{"id":42793,"date":"2023-08-04T22:00:00","date_gmt":"2023-08-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-04T22:00:00","modified_gmt":"2023-08-04T22:00:00","slug":"provoque-a-mi-suegro-y-me-cogio-a-la-fuerza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/provoque-a-mi-suegro-y-me-cogio-a-la-fuerza\/","title":{"rendered":"Provoqu\u00e9 a mi suegro y me cogi\u00f3 a la fuerza"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42793\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">23<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando el presidente Vizcarra anunci&oacute; el inicio de la cuarentena por la Pandemia del Covid, estaba justo charlando por Whatsapp con un amigo, con el que hab&iacute;amos planeado encontrarnos al d&iacute;a siguiente. La noticia nos cambi&oacute; los planes. Dejamos de hablar pues &eacute;l ten&iacute;a que coordinar que hacer con su esposa y yo con mi esposo. Fue una noche larga planeando los 15 d&iacute;as enclaustrados.<\/p>\n<p>Cuando empez&oacute; la cuarentena ten&iacute;a 32 a&ntilde;os, llevaba seis de casada y ten&iacute;a dos hijos, de 4 y 2 a&ntilde;os. Peque&ntilde;itos. Mi primera preocupaci&oacute;n fue con su nana. Ella deb&iacute;a llegar el lunes a primera hora, para cuidarlos mientras mi esposo y yo &iacute;bamos al trabajo. A los pocos minutos de la noticia me llam&oacute; para decirme que no podr&iacute;a ir al d&iacute;a siguiente. Luego me llam&oacute; mi mam&aacute;, llorando aterrada. Que era el fin del mundo y mil cosas m&aacute;s. Mis papis viven en Sullana, a m&aacute;s de 1.000 km de Lima. Felizmente cerca a ellos mis dos hermanos y mi hermana menor. As&iacute; que la tranquilic&eacute; y luego empec&eacute; a preocuparme por nosotros.<\/p>\n<p>Mientras hablaba con mam&aacute;, mi esposo hablaba con la suya. Colgamos casi juntos y me dijo que su mam&aacute; le hab&iacute;a propuesto que vayamos a su casa a pasar los 15 d&iacute;as de cuarentena. En un instante acept&eacute;. Viv&iacute;amos (y seguimos viviendo) en un minidepartamento de dos habitaciones peque&ntilde;as, un cuarto matrimonial donde s&oacute;lo entra nuestra cama y el armario y uno a&uacute;n m&aacute;s peque&ntilde;o donde mis hijos duermen en camarote. Sala, comedor y kitchenette min&uacute;sculos, un ba&ntilde;o peque&ntilde;o y una &iacute;nfima &aacute;rea para lavar y tender la ropa. El edificio es precioso, eso s&iacute; y en medio de Miraflores todo me encanta.<\/p>\n<p>Pero, imaginar 15 d&iacute;as encerrados en un espacio tan peque&ntilde;o me daba cosas. Usualmente est&aacute;bamos siempre en los parques con los ni&ntilde;os o yendo al cine o comiendo fuera. Por eso, cuando recib&iacute; la propuesta de mi suegra, sin dudarlo acept&eacute;. Alistamos algunas cosas para el traslado al d&iacute;a siguiente. Por la ma&ntilde;ana fuimos a nuestros trabajos, pero antes de las 12 ambos est&aacute;bamos de vuelta. Nadie sab&iacute;a qu&eacute; hacer en las oficinas y nos dejaron libres para prepararnos para los 15 d&iacute;as de cuarentena.<\/p>\n<p>Armamos las maletas con todo lo necesario para la estad&iacute;a. Llamamos un taxi y partimos. Mis suegros viven en San Juan de Lurigancho, por las Flores, en una casa enorme. Debe tener m&aacute;s de 500 m2 (o m&aacute;s) de &aacute;rea, con patio afuera y jard&iacute;n adentro. Esas casas que los migrantes (mis suegros son de Huancavelica) van construyendo de a pocos, todo grande, todo sin gusto, pero espacios que alcanzan para todo. La casa tiene 6 dormitorios, el m&aacute;s grande de mis suegros, cuatro para cada hijo (pero los tres hermanos de mi esposo viven ahora en EEUU, as&iacute; que libres) y otro m&aacute;s &ldquo;para visitas&rdquo;. Cocina grande, sala grande, comedor grande, comedor de diario, sala de estar (que mi esposo ocup&oacute; para trabajar tranquilo, yo trabajaba desde el cuarto, en su escritorio de universitario).