{"id":42820,"date":"2023-08-08T22:00:00","date_gmt":"2023-08-08T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-08T22:00:00","modified_gmt":"2023-08-08T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-28","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-28\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (28)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42820\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Traici&oacute;n por compensaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El tiempo parece detenerse mientras disfruto de sus cuidados. Se preocupa todav&iacute;a por m&iacute;, aunque afortunadamente nada grave me pas&oacute;. &iexcl;Y eso es una buena se&ntilde;al!<\/p>\n<p>En su reloj, un poco m&aacute;s de la una de esta nueva madrugada observo, y en mi smartwacht, &ndash;aparte de mostrarme la misma hora&ndash; la saturaci&oacute;n de oxigeno se encuentra al 97% y mi ritmo cardiaco ya permanece estable, aunque me alarmo enseguida al escuchar que chapoteando sobre las suaves ondas del mar que llegan hasta la orilla, el ruido de pasos apurados se est&aacute;n acercando y de inmediato giro mi cabeza.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iquest;Pas&oacute; algo?! &mdash;Con la estridencia del grito, la pregunta rompe este apacible momento. Proviene del joven m&aacute;s alto y corpulento que conocimos antes, el encargado de cargar el altavoz port&aacute;til, y de quien ahora no recuerdo el nombre.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Est&aacute;s bien? &mdash;La voz aguda y dulce de la rubia, ubicada al costado del muchacho, direcciona su fingido inter&eacute;s hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No dejes que se acerquen, porque mira como estoy! &mdash;Alarmada le digo a Camilo y de forma autom&aacute;tica mi antebrazo derecho cubre el translucido volumen de mis senos, y con la mano izquierda extendida, oculto mi emparamada entrepierna.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Si tranquilos, no es nada grave! Gracias por el inter&eacute;s. No se preocupen y mejor contin&uacute;en con su rumba. &mdash;Les dice Camilo deteni&eacute;ndolos al levantar su brazo y doblar la mano haci&eacute;ndoles la se&ntilde;al de alto.<\/p>\n<p>&mdash;Listo parcero, pero si necesitan algo ya saben d&oacute;nde encontrarnos. &mdash;Se despide el fornido moreno dando media vuelta, y por la cintura se lleva casi a rastras a la sonriente rubiecita, que sin embargo nos echa una &uacute;ltima ojeada. &iexcl;M&aacute;s a mi esposo que a m&iacute;, por supuesto!<\/p>\n<p>Pero ese adi&oacute;s funciona como una puerta que se abre entre mi marido y yo, pues nuestros ojos se encuentran, desencadenando entre los dos un silencio diferente, acompa&ntilde;ado por una sonrisa c&oacute;mplice en la que apenas si nos mostramos los dientes, y que libera en Camilo una mirada a la que ya estoy acostumbrada, pero que he extra&ntilde;ado demasiado todos estos meses, tras retirar con lenta sensualidad el brazo de mis pechos exhibi&eacute;ndoselos, y llev&aacute;ndolo hasta atr&aacute;s, sobre la palma de la mano, acomodo suavemente mi cabeza.<\/p>\n<p>&iquest;Y esta otra? &ndash;Pienso. &ndash; Y con parsimonia igualmente la alejo de mi pubis exponiendo el canal de mi intimidad, &ndash;tan deseada por tantas personas anteriormente, pero que ahora solo es importante atraer la atenci&oacute;n de mi marido&ndash; ya que se alcanza a visualizar el espacio que divide los labios de mi vulva, tras la tela de mis emparamados cucos, abriendo un poco el comp&aacute;s de mis muslos para mi gozo y su tentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Observo sus ojos clavaditos ah&iacute;, en la protuberancia de mi vulva, por lo que levanto brevemente la cadera simulando acomodarme, exponi&eacute;ndome al escrutinio de sus vivaces ojos caf&eacute;s, y&hellip; &iquest;Qu&eacute; es lo veo en su mirada? &iquest;Deseo? Quiz&aacute;s&hellip; &iquest;Lujuria y ganas? Y mi interior reacciona, &ndash;a pesar de la situaci&oacute;n anterior&ndash; al poder de lo que tanto me gustar&iacute;a que sucediera, lubric&aacute;ndome para estar dispuesta a todo con Camilo, desnuda por completo para &eacute;l, sin verg&uuml;enza o cobard&iacute;a, aqu&iacute; y ahora en esta playa, delante de los que quisieran observarnos. &iexcl;S&iacute; tan solo mi amor me lo pidiera!<\/p>\n<p>Sus ojos y los m&iacute;os se han encontrado nuevamente, pero como en tantas otras ocasiones, &ndash;ya lejanas en el tiempo&ndash; ahora nuevamente sin cortarme para nada, se desencuentran de su hechizada mirada azul y los hago descender muy lentamente desde su sosegado rostro, hasta las c&uacute;spides de sus operados senos para detenerlos sobre las ros&aacute;ceas areolas, transparentadas tras la liviana y mojada tela del top que se le adhiere como una segunda piel, apenas ajust&aacute;ndoselas sin aplastarlas ni coartarles su leve movimiento al respirar.<\/p>\n<p>Y en el centro de cada una de ellas, muy erectos como apuntando al firmamento y desafiando mi abstinencia, sus pezones cautivantes y endurecidos por el frio reclaman por completo mi atenci&oacute;n. Pero no me detengo por mucho tiempo en ellos ya que Mariana mucho m&aacute;s tranquila y apoyada sobre los talones, &ndash;con bastante arena cubri&eacute;ndole ambos arcos plantares, cual si fuesen un par de granuladas sandalias&ndash;, se acomoda mejor sobre la arrugada tela de su colorido vestido, abriendo las piernas sin recato o pudor alguno, revel&aacute;ndome la forma abultada de su &laquo;panocha&raquo;, cubierta por las mojadas fibras de algod&oacute;n en su sexy cachetero negro, que sigue goteando hacia el interior de sus gl&uacute;teos, la salina humedad. &iexcl;Mi hermosa exhibicionista!<\/p>\n<p>&mdash;Cielo&hellip; &iquest;No sientes frio? &mdash;Camilo se encoge de hombros, mientras sigo mir&aacute;ndolo con picard&iacute;a y permanece en mi rostro solo para &eacute;l, mi maliciosa sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Un poco, s&iacute;. &mdash;Le respondo y me hago el loco ante su velada propuesta de acercamiento tras este incidente. Busca que la abrigue, pero a pesar de que muero por hacerlo no debo, y mejor me agacho hasta alcanzar los dos vasos de ron y con cortes&iacute;a le ofrezco el suyo.<\/p>\n<p>Lo s&eacute;, lo s&eacute;. &iexcl;Qu&eacute; estupidez la m&iacute;a! &ndash;Me reprendo mentalmente. &ndash; Sigue siendo muy pronto para &eacute;l y me reh&uacute;ye, tras esa pregunta m&aacute;s que rid&iacute;cula por la hora, tambi&eacute;n la brisa un poco fr&iacute;a de esta madrugada, y por la malsana curiosidad de aquel pez o lo que fuera, que provoc&oacute; que nos moj&aacute;ramos m&aacute;s de la cuenta. Pero igual se la he hecho, en un desesperado intento por atraerlo y me brinde su calor corporal en un nuevo abrazo, concedi&eacute;ndome la dicha de sentirlo cerca, escuchando los latidos de su coraz&oacute;n como sucedi&oacute; momentos antes.