{"id":42897,"date":"2023-08-17T22:00:00","date_gmt":"2023-08-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-17T22:00:00","modified_gmt":"2023-08-17T22:00:00","slug":"cita-fallida-termina-en-cogida-brutal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cita-fallida-termina-en-cogida-brutal\/","title":{"rendered":"Cita fallida termina en cogida brutal"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42897\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">18<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Karina era una chica com&uacute;n de pueblo que estaba estudiando en la gran ciudad. 21 a&ntilde;os, blanquita, buenas tetas, linda cintura y un culo grande y firme. Sus brazos tatuados, el cabello casta&ntilde;o y ondulado, 1.63 de estatura y labios carnosos; hac&iacute;an que sea una mujer muy atractiva para cualquiera, pero ella no se sent&iacute;a atra&iacute;da por cualquiera.<\/p>\n<p>Sus padres la hab&iacute;an mandado a estudiar porque ten&iacute;a el sue&ntilde;o de convertirse en m&eacute;dica y entonces no pod&iacute;a trabajar para solventarse, por suerte eso nunca fue un problema; ya que sus padres ten&iacute;an el dinero suficiente como para alquilarle un departamento y enviarle dinero para sus gastos. Adem&aacute;s, ella retribu&iacute;a eso con buenas calificaciones y siendo una ni&ntilde;a aplicada &mdash;o al menos eso ellos pensaban.<\/p>\n<p>Es que por m&aacute;s ni&ntilde;a buena que una sea, igual es inevitable sentir deseos sexuales. Pero ella cre&iacute;a que pod&iacute;a contrarrestar el estr&eacute;s del estudio con largas noches de porno y juguetes sexuales. S&iacute;, eran un alivio; pero m&aacute;s temprano que tarde, terminar&iacute;a necesitando algo de carne entre sus piernas para satisfacer sus deseos.<\/p>\n<p>Fantaseaba con volver a comerse una buena pija bien dura y venosa, con que la agarren con fuerza y la empotren sin pudor alguno. Hac&iacute;a mucho tiempo que no sent&iacute;a el placer de un orgasmo provocado por alguien que no sea ella misma o alguno de sus juguetitos.<\/p>\n<p>El problema era que los chicos que conoc&iacute;a no cumpl&iacute;an con sus expectativas, y ella no iba a dejarse llevar por cualquiera. As&iacute; que se descarg&oacute; una app de citas y empez&oacute; a buscar a su presa.<\/p>\n<p>Cuando ya se estaba por dar por vencida, se encontr&oacute; con un chico que le pareci&oacute; muy atractivo. Se llamaba Axel, ten&iacute;a 23. De esos flaquitos con los m&uacute;sculos marcados, piel blanca, rubito y con el cabello desordenado. Se ve&iacute;a sexy, ella quer&iacute;a probarlo.<\/p>\n<p>Hicieron &quot;match&quot; y tras unos d&iacute;as de charla, quedaron de verse el martes en un bar cerca del departamento de ella. Era perfecto, ya que esa tarde Karina hab&iacute;a tenido un examen muy dif&iacute;cil para el cual se prepar&oacute; por semanas y por fin lo logr&oacute; dar.<\/p>\n<p>Ella buscaba saciar su hambre de sexo y liberar el estr&eacute;s con uno de los pocos muchachos que cumpl&iacute;a con sus expectativas. Se imagin&oacute; como ser&iacute;a el momento, se ilusion&oacute; con que tenga una de esas vengas bien grande, de las que duelen pero se gozan.<\/p>\n<p>Imaginable la decepci&oacute;n que se llev&oacute; cuando, tras una charla de al menos media hora en el bar, se dio cuenta que Axel era el t&iacute;pico pendejo pelotudo e inmaduro que se cree el m&aacute;s groso de todos. Toda la charla se enfocaba en &eacute;l y sus gustos est&uacute;pidos. Ella se limit&oacute; a tomar y cuando &eacute;l propuso ir a &quot;un lugar m&aacute;s tranquilo&quot;, ella le dijo que no y que le deje la cuenta, que se ve&iacute;an otro d&iacute;a. &Eacute;l no insisti&oacute; y se fue.<\/p>\n<p>All&iacute; qued&oacute; ella, pensando que terminar&iacute;a siendo otra noche de autosatisfacci&oacute;n y soledad, perdiendo la esperanza de encontrar un macho que la reviente como lo deseaba&#8230; pero luego, ocurri&oacute; una suerte de milagro de los dioses del sexo.