &iquest;Lo hicieron por primera vez? &mdash;Consigo decirle despu&eacute;s de suspirar y sintiendo varias punzadas que me pinchan como afiladas agujas, la parte baja del vientre.<\/p>\n<p>&mdash;No pas&oacute; nada m&aacute;s, te lo juro. No fue all&iacute; donde tuve sexo con Chacho por primera vez. Nada m&aacute;s llegar al parking, apresurada me baj&eacute; de la moto y le entregu&eacute; el casco y su chaqueta. No quer&iacute;a habladur&iacute;as ni comentarios sueltos m&aacute;s adelante en la oficina. Sencillamente le di las gracias y sin esperarlo, me dirig&iacute; hacia la piscina del hotel para encontrarme con los dem&aacute;s pero solo estaban Carlos terminando de beber su cerveza, y Eduardo sosteniendo en su mano el vaso de whisky, mir&aacute;ndome con suspicacia y sonri&eacute;ndose maliciosamente.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y las chicas? &mdash;Les pregunt&eacute; tomando de nuevo mi lugar alrededor de la mesa, y llevando a mi boca la copa con lo que restaba de mi coctel.<\/p>\n<p>&mdash;Carmen Helena no se sent&iacute;a bien y Diana la acompa&ntilde;&oacute; a la habitaci&oacute;n. Pero cu&eacute;ntanos Melisita&hellip; &iquest;Qu&eacute; tal el paseo? Te gust&oacute; bastante por lo visto, pues se demoraron un buen rato. &mdash;Me respondi&oacute; Eduardo reclin&aacute;ndose sobre la mesa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Claro que me gust&oacute;! &iexcl;Darme esa vuelta en la moto fue emocionante! &mdash;Le respond&iacute; despu&eacute;s de tomar lo poco del licor que me faltaba, para luego ponerme en pie y decirle a Eduardo muy cerca de su o&iacute;do&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Para tu informaci&oacute;n, me llev&oacute; a un apartado mirador. &iquest;Pero sabes? &iexcl;No me hizo ver m&aacute;s hermosas las estrellas! &mdash;Y me di la vuelta dej&aacute;ndolos solos, para dirigirme hac&iacute;a la habitaci&oacute;n y enterarme de lo sucedido con K-Mena.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Se emborrach&oacute; y la pate&oacute; el &laquo;sereno&raquo;? &mdash;Le pregunto a Mariana.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Ya me hiciste re&iacute;r, cielo. No, ese no fue el motivo de su malestar, ni la causa fue el alcohol y mucho menos tuvo que ver algo la refrescante brisa. Ten&iacute;a un ataque de c&oacute;licos y prefiri&oacute; irse a recostar. Eso fue todo, en verdad. Sal&iacute; al balc&oacute;n para hablar contigo porque te extra&ntilde;aba. Nos pusimos al d&iacute;a relat&aacute;ndonos nuestras respectivas actividades y aprovech&eacute; para fumarme el &uacute;ltimo cigarrillo de ese s&aacute;bado y desearle buenas noches a mi be&hellip; &iexcl;A nuestro hijo!<\/p>\n<p>&mdash; Ok. &iquest;Y entonces?<\/p>\n<p>&mdash;Al dia siguiente en la ma&ntilde;ana, nos fuimos a trabajar juiciosas a Pe&ntilde;alisa, esperanzadas en conseguir cerrar nuevos negocios. No sucedi&oacute; nada m&aacute;s con Eduardo, que de hecho arranc&oacute; para Bogot&aacute; a medio d&iacute;a para cumplir con un compromiso familiar junto a Fadia, y tampoco ocurri&oacute; nada trascendental con Jos&eacute; Ignacio, porque se &laquo;encarret&oacute;&raquo; con una de las chicas que trabajaban en la recepci&oacute;n del complejo y se olvid&oacute; de m&iacute;. Simplemente a todos se nos fue el d&iacute;a con rapidez laborando, y regres&eacute; a casa como siempre en la noche, a tus brazos y a los de Mateo sin ninguna novedad adicional.<\/p>\n<p>&mdash;A quien not&eacute; extra&ntilde;o al regresar fue a ti.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;A m&iacute;? &iquest;Y eso por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Pues es que recuerdo que me acompa&ntilde;aste en el estudio sin musitar palabra mientras yo revisaba mis apuntes. De hecho llegu&eacute; a pensar que me espiabas, al notar como prestabas demasiada atenci&oacute;n al movimiento de mis dedos sobre la pantalla del m&oacute;vil empresarial, para revisar los apuntes sobre los clientes que pensaba que ser&iacute;an los mejores prospectos para ingresarlos a la base de datos. Y al mismo tiempo aprovech&eacute; para echarle un vistazo las notificaciones de mis redes sociales pues reci&eacute;n durante el trayecto de regreso, hab&iacute;a posteado otras fotograf&iacute;as m&iacute;as en traje de ba&ntilde;o, no muchas, solo seis que Diana me tom&oacute; en la piscina del hotel, y quise ojear las solicitudes nuevas de amistad en mi perfil falso de Instagram, a las que por supuesto acept&eacute; con vanidosa rapidez, sintiendo eso s&iacute;, temor de que hubieras llegado a enterarte de algo. Pero no era ese el caso. &iquest;No es verdad?<\/p>\n<p>&mdash;No, claro que no. &ndash;Le respondo sin titubear. &ndash; Sucedi&oacute; que la junta directiva me sorprendi&oacute; al haber programado un viaje a Nuqu&iacute; para el martes siguiente, por lo tanto permanecer&iacute;a lejos de ti y de Mateo hasta el s&aacute;bado pr&oacute;ximo, y no hallaba la manera de cont&aacute;rtelo para no estropear la sorpresa que te tenia, as&iacute; que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;As&iacute; que me mentiste! &mdash;Le interrumpo para dejarle en claro que a &eacute;l tambi&eacute;n por obligaci&oacute;n le toc&oacute; ocultarme algo, como yo lo hac&iacute;a con &eacute;l. En su caso era por algo beneficioso para nuestro futuro. En el m&iacute;o, era para no lastimarlo con mi traici&oacute;n e interrumpirle el sue&ntilde;o de construir su anhelado proyecto.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No! Solo te dije una verdad a medias. &laquo; &iexcl;Vamos a ver un terreno con los socios de la constructora y quieren que yo les d&eacute; mi opini&oacute;n! &raquo;. Eso fue lo que te mencion&eacute;. No te ment&iacute;, tan solo me guard&eacute; cierta informaci&oacute;n. Por eso estaba pensativo, no quer&iacute;a que en la cama antes de dormir, comenzaras con tus juegos de seducci&oacute;n para hacerme confesar a punta de placer, lo que no te quer&iacute;a decir.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;, claro. &iexcl;C&oacute;mo no! En fin&hellip; &iquest;Ser&aacute; que ya se enfri&oacute;? Deja yo voy a mirar.<\/p>\n<p>Me pongo en pie para ir a buscar la semienterrada botella de ron, enroscando en una mano la parte baja del vestido y elev&aacute;ndola a prop&oacute;sito, muy por encima de la altura de mis rodillas. S&eacute; que a Camilo le fascina la forma de mis muslos, as&iacute; que le dejar&eacute; observarlos un poquito.<\/p>\n<p>&mdash;Lo mejor era esperar al lunes y darte la noticia al medio d&iacute;a, cuando termin&aacute;ramos de almor&hellip; &mdash;Le escucho decir, pero se queda callado. Recojo la botella con cuidado, doy la vuelta para regresar y me percato de su silencio.