{"id":42958,"date":"2023-08-25T22:00:00","date_gmt":"2023-08-25T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-25T22:00:00","modified_gmt":"2023-08-25T22:00:00","slug":"cogi-a-escondidas-con-el-hijo-del-jardinero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cogi-a-escondidas-con-el-hijo-del-jardinero\/","title":{"rendered":"Cog\u00ed a escondidas con el hijo del jardinero"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"42958\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ten&iacute;a 34 a&ntilde;os y dos hijos cuando a mi esposo lo trasladaron a Arequipa. Era un importante ascenso en la empresa en la que trabajaba. Asumir&iacute;a la jefatura de la regi&oacute;n sur y el puesto inclu&iacute;a casa, gastos, y muchos otros beneficios. No me hac&iacute;a mucha gracia dejar Lima, pero acept&eacute; pues econ&oacute;micamente era una oportunidad grande para la familia y, adem&aacute;s, para su carrera un salto importante.<\/p>\n<p>Arequipa nos encant&oacute;. La casa donde nos instalamos, alquilada por la empresa, era enorme, con un jard&iacute;n muy grande en la parte posterior. Demasiado grande para una familia joven a&uacute;n de 4 miembros y ni bien la vi me asust&eacute; de c&oacute;mo podr&iacute;a mantenerla. Pero, para mi suerte, el acuerdo inclu&iacute;a una se&ntilde;ora para limpieza, otra para que labores de cocina y apoyo con los ni&ntilde;os y, adem&aacute;s, un jardinero que iba cada 15 d&iacute;as.<\/p>\n<p>Nos trasladamos en febrero. En marzo los ni&ntilde;os empezaron colegio y todo ya estaba ordenado. Me quedaba demasiado tiempo libre y me aburr&iacute;a en casa mientras mi esposo trabajaba. Estaba pensando empezar a trabajar en cualquier cosa o estudiar algo para matar el rato. Evaluar opciones me manten&iacute;a entretenida. No necesitaba trabajar por dinero, s&oacute;lo por hacer algo &uacute;til, as&iacute; que decid&iacute; que eso har&iacute;a. Estudiar me daba pereza as&iacute; que descarte esa opci&oacute;n.<\/p>\n<p>Estaba en la b&uacute;squeda de empleo cuando un martes me avisa la se&ntilde;ora de limpieza que el jardinero quer&iacute;a hablar conmigo. Cada dos semanas iba a la casa, pero nunca me hab&iacute;a pedido hablar. Su sueldo lo pagaba directamente la empresa en la que trabajaba mi esposo, por lo que me sorprendi&oacute; el pedido. Pero igual acept&eacute;.<\/p>\n<p>Baj&eacute; a recepci&oacute;n y lo encontr&eacute; con un joven muy atractivo al lado. Me dijo que era su hijo que me ped&iacute;a autorizaci&oacute;n para traerlo para que aprenda a trabajar con &eacute;l. Le dije que, si era mayor de edad, de mi parte no hab&iacute;a problemas. Me respondi&oacute; que ten&iacute;a 19 a&ntilde;os y con eso qued&oacute; todo resuelto.<\/p>\n<p>Desde la habitaci&oacute;n pod&iacute;a ver el jard&iacute;n. Ni bien se puso a apoyar a su pap&aacute; se quit&oacute; la camiseta y qued&oacute; al descubierto un cuerpo joven y vigoroso mientras trabajaba. No un cuerpo de gym, sino de alguien acostumbrado a trabajar duro y tonificado por el esfuerzo f&iacute;sico de cada d&iacute;a.<\/p>\n<p>La ma&ntilde;ana me result&oacute; muy placentera mir&aacute;ndolo y termin&eacute;, luego que se fue, masturb&aacute;ndome sobre la cama imagin&aacute;ndolo dentro m&iacute;o. A los quince d&iacute;as volvi&oacute; y como a&uacute;n no ten&iacute;a empleo, me deleit&eacute; vi&eacute;ndolo desde mi ventana. Sal&iacute; un rato al jard&iacute;n para verlo mejor y luego me masturb&eacute; mientras lo miraba por la ventana, sentada sobre el sill&oacute;n que ten&iacute;amos en la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Consegu&iacute; empleo, en una oficina en el centro de la ciudad. Medio tiempo, de 8 am a 1 pm. Viv&iacute;amos cerca, as&iacute; que caminando pod&iacute;a ir y regresar. Sal&iacute;a de casa luego que la movilidad recog&iacute;a a mis ni&ntilde;os y antes que mi esposo saliera a su oficina, que quedaba algo lejos, pero donde ingresaba a las 8.30 am. Retornaba a casa poco despu&eacute;s de la 1 pm y me dedicaba a dejar todo en orden para cuando llegar&aacute;n mis ni&ntilde;os, hacia las 3 pm. Mi esposo siempre retornaba pasadas las 8 pm.