{"id":43002,"date":"2023-08-30T22:00:00","date_gmt":"2023-08-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-30T22:00:00","modified_gmt":"2023-08-30T22:00:00","slug":"goloso-de-piscina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/goloso-de-piscina\/","title":{"rendered":"Goloso de piscina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43002\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Recuerdo que aquel no fue un verano especialmente caluroso, sobre todo en comparaci&oacute;n con los que estamos viviendo en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, pero si hab&iacute;a, como en todos los veranos, muchas ganas de diversi&oacute;n, bebidas fr&iacute;as, largas conversaciones nocturnas y juegos en la piscina. As&iacute; que, en mis diecinueve a&ntilde;os, no pod&iacute;a desaprovechar ni por asomo, ser invitado por mi amiga Alma y su familia a pasar un par de d&iacute;as en un bonito chalet que ten&iacute;an a las afueras de un pueblo en el centro de Espa&ntilde;a del cual no pretendo recordar el nombre. Deb&iacute; darme cuenta, eso s&iacute;, que ser&iacute;a examinado milim&eacute;tricamente por sus padres para analizar el tipo de relaci&oacute;n ten&iacute;amos aquella en&eacute;rgica y alocada joven de dieciocho, y yo.<\/p>\n<p>El caso es que mi amiga odiaba tener que separarse de sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras para pasar largas temporadas en aquel sitio durante las vacaciones, as&iacute; que negoci&oacute; que ir&iacute;a sin rechistar ese a&ntilde;o con la condici&oacute;n de que pudiera llevar a un acompa&ntilde;ante al menos a pasar una noche durante el primer fin de semana. Y por la mirada de su padre al verme, supongo que esperaba a alguien del g&eacute;nero femenino y no le hice mucha gracia.<\/p>\n<p>Aunque ya me conoc&iacute;an por todo el tiempo que fui compa&ntilde;ero de clase de su hija y creo que me consideraban buen chico, me pareci&oacute; que las cosas estaban algo tensas aquel d&iacute;a, quiz&aacute;s por la idea de que su hija adolescente se exhibiera en bikini o compartiera habitaci&oacute;n con un chico, aunque fuera en camas separadas.<\/p>\n<p>Pero la realidad era que Alma y yo solo &eacute;ramos buenos amigos. Pese a que alguna vez hab&iacute;amos tonteado totalmente de broma.<\/p>\n<p>As&iacute; que, en resumen, fue as&iacute; como termin&eacute; en la piscina de tama&ntilde;o mediano de mi colega de pr&aacute;cticamente toda la vida, realizando saltos de cabeza o de bomba como locos, subi&eacute;ndonos a una colchoneta hinchable para que el que quedara abajo tratara de volcar al que la estuviera ocupando en ese momento y salpic&aacute;ndonos agua sin parar de re&iacute;r. Todo eso mientras Juan, el progenitor de la joven estaba encargado de preparar una rica paella veraniega con la que poder presumir de gran cocinero experto en arroces, y su esposa, Julia, hac&iacute;a la guardia ocultando su mirada diligente detr&aacute;s de unas gafas oscuras, sentada en el borde de la alberca, y acompa&ntilde;&aacute;ndonos mientras met&iacute;a sus piernas en remojo, para permanecer fresca al mismo tiempo que disfrutaba de la luz solar incidiendo sobre su ya bastante morena piel.<\/p>\n<p>Recuerdo que Alma estaba especialmente alegre y brillante ese d&iacute;a. Llevaba su bonito cabello casta&ntilde;o largo recogido en una coleta, mientras que sus peque&ntilde;os ojos marrones se achinaban ligeramente porque no pod&iacute;a parar de retozar en el agua y sonre&iacute;r, haciendo que sus labios se tensaran desde las comisuras y permiti&eacute;ndome ver en ella un rostro que me resultaba especialmente tierno y a la vez me despertaba ciertos inevitables instintos pasionales.<\/p>\n<p>Me encantaba verla tan feliz.