{"id":42750,"date":"2023-08-02T22:00:00","date_gmt":"2023-08-02T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-02T22:00:00","modified_gmt":"2023-08-02T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-27","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-27\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (27)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42750\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Un discurso&hellip; &iquest;Provocador?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No mi vida! No te sobresaltes pues no es lo que imaginas. En eso si fuiste el primero, lo juro. Era algo m&aacute;s de m&iacute;&hellip; &iexcl;De mi incumbencia! Un reto personal, que una vez impuesto a solas para vencer mi fobia, &ndash;y aprovechando la ocasi&oacute;n&ndash; quer&iacute;a superar para despu&eacute;s poder practicarlo contigo. &mdash;Le digo a Camilo, mientras lo retengo. &iexcl;Espera, cielo! No te apartes y d&eacute;jame explic&aacute;rtelo.<\/p>\n<p>Mariana extiende su brazo izquierdo y me toma por el tobillo, angustiada por mi reacci&oacute;n. Como idiotizado por la suplicante melod&iacute;a de su voz, o por el hechizante azul celeste en sus ojos, &ndash;ennobleciendo con la mirada su gesto suplicante&ndash; me paralizo a menos de un metro de la arrugada tela rosa de mi camisa, que le sirve a sus nalgas como un humilde trono.<\/p>\n<p>Permanezco quieto respirando sosegado, y eso parece tranquilizarla, pues afloja lentamente el firme agarre de su mano y sus dedos, que con decisi&oacute;n han oprimido mi empeine brevemente, paulatinos se apartan y los veo alejarse, elev&aacute;ndose hasta hallar un nuevo refugio, ya extendidos, en el centro de sus senos. &iexcl;Liber&aacute;ndome de aquella sensaci&oacute;n t&aacute;ctil tan familiar y extra&ntilde;ada!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;El primero, has dicho? &ndash;La cuestiono mir&aacute;ndola. &ndash; Ok, Mariana, te otorgo el beneficio de la duda y har&eacute; de cuenta que es verdad lo que me dices. Sin embargo me queda el sinsabor de que es altamente probable que no haya sido exclusivo para m&iacute;, ni yo el &uacute;ltimo en disfrutarlo. &iquest;Me equivoco? &mdash;Le dejo caer la pregunta mientras que palmoteo mi trasero con fuerza para quitarme de encima la arena acumulada y por supuesto para erradicar de mi mente estos malditos pensamientos.<\/p>\n<p>&mdash;Nuevamente estas en lo cierto, Camilo, pero eso no es &oacute;bice para declarar que contigo lo disfrut&eacute; m&aacute;s a pesar de las molestias iniciales, pues te lo entregu&eacute; por amor y no obligada o comprometida como la &uacute;ltima vez. &iquest;Te queda claro? &mdash;Y mi esposo asiente con la cabeza en una actitud tolerante, m&aacute;s mi vista se enfoca m&aacute;s atr&aacute;s de su elevada figura, pues a la distancia observo como Ver&oacute;nica acuciosa, nos observa. Se da cuenta de que la he pillado, m&aacute;s la rubiecita no me aparta la mirada y por el contrario, en una actitud despreocupada me sonr&iacute;e.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Entonces puedo finalizar y as&iacute; explicarte lo que pretend&iacute; superar? &mdash;Le pregunt&oacute; nuevamente a mi esposo, centrando nuevamente la atenci&oacute;n en el caf&eacute; de sus ojos noct&aacute;mbulos, y acomodo diferente mis nalgas y las piernas, apret&aacute;ndolas contra mi pecho, asegur&aacute;ndolas con las manos y entrecruzando los dedos sobre mis rodillas, para proseguir con el final de aquella tarde junto a K-Mena.<\/p>\n<p>&mdash;Con algo de temor, tom&eacute; la verga de silicona con una mano, &ndash;que vertical sobresal&iacute;a de la superficie desde su pubis como un periscopio&ndash; y nuevamente acerqu&eacute; mi rostro hacia ese falo artificial. Lo empec&eacute; a recorrer con mis labios de una manera disciplinada y fui llen&aacute;ndome parcialmente la boca de toda su longitud, para posteriormente lamer el tronco con aquellas venas simuladas y mis manos las sumerg&iacute; aloj&aacute;ndolas bajo sus caderas, hasta darles la forma adecuada a las palmas para ayudarla a flotar, sosteni&eacute;ndola de cada nalga y meci&eacute;ndola lentamente, logr&eacute; que no se hundiera.<\/p>\n<p>&mdash;K-Mena acariciaba mi frente, despeinando de paso con sus pulgares mis cejas, logrando de esa forma que cerrara mis ojos y me concentrara en la lecci&oacute;n que le ofrec&iacute;a. La succion&eacute; y lam&iacute; varias veces, para luego sacarla de mi boca y alzar la mirada para confirmar que aquellos bellos ojos grises me estuvieran observando, percat&aacute;ndose de mi accionar, pendiente de la forma en que yo le ense&ntilde;aba a hacerle sexo oral a ese imaginado amante.<\/p>\n<p>&mdash;Fue tal emoci&oacute;n que la embarg&oacute;, o quiz&aacute;s por gastarme una broma, &ndash;no lo supe bien en ese momento y tampoco se lo pregunt&eacute;&ndash; pero ella apoy&oacute; sobre mi coronilla las dos manos y presion&oacute; mi cabeza hacia abajo con firmeza, haciendo que me atragantara con ese pene y reaccionara sac&aacute;ndola de inmediato de mi boca y casi asfixiada, la mirara con algo de disgusto.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; pasa bizcocho? &iquest;La tengo tan grande, que esa boquita tuya no es capaz de trag&aacute;rsela por completo? &iexcl;Jajaja! &mdash;K-Mena levantando los hombros, ampliando el volumen del pecho inhalando aire, e imitando la apariencia presumida y varonil de aquel Nacho imaginado, &ndash;incluida la gruesa voz&ndash; burl&aacute;ndose me ret&oacute; a hacerle una mamada m&aacute;s profunda y completa.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que la mir&eacute; con furia y de inmediato acept&eacute; su desaf&iacute;o. Escup&iacute; una gran cantidad de saliva sobre la cabezota ros&aacute;cea de aquel consolador de silicona, y mir&aacute;ndola desafiante, con determinaci&oacute;n lo introduje hasta la mitad dentro de mi boca, sin dejar de hacer contacto con sus ojos grises, muy redondos y expectantes.<\/p>\n<p>&mdash;Enseguida ella, juguetona se sonri&oacute;, y movi&oacute; hacia abajo sus caderas sac&aacute;ndolo de mi boca, hundi&eacute;ndose dentro del jacuzzi, alejando ese pene de mi alcance para volver a sacarlo a la superficie y volverse a hundir. &iexcl;All&iacute; fue! En ese preciso momento, con decisi&oacute;n tom&eacute; suficiente aire y met&iacute; mi cabeza bajo el agua, buscando aquel m&aacute;stil sumergido con los ojos cerrados. Lo sent&iacute; y lo captur&eacute; de nuevo entre mis labios, rozando aquella circunferencia contra el filo de mis dientes y las paredes del paladar, reteni&eacute;ndolo dentro de mi boca por bastantes segundos. No muchos en verdad, pero aguant&eacute; la respiraci&oacute;n lo m&aacute;s que pude, mientras ella mov&iacute;a sus caderas hacia arriba y hacia abajo, foll&aacute;ndome la boca.