{"id":42689,"date":"2023-07-24T22:00:00","date_gmt":"2023-07-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-24T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-24T22:00:00","slug":"una-joven-predicando-llamo-a-mi-puerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-joven-predicando-llamo-a-mi-puerta\/","title":{"rendered":"Una joven predicando llam\u00f3 a mi puerta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42689\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La luz del sol se filtraba por el cristal de mi ventana, dejando ver unas motas de polvo flotar en el rayo de luz que incid&iacute;a sobre la mesa del sal&oacute;n de mi discreto apartamento. Estaba concentrado y solo escuchaba a mi alrededor el ligero ruido de las teclas del port&aacute;til y el motor de una nevera vieja que a veces hac&iacute;a el amago de detenerse. No esperaba visitas, as&iacute; que repas&eacute; el texto una y otra vez para hacer las correcciones oportunas antes de publicar.<\/p>\n<p>Siempre se me pasa alg&uacute;n que otro error y me toca lamentarme despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Una joven elegante recorr&iacute;a el parking situado bajo el s&oacute;tano de su edificio con su traje-chaqueta negro, con minifalda y un portafolios a juego. Parec&iacute;a una ejecutiva en busca del aparcamiento de su lujoso veh&iacute;culo, pero caminaba con una extra&ntilde;a discreci&oacute;n. O quiz&aacute;s miedo. Mirando cuidadosamente a uno y otro lado como esperando que alguien saltara de repente detr&aacute;s de alguna columna y se echara sobre ella.<\/p>\n<p>De repente se dibuj&oacute; en su rostro una sonrisa de medio lado formada con sus labios, bien hidratados y reci&eacute;n pintados con su carm&iacute;n granate 2% l&iacute;quido que le hac&iacute;a sentir tan segura de s&iacute; misma. Luego gir&oacute; su cuerpo hacia la persona sobre la cual acaba de poner sus claros y azulados ojos, se coloc&oacute; el cabello, liso y oscuro como la profundidad del universo, y camin&oacute; flotando sobre sus zapatos de tac&oacute;n de marca en esa direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ambas se ocultaron detr&aacute;s de una columna en un lugar apartado, donde sab&iacute;an que no hab&iacute;a c&aacute;maras. Se miraron y no necesitaron mediar palabra para comenzar a comerse a besos de forma t&oacute;rrida y apresurada, como si llevaran d&iacute;as hambrientas y por fin tuvieran delante su plato favorito.<\/p>\n<p>La chica elegante dej&oacute; caer su portafolios al suelo en mitad de la batalla y se acerc&oacute; al o&iacute;do de la otra, con los ojos entornados, la respiraci&oacute;n entrecortada y rozando su rostro con uno de sus preciosos pendientes de oro.<\/p>\n<p>&ndash;No sabes las ganas que ten&iacute;a de verte&hellip; ya no aguantaba m&aacute;s. &ndash;Pronunci&oacute; entre susurros, recre&aacute;ndose en vocalizar de forma perfecta para que su voz erizara el bello de la nuca de su misteriosa contraria.<\/p>\n<p>Luego le cogi&oacute; la mano a aquella chica inocente, que sin duda estaba atrapada en sus redes, dej&aacute;ndole notar en alg&uacute;n punto de su dermis el frio metal de su caro anillo de casada, y le dirigi&oacute; a su entrepierna para hacerle ver que el outfit que con tanta elegancia hab&iacute;a escogido para ese momento no inclu&iacute;a ropa interior de ning&uacute;n tipo. Algo que la sometida presa pudo corroborar al cien por cien despu&eacute;s, bajando la mirada al escote de aquella chaqueta oscura.<\/p>\n<p>&ndash;Ufff. &ndash;Fue el &uacute;nico sonido que consigui&oacute; emitir la boca de quien, arrinconada contra el cemento de la columna se dejaba llevar a la candente sensaci&oacute;n de la humedad en sus dedos, que no decid&iacute;an su propio ritmo al moverse, pero que disfrutaban de ser guiados y manejados como marionetas&hellip;<\/p>\n<p>&iexcl;Ding Dong!<\/p>\n<p>De pronto son&oacute; el timbre de la puerta y aquello me hizo regresar al mundo real.<\/p>\n<p>Por un momento dude si abrir o quedarme sentado en silencio un momento, fingiendo que no hab&iacute;a nadie en casa para volver a sumergirme de nuevo en la lectura y retoque final de mi relato. Pero ante la insistencia de una segunda llamada decid&iacute; echar al menos un vistazo. Y fue as&iacute; como me levant&eacute; de la silla, me dirig&iacute; hacia la mirilla de la entrada, y despu&eacute;s, por alg&uacute;n extra&ntilde;o motivo no hice uso de ella sino que simplemente gir&eacute; el pomo, encontr&aacute;ndome de pronto frente a dos individuos, un hombre y una mujer de mediana edad, que llevaban un mont&oacute;n de folletos, acompa&ntilde;ados tambi&eacute;n de una chica joven a la que incitaban a dar un paso adelante para ofrecerme uno de ellos.<\/p>\n<p>Parec&iacute;an predicar sobre alg&uacute;n tipo de religi&oacute;n o culto.