<\/p>\n<p>Junto a mi marido &ndash;que permanece arrodillado con el cigarrillo sin encender en su boca&ndash; se encuentra la chica rubia, conversando y ri&eacute;ndose con Camilo por alg&uacute;n comentario que no alcanzo a escuchar.<\/p>\n<p>Se ha deshecho de su vestido y ahora luce ante la vista de mi marido, las sensuales curvas de un cuerpo muy bien cuidado, bajo un bikini blanco con canutillos bordados que lanzan variados destellos por el movimiento, arropando el volumen de sus senos, &ndash;de similar tama&ntilde;o al de mis tetas&ndash; y con la escasa braguita tipo tanga, ajustada por peque&ntilde;os lazos anudados a la parte alta de sus caderas.<\/p>\n<p>Ver&oacute;nica sostiene en su mano derecha un six pack de Corona Extra y en su otra mano, aguanta pinzados entre su dedo &iacute;ndice y el pulgar, dos vasos de pl&aacute;stico transparente, colmados con hielo picado y rodajas de lim&oacute;n. Se percata de m&iacute; arribo y cambia su postura de forma aparentemente inocente, doblando levemente la rodilla de su pierna derecha, empinando el desnudo pie sobre la arena, y magnificando la redondez de su nalga izquierda, obsequi&aacute;ndome una blanca sonrisa. Pero con ese movimiento logra captar la atenci&oacute;n de Camilo, que desv&iacute;a de inmediato sus ojos caf&eacute;s hacia su culo albo. Ella lo provoca y yo lo s&eacute;, porque tambi&eacute;n lo he hecho para otros. &iexcl;Se luce ante mi marido!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Que hubo p&uacute;ess! &ndash;Relajada me saluda. &ndash; Que rico que se decidieran a venir y no despreciaran mi invitaci&oacute;n. Los vi llegar hace un rato pero no quer&iacute;a interrumpirlos. Deber&iacute;an acercarse un poco m&aacute;s para que nos integremos todos, y de paso les presento a mis nuevos amigos.<\/p>\n<p>&mdash;Hola&hellip; &iquest;Ver&oacute;nica, es c&oacute;mo te llamas? &ndash;Ella asiente coqueta. &ndash; &iexcl;Muchas gracias por la invitaci&oacute;n! Quiz&aacute;s en un rato vayamos, despu&eacute;s de que terminemos de hablar, mi esposo y yo, de un asuntico que tenemos pendiente. &mdash;Le termino por responder haciendo &eacute;nfasis en nuestra relaci&oacute;n sentimental.<\/p>\n<p>La nena rubia permanece con sus ojos claros auscult&aacute;ndome de arriba para abajo. No se azora ni se incomoda ante mi parco saludo, y por el contrario, con naturalidad me dice&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Me colaboras con esto? &mdash;Me sorprendo ante su pregunta y me hace entrega de los dos vasos pl&aacute;sticos, los cuales recibo de forma instintiva, para verla agacharse sin doblar las piernas, &ndash;mostr&aacute;ndole todo el culo a Camilo&ndash; y coloca la caja justo al lado de mis sandalias. Con presteza destapa dos botellas, se gira de nuevo, ofreci&eacute;ndole a mi esposo la vista posterior de su cuerpo y se me acerca.<\/p>\n<p>Me mantengo serena ante el video que se desarrolla en mi cabeza. &iquest;Le est&aacute; coqueteando a mi marido en mis narices o ser&aacute; mi impresi&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Haber preciosa, d&eacute;jame servirte! &mdash;Me dice mientras me sonr&iacute;e, y derrama con precisi&oacute;n la cascada dorada de cerveza en uno de los vasos hasta que la espuma sube peligrosamente sin superar el borde.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Listo! &iexcl;Ahora este otro! &mdash;Y repite la operaci&oacute;n en el vaso vac&iacute;o, vertiendo similar cantidad con la otra botella.<\/p>\n<p>Una vez concluida su actuaci&oacute;n de bartender, adelanta su rostro y me gui&ntilde;a coqueta el ojo derecho, dej&aacute;ndome percibir el aroma de su perfume. Lo reconozco de inmediato porque cuando lo recib&iacute; de sus manos, Chacho me pidi&oacute; que lo usara exclusivamente el d&iacute;a que me decidiera a salir con &eacute;l a solas. Las fragancias florales y amaderadas, envasadas en un luminoso frasco negro con noventa mililitros de Black Opium, que mantuve dentro de la guantera de mi Audi, lejos de la vista de Camilo para no tener que mentirle, s&iacute; le daba por averiguar su procedencia.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ve y ll&eacute;vale este vaso al papacito de tu marido! Brinda con &eacute;l y calmen su sed de noticias. Luego los espero all&aacute; a los dos, pero para que me lo prestes por un ratico. &mdash; Me susurra y posa brevemente sus labios brillantes en mi mejilla.<\/p>\n<p>&mdash;Ehh&hellip; &iexcl;Claro, por supuesto! &mdash;Le respondo asombrada por su desparpajo y descaro.<\/p>\n<p>Y Ver&oacute;nica se da la vuelta, para dejar a un lado de la caja, las dos botellas de cerveza con su contenido a la mitad, y se despide de mi esposo con el movimiento circular de su mano, acompa&ntilde;ado por un&hellip; &iexcl;Ya nos vemos!, con ese acentico paisa que se le escucha muy arrastrado y sensual, as&iacute; como el vaiv&eacute;n excesivo de sus caderas, &ndash;en el que nos fijamos Camilo y yo&ndash; al alejarse con pasos parsimoniosos, dejando impresas sus huellas sobre la arena y en nuestras retinas, lo voluptuoso de su cuerpo juvenil.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, creo que le hemos ca&iacute;do bien a la &laquo;paisita&raquo;. &mdash;Le digo a Mariana que se encuentra con su mirada ajena a la m&iacute;a, detallando con seriedad, como se aleja de nosotros la chica rubia.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;, si claro. &iexcl;C&oacute;mo no! Creo, cielo, que tanta amabilidad hacia nosotros no es m&aacute;s que una excusa para acercarse a ti. Est&aacute; claro que esa nena est&aacute; buscando lo que no se le ha perdido y quiere tener algo contigo. S&iacute; hasta me pidi&oacute; que m&aacute;s tarde le conceda pasar un rato contigo. &iexcl;Y no solo creo que sea para charlar o bailar! &mdash;Me responde con cierto sonsonete molesto en su voz. &iquest;Se ha puesto celosa?<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a ver Mariana&hellip; &iquest;No estar&aacute;s equivocada? La muchacha s&oacute;lo quiere ser amable con los dos. De hecho, es contigo con quien m&aacute;s se ha tratado. A no ser Mariana, que como dice el viejo y conocido refr&aacute;n: &iexcl;La que las hace, se las imagina!<\/p>\n<p>Camilo me ha dejado estupefacta e inanimada con su respuesta, como s&iacute; despu&eacute;s de convivir durante tanto tiempo, &eacute;l no supiera quien soy realmente y quedara expuesta a su escrutinio, pillada &laquo;in fraganti&raquo; con mi intuici&oacute;n para &eacute;l, incorrecta. Camilo muy pocas veces me ha hablado tan crudamente, pero cuando se decide a ser sincero, puede resultar ofensivo y hasta mal&eacute;volo. No creo estar exagerando, aunque es probable que al estar separados durante estos meses, sienta m&aacute;s de cerca el peligro de perderlo ante cualquier mujer que se le ponga a tiro. Y esta rubia, &ndash;estoy segura&ndash; est&aacute; pidiendo guerra.