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s de un mes de empezar a trabajar, al salir, caminando por la calle Mercaderes rumbo a casa, me encontr&eacute; con el hijo del jardinero. Escuche a alguien llamando &ldquo;se&ntilde;ora Luc&iacute;a, se&ntilde;ora Luc&iacute;a&rdquo; voltee y era &eacute;l. Me saludo con respeto, pero a la vez no pod&iacute;a evitar el deseo al mirarme. Me consult&oacute; que hac&iacute;a por all&iacute; y le dije que estaba trabajando cerca. Me coment&oacute; que &eacute;l tambi&eacute;n trabajaba cerca. Termin&oacute; dici&eacute;ndome que estaba &ldquo;muy guapa se&ntilde;ora Luc&iacute;a&rdquo; y se despidi&oacute; pues volver a su trabajo. Me sent&iacute; bien con el piropo y al llegar a casa me desnud&eacute; en la habitaci&oacute;n, me acost&eacute; y me masturb&eacute; pensando en &eacute;l.<\/p>\n<p>Los siguientes meses nos encontr&aacute;bamos con una cierta frecuencia, un par de veces al mes quiz&aacute;s y tras su &ldquo;piropo&rdquo;, al volver a casa terminaba masturb&aacute;ndome sobre mi cama.<\/p>\n<p>Algunos meses despu&eacute;s. Por el cumplea&ntilde;os de una de las chicas de la oficina. Quedamos en salir a tomar algo, chicos y chicas. Yo era con larga distancia la m&aacute;s mayor, pues todos ten&iacute;an entre 20 y 25 a&ntilde;os. Me invitaron tan amablemente y adem&aacute;s, me llevaba tan bien con ellos, que acept&eacute;. Le consult&eacute; a mi esposo y me dijo que perfecto, que me har&iacute;a bien ir.<\/p>\n<p>El viernes en el que quedamos salir, luego de trabajar volv&iacute; a casa. Me alist&eacute;, falda corta, blusita coqueta y un chaleco ligero. Hacia las 8pm, la hora que hab&iacute;amos quedado encontrarnos, fui al bar en la calle San Francisco donde hab&iacute;amos coordinado ir. Era una casona con varios bares alrededor de un patio. Muy de j&oacute;venes, me sent&iacute; un poco desubicada, pero ya estaba all&iacute; y la idea era pasarla bien. Conversando y tomando se hizo un buen ambiente. Luego de un rato necesit&eacute; ir al ba&ntilde;o y me indicaron donde era.<\/p>\n<p>En el segundo patio de la casona hab&iacute;a peque&ntilde;o pasadizo que llevaba hacia los ba&ntilde;os. Eran privados y unisex. Entre a uno, que por la hora estaba limpio felizmente. Result&oacute; obvio que eran usados para sexo al paso, no soy tan sana como para no darme cuenta que eran ideales para que las parejitas se descarguen r&aacute;pidamente. Imagine que los dise&ntilde;aron as&iacute; para eso o quiz&aacute;s no fue intencional, quien sabe.<\/p>\n<p>Al salir del ba&ntilde;o me encontr&eacute; con el hijo del jardinero. Ni bien me mir&oacute; me dijo &ldquo;se&ntilde;ora Luc&iacute;a, que guapa esta&rdquo;. El deseo en sus ojos se acrecentaba con el alcohol que seguro ya hab&iacute;a tomado. Yo ten&iacute;a unas copas encima y luego de salir de ese peque&ntilde;o ba&ntilde;o, en el que estaba segura que otros coger&iacute;an esa noche me sent&iacute;a muy caliente. Le agradec&iacute; con mi mejor sonrisa y le respondi&oacute; algo as&iacute; como &ldquo;con una mujer como usted donde sea est&aacute; bien&rdquo;, como diciendo que era bueno verme, pero tambi&eacute;n se pod&iacute;a entender como &ldquo;hacerlo donde sea&rdquo; y ese donde sea era el ba&ntilde;o del que sal&iacute;a.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; inquieta al grupo. Al rato me llam&oacute; mi esposo, pregunt&aacute;ndome si quer&iacute;a que me recogiera, le dije que s&iacute;, que lo hiciera hacia las 12.30 am. Sabiendo que &eacute;l me recoger&iacute;a, me relaj&eacute; y comenc&eacute; a tomar algo m&aacute;s suelta, en poco rato estaba m&aacute;s que mareada. De hecho, todos lo est&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Hacia las 11.30 pm volv&iacute; a necesitar ir al ba&ntilde;o. Me fui fantaseando hacerlo con el hijo del jardinero, pero tampoco lo buscar&iacute;a. Llegu&eacute; al ba&ntilde;o, sali&oacute; una chica. Entr&eacute; y cuando estaba por cerrar la puerta siento que la empujan. Era el hijo del jardinero. Me mir&oacute; con deseo y medio ebrio me pregunt&oacute; si pod&iacute;a entrar.