<\/p>\n<p>&mdash;Sumergida, abr&iacute; los ojos para observar c&oacute;mo se escapaba por mi nariz el ox&iacute;geno, formando hileras de burbujas que ascend&iacute;an frente a mi rostro pero no me alarm&eacute; por ello, y satisfecha por mi logro, saqu&eacute; finalmente mi cabeza a la superficie sin premura, tomando una bocanada de aire en medio de una victoriosa mirada hacia aquel rostro&hellip; &iexcl;Precioso y sorprendido!<\/p>\n<p>&mdash;Sonriente, volv&iacute; a hacerlo, y as&iacute; unas cuantas veces m&aacute;s hasta que estuve satisfecha. A dos manos retir&eacute; de mi rostro los cabellos mojados, y obsequi&aacute;ndole una mirada perversa, me sent&iacute; feliz pues hab&iacute;a vencido finalmente mi irracional temor a sumergir mi cabeza, manteni&eacute;ndola bajo el agua sin miedo a ahogarme. Mis dos amantes, aquel hombre imaginario y la real mujer hechos uno, desprovistos ya de su soberbia, en frente de m&iacute; al otro extremo del jacuzzi, simplemente se re&iacute;an por su travesura.<\/p>\n<p>&mdash;Yo para vengarme, tom&eacute; a K-Mena por sus corvas y la jal&eacute; atray&eacute;ndola hacia m&iacute;, consiguiendo que al resbalarse tambi&eacute;n hundiera cabeza y cuerpo bajo el agua. Como chiquillas jugamos a salpicarnos con el agua por un tiempo, formando charcos fuera del jacuzzi, hasta que el timbre del cit&oacute;fono de la habitaci&oacute;n son&oacute; unas cuatro veces, record&aacute;ndonos que el tiempo de alquiler de aquella habitaci&oacute;n estaba por cumplirse.<\/p>\n<p>&mdash;Nos duchamos y vestimos con rapidez en completo silencio, las dos satisfechas pero muy pensativas. Luego de cancelar por el servicio de la habitaci&oacute;n, ya dentro del autom&oacute;vil, K-mena vuelta a su estampa tradicional, &ndash;algo apenada&ndash; me agradeci&oacute; por todo lo que le hab&iacute;a ense&ntilde;ado, y yo manteniendo mi consumada posici&oacute;n de esposa infiel, bes&eacute; su mejilla y le solicit&eacute; que lo sucedido en aquella habitaci&oacute;n, quedara entre nosotras y que no se lo contara a nadie, porque de lo contrario, si llegaba yo a enterarme que por los pasillos de la oficina se corr&iacute;a el rumor, jam&aacute;s volver&iacute;a a repetirse algo as&iacute;, y sus deseos de disfrutar m&aacute;s de m&iacute;, se quedar&iacute;an en eso. &iexcl;Simplemente en ganas!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y as&iacute; concluy&oacute; todo, Mariana? Porque le demostraste como se hac&iacute;a, m&aacute;s a ella no la dejaste probarlo. &iquest;No era precisamente esa, la intenci&oacute;n de aquella cita? &mdash;Intervengo intrigado.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; es. Y ella tambi&eacute;n como t&uacute;, con suspenso me lo pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; le dijiste?<\/p>\n<p>&mdash;Le respond&iacute; que la pr&oacute;xima vez, ella se convertir&iacute;a en la mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces&hellip; &iquest;Simplemente la dejaste con las ganas, porque a ti se te dio la gana? &iquest;Qu&eacute; pretend&iacute;as acaso? &iquest;Mantenerla interesada en ti? &iquest;No llegaste a pensar en esa posibilidad?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que lo pens&eacute;. Tuve la certeza de que me hab&iacute;a convertido en la primera persona, &ndash;de hecho en la primera mujer&ndash; en acariciar no solo su cuerpo, sino tambi&eacute;n su alma, permaneciendo para siempre incrustada en sus memorias al proporcionarle sus primeros orgasmos, y obviamente ense&ntilde;&aacute;ndole a disfrutar de su naciente sexualidad.<\/p>\n<p>&mdash;Y para ser completamente sincera contigo cielo, no podr&eacute; olvidar f&aacute;cilmente la conmoci&oacute;n que observ&eacute; en su rostro, por la revoluci&oacute;n f&iacute;sica y la congesti&oacute;n mental que yo le provoqu&eacute; cuando alcanz&oacute; la cima del insospechado cl&iacute;max, y que por su temor a caer en el pecado, K-Mena se hab&iacute;a negado a experimentar a solas. Para fortuna m&iacute;a, aquella vez junto a m&iacute;, ella no advirti&oacute; el dolor de la primera penetraci&oacute;n, y en cambio con mi boca y las manos, aquella tarde se le aviv&oacute; la sonrisa por el placer que sinti&oacute; y el que me proporcion&oacute;. &Uacute;nicamente nos entregamos por completo al goce l&eacute;sbico de disfrutarnos, hasta lograr alcanzar juntas el inefable paroxismo del orgasmo, ins&oacute;lito en ella, ex&oacute;tico para m&iacute;, y definitivamente tan novedoso para las dos.<\/p>\n<p>La verdad es que absorto, observo el rostro contrito de Mariana, y no s&eacute; qu&eacute; pensar de todo esto. He comprendido a las malas, que para ella no fui el &uacute;nico, ni antes de conocernos y claramente tampoco despu&eacute;s de dejarme enredar en ese maldito entramado, donde saci&oacute; sus ganas de trabajar y pali&oacute; su aburrimiento con placeres nuevos, defraud&aacute;ndome de paso. &iquest;Y ahora esto? &iquest;Llevarse a la cama de un motel a una mujer, para supuestamente ense&ntilde;arle algo que cada quien debe aprender a su manera? Y en el medio de ellas dos y sus cuerpos, en la mente de ambas la presencia del tumbalocas ese. &iexcl;Fant&aacute;stico para ellas, desilusionante y tan amargo para m&iacute;!<\/p>\n<p>Dudas y m&aacute;s dudas. Si como me acaba de contar, no podr&aacute; olvidar f&aacute;cilmente ese rostro y sus gemidos, es porque realmente lo disfrut&oacute; a plenitud y sin arrepentimiento. Lo mismo puede que le suceda con todo lo dem&aacute;s, lo que hizo o deshizo con ese playboy de playa, y&hellip; Solo Dios sabe que m&aacute;s. &iexcl;Mierda! &iquest;C&oacute;mo podr&eacute; estar seguro de que, si volviera a su lado, cuando hagamos el amor nuevamente, no estar&aacute; rondando en su mente el rostro de ese tipo, o el de su amiga? &iexcl;Jueputa vida! Y para completar mi desdicha, el sabor de esta cerveza no ayuda, est&aacute; al clima y no tengo hielo para enfriarla.