<\/p>\n<p>Ubicado bajo mis pantalones nuevos, al lado de mi mochila Wayuu, encuentro la cajetilla de mis cigarrillos y extraigo uno. Tengo frio pero tambi&eacute;n nervios y algo de inseguridad al tenerla as&iacute;, casi desnuda ante m&iacute;. &iexcl;No puedo flaquear ahora!<\/p>\n<p>Dos pasos largos me permiten ubicarme por detr&aacute;s de Mariana y sin decirle nada acomodo las nalgas sobre la mitad sobrante de mi camisa, &ndash;arrugada y bastante mojada&ndash;, con mis piernas cruzadas casi en posici&oacute;n de loto, espalda contra espalda. No es el abrazo que desea ni el que yo quisiera darle, pero de esta manera un poco de calor nos podemos brindar. &iexcl;Algo es algo y peor es nada!<\/p>\n<p>Me incorporo y le recibo el ron, juntando las piernas contra mis tetas para conseguir aumentar la temperatura, ya que mi esposo no me quiere abrazar. Camilo con su vaso en la mano y el cigarrillo encendido aprisionado entre sus labios, pasa por el lado izquierdo y justo ahora, contra todos mis pron&oacute;sticos, se ubica por detr&aacute;s, sent&aacute;ndose a mis espaldas. Me remuevo ligeramente al sentir como recarga el ancho de su anatom&iacute;a sobre la m&iacute;a y me enderezo. A&uacute;n no quiere abrazarme, pero a su manera me brinda el bendito calor de su piel, juntando su zona sacra contra la lumbar m&iacute;a, y desde all&iacute; la tibieza que me ofrece su piel, &ndash;roz&aacute;ndome respetuosamente&ndash; asciende hasta hacerme sentir como se clavan cari&ntilde;osamente las puntas triangulares de sus om&oacute;platos sobre mis esc&aacute;pulas, sin llegar eso s&iacute;, a golpear con la parte posterior de su cr&aacute;neo, los cabellos h&uacute;medos que cubren mi occipital.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te encuentras mejor? &mdash;Interesado por su bienestar le pregunto.<\/p>\n<p>&mdash;Si claro. &iexcl;Mucho m&aacute;s tranquila! &mdash;Le respondo a Camilo, pero en verdad continuo con algo de frio y me gustar&iacute;a por supuesto, que nuestra posici&oacute;n fuese diferente y no mirando cada uno hacia un panorama diferente.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Entonces retomamos desde donde lo dejaste? &iquest;Te reuniste finalmente con aquella se&ntilde;ora? &mdash;Y en este instante, tras presionarla para continuar, tras de mi la escucho suspirar a profundidad, lo que me lleva a suponer que se me viene encima otra tempestad.<\/p>\n<p>Tras sus preguntas, dejo escapar con fuerza el aire por la escasa abertura entre mis labios. Camilo se desvive por saber y no se lo puedo negar, aunque un sentimiento de verg&uuml;enza dentro de m&iacute; se anticipe, &ndash;haci&eacute;ndome suspirar&ndash; ante lo que me falta por decir.<\/p>\n<p>Debo remontarme nuevamente a aquella semana de septiembre, donde Camilo lejos de nuestro hogar, ignoraba casi por completo mi rutina diaria. Solo hablamos en el d&iacute;a lo escasamente necesario y por supuesto a escondidas. Ambos para interesarnos por conocer nuestro estado de salud y por la noche con mayor libertad, vernos por videollamada atentos a las preguntas emocionadas que Mateo le profer&iacute;a a su padre: &laquo; &iquest;Y las ballenas, papito? &iquest;Ya las viste? &iquest;Son muy grandes?&raquo; Camilo le respond&iacute;a que no hab&iacute;a tenido tiempo pero le promet&iacute;a una y otra vez que buscar&iacute;a la manera de salir a navegar al d&iacute;a siguiente para avistarlas. Mi peque&ntilde;o pr&iacute;ncipe por supuesto se durmi&oacute; con una sonrisita de satisfacci&oacute;n, esperanzado en que su h&eacute;roe sin capa, lograra encontrarlas y acercarse lo suficiente para fotografiarlas o filmarlas, y por mi parte, intent&eacute; sonsacarle m&aacute;s datos sobre las reuniones que manten&iacute;a con los socios de la constructora, sin conseguir que &eacute;l me soltara prenda.<\/p>\n<p>&mdash;Con la satisfacci&oacute;n en mi rostro tras conseguir aquella cita con la se&ntilde;ora Margarita, fui a buscar en su oficina a Eduardo para mostrarle como hab&iacute;a diligenciado el contrato y despedirme, pero ya no estaba. Por lo tanto me dediqu&eacute; a cuadrar mi agenda y trabajar en la consecuci&oacute;n de otros negocios, antes de salir del edificio, sin vislumbrar para nada lo que me esperaba m&aacute;s tarde.<\/p>\n<p>Imagino a Camilo con el pucho en su boca y el vaso de ron vac&iacute;o, tirado en el medio de sus piernas, pues percibo como acomoda los brazos por detr&aacute;s de su cabeza, entrecruzando los dedos, rozando sin querer mi cabellera. Y yo aspiro mi cigarrillo y retengo la maldita nicotina en mis pulmones para seguir contando lo que resta.<\/p>\n<p>&mdash;Adem&aacute;s cielo, me preocup&oacute; ver que K-Mena, no sab&iacute;a ocultar bien sus emociones, lanz&aacute;ndome desde su escritorio imprudentes miradas demasiado cari&ntilde;osas, y cada que pod&iacute;a, buscando cualquier excusa, se acercaba a mi escritorio para acariciar mis mejillas o retirar de mi cara alg&uacute;n mech&oacute;n acomodando mi peinado, e incluso retirar alguna mota inexistente en la solapa de mi blazer, para rozar disimuladamente el contorno de mis tetas, y eso cielo, me puso muy nerviosa pues al hacerlo de forma reiterativa, evidenciaba un desconocido inter&eacute;s en m&iacute;, demasiado evidente para los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que impresionada por aquellas muestras de afecto, Diana fue la primera en hacerme el comentario, cuando me acompa&ntilde;&oacute; hasta la cafeter&iacute;a del primer piso para fumar un cigarrillo, mientras beb&iacute;a mi diario cappuccino. Y luego por mensaje de texto, fue Jos&eacute; Ignacio el que insinu&oacute; con cierta malicia, que me estaba inmiscuyendo demasiado pronto en sus terrenos, notando que las hormonas de K-Mena estaban alborotadas ese d&iacute;a, tal como sucedi&oacute; anteriormente, y su atenci&oacute;n ahora estaba centrada m&aacute;s en m&iacute; y ya no en &eacute;l, como ser&iacute;a lo usual. &mdash; &iexcl;Me gustar&iacute;a verlas &laquo;arepear&raquo;! Fue su &uacute;ltimo mensaje, tan borde y explicito como sol&iacute;a ser &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Tuve que buscar un momento libre de miradas u o&iacute;dos indiscretos en el noveno piso antes de marcharme, y ya a solas consegu&iacute; hablar con ella, haci&eacute;ndole caer en cuenta de su excesiva muestra de afecto hacia m&iacute;, exigi&eacute;ndole mayor prudencia para evitar ser el foco de las habladur&iacute;as. Se sorprendi&oacute; por mi comentario pues para ella, conmigo solo actuaba como siempre, pero sin enojarse me prometi&oacute; que intentar&iacute;a moderar sus miradas y dejar un poco su meloseria, aunque me confes&oacute; que no lograba apartar de su mente los momentos que las dos hab&iacute;amos vivido. Y me preocup&eacute; bastante, pues aquella requerida clase de sexo, en su mente estaba tomando un cariz muy diferente por lo que sinti&oacute; en su cuerpo, y se me podr&iacute;a escapar de las manos esa situaci&oacute;n, si permit&iacute;a que en K-Mena surgiera un sentimiento diferente al de la simple amistad que nos un&iacute;a, y que pusiera en riesgo su relaci&oacute;n con Sergio.