{"id":42744,"date":"2023-07-31T22:16:43","date_gmt":"2023-07-31T22:16:43","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-07-31T22:16:43","modified_gmt":"2023-07-31T22:16:43","slug":"milf-coqueta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/milf-coqueta\/","title":{"rendered":"Milf coqueta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42744\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Fue en el m&oacute;dulo de &ldquo;Materiales&rdquo; del Diplomado sobre Decoraci&oacute;n de Interiores y Exteriores donde lo conoc&iacute;. De profesi&oacute;n arquitecto, desde un principio me gust&oacute; la forma de impartir los contenidos del m&oacute;dulo, a diferencia de otros expositores. Tambi&eacute;n influy&oacute; que en ese entonces esos contenidos me interesaban por razones laborales. En las clases se dirig&iacute;a por mi nombre, en atenci&oacute;n especial a mi persona, mir&aacute;ndome a los ojos con insistencia pero discretamente. Intercambi&aacute;bamos miradas y en algunas ocasiones sonrisas. Dir&iacute;a que desde un principio hubo un clik. En esa &eacute;poca trabajaba de medio tiempo en un despacho de arquitectos. Mi marido, en cambio, ten&iacute;a una jornada laboral de m&aacute;s de ocho horas. Con m&aacute;s tiempo libre, sin tener que cuidar a los hijos por ser mayores de edad, mi tiempo lo distribu&iacute;a como yo quer&iacute;a. Temprano iba al gimnasio; despu&eacute;s a trabajar y dos veces por semana en la tarde al Diplomado.<\/p>\n<p>En una ocasi&oacute;n, despu&eacute;s de clase, y aprovechando el inter&eacute;s que expres&eacute; por algunos contenidos del m&oacute;dulo (materiales y dise&ntilde;os: lo recuerdo muy bien), me dijo que estaba programado un Congreso-exposici&oacute;n en un par de meses. Pregunt&oacute; que si me interesaba me proporcionar&iacute;a despu&eacute;s la informaci&oacute;n completa. Le respond&iacute; que s&iacute;. Me complaci&oacute; su inter&eacute;s por mis inquietudes y la forma atenta en que se dirig&iacute;a a m&iacute;, independientemente de que me agradaba su personalidad. Era alto y bien proporcionado f&iacute;sicamente; siempre pulcro y arreglado en su vestir. Sin m&aacute;s inter&eacute;s que en el curso, esperaba con gusto esos d&iacute;as a la semana aunque, reconozco, me arreglaba m&aacute;s de lo normal esos d&iacute;as.<\/p>\n<p>Consciente o inconscientemente, entr&eacute; o &iquest;entramos?, sin propon&eacute;rmelo o propon&eacute;rnoslo, en el juego del coqueteo. Sin pretender involucrarme emocionalmente ni nada, pues ten&iacute;a claro que no exist&iacute;a inter&eacute;s en llegar a algo m&aacute;s. Por muy atractivo que me pudiera parecer, era consciente de los riesgos y los l&iacute;mites que deb&iacute;a establecer ante una situaci&oacute;n de este tipo para que no se malinterpretara y m&aacute;s en mi condici&oacute;n de mujer casada. En ese sentido y por el simple placer y emoci&oacute;n que aporta el disfrutar de esos momentos compartidos, sin perseguir ninguna otra meta que no fuera sentirme, en mi caso, todav&iacute;a atractiva y valorada a mi edad fue que entr&eacute; en dicho juego. Simplemente no me negu&eacute; al juego de coqueteo y sentir que todav&iacute;a pod&iacute;a tener poder de seducci&oacute;n. Casi cincuentona, con varios a&ntilde;os de casada, satisfecha sexualmente y emocionalmente con mi marido, no sent&iacute;a necesidad de algo en particular, sino m&aacute;s bien, me sent&iacute;a satisfecha conmigo misma, pero no me cerraba a experimentar sensaciones nuevas. Aunque el coqueteo se limitaba a miradas, sonrisas, y conversaciones sobre intereses comunes, siempre terminaba despidi&eacute;ndome diciendo &ldquo;me espera mi marido&rdquo;.