<\/p>\n<p>Mi mano derecha se coloc&oacute; sobre la hoja de la puerta dispuesta a dejar tres narices planchadas por interrumpir mi proceso creativo con opiniones e historias que en ning&uacute;n momento hab&iacute;a solicitado&hellip; Pero mi cerebro, siempre alerta, me detuvo ansioso por escuchar cualquier cosa de la que pudiera extraer un m&iacute;nimo de inspiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>No puedo evitarlo. Leer un peri&oacute;dico, o&iacute;r una conversaci&oacute;n, ver una pel&iacute;cula&hellip; Con todo hay momentos en que en mi cabeza parecen establecerse conexiones neuronales dispuestas para guardar informaci&oacute;n y recolocarla como un puzle hasta dar con el argumento perfecto para el pr&oacute;ximo texto.<\/p>\n<p>As&iacute; que ah&iacute; me qued&eacute;, acepte el tr&iacute;ptico con im&aacute;genes de un supuesto apocalipsis que pronto estaba por venir si la humanidad no correg&iacute;a sus pecados pronto, y dej&eacute; totalmente sorprendidos a los tres visitantes que no esperaban ni por asomo que un tipo como yo, en apariencia incr&eacute;dulo de casi todo, les llegara a prestar la m&aacute;s m&iacute;nima atenci&oacute;n. Vieron entonces en aquel instante, las dos personas m&aacute;s adultas, la ocasi&oacute;n perfecta para dejar al cargo de la t&iacute;mida joven atenderme en solitario, a modo de pr&aacute;cticas, y se marcharon a tocar el siguiente timbre del edificio, en la planta superior.<\/p>\n<p>No me hab&iacute;a fijado mucho en la chica hasta ese momento, cuando empez&oacute; a leer con ciertos nervios y explicarme lo que a todas luces se hab&iacute;a tenido que aprender de memoria por obligaci&oacute;n, con una voz de tono amable, suave y relajante. Mis parpados se abrieron un poco m&aacute;s y la observaron desde una posici&oacute;n ligeramente superior que me proporcionaba tener algo m&aacute;s de estatura que ella. Ten&iacute;a unos bonitos hoyuelos que se dibujaban en su rostro cuando sonre&iacute;a, el pelo rubio, ondulado como dunas en el desierto y unos bonitos ojos claros, de un azul casi gris&aacute;ceo. Su atuendo era discreto y recatado, consistente en un vestido largo y holgado, de tonos claros, con un estampado de flores, que solo dejaba ver algo de su figura en la cintura donde llevaba acoplado un cintur&oacute;n sobre el que tra&iacute;a enredado un vaporoso pa&ntilde;uelo semitransparente. Su maquillaje por otro lado, con r&iacute;mel para intensificar la longitud de las pesta&ntilde;as, sombra de ojos rosada y los labios perfectamente perfilados, se ve&iacute;a algo m&aacute;s atrevido, lo que me hizo pensar que la ropa no la habr&iacute;a elegido ella misma.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Quieres pasar y sentarte para explicarme todo esto sin que se nos agarroten las piernas? &ndash;Le interrump&iacute; finalmente al ver que parec&iacute;a agobiarse un poco por todo lo que ten&iacute;a que contar.<\/p>\n<p>&ndash;Si, por favor. &ndash;Respondi&oacute; aliviada y con una sonrisa, mirando despu&eacute;s hacia atr&aacute;s para comprobar si sus acompa&ntilde;antes estaban cerca.<\/p>\n<p>Entr&oacute; en mi casa y pareci&oacute; respirar cuando cerr&eacute; la puerta. Le ofrec&iacute; una bebida, pero se conform&oacute; con un poco de agua fresca. Luego se sent&oacute; en el sof&aacute;, marcando claramente las distancias entre ella y yo, que ocup&eacute; asiento en mi silla de oficina frente a la mesa del comedor, donde escrib&iacute;a mis historias.<\/p>\n<p>&ndash;No haces esto de predicar por gusto, &iquest;verdad? &ndash;Le pregunt&eacute;, leyendo el ambiente.<\/p>\n<p>Sonri&oacute; dejando escapar a la vez un leve suspiro.<\/p>\n<p>&ndash;Creo en esto. &ndash;Dijo ense&ntilde;&aacute;ndome el folleto.&ndash; Pero no me gusta nada predicar, ni vivir con mis t&iacute;os. &ndash;A&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>Y me cont&oacute; la historia de su vida. Que hab&iacute;a perdido a sus padres y sus familiares se encargaban de ella desde los 18. Que eran un poco estrictos y no quer&iacute;a decepcionarlos en agradecimiento por cuidarle, ya durante m&aacute;s de 2 a&ntilde;os, as&iacute; que por eso les ayudaba predicando para su culto y trabajando si pod&iacute;a, para contribuir con algo de dinero o hacer tareas en casa.<\/p>\n<p>Olvidamos por completo la informaci&oacute;n del impreso y charlamos de forma entretenida sobre nosotros, lo que me agradec&iacute;a todo el tiempo por haberle librado un rato de tantas obligaciones y permitirle un poco de relax y echarse unas risas. As&iacute;, cuando llev&aacute;bamos un buen rato, llam&oacute; por tel&eacute;fono a sus parientes y les dijo que ten&iacute;a unos asuntos que atender, pero estaba bien. No quer&iacute;a preocuparles por haber desaparecido durante tanto rato. Despu&eacute;s, como ya se sent&iacute;a m&aacute;s confiada de mi presencia, se sent&oacute; m&aacute;s cerca, delante de m&iacute; y ante la mesa, saliendo el tema de mis historias y queriendo saber sobre que estaba escribiendo en el momento en que me hab&iacute;an interrumpido.