<\/p>\n<p>&mdash;Uhumm, una vez que se prueba el sabor de lo desconocido, llega el momento de las comparaciones y si lo probado nos subyug&oacute; y encant&oacute;, pues es obvio que para esa muchacha, te convirtieras en su plato preferido y se obsesionara contigo, convirti&eacute;ndote en el foco de atenci&oacute;n. &iexcl;Eso se ve&iacute;a venir, Mariana! &mdash;Intervengo para brindarle mi opini&oacute;n, dejando una estela de humo blanco sobrevolar en espirales desordenadas nuestras cabezas, al echarme hacia atr&aacute;s y golpear sin querer su nuca, sintiendo todav&iacute;a la humedad de la tela de su top, gotear por su espalda.<\/p>\n<p>&mdash;No ca&iacute; en cuenta de aquel peligro pues como te coment&eacute;, para m&iacute; solo se trat&oacute; de una lecci&oacute;n sexual para calmar sus ganas de conocimiento, y jam&aacute;s llegu&eacute; a medir el alcance de mis acciones. Sin embargo a ra&iacute;z de aquello, me fui alejando de ella, eso s&iacute;, sin dejar de observar su comportamiento hacia los dem&aacute;s y en especial en aquella preferencia suya por estar peligrosamente, muy pegada a Jos&eacute; Ignacio.<\/p>\n<p>&mdash;En fin, dejemos esa historia para despu&eacute;s pues ahora preciso recordar con detalle la reuni&oacute;n que sostuve con la se&ntilde;ora Margarita, pues fue importante para nuestras vidas, aunque por mi silencio y tus ocupaciones no te dieras por enterado. &mdash;Le comento a mi esposo y el olor a tabaco me incita a buscar mi cajetilla de cigarrillos haciendo un poco de tiempo para ordenar mis pensamientos.<\/p>\n<p>&mdash;Espera un momento Mariana. &iquest;Importante para los dos? &iquest;En qu&eacute; sentido?<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo cielo, deja que ruede el video de mis recuerdos y si no lo llegas a captar, te lo explicar&eacute; al final. &iquest;A ver, por donde iba?<\/p>\n<p>&mdash;Humm, pues como te dije, la cita fue en una cafeter&iacute;a muy amplia y cuidadosamente decorada, muy cerca a la iglesia de Lourdes. A pesar del tr&aacute;fico, llegu&eacute; antes de la hora acordada, y sin embargo al ingresar al local, ella ya se encontraba all&iacute;, sentada en una mesa al lado del ventanal.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Queridaaa! Qu&eacute; bueno que has podido venir. &mdash;Me salud&oacute; con sendos besos en mis mejillas y un afectuoso abrazo como si fuera yo, una amiga de toda la vida.<\/p>\n<p>&mdash;Las gracias son para usted, se&ntilde;ora Margarita, que me ha permitido enmendar el error de no contestar sus llamadas. No me percat&eacute; de que hab&iacute;a silenciado el m&oacute;vil al entrar al banco para cancelar la factura mensual de mi tarjeta de cr&eacute;dito y muy tarde ya en casa, me di cuenta de ello. &mdash;M&aacute;s o menos recuerdo haberle respondido as&iacute;, con aquella mentirita piadosa para subsanar aquel impase y me fij&eacute; en el movimiento de sus labios, muy finos pero me dio la impresi&oacute;n de que aun los conservaba suaves y brillantes, coloreados de un carmes&iacute; intenso.<\/p>\n<p>&mdash;Ohh, no tienes por qu&eacute; disculparte por eso. A todas nos pasa de vez en cuando. De todas formas tu jefe fue muy gentil y nos atendi&oacute; tan pronto se enter&oacute; que and&aacute;bamos busc&aacute;ndote sin lograr contactarte, y alej&oacute; a ese joven impertinente quer&iacute;a a toda costa que nos dej&aacute;ramos atender por &eacute;l. &mdash;Me contest&oacute; y de inmediato con un suave empuj&oacute;n de su mano por detr&aacute;s de m&iacute; cintura, me ofreci&oacute; sentarme a la mesa, justo en frente de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Recuerdo que le hizo una se&ntilde;al al mesero y muy presto se acerc&oacute; para atender su llamado. Cort&eacute;smente tom&oacute; nuestro pedido, apuntando en su tableta lo solicitado. Una copa de un joven Malbec argentino para ella y el infaltable Chardonnay franc&eacute;s para m&iacute;, con la intenci&oacute;n de mezclar con la salinidad de unos deditos rellenos de queso gouda, y mojarlos en un dip de tomate con cebolla y otro de espesa mayonesa, para picar y compartir mientras habl&aacute;bamos del negocio.<\/p>\n<p>&mdash;La idea, cielo, como me lo explic&oacute; al principio Eduardo en sus charlas de ventas, era hablar poco y escuchar mucho, as&iacute; que tan pronto como tuviese el contrato firmado en mis manos, escapara de all&iacute; rauda, ante el posible arrepentimiento de aquella cliente. No fue necesario hacerlo, porque sin yo saberlo, ella ya lo ten&iacute;a firmado dentro de una carpeta oculta a mis ojos, bajo su bolso, ubicado a su costado en el asiento de una silla contigua.<\/p>\n<p>&mdash;Tampoco fue una o dos las copas que bebimos esa tarde. La se&ntilde;ora Margarita es una buena persona y adem&aacute;s excelente conversadora, por lo que cada una nos tomamos nuestras respectivas botellas. Hablamos inicialmente de cosas triviales, ya sabes, me conto algo de su vida, de sus hijos y de una joyer&iacute;a, herencia familiar que contaba con varias sucursales en el pa&iacute;s y otras m&aacute;s en el exterior.<\/p>\n<p>&mdash;Yo le relat&eacute; algo de la m&iacute;a. Le expuse que dise&ntilde;ar y decorar los interiores era mi pasi&oacute;n y mi hobby la pintura. Por ello pint&aacute;rselos a mis clientes con la paleta de colores pastel o amueblarlos con lo &uacute;ltimo en tendencias ense&ntilde;&aacute;ndoles los bocetos en mi tableta digitaliz&aacute;ndolos, era mi gran ilusi&oacute;n y a pesar de que lo pod&iacute;a hacer encerrada desde mi casa obviamente, era m&aacute;s satisfactorio hacerlo en vivo y en directo, mientras les ense&ntilde;aba los espacios, logrando incidir con mi buen gusto, en la mente de las personas hasta convencerlos y convertirlos en los orgullosos due&ntilde;os de aquellos inmuebles. Eso me hac&iacute;a bien, le dije y tambi&eacute;n le mencion&eacute; que me sent&iacute;a m&aacute;s libre trabajando fuera de casa, y mucho m&aacute;s servicial implic&aacute;ndome tanto con los clientes en su decisi&oacute;n de compra.<\/p>\n<p>&mdash;Ella tomando la vocer&iacute;a parec&iacute;a ser la experta vendedora, &ndash;exponiendo sus ideas&ndash; y yo, la ingenua cliente que escuchaba, at&oacute;nita a decir verdad, sus ins&oacute;litos argumentos de compra.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;De compra, Mariana? &iexcl;&iquest;C&oacute;mo as&iacute;?! &mdash;Interviene Camilo sobresaltado, girando levemente su espalda hac&iacute;a mi diestra, pero no es el momento de detenerme para explicarle, y prosigo recordando aquella conversaci&oacute;n. &iexcl;Ya se dar&aacute; cuenta!<\/p>\n<p>&mdash;Con Fernando hemos estado hablando de&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Sobre la posibilidad de comprar la casa, me imagino. &mdash;Imprudentemente la interrump&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;, querida. Pero no estrictamente de eso. &mdash;Puntualiz&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Entonces? &mdash;Con bastante intriga le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;De ti, Melissa. &mdash;Me respondi&oacute; y en el caf&eacute; oscuro de sus iris observ&eacute; una chispa de emoci&oacute;n, que aparte de dilatarle las pupilas, se los hizo irradiar de un marr&oacute;n m&aacute;s intenso, opacando las l&iacute;neas de expresi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;De m&iacute;? &iquest;Y eso por qu&eacute; si puedo saberlo? &mdash;Le indagu&eacute; con bastante curiosidad.