<\/p>\n<p>Espacio de sobra y, adem&aacute;s, una piscina de pl&aacute;stico, instalada en el jard&iacute;n, que mis suegros hab&iacute;an comprado el a&ntilde;o anterior cuando llegaron los nietos de EEUU.<\/p>\n<p>Me llevaba muy bien con mis suegros. Soy norte&ntilde;a, blancona y ellos andinos, como mi esposo. Desde que me conocieron ya quer&iacute;an que nos casemos.<\/p>\n<p>Mi suegra nos esperaba con una super cena, pues llegamos hacia las 6pm. Mi esposo y yo pens&aacute;bamos ir al supermercado llegando, pero ellos ya hab&iacute;an comprado de todo, como para 2 meses de encierro. Todo lo que pudieron y m&aacute;s.<\/p>\n<p>Los primeros d&iacute;as todo muy normal, nada que me llamara la atenci&oacute;n. El cuarto o quinto d&iacute;a lave nuestra ropa. Justo mi suegra hab&iacute;a colgado su ropa, incluyendo sus calzones. El contraste entre los suyos y mis tangas me llam&oacute; la atenci&oacute;n y, por cierto, me gener&oacute; m&aacute;s de un p&iacute;caro pensamiento. La tela de las 4 o 5 tangas que hab&iacute;a lavado no hac&iacute;an ni la mitad de uno de sus calzones.<\/p>\n<p>Desde la habitaci&oacute;n donde dorm&iacute;amos, por una ventana pod&iacute;a mirar hacia el jard&iacute;n y la piscina, por la otra hacia el tendedero. Al d&iacute;a siguiente, mi esposo baj&oacute; al escritorio donde trabajaba, mi suegra recogi&oacute; a mis hijos para llevarlos al jard&iacute;n y la piscina donde eran felices y yo me puse a trabajar. Cada cierto tiempo miraba hacia el jard&iacute;n y en una de esas mir&eacute; (no s&eacute; porque) hacia el tendedero. Me sorprend&iacute; much&iacute;simo pues vi a mi suegro olisqueando mis tangas. Me qued&eacute; medio tonta y mir&eacute; buen rato como pasaba de una tanga a otra olisqueando. Estaban reci&eacute;n lavadas as&iacute; que, si a algo ol&iacute;an, era a detergente.<\/p>\n<p>Al rato mi suegro se retir&oacute; y deje de mirar. Me qued&eacute; pensando en lo que hab&iacute;a visto y tras la sorpresa vino el gustito de sentirme deseada por otro hombre, as&iacute; fuese mi suegro. Desde esa misma tarde lo sent&iacute; m&aacute;s atento, m&aacute;s cordial conmigo. Siempre hab&iacute;a sido atento y amable, pero en su parquedad andina. Quiz&aacute;s fueron ideas m&iacute;as, pero lo sent&iacute; algo distinto.<\/p>\n<p>De pura casualidad me quedaba usar mis tangas m&aacute;s coquetas. Cuando volv&iacute; a lavar (a los cinco d&iacute;as) me qued&eacute; atenta a lo que hiciera mi suegro. Y no me fall&oacute; la intuici&oacute;n. A la ma&ntilde;ana siguiente, mientras mi suegra jugaba con mis hijos en el jard&iacute;n y mi esposo trabajaba en la sala de estar, volvi&oacute; a meterse al tendedero a olisquear mis tangas y, m&aacute;s a&uacute;n, a tocarse por encima de su pantal&oacute;n. No pod&iacute;a ver mucho, pero era claro que se acariciaba el pene.<\/p>\n<p>Cuando dieron la noticia de la ampliaci&oacute;n de la cuarentena, por quince d&iacute;as m&aacute;s, no nos sorprendi&oacute;. Era algo que se esperaba. Pero vi que mi suegro fue el &uacute;nico que parec&iacute;a feliz con la noticia.<\/p>\n<p>Uno de esos d&iacute;as, al subir del desayuno, me desnud&eacute; para ba&ntilde;arme y cuando puse la ropa en el cesto de ropa sucia me di cuenta que estaba movido. Sin sutilezas se ve&iacute;a claramente que la ropa estaba removida. Suelo ser ordenada y poner todo alineado, incluso en la cesta de ropa sucia, la que no estaba como lo hab&iacute;a dejado la noche anterior. Revis&eacute; y no estaba la tanga sucia que hab&iacute;a dejado el d&iacute;a anterior.