<\/p>\n<p>Como estaba teniendo una charla agradable y me sent&iacute;a relajado, le di la vuelta al ordenador y le permit&iacute; leer con total confianza.<\/p>\n<p>Y se concentr&oacute; en completo silencio durante la lectura&hellip;<\/p>\n<p>Sus ojos recorr&iacute;an las l&iacute;neas del texto de forma tranquila al principio y luego parecieron abrirse de par en par y acelerar sus movimientos en muestra de inter&eacute;s. En ocasiones sus labios carnosos dibujaban una t&iacute;mida sonrisa y otras, la joven se pasaba la lengua ligeramente por ellos para humedecerlos o se los mord&iacute;a para que no se le secara la boca, y a veces, me miraba directamente a los ojos, rehuyendo a la velocidad del rayo en cuanto hac&iacute;amos contacto visual.<\/p>\n<p>De pronto gir&oacute; el dispositivo hacia m&iacute;, se puso en pie, alej&aacute;ndose, y t&iacute;midamente dijo que le parec&iacute;a que escrib&iacute;a bien, pero era muy largo para leer hasta el final.<\/p>\n<p>Por un momento pens&eacute; que igual era un poco escandaloso lo que estaba escribiendo esa tarde para una chica muy devota y tradicional, aunque le hab&iacute;a advertido antes de que quisiera curiosear que se trataba de una historia subida de tono. Pero entonces, tras dudar un instante, decidi&oacute; darme explicaciones.<\/p>\n<p>&ndash;Perdona, pero estaba empezando a pasar un poco de envidia.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Envidia? &ndash;Pregunt&eacute; pensando que se refer&iacute;a a un deseo de ocupar el lugar de la protagonista del texto.<\/p>\n<p>&ndash;Me gusta mucho leer relatos, pero en casa me tienen bastante controlada y no me dejan cerrar la puerta de la habitaci&oacute;n, as&iacute; que siempre acabo muy&hellip; caliente, y no puedo&hellip; bueno&hellip; ya sabes. &ndash;Se lo pens&oacute; un segundo antes de seguir.<\/p>\n<p>&ndash;T&uacute; vives solo, &iquest;no? &ndash;Curiose&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Si&hellip; Ya ves que no puedo pagar el alquiler de un piso muy grande, pero vivo solo, si.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ves? Tienes intimidad. Puedes hacer lo que quieras y seguramente, si escribes esto, significar&aacute; que tienes una vida sexual activa y has experimentado cosas as&iacute;. O si no al menos te puedes hacer una paj&hellip; ya sabes&hellip; cuando quieras. &ndash;Se explic&oacute; tratando de autocensurar lo que pod&iacute;a considerarse lenguaje un poco explicito.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno&hellip; Un poco s&iacute;. Tengo intimidad.<\/p>\n<p>&ndash;Es que&hellip; si lo leo entero y pongo mucho, porque me estaba acalorando, la verdad, cuando llegue a casa tendr&eacute; que buscar escondite en el ba&ntilde;o para tocarme r&aacute;pido. En cinco minutos. Sin disfrutar, sin explorarme un poco y a veces hasta sin llegar a correrme. Y estoy un poco harta de eso, sinceramente. &ndash;Ella sola se fue librando de las restricciones a su vocabulario.<\/p>\n<p>Y entonces pens&eacute; algo de forma impulsiva y poco calculada.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y si te vienes aqu&iacute;?<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;C&oacute;mo? &ndash;Me mir&oacute; levantando las cejas.<\/p>\n<p>&ndash;Si, a ver, hay una habitaci&oacute;n con cerrojo, o puedo irme y dejarte intimidad para que te tomes tu tiempo y hagas lo que quieras. No solo para eso, tambi&eacute;n si necesitas silencio para leer o descansar de todo&hellip; No s&eacute;. &ndash;Contest&eacute; d&aacute;ndome cuenta seg&uacute;n hablaba que le estaba dando demasiada confianza a una desconocida.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Hombre claro! Para espiarme, o grabarme, o a saber, &iquest;no? &ndash;Claramente no le gust&oacute; la ocurrencia.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;No! A ver&hellip; Lo digo por ti. Porque me ha conmovido tu historia y quer&iacute;a quitarte presi&oacute;n de encima y&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Ya, pero es que no nos conocemos de nada y es raro &ndash;Dijo, alej&aacute;ndose m&aacute;s.<\/p>\n<p>&ndash;Okey, si, en eso tienes raz&oacute;n, perdona. &iquest;C&oacute;mo te llamas?<\/p>\n<p>&ndash;Helena. Pero escrito con hache.<\/p>\n<p>&ndash;Yo soy Matthew. Encantado. Es cierto en que no lo he pensado al decirlo y ha sido claramente una mala idea.<\/p>\n<p>&ndash;Me voy. Lo siento.<\/p>\n<p>Y la joven predicadora sali&oacute; de mi casa dando un portazo de indignaci&oacute;n mientras yo me qued&eacute; sinti&eacute;ndome un aut&eacute;ntico imb&eacute;cil con buenas intenciones, pero poco tacto y la boca muy grande.