<\/p>\n<p>Recuerdo tambi&eacute;n que llevaba un bikini ajustado con la parte inferior de color amarillo y la superior formada por dos tri&aacute;ngulos ligeramente girados enfrentados y cruzados, decorados con un blanco y negro ajedrezado, que se un&iacute;an a su vez con unos cordones atados a su nuca por debajo de la coleta con una sola y fr&aacute;gil lazada. La cual, si se enganchaba en alguna parte, pod&iacute;a dar lugar a alg&uacute;n sensual accidente de inesperada exhibici&oacute;n al que no habr&iacute;a hecho ascos. Y es que a pesar de haber alcanzado recientemente la mayor&iacute;a de edad y ser a&uacute;n muy joven, Alma estaba bien desarrollada y sus curvas se distingu&iacute;an bien, atrayendo miradas sin remedio. Curvas que destacaban especialmente en su trasero, bien formado, que dibujaba interesantes l&iacute;neas al fusionarse con la parte baja de su espalda, donde la sola idea de dejar reposar una mano, le hac&iacute;a sentir a uno en el s&eacute;ptimo cielo, pero tambi&eacute;n en unos bonitos pechos tersos, de tama&ntilde;o medio, que sub&iacute;an y bajaban hipn&oacute;ticamente en cada uno de sus &aacute;giles movimientos, giros o saltos.<\/p>\n<p>En definitiva admito que fue un d&iacute;a duro para un adolescente con las hormonas descontroladas como yo, porque mientras ambos &eacute;ramos sometidos a estrecha vigilancia materna, mi animada amiga se las apa&ntilde;aba para montarse sobre m&iacute;, abraz&aacute;ndome desde atr&aacute;s, dej&aacute;ndome sentir la esponjosidad de sus senos en la espalda y someti&eacute;ndome a un acoso y derribo de caricias o roces disimulados que me colocaban en una situaci&oacute;n ligeramente comprometida.<\/p>\n<p>Por supuesto no puedo negar que lo estaba disfrutando.<\/p>\n<p>Ese jugueteo tortuoso del rozar su piel suave y ligeramente bronceada contra m&iacute;, de ofrecerme sus encantos en cada acercamiento juguet&oacute;n, el aroma de su pelo, su bikini mostrando siempre la cantidad justa de su intimidad para que yo imaginara el resto, ese bonito cuerpo mojado y ba&ntilde;ado a la vez por el agua de la piscina y los rayos del sol&hellip;<\/p>\n<p>Y no, aquella no era del todo una diversi&oacute;n inocente, pues no tard&oacute; en dejarme ver sus cartas y aclarar que era m&aacute;s bien un flirteo.<\/p>\n<p>Con frases cortas, susurradas y distanciadas en el tiempo, me fue revelando furtivamente al o&iacute;do el deseo de que nos bes&aacute;ramos, aunque fuese de la manera m&aacute;s discreta posible, y ante mi asombrado y en parte atemorizado rostro, Alma comenz&oacute; a maquinar la forma de lograrlo, que me fue contando poco a poco con disimulo, durante nuestras traviesas bromas y revoltosas aguadillas.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo no iba a dejarme convencer cuando sent&iacute;a sus labios tan cerca de la oreja musitando su elaborado y secreto plan?<\/p>\n<p>Alma pens&oacute; que era una buena idea salir del agua y prepararse para realizar una estilosa zambullida de cabeza en el momento justo, y aparentemente casual, en que yo estar&iacute;a buceando para tal vez buscar alg&uacute;n objeto por el fondo. Entonces, bien sincronizados y c&oacute;mplices, nos encontrar&iacute;amos a mitad de la piscina, camuflados entre los reflejos causados por la luz del sol sobre las ondas acu&aacute;ticas, nos besar&iacute;amos por primera vez en todo el tiempo que hac&iacute;a que nos conoc&iacute;amos, y adem&aacute;s conseguir&iacute;amos hacerlo delante de las mismas narices de su madre, de forma tan apasionada como nos permitiera nuestra capacidad pulmonar en ese momento.<\/p>\n<p>Y lo logramos&hellip;<\/p>\n<p>&hellip; Y nos encant&oacute;.<\/p>\n<p>Nos encontramos en un c&aacute;lido roce de labios subacu&aacute;tico bastante sentido, con los ojos cerrados, en parte por la emoci&oacute;n del momento y en parte por la molestia del cloro, sujet&aacute;ndonos las mejillas y el cuello el uno al otro para no distanciarnos en aquel entorno flotante que de forma natural nos alejaba y nos escup&iacute;a a la superficie, pero al que logramos vencer pataleando juntos.