<\/p>\n<p>Camilo se inclina para tomar una nueva cerveza, y se rasca la cabeza. Al hacerlo mis ojos se centran en la casi hipn&oacute;tica oscilaci&oacute;n de la cadena de oro que cuelga del cuello, con su sortija de matrimonio sirviendo como contrapeso. Hace mala cara tras dar el primer trago y me mira. Esta caliente supongo, y eso no le gusta para nada, como a m&iacute; tampoco me agrada su reacci&oacute;n, tan apacible como las olas de este mar sereno, pero oscuro. Su reacci&oacute;n tan calmada, normalizando al parecer la infidelidad que le acabo de relatar, me angustia, pues puede que no solo est&eacute; asimil&aacute;ndolo, y ese estoicismo sea el anticipo a la tragedia y al llanto, &ndash;suyo y m&iacute;o&ndash; que se nos avecina.<\/p>\n<p>Comprendo bien que esto que le acabo de confesar es una infidelidad, pero curiosamente no le duele o no lo lastima, como el hecho de haberse enterado de que mantuve una relaci&oacute;n, &ndash;para m&iacute; solo sexual, para Camilo hasta sentimental&ndash; con Jos&eacute; Ignacio. Tal vez la raz&oacute;n se deba a que fue una experiencia para calmar la curiosidad de K-Mena o por cumplir con un deseo escondido de mi parte, por lo tanto mi marido lo ve l&iacute;cito, y que a la larga como a la mayor&iacute;a de los hombres, tambi&eacute;n eso hab&iacute;a estado presente en su mente como una fantas&iacute;a sexual no confesada. &iexcl;Ver a su esposa gozando del sexo con otra mujer!<\/p>\n<p>Pero nunca me la mencion&oacute;, tal vez por temor de lo que pudiera pensar de &eacute;l. Nos complement&aacute;bamos sexualmente, en lo f&iacute;sico y en lo mental, por ello jam&aacute;s llegamos a pensar o hablar sobre el tema de incluir a otras personas fantasiosamente en nuestros encuentros sexuales. &iexcl;&Eacute;ramos felices como pareja y nos bastamos los dos! &iquest;Entonces cu&aacute;l es el motivo para no observar molestia alguna en las facciones de su rostro, y por el contrario, al llevar sus manos al frente de su entrepierna, acomod&aacute;rselo y disimulado enderezarlo, intentando ocultar la evidente dureza de su pene bajo la tela de sus bermudas?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Alc&aacute;nzame tu vaso por favor! &ndash;Le digo con suavidad para que no piense que es una orden m&iacute;a. &ndash; Voy a pedirles el favor a las muchachas de que nos obsequien otra ronda de hielo picado. &iexcl;Ya regreso y continuamos!<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;. &iexcl;S&iacute; claro, c&oacute;mo no! &iquest;Y piensas ir as&iacute;? &mdash;Le digo se&ntilde;al&aacute;ndole con mi dedo su notoria excitaci&oacute;n, y mi marido de inmediato dirige el caf&eacute; de sus ojitos hacia la ingle, y al darse cuenta de lo notorio de su situaci&oacute;n, se lo cubre con la mano derecha, mientras los dedos de la izquierda, simulan labrar surcos sobre una cuarta parte de su sudada frente.<\/p>\n<p>&mdash;Lo lamento Mariana, no me di cuenta. Creo que me ha traicionado el subconsciente, quiz&aacute;s debido a tu manera tan fidedigna de relatarme tu magistral lecci&oacute;n sexual. &mdash;Le digo avergonzado evitando conectar con el cielo de sus ojos, y para calmar la ansiedad respiro con profundidad varias veces, como cura milagrosa para bajar mi erecci&oacute;n y mi malograda dignidad.<\/p>\n<p>Tan pronto como mis manos se apoderan de los dos vasos, doy media vuelta y me alejo de Mariana con taciturna lentitud, pues intento borrar cuanto antes de mi mente esas er&oacute;ticas im&aacute;genes, y busco entre el grupo de alocados j&oacute;venes, &ndash;que gritando, brincan y bailan&ndash;, a la amigable chica rubia. Mis ojos no demoran en ubicarla, pues a pesar de estar de espaldas, rodeada por sus amigas, destacan por sobre todas las dem&aacute;s, sus doradas ondas sueltas y libres en la melena alborotada.<\/p>\n<p>Una de ellas, la m&aacute;s alta y morena, se percata de mi cercan&iacute;a y con cierta complicidad no verbal, &ndash;tan usual entre las mujeres&ndash; me se&ntilde;ala con sus labios estirados y los ojos bien abiertos, consiguiendo que Ver&oacute;nica gire el torso un cuarto de vuelta, y me deje observar c&oacute;mo resplandece el ovalo de su rostro por el calor, que se sit&uacute;a sonrosado a la par en sus definidos p&oacute;mulos, y su jovial sonrisa se torna enseguida m&aacute;s amplia y expresiva.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s p&uacute;ess! Hasta que finalmente al se&ntilde;or le dieron permiso de arrimarse al parche. &mdash;Me saluda y de paso me reclama con su sensual acentico paisa.<\/p>\n<p>&mdash;Para nada Ver&oacute;nica. Nunca he solicitado permiso para reunirme y hablar con alguien, si es que lo dices por ella. Sucede que ahora estamos hablando sobre algunos temas que tenemos pendientes, y como no hemos concluido la conversaci&oacute;n, pues por eso es que no nos hemos acercado. &mdash;Le respondo con sinceridad.<\/p>\n<p>&mdash;Uhum, s&iacute;. Por lo visto, &laquo;rolito&raquo; precioso, deduzco que ella es la culpable. &mdash;Me sorprende con su apunte.<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;, algo as&iacute;. Los inevitables desencuentros del matrimonio. &iquest;Qu&eacute; comes que adivinas?<\/p>\n<p>&mdash;No estoy a dieta y por lo general no le hago asco a nada. Me como lo que se me atraviese por el camino, si me apetece. Y aunque soy muy poco de telenovelas, s&iacute; tengo bastante de calle. Tu mujer fue muy parca y desconfiada al saludarnos. Emana de su aura una energ&iacute;a plomiza, pero no es del todo negativa, por el contrario, en su rostro y los gestos nerviosos de las manos, es f&aacute;cil adivinar que en ella habita el desespero por sanar una&hellip; &iexcl;O mil heridas! Aunque t&uacute; no lo sepas, por mis venas corre sangre gitana y aparte de dise&ntilde;adora gr&aacute;fica, a veces hago de pitonisa para mis amistades m&aacute;s queridas. Y ella con ese desespero que exterioriza, no puede ser otro que el querer curar un coraz&oacute;n lastimado. &iquest;El tuyo? &mdash;Me manifiesta igual de sonriente, y logra que me r&iacute;a con ganas por su &uacute;ltimo comentario.<\/p>\n<p>&mdash;Oye Ver&oacute;nica, vengo para pedirte el favor de recargarme estos dos vasos con otro poco de hielo. La cerveza al clima me entra en reversa. &mdash;Le contesto, cambiando el enfoque de nuestra conversaci&oacute;n, rest&aacute;ndole inter&eacute;s a sus directas averiguaciones, que en cierta medida me averg&uuml;enzan.