{"id":42746,"date":"2023-08-01T03:33:01","date_gmt":"2023-08-01T03:33:01","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-01T03:33:01","modified_gmt":"2023-08-01T03:33:01","slug":"de-comprar-un-colchon-a-estrenarlo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-comprar-un-colchon-a-estrenarlo\/","title":{"rendered":"De comprar un colch\u00f3n a estrenarlo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42746\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era una tarde noche de verano, como cada viernes, mi amigo y yo compart&iacute;amos una cerveza en el bar local, con la encomienda que la mayor&iacute;a de las veces por esos tiempos nos manten&iacute;a enfocados: follar a una nueva chica entre los dos.<\/p>\n<p>&iexcl;Y no era para menos! Hab&iacute;amos ya tenido algunos encuentros con chicas que &eacute;l frecuentaba, y aunque era claro que eventualmente cada una de ellas se encontrar&iacute;an cogiendo duro con &eacute;l, no era precisamente lo que nosotros esper&aacute;bamos. Nuestro objetivo era (despu&eacute;s de depurar nuestro discurso y nuestra t&eacute;cnica) convencerlas de tener una experiencia con los dos.<\/p>\n<p>El juego era simple, yo fung&iacute;a como un desinteresado intelectual, haciendo preguntas raras, a veces inc&oacute;modas pero justas y en el l&iacute;mite de lo decente; ten&iacute;amos claves secretas, para quitarle atenci&oacute;n, para subir el tono, para bajarlo, para sacarla de control y por supuesto&hellip; para proponer nuestras intenciones, veladas en un sutil juego de desinter&eacute;s y de erotismo extra&ntilde;o, fresco e indescriptiblemente irresistible.<\/p>\n<p>Fue as&iacute; como logramos de forma hollywoodense hacernos de un rol en los encuentros que realmente eran de amistad pura, en su mayor&iacute;a.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de este contexto, he de contarles la historia que hasta ahora es la preferida de mi memoria para pasar del estado intelectual, sobrio y educado al animal sin control que las mujeres desean para desquitar una buena noche casual.<\/p>\n<p>Como les dec&iacute;a, queridas lectoras; est&aacute;bamos en un bar, casi resignados a pasar el resto de la noche inhalando coca&iacute;na, bebiendo cerveza y platicando sobre teor&iacute;as de conspiraci&oacute;n e ideas alocadas que seguramente continuar&iacute;an hasta el amanecer.<\/p>\n<p>De repente, mi amigo pidi&oacute; &aacute;gilmente la cuenta. Como si alguien o algo lo estuviera presionando. Se ve&iacute;a nervioso y ansioso, tan ansioso que se levant&oacute; y antes de que llegara la cuenta, fue a pagar a la caja.<\/p>\n<p>Le pregunt&eacute; por lo que le pasaba, y &eacute;l simplemente se conten&iacute;a y me sacaba &ldquo;la vuelta&rdquo;. Lo m&aacute;s que dijo fue: &ldquo;tenemos que llegar a la casa en 20 minutos&rdquo;.<\/p>\n<p>La cuenta se pag&oacute;, subimos al coche y en menos de 15 minutos est&aacute;bamos metiendo una ronda de cervezas en el refrigerador de su casa, tomando asiento y calmando las ansias.<\/p>\n<p>Una vez logrado el cometido de estar en casa, volv&iacute; a preguntar lo que pasaba, y justo cuando &eacute;l estaba dispuesto a explicarme, son&oacute; el tel&eacute;fono, anunciando la llegada de una visita&hellip;<\/p>\n<p>El misterio prevalec&iacute;a, prefer&iacute; esperar a saber qu&eacute; estaba por pasar, mientras ve&iacute;a a mi amigo caminar de un lado a otro como le&oacute;n enjaulado, pensando y pensando como nunca le hab&iacute;a visto antes.<\/p>\n<p>El timbre son&oacute;, &eacute;l abri&oacute; la puerta y entr&oacute; una mujer que definitivamente no era del tipo de mujeres que mi amigo atra&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>Ella mostraba un semblante seguro, su rostro producido de manera natural, dejaba ver algunas arrugas en sus ojos; lo cual suger&iacute;a que era una persona ocupada, con experiencia, responsable e inteligente. Nada que hiciera referencia al tipo de mujeres que mi amigo sol&iacute;a invitar&hellip;<\/p>\n<p>La salud&eacute; como si se tratara de la mejor amiga de mi amigo, y es que para ese momento, yo pensaba que se trataba de eso; una visita de amistad, casual e intrascendente&hellip;<\/p>\n<p>Gracias al destino, esa noche habr&iacute;a de reconocer una faceta que no conoc&iacute;a de mi. Una vez que me hab&iacute;a presentado con aquella chica, no pude resistir y recorr&iacute; de pies a cabeza con la mirada. Llevaba unos pantalones entallados, muy entallados. Negros y de un material parecido al cuero que conduc&iacute;an sin remedio a sus muslos, grandes y torneados y al final a un espect&aacute;culo de carnes que sobresal&iacute;an de forma redonda y perfecta justo debajo de su espalda.