<\/p>\n<p>Y por fin, al salir a respirar, medio mareados de la emoci&oacute;n y la falta de aire, fingimos que cada uno iba por su lado como si nada hubiera ocurrido. Pero yo estaba seguro de que aquella mujer que no nos quitaba ojo de encima, hab&iacute;a adivinado que dos cuerpos bajo el agua no se unen de aquella manera si no es para enrollarse, b&aacute;sicamente porque sent&iacute; que pod&iacute;a leerlo en su mirada que no paraba de juzgarme en silencio.<\/p>\n<p>Nos salv&oacute; que ya nos llamaban para comer.<\/p>\n<p>Alma, su madre, yo, y nuestros hambrientos est&oacute;magos, nos secamos y nos dirigimos al porche que hab&iacute;a en la entrada de la casa para contemplar un accidente que nos cambiar&iacute;a todos los planes aquella tarde. Juan sali&oacute; tan orgulloso, sujetando las asas calientes de la paellera con un par de trapos viejos para no quemarse, que no estuvo atento a que de repente alguna piedra debi&oacute; cruzarse en su camino o simplemente dio un traspi&eacute; por torpeza. La consecuencia fue que acab&oacute; cayendo de bruces al suelo con toda la comida desparramada y extendi&eacute;ndose a su alrededor.<\/p>\n<p>No evit&oacute; la tierra ni el arroz, ni el marisco, ni ninguno de los ingredientes que los acompa&ntilde;aban. As&iacute; que ya nada era comestible. Pero como era domingo y el pueblo ten&iacute;a sus peque&ntilde;as tiendas locales ya cerradas a esa hora, el plan B, con nuestras tripas rugiendo, no pod&iacute;a ser otro que coger el coche para ir a la ciudad m&aacute;s cercana y comprar uno o dos pollos asados con su guarnici&oacute;n de patatas fritas.<\/p>\n<p>Pero la ciudad estaba a una hora de all&iacute;.<\/p>\n<p>As&iacute; que comenzaron, sin que yo tuviera mucha opini&oacute;n por ser el invitado, una serie de c&aacute;lculos de quien deb&iacute;a ir con quien y quien deb&iacute;a quedarse, que terminaron con Alma y su padre montados en el coche en busca de la comida, y yo qued&aacute;ndome de nuevo con su madre en la piscina, solo que esta vez a solas.<\/p>\n<p>Mi teor&iacute;a sobre el porqu&eacute; sucedi&oacute; de esta manera es que mi amiga quer&iacute;a evitar que coincidi&eacute;ramos con su padre y que este me diera una charla o tratara de asustarme de alguna manera para que no me acercara mucho a ella, pero con el beso que nos acab&aacute;bamos de dar delante de su imperturbable rostro, a mi quien me daba m&aacute;s miedo era su madre.<\/p>\n<p>Solo unos minutos despu&eacute;s, mientras se escuchaba el motor de un viejo 4&#215;4 alejarse por los caminos, me encontraba flotando nervioso en la piscina, sumergido hasta la nariz, como un cocodrilo al acecho, e inc&oacute;modo a un mismo nivel por el silencio, y por el sonido de cualquier intento de conversaci&oacute;n que derivara en una proteccionista advertencia de aquella mujer seria, que me contemplaba desde su relajada posici&oacute;n, tumbada, apoy&aacute;ndose sobre los codos y con las piernas estiradas flotando sobre la superficie acu&aacute;tica.<\/p>\n<p>Estaba seguro de que si en alg&uacute;n momento le ca&iacute; bien, eso se hab&iacute;a acabado.<\/p>\n<p>Pero la mir&eacute; y pareci&oacute; sonre&iacute;rme. Luego se incorpor&oacute; un poco, se sent&oacute; con los muslos ligeramente separados y empez&oacute; a mover sus pies suavemente como si pedaleara en el agua.