<\/p>\n<p>&mdash;Aquella tarde cuando visitamos la casa modelo, &ndash;me respondi&oacute; y su sonriente semblante cambi&oacute; por un gesto de seriedad que me alarm&oacute;&ndash; me di cuenta de que mi esposo te estaba observando demasiado, de abajo para arriba, con el brillo de un deseo intenso que cre&iacute; olvidado en &eacute;l, y del que hac&iacute;a muchos a&ntilde;os no ve&iacute;a en sus ojos, y curiosamente sin importarle si yo me daba cuenta.<\/p>\n<p>&mdash;En un comienzo me sent&iacute; incomoda, extra&ntilde;amente celosa pues a esta edad m&iacute;a, ese sentimiento lo cre&iacute;a sepultado, y pues querida, eso me sucedi&oacute; solo un poco con Fernando al principio de nuestro matrimonio, cuando de j&oacute;venes disimuladamente miraba a otras mujeres en la calle y yo le pegaba su buen pellizco en el brazo, pero luego al o&iacute;do me susurraba que no me preocupara, pues el solo ten&iacute;a sus ojos puestos en m&iacute;. &mdash;Termin&oacute; su comentario con un tono en su voz que me son&oacute; a que se estuviese excusando por la actitud de su marido.<\/p>\n<p>&mdash;Me dec&iacute;a siempre que yo era su reina, y as&iacute; me lo hac&iacute;a sentir con bonitos detalles durante el d&iacute;a y por las noches en nuestra cama con sus esmeradas atenciones, &ndash;pude notar en sus mejillas y en el risue&ntilde;o arco esbozado en sus labios, como se alegraba al recordarlo&ndash; y despu&eacute;s termin&aacute;bamos ri&eacute;ndonos, haciendo el amor con mucha pasi&oacute;n y yo continuaba pasando por alto aquellas tonter&iacute;as. &iexcl;Nunca querida, pasaba a m&aacute;s! &mdash;Lo dijo con sumo orgullo.<\/p>\n<p>&mdash;Jam&aacute;s lo pill&eacute; en cuentos raros con sus secretarias o empleadas, aunque descuidadamente por la calle y abrazados, me hiciera pasar disgustos para despu&eacute;s reconciliarme, prodig&aacute;ndose en regalos, paseos o caricias con mucho esmero. Pero luego llegaron los hijos, y con ellos se nos pasaron los a&ntilde;os y esos devaneos suyos se moderaron hasta quedar en el olvido, llegando al punto de convertirse en un hombre demasiado serio y bastante antip&aacute;tico. Muy parco para expresar sus emociones hacia los dem&aacute;s, gru&ntilde;&oacute;n por todo o por nada, seco y poco afectuoso con sus hijos. &mdash;Una mueca de desesperanza o resignaci&oacute;n, sirvi&oacute; de colof&oacute;n para detener su charla, y recuerdo que mientras beb&iacute;a otro sorbo de aquel viol&aacute;ceo Malbec, sus ojos conectaron con los m&iacute;os y dejando la copa sobre la mesa, me sonri&oacute; antes de continuar.<\/p>\n<p>&mdash;En nuestra intimidad procuraba ser el mismo, pero hab&iacute;a dentro de su ser, un deseo aplazado. Hasta que nos atendiste en la sala de ventas y del pasado sin esperarlo, regres&oacute; a nuestro dormitorio aquel hombre del ayer, nuevamente cari&ntilde;oso, divertido y esmerado en atenciones para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Me alegra por ustedes dos! &ndash;Le respond&iacute; mientras dejaba a un lado del m&oacute;vil empresarial mi segunda copa, y en su borde, la huella de mi pintalabios. &ndash; Y a continuaci&oacute;n le pregunt&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Pero yo que tuve ver? No comprendo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mucho Melissa, mucho! Mientras te esmerabas por ense&ntilde;arnos todos los espacios, la hermosura de aquellos jardines antecediendo a la entrada, la claridad y amplitud de las habitaciones, detallando cada uno de sus rincones, esa sensaci&oacute;n de inseguridad m&iacute;a al principio, fue cambiando hacia algo que no pod&iacute;a determinar pero que ahora puedo describirla con una sola palabra. &iexcl;Admiraci&oacute;n! Para mi esposo por recuperar tan espont&aacute;neamente su ego de hombre coqueto y &laquo;picaflor&raquo;, y en ti, por tu buen hacer y sobre todo, saber c&oacute;mo comportarte ante una situaci&oacute;n tan embarazosa, centr&aacute;ndote en tus metas, sin sobresaltarte de m&aacute;s ni formar un desproporcionado esc&aacute;ndalo, &ndash;justificado por dem&aacute;s&ndash; debido al inter&eacute;s que suscitaste en Fernando, tantos a&ntilde;os despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Tal vez ustedes no se dieron cuenta, ni tu jefe y mucho menos tu o mi marido, no se dieron cuenta, pero sal&iacute; de aquella casa modelo con una sonrisa de satisfacci&oacute;n, por dos motivos. El primero es que s&iacute;, Melissa, esa casa sencillamente me encant&oacute;. Las modernas fachadas y la perfecta distribuci&oacute;n de los espacios de sala y comedor, esa cocina tan moderna y clara, la cuidadosa y esmerada decoraci&oacute;n, la amplitud de las habitaciones, en fin Melissa&hellip; &iexcl;Me fascino todo!<\/p>\n<p>&mdash;Suspire aliviada, cielo, pues di como un hecho que aquel negocio estaba concluido y cerrado, sin embargo se me encogi&oacute; algo en el vientre cuando ella prosigui&oacute; con su discurso, hilando m&aacute;s recuerdos.<\/p>\n<p>&mdash;Y en segundo lugar, me re&iacute;a por dentro al haber visto a mi marido, intentar flirtear con una mujer tan hermosa como t&uacute;, mucho m&aacute;s joven que &eacute;l, y tan puesta en orden ante su coqueteo. Otras vendedoras en tu lugar, hubiesen aprovechado ese aspecto de burro viejo buscando comer pasto biche, y usando su juventud como anzuelo, con seguridad hubiesen intentado utilizarlo para cerrar el negocio. Sin embargo no pod&iacute;a dejar de pasar el hecho de que se hab&iacute;a descarado haci&eacute;ndote pasar un mal rato y por eso en el viaje de regreso a nuestro hotel, le hice el justificado reclamo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Se&ntilde;ora Margarita, le juro que yo no provoqu&eacute; a su esposo! &mdash;Sinti&eacute;ndome acusada y nerviosa me defend&iacute;, pensando que aquel hombre hubiese usado la tradicional excusa de que yo me le hab&iacute;a insinuado, para calmar la ira de su mujer y la venta por ese motivo estuviera en riesgo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute; querida, &ndash;me respondi&oacute; enseguida tranquiliz&aacute;ndome&ndash; me di cuenta de algunas cosas, no todas seguramente, pero si not&eacute; que no te quitaba los ojos de encima y hasta se atrevi&oacute; a tocarte y olerte el cabello. Lo vi hacerlo gracias al reflejo del espejo que est&aacute; ubicado en la pared adyacente en el pasillo, y s&eacute; que aunque no dijiste nada, quiz&aacute;s para no formar un altercado y da&ntilde;ar tu venta, por la cara que le hiciste no te agrad&oacute; para nada y lo supiste poner en su lugar. Pero seguiste adelante con la demostraci&oacute;n, centrando t&uacute; atenci&oacute;n en m&iacute; o en mis peque&ntilde;as nietas, y eso me encant&oacute; de ti, querida Melissa. Te comportaste como toda una dama y con solo una mirada lo pusiste en su sitio. Eso me gust&oacute; de ti. Pero&hellip; &iexcl;A mi esposo tambi&eacute;n!