{"id":42710,"date":"2023-07-28T22:00:00","date_gmt":"2023-07-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-28T22:00:00","modified_gmt":"2023-07-28T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-26","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-26\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (26)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42710\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 26<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&iquest;Vale m&aacute;s una imagen que mil palabras?<\/p>\n<p>Su blanca mano se aferra con firmeza al cuello de la botella y bebe. Una primera libaci&oacute;n breve, seguramente para que su paladar se acostumbre al sabor, y ya pasado el gesto del primer ardor, da un segundo trago m&aacute;s prolongado, sin que su rostro manifieste alguna desagradable conmoci&oacute;n. &iexcl;Por el contrario, se saborea!<\/p>\n<p>Entre el pulgar, el dedo &iacute;ndice y el del coraz&oacute;n, sostiene la botella por el gollete sin prisa alguna por devolv&eacute;rmela. Una nueva cerveza destapo, e igualmente sin apremio alguno la sirvo dentro de mi vaso, inclin&aacute;ndolo un poco para no causar demasiada espuma. Dispuesto estoy a beb&eacute;rmela muy despacio, mientras me dispongo a escuchar por su boca esta inesperada historieta con visos de infidelidad.<\/p>\n<p>Mariana con ansiedad balancea la botella en el aire, &ndash;a escasos cent&iacute;metros de la piel alba de su muslo derecho&ndash; y centra la mirada en el doblez de su mano con los dedos girando el envase, para proseguir desvel&aacute;ndome su maquinada aventura con aquella amiga suya. Tras de m&iacute; la rumba no cesa, pues la bulla se hace m&aacute;s intensa y efervescente, captando de momento mi atenci&oacute;n, al ver como algunos ya descalzos bailan emparejados, y otros se mecen solos, &ndash;tanto los chicos como las &laquo;peladas&raquo;&ndash; en medio de risas y gritos, saltando sobre la arena de esta playa cuando se escucha por el parlante, el sonsonete pegajoso y champet&uacute;o de &laquo;El Serrucho&raquo;, uno de los &eacute;xitos del cartagenero Mr. Black. &iexcl;Con seguridad Mariana, a m&iacute; tambi&eacute;n me va a clavar!<\/p>\n<p>&mdash;Como te ven&iacute;a diciendo, K-Mena se mantuvo callada por algunos segundos, asimilando con seguridad los alcances de mi respuesta, y se le alter&oacute; el color de sus mejillas, &ndash;casi siempre p&aacute;lidas&ndash; torn&aacute;ndosele al instante en un rosa encendido mientras se iba acercando nuevamente a la cama, y de medio lado se recost&oacute; colocando su cabeza sobre mi regazo, buscando alg&uacute;n mimo m&iacute;o; y tras recobrar un poco la tranquilidad, aquel exaltado rubor mengu&oacute; y as&iacute; como la palidez de su tez retorn&oacute; a sus p&oacute;mulos, la creciente curiosidad hizo lo mismo sorprendi&eacute;ndome con su siguiente pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Chikis&hellip; &iquest;T&uacute; nunca has tenido sexo con alguien m&aacute;s, aparte de tu esposo? O&hellip; &iquest;Quiz&aacute;s te gustar&iacute;a hacerlo con otro hombre, solo por probar?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ufff! Hace a&ntilde;os ya de eso. Con mi segundo novio tuve sexo por primera vez, y antes de que preguntes&hellip; &iexcl;No! Para nada fue tan bueno como el que ahora obtengo con mi esposo. Aunque para serte sincera, en ese momento de mi vida al ser tan primeriza, no pod&iacute;a compararlo con nada ni con nadie, pues con mi primer novio tan solo experiment&eacute; los iniciales besos con lengua, y las caricias por encima de la ropa, por supuesto inexpertas e infantiles. As&iacute; que comet&iacute; el natural error de no exigirle que me complaciera mejor, y di por hecho que con lo que me hac&iacute;a sentir era m&aacute;s que suficiente. &iexcl;Y no! Claro que no me gustar&iacute;a mantener relaciones sexuales extra matrimoniales y ponerle los cuernos a mi marido. &iquest;Por qu&eacute; la pregunta?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ahh?, por nada. Es solo curiosidad. &mdash;Me respondi&oacute; con determinaci&oacute;n, pero se qued&oacute; pensativa un instante y luego prosigui&oacute; habl&aacute;ndome, sin dejar de jugar a hacer espirales con las puntas azabaches de los mechones de mi melena, enrosc&aacute;ndolas entre sus dedos.<\/p>\n<p>&mdash;Chikis, ya sabes que en la oficina se escuchan comentarios sueltos por ah&iacute;, no en espec&iacute;fico sobre ti, no te preocupes, pero s&iacute; sobre las mujeres casadas en general, que llevan a&ntilde;os y a&ntilde;os conviviendo con el mismo hombre. Y exponen con total naturalidad sus pensamientos sobre el sexo con sus parejas, y les escucho decir que aunque no sea del todo malo, s&iacute; se va convirtiendo en algo rutinario y casi que programado, ya sabes, por el exceso de trabajo tanto en el uno como en la otra. Y les he escuchado tambi&eacute;n decir que suele suceder con el transcurrir del tiempo, que las cosas en la pareja se van enfriando, o sencillamente las ganas de sexo no alcanzan a ser las mismas de anta&ntilde;o, y los horarios para la intimidad se van espaciando e incluso, tampoco coinciden esos momentos libres con las ganas retrasadas. &mdash;Call&oacute; nuevamente y antes de que yo pudiera intervenir, ella acariciando con sus finos dedos mi ment&oacute;n, contin&uacute;o habl&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;Y escuchar sobre esos temas maritales me preocupa vi&eacute;ndome con Sergio en un futuro, porque ellas dicen que eso las conduce inevitablemente a cometer con mayor facilidad una infidelidad, acost&aacute;ndose con alg&uacute;n amigo cercano, o buscando de nuevo al ex, y si no, lo hacen con un compa&ntilde;ero de trabajo. Ehhh, yo me preguntaba si&hellip; &iquest;A ti no te atrae alguna otra persona? &iquest;No te has sentido atra&iacute;da por un cliente, tal vez? &iquest;Nadie en la oficina te llama la atenci&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Al hacerme ese comentario, dud&eacute;. &iquest;Y sabes, cielo? Me hizo sentir bastante incomoda, logrando que yo titubeara al pensar en si K-Mena estaba enterada de algo, ya fuera por culpa del boquiflojo de Jos&eacute; Ignacio, imagin&aacute;ndomelo por ah&iacute; en los pasillos, pavone&aacute;ndose ante los dem&aacute;s, de lo sucedido entre &eacute;l y yo, o si de repente Eduardo en alguna de sus salidas a tomar, le hubiera soltado prenda a Jos&eacute; Ignacio sobre lo acontecido con aquel profesor, y este a su vez lo hubiese comentado con Carlos e incluso con el mismo Sergio, y por eso ella estuviera al corriente.<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;a ser que los nervios te estaban jugando una mala pasada, y ella solo quer&iacute;a saber qu&eacute; opinabas al respecto. O c&oacute;mo bien dices, tu amiguita podr&iacute;a estar al tanto de todo, si por boca de su novio al compartir la vivienda con tu aman&hellip; &iexcl;Con ese tipo!, el hijo de puta por vanagloriarse, le hubiese contado con detalle sobre todas sus conquistas, incluido lo que hiciste a mis espaldas.<\/p>\n<p>Sin descruzar los brazos de su pecho y sosteniendo entre sus labios, &ndash;casi en horizontal&ndash; su cigarrillo sin encender, finalmente interviene Camilo.<\/p>\n<p>&mdash;Puede que tengas raz&oacute;n, &ndash;le contesto. &ndash; Pero finalmente me qued&eacute; con las ganas de averiguarlo en ese momento, porque yo misma decid&iacute; cambiar el rumbo de la conversaci&oacute;n al responderle m&aacute;s o menos as&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Flaquis, pues por ahora estoy muy feliz al lado de mi marido y creo que no hemos llegado a ese punto donde como dices que has escuchado, la monoton&iacute;a resquebraja la solidez de la convivencia marital, y nos puede lanzar, a &eacute;l o a m&iacute;, hacia los brazos de otras personas.