<\/p>\n<p>Por lo que me hab&iacute;a contado mi amiga, Julia ten&iacute;a 43 a&ntilde;os y parec&iacute;a una mujer seria, si, pero cari&ntilde;osa, no muy estricta y alguien que siempre estaba para apoyarla en casi todo. Sus caderas y hombros eran m&aacute;s anchas, sus muslos ten&iacute;an m&aacute;s carne y sus labios sobresal&iacute;an m&aacute;s que los de su hija. Todo aquello, junto con sus pechos, m&aacute;s bien grandes y con una er&oacute;tica ca&iacute;da natural que apenas quedaba recogida por la parte superior de su bikini de tri&aacute;ngulo de color negro, dibujaban las curvas de un perfil de mareante figura que, contemplada adem&aacute;s desde mi posici&oacute;n, m&aacute;s baja que la del improvisado asiento que ella ocupaba en el borde de la piscina, se me hac&iacute;a espectacular. Sus cabellos negros, suaves y lisos, le llegaban hasta los hombros y hac&iacute;an juego con sus gafas oscuras y ese traje de ba&ntilde;o en dos piezas, cuya parte inferior, tambi&eacute;n negra, se sujetaba tan solo por sendos lazos a los lados de su cintura.<\/p>\n<p>Pero la verdad es que no hubo demasiado tiempo para fijarme en ella, porque el dialogo que tem&iacute;a, ya iba camino de golpearme con las primeras palabras que pronunci&oacute;, acompa&ntilde;adas de una mal&eacute;vola sonrisa de medio lado.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Besa bien?<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qui&eacute;n?<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qui&eacute;n va a ser?, Alma<\/p>\n<p>No respond&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;El agua de la piscina est&aacute; muy clarita, as&iacute; que se ve bien el fondo y todo lo que pasa mientras buceas. &ndash;Dijo de repente.<\/p>\n<p>&ndash;Perd&oacute;n, yo solo&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;No te preocupes, que a m&iacute; me parece bien. &ndash;Interrumpi&oacute; cortando mi p&eacute;simo intento de explicarme y desviando la mirada hacia otro lado con indiferencia.&ndash; Que disfrute un poco, que luego acabar&aacute; por ah&iacute; casada con alg&uacute;n soso con el que ya no tendr&aacute; oportunidad, como nos ha pasado a otras.<\/p>\n<p>Y en ese momento pens&eacute; que el motivo por el que aquella mujer parec&iacute;a tan seria, pod&iacute;a ser un matrimonio aburrido del que hab&iacute;a decidido hablarme porque hab&iacute;a visto en mi un c&oacute;mplice con el que desahogarse lanzando quejas al aire.<\/p>\n<p>&ndash;A Juan no le hac&iacute;a mucha ilusi&oacute;n que vinieras, pero Alma estaba emocionada. As&iacute; que no le hagas ni caso si te dice cualquier cosa.<\/p>\n<p>Por mi parte solo pude sonre&iacute;r t&iacute;midamente y seguir flotando est&aacute;tico en el centro de la masa de agua que me rodeaba. Pero la mujer pretend&iacute;a continuar la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;Me cont&oacute; que te gusta escribir y dice que se te da muy bien.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno&hellip; gracias. S&iacute; que me gusta, pero yo no dir&iacute;a tanto, tengo mucho que aprender.<\/p>\n<p>&ndash;Anda, modesto, si me dijo que hab&iacute;as ganado un premio y todo. &ndash;Julia por fin empezaba a sonre&iacute;r y comenzaba a resultarme agradable su compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;Solo fue un segundo puesto en un concurso del instituto. &ndash;Aclar&eacute;.&ndash; Me dieron un diploma y ya est&aacute;. &ndash;A&ntilde;ad&iacute; tambi&eacute;n en tono humilde y avergonzado.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, poco a poco, pero es un comienzo &ndash;Se quit&oacute; por fin las gafas y me mir&oacute; con unos bonitos ojos marrones, peque&ntilde;os y ligeramente alargados.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y de qu&eacute; iba lo que escribiste para el concurso? &ndash;Curiose&oacute; tras una pausa.<\/p>\n<p>&ndash;Hace ya unos a&ntilde;os, as&iacute; que no me acuerdo bien, pero seguramente alguna historia de amor adolescente s&uacute;per dram&aacute;tico, que era lo que escrib&iacute;a entonces.<\/p>\n<p>&ndash;Oh, que mono. Me gustar&iacute;a leer algo tuyo alguna vez.<\/p>\n<p>&ndash;Gracias. Pero no s&eacute; si te iba a gustar.