<\/p>\n<p>Caliente como estaba acept&eacute;. Era seguro la mujer de mayor edad en cualquiera de los locales, donde casi todos eran veintea&ntilde;eros y seguro todos de menos de 30. El momento se me hac&iacute;a intenso y me provocaba un morbo indescriptible. Sab&iacute;a que no ten&iacute;a mucho tiempo, adem&aacute;s siendo &eacute;l tan joven y ebrio, seguro eyacular&iacute;a muy r&aacute;pido.<\/p>\n<p>El &iacute;mpetu con el que entro al peque&ntilde;o ba&ntilde;o se borr&oacute; estando adentro. Volvi&oacute; a ser el joven de 19 que hab&iacute;a espiado. De cuerdo fornido, pero simple y sin mayor desenvolvimiento. Sin decirle nada, le desajuste el cintur&oacute;n. No intento besarme, no le busqu&eacute; los labios. Me olfateaba el cabello, el cuello, los hombros.<\/p>\n<p>Su verga estaba fl&aacute;cida. Con mis caricias en pocos segundos se puso muy tiesa. Una buena verga de joven. Buen tiempo que no probaba una. El espacio era m&iacute;nimo. Me di vuelta y me pegu&eacute; a una pared lateral. Separ&eacute; las piernas y con su verga a&uacute;n en mi mano, lo jal&eacute; hacia m&iacute;. El segu&iacute;a olisque&aacute;ndome el cuello. Yo me sent&iacute;a demasiado excitada.<\/p>\n<p>Le dije pen&eacute;trame.<\/p>\n<p>Le solt&eacute; la verga. El con sus manos subi&oacute; un poco mi falda, dej&aacute;ndome con las nalgas al aire, solo protegida mi concha por la tanguita que llevaba. Frot&oacute; su pene entre mis nalgas. Yo misma me puse la tanga de costado. Me quebr&eacute; lo m&aacute;s que pude.<\/p>\n<p>Le volv&iacute; a decir, pen&eacute;trame.<\/p>\n<p>Con mi tanga de costado. Quebrada como estaba. Mi concha le quedaba a disposici&oacute;n. Me penetr&oacute; en un solo empuj&oacute;n. Sent&iacute; como todos sus cent&iacute;metros iban llenando mi concha casi siempre insatisfecha. Sentir ese pene, m&aacute;s grueso y m&aacute;s largo del que ten&iacute;a en casa, me puso a gozar deliciosamente.<\/p>\n<p>&Eacute;l me dec&iacute;a &ldquo;se&ntilde;ora Luc&iacute;a, se&ntilde;ora Luc&iacute;a&rdquo;, no atinaba a decir nada distinto, pero el &ldquo;se&ntilde;ora&rdquo; asociado a mi nombre, en un ba&ntilde;o de bar me pon&iacute;a muy caliente. Quise cambiar de posici&oacute;n, pero el espacio. Era muy limitado. Mi opci&oacute;n era arrodillarme en el inodoro, pero lo ve&iacute;a muy sucio. No hab&iacute;a ni lavabo para inclinarme sobre &eacute;l. Por la calentura quer&iacute;a ser su perra, completamente, con papel higi&eacute;nico que ten&iacute;a en la cartera, sin dejar de ser penetrada, limpie la tapa del inodoro. Por la calentura brutal me arrodill&eacute; encima y me quebr&eacute; lo m&aacute;s que pude. Era su perra ya.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a darme as&iacute;. Sent&iacute;a m&aacute;s fuerte su verga llen&aacute;ndome. Tuve un orgasmo y &eacute;l segu&iacute;a y segu&iacute;a. Tuve un segundo orgasmo. Empez&oacute; a decirme &ldquo;t&oacute;mesela se&ntilde;ora Luc&iacute;a&rdquo;. Me levant&eacute;. Me puse en cuclillas y eyacul&oacute; en mi boca. Por suerte, sin derramar nada.<\/p>\n<p>Le ped&iacute; que saliera. Me qued&eacute; dentro. Orin&eacute;. Me limpie bien la concha y las nalgas con papel higi&eacute;nico y pa&ntilde;itos h&uacute;medos. Me limpie el rostro tambi&eacute;n con pa&ntilde;itos h&uacute;medos.<\/p>\n<p>Cuando sal&iacute; ya no estaba. Volv&iacute; al grupo. Nadie hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n a mi ausencia larga. Al rato lleg&oacute; mi esposo. Mientras lo besaba sent&iacute;a la culpa de hacerlo con labios que hab&iacute;an probado otro pene y con una lengua que hab&iacute;a recibido semen de un amante eventual. Como hab&iacute;a seguido bebiendo, no se dio cuenta alguna.<\/p>\n<p>Termin&eacute; la noche cogiendo en casa con mi esposo, fingiendo un orgasmo que lo hizo muy feliz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Ten&iacute;a 34 a&ntilde;os y dos hijos cuando a mi esposo lo trasladaron a Arequipa. Era un importante ascenso en la empresa en la que trabajaba. Asumir&iacute;a la jefatura de la regi&oacute;n sur y el puesto inclu&iacute;a casa, gastos, y muchos otros beneficios. 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