{"id":42781,"date":"2023-08-04T22:00:00","date_gmt":"2023-08-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-04T22:00:00","modified_gmt":"2023-08-04T22:00:00","slug":"humillando-a-mi-sumiso-con-una-manada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/humillando-a-mi-sumiso-con-una-manada\/","title":{"rendered":"Humillando a mi sumiso con una manada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42781\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 21<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era un s&aacute;bado de abril. Yo hab&iacute;a salido de casa a las 7.45. Sin hacer ruido desayun&eacute; algo r&aacute;pido y me fui con mis amigos a jugar al golf. Sabes que cuando juego, estoy 4 o 5 horas fuera de casa. A veces me mandas mensajes para desconcentrarme o simplemente para hablar. Pero ese d&iacute;a recib&iacute; un mensaje que me descentr&oacute; por completo y que incluso, me hizo plantearme dejar la partida en el hoyo 13.<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o, a lo mejor se me ha olvidado avisarte de que hoy he quedado con 5 hombres que no conozco. Pero no te preocupes, princesa&hellip; sabes que no har&eacute; nada sin ti, as&iacute; que para que te d&eacute; tiempo a jugar al golf, he quedado con ellos en un apartamento que he alquilado en Airbnb a las 5 de la tarde. Disfruta de la partida, zorra, y no te quedes de cervezas porque tienes que ducharte y tenemos que llegar al centro a por las llaves un poco antes de la hora fijada&rdquo;.<\/p>\n<p>Deb&iacute; cambiar la cara, porque mi amigo Ricardo me pregunt&oacute; si iba todo bien. Fingiendo que no pasaba nada, le dije que s&iacute;&hellip; que hab&iacute;a recibido un mensaje tuyo para un plan de tarde que no esperaba, pero que estaba todo perfecto. Sin embargo no pude dejar de ver el tel&eacute;fono cada 10 minutos por si hab&iacute;as vuelto a escribirme d&aacute;ndome m&aacute;s detalles de la idea que quer&iacute;as llevar a cabo. Mi juego cay&oacute; en picado, y termin&eacute; la partida con una mezcla de enfado y ansiedad. Odio jugar mal, y hasta t&uacute; mensaje hab&iacute;a estado jugando genial&hellip; pero no pude mantener la concentraci&oacute;n en los &uacute;ltimos hoyos.<\/p>\n<p>Terminamos la partida y declin&eacute; la oferta de las cervezas del hoyo 19. Les dije a mis amigos que ten&iacute;a que ir r&aacute;pido a casa para comer algo, ducharme y salir para el centro. Y lo que estaba dici&eacute;ndoles era rigurosamente cierto. Lo que no ten&iacute;a claro era qu&eacute; hab&iacute;as pensado hacer con 5 hombres. Porque adem&aacute;s me sorprendi&oacute; que me dieras el matiz de que no les conoc&iacute;as, lo que exclu&iacute;a a los &ldquo;nadies&rdquo; con los que jugamos habitualmente, o incluso a los que tenemos en cartera o seguimos conociendo, pero a quienes no has usado todav&iacute;a.<\/p>\n<p>Me met&iacute; en el coche, y conduje con una especie de urgencia impropia de un s&aacute;bado a las dos de la tarde. Te llam&eacute; desde el coche un par de veces, pero como esperaba, no contestaste mis llamadas. Sin embargo, a los cinco minutos de mi &uacute;ltima llamada, visualic&eacute; en la pantalla del coche que hab&iacute;a recibido un Whatsapp tuyo. Presion&eacute; el bot&oacute;n para que el coche lo leyera en alto, y escuch&eacute; c&oacute;mo una voz met&aacute;lica le&iacute;a tus palabras:<\/p>\n<p>&ldquo;Hola guapito. Estoy ocupada ahora mismo y no puedo hablar&rdquo;<\/p>\n<p>Me qued&eacute; peor todav&iacute;a. Imaginaba que estabas jugando conmigo. Que estabas apretando para dejar que mi mente se encargara de organizar todo tipo de escenarios. Y aunque trat&eacute; de verlo desde esa perspectiva, la realidad es que por mi cabeza pasaron todo tipo de im&aacute;genes, y casi autom&aacute;ticamente, apret&eacute; el acelerador a fondo. Pero estaba jugando en Segovia, y me quedaba una hora de camino hasta casa. &iexcl;&iexcl;Una hora!! Y mi cabeza sin dejar de imaginar qu&eacute; hab&iacute;as querido decirme con eso de que estabas ocupada y no pod&iacute;as hablar.<\/p>\n<p>Por supuesto todo lo relacion&eacute; con el mensaje que me hab&iacute;as enviado a mitad de mi partida de golf. Cinco hombres. En un apartamento de alquiler. Y me dices que est&aacute;s ocupada y que no puedes hablar. Me estaba volviendo loco de ansiedad, as&iacute; que -como si fuera a servir de algo- puse a los Rolling Stones a tope e intent&eacute; concentrarme en llegar a casa lo antes posible sin incumplir tus &oacute;rdenes. No me dejabas superar los 130km\/h, y a pesar de que mi pie derecho me ped&iacute;a acelerar, renunci&eacute; a esa idea inmediatamente, ya que as&iacute; me lo hab&iacute;as ordenado. Y yo jam&aacute;s incumplo tus &oacute;rdenes.<\/p>\n<p>Una hora y pico despu&eacute;s, estaba presionando el mando del garaje de nuestra casa de Boadilla. Casi instintivamente, mientras lo hac&iacute;a, toqu&eacute; el claxon dos o tres veces. Pitidos cortos que te advirtieran de mi presencia. &iquest;Pero qu&eacute; estaba haciendo? No consegu&iacute;a ni entenderme a m&iacute; mismo, as&iacute; que olvid&aacute;ndome de bobadas, aparqu&eacute; en el jardin y entr&eacute; en casa.<\/p>\n<p>&ldquo;Hola mi ni&ntilde;a. Ya estoy aqu&iacute;. &iquest;Laila? &iquest;Est&aacute;s en casa, cari&ntilde;o?&rdquo;<\/p>\n<p>Pero no se escuch&oacute; nada. En casa no hab&iacute;a nadie, lo que me dej&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s descolocado. A&uacute;n as&iacute;, me acerqu&eacute; a la piscina por si estuvieras all&iacute;. No hac&iacute;a como para tomar el sol, pero a veces te gusta leer en una tumbona, con una manta (y conmigo a tus pies). Tampoco. Definitivamente no estabas en casa. Mir&eacute; el reloj y vi que eran las 14.45. Fuera lo que fuera lo que estabas haciendo, lo que ten&iacute;a claro es que no quer&iacute;a enfadarte, as&iacute; que sub&iacute; a nuestra habitaci&oacute;n para darme una ducha y vestirme.