<\/p>\n<p>&mdash;Pues para que veas que no estoy juzg&aacute;ndola mal, d&eacute;jame terminar de contarte lo que sucedi&oacute; con K-Mena y vamos a reunirnos con ellos. Pero solo un rato porque a&uacute;n debo sincerarme contigo en otros aspectos de esa vida pasada que te ocult&eacute; por necesidad. &mdash;Le respondo un tanto altanera.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ok! S&eacute; que es inevitable, as&iacute; que cuando quieras quiero. &mdash;Le contesto y tom&oacute; mi encendedor para darle vida por fin a este cigarrillo, con el fin de que me acompa&ntilde;e a beberme despacio esta refrescante y obsequiada cerveza.<\/p>\n<p>Con el garbo que la caracteriza, Mariana de medio lado se acuclilla para tomar la cajetilla blanca con la mano izquierda, y con presteza, del paquete apresa entre sus labios un cigarrillo. Inclinada como est&aacute;, se gira observ&aacute;ndome y espera. Comprendo de inmediato y le ofrezco candela. Aspira una sola vez y luego expulsa el humo por la boca, inclinando a la vez su cabeza, fijando el azul de mirada en las arremolinadas estelas blancas.<\/p>\n<p>&mdash;Resulta que en la reuni&oacute;n del lunes en la oficina, convine con Diana en acompa&ntilde;arla por la tarde a visitar a una pareja interesada en adquirir una de las casas ya terminadas de la segunda etapa. La reuni&oacute;n de Diana ser&iacute;a en un restaurante por la zona de La Candelaria y yo la esperar&iacute;a sentada en otra mesa. De all&iacute; ella me acompa&ntilde;ar&iacute;a a la m&iacute;a, &ndash;que era una hora y media despu&eacute;s&ndash; concertada a pocas calles de all&iacute;, en un antiguo edificio de oficinas, donde yo hab&iacute;a acordado encontrarme con el joven abogado aquel, en el centro de la ciudad.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Recuerdas que te escrib&iacute; al WhatsApp en la ma&ntilde;ana, para preguntarte si ser&iacute;a factible ir en mi autom&oacute;vil o mejor deber&iacute;a solicitar un Uber para que nos trasladara, por el tema de los trancones y sobre todo debido al temor que sent&iacute;a por los ladrones? &iexcl;Pero te demoraste en responder!<\/p>\n<p>Camilo aprieta la colilla de su cigarrillo entre los incisivos centrales, y con los dedos extendidos como un trinche, arregla un poco sus cabellos ech&aacute;ndolos hacia el lado derecho de su cara, para luego asentir con el movimiento de su cabeza, ratificando que recuerda bien lo que le acabo de preguntar.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; es. Te recomend&eacute; dejar el Audi en un parking de un antiguo cliente, que justamente se ubicaba equidistante de las dos direcciones que hab&iacute;as mencionado. Y tambi&eacute;n te dije que por la zona no te preocuparas tanto, pues al ser tan visitada por turistas nacionales y extranjeros, siempre contaba con presencia de la polic&iacute;a. Y por si se te olvida, aquella ma&ntilde;ana estuve reunido con el personal del onceavo piso y los dem&aacute;s arquitectos e ingenieros, atendiendo la invitaci&oacute;n de Aurora, la se&ntilde;ora del departamento de relaciones p&uacute;blicas, encargada de organizar el juego del amigo secreto.<\/p>\n<p>&mdash;Si, por supuesto. Afortunado t&uacute;, que te toc&oacute; en el sorteo endulzar todo el mes a tu asistente.<\/p>\n<p>&mdash;Y dale con el mismo tema. Al menos no me sali&oacute; en el dichoso papelito al gran jefe pluma blanca, porque no sabr&iacute;a que se le regala al que ya lo tiene todo. A ti tampoco te fue mal, pues en suerte a quien deb&iacute;as sorprender a diario con chocolates y confites, fue al pesado playboy de playa. Y no me lo quisiste decir, hasta que lleg&oacute; la noche aquella de la fiesta de entrega de regalos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Uhum! &iexcl;El destino interfiriendo, nuevamente! Ok, y entonces despu&eacute;s de vernos a la hora del almuerzo, f&iacute;sicamente tan distantes, t&uacute; en la mesa acostumbrada junto a los ingenieros y tu asistente, y yo al otro extremo, compartiendo con mis compa&ntilde;eros, mediante una discreta video llamada te dije que te har&iacute;a caso, &ndash;dejando el miedo a un lado&ndash; y que nos estar&iacute;amos comunicando al terminar la tarde para que estuvieras m&aacute;s tranquilo. Te not&eacute; inquieto por alg&uacute;n motivo desconocido por m&iacute; en esos momentos, pero no le prest&eacute; mayor importancia. Sin embargo antes de finalizar esa semana, Eduardo me puso al tanto de lo que se te olvido mencionarme. Tomar&iacute;as un vuelo al otro d&iacute;a muy temprano, demor&aacute;ndote varios d&iacute;as, y como detalle adicional a tus medias verdades, tampoco me dijiste que en aquel viaje ir&iacute;as acompa&ntilde;ado por Elizabeth.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te expliqu&eacute; cu&aacute;les fueron los motivos. Y en su momento te aclar&eacute; que era necesario que Liz me acompa&ntilde;ara, ya que planeaba dejarla a cargo como arquitecta residente, supervisando la ejecuci&oacute;n de las obras. Nunca pas&oacute; nada entre ella y yo. Siempre me gust&oacute; ella f&iacute;sicamente y supe por su propia boca que yo tampoco le era indiferente, sin embargo el respeto hac&iacute;a nuestras respectivas parejas prim&oacute; por encima de la atracci&oacute;n que pudi&eacute;ramos haber sentido en algunos momentos. &iquest;Comprendido?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Uichh! S&iacute; se&ntilde;or. &iexcl;Perd&oacute;name pero disc&uacute;lpame! No pretendo ahora reprocharte nada, ni revivir aquellos celos, como dices, injustificados. &iquest;Continuamos? &mdash;Le respondo con un tono de voz bajo y apacible, haciendo un alto para beber un trago de cerveza.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que es lo mejor. &iexcl;Al mal paso darle prisa! Cuando quieras Mariana, soy todo o&iacute;dos. &mdash;Le digo e igual que ella, le pego un sorbo largo a mi bebida y una profunda calada al rubio que se humedece un poco soportado entre mis labios.<\/p>\n<p>&mdash;Ok. D&eacute;jame decirte que llegamos un poco tarde a las puertas del restaurante tras perdernos por entre los callejones, al girar dos cuadras antes. Al entrar nos recibi&oacute; amablemente la joven hostess, y Diana se encarg&oacute; de indagar por la ubicaci&oacute;n de la mesa. A nuestra izquierda y en una esquina del local, estaba sentada la dichosa pareja, y ruborizada por la tardanza, Diana levant&oacute; su mano con timidez para saludarlos a la distancia. Yo me separ&eacute; de ella mencion&aacute;ndole que la esperar&iacute;a sentada en la barra y hacia all&iacute; me dirig&iacute; sin dejar de echarle una ojeada a la decoraci&oacute;n tan costumbrista de las paredes del local.