<\/p>\n<p>&mdash;Y para dirigir el curso de sus indagaciones, tras aquel cuestionamiento, se cruz&oacute; una idea muy loca por mi cabeza, viendo a m&iacute; amiga ah&iacute; tan atenta y totalmente metida en el cuento. &mdash; &iexcl;Te propongo algo, solo si t&uacute; quieres, flaquis! &ndash;Le dije. &ndash; Mejor realizamos una parodia, en la cual dejaremos volar nuestra imaginaci&oacute;n. En tu caso para que te liberes y logres perder el miedo a tocarte, y en mi lugar, intentar&eacute; ense&ntilde;arte a acariciar otro cuerpo y usar tus manos, dici&eacute;ndote c&oacute;mo, &ndash;en un hipot&eacute;tico evento&ndash; me gustar&iacute;a que me abordara un amante pasajero, atrevi&eacute;ndome a tener sexo con alguien diferente a mi marido. &iquest;Te parece?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; locura es esa? Pero sabes&hellip; &iexcl;Me gusta tu idea, chikis! &mdash;Me respondi&oacute;, ilumin&aacute;ndosele el par de plenilunios que tiene por ojos.<\/p>\n<p>&mdash;Te dejo a ti escogerle el nombre, flaquis. &iexcl;Incluso hasta ponerle rostro y cuerpo a mi amante imaginario! &mdash;Le dije para ver con quien se le ocurrir&iacute;a emparejarme.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En serio? Hummm, veamos&hellip; &mdash;Y se llev&oacute; el dedo me&ntilde;ique a su boca, mordi&eacute;ndose levemente la u&ntilde;a mientras lo meditaba.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; tal Nacho? &mdash;Finalmente lo nombr&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y &eacute;l por qu&eacute; y no otro? &mdash;Y s&iacute; cielo, por supuesto que tambi&eacute;n hice la misma mueca que haces t&uacute; ahora, arqueando las cejas y blanqueando los ojos. Por eso mismo, enseguida le propuse otros hombres.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; te parece Ricardo, el ingeniero de sistemas? Ese podr&iacute;a ser un buen amante. Es joven, alto, no muy delgado ni tampoco tan fornido. Y es muy servicial aparte de jovial.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Nahhh, pero que gusto tan maluco tienes chikis! S&iacute; para m&iacute;, ese ingeniero lo &uacute;nico que tiene es una bonita sonrisa y una pesta&ntilde;as preciosas, pero esos ojos tan oscuros me intimidan mucho, ya que m&aacute;s de una vez, lo pill&eacute; desnud&aacute;ndote con la mirada, y para variar, todo el d&iacute;a se la pasa sudado, como si fuese un robusto percher&oacute;n. &iexcl;Guacala! Adem&aacute;s debe oler a pescado.<\/p>\n<p>&mdash;Ok. Entonces&hellip; &iquest;Qu&eacute; me dices del arquitecto del und&eacute;cimo piso? Ummm&hellip; &iquest;Camilo Garc&iacute;a, es su nombre? Ese tipo est&aacute; que se pasa de bueno. Es un hombre inteligente, sereno, cordial y sumamente interesante. &iquest;No lo crees? &mdash;La observ&eacute; de inmediato para saber su gusto, a pesar de que ya intu&iacute;a su respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Pues el arquitecto a pesar de tener distinci&oacute;n y un porte atractivo, es demasiado serio y muy anal&iacute;tico para mi gusto. Yo imagino que debe ser un tipo mon&oacute;tono en la cama, y adem&aacute;s est&aacute; comprometido. &iexcl;Tiene esposa y un hijo! No chikis, &eacute;l tampoco es para ti. A ver, creo que tu amante debe ser otro, con un talante distinto, m&aacute;s guapo y&hellip; &iexcl;Explosivo! Uno con el que puedas disfrutar de un buen momento de sexo desmedido, y del que a pesar del enga&ntilde;o, no te arrepientas demasiado por haberle puesto los cuernos a tu marido. S&iacute;, definitivamente debe ser un tipo con bastante recorrido. &iexcl;Alguien como Nacho!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! &iquest;En serio no se te pudo ocurrir alguien m&aacute;s? &mdash;En medio de una risotada franca le contest&eacute;, y enseguida la fustigu&eacute; con una nueva pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Muchas gracias por tu opini&oacute;n, pero mejor doy un paso al costado y te lo cedo. Tambi&eacute;n &eacute;l se ver&iacute;a bien a tu lado, obviamente si no tuvieras novio. &iquest;A ti te gustar&iacute;a estar con &eacute;l y perder tu virginidad a su lado, sin esperar a que sucediera con tu novio?<\/p>\n<p>&mdash;Nahhh, chikis. &iexcl;Dios me libre! Creo que yo ser&iacute;a infeliz a su lado porque no le doy la talla debido a mi ingenuidad. Pero obvio que algunas veces s&iacute; que lo he llegado a imaginar. &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a acostarme con un hombre tan recorrido como &eacute;l? &iquest;C&oacute;mo me har&iacute;a sentir? &iquest;Me volver&iacute;a adicta al sexo con &eacute;l? &iquest;Me convertir&iacute;a en una puta por &eacute;l? Pero todo se queda all&iacute; en mi mente y me arrepiento al instante, persign&aacute;ndome y orando diez Padres Nuestro y nueve Aves Mar&iacute;a, pidi&eacute;ndole mentalmente perd&oacute;n a Dios y de paso a Sergio, por pecar con el pensamiento. &mdash;Moment&aacute;neamente silenci&oacute; su voz, y despu&eacute;s de unos segundos, hablo de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;Sin embargo no suceder&aacute; nada, ya que Nacho tan s&oacute;lo me ve como a una hermanita menor a quien debe cuidar y proteger, en consideraci&oacute;n a la amistad que le une a Sergio. Y conmigo no sostendr&iacute;a jam&aacute;s una relaci&oacute;n duradera. Quiz&aacute;s solamente acceda a dejar que yo, si le insisto un poco, practique por unos minutos con su&hellip; &iexcl;Cosito! Por lo dem&aacute;s, como mujer pr&aacute;cticamente soy invisible para &eacute;l. Y adem&aacute;s, Nacho solo tiene ojos para las mujeres casadas, pues le encanta el riesgo y la aventura, m&aacute;s si son aparentemente inalcanzables. &iexcl;Como t&uacute;, por ejemplo! &mdash;Me respondi&oacute;, dej&aacute;ndome ver su perlada dentadura al sonre&iacute;r con amplitud, antes de enderezarse y recobrar su postura de ni&ntilde;a buena, sentada al borde de la cama, sin cruzar las piernas pero con las rodillas muy juntas, y con los brazos echados hacia atr&aacute;s de su cuerpo, tal si fueran un par de soportes.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l y yo somos como el agua y el aceite, flaquis. Incompatibles como un par de fichas sueltas, pertenecientes a dos rompecabezas con im&aacute;genes impresas de dos paisajes distintos, e igualmente con tama&ntilde;os diferentes. Como dices, Nacho es un tipo inconstante y yo, yo estoy muy bien con mi estabilidad matrimonial. &mdash;Le contest&eacute; coloc&aacute;ndome de pie, mientras que descargaba sobre una silla cercana, la cartera y la bolsa con los juguetes que hab&iacute;a adquirido el d&iacute;a anterior en el sex-shop, colgando en el respaldo mi cazadora de mezclilla decolorada y estilo &laquo;oversize&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues mi mam&aacute; siempre me dice que los polos opuestos se atraen y&hellip; &iquest;Qui&eacute;n quita que entre ustedes dos pueda surgir algo en un futuro? &iexcl;En serio pienso que los dos se complementar&iacute;an bastante! &mdash;Me habl&oacute; de improviso cuando yo todav&iacute;a le daba la espalda.<\/p>\n<p>&mdash;La mir&eacute; con detenimiento, &ndash;dejando de observar la ilustrada y expl&iacute;cita imagen de la caja de cart&oacute;n que conten&iacute;a el Strap-On, ense&ntilde;ando en la contra-portada como usarlo&ndash; pues deseaba adivinar por intermedio de sus gestos, si eran ciertas mis sospechas de que K-Mena estaba al tanto de algo, o simple y llanamente eran mis propios temores los que me hac&iacute;an ver horripilantes demonios donde no hab&iacute;a m&aacute;s que un inocente raciocinio.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Espera Mariana! Aguanta un momento que me perd&iacute;. &iquest;Mirando un qu&eacute;? &mdash;Me pregunta Camilo.<\/p>\n<p>&mdash;Ah, eso es un arn&eacute;s, &ndash;Camilo arquea sus espesas cejas negras y echa la cabeza levemente para atr&aacute;s&ndash; o sea, una especie de cintur&oacute;n con correas que se ajustan a la cintura y en los muslos. En el centro lleva una anilla para adosarle un&hellip; Un pene de silicona, para&hellip; &iexcl;Pues creo que ya podr&aacute;s imaginar para qu&eacute; se usa!