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Vamos pues rolito! Aprovechemos que el camino est&aacute; despejado y la nevera port&aacute;til se encuentra sola y sin guardias, por lo mismo no hay que hacer la cola. &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>De inmediato Ver&oacute;nica, &ndash;sin dejar de mostrarme la alineada blancura de su dentadura&ndash; se empina un poco y mira por encima de mi hombro hacia donde permanece sentada la que legalmente sigue siendo mi mujer, y pasa su brazo por debajo del m&iacute;o enganch&aacute;ndome para girarse de inmediato y caminar junto a mi muy pegada, tanto que al avanzar sobre la arena suelta hacia la esquina izquierda del lugar donde arden los le&ntilde;os de la fogata, su cadera constantemente golpea un poco por debajo de la m&iacute;a, con un contoneo evidentemente coqueto, que de seguro debe estar siendo observado por Mariana. &iquest;Qu&eacute; podr&aacute; estar pensando ella al verme junto a esta chica rubia, que sin lugar a dudas me est&aacute; &laquo;echando los perros&raquo;?<\/p>\n<p>&iexcl;Maldita perra asquerosa! &ndash;Entre dientes murmuro. &ndash; &iexcl;No, perra no! &mdash;Lo pienso mejor. Una hiena que con su mirada sat&iacute;rica y esa risita burlona, me ense&ntilde;a la blanca dentadura, con la cual aspira a darle a mi marido una buena mordida. Se lleva a mi esposo unos metros m&aacute;s all&aacute;, mientras lo abraza y mueve el culo de forma exagerada. Con seguridad piensa que el cuerpo de mi esposo ahora es la carro&ntilde;a con la cual, &ndash;si me descuido&ndash; puede saciar sus ganas de macho esta misma noche y en esta playa. &iexcl;Que equivocada estas, paisita de mierda!<\/p>\n<p>A pesar de que me dan la espalda, por el contorno de sus caras me doy cuenta que est&aacute;n hablando. &iquest;De qu&eacute;? Ni idea, pero ambos demuestran inter&eacute;s. Y no solo conversan sino que Camilo le sonr&iacute;e y yo atenta hacia aquella naciente complicidad, de repente me estremezco por un escalofri&oacute; que recorre mi espalda, consiguiendo que me enderece, mientras un raro calorcito se agolpa primero en mi pecho y luego le siento ascender hasta mi cara acalorando mis mejillas. Estoy consciente de que tras lo sucedido, lo puedo perder en cualquier momento. Cuando su raz&oacute;n se vea obnubilada por el instinto b&aacute;sico y natural, de intentar olvidarse de m&iacute; buscando por una u otra raz&oacute;n, su aplazado placer en otro cuerpo, aunque su alma y ese amoroso coraz&oacute;n, le dictamen interiormente que todav&iacute;a me pertenece.<\/p>\n<p>Mir&aacute;ndolo ahora lejos de m&iacute; y abrazado por esa rubia que parece querer com&eacute;rselo con la mirada, caigo en cuenta de que al contarle todas mis verdades con tanto detalle, tambi&eacute;n me expongo a perderlo definitivamente. Pero su amigo Rodrigo me aconsej&oacute; que fuese lo m&aacute;s sincera posible y eso he hecho. Iryna igualmente me dijo que fuera prudente. Ocultar es un verbo regular que us&eacute; demasiadas veces para no arriesgarme a perder lo que ten&iacute;a entre mis manos. Pero como ya no lo tengo a mi lado&hellip; &iquest;Debo &laquo;disfrazarle&raquo; aquella pasada realidad? &iquest;O me la juego de una sola vez, al todo o a la nada con completa honestidad? &iquest;No vine acaso para eso? &iexcl;Mierda, mierda! No s&eacute; qu&eacute; voy a hacer con mi vida si lo pierdo, si eso llega a pasar. &iexcl;Pufff! Me palpita el coraz&oacute;n. Siento las pulsaciones percutir con intensidad en mis sienes. Debo calmarme, s&iacute;. Serenarme y pensar. Otro cigarrillo me vendr&aacute; bien.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; &laquo;bacano&raquo; ser&iacute;a bailar con vos! &mdash;Tras llenar los vasos hasta la mitad con hielo picado, Ver&oacute;nica con el caracter&iacute;stico desparpajo paisa me habla con naturalidad, mientras los coloca con delicadeza sobre la tapa de la heladera port&aacute;til.<\/p>\n<p>&mdash;Pero es qu&eacute; estoy algo oxidado para bailar salsa &laquo;choke&raquo;. &iquest;Te parece si mejor, cuando suene alg&uacute;n merengue o un vallenato, bailamos? &mdash;Le respondo de esta manera, en un vano intento por evitar &laquo;hacer el oso&raquo;, y regresar cuanto antes al lado de la mujer que he dejado abandonada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ja, o&iacute;lo! Vamos p&uacute;es, que esto no es una competencia de baile y nadie se va a fijar si lo haces bien o mal. &mdash;Me dice y me arrastra.<\/p>\n<p>Voy justo al lado de ella, pues su mano con firmeza me empuja por la espalda, dirigi&eacute;ndonos al epicentro de la dicha y la alegr&iacute;a ajena, en medio de sus amigas que contin&uacute;an disfrutando de la rumba. Me saludan las chicas y los muchachos por igual, levantando las manos, yo tan solo por cortes&iacute;a, ladeando la cabeza saludo con una sonrisa un tanto t&iacute;mida, y Ver&oacute;nica comienza a moverse con agilidad en frente de m&iacute;, tal si fuera una contorsionista experimentada. Hago el intento de seguirle el ritmo imitando lo mejor que puedo sus movimientos de baile, pero mis pies sobre esta arena no se deslizan como usualmente lo har&iacute;an en una pulida pista de alguna discoteca, as&iacute; que simplemente me limito a dar peque&ntilde;os saltos de un lado al otro removiendo la arena, y con mi torpeza consigo esparcir polvorientas tempestades.<\/p>\n<p>Para mi fortuna, los v&iacute;vidos sonidos de las trompetas, la arm&oacute;nica vibraci&oacute;n de la marimba y los caribe&ntilde;os tonos bajos y secos de las congas, van amainando en volumen hasta que finalmente logran apaciguar con su silencio, el ondulante movimiento de las caderas de Ver&oacute;nica y sus amigas, todas ellas muy alegres a m&iacute; alrededor.<\/p>\n<p>A la distancia, observo a Mariana fumando y aparentemente en calma, ajena a este jolgorio, ensimismada con lo bueno y lo malo de sus recuerdos. Aprovecho el momento de descanso y en un descuido, me doy la vuelta encamin&aacute;ndome hacia la heladera port&aacute;til para recoger los dos vasos y regresar con ellos, al sitio donde me espera mi ella.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Rolo! &iquest;Te vas tan r&aacute;pido? &mdash;Le escucho gritar y me detengo. Al girar mi rostro, la observo carcajearse por alg&uacute;n comentario jocoso que le han hecho sus amigas y en calma la espero.<\/p>\n<p>No quiero parecerle desagradecido o que se forme una imagen m&iacute;a equivocada, pensando que soy el t&iacute;pico &laquo;cachaco&raquo; aburrido. Pero es que&hellip; No me siento c&oacute;modo estando aqu&iacute;, en medio de tantos gritos felices y transpiraciones bastante alcoholizadas, mientras Mariana se encuentra sola aguardando mi regreso, pensativa y hu&eacute;rfana de un refrescante trago de ron bien frio con estos cubitos de hielo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Guaro o miedo? &mdash;Me reta risue&ntilde;a y acerca a mis labios una copita pl&aacute;stica, que contiene apenas el volumen de un tercio de aguardiente y en el borde, impregnado el residuo de su pintalabios.