<\/p>\n<p>L&oacute;gicamente esa tarde ya no me iba a concentrar despu&eacute;s de lo ocurrido, as&iacute; que guard&eacute; y cerr&eacute; el documento en el software que usaba para escribir, y me puse a ver alguna serie que me distrajera.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, cuando me fui a dormir, so&ntilde;&eacute; con ella.<\/p>\n<p>Entr&eacute; a mi habitaci&oacute;n sin ning&uacute;n cuidado y me la encontr&eacute; desnuda, sobre mi cama, con las piernas abiertas y masturb&aacute;ndose de forma descontrolada con la mano derecha, mientras sosten&iacute;a un libro er&oacute;tico con la izquierda. En seguida dej&oacute; el libro a un lado de la cama mientras cerraba los ojos y se acariciaba y apretaba los pechos al tiempo que arqueaba su espalda y gem&iacute;a con intensidad, como a punto de alcanzar un orgasmo impresionante. Por mi parte solo pude quedarme all&iacute; de pie, mirando, paralizado por no dar cr&eacute;dito a lo que estaba ocurriendo, hasta que abri&oacute; los ojos, me vio, y tras gritar y llamarme &ldquo;pervertido asqueroso&rdquo; mientras se cubr&iacute;a los pezones con el brazo, me lanz&oacute; todo lo que ten&iacute;a al alcance: El libro primero y despu&eacute;s su ropa interior.<\/p>\n<p>Joder.<\/p>\n<p>Me despert&eacute; temprano y me di una buena ducha para continuar con la revisi&oacute;n de mi historia.<\/p>\n<p>La joven de cabello rubio se sent&iacute;a hechizada por su amante que disfrutaba del poder que ten&iacute;a sobre ella. Controlaba sus manos sujet&aacute;ndolas con firmeza, marc&aacute;ndole el comp&aacute;s al que quer&iacute;a que la tocara, que apretara sus pechos o deslizara sus dedos en su cl&iacute;toris. Luego le empuj&oacute; la cabeza hacia abajo para que se sentara con la espalda apoyada sobre la dura columna y le introdujo el pulgar en la boca para juguetear y humedecer su boca y parte de su rostro con su propia saliva.<\/p>\n<p>&ndash;Venga, abre bien la boca y saca la lengua para m&iacute;. &ndash;Orden&oacute; la mujer con pinta de ejecutiva con cierto aire de autoridad.<\/p>\n<p>Y cuando su joven trofeo obedeci&oacute;, se levant&oacute; la falda, abri&oacute; su sexo con sus dedos y se dispuso a rozarlo contra su ensalivada cara con irrefrenable deseo.<\/p>\n<p>Aquello siempre fue la t&oacute;nica general de esos encuentros. El ritmo siempre lo marcaba la empleadora que contrat&oacute; a una precaria universitaria para limpiar su casa y cuidar de su hijo unas horas cuando quer&iacute;a marcharse de compras. A la empleada le servir&iacute;a para ganarse un dinerillo y poder pagar sus estudios o ahorrar algo con lo que poder hacer un viaje de vez en cuando. Lo que no se esperaba ni por asomo es que acabar&iacute;a fij&aacute;ndose demasiado en su jefa, haciendo evidentes sus miradas fantasiosas, captadas al instante por esa se&ntilde;ora, clasista y estirada que se relami&oacute; cuando se dio cuenta que la ten&iacute;a en su punto de mira.<\/p>\n<p>La joven canguro no tard&oacute; mucho en caer y convertirse en su juguete sexual, adem&aacute;s de empleada con horario a la carta. Siempre que la llamaba acud&iacute;a y dejaba todos sus compromisos sociales, ilusionada por si habr&iacute;a un instante para besarla, acariciarla&hellip; disfrutar juntas de su atracci&oacute;n, e incluso, tal vez llegar a enamorarse y escapar las dos de la aburrida vida que ten&iacute;an. Pero por desgracia nunca ocurr&iacute;a como en sus ingenuos anhelos. Aquella persona no la tocar&iacute;a, ni la acariciar&iacute;a. Como mucho habr&iacute;a besos para calentarse, con mucha lengua, saliva y alg&uacute;n insulto o menosprecio para disfrutar de su posici&oacute;n de poder, si ven&iacute;a a cuento. Al otro lado de la extra&ntilde;a pareja, no exist&iacute;a m&aacute;s una entrega en cuerpo y alma. Casi un sometimiento sin condiciones provocado por un irrefrenable deseo de lamerla, de saborearla, de masturbarla y ser la protagonista de sus momentos m&aacute;s placenteros. Aunque la joven empezaba a entender poco a poco que jam&aacute;s le practicar&iacute;a el cunnilingus de sus sue&ntilde;os. Tendr&iacute;a que conformarse con que el cl&iacute;toris de la se&ntilde;ora fuera quien se deslizara por su h&uacute;medo pero inm&oacute;vil &oacute;rgano muscular, que solo obtendr&iacute;a como premio un delicioso sabor a orgasmo que hac&iacute;a palpitar de emoci&oacute;n a sus papilas gustativas&hellip;<\/p>\n<p>&iexcl;Ding dong!<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Maldita sea, otra interrupci&oacute;n! Voy a tener que desconectar el timbre.<\/p>\n<p>Y al abrir la puerta y ver a la joven predicadora all&iacute; plantada me sobrevinieron im&aacute;genes del sue&ntilde;o de la noche anterior.<\/p>\n<p>En el interior de mi garganta la nuez y sus anexos musculares hicieron las gestiones necesarias para ayudarme a tragar saliva.