<\/p>\n<p>&mdash;Ummm, ya entiendo. Pero haber, Mariana&hellip; &iquest;Acaso tu preocupaci&oacute;n no consist&iacute;a en preservarle su virginidad? &mdash;Me sonr&iacute;o ante la l&oacute;gica inquietud de mi esposo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jejeje! As&iacute; es, y efectivamente no lo compr&eacute; con la idea de penetrarla. Ya hab&iacute;a pensado la noche anterior, mientras acariciaba con mis u&ntilde;as tu espalda, para relajarte y que te fueras durmiendo, en darle otro uso. S&eacute; que andas un poco despistado, pero por eso d&eacute;jame terminar de recordar lo que hicimos ella y yo, aquel mediod&iacute;a y parte de la tarde. &iquest;Te parece? &mdash;Le contesto con premura, aprovech&aacute;ndome de que no es propio en &eacute;l, ser un hombre con poca sind&eacute;resis.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, dale. &iexcl;Adelante! &mdash;Me responde Camilo, haci&eacute;ndome la venia al estilo militar, al llevar su mano con la palma hacia abajo a la sien derecha.<\/p>\n<p>Ahora observo como la baja, para colocarla en frente de su boca, rascando finalmente la rueda dentada de su mechero con el pulgar. Y as&iacute;, la amarillenta flama consigue su cometido y arde la punta del cigarrillo, iluminando las leves arrugas en las comisuras de sus labios, y en los hoyuelos que se le forman en sus mejillas al aspirarlo concienzudamente.<\/p>\n<p>&mdash;Y&hellip; &iquest;C&oacute;mo lo har&iacute;as con &eacute;l? &mdash;Me pregunt&oacute; K-Mena sin darme un respiro con curiosidad, y sin dejarme responder insisti&oacute; al decirme&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;O sea, quiero decir en qu&eacute; lugar te parecer&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo estar a solas con Nacho, hablando solo imaginariamente, por supuesto. &iquest;Ir&iacute;as a su casa y lo har&iacute;an en su cama? O&hellip; &iquest;Te dejar&iacute;as invitar a una habitaci&oacute;n de un motel como este?<\/p>\n<p>&mdash;Pues creo que lo m&aacute;s adecuado ser&iacute;a en un lugar que me ofrezca intimidad. S&iacute;, vendr&iacute;a con Nacho a un sitio como este. &mdash;Le contest&eacute; de inmediato y luego las dos guardamos un c&oacute;mplice silencio, que aprovech&eacute; para observar a m&iacute; alrededor, buscando el lugar m&aacute;s adecuado para relatarle mi imaginario encuentro sexual con nuestro compa&ntilde;ero de trabajo.<\/p>\n<p>&mdash;Las pesadas cortinas de terciopelo escarlata permanec&iacute;an completamente cerradas, brind&aacute;ndonos la intimidad necesaria, &ndash;cierro mis ojos y visualizo en mi mente aquella habitaci&oacute;n. &ndash; aunque detr&aacute;s de ellas no existiera realmente un ventanal sino una fr&iacute;a y alisada pared. Esperando a mi derecha, acomodado en una esquina de la habitaci&oacute;n, flanqueado por un ovalado espejo en la pared y encima de este, otro de forma circular adosado al techo, un &laquo;sill&oacute;n del amor&raquo;. Con las sinuosas curvas tapizadas en negro y rojo, similar al que de novios dimos tan buen uso tu y yo en tantas ocasiones, para saciar nuestras ganas de explorar nuestros cuerpos, entreg&aacute;ndonos completamente y obtener placeres m&aacute;s intensos, probando tantas posiciones como nos era posible, hasta alcanzar varios orgasmos durante las tres horas de alquiler. Sin embargo aquel, era un mueble al cual yo no le podr&iacute;a dar en esos momentos un uso adecuado con K-Mena, as&iacute; que la mejor opci&oacute;n para nuestra primera vez, seria utilizar el jacuzzi, as&iacute; que me dirig&iacute; hacia el ba&ntilde;o para abrir los grifos y ponerlo en funcionamiento.<\/p>\n<p>&mdash;Mira K-Mena, &ndash;le dije cuando regres&eacute; a su lado. &ndash; T&uacute; te vas a convertir en &eacute;l, en mi amante. Y juntas, vamos a recrear ese encuentro ficticio. Har&aacute;s exactamente lo que yo voy a ir diciendo, actuando como si esta fuera la primera vez que le fuera infiel a mi esposo junto a Nacho. &iquest;Vale?<\/p>\n<p>Abro mis ojos para encontrarme con el marr&oacute;n de los suyos, bien clavaditos a mi cara, esperando quiz&aacute;s que alg&uacute;n gesto le revele mi inter&eacute;s en que fuese con Nacho.<\/p>\n<p>&mdash;Y no cielo, no me mires as&iacute; pues yo no fui quien propuso que aquel juego fuera con &eacute;l. Adem&aacute;s, pens&eacute; que era la oportunidad perfecta para poder conocer si mi amiga estaba enterada de algo o eran solo imaginaciones m&iacute;as. &iquest;Continuo?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto, haz de cuenta que estas en el confesionario de una iglesia, declarando tus pecados para obtener la piadosa sentencia. &iexcl;Prosigue por favor!<\/p>\n<p>&mdash;Ok, entonces como te ven&iacute;a contando, le dije a ella&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Flaquis, antes que nada, necesitamos crear el ambiente adecuado. Es primordial que ambas estemos c&oacute;modas y nos pongamos en situaci&oacute;n. Presumamos que en esa hipot&eacute;tica cita, yo estuviera vestida justo como ahora, reci&eacute;n escapados los dos de la oficina. &iquest;Qu&eacute; cosas te imaginas que ese hombre tan diestro y aventurero como dices, me har&iacute;a ya estando aqu&iacute; los dos a solas?<\/p>\n<p>&mdash;Pues chikis, imagino que &eacute;l&hellip; &iquest;Te dar&iacute;a un beso? &mdash;Me respondi&oacute; segundos despu&eacute;s de meditarlo un poco.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;, s&iacute;. Es probable que nada m&aacute;s cerrar la puerta Nacho se me eche encima, me acorrale contra la pared y me bese. Y entonces flaquis&hellip; &iquest;A que estas esperando? &iexcl;Ven y me lo das! &mdash;Le orden&eacute;, y ella entre sorprendida e intimidada, se me acerc&oacute; con cautela.<\/p>\n<p>Noto a Camilo bastante interesado en mi relato, pero guardando un prudente silencio mientras fuma de manera apurada; por el contrario bebe su cerveza muy despacio y el caf&eacute; de sus ojos expectantes, escudri&ntilde;a cada mueca m&iacute;a. Intenta en silencio detallar mis emociones y por lo mismo se acomoda diferente sobre la arena, de medio lado recostado para descansar sus brazos y cambiar la posici&oacute;n de sus piernas, estir&aacute;ndolas. Y yo con algo de verg&uuml;enza, me dispongo a continuar relat&aacute;ndole lo que falta.<\/p>\n<p>&mdash;Vi como su rostro se colocaba directamente frente al m&iacute;o algo tensa, y tras cerrar sus ojos, ladee mi cara y temblorosos sus labios se juntaron lentamente con los m&iacute;os, ejerciendo una suave presi&oacute;n que dur&oacute; muy poco, como aquella vez en la piscina del hotel. Yo igualmente me encontraba nerviosa pero me sobrepuse y continu&eacute; en mi papel de instructora dominante.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;As&iacute; no! Hazlo con determinaci&oacute;n, con ganas y gusto. Metete en el papel de ser &eacute;l, el tipo de hombre conquistador y dominante que se supone desea &laquo;culiarse&raquo; a una mujer casada y prohibida como yo. &iquest;O es qu&eacute; Nacho no te ha dicho que le gustar&iacute;a llevarme a la cama y &laquo;culearme&raquo; hasta hacerme ver las estrellas?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Noooo! Con Nacho nunca hemos hablado de eso. No te ha mencionado chikis, lo juro. Solo escuch&eacute; alguna vez y sin querer, estando en el bar esperando a que Sergio me fuera a recoger, que le dec&iacute;a a Carlos lo mucho que le atraes, y que tarde o temprano, lograr&iacute;a seducirte y hacer cochinadas contigo. &mdash;Cada una de sus palabras, las pronunci&oacute; con una vocecita de ni&ntilde;a rega&ntilde;ada, aunque sent&iacute; que me hab&iacute;a respondido con franqueza, y yo con fingida despreocupaci&oacute;n le respond&iacute; m&aacute;s o menos as&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ah, ok. Disc&uacute;lpame flaquis, es que has insistido tanto con &eacute;l y adem&aacute;s como lo conozco, supuse que &eacute;l te hubiera hablado alguna vez de m&iacute; y de paso, como suele ser com&uacute;n en &eacute;l, fanfarronear diciendo que ya hab&iacute;a logrado calmar sus ganas de acostarse conmigo. &iexcl;Bueno sigamos en lo que est&aacute;bamos! &mdash;Le dije, ya saciada mi curiosidad.