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno&hellip; pens&aacute;ndolo bien, igual ya le&iacute; algo&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Algo escrito por mi? &ndash;Le cuestion&eacute; con repentina extra&ntilde;eza.<\/p>\n<p>&ndash;Si. O no. No s&eacute;. &ndash;Coment&oacute; par&aacute;ndose luego a pensar.&ndash; &iquest;Si te cuento una cosa prometes no cont&aacute;rselo a Alma para que no se muera de la verg&uuml;enza?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, claro. No&hellip; no dir&eacute; nada.<\/p>\n<p>&ndash;Veras&hellip; &ndash;Baj&oacute; un poco la voz.<\/p>\n<p>&ndash;El otro d&iacute;a llevaba un mont&oacute;n de ropa que acababa de planchar a su habitaci&oacute;n para que la guardara en su armario y vi que ten&iacute;a la puerta entornada, as&iacute; que me asom&eacute;. &ndash;Confes&oacute;.&ndash; No lo hice a posta, normalmente llamo a la puerta y no la molesto porque conf&iacute;o bastante en ella&hellip; y adem&aacute;s, estando ella sola&hellip; &iquest;Qu&eacute; mal pod&iacute;a estar haciendo?<\/p>\n<p>&ndash;Entiendo. &ndash;Respond&iacute; sin saber a d&oacute;nde pretend&iacute;a llegar.<\/p>\n<p>&ndash;El caso es que me di cuenta de que ten&iacute;a un cuaderno azul en la mano y mientras lo le&iacute;a, mov&iacute;a mucho el brazo y respiraba un poco fuerte &ndash;Se par&oacute; un segundo al verme la cara.&ndash; Vamos, si, lo que est&aacute;s pensando, que se estaba masturbando.<\/p>\n<p>Me puse completamente rojo y no sab&iacute;a d&oacute;nde meterme, porque ya vi venir hacia donde iba aquella historia.<\/p>\n<p>&ndash;Pero que no pasa nada, &iquest;eh? Es normal a su edad. Que yo tambi&eacute;n lo hac&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;Jeje&hellip; ya&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Lo que s&iacute; que me pas&oacute; es que ya me pudo la curiosidad de que era lo que estaba leyendo tan concentrada para hacer esas cosas, as&iacute; que me col&eacute; en su habitaci&oacute;n otro d&iacute;a que ella no estaba en casa, &iquest;sabes?, y busqu&eacute; por todas partes el dichoso cuaderno. &ndash;Me dijo de nuevo con una sonrisa de medio lado.<\/p>\n<p>&ndash;Ya&hellip; bueno, es normal que tenga sus cosas secretas un poco escondidas.<\/p>\n<p>&ndash;Esas historias&hellip; Las has escrito t&uacute;, &iquest;verdad? &ndash;Inquiri&oacute; de forma directa.<\/p>\n<p>&ndash;Pues&hellip; Tal vez&hellip; pero&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Lo digo porque, cuando lo encontr&eacute;, como ten&iacute;a un marcap&aacute;ginas al inicio de un texto, supuse que mi hija habr&iacute;a estado leyendo el anterior, as&iacute; que yo tambi&eacute;n quise echarle un vistazo.<\/p>\n<p>&ndash;A ver&hellip; no siempre escribo esas cosas, pero ten&iacute;a esa libreta para eso y Alma me la pidi&oacute; prestada&hellip;, pero solo por curiosidad&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Pero entiendo que si puedes describir como le practicas&hellip; ya sabes, sexo oral a una chica, es porque lo has hecho. &iquest;No?<\/p>\n<p>&ndash;No, bueno&hellip; s&iacute;. Pero no hice nada de eso con Alma. Solo somos amigos, te lo juro.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y te gusta?<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Alma? A ver me gusta un poco porque es muy divertida y bastante guapa, pero de verdad que no ha pasado nada entre nosotros.<\/p>\n<p>&ndash;No. Me refer&iacute;a a si te gusta hacer eso. Sexo oral &ndash;Inquiri&oacute; de pronto con una mirada seria y profunda.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno&hellip; si&hellip; creo&hellip; Es normal&hellip; &iquest;no? Es agradable&hellip; &ndash;Respond&iacute; muy nervioso.<\/p>\n<p>&ndash;Que va, a mi no me lo han hecho nunca. Por eso te digo que no me importa la relaci&oacute;n que tengas con mi hija. Mientras la trates bien y no la obligues a hacer nada que ella no quiera&hellip; Pues que disfrute. Que otras no hemos podido &ndash;Sentenci&oacute; de repente.