<\/p>\n<p>Encima de la cama me encontr&eacute; una nota tuya. Me sent&eacute; en el borde y me puse a leerla:<\/p>\n<p>&ldquo;Hola mi amor. He salido a comprar. Tengo que preparar alguna cosa para nuestra cita de esta tarde. Como intuyo que no me va a dar tiempo a volver a casa, prefiero quedarme por el centro. Quiero que te duches y que traigas contigo la bolsa negra que he dejado en la mesa de la cocina. No se te ocurra abrirla, ni tampoco quiero que me llames para hacer m&aacute;s preguntas. Tampoco cuando vengas al centro. Tienes prohibido hacerme ning&uacute;n tipo de pregunta sobre esta tarde. Te espero en la Tagliatella de la calle Hortaleza a las 15.30. Espero haber calculado bien los tiempos, pero si no es as&iacute;, no te preocupes. Te espero tom&aacute;ndome una Pepsi. Te quiero, L&rdquo;<\/p>\n<p>Volv&iacute; a mirar el reloj. Iba realmente justo de tiempo, as&iacute; que me di una ducha r&aacute;pida, me puse unos vaqueros, unos tenis y un polo, y volv&iacute; a meterme en el coche para dirigirme al centro de Madrid. De camino no paraba de pensar lo que me gustaba esa cabecita. Cuando asomabas los colmillos todo mi mundo giraba a tu alrededor sin un eje rotatorio claro. Me descolocabas el 100% de las veces, e incluso las veces que acertaba con lo que ten&iacute;as en mente, eras capaz de sorprenderme. Suspir&eacute; y pens&eacute; lo feliz que soy desde que te pertenezco&hellip; all&aacute; por diciembre de 2021.<\/p>\n<p>Aparqu&eacute; el coche en el parking y me acerqu&eacute; caminando. Estabas en la terraza del restaurante, leyendo el m&oacute;vil mientras el sol se posaba sobre tu preciosa cara. Me viste llegar y tu sonrisa ilumin&oacute; m&aacute;s a&uacute;n tu expresi&oacute;n. Dios m&iacute;o! Eres preciosa. No puedo creer que me eligieras a m&iacute;, pudiendo tener a cualquiera. Me acerco a ti y te doy un beso en la boca mientras te digo:<\/p>\n<p>&ldquo;Hola, mi Due&ntilde;a. No sabes las ganas que ten&iacute;a de verte!&rdquo;<\/p>\n<p>Sonr&iacute;es y te acercas para besarme. Colocas tus manos alrededor de mi cuello. Y entonces, en vez de un beso, me das un mordisco fort&iacute;simo en los labios y me dices;<\/p>\n<p>&ldquo;Veremos si te alegras tanto cuando sepas lo que tengo preparado para esta tarde, zorra&rdquo;<\/p>\n<p>Me miraste fijamente. Ten&iacute;as fuego en los ojos. Adoro esa mirada, esa intensidad. Sent&iacute; que estabas excitada y col&eacute; una mano por debajo de la mesa, directa a tu entrepierna. Sin dejar de mirarme sent&iacute; como tus piernas se abr&iacute;an para m&iacute;. Debajo de tu falda corta pude sentir el encaje de tu ropa interior, y c&oacute;mo ten&iacute;as el tanga completamente empapado. Jugu&eacute; con mis dedos un rato y cuando empezabas a gemir discretamente, se acerc&oacute; el camarero.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Quer&iacute;a algo de beber el se&ntilde;or?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Una cerveza, le contest&eacute;&rdquo;<\/p>\n<p>Inmediatamente, posando tu mano sobre el brazo del camarero, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;El se&ntilde;or tomar&aacute; agua. Esta tarde tiene cosas que hacer y ser&aacute; mejor que no tome alcohol&rdquo;<\/p>\n<p>El camarero sonri&oacute;, y yo sent&iacute; que me pon&iacute;a rojo de verg&uuml;enza. La forma de decir &ldquo;se&ntilde;or&rdquo; acompa&ntilde;ado con la forma en la que decid&iacute;as lo que iba a beber, no result&oacute; indiferente para nadie. Tampoco para la pareja que estaba en la mesa de al lado, y que no nos quitaban el ojo de encima (especialmente a ti, pues estabas realmente espectacular).<\/p>\n<p>Pedimos la comida y mientras com&iacute;amos estuvimos hablando de mil cosas distintas. Claramente quer&iacute;as evitar hablar de lo que ten&iacute;as pensado para esa tarde, a pesar de que mis intentos por dirigir la conversaci&oacute;n hacia all&iacute;, hasta que en un momento dado, colocando tu mano sobre mi antebrazo, me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o. D&eacute;jalo ya. No voy a decirte nada. T&uacute; rel&aacute;jate y disfruta. S&eacute; obediente y complaciente. Es todo lo que tienes que hacer, y de todo lo que tienes que preocuparte&hellip; de hacer todo lo que yo te ordene. &iquest;Vale, zorr&oacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>Controlas perfectamente mis emociones simplemente con una mirada, con una palabra o con el roce de nuestra piel. Involuntariamente, baj&eacute; la mirada, mord&iacute; levemente los labios y con la voz ronca de la excitaci&oacute;n, susurr&eacute; un imperceptible &ldquo;S&iacute;, Ama. Como desees&rdquo;. Sonre&iacute;ste y me preguntaste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; eres, coraz&oacute;n&rdquo;?<\/p>\n<p>&ldquo;Soy la puta de Laila&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Muy bien, princesa. Entonces ponte en mis manos y hazme sentir orgullosa de ti, &iquest;vale?&rdquo;<\/p>\n<p>Afirm&eacute; en silencio y volviste a reconducir la conversaci&oacute;n a las compras que hab&iacute;as hecho esa ma&ntilde;ana, y a c&oacute;mo un dependiente de Intimissimi te hab&iacute;a dado su n&uacute;mero de tel&eacute;fono de forma sutil. Me dijiste que te hab&iacute;a gustado la manera de mirarte, y que te hab&iacute;a provocado un pinchacito de excitaci&oacute;n. Dijiste que quiz&aacute;s le llamar&iacute;as alg&uacute;n d&iacute;a y me preguntaste si me parec&iacute;a bien.<\/p>\n<p>Una sensaci&oacute;n de calor se apoder&oacute; de m&iacute;. Volv&iacute; a mirar al suelo y dije que me parec&iacute;a genial, pero sab&iacute;as perfectamente que me estaba mordiendo el orgullo. Odiaba no tener el control de tu d&iacute;a a d&iacute;a. Sab&iacute;a que muchos chicos se quedaban mir&aacute;ndote por la calle, o en los bares&hellip; pero que se te insinuaran descaradamente, me sacaba de mis casillas. Y t&uacute;, aprovechabas cada ocasi&oacute;n para recordarme que eras t&uacute; la que ten&iacute;a el mando, pero que a la vez, era tuya y de nadie m&aacute;s. Suspir&eacute; y trat&eacute; de recomponerme lo mejor que pude, pero me di cuenta que tu juego de presi&oacute;n estaba empezando.<\/p>\n<p>En un momento dado, despu&eacute;s de haber tomado el caf&eacute;, miraste el reloj y exclamaste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Pedro! Son casi las 4:30 y seguimos aqu&iacute; de charla. Paga y v&aacute;monos. He quedado con la propietaria del apartamento. Por suerte est&aacute; a menos de cinco minutos de aqu&iacute;. &iquest;Trajiste la bolsa negra, verdad?&rdquo;<\/p>\n<p>Saqu&eacute; la bolsa de debajo de mi silla y sonriendo, me soltaste un &ldquo;buena chica&rdquo; que no pas&oacute; desapercibido para el camarero, que se acercaba con el dat&aacute;fono para pagar. Te sonri&oacute; y t&uacute; le sostuviste la mirada, mientras con la otra mano, met&iacute;as tus dedos hasta el fondo de mi garganta. El pobre camarero no sab&iacute;a d&oacute;nde meterse, y yo sonre&iacute;a medio avergonzado. Eres incre&iacute;ble. Me vuelves completamente loco. Nos levantamos de la mesa y fuimos dando un paseo, cogidos de la mano hasta la direcci&oacute;n que s&oacute;lo t&uacute; conoc&iacute;as.