<\/p>\n<p>&mdash;Como no se decid&iacute;a, con mi mano izquierda la tom&eacute; por la cintura atray&eacute;ndola hacia m&iacute;, y con la derecha le acarici&eacute; con ternura su mejilla intentando calmarla, e inclinando mi cabeza un poco, y con mi boca entreabierta&hellip; &iexcl;La bes&eacute;!<\/p>\n<p>&mdash;Pude sentir la calidez de su aliento. Advertir su respiraci&oacute;n agitada cuando forc&eacute; la rendija de sus labios y toqu&eacute; su lengua h&uacute;meda varias veces con la m&iacute;a, hasta que finalmente ella se decidi&oacute; a enroscarla, entregada y m&aacute;s apasionada. &iexcl;Pufff! &mdash;Y se me escapa un suspiro al recordarlo, y el cual no logro ocult&aacute;rselo a Camilo.<\/p>\n<p>&mdash;El beso dur&oacute; bastante. Tanto tiempo que ambas probamos a recorrer externamente varias veces, cada uno de nuestros abullonados y carnosos labios, tan jugosos como apetecibles, lami&eacute;ndolos sin pausa. El superior suyo contra el inferior m&iacute;o, o al rev&eacute;s, lubric&aacute;ndolos con nuestras salivas; reteni&eacute;ndolos y estir&aacute;ndolos m&aacute;s de una vez con los dientes en una er&oacute;tica mordida, para continuar la labor de exploraci&oacute;n con nuestras bocas bien abiertas, abarcando por completo nuestras &laquo;cumbambas&raquo;, e incluso d&aacute;ndonos tiernos besitos sobre los parpados, hasta llegar a chuparnos la punta de nuestras narices.<\/p>\n<p>&mdash;Desaparecida ya su pena, y con sus nacientes jadeos floreciendo, decid&iacute; no desaprovechar la oportunidad y la abrac&eacute; con fuerza, descolgando mis manos hasta alcanzar sus firmes nalguitas, presion&aacute;ndolas y ara&ntilde;&aacute;ndoselas, jal&aacute;ndola hacia m&iacute; hasta poder juntar nuestras bubis y los vientres, frotando mi abultado pubis, continuamente contra su pierna, demostr&aacute;ndole igualmente mi creciente grado de excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ahora s&iacute;! &iexcl;As&iacute; si es como debe ser! &Eacute;ste s&iacute; es el macho que me va a poseer, y colmar&aacute; las ganas de sexo que me ha provocado con esos besos tan deliciosos e intensos, y con el que me voy a convertir en una esposa infiel. &mdash;Le dije tan pronto como nos apartamos para tomar un respiro.<\/p>\n<p>Y precisamente Camilo, todav&iacute;a de medio lado toma bastante aire. Su pecho desnudo se expande y el vientre se le hunde, pero no lo retiene en sus pulmones por mucho tiempo, y lo deja salir produciendo un curioso sonido que no puedo determinar si es de aceptaci&oacute;n o indignaci&oacute;n. Se le ha consumido el cigarrillo entre sus dedos sin darse cuenta, m&aacute;s pendiente de mis palabras y de mis gestos. Llevo de nuevo el pico de la botella de ron a mis labios resecos, para darme valor con un nuevo trago. Mi esposo por igual, levanta su mano con el vaso de la dorada cerveza y bebe, sabore&aacute;ndola parsimonioso. &iquest;Disfrutando de m&iacute; historia? &iexcl;No lo puedo asegurar, pero sea o no as&iacute;, continuar&eacute;!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Lo hice bien? &mdash;Me pregunt&oacute; K-Mena con timidez.<\/p>\n<p>&mdash;Shhhh, s&iacute;. &iexcl;Mucho! &ndash;Le respond&iacute; enseguida. &ndash; Pero recuerda flaquis, que ahora no eres tu quien est&aacute; aqu&iacute; conmigo. Estoy a solas con &eacute;l, y un amante tan experimentado, como suponemos que es Nacho, no romper&iacute;a el hechizo del momento haci&eacute;ndome esa pregunta tan tonta. Un hombre tan habituado a complacer a tantas mujeres, sabe reconocer de inmediato el nivel de excitaci&oacute;n que ha proporcionado con sus caricias y esos besos. Ese macho presumido y adiestrado, sin hablar o solicitar permiso, continuar&iacute;a el proceso de seducci&oacute;n, dando el siguiente paso. Cierra los ojos y usa tu imaginaci&oacute;n. &iquest;Adivinas cu&aacute;l es?<\/p>\n<p>&mdash;Justo antes de que ella pudiese responder, la melod&iacute;a de m&iacute; tel&eacute;fono m&oacute;vil son&oacute;, vibrando dentro de mi bolso. S&eacute; que no puse buena cara. &iexcl;Para que te voy a mentir! En ese preciso momento tu llamada era inoportuna, pero finalmente la tom&eacute; sorprendida, caminando hacia la esquina m&aacute;s apartada de la cama, recostando mi espalda contra la empapelada pared, para poder charlar con algo de privacidad en frente de ella. Sin embargo no dej&eacute; de mirarla y te salud&eacute; menos efusiva que de costumbre, eso s&iacute;, sin mencionar tu nombre, salud&aacute;ndote con un&hellip; &iexcl;Hola mi cielo! &iquest;C&oacute;mo te fue? &mdash;Y me asust&eacute; m&aacute;s por aquel imprevisto cambio de itinerario, por tu llamada fuera del horario que hab&iacute;amos previsto.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Medell&iacute;n? &iquest;Pero c&oacute;mo as&iacute;? &iquest;Acaso no ibas para el Choc&oacute;? &mdash;Pr&aacute;cticamente te acribill&eacute; con mis preguntas, desentendi&eacute;ndome por un breve instante de la compa&ntilde;&iacute;a y del lugar donde me encontraba, preocupada por tu situaci&oacute;n. Y extra&ntilde;ada por aquel cambio en tu itinerario, enseguida t&uacute; me respond&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Te escuch&eacute; en la voz, un tono de angustia! &ndash;Interrumpo a Mariana de s&uacute;bito. &ndash; Y te expliqu&eacute; que era necesario tomar el vuelo de all&iacute; hasta Nuqu&iacute;, pues desde Bogot&aacute; estaba todo copado por la alta demanda de turistas, colombianos y extranjeros, interesados en disfrutar aquella temporada del avistamiento de las ballenas jorobadas. Tontamente cre&iacute; aquella vez, que mi amorosa mujer se encontraba preocupada por el nuevo paradero de su esposo, pero ahora que me estas describiendo en donde estabas y para hacer con tu amiga lo que me imagino, me siento un completo est&uacute;pido, el tonto que no se enteraba de nada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero no me hagas caso y continua por favor! &mdash;Le digo ahora y observo como Mariana desplaza con los dedos sus cabellos, desde adelante hacia atr&aacute;s, deformando la alta onda sobre su frente, y avergonzada ante mi afirmaci&oacute;n, lleva la misma mano hasta su boca, para en un acto cotidiano en ella, pensativa desviar su mirada hacia el distante malec&oacute;n y morderse nerviosa, la punta de la u&ntilde;a del pulgar.<\/p>\n<p>&mdash;No pretendo ignorar alg&uacute;n detalle de mi pasado, pues mi intenci&oacute;n no es otra que ser lo m&aacute;s sincera que pueda contigo. No para que te duela o incomode, si no para que reconozcas que estoy siendo completamente honesta en mi arrepentimiento, al despejarte todas tus inc&oacute;gnitas, y al final de toda esta confesi&oacute;n, puedas darme un veredicto justo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues bien, aclarada tu situaci&oacute;n, con algo de intranquilidad termin&eacute; tu llamada dese&aacute;ndote un buen viaje y haciendo que me prometieras hacerme una videollamada en la noche, para que Mateo y yo pudi&eacute;semos verte y quedar m&aacute;s tranquilos. Pero igualmente, con la finalidad de no desaprovechar el tiempo de alquiler. K-Mena me observaba, sentada a un costado de la cama, con su semblante serio y en su mirada un halo de curiosidad.<\/p>\n<p>&mdash;Era mi marido, que como ahora ya sabes, se encuentra en otro de sus viajes de trabajo. Y esta llamada me ha hecho caer en cuenta de que deber&eacute; ser m&aacute;s precavida y silenciar los m&oacute;viles para que nadie me interrumpa mientras concluyo con mi imaginaria infidelidad. Apaga los tuyos tambi&eacute;n flaquis, y sigamos con lo nuestro. &iquest;Te parece? &mdash;K-Mena obediente se puso en pie, y de su bolso beige tom&oacute; tanto su m&oacute;vil personal como el empresarial, para silenciarlos.<\/p>\n<p>&mdash;Me arrim&eacute; a ella y sonriente tom&eacute; su mano. La llev&eacute; de nuevo hasta la cama y en la esquina nos sentamos, cada una de medio lado, y cerrando mis parpados, entre abr&iacute; mi boca ofreci&eacute;ndole la imagen de una mujer sedienta por volver a disfrutar de sus labios. Pero K-Mena ten&iacute;a otra idea metida en su cabecita, y comenz&oacute; por devorar con besos, la extensi&oacute;n lateral de mi cuello, al tiempo que su mano izquierda se colmaba con la redondez de mi teta derecha.