<\/p>\n<p>&mdash;Solo uno porque ya debo irme. &iexcl;Pero que sea doble, con cara de triple! &mdash;Le respondo y hago mi pose de s&uacute;per h&eacute;roe que no le teme a nada, &ndash;la favorita de mi peque&ntilde;o Mateo&ndash; y Ver&oacute;nica sin perder su entusiasmo se hace con la botella de aguardiente, que se encontraba junto a otras m&aacute;s de distinto licor a un costado de la heladera, y la colma hasta el borde atendiendo mi petici&oacute;n.<\/p>\n<p>Bebo de un solo sorbo el aguardiente sin hacer una m&iacute;nima mueca, &ndash;aunque s&iacute; que me arde la garganta&ndash; mir&aacute;ndola fijamente mientras la escucho hablar con sus palabras acentuadas con ese tonito paisa, tan encantador y arrastrado. &iexcl;Y saboreo el an&iacute;s, pasando la punta de la lengua por mis labios!<\/p>\n<p>&mdash;Vete p&uacute;ess, y ojala terminen pronto de arreglar sus cosas. Y s&iacute; gustas regresar solo, &ndash;coqueta me gui&ntilde;a el ojo&ndash; o acompa&ntilde;ado, por ac&aacute; en un rato te espero y prometo colocar la canci&oacute;n que m&aacute;s te guste de la Playlist, y as&iacute; bailamos otra vez. Pero eso s&iacute;, rolito, aseg&uacute;rate de que tu mujer no me vaya a hacer una escena de celos tirone&aacute;ndome de las mechas. &iquest;Te parece?<\/p>\n<p>&mdash;Puede ser Ver&oacute;nica, pero no te prometo nada, pues todav&iacute;a existen algunas lagunas mentales por aclarar y espacios vac&iacute;os en nuestras vidas por rellenar. &mdash;Le respondo con franqueza y cierta tristeza en el tono de mi voz.<\/p>\n<p>Me acerco para besarle en su mejilla, y degusto sin querer, el sabor salado del sudor sobre su piel. Ver&oacute;nica me mira con picard&iacute;a sin dejar de sonre&iacute;r, y su mano se eleva para acariciar brevemente mi ment&oacute;n mientras le hago entrega de su copa, &ndash;con unas pocas gotas de aguardiente en el fondo&ndash; pero ya sin la huella de su labio inferior en ella.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Y muchas gracias por el hielo! &mdash;Grit&aacute;ndole le agradezco, al ir ya unos cuatro metros distanciado de su calor corporal.<\/p>\n<p>Por el rabillo del ojo observo que Camilo ya se regresa. Respiro hondamente para calmarme, pues me encuentro confundida y furibunda. &iquest;Celosa? Por supuesto que s&iacute;. &iexcl;Mierda! Aunque puedo sentirlo, no debo concebirlo as&iacute;, ni mucho menos reclamarle. No ha hecho nada malo ni ha permitido que esa bruja rubia se sobrepase con &eacute;l, aunque se haya movido terriblemente mal al bailar el &laquo;Ras-Tas-Tas&raquo; con esa perra asquerosa.<\/p>\n<p>Ahora es que me pongo en su lugar, tras verme a m&iacute; hacerlo con Chacho en aquella fiesta, bailando m&aacute;s juntos que como lo han hecho ellos, y por mi parte est&uacute;pidamente, hacerlo con mayor sensualidad. Dej&eacute; ante su presencia, que el hombre al cual mi esposo detesta tanto, obscenamente me restregara en mis nalgas su endurecida virilidad bailando reguet&oacute;n. En este momento es cuando comprendo que aquel acto de rebeld&iacute;a de mi parte, estuvo francamente mal y fue inapropiado. Y no. &iexcl;No se siente para nada bien!<\/p>\n<p>Llego hasta donde se encuentra Mariana, arrodillada y fumando. Me planto a prudente distancia, con los dos vasos pl&aacute;sticos que enfr&iacute;an las palmas de mis manos, y le consulto sin mirarla&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Cerveza o ron?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Tengo ganas de orinar! &mdash;Es lo primero que me responde, m&aacute;s sin embargo no me afano y sirvo el ron para los dos, hasta exprimirle la &uacute;ltima gota. &iexcl;Mierda! Se ha terminado. Me rasco la nuca mientras la observo apretar los muslos y mover sus pies, refreg&aacute;ndose el empeine primero de uno con la planta del otro, y luego repite el mismo movimiento cambiando de pie.<\/p>\n<p>Me mira y sin decirme una sola palabra adicional, extiende su brazo derecho y hacia el encuentro de la m&iacute;a, llega su mano extendida. Coloco los vasos desnivelados peligrosamente sobre la arena y se la recibo, percibiendo la suavidad de sus dedos estilizados, adornadas las u&ntilde;as con su cuidada manicure, y reluciente la gruesa argolla matrimonial, &ndash;la original&ndash; destacando con dorados fulgores por encima de su n&iacute;vea piel.<\/p>\n<p>Con el otro brazo semi doblado, se apoya con la mano izquierda sobre la manga de mi camisa y de medio lado se levanta, plantando su escultural figura a escasos cent&iacute;metros de mi cuerpo, respirando yo la floral fragancia que se encumbra desde sus cabellos, y ella con seguridad, &ndash;a m&aacute;s baja altura&ndash; respirando mi anisado aliento.<\/p>\n<p>Afirma sus cincuenta y pico de kilogramos sobre la arena que parece no resistir, pues rendida ante el peso de aquella escultural belleza de mujer, la misma hermosa playa parece preferir no equipar&aacute;rsele, y aparta los miles de gr&aacute;nulos blancos y ambarinos, a lado y lado de las rosadas superficies onduladas de sus plantas, sin cubrir por completo los talones, trazando un horizonte por la parte inferior hasta casi cubrir por completo los dedos, aplast&aacute;ndose finalmente bajo la forma griega de sus dos pies.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pues sabes qu&eacute;, Mariana! &iexcl;Yo tambi&eacute;n! &mdash;Le respondo mirando para ambos costados, pero la soluci&oacute;n al problema la veo bastante lejana.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ni modos, no tenemos de otra! &mdash;Sin apartarle la mirada le hago el comentario y despreocupadamente, desabotono mis pantalones y deslizo la cremallera, obligando a mis shorts a que irrespetuosamente acaten la ley de la gravedad, y con la punta de mi pie izquierdo logro levantarlos para con ambas manos, sacudirles muy bien la arena antes de doblarlos y descuidadamente, colocarlos encima de mi mochila Wayuu, revisando de antemano la pantalla de mi tel&eacute;fono, con bastantes notificaciones de mensajes que no me preocupo por responder, &ndash;unos de William, varios m&aacute;s de Eric&ndash; y me quedo solamente con mis b&oacute;xer negros.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Pero qu&eacute; est&aacute;s haciendo? &iquest;Est&aacute;s loco? &mdash;Mariana con los brazos en jarras, me mira asombrada pero finalmente se sonr&iacute;e.<\/p>\n<p>A&uacute;n nos entendemos sin hablar, y sus blancos brazos se levantan y se pliegan, para aventurarse por separado hasta alcanzar la parte posterior de su cuello, y con bastante prisa Mariana desanuda los tirantes de su vestido que se precipita sobre la arena, arremangado y ocult&aacute;ndole los pies.