<\/p>\n<p>Fue solo por un momento que me perd&iacute; en mi pensamiento imaginativo y pervertido, imaginando desde el sabor de su cuerpo, hasta los sonidos que de ella emanar&iacute;an despu&eacute;s de montarla desenfrenadamente cual animal en celo que volte&eacute; mi mirada para ver como mi amigo se encontraba bajando ese pantal&oacute;n y exponiendo la ropa que en ese momento supe que hab&iacute;a elegido para coger con &eacute;l.<\/p>\n<p>La conversaci&oacute;n ef&iacute;mera que montamos se estaba viendo truncada por las salvajes manos de mi amigo, que pose&iacute;das por la excitaci&oacute;n, romp&iacute;an el l&iacute;mite que hab&iacute;a sido roto segundos antes. Ella dej&oacute; de contestar, y yo me adentr&eacute; en mi rol, observando la intensidad con la que las caricias se volvieron castigo para sus nalgas y muslos. El ambiente se llen&oacute; solo del sonido de su piel siendo agasajada, seguida de algunos gemidos que apenas dejaba escapar, y la voz de &eacute;l, pidi&eacute;ndole que &ldquo;se la mamara&rdquo;.<\/p>\n<p>Aquello era un espect&aacute;culo, realmente no sab&iacute;a lo que estaba pasando, pero lo estaba disfrutando demasiado. Ella sac&oacute; su pene, encontr&aacute;ndose con lo que hab&iacute;a imaginado: un pene duro, p&aacute;lido, curvo&hellip; justo cuando lo meti&oacute; a su boca, me mir&oacute;.<\/p>\n<p>Fue la mirada de una mujer que estaba dispuesta a saber por qu&eacute; me limitaba solo a ver el espect&aacute;culo, sin mover un dedo, sin parpadear un solo segundo para ver a aquella mujer que hace 10 minutos llegaba como cualquier vecina hincarse para darle placer a mi amigo.<\/p>\n<p>La escena dur&oacute; lo que dur&oacute; la impaciente necesidad de mi amigo por aguantar tremenda eyaculaci&oacute;n y dar paso a abrir las piernas de aquella mujer, que desde mi posici&oacute;n cobraban vida y exig&iacute;an ser usadas para el placer m&aacute;ximo de un hombre. Yo ve&iacute;a con templanza, confiado de que mi rol por el momento era observar, no hacer ning&uacute;n ruido, movimiento, expresi&oacute;n o reacci&oacute;n que pudiera interferir con el performance que estaba sucediendo a dos metros de mi. Enfoqu&eacute; mi mirada en las manos de &eacute;l, hurgando vigorosamente las nalgas y los muslos de ella. Mi expresi&oacute;n: taimada, calmada, calculadora&hellip; inexpresiva y ocultando todas las sensaciones que realmente sent&iacute;a en ese momento y que estaban a punto de salirse de control&hellip;<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos arriba&rdquo; dijo mi amigo manipulando su verga h&uacute;meda y grande, resultado de haber estado dentro de la boca de aquella chica, mientras su otra mano alcanzaba ya el h&uacute;medo y excitado sexo de aquella mujer.<\/p>\n<p>No se dijo m&aacute;s, no ped&iacute; permiso, sub&iacute; con ellos y permanec&iacute; pegado a la pared del cuarto, de nuevo sin hacer ning&uacute;n ruido, como si de un juez analizando pruebas se tratara.<\/p>\n<p>&Eacute;l la subi&oacute; a la cama e hizo lo que cualquier hombre habr&iacute;a hecho primero con ella. La coloc&oacute; en posici&oacute;n animal, ella sent&iacute;a el rozar de su verga erecta sobre su mojada vagina, estaba sin duda lista para ense&ntilde;arle a mi amigo c&oacute;mo se cog&iacute;a a una mujer de verdad. Sus nalgas ped&iacute;an a gritos que aquella verga la penetrara, solo antes de dejarse llevar por ese co&ntilde;o hinchado y mojado, ella pidi&oacute; que se pusiese cond&oacute;n. No puedo narrarles el momento en el que &eacute;l meti&oacute; su herramienta dentro de ella, y no puedo narrarles porque mi atenci&oacute;n fue robada por su mirada, la cual no abandon&oacute; ni un segundo la m&iacute;a incluso cuando aqu&eacute;l animal estaba a punto de penetrarle. Lo que les puedo decir es que no pude controlar aqu&eacute;l juego de contenci&oacute;n. Bast&oacute; con que con esa mirada, abriera su boquita y me invitara sutilmente a participar en aquella experiencia.