<\/p>\n<p>&mdash;Con seguridad podr&iacute;a sentir la dureza de mi excitado pez&oacute;n, y jurar&iacute;a que con esa acci&oacute;n suya, mis piernas temblaban de ganas por estar ya abiertas. Entre tanto, permit&iacute; que su mano derecha explorara por debajo del borde de mi blusa, el camino desde el costado hasta mi ombligo. En alg&uacute;n momento, mientras nos com&iacute;amos las bocas, sus dedos intentaron sobrepasar la frontera de la pretina de mi minifalda, por lo cual le facilit&eacute; las cosas ahuecando mi abdomen, y por fin rozaron sus dedos la parte superior de mi tanga.<\/p>\n<p>&mdash; Ummm&hellip; &iexcl;Lo est&aacute;s haciendo muy bien! &iexcl;Sigue as&iacute; Nachito! &mdash;Le susurre al o&iacute;do y de pronto las dos nos quedamos petrificadas, mir&aacute;ndonos fijamente, y en seguida nos echamos a re&iacute;r, cayendo en cuenta de lo graciosas que aquellas palabras m&iacute;as, &ndash;verdaderas y sentidas&ndash; hab&iacute;an salido de mi boca con la intenci&oacute;n de premiarle a ella su buen papel de amante en nuestra mentirosa cita amorosa.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces K-Mena de improviso, engrosando la voz, en un chistoso intento por imitar a Jos&eacute; Ignacio, me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Bizcochote! Esto apenas es el comienzo. &iquest;Entiendes? No voy a dejar de saborear con mi boca, cada cent&iacute;metro de tu piel. &iexcl;Te voy a comer enterita, por todos tus rincones! &mdash;Y volvimos a carcajearnos las dos, hasta que las l&aacute;grimas asomaron en nuestros ojos y as&iacute;, luego de unos minutos tom&aacute;ndonos con las manos nuestros est&oacute;magos, recostadas una al lado de la otra, respiramos profundamente y callamos.<\/p>\n<p>&mdash;La pill&eacute; d&aacute;ndome un repaso y la mir&eacute;, pero no lo hac&iacute;amos a los ojos, cielo, si no a nuestras bocas. Se irgui&oacute; sobre mi rostro y con ansias me bes&oacute;. Me entregu&eacute; por completo a la sensaci&oacute;n de sentir el grosor de sus labios circulando nuevamente, h&uacute;medos sobre los m&iacute;os. Abr&iacute; la boca y le ofrec&iacute; mi lengua. Ya aprendida la lecci&oacute;n, con ternura la absorbi&oacute; al principio, luego con decisi&oacute;n la succion&oacute; y con ello provoc&oacute; qu&eacute; me dieran ganas de tocarla en medio de sus piernas, palp&aacute;ndole su cuquita por encima del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Sembraste vientos donde antes exist&iacute;a solo calma, era apenas l&oacute;gico que recogieras tempestades! &mdash;Le comento a Mariana, oblig&aacute;ndola a iluminarme con la mirada azul de sus esplendorosos ojos, que hasta hace un momento los hab&iacute;a mantenido distantes, &ndash;incluso hasta cubiertos por el velo de sus parpados descoloridos&ndash; durante algunos instantes rememorando aquella situaci&oacute;n con anhelo, pues not&eacute; que mientras lo narraba, dos coquetos par&eacute;ntesis se le hab&iacute;an formado en la comisura de sus labios, enmarcando una t&iacute;mida sonrisa. &iexcl;Le hab&iacute;a gustado besarse con esa mujer!<\/p>\n<p>Sin musitar palabra alguna, debatiendo mi razonamiento, Mariana toma de la cajetilla un cigarrillo y lo enciende inhal&aacute;ndolo dosificadamente. Ahora muy cerca de mi rostro, exhala el humo con su habitual elegancia y extra&ntilde;a calma. Levanta la mano izquierda con la botella aunada a ella, da medio giro a su mu&ntilde;eca y bebe un corto sorbo de ron. No deja transcurrir muchos segundos para fumar nuevamente, y sin demostrarme remordimiento alguno, contin&uacute;a habl&aacute;ndome con desconcertante normalidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Eso me encantar&iacute;a, papacito rico! &mdash;Le respond&iacute; as&iacute; a K-Mena, siguiendo el curso de nuestra actuada cita amorosa. Y s&iacute;, Camilo, ella comprendiendo la idea continu&oacute; en su rol de amante masculino, y encaram&oacute; por completo su cuerpo sobre el m&iacute;o. Con una mano desplaz&oacute; mis cabellos extendi&eacute;ndolos sobre el blanquecino cobertor, dejando desnudo mi cuello. Comenz&oacute; a pasear su boca entre abierta, ascendiendo por el con besitos espaciados, desde la clav&iacute;cula hasta por detr&aacute;s de m&iacute; o&iacute;do izquierdo, para detenerse y catar el l&oacute;bulo, sorbi&eacute;ndolo un poco, empap&aacute;ndomelo de su saliva.<\/p>\n<p>&mdash;Sent&iacute; muchas cosquillas, &ndash;sabes de sobra que me ocurre eso porque me lo has hecho&ndash; pero de all&iacute;, se ensa&ntilde;&oacute; su lengua al humectar de saliva los cart&iacute;lagos y hurg&oacute; su lengua con inclemencia en la concha de mi oreja, y aunque en ese momento al cerrar los ojos para disfrutar, tu imagen haci&eacute;ndome lo mismo se apareci&oacute; por mi mente, aquella evocaci&oacute;n no fue suficiente para arrepentirme por lo que estaba dej&aacute;ndome hacer, sintiendo muy rico y similar a lo vivido hasta entonces s&oacute;lo contigo, pero era er&oacute;ticamente diferente, pues a pesar de que en su carita los rasgos suyos tan inocentes y caracter&iacute;sticos segu&iacute;an presentes, aquel aspecto casto ya no habitaba en ella, y supongo que K-Mena en el m&iacute;o advertir&iacute;a lo mismo. &iexcl;Solo fogosidad y deseo! &Uacute;nicamente ganas de sexo, y por eso se difumin&oacute; tu imagen al abrir mis ojos y atreverme a decirle&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Es hora de que Nacho me desvista y observe por completo lo que tanto ans&iacute;a. &iexcl;La hermosa desnudez de la mujer prohibida que por fin se le va a entregar!<\/p>\n<p>&mdash;Comprendiendo mi orden, con desesperaci&oacute;n las manos de K-mena tensaron la tela de mi blusa por el frente, y sus finos dedos consiguieron desabotonar los tres botones restantes del costado izquierdo, dejando expuesta la piel de m&iacute; pecho y el sujetador blanco, con su coqueto encaje decorando el borde de las copas que cubr&iacute;an mis senos. Entre tanto los m&iacute;os con algo de dificultad, &ndash;sin dejar de observar el brilloso gris de luna en sus ojos&ndash; consiguieron desenganchar el garfio met&aacute;lico que aseguraba su pantal&oacute;n de lino, y bajarle la cremallera, esa s&iacute; sin aprieto alguno.<\/p>\n<p>&mdash;Pase&eacute; mis dedos por el borde el&aacute;stico de su braga y pude percibir en su respiraci&oacute;n la excitaci&oacute;n que le causaba aquello. Mi mano se aventur&oacute; a bajar un poco m&aacute;s, palpando y frotando suavemente su vulva por encima del calz&oacute;n. Estaba muy mojada, como yo. Imitando mis caricias, mientras continuaba encima de m&iacute;, d&aacute;ndome piquitos de lado a lado del cuello, baj&oacute; una mano y la introdujo por debajo de mi falda, en medio de mis muslos. La otra la manten&iacute;a entrelazada con la m&iacute;a, acalorada y sudorosa. &iquest;O era yo?<\/p>\n<p>&mdash;La cuesti&oacute;n cielo, es que K-Mena segu&iacute;a ara&ntilde;ando con sus u&ntilde;as la piel a una cuarta de mis rodillas, &ndash;exageradamente delicada para ser el amante afanado que supon&iacute;a ser&iacute;a Jos&eacute; Ignacio&ndash; por varios minutos sin decidirse a posarla sobre mi vulva, hasta que ya desesperada, le di la vuelta recost&aacute;ndola hacia el lado contrario a donde me encontraba yo, y sin perder el tiempo me apoder&eacute; de la tela de su pantal&oacute;n y lo deslic&eacute; hacia fuera, hal&aacute;ndolo de la cintura, besando un muslo y enseguida el otro, hasta llegar a los tobillos y detenerme all&iacute; para descalzarla con premura, lanzando sin mirar y a cualquier lugar, aquella prenda.