<\/p>\n<p>&mdash;Pasaban los minutos y mientras ellos beb&iacute;an en copas altas la sangr&iacute;a, yo repasaba en mi computadora port&aacute;til los planes de financiaci&oacute;n que le expondr&iacute;a a mi cliente. De vez en cuando levantaba la mirada y le echaba un ojo a Diana. El hombre, con un aspecto algo hippie, usaba sus manos para acomodarse el cabello casta&ntilde;o, &ndash;largo como la barba que le adornaba el rostro&ndash; con gestos un tanto afeminados, habl&aacute;ndole algo a Diana demostrando su entusiasmo.<\/p>\n<p>&mdash;Por el contrario, la mujer giraba su cabeza de un lado para el otro, meneando los rizos rubios de su alborotada melena con elegancia, observando con su aguda mirada de ojos claramente azules, los alrededores de aquella mesa sin prestarle atenci&oacute;n a la conversaci&oacute;n que sosten&iacute;a Diana con su pareja. Al parecer intentaba ubicar a otra persona en el primer piso del local, o simplemente se hallaba poco interesada en asumir aquella negociaci&oacute;n, dejando que transcurrieran los minutos fisgoneando a su alrededor.<\/p>\n<p>&mdash;O eso llegu&eacute; a pensar en un comienzo, pues cuando el perfil de su rostro se gir&oacute; hacia su izquierda, por encima del hombro de Diana, sus redondos ojos de un azul m&aacute;s claro que los m&iacute;os, conectaron de inmediato conmigo y all&iacute; se quedaron bastantes segundos, auscult&aacute;ndome con detenimiento y esbozando una leve sonrisa en sus labios rosa, marc&aacute;ndosele en la comisura de la boca algunas arrugas a cada lado, propias de su edad, mientras yo le aguantaba la mirada sentada en la barra bebiendo sin af&aacute;n, un trago de t&eacute; negro Hatsu.<\/p>\n<p>&mdash;Al rato esa mujer se acerc&oacute; a su pareja y le dijo algo al o&iacute;do, para luego levantarse y dirigirse hacia el lugar donde yo estaba. Caminando con distinci&oacute;n, ense&ntilde;aba su par de piernas un tanto musculosas, &ndash;por debajo de una minifalda de piel caoba&ndash; a base de trabajarlas con seguridad en el gimnasio, y al pasar por mi lado solamente me mir&oacute; sonri&eacute;ndose vanidosa, y aunque no me dijo nada, si me dej&oacute; al pasar, envuelta en la fragancia fresca y ligera del perfume que usaba. Era el mismo que le regalamos a tu hermana para navidad y el cual quer&iacute;as obsequiarme otro a m&iacute; tambi&eacute;n, pero te suger&iacute; que me regalaras uno diferente y desde entonces solo utilizo ese.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y qui&eacute;n era ella? &mdash;Le pregunto a Mariana, solo por curiosidad.<\/p>\n<p>&mdash;Humm, pues en ese momento no la reconoc&iacute;. Sabes bien que no soy asidua telespectadora de programas de entrevistas, y menos a&uacute;n si tratan sobre asuntos de pol&iacute;tica, por lo tanto hasta que no habl&eacute; mucho tiempo despu&eacute;s con Diana, no me enter&eacute; de quien era ella ni a lo que se dedicaba. Una ex reina de belleza, que se hizo famosa como presentadora de noticieros en la radio, y luego dio el salto a los programas de entrevistas en televisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;El caso cielo, es que ella sigui&oacute; de largo dirigi&eacute;ndose por las escaleras hacia la segunda planta, y all&iacute; perd&iacute; de vista los tacones cuadrados de sus costosos zapatos beige, pues recib&iacute; un mensaje al m&oacute;vil empresarial de Jos&eacute; Ignacio, pidi&eacute;ndome un consejo para el obsequio del juego del amigo secreto, y de paso invit&aacute;ndome a salir el jueves siguiente.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Vaya, vaya! El viejo truco de solicitar un favor a una amiga, intentando un posible contacto para despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Aj&aacute;! Pues claro cielo. Esa era la intenci&oacute;n de aquel mensaje. &iquest;Y t&uacute; lo hiciste conmigo? O&hellip; &iquest;Con otras?<\/p>\n<p>&mdash;Ayyy Mariana, por favor. Obviamente contigo lo hice, algunas veces en el colegio y en pocas ocasiones en la universidad. Por eso es que te he dicho&hellip; &laquo;Perro viejo late echado&raquo;. En fin, &iquest;Y entonces que sucedi&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Le respond&iacute; al WhatsApp proponi&eacute;ndole dos o tres posibles opciones para regalarle a su dichosa amiga secreta, y de paso rechac&eacute; su propuesta, utilizando como excusa que ese d&iacute;a estar&iacute;a ocupada con un compromiso escolar de mi hijo. Obviamente insisti&oacute; en su deseo de que le diera una oportunidad, y propuso que fuera entonces el viernes a la salida del bar. Para quit&aacute;rmelo de encima le escrib&iacute; que me lo iba a pensar y estando ocupada en ello, no me di cuenta de que Diana se encontraba ya a mi lado, sola y con cara de pocas amigas. Su cita de negocios no hab&iacute;a salido como ella pretend&iacute;a y el cierre de la venta hab&iacute;a sido postergado para unos d&iacute;as despu&eacute;s. Intent&eacute; consolarla y con gusto le hubiera invitado a beber algo pero el tiempo apremiaba para cumplir con mi reuni&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Salimos apuradas, pero cuando las cosas est&aacute;n por suceder&hellip; &mdash;Hago una pausa para darle un sorbo a la cerveza y una nueva calada a mi cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute;? &mdash;Intrigado por su repentino silencio, le pregunto a Mariana.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Humm! Pues que recib&iacute; una llamada del abogado aquel, cancel&aacute;ndome la cita porque se le hab&iacute;a presentado un inconveniente en el juzgado con una audiencia, y no alcanzar&iacute;a a llegar a tiempo a su oficina. Me prometi&oacute; buscarme un espacio en su agenda y su secretaria se encargar&iacute;a de avisarme. Obviamente me ofusqu&eacute; mucho, pero Diana con su &aacute;nimo ya recuperado me propuso aprovechar el tiempo para pasear por la zona.<\/p>\n<p>&mdash;Para resumirte, dimos varias vueltas por las calles empedradas, hasta que entre risas, terminamos entrando a un discreto local donde vend&iacute;an &laquo;cositas&raquo; para parejas. Nunca hab&iacute;a estado dentro de un sex-shop y ver todos esos art&iacute;culos con tanta variedad de juguetes sexuales colgando en las estanter&iacute;as, me hizo sentir avergonzada y subir los colores al rostro, provoc&aacute;ndome un ataque de risa nerviosa que intent&eacute; disimular sin mucha fortuna. &mdash;En el rostro de mi esposo alcanzo a vislumbrar igualmente su dentadura tras una sonrisa baja y eso me da &aacute;nimo para continuar relat&aacute;ndole lo sucedido en aquella tienda.