<\/p>\n<p>El mozo que la atend&iacute;a le pregunt&oacute; si quer&iacute;a algo m&aacute;s, ella pidi&oacute; la cuenta y lo mir&oacute; fijamente: era negro, alto y fornido; como los de las pel&iacute;culas porno que la acompa&ntilde;aban en sus noches de soledad. El contacto visual entre ambos dur&oacute; unos segundos, que siguieron a una sonrisa c&oacute;mplice de ambos. &Eacute;l dej&oacute; la cuenta en la mesa y ella aprovech&oacute; para, adem&aacute;s de pagar y dejar una buena propina, anotarle su n&uacute;mero de tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Un poco borracha, fue hasta su departamento y unos minutos despu&eacute;s, recibe un mensaje:<\/p>\n<p>&quot;Hola, soy Carlos, el mozo del bar. Ahora cerramos; te apetece tomar algo?&quot;<\/p>\n<p>Ella respondi&oacute; de inmediato, le dijo que pod&iacute;a venir a su apartamento y que tomaban algo ah&iacute; sin problemas. 10 minutos despu&eacute;s, Carlos estaba ah&iacute;.<\/p>\n<p>Pas&oacute; y se acomod&oacute; en la sala, mientras ella tra&iacute;a un vino que descorcharon y comenzaron a charlar.<\/p>\n<p>&Eacute;l le cont&oacute; que era hijo de inmigrantes africanos, que vino al pa&iacute;s cuando era peque&ntilde;o y que combinaba el trabajo en el bar con sus estudios universitarios. A ella le encantaba su forma de ser, era muy gracioso pero tambi&eacute;n inteligente y aparte su proteger f&iacute;sico la calentaba much&iacute;simo.<\/p>\n<p>Luego de un rato, empezaron a acercarse m&aacute;s y la charla fue tomando otro tono. &Eacute;l dio el primer paso y la bes&oacute;, ella obviamente respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Las manos &aacute;speras de Carlos recorr&iacute;an el cuerpo de Karina, despoj&aacute;ndola de sus prendas, mientras los besos y las caricias sub&iacute;an m&aacute;s y m&aacute;s de tono. Ella estaba desnuda, &eacute;l baj&oacute; a darle sexo oral.<\/p>\n<p>Karina aullaba de placer mientras la lengua gruesa y h&uacute;meda de &eacute;l le devoraba la concha.<\/p>\n<p>Ella no se aguant&oacute; y cuando &eacute;l comenz&oacute; a combinar los leng&uuml;etazos con las medidas de dedo estimulando el punto G, tuvo un orgasmo como no hab&iacute;a tenido en mucho tiempo, a ese orgasmo le siguieron dos m&aacute;s.<\/p>\n<p>Pero faltaba lo mejor. &Eacute;l se incorpor&oacute; y comenz&oacute; a sacarse la ropa. La camisa sali&oacute; volando, dejando ver sus enormes m&uacute;sculos; luego fue el pantal&oacute;n y la ropa interior, ah&iacute; Karina vio algo que jam&aacute;s pensaba ver en vivo.<\/p>\n<p>La verga de Carlos parec&iacute;a una tercera pierna, algo que ella pensaba que solamente exist&iacute;a en las cintas xxx que la acompa&ntilde;aban en sus noches de soledad, era una bestialidad.<\/p>\n<p>Negra, muy negra; las venas le saltaban, era gruesa y muy larga, de unos 23 cent&iacute;metros. Ella herv&iacute;a de excitaci&oacute;n, se le hizo agua la concha.<\/p>\n<p>Se abalanz&oacute; sobre el miembro de proporciones equinas de su amante y la empez&oacute; a chupar como nunca hab&iacute;a chupado una pija antes. Se tomaba como un desaf&iacute;o el poder meterse lo m&aacute;s que pueda de esa verga en la boca.<\/p>\n<p>Llegaba hasta donde pod&iacute;a y a&uacute;n le sobraba espacio para sostener ese enorme miembro con las dos manos. Lo estimulaba paje&aacute;ndolo mientras lo chupaba y la llenaba de saliva, mientras su sexo chorreaba de calentura.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a llegado el momento, no pod&iacute;a aguantar m&aacute;s; necesitaba tener toda esa verga adentro.<\/p>\n<p>&quot;Por favor, partime al medio. No tengas piedad&quot;, le dijo mir&aacute;ndolo a los ojos. &Eacute;l la recost&oacute; en el sof&aacute; y comenz&oacute; a introducir de a poco su enorme verga hasta la mitad, para luego meter el resto de golpe, con una fuerza que ella jam&aacute;s hab&iacute;a experimentado antes. El dolor fue terrible, pero el placer tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a que estaba sobrepasando un l&iacute;mite, entend&iacute;a que m&aacute;s all&aacute; del dolor estaba el verdadero placer. Las embestidas del negro eran brutales, hab&iacute;a que el sof&aacute; golpee contra la pared y el sonido de ambos cuerpos chocando entre s&iacute; retumbaba en todo el departamento, acompa&ntilde;ados de los alaridos de placer de la perra en celo que estaba siendo saciada.