<\/p>\n<p>Mientras apuraba un sorbo de mi Chardonnay, &ndash;recibiendo con agrado sus halagos&ndash; me fij&eacute; en la estudiada elegancia de sus ademanes, y en la sobriedad de su vestuario, discreto y acorde con su edad. De color blanco aquella blusa de exquisito chif&oacute;n semi translucido, salpicada por peque&ntilde;os lunares negros y abotonada hasta el l&iacute;mite impuesto por el discreto escote en &laquo;U&raquo; que de todas formas me permit&iacute;a recorrer con la vista las atravesadas arrugas verticales que se le asomaban en su escote e igualmente me fij&eacute; en los surcos horizontales en la piel morena de su cuello, engalanado eso s&iacute;, por el mismo collar de satinadas perlas que le vi aquella vez en Pe&ntilde;alisa, haciendo juego con los primorosos pendientes en sus orejas; y aquel corte de cabello tinturado recientemente de un color platinado, ciertamente estupendo para una mujer como ella, con ralla lateral, flequillo largo ligeramente ondulado, desvanecido por los laterales de la cabeza hasta la nuca, y con el cual intentaba con seguridad y femenina gracia, restarle a&ntilde;os a sus d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Me lo confes&oacute; al llegar a nuestro apartamento! &ndash;La escuch&eacute; decir y enfoqu&eacute; mi mirada en las manos que se juntaron para tomar su copa, salpicada la epidermis por diminutas pecas pardas, pintadas las u&ntilde;as largas y postizas de un llamativo rojo coral.&ndash; Ya tenemos varios a&ntilde;os de casados, de hecho estamos por cumplir los cuarenta, y en todo este tiempo &laquo;mi mu&ntilde;eco&raquo;, as&iacute; le digo yo con cari&ntilde;o, &ndash;hizo la aclaraci&oacute;n tal vez por la sonrisa de admiraci&oacute;n que le ense&ntilde;&eacute;, ladeando mi cabeza&ndash; no ha dejado de ser el mismo hombre preocupado por mi bienestar, aunque a&ntilde;os atr&aacute;s como todos los hombres, se dejara llevar por los vaivenes del deseo jam&aacute;s consumado, y sus ojitos con poca discreci&oacute;n, dejarlos ir por detr&aacute;s de las redondas formas de las nalgas de cualquier mujer bonita.<\/p>\n<p>&mdash;Pero mi mu&ntilde;eco, nunca jam&aacute;s ha llegado a m&aacute;s. No me ha sido infiel, al menos con su cuerpo. De pronto con su mente s&iacute;, pero eso hasta me ha pasado a m&iacute;, cuando al hacer el amor llegu&eacute; a imaginarme estar con alg&uacute;n actor de cine para motivarme a alcanzar el orgasmo, o al recordar con nostalgia al primer novio de la adolescencia y con el cual jam&aacute;s llegu&eacute; a tener sexo. &iquest;A ti no te ha sucedido? &mdash;Y sus ojos marrones se le agrandaron e iluminaron tras sus lentes dorados.<\/p>\n<p>&mdash;Culmin&oacute; de un peque&ntilde;o sorbo con su copa y colm&aacute;ndola de inmediato, suspir&oacute; como si necesitara tomar impulso.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno querida, el punto al que quiero llegar es que le gustaste demasiado y obraste en &eacute;l un milagro. Como has visto, mi mu&ntilde;eco ya tiene sus a&ntilde;itos, por lo mismo la esperanza de que tenga una aventurilla por ah&iacute; fuera de la casa, cada vez es m&aacute;s reducida. Nos amamos todav&iacute;a a pesar de tantos a&ntilde;os viviendo juntos, no vayas a creer que no, pero nuestros encuentros sexuales decayeron por su problema de disfunci&oacute;n er&eacute;ctil, algo inevitable por el paso de los a&ntilde;os. &Eacute;l se esfuerza pero no logra que&hellip; &iexcl;Se le endurezca por mucho tiempo! &mdash;Apenada, ella gir&oacute; la cabeza hacia su derecha y su suspiro dibuj&oacute; un ef&iacute;mero vaho sobre el cristal del ventanal, antes de continuar confes&aacute;ndome sus verdades.<\/p>\n<p>&mdash;Es entendible que por su edad ya no pueda cumplir con&hellip; &ndash;Y dubitativa call&oacute; por unos segundos, pero tras tocarse el l&oacute;bulo de su oreja derecha continu&oacute;. &ndash; &iexcl;Con sus deberes conyugales! &iquest;Si me entiendes? Pero una de mujer, aprende a convivir con la persona amada sin que esa parte r&iacute;gida sea indispensable. O sea querida, a vivir sin el sexo de nuestros mejores a&ntilde;os, y tan solo recibiendo el placer de anta&ntilde;o por los dedos de mis manos en solitarios momentos de las noches, o si le insisto un poco a mi esposo, de su boca y la lengua, provey&eacute;ndome de los orgasmos del pasado, aunque la verdad no es que sea tan seguido. &mdash;Llev&oacute; a su boca la copa para beber, pensativa sin dejar de mirarme a los ojos, y yo la imit&eacute; igualmente, sosteni&eacute;ndole la mirada, eso s&iacute;, sorprendida por aquellas &iacute;ntimas revelaciones.<\/p>\n<p>&mdash;Y as&iacute; lo hab&iacute;a asumido, Melissa querida, hasta esa misma noche del domingo pasado, cuando hablamos sobre lo sucedido en nuestra visita a la casa modelo, sincer&aacute;ndose conmigo, al confesarme lo hermosa que le hab&iacute;as parecido, alabando igualmente el conocimiento e inteligencia que demostraste al hablarnos sobre los beneficios de comprar aquella casa y de las muchas actividades que podr&iacute;amos hacer en la agrupaci&oacute;n de Pe&ntilde;alisa. Lo impresionaste gratamente por tu don de gente, con esa capacidad para afrontar las situaciones incomodas por las que Fernando te hizo pasar, y cr&eacute;eme querida, que nos quedamos despiertos hasta muy tarde, y no precisamente hablando sobre la posibilidad de gastarnos esa suma de dinero para adquirir la casa, sino de tu peculiar belleza.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Favor que me hace! &mdash;Le respond&iacute; colocando en mi rostro la mejor de las sonrisas y aprovechando el momento para mojar la punta del dedito en el dip de mayonesa y darle el primer mordisco.<\/p>\n<p>Me muero de ganas por verle el rostro a Mariana, y analizar sus gestos mientras me relata aquel encuentro con su clienta para intentar adivinar el camino por el que me quiere llevar, &ndash;al recordar con tanto detalle esa conversaci&oacute;n&ndash; pero tal vez para mi sea mejor continuar as&iacute;, pegado a sus espaldas, sin verla a la cara.<\/p>\n<p>&mdash;Hablamos con la sinceridad que nos otorga el vivir juntos tantos a&ntilde;os reconociendo nuestras inquietudes, &ndash;continuo habl&aacute;ndole a Camilo, que meditabundo y silencioso, contin&uacute;a fumando por detr&aacute;s de m&iacute;&ndash; y curtidos de prejuicios por tantos a&ntilde;os vividos con el amor y la confianza existente entre nosotros, como dos viejos amigos sostuvimos esa charla sobre las utop&iacute;as no confesadas.<\/p>\n<p>&mdash;Mi mu&ntilde;eco lo hizo sobre ti, emocionado detallando cada aspecto de tu f&iacute;sico y de tu juvenil belleza, causante de haberlo impactado tanto. Por ejemplo, lo escuch&eacute; hablar de la espectacular ca&iacute;da lisa de tus cabellos negros, aunado al embriagador olor en ellos. O de la tierna tersura de tu piel, alabando igualmente la realzada forma de tu precioso rostro, acentuado por el embrujo marino de tus ojos azules y esas espesas cejas oscuras.