{"id":42953,"date":"2023-08-25T22:00:00","date_gmt":"2023-08-25T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-25T22:00:00","modified_gmt":"2023-08-25T22:00:00","slug":"un-deseo-oculto-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-deseo-oculto-2\/","title":{"rendered":"Un deseo oculto (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42953\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El tiempo pas&oacute; y m&aacute;s de un a&ntilde;o transcurri&oacute; desde aquella noche de autodescubrimiento fallido. Pero el deseo volvi&oacute; a invadirme, m&aacute;s fuerte que nunca. Como una tentaci&oacute;n que me acosaba, especialmente en las noches, cuando la imaginaci&oacute;n me llevaba a preguntarme qu&eacute; pasar&iacute;a si me atreviera a intentarlo de nuevo. Con algo m&aacute;s de experiencia y conocimiento, cre&iacute;a que podr&iacute;a manejarlo de manera diferente esta vez. Sin embargo, la culpa me envolv&iacute;a como un manto oscuro. Tem&iacute;a que el deseo se saliera de control y llegara a o&iacute;dos de mi familia, lo cual ser&iacute;a considerado inmoral por ellos. Una vez m&aacute;s, me alej&eacute; de aquella parte de m&iacute;.<\/p>\n<p>Los a&ntilde;os pasaron, y aunque el deseo continuaba presente de vez en cuando, aprend&iacute; a resistirlo. Algunas noches, sent&iacute;a que el deseo se apoderaba de m&iacute; por completo. Me levantaba de la cama, tentado a volver a explorarlo, pero lograba tomar consciencia de mis emociones y recuperaba el control de mis acciones. Mantenerme alejado se volvi&oacute; una batalla constante entre la represi&oacute;n y la aceptaci&oacute;n de mi propia identidad.<\/p>\n<p>Luego de un largo viaje de trabajo, regres&eacute; a casa y sent&iacute; la dicha de mi hogar. Me acost&eacute; en la cama y, una vez m&aacute;s, los deseos regresaron con m&aacute;s fuerza que nunca. Esta vez, decid&iacute; compartir mis luchas internas con un nuevo amigo que hab&iacute;a conocido recientemente. Para mi sorpresa, en lugar de juzgarme, &eacute;l me alent&oacute; a explorar ese lado oculto de m&iacute; mismo. Impulsado por su apoyo, decid&iacute; intentar jugar con mi anito una vez m&aacute;s, as&iacute; fue como empec&eacute; con los masajes suaves y lentos con las yemas de mis dedos. Me sent&iacute;a m&aacute;s seguro y confiado en mi experiencia previa, me sent&iacute;a relajado y me gustaba. Poco a poco intentaba meterme un dedo, de modo que cada intento me daba m&aacute;s claridad, pero la culpa segu&iacute;a acompa&ntilde;&aacute;ndome. Una vez m&aacute;s, me alej&eacute;, sintiendo que estaba traicionando mis propios valores.<\/p>\n<p>Pasaron un par de meses, y el deseo persist&iacute;a en mi mente. En las &uacute;ltimas ocasiones, not&eacute; que realmente disfrutaba de esas travesuras. Los golpes de culpa ya no me dol&iacute;an tanto como aquella primera vez. Armado de valor, decid&iacute; intentarlo una vez m&aacute;s, esta vez determinado a llegar al l&iacute;mite y explorar hasta d&oacute;nde pod&iacute;a llevarme. Me duch&eacute; y casi con desespero me met&iacute; a la cama con un lubricante que hab&iacute;a comprado con anterioridad para usarlo con mi novia, unos condones que escond&iacute; debajo de la almohada y mis deseos que poco a poco eran incontenibles, de tan solo pensar en lo que iba a hacer me ten&iacute;a caliente con mi miembro erecto como un tronco. Lubriqu&eacute; mi peque&ntilde;o orificio y cog&iacute; el cond&oacute;n y poco a poco met&iacute; un dedo, al inicio sent&iacute; irritaci&oacute;n pero el gusto era mayor que no me importaba. Empec&eacute; a jugar con mi anito y me encantaba, poco a poco el gozo se hac&iacute;a m&aacute;s intenso que comenc&eacute; a gemir tal cual una puta en celo, no quer&iacute;a parar nunca, met&iacute;a y sacaba casi con desespero. Por momentos imaginaba que alguien me penetraba, sin embargo, aquellos alucinaciones regresaban la culpa a mi mente, empec&eacute; a sentir el dolor, una vez m&aacute;s me hac&iacute;a excedido un poco.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una semana de haber sentido verdadero gozo y pasi&oacute;n, la culpa volvi&oacute; a invadirme. Pas&eacute; el resto de los d&iacute;as sumido en la angustia. Al despertar, solo sent&iacute;a una sensaci&oacute;n de calma superficial. Comenc&eacute; a cuestionarme si val&iacute;a la pena adentrarme a&uacute;n m&aacute;s en esto, si los momentos de gozo fugaz justificaban la culpa que le segu&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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