<\/p>\n<p>&mdash;Diana preguntaba por los precios de unos vibradores rosados, y dos bolas verdes bellamente decoradas, una de ellas con la imagen de un tigre y la otra con la figura de un drag&oacute;n, doradas las dos y ligadas entre s&iacute; por un delicado cordel, por las cuales, ella pregunt&oacute; interesada a la muchacha que nos atend&iacute;a por su utilidad.<\/p>\n<p>&mdash; Y entonces en medio de una vitrina, exhibido vi lo que a mi parecer, podr&iacute;a servirme para lograr cumplir con tu fantas&iacute;a y la m&iacute;a, por ello termin&eacute; por adquirirlo, atendiendo con sumo inter&eacute;s las indicaciones de la chica, que explicaba con seriedad y profesionalismo el uso de aquel kit para iniciarme en el sexo anal, y tan pronto termin&oacute;, pregunt&eacute; por otros juguetes que me interesaron para usarlos&hellip; &iexcl;Con K-Mena al siguiente d&iacute;a!<\/p>\n<p>Mariana calla de nuevo, tom&aacute;ndose un tiempo para beber su cerveza y fumar otro poco. Aprovecho la interrupci&oacute;n para mentalmente retroceder hasta aquellas fechas, recordando lo felices que estuvimos y pienso que algo bueno sali&oacute; entonces de aquella malograda visita de negocios, al rememorar como un s&aacute;bado en la noche, casi finalizando aquel septiembre, me tom&oacute; por sorpresa al ense&ntilde;arme, vestida &uacute;nicamente con un sexy Baby Doll rojo con transparencias decoradas con encajes florales, la espalda descubierta por completo, y un delicado lazo de sat&eacute;n en medio de sus senos. Un tri&aacute;ngulo diminuto que escasamente cubr&iacute;a su pubis por debajo de un liguero igualmente carm&iacute;n y que rodeando su cintura, descolgaba sus ligas para incrementar la belleza de sus piernas con unas delicadas medias casi translucidas. &iexcl;Definitivamente se ve&iacute;a muy sensual y glamurosa!<\/p>\n<p>Pero la mayor sorpresa para m&iacute;, permanec&iacute;a oculta a mis ojos incrustada al interior de su culo. Fue una noche inolvidable de besos d&oacute;ciles, disfrutando la tersura de su piel desde su frente bajando por la ra&iacute;z y con la punta de mi lengua recorriendo el recto dorso, para terminar besando la coqueta punta respingada de su nariz y salt&aacute;ndome sus labios ya disfrutados, prolongu&eacute; el recorrido por la longitud de su cuello y las oquedades en sus clav&iacute;culas, &ndash;continuando con esmero y peque&ntilde;as pausas&ndash; rozando con mis labios el valle de la piel por toda su espalda hasta llegar a la loma de su cadera izquierda. Y all&iacute; mis dedos exploradores al abrirse paso por entre la mitad de sus nalgas, se encontraron con un obst&aacute;culo circular y diamantado, que impidi&oacute; su el avance, sorprendi&eacute;ndome con aquella risa traviesa y mirada de ni&ntilde;a mimada.<\/p>\n<p>S&iacute;, lo recuerdo muy bien. Fue una madrugada inolvidable para los dos, acompa&ntilde;ada por caricias profundas y audaces, lamidas y chupones en los escondidos rincones de sus pliegues, jadeantes los dos probando posiciones, m&aacute;s por pura intuici&oacute;n que por la gu&iacute;a expl&iacute;cita de las gr&aacute;ficas del Kama Sutra, y que repetir&iacute;amos innumerables veces m&aacute;s.<\/p>\n<p>Agradec&iacute; aquel gesto suyo, &ndash;con tan llamativa entrega&ndash; a pesar de que siempre he pensado que no se debe dar las gracias a tu pareja por hacerse querer y amar. Amarse es un sentimiento intr&iacute;nseco en la vida de una pareja, &iacute;ntimo, compartido, y que as&iacute; como se ofrece, igualmente se recibe sin pedir alg&uacute;n tipo de contraprestaci&oacute;n. Pero despu&eacute;s de descubrir su infidelidad, y alejado de ella aquellos quince d&iacute;as y todos estos meses, analizando sus sutiles cambios de comportamiento y otras actitudes que pas&eacute; por alto, me devan&eacute; los sesos pensando en ese sexo que manten&iacute;amos los dos, que a m&iacute; me parec&iacute;a el s&uacute;mmum de nuestro idilio, pero al parecer para Mariana, era insuficiente.<\/p>\n<p>A pesar de que disfrut&eacute; con ella haciendo realidad aquel deseo m&iacute;o y siendo el primero en penetrarla por atr&aacute;s, no he podido evitar imaginarla ofreci&eacute;ndoselo a ese&hellip; &iexcl;Jueputa vida! Es que me duele y me ofende, ya que no creo haber sido el &uacute;nico en aprovecharse de aquel invento que nos allan&oacute; el camino hac&iacute;a el sexo anal, y eso me martiriza, pues siento haber quedado en entredicho como macho, dejando mi ego lastimado y herido de muerte, hasta el d&iacute;a de hoy.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y entonces, Camilo? &iquest;Un roncito y as&iacute; aprovechamos el hielo para tom&aacute;rnoslo frio, antes de que se convierta en agua? &mdash;Le digo a mi esposo que permanece callado y extra&ntilde;amente pensativo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ehh? Ahh, si por supuesto. A ver si coges impulso y continuas con tu historia pues casi se nos viene encima la medianoche. &mdash;Observando mi reloj le respondo a Mariana, alcanz&aacute;ndole mi vaso desechable y depositando la colilla de cigarrillo dentro de la botella desocupada de cerveza.<\/p>\n<p>&mdash;Esa noche cuando nos encontramos en casa, despu&eacute;s de cenar titubeando me diste la noticia. &iexcl;&iquest;Toda la semana?! Te pregunt&eacute; sorprendida, y agachaste la cabeza para responderme que era necesario y de car&aacute;cter obligatorio. Te abrac&eacute; y te dije que Mateo y yo te &iacute;bamos a extra&ntilde;ar. Tambi&eacute;n mencionaste que tu vuelo saldr&iacute;a de madrugada, as&iacute; que los dos nos reunimos en la alcoba de nuestro hijo para esperar a que se durmiera mientras le le&iacute;as una de las fabulas de Esopo.<\/p>\n<p>&mdash;Recuerdo que me ofusque un poco pues quer&iacute;a al d&iacute;a siguiente, darte la sorpresa mostr&aacute;ndote el juguetico que hab&iacute;a comprado para empezar a acostumbrarme, pero como no ser&iacute;a posible, decid&iacute; quedarme callada y no decirte nada a la espera de tu regreso. As&iacute; tendr&iacute;a tiempo para probar con los diferentes tama&ntilde;os. Los otros art&iacute;culos que adquir&iacute; los mantuve lejos de tu vista, guardados dentro del ba&uacute;l del Audi.