<\/p>\n<p>&mdash;Embelesada con aquella imagen, me lanc&eacute; a tomarle de un pie, el derecho creo recordar, y lo bes&eacute;. Empec&eacute; por all&iacute;, la planta primero y despu&eacute;s su empeine, dejando que mi boca entreabierta recorriera palmo a palmo la piel de su pantorrilla hasta llegar a la ingle, esquivando la protuberancia carnosa del pubis, y sin apartar su calz&oacute;n, dej&eacute; que mis fosas nasales inhalaran el fuerte aroma de su excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Es hora de que obtengas tu premio y contemples lo que tanto has deseado ver. &mdash;Le dije, y con sensualidad me deshice de la blusa y el sujetador, d&aacute;ndole la espalda. Contoneando mis caderas y cubri&eacute;ndome los senos con el antebrazo izquierdo, le lanc&eacute; a la cara el sost&eacute;n, provoc&aacute;ndole una sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Por fin! D&eacute;jame verlas. &mdash;Me respondi&oacute; feliz, pero esa vez no simul&oacute; la voz de &eacute;l, sino que me habl&oacute; con la normal dulzura de su voz. Por lo tanto comprend&iacute; que al igual que Nacho, era igualmente un deseo reprimido en ella.<\/p>\n<p>&mdash;Apart&eacute; mi brazo con premeditada lentitud y con algo de soberbia, llev&eacute; mis manos hac&iacute;a atr&aacute;s, para deslizar la cremallera de la minifalda, dej&aacute;ndola caer a mis pies y quedar ante su mirada ardiente, desierta de atuendos, solamente con mi tanguita blanca. Era ya su turno, y no tuve necesidad de sugerirle u ordenarle nada. Tambi&eacute;n K-Mena ten&iacute;a ganas de que la observara desnuda, y el buzo de lana que cubr&iacute;a su torso fue levantado a dos manos, sac&aacute;ndoselo con facilidad por encima de la cabeza, revolcando su peinado, y qued&oacute; ante m&iacute; con un poco revelador brassier de crudo color crema, que no dud&oacute; ni un segundo en deshacerse de &eacute;l, y permanecer en las mismas condiciones que yo.<\/p>\n<p>Camilo sigue bebiendo de su vaso, pero ahora se recuesta de espaldas sobre la arena. Ya no me mira. Sus ojos caf&eacute;s observan el nublado cielo sobre nosotros por un instante, y los cierra. Cruza los brazos sobre su pecho, respira hondo y queda en aparente calma.<\/p>\n<p>&mdash;Ya al tenerla frente a m&iacute;, parcialmente desnuda, no pude contener mi femenina vanidad y mi inter&eacute;s de compararme. &mdash;Contin&uacute;o relat&aacute;ndole e igual que &eacute;l, mojo mis palabras con otro poco de ron y me estiro boca arriba con inmediatez. Junto mis parpados y me dejo llevar por las im&aacute;genes, rememorando aquella escena.<\/p>\n<p>&mdash;Su cuerpo es&hellip; &iquest;C&oacute;mo explic&aacute;rtelo? &iexcl;Tal vez menos obsceno y provocador que el m&iacute;o! El suyo me encant&oacute; por su juvenil delgadez e inocencia. El m&iacute;o creo, m&aacute;s curvil&iacute;neo y de por s&iacute; dotado de mayor sensualidad. Un cuerpo de mujer hecha y derecha, m&aacute;s acariciado o usado si lo quieres ver as&iacute;. Bello cuerpo de mujer, aunque algo pubescente. De complexi&oacute;n fibrosa y atl&eacute;tica, con su torso estrecho, naturalmente marcados los costados y los m&uacute;sculos del abdomen; atrayente me pareci&oacute; su ombligo, circular y protuberante, muy diferente al escondido m&iacute;o. Y las caderas estrechas, que apenas si bosquejan una sutil curvatura, quiz&aacute; debido a ello, la redondez prieta de sus nalgas bajo la tela de la ropa, no las hac&iacute;a tan visibles para los ojos que pugnaran por visualiz&aacute;rselas desvestida.<\/p>\n<p>&mdash;No as&iacute; sus senos de impresionante lozan&iacute;a y firme redondez, sin ser exagerados. &iexcl;Muy hermosos! De una bonita perfecci&oacute;n, formando un semic&iacute;rculo que altivo, descuelga su volumen por encima y ensombrece levemente las costillas. Los pezones m&aacute;s prominentes que los m&iacute;os, un tanto descentrados pero de un rosado tentador como el color de sus circulares areolas.<\/p>\n<p>&mdash;Clandestinos permanec&iacute;an nuestros pubis, ocultos bajo la tela de su calz&oacute;n de abuela y del triangulito de mi tanga. Quer&iacute;a verla desnuda por completo, pero reprim&iacute; las ganas y no hice el intento por exponer aquella parte de su anatom&iacute;a. Eso lo dej&eacute; para despu&eacute;s, ya que lo primordial era que K-mena disfrutara de la m&iacute;a, enfrascada en su papel de Nacho, y mientras recorr&iacute;a con sus ojos grises la blancura de mi piel, de pies a cabeza, ella aprendiera vi&eacute;ndome c&oacute;mo&hellip; &iexcl;Mamar una verga!<\/p>\n<p>Camilo se sobresalta por mi lenguaje soez, pero no me dice nada y tan sonrojada como apurada, aprovecho su silencio para continuar.<\/p>\n<p>&mdash;Falta un peque&ntilde;&iacute;simo detalle, flaquis, para que esta lecci&oacute;n sea completa. &mdash;Le dije sorprendi&eacute;ndola.<\/p>\n<p>&mdash;Me dirig&iacute; hasta el sill&oacute;n y de la caja extraje el arn&eacute;s junto a aquel real&iacute;stico falo de silicona, d&aacute;ndome vuelta enseguida para ense&ntilde;&aacute;rselo. Asombrad&iacute;sima qued&oacute; K-Mena al verlo, y mucho m&aacute;s cuando se lo entregu&eacute; en sus temblorosas manos, mientras yo me apresuraba a asegurar con las cintas negras su cintura, al igual que arrodillada, lo hice con las otras correas alrededor de sus muslos. Ataviada a medias, le ped&iacute; que me entregara el dildo para asegurarlo en el frontal anillo y al hacerlo, K-Mena me pregunt&oacute; con curiosidad&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;As&iacute; de grandes son los penes? Algo as&iacute; no me va a caber, chikis.<\/p>\n<p>&mdash;No todos, flaquis. Los hay peque&ntilde;os, medianos, grandes como este, y extra grandes como los de algunos actores porno. Y si, cr&eacute;eme que te lo vas a poder &laquo;comer&raquo; por completo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y as&iacute; lo tiene &eacute;l?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qui&eacute;n? &iquest;Nacho? &iexcl;Jajaja! Ni idea flaquis.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero t&uacute; se lo viste! &iquest;O fue una mentira lo que nos cont&oacute; aquella tarde, y no sucedi&oacute; nunca aquella broma pesada?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Eh, pues!&hellip; Lo ten&iacute;a delgado y circuncidado, muy blanco y con el glande ros&aacute;ceo. S&iacute;, &eacute;l me lo mostr&oacute; tal como se los cont&oacute;, pero lo ten&iacute;a fl&aacute;cido. Supongamos que lo puede llegar a tener a s&iacute; de largo, grueso y duro, pero ser&aacute; mejor que continuemos con lo nuestro. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;bamos? &mdash;Le pregunt&eacute; para no dejar que se nos bajara el nivel de excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;En que tienes unas tetas preciosas, bizcochote m&iacute;o! &mdash;Me dijo con aquella simulada voz gruesa, retomando su papel de Jos&eacute; Ignacio. Esa vez no me rei y menos ella, que aprovechando mi cercan&iacute;a, se apoder&oacute; por segunda vez en mi vida y en la suya, de la tibieza de mi teta izquierda, con su mano derecha.<\/p>\n<p>&mdash;Con sus labios y su lengua ensalivando la mitad de mi pecho, palpit&eacute; de sexual emoci&oacute;n, y por supuesto, mis dos hinchados senos despertaron pasiones irrefrenables en K-Mena, pues succion&oacute; como pudo, consumiendo entre su boca mis areolas, y mordisque&oacute; cuanto quiso la dureza de mis pezones, mientras mis dedos se hund&iacute;an entre sus cabellos, meci&eacute;ndoselos agradecida con sus atenciones.<\/p>\n<p>&mdash;Chikis, esteee&hellip; &iexcl;Tengo ganas de besarte alla abajo! &iquest;Ser&aacute; que puedo? &mdash;Inocentemente me pregunt&oacute; K-Mena, despu&eacute;s de tomarse un descanso.<\/p>\n<p>&mdash;A ver Nacho, que parte de&hellip; &iexcl;Nunca preguntes! &iquest;No entendiste? Solo t&iacute;rame a la cama y haz conmigo lo que deseamos, eres el macho, domina a tu hembra. &mdash;La rega&ntilde;&eacute; por su desatenci&oacute;n y enseguida simul&eacute; que, &ndash;extendiendo uno de sus brazos&ndash; me empujaba y me dejaba caer boca arriba y patiabierta en la cama. A horcajadas se acomod&oacute; encima m&iacute;o, para besarme una y otra vez. Y entre beso y beso me suplicaba perd&oacute;n por sus torpezas. La perdon&eacute; mentalmente, m&aacute;s sin embargo de forma f&iacute;sica, mi deseo era castigarla, pero me llev&eacute; la sorpresa de ver en su rostro de p&oacute;mulos sonrosados, la decisi&oacute;n de querer hacerme &laquo;la min&eacute;&raquo;, y por supuesto que la dej&eacute; abri&eacute;ndome para ella.