<\/p>\n<p>En la puerta nos esperaba Mar&iacute;a, una se&ntilde;ora con el pelo gris de unos 60 a&ntilde;os, que nos acompa&ntilde;&oacute; a la casa y, mientras nos hac&iacute;a la visita guiada, curiose&oacute; un poco de d&oacute;nde &eacute;ramos, a qu&eacute; hab&iacute;amos ido a Madrid y todo ese tipo de cosas. Fuiste t&uacute; qui&eacute;n tom&oacute; el mando y le contaste unas mentiras piadosas dici&eacute;ndole que &eacute;ramos gallegos y que hab&iacute;amos venido a pasar unos d&iacute;as en Madrid, pero que hab&iacute;a habido un error con el hotel, y necesit&aacute;bamos donde quedarnos un d&iacute;a. Mar&iacute;a no pareci&oacute; muy convencida, quiz&aacute;s al no ver maletas, sino una bolsa negra peque&ntilde;a por todo el equipaje, pero despu&eacute;s de decirnos c&oacute;mo manejarnos en la casa, se despidi&oacute; de nosotros y se fue.<\/p>\n<p>Dejaste pasar un rato hasta escuchar el sonido del ascensor, y dirigi&eacute;ndote a m&iacute;, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o. Quiero que retires muebles del sal&oacute;n y que hagas espacio suficiente para colocar cinco sillas en c&iacute;rculo. Quiero que sea un c&iacute;rculo amplio. Voy a darme una ducha. Cuando termines y el sal&oacute;n est&eacute; como te he pedido, ven al ba&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>Saliste del amplio sal&oacute;n, y yo me puse a mover el sof&aacute;, una mesa grande que hab&iacute;a y alguna otra cosa para que en el centro estuviera todo dispuesto como hab&iacute;as ordenado. No entend&iacute;a muy bien lo de las sillas, pero me limit&eacute; a obedecer tus &oacute;rdenes. Al terminar me dirig&iacute; a la ducha. T&uacute; segu&iacute;as dentro y te ped&iacute; permiso para ducharme contigo.<\/p>\n<p>&ldquo;Pasa, mi amor. Vamos a disfrutar de un ratito juntos antes de que lo pases un poquito mal para m&iacute;, &iquest;vale preciosa?&rdquo;<\/p>\n<p>Contest&eacute; que s&iacute; y nos besamos como si fuera a acabarse el mundo. Mientras lo hac&iacute;amos, nuestras manos exploraban ansiosas el cuerpo del otro. Me encantaba ducharme contigo, pero cuando lo hac&iacute;amos juntos antes de una de tus ideas, siempre ten&iacute;a una sensaci&oacute;n de falta de ox&iacute;geno que no consegu&iacute;a superar. T&uacute; lo sab&iacute;as bien, y te dejabas hacer.<\/p>\n<p>Cuando terminamos de ducharnos, y mientras te secaba y te echaba crema por todo el cuerpo, me miraste fijamente y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Coraz&oacute;n, sabes que siempre que quieras puedes parar lo que estemos haciendo. No quiero repet&iacute;rtelo cada vez que siento esa angustia subir por tu pecho. Simplemente di en alto la palabra de seguridad y todo se terminar&aacute; inmediatamente. &iquest;Lo tienes claro, verdad Pedro?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, Ama. Lo tengo claro. Descuida. No te preocupes por m&iacute; y disfruta&hellip; sabr&eacute; cuidarme, pero si no puedo seguir, lo parar&eacute;&hellip; sea lo que sea lo que tienes en mente&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No voy a contarte nada. Lo &uacute;nico que tienes que hacer es obedecerme, zorra. Si vuelves a deslizar una indirecta har&eacute; que lo pases peor de lo que tengo previsto. No me gusta repetir las cositas&rdquo;<\/p>\n<p>Segu&iacute; ech&aacute;ndote crema en silencio. Tu espalda, tus piernas&hellip; tus pies. Estaba excitado, y aprovech&eacute; para acariciarte disimuladamente la entrepierna. Sonre&iacute;ste y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;T&uacute; cali&eacute;ntame m&aacute;s a&uacute;n de lo que ya estoy, puta. Ver&aacute;s qu&eacute; bien voy a pas&aacute;rmelo&rdquo;<\/p>\n<p>Sonre&iacute;, pero no dije nada. Me pediste que te alcanzara un frasco peque&ntilde;o de perfume que siempre llevabas contigo en el bolso. Me ordenaste colocarme a cuatro patas y te sentaste en mi espalda. Te encantaba hacerlo cuando ibas a disfrutar de otros hombres. Perfumarte, acicalarte&hellip; que sintiera tu excitaci&oacute;n y me humillara era algo que te volv&iacute;a loca, y a lo que yo estaba acostumbrado. Pero eso de que hab&iacute;as quedado con cinco hombres a los que no conoc&iacute;as, no terminaba de entenderlo, ni consegu&iacute;a sac&aacute;rmelo de la cabeza.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que estuvieras perfectamente maquillada, me pediste que te pusiera la ropa interior. En la bolsa negra que yo mismo hab&iacute;a tra&iacute;do desde casa ten&iacute;as ropa. Enseguida me di cuenta de que ibas a feminizarme, pues hab&iacute;a muchas cosas para m&iacute;. Te sentaste en la cama y te puse unas medias negras de rejilla que te llegaban hasta el muslo, un tanga de encaje precioso y me pediste que te echara una mano con las ligas. Estabas incre&iacute;ble.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno, cari&ntilde;o. Pues yo ya estoy&rdquo;<\/p>\n<p>Te mir&eacute; sin entender nada. Ni siquiera llevabas sujetador. Pero no dije ni una palabra. Miraste el reloj y te diste cuenta de que quedaban 5 minutos para la hora en la que hab&iacute;as quedado, y me ordenaste que me vistiera con toda la ropa que hab&iacute;a en la bolsa negra. Lo saqu&eacute; todo apresuradamente y me vest&iacute;. Hab&iacute;as elegido unas medias negras, un tanga a juego que resaltaba mi culo resping&oacute;n y un vestido suelto, tambi&eacute;n de color negro. En la bolsa hab&iacute;a unos zapatos de tac&oacute;n negros que no conoc&iacute;a. Me sub&iacute; encima de sus 10cm de tac&oacute;n y entonces me pediste que me pusiera de rodillas para maquillarme. Pintaste mis labios con el mismo pintalabios que hab&iacute;as usado t&uacute;. Un rojo intenso que me encantaba c&oacute;mo te quedaba, y cuando terminaste, escuch&eacute; sonar el timbre de la puerta.<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o, han llamado. Deber&iacute;an ser mis amigos. Escucha atentamente. Hoy no va a ser una sesi&oacute;n de juegos, y no vamos a volver a ver a esta gente nunca m&aacute;s. Hazles pasar y desnudalos a todos. Cuando est&eacute;n desnudos, quiero que les pidas que se sienten cada uno en una silla, y cuando est&eacute;n sentados, vienes aqu&iacute; para avisarme. &iquest;Est&aacute; claro, preciosa?&rdquo;<\/p>\n<p>Contest&eacute; que s&iacute;, y subido en mis tacones, me dirig&iacute; a la puerta. Me sorprendi&oacute; que no me hubieras puesto una m&aacute;scara, pero cumpl&iacute; tus indicaciones. Abr&iacute; la puerta y se quedaron sorprendidos de verme all&iacute;, y vestido de mujer. Varios se miraron entre ellos, y uno de ellos exclam&oacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;T&uacute; qui&eacute;n co&ntilde;o eres? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la t&iacute;a a la que vamos a follarnos?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Yo soy la puta de Laila, y ella est&aacute; dentro del apartamento. Me ha ordenado que os reciba y os d&eacute; unas instrucciones, pero si no quer&eacute;is entrar, est&aacute;is en vuestro derecho&rdquo;<\/p>\n<p>Todos se miraron, pero ninguno se qued&oacute; fuera, as&iacute; que les acompa&ntilde;&eacute; al sal&oacute;n y les di las indicaciones que me hab&iacute;as dado.<\/p>\n<p>&ldquo;Mi Ama me ha pedido que os diga lo que ten&eacute;is que hacer. Quiere que os desnud&eacute;is y que cada uno se siente en una silla. Cuando lo hay&aacute;is hecho, he de ir a la habitaci&oacute;n para avisar que ya est&aacute; todo a su gusto&rdquo;<\/p>\n<p>Uno de ellos me mir&oacute; con desprecio y dijo:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Tu Ama? &iquest;Qu&eacute; eres, un sumiso? &iquest;Y te ha contado tu Ama para que estamos aqu&iacute;? Ja, ja, ja. &iquest;Vamos a follar con ella y t&uacute; te vas a quedar mirando? Menudo imb&eacute;cil&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin alterarme, y mientras ellos se iban desnudando, coment&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;. Ella es mi Ama, y si est&aacute;is aqu&iacute; es porque yo lo consiento. Somos uno, y Ella sabe que podr&aacute; hacer siempre lo que quiera para obtener placer y para humillarme con ello. Ambos disfrutamos de mi humillaci&oacute;n, y vosotros no sois m&aacute;s que objetos. No sois nada&hellip; pero puedes verlo como quieras&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Ja, ja, ja&hellip; m&iacute;rate. Vestida de mujer y maquillada. Das pena, chaval. Pero como quieras&hellip; t&uacute; eres su sumiso, y yo pienso foll&aacute;rmela hasta que no pueda andar&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras dec&iacute;a esto, se agarraba la polla. Una polla enorme incluso sin estar duro. Esper&eacute; a que todos estuvieran desnudos mientras echaba una mirada furtiva a su &ldquo;armamento&rdquo;. Los cinco ten&iacute;an buenas pollas. Gruesas y grandes, como a ti te gustan. Tragu&eacute; saliva y me dirig&iacute; a la habitaci&oacute;n para avisarte.<\/p>\n<p>&ldquo;Ya est&aacute;n desnudos en sus sillas, Ama&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Muy bien preciosa. Coge dos cajas de condones de la bolsa negra y ll&eacute;valas al sal&oacute;n. A cuatro patas, detr&aacute;s de m&iacute;. Vamos, aligera, que no tengo todo el d&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>Entraste en el sal&oacute;n en tacones, con las medias negras de rejilla, el tanga de encaje y tus tetas mirando al cielo. Los cinco se quedaron mir&aacute;ndote. Alguna de sus pollas se alegr&oacute; de verte. Entonces, te colocaste en medio del c&iacute;rculo en el que todos estaban sentados y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Buenas tardes a todos y gracias por venir. Lo primero que quiero saber es si alguno tiene dudas sobre lo que he hablado con vosotros de forma individual. El juego es muy sencillo. Voy a follar con todos vosotros en ratos que ir&aacute;n variando. La primera ronda durar&aacute; un minuto con cada uno. Cuando termine ese minuto, me mover&eacute; hacia la derecha para subirme encima del siguiente. Despu&eacute;s de follarme a los cinco durante un minuto, har&eacute; lo mismo de dos en dos minutos. Cuando os haya follado a los cinco, subiremos a tres, y repetiremos el juego. Iremos aumentando minutos. Cuando uno de vosotros se corra, habr&aacute; perdido, pero recordad que el juego tiene una segunda parte. Yo seguir&eacute; foll&aacute;ndome a los que queden y seguiremos aumentando los minutos hasta que os vay&aacute;is corriendo. Eso significa que habr&aacute; un momento en el que queden dos&hellip; no s&eacute; cu&aacute;nto tiempo estar&eacute; follando con vosotros a esas alturas, pero cuando quede un &uacute;nico ganador, lo har&eacute; salir de la silla y follaremos en medio de este c&iacute;rculo&rdquo;.<\/p>\n<p>Algunos de los hombres empezaron a tocarse para prepararse, fruto de la excitaci&oacute;n del juego que les hab&iacute;as propuesto. Me miraste y supe que ten&iacute;a que repartir condones entre los participantes, y cuando lo hice, me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o, eres el responsable del tiempo. T&uacute; y solo t&uacute; indicar&aacute;s cuando caduca el tiempo que estar&eacute; follando con cada uno. Lo &uacute;nico que tienes que hacer es decir en alto la palabra tiempo. En ese instante, saldr&eacute; de la polla en la que est&eacute; subida y me follar&eacute; al siguiente. Si alguien intenta retenerme, est&aacute; fuera del juego y fuera de esta casa. Mi sumiso se encargar&aacute; de acompa&ntilde;arle a la entrada&hellip; espero que por las buenas. &iquest;Todo claro, chicos?&rdquo;<\/p>\n<p>Contestaron que s&iacute; casi al un&iacute;sono, y siguieron poni&eacute;ndose duros. Alguno se puso el cond&oacute;n y te miraba intensamente, deseando ser el primero. Entonces, moviendo tus caderas descaradamente te acercaste a un chico moreno con barba y acarici&aacute;ndole la cara, le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Est&aacute;s listo, guaperas?&rdquo;<\/p>\n<p>&Eacute;l contest&oacute; que s&iacute;, y mir&aacute;ndome, me pediste que estuviera atento para poner el cron&oacute;metro en marcha. Sin ning&uacute;n tipo de pre&aacute;mbulo, te colocaste d&aacute;ndole la espalda y abriendo tus piernas dejaste caer tu bonito cuerpo encima de su polla. &Eacute;l te agarraba de la cintura y manoseaba tus tetas mientras sub&iacute;as y bajabas r&iacute;tmicamente. Tu boca se abri&oacute;, tu mirada se volvi&oacute; fuego, y vuestros gemidos inundaron la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero apenas dio tiempo a nada, porque enseguida dije: &ldquo;Tiempo&rdquo;, y saliste de su polla, para acercarte al siguiente. Era un chico alto y no muy guapo, pero creo que ten&iacute;a la polla m&aacute;s grande de todos. Te acercaste de frente a &eacute;l. Colocaste tus tacones en la parte de atr&aacute;s de la silla y, agarr&aacute;ndole del cuello, comenzaste a foll&aacute;rtelo de frente. Desde donde yo estaba, la vista era incre&iacute;ble. Una polla envuelta en un cond&oacute;n azul y tu co&ntilde;o haciendo que desapareciese y volviera a aparecer r&iacute;tmicamente. Otra vez un intercambio de gemidos y al rato, el tiempo del siguiente.