<\/p>\n<p>&ndash;Espero que no te imagines nada raro. Solo he venido porque perd&iacute; mi pa&ntilde;uelo favorito en la visita que te hice ayer.<\/p>\n<p>Me gir&eacute; para echar un vistazo por el sal&oacute;n y enseguida lo localic&eacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Ah s&iacute;, perdona, parece que se te qued&oacute; enganchado en la silla donde estuviste sentada y&hellip; &ndash;Dije mientras me dispon&iacute;a a girarme para ir hacia aquel apreciado trozo de tela y devolv&eacute;rsela.<\/p>\n<p>&ndash;No te preocupes, si me dejas pasar yo misma lo coger&eacute;.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que aquella tarde parec&iacute;a incluso m&aacute;s enfadada que la anterior y simplemente le dio asco que lo tocara.<\/p>\n<p>&ndash;Claro, adelante, si, disc&uacute;lpame.<\/p>\n<p>La joven entr&oacute; y cerr&oacute; la puerta tras de s&iacute;, lo que me result&oacute; extra&ntilde;o. Luego me sobrepas&oacute; y se acerc&oacute; con decisi&oacute;n para sacar el pa&ntilde;uelo semitransparente de su enredo con un tir&oacute;n que hizo a la silla que lo reten&iacute;a tambalearse y me mir&oacute; con las mejillas enrojecidas.<\/p>\n<p>&ndash;Me dijiste que hab&iacute;a cerrojo en tu habitaci&oacute;n, &iquest;verdad? &ndash;Me espet&oacute; de repente.<\/p>\n<p>&ndash;S&hellip; Si. Se cierra por dentro.<\/p>\n<p>&ndash;Y no hay c&aacute;maras ni nada raro, &iquest;vedad? &ndash;Sigui&oacute; preguntando con desconfianza.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Para qu&eacute; iba a tener c&aacute;maras en mi dormitorio? &ndash;Respond&iacute; arqueando una ceja.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;T&uacute; sabr&aacute;s!<\/p>\n<p>&ndash;A no ser que las instalara la CIA, dir&iacute;a que las &uacute;nicas c&aacute;maras que hay en este cuchitril son las de nuestros tel&eacute;fonos y la del port&aacute;til. que por cierto est&aacute; tapada con cinta. &ndash;Quise tranquilizarla mostr&aacute;ndole el dispositivo con una tira roja en la parte superior.<\/p>\n<p>&ndash;Vale, perdona, es que estoy muy nerviosa y no me puedo creer que me lo haya estado pensando.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno&hellip; En primer lugar, si&eacute;ntete tranquila. Y en segundo lugar, si que tengo que decirte que tenemos que poner unos l&iacute;mites. Obviamente no puedes venir sin avisar, las veces que te apetezca y a cualquier hora. Quiz&aacute;s necesite la casa para m&iacute; o no me venga bien en ese momento. &ndash;Marqu&eacute; mi posici&oacute;n con rotundidad.<\/p>\n<p>&ndash;No te preocupes, ser&aacute; solo hoy.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;C&oacute;mo, ahora?<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;No puedes?<\/p>\n<p>Mire el cursor parpadeando en la pantalla. Estaba claro que no iba a terminar el relato tampoco ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;No es que tenga ning&uacute;n compromiso ineludible pero&#8230;<\/p>\n<p>La chica se ech&oacute; hacia atr&aacute;s su brillante cabello rubio y lo sujet&oacute; entre sus dedos como si se fuera a hacer una coleta, pero suspirando con cierto agobio al mismo tiempo.<\/p>\n<p>&ndash;Es que es la situaci&oacute;n&hellip; Desde que le&iacute; eso&hellip; y&hellip; desde que dijiste que pod&iacute;a venir aqu&iacute; y dejarme llevar&hellip; Me siento&hellip; Uff. Te juro que no he podido dejar de pensarlo y me&hellip; me excita bastante. &ndash;Termin&oacute; su mini discurso con una mirada que no sabr&iacute;a si calificar de calenturienta o lastimera. Pero estaba claro que pretend&iacute;a convencerme con ella.<\/p>\n<p>&ndash;Est&aacute; bien, me ir&eacute; a dar una vuelta y te dejar&eacute; la casa para ti un par de horas.<\/p>\n<p>&ndash;No, no, no, espera. Quiero que te quedes. Me sabe mal que te tengas que ir de tu propia casa. &ndash;Se gir&oacute; para no mirarme a los ojos al decir lo pr&oacute;ximo&ndash; Y me pone un poco saber que puedas estar escuch&aacute;ndome o pensando en lo que haga.<\/p>\n<p>Admito, que ese comentario consigui&oacute; que a mi cuerpo lo recorriera un cierto cosquilleo gustoso&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Vale, pero la verdad es que no pens&eacute; en esto cuando lo dije y ahora no se cual deber&iacute;a ser el procedimiento&#8230; &ndash;Le dije mientras abr&iacute;a la puerta de mi habitaci&oacute;n.&ndash; Hay una cama de matrimonio con s&aacute;banas limpias, puedes cerrar la ventana o las cortinas seg&uacute;n la luz que quieras&hellip; Hay tambi&eacute;n una mesita de noche con una l&aacute;mpara para una iluminaci&oacute;n menos natural&hellip; Y, emm&hellip; Da igual si sientes curiosidad de mirar en los cajones porque ah&iacute; pr&aacute;cticamente no guardo nada. Mi ropa est&aacute; en ese armario de la esquina que esta medio vencido a un lado y ya parece la Torre de Pisa.