<\/p>\n<p>&ndash;Jam&aacute;s le har&iacute;a da&ntilde;o ni le obligar&iacute;a a hacer nada que ella no quiera hacer, por supuesto.<\/p>\n<p>&ndash;Lo s&eacute;. S&eacute; que eres buen chico y la cuidas mucho. Ella me lo cuenta todo.<\/p>\n<p>&ndash;Gra&hellip; gracias.<\/p>\n<p>&ndash;Es solo&hellip; que me sorprendi&oacute; aquella historia y sent&iacute; un poco de envidia de Alma. Ya ves que tonter&iacute;a, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Julia suspir&oacute; y evito un encuentro visual directo fij&aacute;ndose en el horizonte.<\/p>\n<p>&ndash;El imb&eacute;cil de Juan dice que no me lo come por el olor. &iquest;Te lo puedes creer? &ndash;Coment&oacute; a modo de confesi&oacute;n de nuevo.<\/p>\n<p>&ndash;Pues&hellip; no, la verdad.<\/p>\n<p>&ndash;Me lavo y me cuido muy bien, no s&eacute; a qu&eacute; quiere que huela&hellip;<\/p>\n<p>Y ante aquella situaci&oacute;n en la que ya no sab&iacute;a qu&eacute; hacer o donde meterme, lo &uacute;nico que se me ocurri&oacute; decir fue&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Un co&ntilde;o tiene que oler a co&ntilde;o, y est&aacute; bien. No s&eacute; qu&eacute; empe&ntilde;o hay con que tenga oler a rosas o no se&hellip;<\/p>\n<p>Julia no pudo m&aacute;s que carcajearse con el comentario de quien para ella era un adolescente que no sab&iacute;a demasiado de lo complicada que es la vida, y a m&iacute;, que no lo pens&eacute; antes de actuar, no se me ocurri&oacute; otra cosa que sumergirme en el agua y sacar la cabeza de nuevo a la superficie a apenas un metro de su entrepierna.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Te acercas para comprobar si es cierto que huele mal? &ndash;Me dijo de repente sonriendo, arqueando una ceja y sin hacer ning&uacute;n amago de cerrar sus piernas.<\/p>\n<p>&ndash;No&hellip; solo&hellip; me dio por bucear sin m&aacute;s, no se&hellip; Adem&aacute;s estoy seguro de que no huele mal.<\/p>\n<p>&ndash;Desde ah&iacute; est&aacute; claro que no puedes oler nada. &ndash;Se burl&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Si no quer&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Venga, dame tu opini&oacute;n. A ver si con eso me das alguna idea para convencer a m&iacute; marido de que sea m&aacute;s generoso.<\/p>\n<p>Y nervioso, ligeramente excitado, pero muy temeroso de hacer algo que no deb&iacute;a, fui acercando la nariz, despacio, viendo como Julia se echaba ligeramente hacia atr&aacute;s y me dejaba todo el espacio posible en su entrepierna, hasta que estuve a unos pocos cent&iacute;metros de la braga de su bikini, que en esa posici&oacute;n dejaba intuir la forma de los labios de su sexo. Luego aspir&eacute; y ella dio un peque&ntilde;o respingo, mientras no pude m&aacute;s que disfrutar de las sensaciones de una embriagadora mezcla de aromas: La crema solar que a esas alturas su piel ya hab&iacute;a absorbido, el olor del champ&uacute; que llegaba desde sus cabellos hasta donde me encontraba y, sobre todo su humedad, provocativa, que adem&aacute;s pod&iacute;a verse brillante en sus ingles y manchaba ligeramente aquel min&uacute;sculo trozo de tela que le cubr&iacute;a lo justo.<\/p>\n<p>Me sent&iacute; muy tentado, deseoso, incluso puede que me mordiera el labio y dejar&aacute; ver una mirada de s&uacute;plica por las ganas que ten&iacute;a de besarle ah&iacute; abajo. Pero estaba inm&oacute;vil ante la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Y permanec&iacute; as&iacute; durante unos largos segundos.<\/p>\n<p>Inesperadamente Julia recogi&oacute; un poco de agua con la palma de su diestra y dej&oacute; que las gotas cayeran y resbalaran por el muslo de ese mismo lado. Luego me acarici&oacute; el pelo, que yo tambi&eacute;n ten&iacute;a h&uacute;medo por la reciente zambullida, mientras me dirig&iacute;a una mirada tierna.