<\/p>\n<p>En las &uacute;ltimas sesiones, y como parte del juego, empec&eacute; a sentarme en la fila de adelante. Me vest&iacute; de diferentes formas, tanto formal como informal pero siempre discreta. Reconozco que me complac&iacute;a sentir sus miradas, sobre todo por no ser insistentes. Ni siquiera compartimos tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Cuando ya faltaban pocas sesiones para que finalizara el curso me arregl&eacute; de otra manera: me alaci&eacute; el cabello, me pint&eacute; un poco m&aacute;s. Por ejemplo, una tarde me puse una falda corta pero con medias negras, con tacones y una blusa color azul pastel. En esa ocasi&oacute;n sent&iacute; m&aacute;s sus miradas que de costumbre, pues nunca me hab&iacute;a presentado a clase vestida de esa manera. Cuando cruzaba las piernas sent&iacute;a su nerviosismo entre que deseaba mirarme y no. En consonancia con el juego, ese d&iacute;a no me qued&eacute; a conversar despu&eacute;s de la clase, termin&oacute; y me retir&eacute;. Cuando me desped&iacute; junto a los dem&aacute;s compa&ntilde;eros con un &ldquo;hasta luego&rdquo;, se sorprendi&oacute; pues pensaba que me iba a quedar como en otras ocasiones. Esa noche hab&iacute;a acordado ir a cenar con mi marido por un aniversario m&aacute;s de nuestro matrimonio y por supuesto que hab&iacute;amos festejado con una gran noche de sexo.<\/p>\n<p>De igual manera, y como parte del juego, el pen&uacute;ltimo d&iacute;a de clase me pint&eacute; un poco m&aacute;s y me puse la misma falda negra corta, con tacones, pero sin medias y una blusa blanca. Llegu&eacute; antes de la clase y me sent&eacute;, como lo hab&iacute;a hecho en clases pasadas, en la fila de adelante. Cuando lleg&oacute; y me vio sentada con las piernas cruzadas y sin medias, percib&iacute; nuevamente su nerviosismo. Mis piernas blancas llamaban m&aacute;s la atenci&oacute;n que con las medias negras. Salud&oacute; a todos. Desarroll&oacute; su clase pero su mirada regresaba frecuentemente a m&iacute;. Esta clase fue diferente, no fue como las otras, pues estaba desconcentrado y se iba de un tema a otro tema. Tampoco me qued&eacute; al final de esa clase, m&aacute;s bien me sal&iacute; antes, desconcert&aacute;ndolo, supongo, todav&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>Finalmente lleg&oacute; el &uacute;ltimo d&iacute;a de clase del m&oacute;dulo. Recuerdo que ese d&iacute;a mi marido ten&iacute;a una cita de trabajo en Cuernavaca a mediod&iacute;a y hab&iacute;a programado regresar hasta el d&iacute;a siguiente. Ese d&iacute;a amaneci&oacute; con mucho calor. Me duch&eacute; dos veces, en la ma&ntilde;ana y antes de irme a la clase de la tarde. En la ma&ntilde;ana, al despertar, mi marido me hab&iacute;a despertado con su miembro pegado a mis nalgas, abraz&aacute;ndome por detr&aacute;s. Sentir la dureza de su miembro me excit&oacute;. Despu&eacute;s cambi&oacute; de posici&oacute;n coloc&aacute;ndose boca arriba y yo descans&eacute; mi cabeza en su pecho. Luego mi mano derecha empez&oacute; acariciar su torso y poco a poco fue bajando hasta llegar a su miembro. Lo empec&eacute; a acariciar encima de su trusa, de diferentes maneras, con mis dedos, con mi mano completa&hellip; despu&eacute;s, como tantas veces, por debajo de su trusa, sintiendo ya su humedad. Esto me excit&oacute; m&aacute;s. Sent&iacute; deseos tanto de que me penetrara como de hacerle sexo oral. Prefer&iacute; lo primero.