<\/p>\n<p>Me obsequia una visi&oacute;n de su torso, cubiertos sus senos por un top blanco que se tensa ante sus redondas formas y le deja al descubierto la llanura de su vientre y el pozo de su ombligo. Y m&aacute;s abajo mis ojos recalan en su cintura estrecha y las caderas ampl&iacute;as, cubiertas por un sexy cachetero negro con encajes de flores. Mariana se da cuenta de que me he quedado embobado admirando su belleza y sin disimular su satisfacci&oacute;n, en el azul de su mirada igualmente observo la com&uacute;n expresi&oacute;n que asume ante una sorpresa y sus ojos toman por objetivo mi entrepierna, llevando su mano hasta la frente, sonri&eacute;ndose de forma burlona. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? &iexcl;Mierda, no puede ser! &iquest;Olvid&eacute; tambi&eacute;n desprenderle las etiquetas?&#8230; &iexcl;Un momento! Estos b&oacute;xer no son nuevos.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos ya cielo, que me hago pis. Pero recuerda quitarte ese b&oacute;xer y darle la vuelta cuando te lo vuelvas a poner, pues lo tienes puesto al rev&eacute;s. &mdash;Y camina apurada hacia la orilla.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te divertiste? &mdash;Me dice mientras los dos con felina cautela nos adentramos hacia la oscuridad de estas aguas, calmas pero fr&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;No tanto como t&uacute; lo hiciste con esa mujer. Necesitaba tomar aire y pensar en lo que hiciste a mis espaldas. Adem&aacute;s ya me conoces y no le iba a hacer un desplante a esa muchacha, con lo amable que se ha portado con los dos. &mdash;Mariana suspira y calla e igual que yo, en su piel erizada vislumbro el cambio de clima.<\/p>\n<p>Avanzamos con lentitud y la baja temperatura del mar acrecienta nuestras ganas de orinar. M&aacute;s o menos al llegar a la mitad de esta piscina natural, protegida por el malec&oacute;n en forma de &laquo;L&raquo;, nos detenemos. Mariana con una sola mano desliza hasta las rodillas sus panties, y se agacha cubri&eacute;ndose hasta que el nivel del agua alcanza la parte inferior de su top blanco, para con la otra, &ndash;la diestra&ndash; aferrarse con total naturalidad a mi antebrazo, consiguiendo mantener el equilibrio.<\/p>\n<p>&mdash;Cielo, sucedi&oacute; algo mientras sal&iacute;amos las dos de aquel motel, y que debes saber igualmente. &mdash;Me dice mientras orina.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;M&aacute;s sorpresas? &mdash;Le respondo mientras doy una mirada alrededor, esperando a que Mariana termine.<\/p>\n<p>&mdash;Desafortunadamente as&iacute; es. Dentro del auto tomamos los m&oacute;viles para revisar mensajes o llamadas. Ella preocupada me ense&ntilde;&oacute; la pantalla de su m&oacute;vil privado pues ten&iacute;a tres p&eacute;rdidas, una de su mam&aacute; y otra dos de Sergio. En mi caso, ning&uacute;n mensaje o llamada en el privado de tu parte o de mi familia, pero al encender el m&oacute;vil empresarial, saltaron las alarmas. Dos llamadas y un mensaje de voz, de un n&uacute;mero telef&oacute;nico que no recordaba y cinco llamadas p&eacute;rdidas de Eduardo y dos de Jos&eacute; Ignacio.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Terminaste? &mdash;Y Mariana asiente, acomodando con algo de dificultad su calz&oacute;n y enderez&aacute;ndose nuevamente.<\/p>\n<p>&mdash;Me alarm&eacute; bastante, cielo. Tanto que K-Mena me quit&oacute; el m&oacute;vil de las manos y se enter&oacute; de quienes hab&iacute;a recibido las llamadas. En el caso de Eduardo, que era en verdad lo que m&aacute;s me angustiaba, no me afectaba que se hubiese dado cuenta, pero con las dos de Jos&eacute; Ignacio no supe en ese momento que le dir&iacute;a si me preguntaba.<\/p>\n<p>Ahora es mi turno. Introduzco mis dos manos bajo la tela de mi b&oacute;xer por las nalgas y con rapidez me los bajo, agach&aacute;ndome un poco para sac&aacute;rmelo por completo y darles la vuelta, mientras voy desocupando mi vejiga, sin caer en cuenta que una pareja muy acaramelada, agarrados por las manos, est&aacute;n algo cerca caminando sobre la pasarela de madera desde la esquina opuesta y nos est&aacute;n observando.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Aj&aacute;! &iquest;Y entonces qu&eacute;? &mdash;Desentendi&eacute;ndome de los mirones le pregunto y con una mano me apoyo en su hombro para levantar una pierna e intentar meterla por el hueco de la emparamada tela, sin &eacute;xito.<\/p>\n<p>Mariana cruzada de brazos buscando mantener el calor, se r&iacute;e. Yo no le presto demasiada atenci&oacute;n y hago el segundo intento, dej&aacute;ndolos flotar un poco. Levanto una pierna y la punta del pie la encesto en la rendija de la tela, y al sumergirlos lo logro. Con la otra pierna ya es m&aacute;s f&aacute;cil y por fin me los acomodo, esta vez al derecho.<\/p>\n<p>&mdash;No me preocup&eacute; por responderle a ninguno, &ndash;contin&uacute;o habl&aacute;ndole a Camilo mientras su cuerpo se balancea&ndash; y le dije a K-Mena que &laquo;cada d&iacute;a trae su af&aacute;n&raquo; y no deb&iacute;amos preocuparnos pues era nuestro d&iacute;a libre. La llev&eacute; hasta su casa y all&iacute; nos despedimos con un prudente beso en la mejilla y una cogida de manos tierna y delicada, acompa&ntilde;ada por una c&oacute;mplice sonrisa. Luego me pas&eacute; el resto de la tarde jugando con Mateo y por la noche esperando tu llamada. Pero a la vez miraba constantemente el m&oacute;vil intrigada por aquella nota de voz y la cantidad de llamadas, sin atreverme a darles respuesta. No quise demostrarle a nuestro hijo la intranquilidad que me embargaba por dentro y al recibir tu video llamada, compartiendo la alegr&iacute;a de nuestro Mateo al verte y hablar contigo, distrajo mi mente y producto de eso, me embarg&oacute; una aparente calma.<\/p>\n<p>&mdash;Pero por supuesto. &iexcl;Oh, Santa Mariana! Preocupada por los dem&aacute;s, menos por haberme sido infiel con esa muchacha, y esta vez con todos los juguetes. Gozaste tu tarde, y la &uacute;nica duda tuya era saber que quer&iacute;an Eduardo y el playboy de playa de ti. &iquest;Pero y yo? &iquest;No sentiste una pizca de remordimiento? &iquest;Nada? &iquest;Te llegaste a plantear en qu&eacute; lugar quedaba yo? &mdash;Le pregunto con un tono de disgusto.