<\/p>\n<p>Mientras le mostraba, sin atreverse a acceder del todo al cuarto, asomaba la cabeza con curiosidad y escuchaba mis indicaciones.<\/p>\n<p>&ndash;Y c&oacute;mo ves, la puerta tiene cerrojo y se cierra por dentro. Oh, y ah&iacute; tienes un ba&ntilde;o, por si necesitas papel o limpiarte por lo que sea&hellip; ya sabes. &ndash;Empezaba a sentirme como el enfermero de una cl&iacute;nica de donaci&oacute;n de esperma.&ndash; &iquest;Crees que necesitas algo m&aacute;s?<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Tienes alg&uacute;n relato de un chico y una chica? No es que no me gustara el de ayer o que tenga nada en contra de las relaciones entre mujeres, pero&hellip; es que a m&iacute; me excita m&aacute;s leer algo sobre un chico que lo haga con una chica y ponerme en el lugar de ella. &ndash;Dijo ligeramente cohibida mientras, debido a nuestra cercan&iacute;a pod&iacute;a escuchar el latido acelerado de sus nervios.<\/p>\n<p>&ndash;Pero que no hagan nada extra&ntilde;o ni violento si puede ser&hellip; &ndash;A&ntilde;adi&oacute; con decidido tono aclaratorio.<\/p>\n<p>Y busqu&eacute; entre mi colecci&oacute;n de obras una que me pareci&oacute; adecuada, le entregue el port&aacute;til y la dej&eacute; sola en mi cuarto, pensando despu&eacute;s, que si resultaba ser una ladrona de ordenadores, esperaba que no le resultara f&aacute;cil escaparse por la ventana de una tercera planta con el m&iacute;o.<\/p>\n<p>Escuche un suspiro y el sonido del pestillo al otro lado. Luego la persiana y las cortinas, y un instante de silencio. El coraz&oacute;n se me aceler&oacute; a la espera de algo y mi mente, expectante, decidi&oacute; que le apetec&iacute;a dibujar im&aacute;genes de lo que iba a pasar ah&iacute; dentro en base a la informaci&oacute;n que mi sentido auditivo le fuera suministrando.<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; no me lo pens&eacute; bien antes de hacer aquella oferta?<\/p>\n<p>Pas&oacute; un rato y me pareci&oacute; o&iacute;r un siseo de ropa o s&aacute;banas. Mi o&iacute;do parec&iacute;a haber adquirido superpoderes y se centraba &uacute;nicamente en captar algo, tanto que por un momento pens&eacute; que no estaba pasando tanto como yo me imaginaba que suced&iacute;a. Luego un leve gemido me hizo estremecer. No sab&iacute;a si hab&iacute;a empezado. Pero imaginaba que si su queja era que no pod&iacute;a hacerlo con calma, se iba a recrear bastante.<\/p>\n<p>Me pareci&oacute; escuchar alg&uacute;n gemido m&aacute;s.<\/p>\n<p>Notaba que las ondas sonoras se colaban por mi canal auditivo, acariciaban mi cerebro y comenzaban a producirme una inevitable erecci&oacute;n, y lo que es peor, me tentaban a acercarme a la puerta y pegar bien la oreja en busca de una mejora en la calidad o volumen del audio.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; unos pasos, con mucho sigilo.<\/p>\n<p>De pronto o&iacute; pasos tambi&eacute;n al otro lado, la puerta se abri&oacute; y Helena se asom&oacute; dej&aacute;ndome ver unas bragas oscuras y unos bonitos y abultados pechos que tapaba con su brazo, haciendo que se deformaran sensualmente, desbord&aacute;ndose por arriba y por debajo de su sujeci&oacute;n<\/p>\n<p>Cre&iacute; que me hab&iacute;a adivinado las intenciones y hab&iacute;a sido descubierto, sin embargo&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Me cuesta un poco concentrarme. &ndash;Me dijo mientras su respiraci&oacute;n acelerada hac&iacute;a subir y bajar su busto y su cuerpo parec&iacute;a desprender calor.<\/p>\n<p>Y clav&oacute; su mirada unos segundos en el evidente bulto que se notaba bajo mi pantal&oacute;n de ch&aacute;ndal de estar por casa.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Te apetece entrar conmigo y mirar como lo hago? Es que&hellip; Creo que me pone un poco la idea. &ndash;Dijo con un tono de voz entre sensual e intrigante.<\/p>\n<p>L&oacute;gicamente acept&eacute; sin pens&aacute;rmelo.<\/p>\n<p>Me mor&iacute;a por captar esos tonos tan er&oacute;ticos de sin que hubiera pared de ladrillos y yeso que los silenciara. Me encantaba esa voz y gemidos como los de antes que me atravesaban el cuerpo como una flecha. Y claro est&aacute;, obviamente tambi&eacute;n estaba loco por ver como su cuerpo desnudo, con sus virtudes y sus imperfecciones, se retorc&iacute;a mientras se daba placer sin complejos.<\/p>\n<p>Fue as&iacute; como acab&eacute; ante una escena similar a la de mi sue&ntilde;o, solo que Helena no me llamaba pervertido ni trataba de echarme. En su lugar apartaba su ropa interior para tener acceso directo digital a su cl&iacute;toris mientras se sentaba al borde de la cama con sus piernas subidas al colch&oacute;n y me miraba directamente con mirada obscena, la boca abierta y la lengua ligeramente fuera.