<\/p>\n<p>Me coloqu&eacute; encima de &eacute;l, hice a un lado mi tanga amarilla y acomod&eacute; su miembro en mi vagina. Como chorreaba de humedad su miembro no hubo necesidad de ir por el gel lubricante. Empec&eacute; a cabalgar, de arriba hacia abajo; despu&eacute;s inici&eacute; un movimiento en c&iacute;rculos sobre la punta de su miembro y sent&iacute; como aumentaba su excitaci&oacute;n. Me detuve un poco, no quer&iacute;a que eyaculara tan pronto. Tambi&eacute;n yo deseaba gozar, sin embargo, no pudo contenerse y eyacul&oacute; al poco tiempo. Me segu&iacute; moviendo pero su miembro ya no estaba completamente erecto. Me qued&eacute; con deseos de gozar m&aacute;s. No disfrut&eacute; como hubiese querido y cuando esto sucede, quedo caliente. As&iacute; estuve ese d&iacute;a, demasiado caliente, por lo que consider&eacute; masturbarme con mi juguete sexual. No quer&iacute;a esperar hasta el otro d&iacute;a a que llegara mi marido para tener intimidad con &eacute;l. Pero record&eacute; que era la &uacute;ltima clase. Me pareci&oacute; que el sentirme caliente podr&iacute;a ayudar a experimentar algo diferente bajo la din&aacute;mica del juego de la coqueter&iacute;a con el profesor.<\/p>\n<p>Me volv&iacute; a ba&ntilde;ar en la tarde. En la ducha me toqu&eacute; y consider&eacute; nuevamente masturbarme, me sent&iacute;a muy excitada, pero no lo hice. Me depil&eacute; el pubis. Me unt&eacute; crema en todo el cuerpo. No sab&iacute;a que ponerme de ropa. Fui al caj&oacute;n para sacar mi ropa interior. Como repertorio la puse en la cama para escoger. Respecto de si ponerme una falda, un vestido o un pantal&oacute;n para esa &uacute;ltima clase no sab&iacute;a qu&eacute; elegir, pues no quer&iacute;a enviar mensajes equivocados o mostrarme muy expl&iacute;cita, sino insinuar de manera sutil. Como la tarde todav&iacute;a estaba c&aacute;lida, pens&eacute; en un vestido corto con los hombros descubiertos, pero como ya me hab&iacute;a puesto faldas y vestidos cortos, mejor opt&eacute; por un vestido largo, ajustado, de licra, floreado, color azul celeste, con los hombros descubiertos y de largo hasta los tobillos, ce&ntilde;ido de arriba, pegado a las caderas y un poco suelto de abajo. Pens&eacute; en unos zapatos bajos, pero me ve&iacute;a muy casual.<\/p>\n<p>Decid&iacute; ponerme unos zapatos con tacones altos. Me recog&iacute; el cabello. Me vi en el espejo y me gust&oacute; como me ve&iacute;a. Los tacones altos resaltaban mis curvas al igual que mi trasero. Consider&eacute; cambi&aacute;rmelo, pues cuando me mir&eacute; al espejo y camin&eacute; un poco not&eacute; como mis nalgas se mov&iacute;an a cada paso. Pero record&eacute; que cuando compr&eacute; este vestido ven&iacute;a incluido un sweater largo o coordinado, como tambi&eacute;n se le llama, de color azul celeste tambi&eacute;n. De tal manera que no llamara tanto la atenci&oacute;n. Me gustaba la textura de este vestido, pues a pesar de ser muy delgada la tela, &eacute;sta no se transparentaba, por lo que generalmente, cuando me lo pon&iacute;a, era sin ropa interior.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; la &uacute;ltima clase. En esta ocasi&oacute;n no me sent&eacute; en la fila de adelante sino en medio, lo que le sorprendi&oacute; nuevamente cuando lleg&oacute;, pues siempre que llegaba al sal&oacute;n sent&iacute;a como su mirada me buscaba en la primera fila. Cuando termin&oacute; la clase esper&eacute; un momento mientras se desocupaba con otras compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros. Ya despu&eacute;s me dijo que hab&iacute;a olvidado el programa del Congreso-exposici&oacute;n en su auto y que lo acompa&ntilde;ara para que me lo entregara.<\/p>\n<p>Fuimos a su auto y me entreg&oacute; el programa y me dijo que podr&iacute;amos ir juntos al evento pues &eacute;l conoc&iacute;a a algunos de los expositores. Le respond&iacute; que ser&iacute;a interesante. Despu&eacute;s me pregunt&oacute; si ten&iacute;a tiempo y s&iacute; pod&iacute;amos ir a tomar algo esa tarde noche. Le dije que no exist&iacute;a inconveniente de mi parte, pues y, deliberadamente, mientras le ofrec&iacute;a una sonrisa p&iacute;cara y mir&aacute;ndolo a los ojos, le dije: &ldquo;mi marido sali&oacute; de viaje y regresa ma&ntilde;ana&rdquo;. Sonr&iacute;o y me dijo que para no irnos en dos autos nos fu&eacute;ramos en el suyo y que despu&eacute;s regresar&iacute;amos por el m&iacute;o.