<\/p>\n<p>Te acercaste a un chico delgadito y peque&ntilde;o. Me preguntaba cu&aacute;ntos a&ntilde;os tendr&iacute;a, porque parec&iacute;a un ni&ntilde;o. Sin embargo subiste encima de su polla con la misma avidez que con los dos anteriores y (esta vez de espaldas) comenzaste a foll&aacute;rtelo con un ritmo bastante m&aacute;s alto que a los dos anteriores. Te conozco perfectamente y estabas alcanzando ese punto de ebullici&oacute;n que te hace imparable y que puede darte decenas de orgasmos en pocos minutos. Imagin&eacute; que no estar&iacute;as lejos del primero de muchos, y efectivamente no me equivoqu&eacute;, porque cuando el reloj marcaba 45 segundos, sent&iacute; que te corr&iacute;as por primera vez. Fue un orgasmo intenso, que apenas dur&oacute; los 15 segundos que quedaban de tiempo. Entonces, yo avis&eacute; de que era la hora de cambiar, pero seguiste foll&aacute;ndotelo hasta que tu orgasmo lleg&oacute; a su fin.<\/p>\n<p>Mirando al resto dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Rigores del directo, chicos. No pienso salir de ninguno hasta que termine de correrme. Nueva regla&rdquo;<\/p>\n<p>Y sin perder m&aacute;s tiempo, te dirigiste al siguiente. La escena era incre&iacute;ble. Cuatro hombres masturb&aacute;ndose para mantenerse duros para ti, mientras t&uacute; follabas con un hombre de unos 50 a&ntilde;os, con buen cuerpo pero evidentes signos de su edad. Despu&eacute;s del minuto reglamentario volv&iacute; a indicar que hab&iacute;a pasado el tiempo, y te fuiste a por el &uacute;ltimo de la primera ronda. Era el que se hab&iacute;a re&iacute;do de m&iacute;, y debiste saberlo porque sent&aacute;ndote d&aacute;ndole la espalda, susurraste:<\/p>\n<p>&ldquo;T&uacute; vas a ser el primer perdedor. En menos de un minuto, como un eyaculador precoz&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Eso crees, zorra? Ven aqu&iacute; y ver&aacute;s lo que es una buena polla&rdquo;.<\/p>\n<p>Di un respingo al escucharle llamarte zorra, pero me miraste calm&aacute;ndome, y apretaste los labios mientras te colocabas de frente a &eacute;l. Sent&iacute; que presionabas tu co&ntilde;o sobre su polla. Hab&iacute;a visto c&oacute;mo pod&iacute;as hacer que me corriera en 10 segundos, y supe que ese tipo estaba sentenciado. Sub&iacute;as y bajabas a toda velocidad mientras &eacute;l gem&iacute;a y gem&iacute;a, hasta que te pidi&oacute; que por favor bajaras el ritmo. Pero no lo hiciste. Seguiste cabalg&aacute;ndole salvajemente hasta que se corri&oacute; justo cuando quedaban tres segundos para llegar al minuto. No hizo falta avisar de que el tiempo de la primera ronda se hab&iacute;a acabado. Se qued&oacute; frustrado, con el cond&oacute;n lleno de su semen, mientras t&uacute; te dirig&iacute;as al primer chico y me recordabas que ahora ser&iacute;an dos minutos por cada uno de ellos. Ni siquiera te molestaste en mirarle. Sab&iacute;as que estar&iacute;a frustrado, pero aprender&iacute;a a no volver a meterse conmigo.<\/p>\n<p>Yo afirm&eacute; y t&uacute; volviste a follarte al guaperas. Esta vez te colocaste de frente, y acercaste tus tetas a su boca. &Eacute;l lami&oacute; mientras segu&iacute;as foll&aacute;ndotelo&hellip; y entonces, sent&iacute; tu segundo orgasmo. Fue largo e intenso. Adoro tus &ldquo;s&iacute;, s&iacute;, s&iacute;, s&iacute;, s&iacute;&rdquo; cuando est&aacute;s a punto de correrte, y me sorprendi&oacute; ver que en vez de bajar el ritmo seguiste aument&aacute;ndolo hasta volver a correrte de nuevo justo antes de que se cumplieran sus dos minutos. El tipo aguant&oacute; perfectamente. Sent&iacute; una punzada de celos cuando antes de salir lamiste con tu lengua su cuello y le dijiste un &ldquo;me encantas&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin esperar apenas un segundo, te dirigiste al siguiente. Estuviste foll&aacute;ndotelo pausadamente durante los dos minutos correspondientes. &Eacute;l aguant&oacute; mientras lam&iacute;a tu cuello y con sus manos no dejaba de manosear tus tetas, tu cl&iacute;toris&hellip; aprovechando que estabas sentada d&aacute;ndole la espalda, mir&aacute;ndome fijamente y haciendo evidentes tus gemidos cada vez que su polla entraba y sal&iacute;a de ti.<\/p>\n<p>As&iacute; estuviste hasta terminar la ronda. Quedaban cuatro, y cuando terminaste con el &uacute;ltimo, con qui&eacute;n volviste a correrte, me miraste y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o, vamos a cambiar directamente a 5 minutos. Se me est&aacute;n cargando las piernas de tanto cabalgar, y con tiempos tan cortos no puedo comprobar el aguante de estos muchachos. Espero que est&eacute;is de acuerdo&hellip; pero si no lo est&aacute;is me da exactamente igual. Vamos a jugar un poquito m&aacute;s duro&rdquo;<\/p>\n<p>Se me estaban haciendo los minutos interminables. Vestido de mujer, subido en unos tacones de m&aacute;s de 10cm y sin dejar de ver como te follabas a cinco desconocidos en mi cara, empezaba a mirar el reloj nervioso, y varias veces se me pas&oacute; por la cabeza avisar con la palabra tiempo antes de que el reloj llegara al minuto establecido. Pens&eacute; que nadie se dar&iacute;a cuenta, pero por nada del mundo pod&iacute;a romper tus normas, as&iacute; que descart&eacute; la idea en el mismo instante que volviste a correrte mientras follabas con el guaperas. Era la tercera vez que te corr&iacute;as con &eacute;l, le hab&iacute;as dicho &ldquo;me gustas&rdquo;, y sent&iacute;a que realmente ten&iacute;as un ganador en mente. Aguant&oacute; los cinco minutos correspondientes y cuando avis&eacute; de que era el momento de cambiar, te agarr&oacute; suavemente de la cadera y te dijo algo al o&iacute;do. Despu&eacute;s te mordi&oacute; el l&oacute;bulo suavemente y t&uacute; te re&iacute;ste escandalosamente. Mir&eacute; la forma en la que le mirabas, y despu&eacute;s me dedicaste una de esas miradas que hacen que se me de la vuelta el est&oacute;mago. En tus ojos le&iacute; perfectamente que volver&iacute;amos a quedar con ese chico, y no pude evitar la humillaci&oacute;n subir por mi cuerpo mientras una erecci&oacute;n asomaba debajo de mi falda.<\/p>\n<p>Te colocaste frente al chico alto con la polla enorme y le masturbaste con tu propia mano para que cogiera algo m&aacute;s de firmeza. Cuando pensaste que estaba bien para ti, te subiste a su polla y dejaste que entrara en ti muy despacio. Pude ver c&oacute;mo desaparec&iacute;a por completo dentro de tu precioso co&ntilde;o cent&iacute;metro a cent&iacute;metro. Cuando sent&iacute;a tu culo empujar sus huevos, te escuch&eacute; decirle:<\/p>\n<p>&ldquo;F&oacute;llame duro, campe&oacute;n. Aunque te corras, quiero que me hagas disfrutar de ese pedazo de polla que calzas. Vamos&hellip; dame varios orgasmos&rdquo;.