<\/p>\n<p>&mdash;Y hablando de ojos, Fernando cerr&oacute; los suyos para describir cada parte llamativa para &eacute;l de tu cuerpo, mientras mis dedos iban desabotonando la camisa de su pijama de mangas cortas, con mis manos apartando la tela a los costados y mientras tanto, mis u&ntilde;as consentidoras ara&ntilde;aban seductoramente su pecho intentando excitarlo, para posteriormente mientras mi mu&ntilde;eco hablaba de ti, descenderlas por su vientre hasta el borde superior de sus calzoncillos. Y le propuse, sin saber muy bien el porqu&eacute;, que imaginara como ser&iacute;a tener una noche de pasi&oacute;n contigo. &iquest;Qu&eacute; te har&iacute;a? &iquest;C&oacute;mo y en d&oacute;nde? Y obviamente&hellip; &iexcl;Cu&aacute;nto estaba dispuesto a pagar por ello!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Pagar? &mdash;Le pregunto a Mariana, temiendo que finalmente en esa reuni&oacute;n, la transacci&oacute;n por esa casa incluyese a mi mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Si Camilo, as&iacute; es. Me asombr&eacute; primero al o&iacute;rla, y me asust&eacute; enseguida al cuestionarme mentalmente si la habr&iacute;a escuchado bien. Y cielo, estoy segura de que frunc&iacute; el ce&ntilde;o, incomoda tras escuchar esos comentarios sobre m&iacute;, porque ella se removi&oacute; en su asiento y dej&oacute; de acariciar el borde de su copa con la yema de su dedo &iacute;ndice, para luego retirarse los lentes, doblarlas y acomodarlas a un lado sobre la mesa. Aduladores sus comentarios&hellip; &iexcl;S&iacute;! Pero igualmente transgresores y obsesivos, casi que haci&eacute;ndome sentir violada, utiliz&aacute;ndome en su intimidad. Mas sin embargo, mi visible incomodidad no la contuvo lo suficiente y prosigui&oacute; con el detallado relato de esa noche dici&eacute;ndome&#8230; &iexcl;Espera d&eacute;jame recordarlo bien! Ah, s&iacute;. Sus palabras fueron m&aacute;s o menos as&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y querida, al abrir en su mente la caja de Pandora, mis dedos sorprendidos abarcaron con firmeza el contorno de su pene, tan acostumbrados a la lamentable flacidez, m&aacute;s le inst&eacute; a que fuera relat&aacute;ndome lo que imaginariamente &eacute;l te estaba haciendo, y de esta manera se le fue poniendo r&iacute;gida, no tanto como a&ntilde;os antes, pero Melissa querida, le dur&oacute; m&aacute;s o menos tieso por varios minutos hasta que con la invasora ilusi&oacute;n de tu ayuda, y la corporal m&iacute;a, relat&aacute;ndome lo que en su imaginaci&oacute;n te iba haciendo, mi mu&ntilde;eco pudo por fin eyacular algunos tibios goterones que se le escurrieron por entre mis dedos, reposando finalmente sobre su vientre.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ufff!&#8230; &iexcl;Wow!&#8230; No s&eacute; si sentirme halagada por la reacci&oacute;n tan positiva que provoqu&eacute; en su esposo, u ofendida por utilizar sin mi consentimiento la imagen de mi cuerpo. &mdash;Le respond&iacute; de manera tajante, pero intentando no parecerle descort&eacute;s, aunque me mov&iacute; un poco hacia atr&aacute;s en la silla, sin poder disimular mi asombro.<\/p>\n<p>Siento la brisa fr&iacute;a colarse entre los dos. Camilo seguramente ha terminado de tomarse su ron e intrigado y preocupado se ha encogido, curvando su espalda como lo estaba yo al principio, separ&aacute;ndose un poco de m&iacute;. &Eacute;l escuch&aacute;ndome con atenci&oacute;n, mirando hacia las fachadas poco iluminadas de los apartamentos ubicados al otro costado de la plaza, y yo mirando por encima del malec&oacute;n hacia el sur oscurecido de la bah&iacute;a, habl&aacute;ndole de como una extra&ntilde;a pareja de clientes, hab&iacute;an hecho un trio imaginario con su esposa, para obtener un placer bizarro y dif&iacute;cil de conseguir por su avanzada edad.<\/p>\n<p>&mdash;Al otro d&iacute;a en la ma&ntilde;ana estuve pensando en la sorpresiva resurrecci&oacute;n de su &oacute;rgano sexual, y su rehabilitaci&oacute;n, despu&eacute;s de haberlo probado todo, con diversos tratamientos aqu&iacute; en la ciudad o con terapeutas sexuales en Nueva York, pero nada funcion&oacute;, y los dos nos resignamos hasta que todo cambi&oacute; de improviso gracias a ti. Habl&eacute; con Fernando sobre ese suceso casi milagroso y tom&eacute; la decisi&oacute;n de darle v&iacute;a libre para que buscara la manera de acercarse a ti e intentara hablar contigo, para cortejarte y hacerte una propuesta, pero con la mirada que le hiciste, lo cohibiste bastante y se mostr&oacute; renuente a hacerlo. No pod&iacute;a dejar que su recuperaci&oacute;n fuera flor de un d&iacute;a, y como quiero darle un regalo especial por nuestro pr&oacute;ximo aniversario, pens&eacute; en ayudarle un poco enviando un ramo de flores a tu oficina.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que fueron ustedes. Muchas gracias est&aacute;n muy hermosas. &mdash;Le respond&iacute; de inmediato.<\/p>\n<p>&mdash;Te lo mereces, querida. &iexcl;Eso y m&aacute;s! Sin embargo nos encontr&aacute;bamos nerviosos esperando tu llamada, pero no obtuvimos ese d&iacute;a una respuesta de agradecimiento por tu parte, e imaginamos que te hubieses molestado. No era mi intenci&oacute;n molestarte, por lo tanto lo convenc&iacute; para que fu&eacute;ramos a buscarte con la excusa de dialogar sobre la compra de la casa, as&iacute; que ubiqu&eacute; a tu jefe, que tan buena persona me pareci&oacute;, para confirmarle que har&iacute;amos el negocio, pero no con ese otro joven que nos atendi&oacute; tan pronto se enter&oacute; que te buscamos. Me pareci&oacute; soberbio, bastante petulante y adem&aacute;s abusivo al decirnos que era lo mismo negociar con &eacute;l o contigo. A Eduardo, tu jefe, le mencionamos que solamente te la comprar&iacute;amos a ti y &uacute;nicamente despu&eacute;s de poder hablar personalmente contigo y se mostr&oacute; muy interesado en saber los pormenores de nuestro inter&eacute;s. Y bueno Melissa, aqu&iacute; estamos, tu y yo, para negociar los t&eacute;rminos.<\/p>\n<p>&mdash;Precisamente he tra&iacute;do algunas propuestas con diferentes planes de financiaci&oacute;n para que los revise y me d&eacute; su opini&oacute;n. &mdash;Le dije y busqu&eacute; dentro de mi malet&iacute;n el computador port&aacute;til para mostrarle las opciones de adquisici&oacute;n de la casa, con intereses blandos muy favorables para ellos, teniendo en cuenta su avanzada edad, pero para nada la sorprend&iacute;. La sorpresa me la llev&eacute; yo, cielo, al escucharle decir&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;El negocio lo haremos a nombre de la compa&ntilde;&iacute;a de mi esposo y que ahora dirigen mis hijos. Ellos se encargar&aacute;n de realizar los tr&aacute;mites respectivos, utilizando la figura de leasing habitacional que nos ofrece nuestro banco, por eso no hay problema, Melissa.