<\/p>\n<p>&mdash;Estas en todo tu derecho de pensar eso, pero mi respuesta a esa inquietud que te taladra el alma, es que s&iacute; la disfrut&eacute; Camilo, pero tal vez el hecho de haberlo hecho con ella, viviendo esa experiencia por primera vez con una amiga a la cual pretend&iacute; ense&ntilde;arle algo, disminuy&oacute; en m&iacute; el sentimiento de culpa o de traici&oacute;n. No me preocup&eacute; demasiado por eso y lo minimic&eacute; cielo, pues para m&iacute; fue una traviesa lecci&oacute;n, un deseo interior que cumpl&iacute; y por lo visto&#8230; &iexcl;A ti, igual te gust&oacute;!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Intentas envolverme con tus historias para que me convierta en un cornudo esposo que consiente tus aventuras extra matrimoniales? &iquest;Construyes todos esos escenarios para provocar que mis tristezas escalen desde el fondo y alcancen la cima de una repugnante tentaci&oacute;n? &iexcl;Pues no! No aclares que te oscurece. &iexcl;Conmigo te equivocas! Me tomaste por tonto pero gracias a&hellip; Gracias a esa persona tuve lucidez. Amarga y dolorosa, pero ahora Mariana, ya no me puedes manipular. Creo que pretendes alimentar las llamas de la fantas&iacute;a que todo hombre suele tener, de ver o estar con dos mujeres a la vez, para tu beneficio. Y s&iacute;, por supuesto qu&eacute; me llegu&eacute; a excitar con tu relato porque sigo siendo humano, y a veces la mente con la raz&oacute;n, de la mano van por un lado, y las ganas con el deseo se juntan, marchando hac&iacute;a otros lugares del cuerpo, pero no vayas a creer que dej&eacute; de verle como lo que en verdad fue. &iexcl;Otra traici&oacute;n injustificada!<\/p>\n<p>&mdash;No es as&iacute;, Cielo. No es como lo imaginas. Por m&aacute;s que te lo parezca, deja de pensar que todo esto se trata de mi inter&eacute;s para lograr que ahora me aceptes de regreso en tu vida, con todo y m&iacute; pasado simplemente porque s&iacute;, intentando romper con tus creencias y pensamientos sobre mi comportamiento sexual.<\/p>\n<p>Mariana intenta defender su punto de vista, pero hay algo bajo el agua que le hace dejar de mirarme y agacha la cabeza intentando observar algo, sin dejar que sus manos flotando a los costados, rocen las suaves ondas al mover su torso de manera nerviosa, atisbando su alrededor.<\/p>\n<p>&mdash;Una nueva mentira tuya, Mariana. Todo relatado con la intenci&oacute;n de que yo acepte que el sexo que tuviste con ella y con &eacute;l, no fue nada m&aacute;s que un acto f&iacute;sico sin mayor trascendencia, ya que seg&uacute;n tus palabras, nunca involucraste los sentimientos y jam&aacute;s dejaste de estar enamorada de m&iacute;. &mdash;Le respondo pero ella sigue pendiente de mirar al fondo, intentando descubrir que es lo que la inquieta.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad es que te necesito y que no me siento capaz ni fortalecida para seguir viviendo sin conseguir tu perd&oacute;n, pues este peso encima de mis hombros, este cargo de conciencia me resta fuerzas para sobrevivir y hacerme cargo de seguir adelante sola, sin tu presencia para ayudarme con la educaci&oacute;n de nuestro hijo. Camilo, cielo&hellip; &iquest;Podemos regresar a la playa? Hay un pez o algo que ronda mis pies.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Pensaste que cambiar&iacute;a de pensamiento? &mdash;Le respondo al mismo tiempo que doy la vuelta para volver sin que a m&iacute; me roce algo.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no se&ntilde;ora, nunca ser&eacute; ese tipo de hombre que le fascina consentir que su amada esposa se revuelque en otras camas y se d&eacute; el gusto de compartirla con otras personas. Puede que me duela comprender que te fui perdiendo sin haber tenido nunca la sensaci&oacute;n de haberte abandonado, pero como has podido ver, sigo &laquo;vivito y coleando&raquo;, a pesar de que no cre&iacute; poder lograrlo sin ti. As&iacute; que yo jam&aacute;s, Mariana, jam&aacute;s hubiese consentido ni consentir&eacute; compartir con alguien m&aacute;s, mujer u hombre, el coraz&oacute;n y el cuerpo de aquella que logre conseguir conquistar de nuevo mi coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No pretendo complicarte la vida Camilo, &ndash;le respondo mientras avanzamos despacio&ndash; ni solucionarlo simplemente convirti&eacute;ndote en un cornudo que consienta, acepte y comparta sin vacilaciones, todo lo que hice a tus espaldas. Quiero que sepas que a pesar de todo lo horrible que hice sin que lo supieras, no dej&eacute; de amarte y pretendo seguir haci&eacute;ndolo, pues yo ego&iacute;stamente, te seguir&eacute; llevando dentro de mi coraz&oacute;n, no tanto por obstinada sino porque t&uacute; te lo ganaste hace muchos a&ntilde;os atr&aacute;s. Me arrepiento como no te imaginas, Camilo, a pesar de venir hasta aqu&iacute; para revel&aacute;rtelo todo, pero hacerlo a destiempo. Finalmente estoy haci&eacute;ndome cargo de mis culpas y de los errores, que por estupidez, orgullo y vanidad m&iacute;a, e inclusive por el chantaje ejercido por el hijueputa de Eduardo, comet&iacute; contra ti.<\/p>\n<p>Escucho mayor algarab&iacute;a y desv&iacute;o mi atenci&oacute;n hacia el grupo de parranderos, d&aacute;ndome cuenta que han decidido seguir nuestro ejemplo y la mayor&iacute;a de chicas y muchachos, se han metido al agua, incluso lo hace Ver&oacute;nica corriendo por la orilla, salpicando de agua a sus amigas.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, Mariana. &iquest;Y entonces podr&iacute;as decirme que carajos quer&iacute;an contigo con tanta insistencia? &mdash;Centrando de nuevo mi atenci&oacute;n en ella, para saciar mi curiosidad finalmente le pregunto.<\/p>\n<p>&mdash;Al dia siguiente obtuve la respuesta. Un inmenso ramo de rosas rojas decoraba mi escritorio y a su lado, una caja de chocolates con una tarjeta blanca y escrito en letras negras, todas may&uacute;sculas, la usual dedicatoria&hellip; &iexcl;Para mi preciosa e inalcanzable amiga, de su amigo secreto! Pero en el jarr&oacute;n de las flores hab&iacute;a otra, con letra cursiva y diferente que dec&iacute;a: &iexcl;Para la m&aacute;s sonriente y bella asesora comercial, de un muy bien atendido cliente! Y la cara de felicidad que ten&iacute;a en ese momento, se diluyo con rapidez al llegar Eduardo a la oficina y posicionarse a mi lado con cara de amargado. Ni siquiera me dej&oacute; sentarme o dejar colgado mi bolso, y por saludo me tom&oacute; del brazo y me hizo acompa&ntilde;arlo, casi a rastras, hasta la cafeter&iacute;a del primer piso.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;D&oacute;nde carajos estabas metida ayer? Debes estar pendiente de mis llamadas y sobre todo de las de los clientes. &mdash;Encolerizado, fue lo primero que me dijo.