<\/p>\n<p>Ella no pod&iacute;a entender cuanto placer le generaba tener semejante longaniza adentro, cada entrada y salida era como un parto, pero ese dolor le generaba un placer que nunca hab&iacute;a sentido.<\/p>\n<p>&quot;Pegame, escupime, ahorcame&#8230; HACEME MIERDA&quot;, gritaba como pose&iacute;da. &Eacute;l cumpl&iacute;a con mi gustos.<\/p>\n<p>Nalgadas que le dejaron el culo rojo por d&iacute;as, estirones de cabello que la dejaban despeinada y ahorcadas potentes que la dejaban sin aire; eran parte del men&uacute; que le serv&iacute;a el mozo mientras le destrozaba la vagina.<\/p>\n<p>En un momento la levant&oacute; y la apret&oacute; contra la pared, ah&iacute; la ahorc&oacute; con una mano muy fuerte hasta que cay&oacute; al piso ella, casi desmayada. La despert&oacute; de un bofet&oacute;n que son&oacute; con un golpe seco para levantar la de vuelta. Repiti&oacute; esto unas 4 o 5 veces. Ella lo gozaba.<\/p>\n<p>Estando tirada en el suelo, la agarr&oacute; del cabello y la arrastr&oacute; hasta el cuarto, una vez all&iacute; la levant&oacute; con una mano agarr&aacute;ndola a&uacute;n del pelo y la tir&oacute; violentamente a la cama. Ella cay&oacute; boca abajo, apenas entend&iacute;a que estaba pasando. Ya hab&iacute;a pasado por tantos orgasmos que hab&iacute;a perdido la cuenta, sinti&oacute; como &eacute;l se pon&iacute;a encima de ella, le met&iacute;a toda la verga sin piedad y la embest&iacute;a mientras la ahorcaba con el brazo, haciendo fuerza para que ella sienta el enorme b&iacute;ceps suyo en su garganta cort&aacute;ndole la respiraci&oacute;n. El goce de ambos era total.<\/p>\n<p>Luego de un rato, &eacute;l se par&oacute;, la agarr&oacute; de la cintura con amas manos y la ubic&oacute; de forma que pueda seguir penetr&aacute;ndola de pie, levant&aacute;ndola como si fuese ella una pluma, rode&aacute;ndolo con sus piernas, aunque no hac&iacute;a falta, porque la fuerza del hombre era tal que la usaba como si fuese un masturbador masculino.<\/p>\n<p>Ella se sent&iacute;a usada como un pedazo de carne, todo lo que realmente quer&iacute;a. Sent&iacute;a esa descomunal verga entrar y salir de su cuerpo, llev&aacute;ndose todo el estr&eacute;s y las frustraciones de d&iacute;as y d&iacute;as de soledad.<\/p>\n<p>Hasta que &eacute;l no aguant&oacute; m&aacute;s, la tir&oacute; al suelo y le eyacul&oacute; en toda la cara, mientras ella atinaba a abrir la boca para tragar la enorme descarga seminal de Carlos. Es que la ten&iacute;a como un caballo y sacaba tanto semen como si fuese uno.<\/p>\n<p>Trag&oacute; lo que se le fue a la boca, el resto del l&iacute;quido espeso y pegajoso se le qued&oacute; en el rostro, haciendo que el cabello se le pegue a la cara. &Eacute;l la dej&oacute; tirada al borde de su cama, agarr&oacute; sus cosas y se fue.<\/p>\n<p>Ella no daba m&aacute;s, se qued&oacute; dormida ah&iacute; en el piso. Se levant&oacute; a la ma&ntilde;ana siguiente, con un dolor terrible en todo el cuerpo, moretones por todos lados pero una sensaci&oacute;n de alivio y placer que no hab&iacute;a sentido nunca.<\/p>\n<p>Avis&oacute; que faltar&iacute;a a clases, apenas pod&iacute;a caminar. Camin&oacute; con mucha dificultad hasta la sala, a&uacute;n desnuda y despeinada, con semen seco en la cara.<\/p>\n<p>Vio si tel&eacute;fono y hab&iacute;a un mensaje de &eacute;l: &quot;La pas&eacute; muy bien, putita. Esta noche vuelvo por m&aacute;s&quot;.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><!--\/data\/user\/0\/com.samsung.android.app.notes\/files\/clipdata\/clipdata_bodytext_230817_021705_899.sdocx--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>18 Karina era una chica com&uacute;n de pueblo que estaba estudiando en la gran ciudad. 21 a&ntilde;os, blanquita, buenas tetas, linda cintura y un culo grande y firme. 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