<\/p>\n<p>&mdash;Al otro d&iacute;a muy temprano, luego de tu partida, llam&eacute; a K-Mena para confirmar el lugar donde nos encontrar&iacute;amos. Esper&eacute; a que la nana llegara de dejar a Mateo en la parada de la ruta escolar y sal&iacute; para cumplir con la cita. En la entrada principal del centro comercial me encontr&eacute; s&uacute;bitamente con tu hermana, hablamos por un rato, poni&eacute;ndonos al d&iacute;a con los chismes familiares y adem&aacute;s le pregunt&eacute; por su nueva apariencia, alab&aacute;ndole que le sentaba muy bien aquel cambio.<\/p>\n<p>&mdash;Cielo&hellip; &iquest;Por qu&eacute; no me hab&iacute;as dicho nada con respecto a la operaci&oacute;n de aumento del busto de tu hermana?<\/p>\n<p>&mdash;Pues a ver&hellip; Es que no le di mayor importancia. Adem&aacute;s Mariana, fue muy reciente y se me pas&oacute; por alto comentarlo contigo.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;. S&iacute; claro c&oacute;mo no. &iquest;No ser&iacute;a tal vez para que yo no me antojara?<\/p>\n<p>&mdash;No, por supuesto que no. Sencillamente se me olvido. Tanto t&uacute; como yo est&aacute;bamos demasiado ocupados con las cosas del trabajo. Al regresar del viaje pensaba darte la sorpresa al reunirnos en familia para el almuerzo dominical.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, bueno te creo. El caso es que al ver a tu hermana as&iacute;, se me hizo agua la boca y le saqu&eacute; toda la informaci&oacute;n pertinente. En aquel momento fue cuando decid&iacute; operarme lo antes posible. Como ves, no influy&oacute; para nada los comentarios que Jos&eacute; Ignacio hab&iacute;a hecho sobre mis bubis, pero te confieso que s&iacute; llegu&eacute; a pensar en la cara que pondr&iacute;a al verme con unas tallas de m&aacute;s. E igualmente pens&eacute; en ti y en tu renuencia a que lo hiciera. Pero yo lo quer&iacute;a, era mi sue&ntilde;o desde que culmin&eacute; el periodo de lactancia. &iexcl;Por eso tom&eacute; la decisi&oacute;n de hacerlo a escondidas tuyas!<\/p>\n<p>&mdash;Tu hermana deb&iacute;a asistir a una cita oftalmol&oacute;gica y se despidi&oacute; de m&iacute;, justo en seguida recib&iacute; la llamada de K-Mena, inform&aacute;ndome que ya estaba fuera esper&aacute;ndome. Al reunirme con ella nos saludamos con normalidad y tom&aacute;ndola por el brazo nos dirigimos hacia la galer&iacute;a de arte y all&iacute; nos demoramos muy poco, menos de media hora, pues me decid&iacute; r&aacute;pidamente por un bodeg&oacute;n precioso del maestro Garc&iacute;a. Cancel&eacute; su costo con agrado y les encargue que me lo hicieran llegar el s&aacute;bado siguiente por la ma&ntilde;ana. De all&iacute; salimos tomadas de la mano, teniendo ya en mente lo que iba a hacer, claro que despu&eacute;s de desayunar en uno de los restaurantes de la zona, y con algo de nervios, sin decirle nada a ella, me dirig&iacute; hacia el norte de la ciudad. Ten&iacute;a el d&iacute;a libre y pr&aacute;cticamente hasta despu&eacute;s de la hora nona para cumplir con lo pactado, as&iacute; que sin dudarlo, entramos al motel que est&aacute; ubicado sobre la autopista.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;La llevaste a un motel?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y adonde m&aacute;s? &iquest;A nuestra casa?<\/p>\n<p>&mdash;Pens&eacute; que usar&iacute;as el apartamento de soltero de Eduardo, donde se supone que viv&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;Ese lugar tiene, aparte de malas vibras, p&eacute;simos recuerdos para m&iacute;. Adem&aacute;s necesitaba un lugar adecuado, con la intimidad y comodidades necesarias para actuar conforme a las circunstancias. No se me ocurri&oacute; nada mejor.<\/p>\n<p>Camilo de un solo sorbo culmina con el ron y destapa una nueva cerveza. Abre la cajetilla roja y blanca, extrayendo un cigarrillo. Espero con calma a que lo encienda y se acomode nuevamente, juntando sus piernas y sobre la rodilla izquierda, ubica el envase de cerveza y me mira, esperando a que prosiga mi relato.<\/p>\n<p>&mdash;En la habitaci&oacute;n del motel tras cerrar la puerta y quedar las dos a solas, encend&iacute; la televisi&oacute;n y como era de esperarse, estaba sintonizado en un canal porno, con una pel&iacute;cula ya avanzada. Opt&eacute; por bajarle un poco al sonido pero no cambiar de canal. Aquellas actuadas im&aacute;genes podr&iacute;an servirnos a las dos como inspiraci&oacute;n para calentar el ambiente. K-Mena ruborizada sin apartarse de mi lado, mir&oacute; por unos segundos aquella explicita escena de dos bocas con labios carnosos, brillantes y carmes&iacute;es, disput&aacute;ndose el sabor de una verga r&iacute;gida y venosa, gruesa y ensalivada, lamiendo cada una por su lado, el tronco y un ros&aacute;ceo glande en primer plano. Un instante despu&eacute;s, dej&oacute; de observar la pantalla, para repasar con la vista la tonalidad de las paredes, y escudri&ntilde;ar por todos los rincones, detallando la decoraci&oacute;n y el mobiliario, sin dar cr&eacute;dito a lo que por primera vez en su vida, sus ojos grises ve&iacute;an.<\/p>\n<p>Permanezco en silencio observando la reacci&oacute;n en el rostro de mi esposo, mientras bebe un sorbo de su refrescante cerveza. No da se&ntilde;ales de incomodidad, por lo tanto doy otro sorbo al exquisito ron y aspiro mi cigarrillo, a la vez que me acomodo mejor en frente de &eacute;l para continuar con este cuento.<\/p>\n<p>Mariana termina por despejar sus rodillas de la tela negra de su vestido y las afirma sobre mi camisa extendida. Bebe un poco de su vaso, mientras que descansa las nalgas sobre sus talones, &ndash;todav&iacute;a decorados por un ocre centenar de peque&ntilde;os gr&aacute;nulos de arena&ndash; y tras escucharle hablar, con su voz pausada e impregnada de un halo de melancol&iacute;a, me decido a intervenir.<\/p>\n<p>&mdash;Es apenas comprensible, Mariana. Supongo que fue la primera visita de ella a un lugar de esos. &iexcl;Y la tuya tambi&eacute;n! &iquest;O me vas a sorprender de nuevo y me vas a confesar que ya hab&iacute;as estado en una situaci&oacute;n similar con otra mujer?<\/p>\n<p>&mdash;Para nada cielo, yo jam&aacute;s hab&iacute;a pisado un motel para parejas&hellip; &iexcl;Con otra persona! Fuiste t&uacute; el primero en llevarme a un lugar de esos. Nunca te lo cont&eacute; porque nunca lo preguntaste, pero con Javier las veces que tuvimos sexo, lo hac&iacute;amos en la casa de sus padres, aprovechando que ellos dos trabajaban hasta tarde en el negocio familiar. &iexcl;Bueno, &iquest;puedo seguir cont&aacute;ndotelo?! No es para que te enojes, &ndash;le digo al ver que se intranquiliza&ndash; pero es que interrumpi&eacute;ndome a cada rato, pierdo el hilo de los acontecimientos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No, pues qu&eacute; pena con la se&ntilde;ora! La pr&oacute;xima vez que quiera opinar sobre algo tendr&eacute; en cuenta qu&eacute; como en el aula de clases, debo levantar la mano para realizar una pregunta. &iexcl;Contin&uacute;a por favor! &mdash;Le termino por responder, algo seco y sarc&aacute;stico lo s&eacute;, pero no me gusta el tonito fuerte de su voz.