<\/p>\n<p>Fuimos al restaurante-bar giratorio del WTC que se encuentra en el &uacute;ltimo piso. La conversaci&oacute;n fue amena, hablamos de diferentes temas. Sabiendo, supongo, del juego que est&aacute;bamos jugando, el coqueteo era muy sutil, nos mir&aacute;bamos y nos re&iacute;amos. Como a las dos horas escuch&eacute; un mensaje en el tel&eacute;fono: era de mi marido, dici&eacute;ndome que hab&iacute;an cambiado los planes y que llegar&iacute;a a casa antes de las once de la noche. Le dije que me ten&iacute;a que ir antes pues mi marido hab&iacute;a decidido llegar el mismo d&iacute;a. Pidi&oacute; inmediatamente la cuenta y dijo que no hab&iacute;a problema. Esto me gust&oacute; pues no expres&oacute; molestia ni nada, tampoco me presion&oacute; para quedarnos m&aacute;s tiempo. Divorciado y con 11 a&ntilde;os menos que yo, lo percib&iacute; sincero en todo lo que me dijo. Antes de salir del restaurante cada quien fue al ba&ntilde;o. Cuando sal&iacute; sent&iacute; mucho calor. Pens&eacute; en quitarme el sweater pero no quer&iacute;a llamar la atenci&oacute;n. Rumbo a los elevadores me pregunt&oacute; si no ten&iacute;a calor, le respond&iacute; que s&iacute;. (En el ba&ntilde;o me quit&eacute; el sweater pero despu&eacute;s me vi en el espejo y la verdad consider&eacute; que hab&iacute;a exagerado con esos tacones, pues resaltaban demasiado mis curvas y mis nalgas). Entonces me pregunt&oacute; que si no ten&iacute;a m&aacute;s calor con el sweater. Me lo quit&eacute; y &eacute;l se quit&oacute; el saco. Despu&eacute;s de unos breves pasos caminando, me percat&eacute; como unos hombres me voltearon a ver.<\/p>\n<p>El edificio era de 50 pisos, as&iacute; que ten&iacute;amos que bajar por el elevador. Hab&iacute;a demasiada gente y no quer&iacute;a demorarme m&aacute;s de lo debido, pues quer&iacute;a llegar a casa antes de mi marido. Logramos entrar apenas al elevador de tanta gente que sub&iacute;a y bajaba casi al mismo tiempo, pues el otro elevador estaba descompuesto. Ya en el elevador, completamente lleno y con mucho movimiento, &eacute;l termin&oacute; por quedar detr&aacute;s de m&iacute;. Sent&iacute;a su respiraci&oacute;n en mi cuello y la fragancia de su loci&oacute;n. Me gust&oacute; su aroma. De repente me dijo que si pod&iacute;a poner sus manos sobre mis hombros. Parec&iacute;a inc&oacute;modo: su espalda casi se &ldquo;incrustaba&rdquo; en la pared de metal del elevador por tanta gente. Voltee a verlo, sonre&iacute; y con la cabeza asent&eacute; que s&iacute;.<\/p>\n<p>El elevador se deten&iacute;a casi en cada piso pero nadie bajaba y todos segu&iacute;amos apretujados, como si fu&eacute;ramos en el metro en una hora pico. Ante tal situaci&oacute;n y no por &eacute;l, sent&iacute;a como mi cuerpo se pegaba m&aacute;s al suyo mientras m&aacute;s personas entraban al elevador. Irremediablemente sent&iacute; su bulto casi pegado a m&iacute; trasero. La tela delgada del vestido provocaba una sensaci&oacute;n demasiado cercana. Record&eacute; esa ma&ntilde;ana el miembro de mi marido pegado a mis nalgas tambi&eacute;n, pero erecto y en otra posici&oacute;n y yo con una tanga puesta. Ahora otro miembro estaba pegado a mis nalgas. Supuse que se estar&iacute;a excitando, pues sent&iacute; como su respiraci&oacute;n se entrecortaba un poco. Sal&iacute;a gente y entraba. Hab&iacute;a momentos en que nos separ&aacute;bamos para despu&eacute;s estar otra vez pegados. Pens&eacute; que sin los zapatos altos que tra&iacute;a no se hubiera dado esta coincidencia. Me sorprend&iacute; como se humedec&iacute;a mi vagina de inmediato, algo ya inusual por m&iacute; edad. Disfrut&eacute; nuevamente la sensaci&oacute;n de humedad en m&iacute; vagina. Me sent&iacute; m&aacute;s sensual al saber y sentir que no tra&iacute;a ropa interior. Esto, debo decirlo, me excit&oacute;. Cuando llegamos al piso del lobby, baj&oacute; casi la mitad de la gente. Al haber m&aacute;s espacio me separ&eacute; un poco de &eacute;l. Baj&oacute; sus manos de mis hombros pero las coloc&oacute; alrededor de mi cintura. No me opuse.