<\/p>\n<p>Supe que hab&iacute;a sido mi suegro quien la hab&iacute;a cogido. Me duch&eacute;, me vest&iacute; y baj&eacute; a &ldquo;conversar&rdquo; con mi esposo. Cuando regres&eacute; al cuarto, la tanga ya estaba en el cesto. Supe lo que hab&iacute;a pasado. La cog&iacute; y ten&iacute;a algunos restos de semen. Me excit&eacute; un poco. A partir de ese d&iacute;a. Cada vez que me sacaba la tanga para ba&ntilde;arme, antes de ponerla en la cesta, la humedec&iacute;a dentro de mi vagina, y algunas veces me la pasaba entre mi cola.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a a mi suegro loco con eso. La rutina era de cada d&iacute;a, mientras desayun&aacute;bamos, en alg&uacute;n momento, mi suegro entraba al cuarto, sacaba la &uacute;ltima tanga sucia. Luego, cuando yo bajaba a charlar con mi esposo la devolv&iacute;a a su lugar.<\/p>\n<p>Me excitaba ese juego. Me excitaba como me miraba mi suegro. Me excitaba el morbo de estar en casa ajena jugando con fuego.<\/p>\n<p>El martes 21 de abril ten&iacute;amos ya m&aacute;s de un mes en cuarentena. Estaba en una charla hot por el Whatsapp con mi amigo caliente, mientras ambos trabajamos. No me hab&iacute;a duchado a&uacute;n. Estaba en pijama, s&oacute;lo con tanga debajo. Un pijama de short y blusita medio transparentes y tanga negra. En eso tocan la puerta de la habitaci&oacute;n. Pregunt&eacute; qui&eacute;n era y mi suegro respondi&oacute; que quer&iacute;a sacar unas cosas del armario. Mir&eacute; por la ventana y mi esposo y mi suegra acompa&ntilde;aban a mis hijos alrededor de la piscina.<\/p>\n<p>Pude ponerme algo m&aacute;s discreto, pero calentona como estaba por la charla con mi amigo y por todo lo que pasaba a escondidas con mi suegro, decid&iacute; provocarlo un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Le abr&iacute; la puerta. Sent&iacute; como me desnudaba con la vista. Le pregunt&eacute; que necesitaba y me dijo algo del caj&oacute;n. No recuerdo que. Camin&eacute; unos pasos delante de &eacute;l, s&eacute; que mov&iacute; el culo m&aacute;s de lo debido. Sent&iacute; que cerraba la puerta y pon&iacute;a seguro. Antes que pudiera reaccionar me cogi&oacute; con la mano izquierda por la cintura y con la derecha me tap&oacute; la boca. Me empuj&oacute; contra la pared.<\/p>\n<p>Al o&iacute;do. A media voz, como imaginando que pod&iacute;an escucharnos, me habl&oacute;. Su mano sobre mi boca no me dejaba hablar.<\/p>\n<p>Eres una perra de mierda. S&oacute;lo las m&aacute;s putas usan esas tangas que tu usas. Seguro le pones cuernos a mi hijo. &Eacute;l se muere por ti y t&uacute; eres s&oacute;lo una perra de porquer&iacute;a. Eres una basura Luc&iacute;a. Eres una basura y te traje a mi casa.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; un par de minutos dici&eacute;ndome lo puta que era, la perra que era. Luego se qued&oacute; un instante en silencio. Con su cuerpo ya me ten&iacute;a dominada contra la pared. Me sigui&oacute; tapando la boca con la mano derecha y con la izquierda me baj&oacute; el short de pijama. Qued&eacute; s&oacute;lo en tanga. Comenz&oacute; a manosear mis nalgas. Con fuerza, fiereza, sin cari&ntilde;o ni ganas de calentarme. S&oacute;lo con fuerza y toscamente. Pero, me calentaba.<\/p>\n<p>Con sus piernas separ&oacute; las m&iacute;as. No opuse resistencia. Meti&oacute; su mano entre mis nalgas y sent&iacute; sus dedos sobre mi vagina, a&uacute;n sobre la tanga. Estaba h&uacute;meda yo lo sab&iacute;a. &Eacute;l se dio cuenta. Volvi&oacute; a hablar.