<\/p>\n<p>&mdash;Tan poco es para tanto, Camilo. Y por supuesto que puedes preguntar lo que gustes, solo que&hellip; &iexcl;Compr&eacute;ndeme un poquito! Ahora me siento muy inc&oacute;moda revel&aacute;ndote estas intimidades y preciso concentrarme para utilizar las palabras correctas y menos dolorosas. &mdash;Por fin Camilo se decide, relajado deja su vaso a un lado y toma su mechera para darle fuego al cigarrillo, cruzando sus piernas.<\/p>\n<p>&mdash;En fin, que seg&uacute;n como lo recuerdo, K-Mena anticip&aacute;ndose, me pidi&oacute; que la disculpara por las probables torpezas que podr&iacute;a llegar a cometer. En verdad que las dos est&aacute;bamos muy nerviosas, as&iacute; que decid&iacute; que mejor ser&iacute;a sentarnos y tomadas de la mano, lo hicimos al costado izquierdo de la cama, en mi caso para hablarle despacio, &ndash;casi cuchiche&aacute;ndole al o&iacute;do&ndash; dici&eacute;ndole que no se preocupara y que todo saldr&iacute;a bien, o que si llegaba a sentirse inquieta por algo, podr&iacute;amos detenerlo todo en ese mismo instante sin problema alguno, y para transmitirle mayor seguridad le coloqu&eacute; mi mano derecha sobre la zurda suya.<\/p>\n<p>Mariana se entrega a sus memorias y observo con detenimiento en su hermoso rostro, la natural gestualidad con la que se expresa y que me enamor&oacute; de ella. Abre los ojos, me mira para luego desviar su mirada hacia el otro lado de la playa. Y en el azul de sus iris se alcanzan a reflejar las lenguas de fuego de la fogata, que con seguridad danzan al vaiv&eacute;n de la brisa, y se escucha levemente el chisporroteo de los troncos de madera, recostados unos contra los otros, ardiendo estoicamente como lo hago yo; resistiendo un poco antes de convertirnos en brasas al rojo vivo, tal cual lo hace mi pecho, quem&aacute;ndose tras cada nueva revelaci&oacute;n de mi esposa. Ahora sus p&aacute;rpados se interceptan, y as&iacute; logra concentrarse para seguir&hellip; &iquest;Mortific&aacute;ndome?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sabes, cielo? Fue ella misma, quien rompiendo el silencio que nos asediaba, &ndash;abstray&eacute;ndome de mis pensamientos&ndash; me habl&oacute; sin rodeos&#8230;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y ahora qu&eacute; hacemos? &iquest;Nos quitamos la ropa?&#8230; &iexcl;Chikis, no te veo muy convencida para comenzar a explicarme! Creo que fue una mala idea haber venido contigo. Quiz&aacute;s con Nacho no ser&iacute;a tan complicado y todo ser&iacute;a para m&iacute;, mucho m&aacute;s f&aacute;cil.<\/p>\n<p>&mdash;Por unos cuantos segundos, qu&eacute; se me hicieron eternos dentro de aquella habitaci&oacute;n, una s&uacute;bita disfon&iacute;a se apoder&oacute; de nuestras gargantas, alterando el timbre de nuestras voces, mientras las dos continu&aacute;bamos indecisas. K-Mena temblorosa y sin decirme nada, levemente mov&iacute;a la cabeza en un claro gesto de negaci&oacute;n, casi de arrepentimiento, y yo apretaba mis muslos con fuerza, apoyando la punta de mis zapatos en el suelo, despegando un poquito los tacones de la alfombra esponjada, pues a pesar de sentirme incomoda y perturbada, tan solo analizaba la forma o las maneras de c&oacute;mo emprender aquella ense&ntilde;anza sexual.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No es eso flaquis! Por supuesto que quiero ense&ntilde;arte, pero la verdad ahora teni&eacute;ndote aqu&iacute; de frente, no s&eacute; por d&oacute;nde empezar. &mdash;Con sinceridad le respond&iacute; as&iacute;, y entonces K-Mena, &ndash;quien tras suspirar con profundidad&ndash; solt&oacute; mi mano y se puso en pie, para empezar a caminar con lentitud, rodeando la cama y tras colocarse en frente del mini bar, se agach&oacute; para abrirlo y curiosear, habl&aacute;ndome sin tener que mostrarme los rubores en su cara.<\/p>\n<p>&mdash;Estaba pensando que lo mejor ser&iacute;a si me vas relatando alguna experiencia tuya. Ya sabes, una donde hayas tenido un sexo espectacular con tu esposo o con alguno de tus novios anteriores. &iexcl;No lo s&eacute;! S&oacute;lo cu&eacute;ntame algo que te haya impactado y que logre hacer que lo recuerdes cuando t&uacute; te acaricias&hellip; &iexcl;Cuando te tocas la cuca! &iquest;O c&oacute;mo ya eres casada no tienes necesidad de masturbarte? &mdash;De forma inocente me pregunt&oacute; mientras revisaba el interior, sin atreverse a tomar ninguna de las botellas de agua o de licor.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Por supuesto que a veces me masturbo! &ndash;Le respond&iacute; con firmeza y enseguida le puntualic&eacute;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;No es algo usual hacerlo, pero cuando mi marido est&aacute; de viaje, solemos hacernos video llamadas, hablamos sobre lo mucho que nos hemos extra&ntilde;ado y nos expresamos con palabras bonitas nuestro amor. Luego me voy desvistiendo lentamente porque s&eacute; cu&aacute;nto le excita que me quede en ropa interior, sorprendi&eacute;ndolo algunas veces con alg&uacute;n modelito nuevo y as&iacute;, &iexcl;jejeje!, empezamos a crear el ambiente propicio para iniciar una conversaci&oacute;n subidita de color.<\/p>\n<p>&mdash;K-Mena me observaba en silencio, seguramente recre&aacute;ndolo todo en su cabeza y segu&iacute; cont&aacute;ndole lo que t&uacute; y yo sol&iacute;amos hacer.<\/p>\n<p>&mdash;Le incito a que se desvista y me demuestre con su desnudez, con cuanta firmeza su verga desea penetrarme, &ndash;le dije imprimi&eacute;ndole un toque de sensualidad a mi voz&ndash; e iniciamos por tocarnos en los lugares donde sabemos que nos enloquece m&aacute;s sentir; por ejemplo, sus manos sobre la parte posterior de mis muslos, y las m&iacute;as con las u&ntilde;as recorriendo los costados de su espalda. Yo le digo por donde lo besar&iacute;a, y &eacute;l en qu&eacute; lugares me chupar&iacute;a con ganas, y vamos vi&eacute;ndonos por la c&aacute;mara del m&oacute;vil, como si lo hici&eacute;ramos presencialmente. Apasionados nos hablamos con palabras fuertes, una que otra groser&iacute;a para hacer las frases m&aacute;s excitantes, y terminamos escuchando nuestros gemidos a la distancia, mientras que intentamos retrasar lo m&aacute;s posible el orgasmo. Por lo general soy yo la que llega al cl&iacute;max a lo &uacute;ltimo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No es capaz de resistir demasiado? &mdash;Me pregunt&oacute; curiosa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Mi esposo aguanta bastante, flaquis. &ndash;Camilo mantiene su postura r&iacute;gida y suspira, exhalando a la par una bocanada de humo. &ndash; Pero sucede que a veces el pobre est&aacute; muy urgido de sexo, y al ver c&oacute;mo me penetro con los dedos, simulando con tres de ellos el grosor de su pene, abro bastante mis piernas para que &eacute;l pueda observar con claridad c&oacute;mo se ver&iacute;a su verga entrando y saliendo de mi interior, ofreci&eacute;ndole un primer plano de mis dedos humedecidos con el viscoso flujo estir&aacute;ndose entre ellos, y advirti&eacute;ndole lo que le esperar&aacute; cuando nos encontremos de nuevo en la casa y estemos solitos&hellip; &iexcl;Frente a frente!