<\/p>\n<p>Se masturbaba extasiada, con rapidez, chapoteando con sus dedos y golpeando a veces su cl&iacute;toris con la palma de su mano mientras ronroneaba y me envolv&iacute;a con aquel acto que me hac&iacute;a temblar de deseo. Aun as&iacute; me qued&eacute; quieto. Firme e imperturbable. Aunque con aquella evidente y palpitante erecci&oacute;n, que casi dol&iacute;a.<\/p>\n<p>Me pidi&oacute; que me quitara la camiseta.<\/p>\n<p>El glande, enrojecido y esponjoso, ya no cab&iacute;a en el espacio de mi ropa interior y asom&oacute; al exterior sobrepasando la goma del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>Y ella se mojaba y se masturbaba de manera que me pareci&oacute; descontrolada.<\/p>\n<p>&ndash;Uff, no puedo m&aacute;s, s&aacute;catela, quiero ver c&oacute;mo te haces una paja y correrme ya.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Tan pronto? Cre&iacute; que quer&iacute;as disfrutar un buen rato sin que te interrumpieran. &ndash;Le dije d&aacute;ndome cuenta que no hab&iacute;an pasado ni cinco minutos.<\/p>\n<p>&ndash;No puedo m&aacute;s, luego te dejar&eacute; hacer conmigo lo que quieras, pero ahora no puedo parar. &ndash;Me dijo con lujuria desenfrenada en su rostro, ense&ntilde;&aacute;ndome los dientes mientras se frotaba y jadeaba.<\/p>\n<p>Por mi parte me tom&eacute; un segundo para sacar un cond&oacute;n de la caja que ten&iacute;a en uno de los cajones de la mesita y me lo guard&eacute; en el bolsillo por si lo pudiera necesitar. Luego me inclin&eacute;, le sujete las manos, deteniendo su fren&eacute;tica masturbaci&oacute;n al l&iacute;mite del orgasmo y la bese abri&eacute;ndome camino dentro de su boca con mi lengua.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; te parece si te ayudo a alargarlo y lo hacemos m&aacute;s interesante?<\/p>\n<p>&ndash;Si, por favor&hellip; &ndash;Consigui&oacute; pronunciar sin que su cuerpo dejara de temblar.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; las piernas y apret&oacute; los muslos al ver que deten&iacute;a sus manos. Era incapaz de contener su necesidad de explotar. Por eso la tumb&eacute; en la cama y me puse con las rodillas entre sus piernas impidiendo que las cerrara y le sujet&eacute; las manos por encima de la cabeza un momento. Finalmente se fue calmando y respirando m&aacute;s lentamente. Y fue cuando empec&eacute; a comerme sus tetas de forma ansiosa, mientras se revolv&iacute;a entre las s&aacute;banas tratando de soltarse.<\/p>\n<p>&ndash;Uff &iexcl;f&oacute;llame o hazme un dedo, joder, pero no pares ahora, por Dios!<\/p>\n<p>Y empec&eacute; a masajear su cl&iacute;toris con mis dedos, de manera que de nuevo empez&oacute; a acelerarse y revolverse intentando bajar las manos o apretar los mulos.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Si, as&iacute;, no pares! &iexcl;Me corro, vamos! &iexcl;No pares!<\/p>\n<p>Pero par&eacute;. Y abr&iacute; el envoltorio del cond&oacute;n con los dientes sin soltarle las mu&ntilde;ecas, tratando de coloc&aacute;rmelo con una mano. Sin embargo, como no pude, se me ocurri&oacute; alcanzar su prenda favorita: Aquel vaporoso pa&ntilde;uelo sedoso y semitransparente que pude usar para atarle con cuidado las manos al cabecero de la cama.<\/p>\n<p>Le gust&oacute; la idea a pesar de que segu&iacute;a con el ansia de correrse inmediatamente.<\/p>\n<p>Mientras lamia su cuerpo me coloque el preservativo.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Joder&iexcl; Si, por favor, f&oacute;llame, m&eacute;temela. Te juro que no puedo m&aacute;s, me estas matando de gusto.<\/p>\n<p>Pero mientras la empujaba hasta el fondo y contemplaba como arqueaba la espalda cuando la llenaba entera, le susurr&eacute; al o&iacute;do que no iba a dejar que terminara hasta que no la hubiera visto disfrutar un buen rato.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue, unas cuantas embestidas fuertes, haciendo que su cuerpo se agitara deliciosamente, y asegur&aacute;ndome de que justo al borde del orgasmo nos deten&iacute;amos y tom&aacute;bamos aire para empezar de nuevo.<\/p>\n<p>Helena estaba algo rellenita, pero muy bien proporcionada, y admito que me estaba encantando hacerlo en esa postura en la que yo estaba de rodillas entre sus piernas, levantando un poco su trasero y clav&aacute;ndosela toda mientras ve&iacute;a sus carnes agitarse con cada acometida.<\/p>\n<p>&ndash;Haz conmigo lo que quieras, no aguanto&hellip; &ndash;Dijo cuando recuperaba de nuevo el aliento.<\/p>\n<p>Y eso pensaba hacer, sabiendo que la ten&iacute;a tan caliente que no iba a perder excitaci&oacute;n y pod&iacute;a mantenerla un poco m&aacute;s al filo del orgasmo.<\/p>\n<p>Le di la vuelta y la coloqu&eacute; a cuatro patas para abordarla desde atr&aacute;s y dejarle disfrutar de c&oacute;mo mi glande se abr&iacute;a camino de nuevo entre los labios de su sexo y llegaba hasta el fondo, con una colisi&oacute;n de mi pubis y su trasero que se fue acelerando de nuevo, justo hasta el momento que al sentir las contracciones musculares de su orgasmo en mi miembro.