<\/p>\n<p>&mdash;Le respond&iacute; que era mi dia de descanso, y lo hab&iacute;a dedicado a realizar diligencias personales. Me coment&oacute; que hab&iacute;an ido a buscarme unos clientes con la intenci&oacute;n de gestionar la compra de una de las casas de la agrupaci&oacute;n y que se disgustaron mucho al no poderme ubicar. Finalmente logr&oacute; calmarlos y ofrecerles que otra persona los atendiera en representaci&oacute;n m&iacute;a, pero estaban renuentes a ello y mucho menos al ver que era Jos&eacute; Ignacio la persona designada. Ellos primero deseaban charlar conmigo antes de tomar una decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y qui&eacute;nes eran?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No adivinas? Pues la pareja de jubilados. La se&ntilde;ora Margarita y el manilargo de su esposo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y eso era todo el alboroto? &iquest;Por eso Eduardo se enfad&oacute; contigo?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, aunque despu&eacute;s de su rega&ntilde;o me explic&oacute; que &eacute;l mismo hab&iacute;a conseguido hablar con ellos y los convenci&oacute; de darme una oportunidad, prometi&eacute;ndoles una pronta reuni&oacute;n. Y la preocupaci&oacute;n naci&oacute; de nuevo en mi interior&#8230; Oye cielo, tengo la impresi&oacute;n de que algo quiere picarme o morderme. &iquest;Nos salimos ya?<\/p>\n<p>&mdash;No exageres. Tan solo ser&aacute;n algunos pececitos inofensivos. No te preocupes. &iquest;Y entonces los llamaste?<\/p>\n<p>&mdash;Obvio que llam&eacute; al n&uacute;mero desconocido del que me hab&iacute;an llamado para disculparme primero que todo. Y qui&eacute;n me respondi&oacute; era ella, efectivamente la se&ntilde;ora Margarita, que de manera cordial acept&oacute; mis disculpas y pactamos encontrarnos m&aacute;s tarde ese d&iacute;a para hablar, en una cafeter&iacute;a cercana a la plaza de la iglesia de Lourdes. Al coment&aacute;rselo a Eduardo, de inmediato le cambi&oacute; el semblante y se ofreci&oacute; a acompa&ntilde;arme. Prevenida me negu&eacute; a ello, dici&eacute;ndole que yo manejar&iacute;a la situaci&oacute;n y que diera como un hecho esa venta, pues a como diera lugar yo cerrar&iacute;a si o si, esa negociaci&oacute;n. Y segu&iacute; la ma&ntilde;ana trabajando con normalidad, chateando contigo a escondidas en el ba&ntilde;o y enviando con la se&ntilde;ora de la cafeter&iacute;a, una chocolatina grande que hab&iacute;a comprado en la maquina dispensadora del d&eacute;cimo piso para endulzar a mi amigo secreto.<\/p>\n<p>&mdash;Cielo, regresemos ya que me estoy congelando, y nos van a salir escamas si seguimos metidos aqu&iacute;. &mdash;Me solicita Mariana, tiritando ligeramente.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno est&aacute; bien, salgamos ya. &mdash;Le respondo a Mariana y me doy la vuelta para salir del agua impuls&aacute;ndome con el movimiento de mis brazos, usando mis manos como un par de remos para facilitar m&iacute; avance.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ayyy! &mdash;Grita Mariana detr&aacute;s de m&iacute;, al igual que escucho un chapoteo desesperado que consigue hacerme girar con rapidez. Mi mujer se ha hundido y estando de espaldas alterada patalea, aunque la profundidad aqu&iacute; es poca, sin embargo Mariana no&hellip; &iquest;No soporta mantener su cabeza bajo el agua? Me da igual ahora, y mis brazos se extienden hacia ella para socorrerla con premura, y le abrazo por la cintura, logrando izar su cuerpo, sac&aacute;ndola del agua.<\/p>\n<p>Boca muy abierta, ojos desorbitados y respiraci&oacute;n agitada. Con su carita m&aacute;s blanca que de costumbre y estremecida, se sujeta a mi cuello con fuerza y tose mucho, escupiendo en exceso.<\/p>\n<p>&mdash;Ya pas&oacute; Mariana, tranquila. Calma, por favor. &mdash;Le digo y ella afablemente me hace caso, cierra los ojos y apoya su cabeza en la cuna que se forma entre mi hombro y el cuello.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute;? &mdash;Le pregunto al depositarla con cuidado sobre mi camisa y su vestido, mientras le reviso cada una de las plantas de sus pies, sin hallarle nada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Te lo dije, hab&iacute;a algo y no me hiciste caso! Me mordi&oacute; la pierna. &mdash;Le respondo a Camilo y de inmediato me la reviso. En la pantorrilla derecha veo sangre. No mucho y mi pulgar recorre el &aacute;rea con cuidado, limpiando la herida.<\/p>\n<p>&mdash;Fue tan solo un mordisquito de alg&uacute;n pez curioso por la atractiva blancura de tu piel. No es para tanto esc&aacute;ndalo, afortunadamente. &iquest;Tienes pa&ntilde;itos para limpiarte? &mdash;Le comento a modo de broma para quitarle yerro al asunto y Mariana toma su bolso y del interior saca los pa&ntilde;itos h&uacute;medos para entreg&aacute;rmelos.<\/p>\n<p>Con uno solo acaricio el &aacute;rea enrojecida, visualizando cuatro puntitos rojos por los que asoma un poco de su sangre. Puede que le vaya a arder un poco pero tomo uno de los vasos con ron y hielo, para derramar un poco sobre la mordida.<\/p>\n<p>Mariana exclama un repentino&hellip; &mdash; &iexcl;Jueputa, me arde! Sopla. &iexcl;S&oacute;plame por favor! &mdash;Y por supuesto que me inclino y lo hago con&hellip; &iquest;cari&ntilde;o? Decido aplicar un poco de hielo sobre la herida y el cubito de hielo lo mantengo presionado con dos dedos sobre su piel.<\/p>\n<p>Mi mujer relajada, se deja caer de espaldas sobre la arena, cerrando sus ojos y mordi&eacute;ndose el dedo me&ntilde;ique, todav&iacute;a asustada y adolorida, pero con seguridad disfrutando de mis cuidados.<\/p>\n<p>Mis ojos la observan completamente h&uacute;meda, con sus cabellos negros y lisos, escurriendo salinos goterones, en tanto que sus labios se han estirado hacia los lados, d&aacute;ndole forma a una avergonzada sonrisa. Su apariencia sigue siendo la misma. La mujer hermosa, delicada y con ese infinito azul en sus ojos tan celestes, que me alteran las emociones. Tan serena y en calma ahora mi adolorida reina, a pesar de que segundos antes estando a medias seca, gritaba como princesa asustada.<\/p>\n<p>Pero sigo vi&eacute;ndola, como siempre lo ha sido para m&iacute; desde que la conoc&iacute;. &iexcl;El ser m&aacute;s fr&aacute;gil y precioso del universo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Un discurso&hellip; &iquest;Provocador? &mdash; &iexcl;No mi vida! No te sobresaltes pues no es lo que imaginas. En eso si fuiste el primero, lo juro. Era algo m&aacute;s de m&iacute;&hellip; &iexcl;De mi incumbencia! 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