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a ella sutilmente, mientras &eacute;l la bombeaba sin reparo alguno, mi verga ten&iacute;a ya una erecci&oacute;n que no hab&iacute;a sentido en a&ntilde;os, ella se miraba curiosa de conocer por fin lo que se escond&iacute;a bajo mi pantal&oacute;n de cordones, que fueron removidos al mismo tiempo que aquella verga dura e hinchada se escapaba de mi ropa interior, sin perder un solo segundo, la met&iacute; en su boca.<\/p>\n<p>A diferencia de otras mujeres, ella imprimi&oacute; un ritmo especial. Sent&iacute;a que mi miembro iba a explotar de lo grande y ancho que estaba, aun as&iacute; mi rol prevalec&iacute;a a&uacute;n, y solo miraba como ella se com&iacute;a cent&iacute;metro por cent&iacute;metro aquella recompensa de carne, la miraba a los ojos, llenos de placer, humillada; siendo penetrada y al mismo tiempo procurando usar su boca como merec&iacute;a aquella experiencia &uacute;nica.<\/p>\n<p>La erecci&oacute;n de mi amigo lleg&oacute; a su fin, sin eyacular. No hubo discurso, se quit&oacute; de atr&aacute;s y ella, sac&aacute;ndose mi verga de la boca, me pidi&oacute; ponerme un cond&oacute;n para disfrutarla.<\/p>\n<p>Solo quedaba uno, uno era suficiente. Me lo puse un poco nervioso, pero seguro de que ten&iacute;a delante de mi una mujer que quer&iacute;a premiar mi locura y disciplina, que de alguna manera sab&iacute;a que se transformar&iacute;a en una energ&iacute;a que har&iacute;a que mi amigo fuera simplemente un elemento m&aacute;s de la verdadera experiencia.<\/p>\n<p>Lo que pas&oacute; despu&eacute;s fueron quince minutos de mi mejor desempe&ntilde;o dentro de una mujer. Ritmo, olor, sabor, ruido. Aqu&eacute;l mir&oacute;n que estaba de manera extra&ntilde;a provocando l&iacute;vido era ahora el que rebotaba las nalgas de aquella puta una y otra vez. No s&eacute; si se vino. No importaba, en ese momento la persona que estaba detr&aacute;s de ella, bombeando, golpeando, penetrando cada cent&iacute;metro de verga en aquella mujer, que con sus sonidos me hac&iacute;a sentir que ya hab&iacute;a sido m&aacute;s de lo que esperaba.<\/p>\n<p>Termin&eacute; despu&eacute;s de incrementar el ritmo, nunca me ha parecido inc&oacute;modo el cond&oacute;n, de hecho me causa m&aacute;s placer el hecho de que lo vean ser retirado lleno de semen, provocado por una cogida de campe&oacute;n.<\/p>\n<p>Gracias. Fue lo que dijo, mientras mi amigo solapaba &ldquo;te pasaste de verga&rdquo;<\/p>\n<p>Gracias a ti.<\/p>\n<p>Y pensar que todo fue por la venta de un colch&oacute;n.<\/p>\n<p>Extra&ntilde;o solo mirar. Extra&ntilde;o tomar sus caderas y entrar y entrar y entrar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Era una tarde noche de verano, como cada viernes, mi amigo y yo compart&iacute;amos una cerveza en el bar local, con la encomienda que la mayor&iacute;a de las veces por esos tiempos nos manten&iacute;a enfocados: follar a una nueva chica entre los dos. &iexcl;Y no era para menos! Hab&iacute;amos ya tenido algunos encuentros con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26014,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42746","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-relatos-cortos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42746","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26014"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42746"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42746\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42746"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42746"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42746"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}