<\/p>\n<p>Se lo saqu&eacute; para que se calmara.<\/p>\n<p>Y as&iacute; continu&eacute;, mientras ella estaba como loca, con una deliciosa frustraci&oacute;n sexual que la manten&iacute;a al l&iacute;mite sin cruzar la &uacute;ltima frontera.<\/p>\n<p>Nos dimos placer mutuo en varias posturas y no dej&eacute; de acariciar su cl&iacute;toris con mis dedos y de sujetarla para que no se me escapara. Al mismo tiempo, la lamia y la besaba por todas partes, me perd&iacute;a entre sus cabellos y le susurraba al o&iacute;do que estar&iacute;a foll&aacute;ndomela por toda la eternidad, masajeaba sus pechos y pellizcaba sus pezones&hellip;<\/p>\n<p>Pero cada vez pod&iacute;a estimularla menos tiempo porque cada vez tardaba menos en aproximarse a ese punto de no retorno.<\/p>\n<p>Finalmente me suplic&oacute; y dijo que no pod&iacute;a m&aacute;s y que necesitaba correrse de cualquier forma. As&iacute; que por fin decid&iacute; apiadarme de ella.<\/p>\n<p>Decidido descend&iacute; por su cuerpo y me acomod&eacute; entre sus piernas, sujetando sus muslos con fuerza y una mirada de concentraci&oacute;n absoluta con una sonrisa de medio lado.<\/p>\n<p>&ndash;Uff, si, si, por favor, c&oacute;memelo. Hare lo que me pidas, pero c&oacute;memelo&hellip;.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ah s&iacute;? As&iacute; que eso quieres, &iquest;correrte en mi boca? &ndash;le dije mientras la penetraba con dos dedos f&aacute;cilmente debido a lo mojada que estaba.<\/p>\n<p>&ndash;Si, por favor&hellip; &ndash;Me dijo con los ojos ligeramente vidriosos y las mejillas enrojecidas.<\/p>\n<p>Y mientras la estimulaba por dentro, en una zona rugosa y c&aacute;lida moviendo mis dedos como llamando a alguien para que se acercara, separ&eacute; con la otra mano los labios de su vagina para encontrarme con ese cl&iacute;toris hinchado y palpitante al que le di algunos extensos, acelerados y salivosos lametones.<\/p>\n<p>Aquel momento final ol&iacute;a a sexo y desenfreno y ten&iacute;a como banda sonora unos gemidos y s&uacute;plicas que no olvidar&iacute;a en mucho tiempo.<\/p>\n<p>Coloqu&eacute; entonces mis labios de forma que envolv&iacute;an su cl&iacute;toris y succion&eacute; como pude, al tiempo que hacia el juego con la punta de mi lengua para que lamida a lamida, por fin Helena tuviera su deseado orgasmo.<\/p>\n<p>Y anunci&oacute; como se corr&iacute;a.<\/p>\n<p>Y lo repiti&oacute; varias veces.<\/p>\n<p>Un &ldquo;me corro, me corro, me corro&rdquo; que me excit&oacute; sobremanera, mientras su cuerpo temblaba y le ven&iacute;an oleadas de placer que la hac&iacute;an revolverse, expulsando a la vez un peque&ntilde;o &ldquo;squirting&rdquo; que brot&oacute; de su interior y gote&oacute; entre mis dedos sobre las s&aacute;banas.<\/p>\n<p>Por supuesto mi boca no se despeg&oacute; en ning&uacute;n momento de su cl&iacute;toris y la mantuve bien sujeta para asegurarme de ello, hasta que se calm&oacute;.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; con cuidado los dedos y me incorpor&eacute; para mirarla respirar con agitaci&oacute;n, con los ojos cerrados y mencionando lo mucho que le hab&iacute;a encantado y lo bien que se hab&iacute;a quedado. Luego, cuando fui a desatarla insisti&oacute; en que me corriera. As&iacute; que baj&oacute; sus manos por fin libres y me arranc&oacute; el preservativo para sujetarla por mi tronco y sacudirla con intensidad hasta que acabe derram&aacute;ndome con varios chorros que calientes que alcanzaron su vientre y su monte de Venus.<\/p>\n<p>Estaba claro que ten&iacute;a prisa para todo.<\/p>\n<p>Aquel d&iacute;a tal vez exist&iacute;a la posibilidad de que Helena tuviera varios orgasmos r&aacute;pidos, pero ya que me hab&iacute;a revelado que su intenci&oacute;n era la de escapar de esos momentos explosivos breves y apresurados a los que estaba obligada por su falta de intimidad, decid&iacute; asistirle lo mejor que supe. Y as&iacute;, con el tiempo y alguna visita m&aacute;s, conseguimos extender la duraci&oacute;n de sus placeres y calmar sus ansias de terminar tan r&aacute;pido.<\/p>\n<p>As&iacute; que no ocurri&oacute; solo un d&iacute;a como ella misma se hab&iacute;a propuesto.<\/p>\n<p>Y termin&oacute; enganchada a que controlaran su ritmo y la obligaran a frenar para pasear el mayor tiempo posible en el filo del orgasmo.<\/p>\n<p>Pero eso ya es otra historia de la que siempre ser&iacute;a testigo su pa&ntilde;uelo favorito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 La luz del sol se filtraba por el cristal de mi ventana, dejando ver unas motas de polvo flotar en el rayo de luz que incid&iacute;a sobre la mesa del sal&oacute;n de mi discreto apartamento. 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