<\/p>\n<p>Y sin esperar ning&uacute;n tipo de acci&oacute;n por su parte, comenzaste a cabalgar subiendo y bajando de su polla con gran velocidad y un poco violentamente. Mientras tanto, &eacute;l te agarraba de las caderas, haci&eacute;ndote subir y bajar. En un momento dado pens&eacute; que iba a empotrarte contra el techo, pues estaba cumpliendo tus deseos y a la vez que te empujaba contra su polla, mov&iacute;a las caderas hacia arriba, provoc&aacute;ndote un orgasmo casi en el primer minuto. Entonces, te escuch&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;No pares. Quiero m&aacute;s. Oh, por Dios&hellip; me encanta. Sigue, sigue&hellip; sigueee&rdquo;<\/p>\n<p>Y tu segundo orgasmo pr&aacute;cticamente consecutivo te hizo retorcerte, pero lejos de parar seguiste cabalg&aacute;ndole. Mir&eacute; el reloj y vi que quedaban m&aacute;s de dos minutos. Eras incre&iacute;ble, y el tipo alto parec&iacute;a aguantar sin problemas, hasta que te escuch&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora vas a sentir mi poder. Te correr&aacute;s en esta ronda, por mucho que quieras aguantar&rdquo;<\/p>\n<p>Y not&eacute; que te concentrabas, y supe perfectamente que hab&iacute;as activado en tu co&ntilde;o el modo &ldquo;boa constrictor&rdquo; con el que brome&aacute;bamos cuando quer&iacute;as que me corriera, o cuando quer&iacute;as que cualquiera de los juguetes con los que follabas para humillarme, llegara al final. Sub&iacute;as y bajabas violentamente, y not&eacute; que el tipo alto dej&oacute; de subirte y bajarte con sus manos&hellip; no quer&iacute;a correrse, pero igual que el chulito, estaba sentenciado.<\/p>\n<p>Apenas unos segundos despu&eacute;s le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Av&iacute;same cuando vayas a correrte. Quiero hacerlo a la vez que t&uacute;. Te lo has ganado por sacrificar tu placer por el m&iacute;o y ser obediente&rdquo;<\/p>\n<p>El contest&oacute; un escueto &ldquo;s&iacute;, Se&ntilde;ora&rdquo; que apenas le sal&iacute;a del cuello, y t&uacute; seguiste subiendo y bajando r&iacute;tmicamente hasta que, quedando apenas 40 segundos, te dijo:<\/p>\n<p>&ldquo;No puedo m&aacute;s&hellip; voy a correrme&rdquo;<\/p>\n<p>Y t&uacute; aceleraste un poco el ritmo y en su primer gemido sentiste que estaba a punto de correrse y le dedicaste un orgasmo antol&oacute;gico. Notaba los m&uacute;sculos de tu espalda tensarse, tus rizos cubriendo la espalda movi&eacute;ndose r&iacute;tmicamente y casi pude ver c&oacute;mo pon&iacute;as los ojos en blancos en un orgasmo intenso y delicioso que parec&iacute;a no tener fin. Despu&eacute;s de terminar con &eacute;l, saliste de su polla y le quitaste el cond&oacute;n, haciendo un nudo con &eacute;l. Mir&aacute;ndome, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ac&eacute;rcate, preciosa. Tengo un regalito para ti. Abre la boca, y no lo saques de ah&iacute; hasta que yo te lo diga. Quiero que sientas toda su leche caliente&hellip; y que puedas saborear mi orgasmo. &iquest;Te apetece, zorra?&rdquo;<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; pausadamente y asintiendo, abr&iacute; la boca. Depositaste el cond&oacute;n lleno de leche en mi lengua y t&uacute; misma cerraste mi boca, haci&eacute;ndome volver a mi sitio y pidi&eacute;ndome que pusiera el cron&oacute;metro en marcha cuando te pusieras a cabalgar al siguiente. Te acercaste a uno de los tres &ldquo;concursantes&rdquo; que a&uacute;n segu&iacute;an disponibles para ti y coloc&aacute;ndote de espaldas a &eacute;l, pusiste ambas manos en tu culo y separ&aacute;ndolo un poco, se lo ofreciste dici&eacute;ndole.<\/p>\n<p>&ldquo;F&oacute;llame el culo. Me muero de ganas de sentir esa polla dentro de m&iacute;. Quiero que aguantes los cinco minutos&hellip; aunque no tengo mucha confianza en que cuando sientas como te aprieto la polla con mi culo consigas aguantar sin correrte. &iquest;Probamos?&rdquo;<\/p>\n<p>&Eacute;l te mir&oacute; y, sujetando su polla dura con una mano, fue desliz&aacute;ndose dentro de tu precioso culo. Inmediatamente le escuch&eacute; al chulito que se hab&iacute;a corrido primero, decir:<\/p>\n<p>&ldquo;Joder, menuda zorra. Tiene un culo incre&iacute;ble&rdquo;<\/p>\n<p>Me dieron ganas de acercarme y agarrarle del cuello para sacarle a rastras del apartamento, pero mir&aacute;ndome f&iacute;jamente me hiciste una se&ntilde;al para que no le diera importancia. Apret&eacute; la mand&iacute;bula. Cerr&eacute; los pu&ntilde;os e intent&eacute; concentrarme en ti. Me estabas mirando f&iacute;jamente. Pod&iacute;a ver las gotas de sudor en tu canalillo. Tu boca abierta, se&ntilde;al inequ&iacute;voca de tu excitaci&oacute;n. La forma en la que te mord&iacute;as los labios cada vez que tu culo quedaba completamente lleno. Tu cuello no sab&iacute;a hacia donde mirar. Mirabas al techo con los ojos casi en blanco, y seguidamente, colocando tus manos sobre sus muslos, mirabas hacia abajo. Te encantaba ver c&oacute;mo te follaban. Entonces, me sorprendiste dici&eacute;ndome:<\/p>\n<p>&ldquo;Ven aqu&iacute;, zorra. Ponte de rodillas y, sin sacar ese cond&oacute;n de la boca, quiero que me comas el co&ntilde;o mientras me follo este poll&oacute;n. Vamos. Olv&iacute;date del reloj&hellip; quiero correrme con tu lengua en mi co&ntilde;o y con mi culo lleno. Ahora, puta&rdquo;<\/p>\n<p>Me sorprendi&oacute; que t&uacute; misma rompieras las normas que hab&iacute;as establecido, pero era evidente que estabas completamente excitada, y que lo &uacute;nico que te importaba en ese momento era disfrutar de esos hombres que, sin conocerte de nada, se hab&iacute;an presentado durante unas horas en un apartamento que dejar&iacute;amos vac&iacute;o por la noche.<\/p>\n<p>Sin dudar, me puse de rodillas y contoneando mis caderas exageradamente, me dirig&iacute; hacia donde estabas. Me agarraste la cabeza y sujet&aacute;ndola con tus dos manos, la dirigiste a tu co&ntilde;o. Estabas completamente empapada. Tus muslos estaban llenos de tus fluidos, pero dej&eacute; de pensar en nada para darte placer como a ti te gustaba. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo pas&oacute;, pero los dos os corristeis en un orgasmo super intenso que hizo que aplastaras varias veces mi cabeza entre tu co&ntilde;o y sus pelotas.