<\/p>\n<p>&mdash;Sujet&oacute; mis piernas con ambas manos y corri&oacute; la tela blanca de mi tanga a un costado de mi cuquita, y pas&oacute; cautamente sus dedos sobre mi hendidura, acercando luego su boca y posar la punta de su lengua por todo el borde de mis labios mayores, e introduci&eacute;ndola con exquisita consistencia, recorri&oacute; desde mi cl&iacute;toris hasta la abertura de mi vagina. La tom&eacute; del cabello y apret&eacute; su cabeza contra mi entrepierna para que continuara lami&eacute;ndome, con algo de timidez al principio y luego con mayor soltura y presteza, succion&oacute; toda mi rajita.<\/p>\n<p>&mdash;Puedo recordar con claridad c&oacute;mo me hac&iacute;a sentir y vibrar, jadeando y gritando su nombre, el del hombre que tanto detestas, sin temor a que me escucharan, camareros o amantes pasajeros en el pasillo, tras la puerta de aquella habitaci&oacute;n, cuando logr&oacute; hacerme alcanzar el primer orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo mencion&eacute;, mi cielo. &ndash;Le digo, pues noto la mueca de disgusto en su rostro. &ndash; Pero no ocurri&oacute; por desearlo como lo estar&aacute;s suponiendo, sino para que K-Mena se emocionara y se metiera a&uacute;n m&aacute;s en el papel. Recuerda que era un juego que propuse y ella exclusivamente escogi&oacute; representar aquel papel. &iexcl;Otra m&aacute;s de mis est&uacute;pidas tonter&iacute;as!<\/p>\n<p>Y observo como Camilo levanta la cabeza, pienso que va a contradecir mis palabras con un movimiento negativo, pero sorprendentemente, tan solo lo hace para culminar con su cerveza de un solo trago y tomar de su cajetilla otro cigarrillo. Lo enciende y de nuevo regresa a su anterior posici&oacute;n, m&aacute;s un brazo lo acomoda por detr&aacute;s de su nuca, y con la otra se acomoda&hellip; &iquest;Un bulto en sus bermudas?<\/p>\n<p>Ya no queda mucho ron, es mejor guardarle un poco a mi esposo por si se decide a cambiar de sabor. Destapo una cerveza y bebo directamente de la botella un sorbo, y urgida por tener entre mis dedos algo para paliar mis nervios, tambi&eacute;n extraigo de la cajetilla m&iacute;a un cigarrillo, pero no lo prendo. Lo utilizar&eacute; como un juguete desestresante, ante lo que me falta por declararle.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora recuerdo como ech&eacute; para atr&aacute;s mis caderas, apartando su boca de mi vagina, pero ella continu&oacute; empecinada en seguir jugando con sus labios alrededor de los pliegues de mi vulva, hasta que despu&eacute;s de unos segundos, se levant&oacute; triunfante, manchada su boca de mis ambros&iacute;as, ech&aacute;ndose sobre m&iacute;, y yo, necesitada del sabor de su saliva mezclada con mi flujo, la bes&eacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;Ven Flaquis, te ense&ntilde;o algo. Un hombre, mi marido o Nacho, en estos momentos ya estar&iacute;a desesperado por abrirme las piernas y as&iacute; como estamos, meterme su pene. C&oacute;getelo con una mano y ll&eacute;valo hasta mi vagina. Haz que su hinchada cabeza, roc&eacute; mis labios. &Aacute;brelos con los dedos de tu mano libre y pasea el glande por la abertura de mi raja, de arriba para abajo y s&uacute;belo de nuevo hasta ejercer presi&oacute;n sobre mi cl&iacute;toris. &iexcl;Hazlo as&iacute; varias veces, hasta verme suspirar!<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; lo hizo, retirando con ambas manos mi tanguita. La fui guiando hasta donde ya no pod&iacute;a resistir m&aacute;s, y en serio le dije que ya me lo metiera dentro, tom&aacute;ndolo con una mano y con firmeza lo hundiera dentro de m&iacute;. Despu&eacute;s de algunos movimientos dubitativos de su cintura en intentos vanos por penetrarme, empez&oacute; a mover su cadera con mayor decisi&oacute;n y por fin pude sentir como me invad&iacute;a poco a poco, aquel pene artificial, imaginando que era uno de carne y hueso. El tuyo tan conocido y deseado, o el de Nacho, tan imaginado por las dos.<\/p>\n<p>&mdash;Acompas&eacute; el movimiento lento de sus caderas con las agitadas m&iacute;as, levantando mi culo y llevando la pelvis a su encuentro, al sentir cada invasi&oacute;n de aquella verga falsa en las paredes de mi vagina, introduci&eacute;ndomelo por completo, bajando despu&eacute;s las caderas hasta sentir la colcha bajo mis nalgas, y la longitud de aquel pene de pl&aacute;stico, retir&aacute;ndose tan solo unos cuantos cent&iacute;metros para regresar con mayor &iacute;mpetu, colmando con su grosor, todos los rincones de mi interior. Hasta que el sudor en nuestros rostros y por todos los poros de nuestro cuerpo, humedecidos los mechones de sus cabellos, y el chapoteo producido por el contacto de su vientre sobre el m&iacute;o, le record&oacute; a mi cuerpo mediante leves espasmos en mi vientre y electrizantes r&aacute;fagas de placer en mis muslos, que un nuevo orgasmo se avecinaba para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pude sentir como un escalofr&iacute;o recorr&iacute;a mi cuerpo, desde mis pies hasta el cuero cabelludo, y pr&aacute;cticamente me deshice frente a sus ojos, entre jadeos y gemidos. No aguant&eacute; mucho, por m&aacute;s que intent&eacute; demorar el cl&iacute;max, y un grito que amenazaba por escaparse de mi garganta, finalmente se escabull&oacute; cuando abr&iacute; la boca para tomar el aire que me faltaba, colmando de sonidos apasionados aquella habitaci&oacute;n, y alent&aacute;ndola a continuar penetr&aacute;ndome con ese falo de silicona, unos segundos m&aacute;s pero a mayor velocidad, y para ello de las nalgas con mis manos la obligu&eacute; a moverse con mayor rapidez.<\/p>\n<p>&mdash;Abr&iacute; los ojos para observar aquella escena, procurando retener en mis retinas lo que estaba sucediendo en medio de mis piernas, y me encontr&eacute; con la visi&oacute;n de su cabeza gacha y los ondulados cabellos tinturados de aquel rubio ceniza, libres y sueltos ocult&aacute;ndole el rostro, pues estaba embobada mirando como el glande de aquel ariete siliconado y brilloso por mis fluidos, se abr&iacute;a paso y luego sal&iacute;a con asfixiante rapidez, &ndash;para m&iacute; desesperado bienestar sexual&ndash; desde el refugio rosa y humectado de mi cuquita.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando K-Mena aumento el ritmo de aquel &laquo;mete y saca, saca y mete&raquo;, me di cuenta que tanto el di&aacute;metro como la extensi&oacute;n de su pezones hab&iacute;a aumentado ostensiblemente, haci&eacute;ndolos m&aacute;s perceptibles, tanto a mis ojos como a la dureza de los propios, que por momentos se rozaban entre s&iacute;, al brincar sus tetas hacia adelante y hacia atr&aacute;s, sincronizadas con el pendular de sus caderas sobre m&iacute; vagina, ya muy hinchada y abierta. Eso logr&oacute; que mi excitaci&oacute;n fuera increment&aacute;ndose por lo que le dije al o&iacute;do, aunque en verdad fue pr&aacute;cticamente grit&aacute;ndole&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Me est&aacute;s haciendo venir delicioso, papacito rico! &iexcl;Mu&eacute;vete m&aacute;s por favor y dame m&aacute;s duro! As&iacute;, Nachito, as&iacute;. P&iacute;chame m&aacute;s fuerte, sigue as&iacute;. &iexcl;H&uacute;ndeme bien esa vergota que tienes, porque estoy a punto de llegar! Y K-Mena se esmer&oacute;, ondulando su cintura con mayor rapidez hasta que alcanc&eacute; un prolongado orgasmo y despu&eacute;s de susurrarle al o&iacute;do un&hellip; &iexcl;Ufff, flaquis que rico me hiciste venir!, desfallec&iacute; bajo el peso de su cuerpo, con sus bonitas tetas pegaditas a las m&iacute;as, con los brazos extendidos sobre mi cabeza, y nuestras manos entrelazadas y sudorosas.<\/p>\n<p>&mdash;La pasaste muy bueno entonces esa tarde, mientras que yo me peleaba con el desesperante calor, la excesiva humedad del Choc&oacute;, y uno que otro mosquito, &ndash;que esquivaron burlonamente la palma de mi mano&ndash; mientras esper&aacute;bamos en el muelle tur&iacute;stico en Nuqu&iacute;, a que una vetusta lancha recogiera a nuestra delegaci&oacute;n, para que casi una hora despu&eacute;s, zarandeados por el fuerte oleaje durante el trayecto, pis&aacute;ramos tierra firme en aquella playa del corregimiento, y de all&iacute; caminar con nuestros trastos al hombro hasta el hotel. &mdash;Sin levantarse, ni tan siquiera ladear la cabeza hacia m&iacute;, Camilo refunfu&ntilde;a, sac&aacute;ndome los trapos al sol.