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegr&eacute; por ello, mi vida. Pero la dicha se me esfum&oacute; antes de siquiera poder abrir el folder con el contrato previamente diligenciado, pues la se&ntilde;ora Margarita coloc&oacute; su mano sobre la m&iacute;a, evitando que pudiera abrirla.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; sentido, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, tendr&iacute;a para m&iacute; evitar que Fernando se animara a acostarse con otra mujer? Ninguna. Por el contrario, se me hace imprescindible qu&eacute; mi mu&ntilde;eco aproveche esta nueva efervescencia, y poder verlo de nuevo como era hace tan solo unos a&ntilde;os atr&aacute;s. Un hombre atractivo, jovial y seguro de s&iacute; mismo. As&iacute; que pens&eacute; que deber&iacute;a hablar primero contigo para hacerte una propuesta diferente, as&iacute; pienses mal de m&iacute; o me tomes por una mujer desesperada, a la cual se le debe de haber corrido una teja de la cabeza, pero querida cr&eacute;eme una cosa, por mi mu&ntilde;eco soy capaz de cualquier cosa, cu&eacute;steme lo que me cueste.<\/p>\n<p>&mdash;Obviamente, mi vida, esa se&ntilde;ora me parec&iacute;a demasiado rara y hasta absurda con esa posici&oacute;n. Pero tras esa desesperada locura, solo encontr&eacute; la fortaleza mental y sentimental de una mujer todav&iacute;a enamorada de su esposo, dispuesta a ceder para que su esposo conservara su mejor&iacute;a, y que pretend&iacute;a con su complacencia, cumplirle en el oto&ntilde;o de sus d&iacute;as, con uno de sus jam&aacute;s cumplidos sue&ntilde;os. Y para nada la juzgue mal. Es m&aacute;s, me pareci&oacute; demasiado rom&aacute;ntico.<\/p>\n<p>&mdash;Y c&oacute;mo te convertiste para Fernando en una sanadora ilusi&oacute;n, &ndash;prosigui&oacute; con su charla&ndash; no lo dud&eacute; ni por un segundo y me he puesto manos a la obra. Loca, obsesionada o como quieras verme, pero con la clara idea de hacerle realidad su sue&ntilde;o fallido de tener un affaire por fuera de casa y con una mujer tan joven y bella como t&uacute;, pues he pensado en ofrecerte una bonificaci&oacute;n adicional, muy superior a la suma que te puedan pagar en tu empresa por la venta. La cuesti&oacute;n, querida Melissa, es si aceptar&iacute;as salir una noche con nosotros a cenar y luego darle el gusto a mi mu&ntilde;eco de intentar tener sexo contigo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Disculpe?&#8230; &iquest;C&oacute;mo dice? &iquest;Esta insinuando que me voy a acostar con su marido a cambio de dinero? No se por qui&eacute;n me ha tomado, &ndash;le habl&eacute; ya sin disimular mi enojo&ndash; pero soy una mujer casada que como usted bien ha observado, tiene las cosas muy claras y los limites bien establecidos. Me est&aacute; ofendiendo con su propuesta se&ntilde;ora Margarita. No soy una fulana cualquiera. Si usted quiere puede conseguirle a su marido una escort de las tantas que existen anunci&aacute;ndose en los peri&oacute;dicos o por internet, con mejores cualidades f&iacute;sicas y experiencia sexual que las que yo poseo.<\/p>\n<p>&mdash;No te sulfures ni me hables as&iacute;, y mucho menos me mires de esa manera, por favor. Para nada quiero ofenderte y mi propuesta solo obedece a una urgente necesidad. &iexcl;Piensa algo querida! Si esa recuperaci&oacute;n se debe a ti, y tan solo usando la imaginaci&oacute;n, convertirlo en una realidad, debe ser para Fernando el mejor regalo que yo le pueda ofrecer en agradecimiento por su amor, entrega y fidelidad durante todos estos a&ntilde;os. Es mi muestra de amor. Mira esto. &mdash;Me dijo.<\/p>\n<p>&mdash;Recuerdo que ladeo su cuerpo, y levantando ligeramente el bolso que manten&iacute;a a su lado, sobre el asiento de la silla a su diestra, se hizo con una carpeta marr&oacute;n y la coloc&oacute; sobre la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; tienes el primer pago a tu dedicaci&oacute;n y esfuerzo laboral. Este es el contrato de compra venta ya firmado, junto a la consignaci&oacute;n en el banco al n&uacute;mero de cuenta de tu empresa. Tu jefe me lo entreg&oacute; cuando nos reunimos esta ma&ntilde;ana, y junto a Fernando hace dos horas lo revisamos y acordamos los t&eacute;rminos. Es una buena suma de dinero como anticipo por la compra de la casa.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? &iquest;Ya se reuni&oacute; con &eacute;l? &iquest;Por qu&eacute; no me lo inform&oacute;? &mdash;Sorprendida le pregunt&eacute;, pero ella no se inmuto ni aclar&oacute; mis preguntas. Y de nuevo cielo, la preocupaci&oacute;n se instal&oacute; dentro de m&iacute; y se me removieron las tripas, palideciendo en frente de esa se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>&mdash;Y en este otro cheque de gerencia, la bonificaci&oacute;n por el favor que estoy segura que me har&aacute;s, al aceptar acostarte con mi esposo. Querida, ser&aacute; cosa de una sola noche, unos breves instantes para ti, pero un momento de suma importancia para m&iacute;. Puede que pase algo entre ustedes, como puede que no. Eso ya no depende de m&iacute;. Ser&aacute; cuesti&oacute;n de c&oacute;mo utilices tus encantos con &eacute;l, y de mi mu&ntilde;eco, si reacciona su hombr&iacute;a ante tu desnudez. Eduardo ya nos coment&oacute; las necesidades econ&oacute;micas por las que est&aacute;s pasando. No vayas a pensar que nos estamos aprovechando de tu situaci&oacute;n. Madre de dos hijos peque&ntilde;os y con un padre desempleado, alcoh&oacute;lico y drogadicto que no vela por el bienestar de su familia, dejando todas las cargas del hogar exclusivamente sobre tus hombros. &iexcl;Nos haremos un favor mutuo, por una sola vez! Espero que lo pienses con detenimiento, antes de rechazar mi propuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Esas fueron sus &uacute;ltimas palabras, antes de pedir que llenaran de nuevo nuestras copas y conmigo convertida en una estatua, con la boca abierta como mis ojos, sin dar cr&eacute;dito a la manera en que el hijo de puta de Eduardo hab&iacute;a negociado de antemano la adquisici&oacute;n de esa casa y la virtud de su empleada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Necesito ir al tocador un momento! &mdash;Fue lo &uacute;nico que se me ocurri&oacute; en aquel momento decirle, para pensar c&oacute;mo actuar y no mandar a la mierda&hellip; &iexcl;Todo! A esa se&ntilde;ora loca y al malparido de Eduardo. Y por supuesto, desbaratar de paso la venta de una de las casas m&aacute;s costosas de la agrupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Marqu&eacute; desesperada y emputada a su m&oacute;vil. Primero al empresarial, tres o cuatro veces pero no me cogi&oacute; la llamada. Dos veces lo intent&eacute; al personal pero tampoco respondi&oacute;. Necesitaba pensar que hacer y urgentemente un cigarrillo para calmar los nervios. Justo cuando iba a retirarme del ba&ntilde;o, para salir de all&iacute; para fumar, recib&iacute; una llamada suya desde el tel&eacute;fono empresarial.