<\/p>\n<p>Lo sab&iacute;a. Eres una puta Lucia. La m&aacute;s puta. Estas ac&aacute; mojada con el padre de tu esposo.<\/p>\n<p>Puso de costado la tanga y me meti&oacute; un dedo. Gem&iacute;. En ese instante me solt&oacute; la boca.<\/p>\n<p>&ndash;Don Ricardo, que hace, por favor d&eacute;jeme<\/p>\n<p>&ndash;No perra de mierda, bien que te gusta. Tienes la concha mojada, sucia de porquer&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;No don Ricardo, estoy nerviosa, esto no debe pasar.<\/p>\n<p>&ndash;Que nerviosa, calienta huevos, a cuantos te coger&aacute;s sin que mi hijo sepa.<\/p>\n<p>&ndash;No es as&iacute; don Ricardo, le juro que no. Que jam&aacute;s le he fallado a su hijo. Que soy una mujer fiel.<\/p>\n<p>&ndash;Calla perra de mierda, no sirves para nada.<\/p>\n<p>Me meti&oacute; en ese momento un segundo dedo y sent&iacute;a placer del momento. Una parte de mi quer&iacute;a entregarse, pero otra se mantuvo en raz&oacute;n y no quer&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;Don Ricardo por favor, saque sus dedos, me lastima<\/p>\n<p>&ndash;Que te van a lastimar dos dedos perra de mierda, cuantas pingas te habr&aacute;s comido<\/p>\n<p>&ndash;No diga eso don Ricardo<\/p>\n<p>Me di cuenta que se estaba desabrochando el pantal&oacute;n y comenc&eacute; suplicarle que no, que no hiciera eso. Mis palabras negaban lo que pasaba. Mi concha segu&iacute;a h&uacute;meda. Era como dos yo. Me peg&oacute; m&aacute;s a la pared y con sus manos me hizo respingar el culo. Yo segu&iacute;a casi implor&aacute;ndole que no lo hiciera, pero me penetr&oacute; igual.<\/p>\n<p>&ndash;As&iacute; Lucia, as&iacute; te quer&iacute;a tener, que rica puta eres. Blanquita, as&iacute; como me gustan. Blanquitas y putas.<\/p>\n<p>&ndash;Don Ricardo no siga por favor<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; no siga mierda? bien que gozas puta de porquer&iacute;a.<\/p>\n<p>Y si, no quer&iacute;a, pero a la vez si quer&iacute;a. Mis palabras lo negaban, pero mi entrepierna estaba gozando. Me qued&eacute; en un estado de estupefacci&oacute;n. Sent&iacute;a placer, pero no entend&iacute;a nada. Hoy lo recuerdo como en un sue&ntilde;o. &Eacute;l insult&aacute;ndome al o&iacute;do, yo respondi&eacute;ndole que no, que por favor no, que me deje, pero mi concha llena de su pinga, gozando.<\/p>\n<p>Pocos (o muchos) minutos despu&eacute;s, se vino dentro m&iacute;o. Se subi&oacute; el pantal&oacute;n. Yo segu&iacute;a pegada a la pared. Me cogi&oacute; con las dos manos. Me dio vuelta. Me dijo que me subiera la tanga y el short. Lo obedec&iacute;. El semen ca&iacute;a por mis piernas. Se fue. Empec&eacute; a sollozar y luego me duch&eacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>23 Cuando el presidente Vizcarra anunci&oacute; el inicio de la cuarentena por la Pandemia del Covid, estaba justo charlando por Whatsapp con un amigo, con el que hab&iacute;amos planeado encontrarnos al d&iacute;a siguiente. La noticia nos cambi&oacute; los planes. Dejamos de hablar pues &eacute;l ten&iacute;a que coordinar que hacer con su esposa y yo con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17575,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42793","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42793","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17575"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42793"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42793\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42793"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42793"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42793"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}