<\/p>\n<p>&mdash;En serio que lamento mucho que te enteres de lo que hice con K-Mena, pero creo que de esta manera, franca y directa, es lo mejor. &mdash;Le respondo y enseguida doy otro sorbo a mi cerveza. Aspiro de nuevo mi cigarrillo y aprovecho este breve instante para recomponer la tela de mi falda, que por el viento ha descubierto bastante mis muslos, y medito sobre lo que me ha dicho.<\/p>\n<p>De nuevo y con raz&oacute;n, el sentimiento de culpabilidad me estremece, al igual que lo hace ahora esta brisa fr&iacute;a, pero as&iacute; fue como sucedieron las cosas, o casi todo, las dos primeras veces que lo enga&ntilde;&eacute;, y aunque la idea es no mentirle m&aacute;s, al menos debo maquillar un poco la verdad, suaviz&aacute;ndola con leves trazos de pasi&oacute;n y otro tanto de erotismo, &ndash;aunque mi mente lo visualice, en el fondo, como algo pornogr&aacute;fico&ndash; para que no le duela tanto mi infidelidad. Y sin dudarlo, me aviento a relatarle el final.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que nos quedamos dormidas algunos minutos, cansada yo de aquellos orgasmos y ella de proporcion&aacute;rmelos. Sobresaltada me levant&eacute;. No quer&iacute;a que aquella tarde se tornara mon&oacute;tona y aburridora, o que el desaliento se apoderara de nuestros cuerpos prontamente, as&iacute; que decid&iacute; llevarla conmigo hasta el ba&ntilde;o, &ndash;agarr&aacute;ndola por una mano y del falso pene&ndash; y sumergirnos en la reparadora calidez de las aguas del jacuzzi, liber&aacute;ndola de un probable desasosiego. Ninguna dec&iacute;a nada, y ese silencio denso, como el vapor t&oacute;rrido que flotaba sobre aquella semi-circular ba&ntilde;era formando una suave neblina, lo cort&eacute; de tajo al decirle&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ya es hora de que observes como se hace! &mdash;Y ella sin comprenderme hizo el intento de separar el dildo del cintur&oacute;n, m&aacute;s no era esa mi intenci&oacute;n. Por lo tanto apart&eacute; su mano con delicadeza y llev&eacute; ambas manos a su cintura para acomodar longitudinalmente mi vientre sobre aquella imitaci&oacute;n de verga, y as&iacute; de cerca, comenc&eacute; a toc&aacute;rsela imaginando que era&hellip; &iexcl;La suya!<\/p>\n<p>&mdash;Entonces le ped&iacute; que me alcanzara una de las toallas y se mantuviese de pie, para ense&ntilde;arle como se deb&iacute;a dar sexo oral al hombre para excitarlo, y coloqu&eacute;, &ndash;como testigo de mi decisi&oacute;n&ndash; la toalla sobre las ajedrezadas baldosas y me arrodill&eacute; sobre ella para empezar con la clase.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;M&iacute;rame bien, flaquis! Porque as&iacute; es como lo tendr&aacute;s que hacer despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;De manera muy tierna lo comenc&eacute; a besar, iniciando por la hinchada punta del falso glande, y sin dejar de mirarle a sus almendrados ojos grises, lo fui metiendo despacio en mi boca hasta donde pude hacerlo debido al tama&ntilde;o. Sobre aquella venosa superficie, &ndash;perdurando el olor y el sabor de mi cuquita&ndash; hice el transito habitual como lo he hecho contigo, recorriendo el tronco desde la base hacia el orificio de la uretra con mi lengua, simulando acariciar y plegar hacia atr&aacute;s, la tibia piel que lo deber&iacute;a de cubrir, mientras con la otra mano acariciaba por encima de la tela de la braga, su vulva, imaginando amasar los inexistentes test&iacute;culos y le indiqu&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Debes hacerlo m&aacute;s o menos as&iacute;, recorri&eacute;ndolo cent&iacute;metro a cent&iacute;metro, con tus labios y las manos. Y que sepas que en tu posici&oacute;n, un hombre cualquiera, como mi esposo o Nacho, mover&iacute;a el culo buscando atragantarme cuando tenga este pedazo de carne metido dentro de mi boca. &iexcl;Anda, papacito rico, mueve bien ese culo!<\/p>\n<p>&mdash;La puy&eacute;, y termin&eacute; la explicaci&oacute;n, manteniendo mi papel de instructora y amante infiel, mostr&aacute;ndole como mis labios rodeaban el grosor de esa verga, y sintiendo como el glande falso tocaba mi campanilla. Oprimi&eacute;ndole las nalgas con mis manos, la obligu&eacute; a moverse hacia adelante y luego hac&iacute;a atr&aacute;s, hasta que cogi&oacute; ritmo y confianza, foll&aacute;ndome la boca pero la verdad, cielo, sin prestarle a la felaci&oacute;n, demasiado entusiasmo.<\/p>\n<p>&mdash;Imagino que a Nacho le encantar&iacute;a &laquo;culiarte&raquo; nuevamente dentro del jacuzzi, as&iacute; que ser&aacute; mejor para las dos, meternos dentro. &iquest;No te parece? &mdash;Y sin esperar por mi respuesta a su propuesta, ella misma con prisa se retir&oacute; aquella braga mata-pasiones, dejando antes mis ojos la visi&oacute;n de su felpudo pubis, y con cuidado de no resbalarse, apoyada en mi antebrazo se introdujo hasta dejar su espalda semi-sumergida, apoyada contra la pared opuesta a la escalinata.<\/p>\n<p>&mdash;Suaves y tersos, el volumen de su par de senos los exhib&iacute;a ya sin verg&uuml;enza frente a m&iacute;, hinchadas la areolas, endurecidos y altivos los pezones, toda mojada la piel, brillaban m&aacute;s hermosos que nunca ante mis ojos. Y ya no me pude resistir a toc&aacute;rselos, sintiendo al tacto de mis dedos, su esponjosa firmeza y la dureza de sus pezones. &iexcl;Quer&iacute;a acarici&aacute;rselos m&aacute;s! Hasta que no aguant&eacute; y acercando mi boca, se los chup&eacute;, saboreando su salado sabor con mis labios, y milim&eacute;tricamente m&iacute; lengua se dio un paseo por toda aquella epidermis.<\/p>\n<p>&mdash;Suspiraba con sus ojitos cerrados, hasta que sorprendida por el toque que mi par de dedos, como torpedos lanzados por un oculto submarino navegando bajo las aguas burbujeantes del jacuzzi, impactaron con precisi&oacute;n en el medio de su raja, localizando de inmediato el apreciable cl&iacute;toris. Con circulares movimientos sobre su pepita, y separando sus protuberantes labios vaginales, con esmero la fui masturbando hasta que sus t&iacute;midos gemidos se convirtieron en un placentero lamento, y sus ojos se cerraron, tan firmes con la tensi&oacute;n que pude observar en sus dedos aferrados a mis hombros y de su boca abierta surgieron varias expresiones que me alegraron y asustaron a la vez.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Queee ricooo! &iexcl;Diosito santo, que delicia! Ummm&hellip; Cuanto hab&iacute;a so&ntilde;ado con esto. Te quiero mucho flaquis. Muchooo&hellip; &iexcl;Aghhh!<\/p>\n<p>&mdash;Mientras K-Mena recuperaba el aliento, cambi&eacute; de posici&oacute;n dentro del jacuzzi arrodill&aacute;ndome en frente de ella, y acerqu&eacute; mi boca a la suya con precauci&oacute;n, para besarla tiernamente por algunos minutos, y al separarnos le ped&iacute; que se estirara y pasara sus largas piernas por mis costados, levantando sus caderas para dejar sobre la superficie y a mi alcance, aquel m&aacute;stil de silicona con el fin de poder cumplir con una fantas&iacute;a m&iacute;a, y que no hab&iacute;a podido llevar a cabo contigo.<\/p>\n<p>Camilo abre los ojos s&uacute;bitamente, me mira asombrado echando la cabeza hacia atr&aacute;s y se sienta precitadamente, dando un vuelco a su vaso de cerveza y alej&aacute;ndose un poco de m&iacute;. Me da la impresi&oacute;n de que la piel de su rostro palidece, y en sus ojos observo las pupilas dilatadas, a la vez que un leve temblor sacude sus mand&iacute;bulas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 26<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&iquest;Vale m&aacute;s una imagen que mil palabras? Su blanca mano se aferra con firmeza al cuello de la botella y bebe. 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