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute;, te quedaste un rato con su polla dentro y me pediste que limpiara tu co&ntilde;o y tus piernas despacio. Se te notaba agotada. Ni t&uacute; misma imaginaste que podr&iacute;as cansarte tanto follando. Te escuchaba respirar agitadamente, mientras apoyaste tu espalda contra su pecho y gemias suavemente al ritmo de mi lengua. Pasaste as&iacute; un tiempo, y cuando sentiste que hab&iacute;as recuperado el resuello saliste, volviste a hacer un nudo con su cond&oacute;n y repetiste lo mismo que con el anterior. La depositaste en mi lengua mientras me dijiste: &ldquo;Cu&iacute;damelo, &iquest;vale?<\/p>\n<p>Me pediste que me pusiera de pie y arrastrando los pies te acercaste a uno de los dos que segu&iacute;an all&iacute;. Le susurraste algo al o&iacute;do y &eacute;l frunci&oacute; el ce&ntilde;o. No sab&iacute;a lo que le hab&iacute;as dicho, pero parec&iacute;a evidente que no le hab&iacute;a hecho mucha gracia. Le diste un beso en el cuello&hellip; le mordiste mientras tu mano masajeaba su polla y le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Si quieres volver a verme, es mejor que hagas lo que te he pedido. &iquest;Lo har&aacute;s, verdad?&rdquo;<\/p>\n<p>&Eacute;l asinti&oacute; con la cabeza, y despu&eacute;s de pajearle un poquito m&aacute;s, te colocaste en el centro de las sillas y dirigi&eacute;ndote a todos, dijiste en voz alta:<\/p>\n<p>&ldquo;Chicos. Estoy agotada f&iacute;sicamente. No puedo con las piernas. Llevo una racha algo floja f&iacute;sicamente y vamos a cambiar de planes&hellip; parcialmente. Sab&eacute;is que el plan inicial era follaros a los 5 hasta que solo quedara uno. Qued&aacute;is dos, pero yo estoy muy cansada para volver a follaros en una silla&hellip; y adem&aacute;s, he de reconocer que este guaperas se ha ganado mi favor, y quiero foll&aacute;rmelo tranquilamente.&rdquo;<\/p>\n<p>Todos afirmaron, pero nadie dijo nada. Sent&iacute; que algo no encajaba del todo, pero seguiste hablando y lo entend&iacute; todo:<\/p>\n<p>&ldquo;Pero sab&eacute;is que el juego no terminaba foll&aacute;ndome a m&iacute;. Cari&ntilde;o, quiero que te quedes simplemente con los zapatos de tac&oacute;n y que te pongas de rodillas en el suelo. Estos machotes van a pajearse mientras yo me follo a este guaperas bien pegadita a ti. Y t&uacute;, zorra&hellip; t&uacute; vas a abrir la boca y vas a tragarte toda su leche. Les he pedido que, en la medida de lo posible se corran a la vez sobre ti, pero claro&hellip; alguno acaba de correrse y a lo mejor le cuesta un poquito m&aacute;s. Lo que quiero que te quede claro es que no vas a moverte hasta que el &uacute;ltimo de ellos se corra en tu boquita&hellip; sin sacar esos dos condones que llevas&rdquo;<\/p>\n<p>Varios de ellos sonrieron y comenzaron a masturbarse. Yo me quit&eacute; la ropa y a cuatro patas me dirig&iacute; hacia el centro del sal&oacute;n. T&uacute; no hab&iacute;as perdido el tiempo y te hab&iacute;as acercado al que -desde el primer minuto- sent&iacute; que era tu favorito. Te diste cuenta que te estaba mirando y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Me muero de ganas de follarme a este machote, mi amor. Si me folla bien, voy a contar con &eacute;l con cierta frecuencia. Entender&aacute;s que no hay punto de comparaci&oacute;n entre tu mini pollita y esto, &iquest;verdad?&rdquo;<\/p>\n<p>Y agarrando su polla, comenzaste a chup&aacute;rsela. Era enorme, y no pude evitar comparar la situaci&oacute;n con la escena cuando me com&iacute;as la polla en casa. Mi pollita cab&iacute;a entera en tu boca&hellip; y con este hombre, apenas llegabas a meterte un tercio dentro. Adem&aacute;s era dos o tres veces m&aacute;s gruesa. Asumiendo la situaci&oacute;n, te contest&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Disfruta mucho, mi amor. Si lo hace bien le invitaremos siempre que quieras, preciosa&rdquo;<\/p>\n<p>Sonre&iacute;ste y me dijiste, &ldquo;eres perfecta&rdquo; con su polla entrando y saliendo de tu boca.<\/p>\n<p>Entre tanto, sent&iacute;a que los otros cuatro hombres se acercaban a m&iacute; agitando sus pollas. Quer&iacute;a verte follar, pero ellos me rodeaban, qued&aacute;ndose apenas a medio metro de m&iacute;. Sent&iacute;a sus pollas a cent&iacute;metros de mi boca. Alguno me agarr&oacute; de la cabeza para acercarme a su polla, pero debiste darte cuenta y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Nadie toca a mi puta. Pod&eacute;is correros en su cara, pero nadie va a tocarlo. No quiero repetirlo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y, escuchando algunos quejidos del tipo que quiso que le chupara la polla, escuch&eacute; un gemido en el sof&aacute;. Pude intuir que estabas tumbada boca arriba y que el guaperas te estaba comiendo el co&ntilde;o, pues vi que estaba de rodillas en la alfombra, pegado al sof&aacute;. Pero apenas pude ver nada m&aacute;s, porque el idiota que se hab&iacute;a corrido primero se corri&oacute; en mi cara, llenando mis ojos con su leche. T&uacute; me hab&iacute;as dicho muchas veces que cuando alguien se corriera en mi cara, ten&iacute;a prohibido retirarme la leche. Te gustaba que me sintiera como una zorra, llena de leche, as&iacute; que simplemente cerr&eacute; los ojos mientras escuchaba c&oacute;mo los dem&aacute;s sacud&iacute;an sus pollas, sus gemidos eran cada vez m&aacute;s intensos y sus respiraciones m&aacute;s agitadas. Entonces not&eacute; una polla en mis labios e instintivamente abr&iacute; la boca y me la llenaron de leche. Te escuchaba gemir y no tard&eacute; mucho en sentir otro de tus intensos orgasmos. Pero no pod&iacute;a concentrarme en tu placer, porque volv&iacute; a sentir leche en mi pelo, en mis ojos y en mi boca. No estaba seguro si quedaba uno m&aacute;s o ya estaba, pero entonces, uno de ellos me sac&oacute; de la duda:<\/p>\n<p>&ldquo;No vayas a moverte hasta que termine, como te ha ordenado tu Ama&rdquo;.<\/p>\n<p>Vale, ahora era evidente. Quedaba uno por correrse sobre m&iacute;. Not&eacute; c&oacute;mo los dem&aacute;s se retiraban y comentaban algo entre ellos, y pude escuchar mucho mejor tus gemidos. El ansia por verte follando hizo que abriera los ojos, y la leche que ten&iacute;a en mis ojos hizo que me picaran much&iacute;simo y que -instintivamente- la retirara con la mano. Al hacerlo consegu&iacute; abrir los ojos y verte a cuatro patas en el sof&aacute;, mientras el guaperas bombeaba con fuerza y con much&iacute;sima velocidad. Pude escucharte perfectamente decirle:<\/p>\n<p>&ldquo;Ohhh&hellip; siii. No pares, no pares. Joooder&hellip; me corrooo&rdquo;<\/p>\n<p>Y como si de una orquesta perfectamente sincronizada se tratara, el &uacute;ltimo hombre se corri&oacute; en mi cara mientras emit&iacute;a unos sonidos guturales de puro placer. Cuando termin&oacute; frot&oacute; su polla contra mi mejilla y se dio la vuelta, dirigi&eacute;ndose hacia la cocina, donde los otros cuatro estaban charlando y bebiendo algo.