<\/p>\n<p>&mdash;Que rico debe ser eso. &iquest;Si ves chikis? Ya me estas ense&ntilde;ando cositas para hacer en un futuro con Sergio. &iexcl;Sigue, sigue que esto me est&aacute; gustando! &mdash;Me dijo m&aacute;s animada y la verdad, yo igualmente me fui estimulando y segu&iacute; cont&aacute;ndole m&aacute;s cosas de nuestras vidas.<\/p>\n<p>&mdash;Flaquis, algunas veces despu&eacute;s de terminar la llamada, contin&uacute;o con ganas y de nuevo me dedeo antes de dormir, recordando lo que hemos acabado de hacer o imagin&aacute;ndome otras escenas, con otras poses diferentes en frente de la c&aacute;mara y hasta nuevas palabras groseras que no le dije pero que pudieron haber servido para hacerlo excitar a&uacute;n m&aacute;s. En otras ocasiones, a solas y sin la presencia de mi esposo, lo hago en el ba&ntilde;o mientras me ducho. Para ello uso mi imaginaci&oacute;n y el chorro de la regadera, recordando algunas locuras realizadas con mi marido y en otras, incluso pienso en alguna escena rom&aacute;ntica y sensual que he visto en alguna pel&iacute;cula er&oacute;tica. O&hellip; &iexcl;Jejeje! Simplemente me acuesto y coloco en la computadora port&aacute;til algo de porno duro, mientras me masturbo.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, vaya, Mariana. &iexcl;No ten&iacute;a idea de que te dejara a medias! &mdash;Apesadumbrado ante esta nueva informaci&oacute;n, la interrumpo bastante contrariado.<\/p>\n<p>&mdash;No te lo confes&eacute; pensando en que quiz&aacute;s te hiciera sentir mal. Obviamente, cielo, no suced&iacute;a a menudo. &ndash;Le aclaro al ver como frunce el ce&ntilde;o. &ndash; &iquest;Sabes? &iexcl;Creo que tambi&eacute;n me han dado ganas de fumar!<\/p>\n<p>&mdash;Y volvemos al tema de la confianza. No me hubiera molestado que me lo comentaras y as&iacute;, creo que hablando podr&iacute;amos haber buscado otras maneras de lograr que terminaras tan satisfecha como yo. Pero ahora veo que no nos conoc&iacute;amos tanto, ni nuestra intimidad era tan gratificante para ti.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ayyy por favor, Camilo! Tampoco es para que exageres. Siempre me he sentido plena contigo, en todos los aspectos. Ya te coment&eacute; que no fue por esas raras ocasiones, que yo termin&eacute; encamada con otras personas. A ti tambi&eacute;n te suced&iacute;a. En los &uacute;ltimos meses yo llegaba cansada a casa, llena de preocupaciones y con poca disposici&oacute;n para sostener relaciones sexuales, y tus intenciones en nuestra habitaci&oacute;n eran muy diferentes a las m&iacute;as. Yo ansiaba utilizar la cama para dormir a pierna suelta, y t&uacute; por el contrario deseabas abr&iacute;rmelas para desfogar tus ganas. Obviamente terminaba cediendo a tus caricias, pero eso s&iacute;, sin fingirte nada, tan solo deseando que alcanz&aacute;ramos r&aacute;pido nuestro orgasmo para poder descansar.<\/p>\n<p>&mdash;En tu mirada muchas veces atisb&eacute; que tu sed de sexo no menguaba, y me reproch&eacute; el hecho de que mi entrega en esas ocasiones, no fuera similar a otras noches m&aacute;s apasionadas y me sent&iacute; culpable de dejarte a medias. Te calmabas en el ba&ntilde;o, lo s&eacute; porque te escuchaba gemir a solas masturb&aacute;ndote, sin invitarme a presenciarlo, y yo recostada esper&aacute;ndote, me sent&iacute;a mal por ello. Pero era tu privacidad, el espacio que buscabas y no quer&iacute;a perturbar tu intimidad. Nunca me hiciste mala cara ni me lanzaste alg&uacute;n reproche por mi falta de pasi&oacute;n. F&iacute;jate que t&uacute; tampoco fuiste muy honesto conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;Por qu&eacute; te amaba y reconoc&iacute;a que mi apetito sexual por ti, en lugar de decrecer se intensificaba m&aacute;s al tener menos tiempo para los dos, por culpa de nuestros viajes de trabajo. Cada ocho o quince d&iacute;as eran demasiado tiempo de abstinencia para m&iacute;, pero era consciente de que llegabas extenuada e imaginaba que con un poco de sexo, lograr&iacute;a yo aliviar un poco tu estr&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Que estupidez la nuestra! Por mi parte, cielo&hellip; &iexcl;Te pido mil disculpas!<\/p>\n<p>&mdash;Pienso lo mismo y lo lamento Mariana. Debimos hablar y mencionar sin temor nuestros miedos, todas las dudas, y por supuesto hablar de nuestras ocultas fantas&iacute;as. &iexcl;Como la que realizaste con tu amiga!<\/p>\n<p>&mdash;Uhum. &iexcl;Sabes que s&iacute;! &ndash;Le respondo con firmeza, algo altanera. &ndash; Honestamente quer&iacute;a saber c&oacute;mo era tener sexo con una mujer, y despu&eacute;s de aquel beso entre las dos, creo que se me intensificaron las ganas de llevarlo a cabo&hellip; &iexcl;Completamente! Pero deja te sigo contando como fue que la materialic&eacute;. &iquest;Quieres? &iquest;O prefieres que siga de largo y obviemos esta femenina traici&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Ya que mierda le vamos a hacer. No voy a llorar sobre la leche derramada. Dale que la noche es joven y la verdad Mariana, me intriga saber c&oacute;mo la volviste realidad.<\/p>\n<p>&mdash;Pues ya que insistes te seguir&eacute; contando mi experiencia. Acom&oacute;date bien y p&aacute;same por favor la botella de ron para darle un trago y tomar impulso.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Vas a mezclar? &mdash;Le pregunto, pero acatando su deseo destapo la botella y se la alcanzo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo hemos venido haciendo todo el d&iacute;a y no nos han cogido los tragos. Uno m&aacute;s o uno menos, no creo que hagan mayor diferencia. &iexcl;Y en verdad lo necesito! &mdash;Le respondo para luego llevar a mi boca el pico de la botella, sedienta por darle un sorbo largo que caliente mi garganta, anim&aacute;ndome a continuar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 25<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Aprobar y dejar probar. 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