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iquest;Qu&eacute; carajos has hecho Eduardo?! &iquest;C&oacute;mo se te ocurri&oacute; decirles tama&ntilde;a mentira? &iexcl;Eres un hijo de puta! Sigues utiliz&aacute;ndome para saciar tu mente desquiciada y de paso, llenarte los bolsillos de dinero a costa de canjear cuando y como te plazca, el honor de la esposa de tu mejor amigo. Mira a ver como arreglas esto porque yo no pienso dejarme tocar ni un cabello del vejete ese. &mdash;Le dije grit&aacute;ndole ya que me hab&iacute;a asegurado de que era yo, la &uacute;nica persona en el ba&ntilde;o de mujeres.<\/p>\n<p>&mdash;Mira Melissa, primero que todo le vas bajando al tonito y me respetas. Y segundo, puta de mierda, que te quede claro de una vez por todas que har&aacute;s lo que yo diga, porque es por el bien de los dos. Y metete en tu linda y peque&ntilde;a cabeza, que yo siempre cumplo con mi palabra. Se las di a esa pareja, y te consta que la mantengo, porque he mantenido mi boca cerrada y cubrir as&iacute;, tus deslices para con mi amigo. Ahh&hellip; &iquest;Y sabes que hace un rato habl&eacute; con &eacute;l? Y como que lo est&aacute; pasando de maravilla en ese zancudero donde se meti&oacute;, pues ni siquiera me pregunt&oacute; por ti ni te envi&oacute; saludes. Qu&eacute; raro. &iquest;No te parece? Si tu esposo siempre ha sido tan amoroso y no deja de pensar en su mujercita todo el tiempo. Mira Melissa, mejor te acomodas bien las tetas, te subes un poco esa falda, con dos botones sueltos en tu blusa, le adicionas una sonrisa a esa bonita cara, y te acercas de nuevo a la mesa que te estamos esperando para festejar nuestro acuerdo.<\/p>\n<p>&mdash;Efectivamente recib&iacute; una llamada suya, indagando primero por como transcurr&iacute;a el viaje y si los terrenos los ve&iacute;a aptos para desarrollar en ellos mi proyecto hotelero. Adem&aacute;s y a modo de broma, para averiguar si me hab&iacute;an tratado con hospitalidad las mujeres chocoanas. La verdad era usual recibir sus llamadas por lo que no le di demasiada importancia, y estaba m&aacute;s pendiente de conseguir informaci&oacute;n con los lancheros sobre los avistamientos y los horarios, para lograr filmar alguna ballena y darle gusto a Mateo.<\/p>\n<p>&mdash;Pero espera un momento Mariana. &iquest;Acaso no estaban ustedes dos a solas en ese lugar? &mdash;Le pregunto intentando despejar mi duda.<\/p>\n<p>&mdash;Eso mismo cre&iacute;a yo, cielo, pero igualmente tan sorprendida como t&uacute; lo est&aacute;s ahora, lo estuve yo al reunirme de nuevo con la se&ntilde;ora Margarita y verlos a ellos dos all&iacute; sentados. Eduardo con su falsa sonrisa reluciendo, hablando muy animado con el se&ntilde;or Fernando como un par de viejos conocidos, quien nada m&aacute;s verme, de manera caballerosa se puso de pie y retir&oacute; una de las sillas para que me acomodara junto a &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Me da alegr&iacute;a verlo de nuevo don Fernando. Hola jefecito &iquest;C&oacute;mo est&aacute;? &iexcl;Qu&eacute; sorpresa verlo por aqu&iacute;! &mdash;Los salud&eacute; sonri&eacute;ndoles, pero trag&aacute;ndome el enfado.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien Melissa, te veo mucho m&aacute;s reposada. &iquest;Cu&aacute;l es tu decisi&oacute;n? &mdash;Me pregunt&oacute; la se&ntilde;ora Margarita.<\/p>\n<p>&mdash;Tom&eacute; mi copa y la levant&eacute; en frente de todos ellos, y de inmediato captaron la indirecta sum&aacute;ndose con las suyas a aquel brindis.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Es un hecho! &mdash;Les habl&eacute; a todos, pero sonri&eacute;ndole directa y exclusivamente a don Fernando, adem&aacute;s colocando mi mano izquierda sobre su hombro para decirle con claridad y voz sensual&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Solo falta que me digas cuando, donde, y a qu&eacute; horas, quieres que me re&uacute;na contigo, para tener el tiempo suficiente de ponerme linda y cuadrar las cosas en mi hogar!<\/p>\n<p>&mdash;Pues podr&iacute;a ser en la noche de este viernes pr&oacute;ximo, ya que tu marido estar&aacute; ocupado fuera de la ciudad. &iquest;No es as&iacute;? &mdash;Intervino Eduardo imprudentemente, haci&eacute;ndome un gui&ntilde;o que &eacute;l crey&oacute;, pasar&iacute;a desapercibido, m&aacute;s no fue as&iacute; para la se&ntilde;ora Margarita quien despu&eacute;s de chocar su copa contra la m&iacute;a por segunda ocasi&oacute;n, nos coment&oacute; emocionada que le parec&iacute;a fenomenal esa fecha.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;S&iacute;, seria genial pero no puede ser! &mdash;Les solt&eacute; aquellas palabras que les cayeron como un balde de agua fr&iacute;a, sobre todo al malparido de Eduardo, que se removi&oacute; en su silla como un le&oacute;n enjaulado y con cara de disgusto. Pero si &eacute;l quer&iacute;a seguir us&aacute;ndome para su beneficio y vender mi cuerpo al mejor postor, ya hab&iacute;a tomado la decisi&oacute;n de hacerlo bajo mis t&eacute;rminos y mi completa disposici&oacute;n. Yo ser&iacute;a en adelante, sin negarme a sus morbosas y oscuras propuestas, quien tomar&iacute;a las riendas de la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Precisamente me acaba de bajar la menstruaci&oacute;n! Es una l&aacute;stima, pero ni modos. Tendremos que posponer nuestra salida para la pr&oacute;xima semana. Y ahora si me disculpan, debo ir a recoger a los ni&ntilde;os donde la se&ntilde;ora que me los cuida, y tenerle lista la comida a mi esposo para que no se enoje y termine golpe&aacute;ndome o algo peor. Les avisar&eacute; por intermedio de mi jefe, de la fecha y el lugar a donde creo que Fernando me podr&aacute; llevar a ver las estrellas.<\/p>\n<p>&mdash;Tom&eacute; la carpeta que estaba sobre la mesa, revisando que estuviera bien diligenciada y firmada. Tambi&eacute;n la consignaci&oacute;n y el cheque a mi nombre, y sal&iacute; de all&iacute;, dej&aacute;ndolos con las bocas y los ojos muy abiertos. Eso s&iacute;, &eacute;l y ella admirados y felices conmigo por haber aceptado su propuesta. Y al hijo de puta de Eduardo, sorprendido por mi complaciente respuesta, pero agobiado ante mi dominante actitud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Traici&oacute;n por compensaci&oacute;n. El tiempo parece detenerse mientras disfruto de sus cuidados. Se preocupa todav&iacute;a por m&iacute;, aunque afortunadamente nada grave me pas&oacute;. &iexcl;Y eso es una buena se&ntilde;al! En su reloj, un poco m&aacute;s de la una de esta nueva madrugada observo, y en mi smartwacht, &ndash;aparte de mostrarme la misma hora&ndash; la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-42820","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42820","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42820"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42820\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42820"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42820"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42820"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}