<\/p>\n<p>Yo me qued&eacute; como estaba. De rodillas, con mi cara llena de semen de cuatro extra&ntilde;os a los que, despu&eacute;s de hab&eacute;rtelos follado de uno en uno y varias veces, se hab&iacute;an corrido sobre m&iacute; casi a la vez. Me sent&iacute;a humillado. Ten&iacute;a ganas de llorar. No sab&iacute;a d&oacute;nde meterme, y adem&aacute;s escuchaba el sonido r&iacute;tmico de las pelotas del guaperas impactar sobre tu culo mientras segu&iacute;a foll&aacute;ndote y te provocaba un orgasmo tras otro. Perd&iacute; la noci&oacute;n del tiempo que llevabais follando, pero el tipo segu&iacute;a bombeando con fuerza a pesar de todo. Despu&eacute;s de todo -pens&eacute;- me gustaba que disfrutaras, aunque fuera otro qui&eacute;n te diera un placer que yo, sent&iacute;a que no pod&iacute;a darte de la misma forma.<\/p>\n<p>No me atrev&iacute;a a moverme, y no me mov&iacute; de all&iacute;. Me tumb&eacute; en el suelo en posici&oacute;n fetal y cerr&eacute; los ojos. Segu&iacute; escuchando tus gemidos r&iacute;tmicos, mientras su polla entraba y sal&iacute;a de ti como si se tratara de un robot. Volviste a correrte una vez m&aacute;s y le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ac&eacute;rcate a mi puta y f&oacute;llatelo. C&oacute;rrete follando su culo. Ahora&rdquo;.<\/p>\n<p>&Eacute;l te mir&oacute; sin entender nada. No parec&iacute;a querer, pero mir&aacute;ndole le dijiste que si quer&iacute;a volver a follarte, tendr&iacute;a que follarme a m&iacute;. Me miraste y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ven aqu&iacute;, zorra. A cuatro en el sof&aacute;. Ofr&eacute;cete a mi nuevo amigo&rdquo;<\/p>\n<p>Sin dudar un segundo, y a cuatro patas, me dirig&iacute; hasta el sof&aacute; y asomando el culo apoy&eacute; la cabeza y me abr&iacute; el culo con las dos manos. Enseguida sent&iacute; una polla abrirse camino dentro de m&iacute;. Pens&eacute; que iba a romperme en dos y balbuce&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Por favor, por favor&hellip; despacio. Duele&rdquo;<\/p>\n<p>Pero t&uacute; no parec&iacute;as de acuerdo y corregiste:<\/p>\n<p>&ldquo;F&oacute;llatelo fuerte. Tienes dos minutos para correrte en su culo. Rompe ese culo que me pertenece con esa polla que voy a usar tan a menudo. Vamos, guaperas&hellip; obedece y tendr&aacute;s la recompensa que esperas&rdquo;.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; los ojos y sent&iacute; sus embestidas en mi culo. Me estaba rompiendo por dentro y las l&aacute;grimas comenzaron a abandonar las cuencas de mis ojos y a deslizarse por mi mejilla, mezcl&aacute;ndose con el semen que todav&iacute;a ten&iacute;a. Me sent&iacute;a una puta. Me sent&iacute;a tu puta. Me sent&iacute;a lo que era: La puta de Laila. Llor&eacute; en silencio mientras tu amigo segu&iacute;a foll&aacute;ndome, y entonces sent&iacute; que te acercabas a m&iacute; y pasando tu mano sobre mi cabeza, dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Buena perra. Estoy muy orgullosa de ti, mi amor&rdquo;<\/p>\n<p>Y mirando a tu amigo, le dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora. Quiero que te corras ahora&rdquo;<\/p>\n<p>Y como si un automatismo se hubiera activado en su cabeza, se corri&oacute; dentro de mi culo de una forma salvaje. Apret&oacute; mis caderas contra su polla mientras su pecho se apoy&oacute; en mi espalda. Sent&iacute;a su sudor. Sent&iacute;a mi cara llena de leche y l&aacute;grimas, y para rematarlo todo, escuch&eacute; las risas de los otros cuatro que, ya vestidos, observaban la imagen a escasos metros de donde est&aacute;bamos nosotros tres.<\/p>\n<p>Vi que te acercaste a su lado y les dabas las gracias. Ellos bromeaban, dici&eacute;ndote que eran ellos los que te daban las gracias, y que hab&iacute;an sido tres horas muy divertidas y de una forma u otra, todos se ofrecieron a repetir contigo cuando quisieran. Igual que cada hombre que te follas desde que nos conocemos, todos quer&iacute;an repetir&hellip; pero sab&iacute;a que eso no iba a ocurrir con ninguno de ellos cuatro.<\/p>\n<p>Sent&iacute; la puerta del apartamento cerrarse justo en el momento en el que el guaperas sal&iacute;a de mi. Me hice una bola en el sof&aacute; y met&iacute; la cabeza entre mis manos. Quer&iacute;a desaparecer de all&iacute;. Me hab&iacute;as llevado al l&iacute;mite. Al l&iacute;mite de los l&iacute;mites, y sent&iacute;a que no pod&iacute;a m&aacute;s. Que no ten&iacute;a fuerzas. Me qued&eacute; dormido. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo estuve en el sof&aacute; hecho una bola. No me enter&eacute; de que hab&iacute;as despedido al guaperas, y hab&iacute;as intercambiado vuestros tel&eacute;fonos para volver a veros. Para volver a vernos.<\/p>\n<p>Un rato despu&eacute;s sent&iacute; tu mano en mi pelo. Me estabas besando y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ven mi amor. Acabo de preparar un ba&ntilde;o. Nos ba&ntilde;amos y nos vamos a casa, vale preciosa? Estoy orgullosa de ti. Me haces muy feliz. Adoro ver lo zorra que eres, Pedro.<\/p>\n<p>Asent&iacute; y sonre&iacute;, pero sent&iacute;a un agujero por dentro. Ten&iacute;a ganas de que pasara el tiempo y que tus besos y caricias volvieran a recomponerme. Me hab&iacute;as llevado muy abajo y te hab&iacute;as encargado de romperme en mil pedacitos&hellip; para despu&eacute;s volver a hacerme crecer m&aacute;s fuerte, m&aacute;s seguro, m&aacute;s puta&hellip; m&aacute;s tuyo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 21<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Era un s&aacute;bado de abril. Yo hab&iacute;a salido de casa a las 7.45. Sin hacer ruido desayun&eacute; algo r&aacute;pido y me fui con mis amigos a jugar al golf. Sabes que cuando juego, estoy 4 o 5 horas fuera de casa. A veces me mandas mensajes para desconcentrarme o simplemente para hablar. Pero ese [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21737,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42781","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42781","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21737"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42781"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42781\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42781"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42781"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42781"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}