<\/p>\n<p>Entonces sent&iacute;, ya no su bulto, sino su miembro, completamente erecto, ligeramente pegado a mis nalgas. Al sentirlo me separ&eacute;. Cerraron las puertas. Sutilmente me acerc&oacute; hacia &eacute;l con la fuerza de sus brazos. Dud&eacute; en aceptar la propuesta impl&iacute;cita. Sin embargo, acept&eacute; y nuevamente mi cuerpo se junt&oacute; al suyo. Con la fuerza de sus brazos hizo que me pegara a su cuerpo. Para continuar con el juego del coqueteo, voltee mi cabeza para mirarlo a los ojos y al mismo tiempo frot&eacute; mis nalgas en su miembro. Ambos nos sonre&iacute;mos.<\/p>\n<p>Finalmente llegamos al piso donde se encontraba el estacionamiento y nos dirigimos a su autom&oacute;vil. Me abri&oacute; la puerta para subirme al auto, y despu&eacute;s le dio la vuelta para dirigirse a la puerta del conductor. La humedad no cesaba, sent&iacute;a como resbalaba un l&iacute;quido pegajoso al interior de mis muslos. A pesar de lo excitada, con mi coraz&oacute;n latiendo m&aacute;s de lo debido, me control&eacute;. Ya en el volante, encendi&oacute; el auto y nos dirigimos al estacionamiento de la escuela donde se encontraba mi auto. Llegamos. Se estacion&oacute;. Baj&oacute;, y dio la vuelta al auto para abrirme la puerta. Me ofreci&oacute; su mano para bajar, la acept&eacute;. Caminamos a mi auto. Abr&iacute; la puerta y antes de subirme nos despedimos con un breve beso en la mejilla, mientras me dec&iacute;a al o&iacute;do &ldquo;fue un placer tu compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;. Le respond&iacute; &ldquo;para m&iacute; tambi&eacute;n&rdquo;. Se acerc&oacute; a m&iacute;, pretendiendo abrazarme, pero me retir&eacute; de &eacute;l sin rechazarlo y opt&eacute; por despedirme. Solo me dijo que esperaba verme el d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n del Congreso-exposici&oacute;n: &ldquo;Espero poder ir&rdquo;, le respond&iacute;. Ya en mi auto, frente al volante y antes de arrancar, nos despedimos ofreci&eacute;ndonos una sonrisa.<\/p>\n<p>En el trayecto a mi casa pasaron por mi mente muchas cosas. Desde cierto arrepentimiento por lo que hab&iacute;a hecho, hasta pensar en que pude haber llegado a m&aacute;s con lo excitaba que estaba. Llegu&eacute; a casa. Ya hab&iacute;a llegado mi marido.<\/p>\n<p>Me pregunt&oacute; que de donde ven&iacute;a, y por qu&eacute; tan arreglada. Le dije que hab&iacute;a sido el &uacute;ltimo d&iacute;a de clase del diplomado y que se hab&iacute;a organizado una reuni&oacute;n por ese motivo y que hab&iacute;a aceptado la invitaci&oacute;n. No entr&eacute; en detalles. Tra&iacute;a una botella de vino y me dijo que bebi&eacute;ramos una copa. Cuando terminamos nos levantamos y me dijo que le excitaba verme vestida as&iacute;, con ese vestido y que con esos tacones resaltaban mis curvas y mis nalgas, pues nunca me los hab&iacute;a puesto con ese vestido. De repente me abraz&oacute; por detr&aacute;s. Sent&iacute; su bulto en mis nalgas. Al sentirlo record&eacute; la situaci&oacute;n del elevador. Empez&oacute; a besarme el cuello, lo que me excit&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s. Su miembro empez&oacute; a crecer, estando ya duro me lo restregaba en mis nalgas. Volv&iacute; a recordar que hac&iacute;a unos minutos otro miembro estaba pegado a mis nalgas y esto me excit&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s: saber lo que provocaban mis nalgas con ese vestido.<\/p>\n<p>Voltee a verlo y nos besamos. Luego nos abrazamos de frente y empez&oacute; a acariciar mis nalgas sobre el vestido, busc&oacute; el resorte de mis calzones y se dio cuenta de que no tra&iacute;a ropa interior. Nos empezamos a excitar y me dijo que subi&eacute;ramos a la recamara. Ya en la recamara me pregunt&oacute; que como quer&iacute;a que me cogiera: no dud&eacute; en decirle que por detr&aacute;s. Me acerqu&eacute; a la cama, sub&iacute; mis rodillas y puse mis las palmas de mi manos al frente. Entonces levant&oacute; mi vestido y mientras acariciaba mis nalgas, mis muslos y mis pantorrillas y luego el interior de mis muslos, sinti&oacute; mi humedad y me pregunt&oacute; porque no me hab&iacute;a puesto bragas si sab&iacute;a que no iba a estar con &eacute;l ese d&iacute;a. Le respond&iacute; que todo el d&iacute;a hab&iacute;a estado caliente, que me hab&iacute;a dejado deseosa desde la ma&ntilde;ana y que hab&iacute;a decidido no ponerme ropa interior para sentirme sexy.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a sentir la urgencia de que me penetrara. Pero antes toc&oacute; con sus dedos m&iacute; vulva y sinti&oacute; mi humedad excesiva. &ldquo;Est&aacute;s muy mojada&rdquo;, me dijo, preguntando &ldquo;por qu&eacute;&rdquo;. &ldquo;Me excita tu verga restreg&aacute;ndose en mis nalgas&rdquo;, le respond&iacute; (sabiendo que le excita que le hable de esa manera), pero sin saber que, con mi autorizaci&oacute;n, le hab&iacute;a ofrecido la carnosidad de mis nalgas a otro hombre, quien con su atractivo, discreci&oacute;n, seducci&oacute;n me hab&iacute;a provocado esa humedad, como hac&iacute;a mucho tiempo no me suced&iacute;a. Entonces le dije: &ldquo;No hace falta el gel lubricante, pen&eacute;trame&rdquo;.<\/p>\n<p>Me penetr&oacute; suavemente pero no totalmente y despu&eacute;s se retir&oacute; y continu&oacute; con sus dedos hurgando mi vagina y luego mi cl&iacute;toris, todo ello magistralmente, sin prisa y delicadamente, como bien sabe lo que me gusta. Mi excitaci&oacute;n empez&oacute; a aumentar, &eacute;l lo sent&iacute;a perfectamente pues identific&oacute; el instante perfecto y empez&oacute; a penetrarme. No me envest&iacute;a, lo hac&iacute;a suavemente, por lo que mi gozo se iba acumulando. Sent&iacute;a su miembro y su erecci&oacute;n firme. Me sorprendi&oacute; que su miembro se mantuviera m&aacute;s r&iacute;gido de lo normal, sin la urgencia de eyacular. Entonces le dije que no se moviera, que se mantuviera quieto. Yo empec&eacute; a mover mis caderas en forma circular y &eacute;l coordinaba el movimiento con sus manos en mis caderas. Me estaba gustando hasta que, continuando con el mismo movimiento, sacaba un poco mi vagina de su miembro para concentrarme en su punta, del tal manera que sent&iacute; como su excitaci&oacute;n aumentaba y como ven&iacute;an en camino sus fluidos. En ese preciso instante yo tambi&eacute;n sent&iacute; como iba en camino a un fabuloso orgasmo, despu&eacute;s de estar todo el d&iacute;a caliente y estar coqueteando con otro hombre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Fue en el m&oacute;dulo de &ldquo;Materiales&rdquo; del Diplomado sobre Decoraci&oacute;n de Interiores y Exteriores donde lo conoc&iacute;. De profesi&oacute;n arquitecto, desde un principio me gust&oacute; la forma de impartir los contenidos del m&oacute;dulo, a diferencia de otros expositores. Tambi&eacute;n influy&oacute; que en ese entonces esos contenidos me interesaban por razones laborales. 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