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Entonces? &iquest;Te resulta desagradable?<\/p>\n<p>&ndash;No, claro que no. Es muy agradable.<\/p>\n<p>Y recorri&oacute; su piel con los mismos dedos con los que acababa de acariciarme, subiendo hacia el lazo del lado derecho del bikini que luego deshizo lenta y juguetonamente, con sus pupilas clavadas en mis pupilas.<\/p>\n<p>Baj&eacute; la mirada y me sent&iacute; bastante excitado al contemplar ese tono de piel blanco que se distingu&iacute;a del bronceado y el escaso vello p&uacute;bico que se divisaba en la zona descubierta.<\/p>\n<p>Luego su otra mano repiti&oacute; la misma operaci&oacute;n en modo espejo, con las mismas gotas en el muslo, una caricia y de nuevo un recorrido que finalizaba en descomponer el otro nudo, dejando este, mucho m&aacute;s a la vista, especialmente cuando la mujer apart&oacute; por completo aquel trozo de tejido y dej&oacute; que una parte de los cordones que lo sujetaban acabaran en el agua, acercando despu&eacute;s un poco m&aacute;s su entrepierna al borde de la piscina con un suave movimiento de cadera que desee con todas mis fuerzas que no estuviera malinterpretando y fuera un inequ&iacute;voco gesto para incitarme a probarla sin temor.<\/p>\n<p>Mientras tanto, ya hac&iacute;a tiempo que bajo el agua, en mi ba&ntilde;ador no quedaba espacio para la erecci&oacute;n que estaba ocurriendo sin remedio.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y ahora? &iquest;Te resulta desagradable?<\/p>\n<p>Tragu&eacute; saliva y eche un lujurioso vistazo a aquellos deliciosos labios abri&eacute;ndose ante m&iacute; y ese pubis con algunos pelitos cortos, arreglados de forma muy sensual con la intenci&oacute;n de no asomar por ning&uacute;n lado del ba&ntilde;ador o la ropa interior elegida en cada momento para cubrir aquella zona &iacute;ntima. Y aunque por un momento pens&eacute; en Alma y en c&oacute;mo iba a odiarme si alg&uacute;n d&iacute;a se enteraba de aquello, inevitablemente ca&iacute; en la tentaci&oacute;n, y sujet&aacute;ndome de los muslos de aquella mujer para no hundirme, ya que no hac&iacute;a pie en la zona donde estaba, pasee mi lengua entera, de principio a fin, con &aacute;vido deseo y goteando saliva que me ca&iacute;a hasta por la barbilla por aquel sexo palpitante, abri&eacute;ndome camino con decisi&oacute;n para alcanzar con caricias directas el cl&iacute;toris de Julia. Por su parte, ella me acogi&oacute; encantada mientras me perd&iacute;a entre sus muslos, acarici&aacute;ndome el pelo, arqueando la espalda, asom&aacute;ndose para visualizar en detalle la imagen de c&oacute;mo me la com&iacute;a y gimiendo de gusto con una placentera sonrisa en el rostro.<\/p>\n<p>Se supon&iacute;a que la madre de Alma no hab&iacute;a sentido antes como la saboreaban con aquel apresurado deleite y me sent&iacute;a en la obligaci&oacute;n de proporcionarle un inolvidable placer, as&iacute; que puse todo mi empe&ntilde;o en cada lamet&oacute;n, en cada beso, en cada chupet&oacute;n, sin ofenderme si me daba alguna indicaci&oacute;n que me hiciera parecer inexperto, ya que realmente lo era. Se abr&iacute;a con los dedos para que mi lengua tuviera f&aacute;cil acceso y me hund&iacute;a la cara en su entrepierna, encantada, tremendamente mojada, acelerada.<\/p>\n<p>Y yo so&ntilde;aba en aquel momento con, si aquello solo ocurr&iacute;a una vez en la vida, dejarle un recuerdo tan ardiente que ella no fuese capaz de evitar recurrir a los fotogramas de aquel momento para autosatisfacerse en el futuro.<\/p>\n<p>Me gustaba probar y observar los efectos de mis travesuras, as&iacute; que empec&eacute; a separar yo mismo los labios de su sexo para poder meter y sacar mi lengua dentro de ella varias veces, con la coincidencia de que mi nariz golpeaba en cada movimiento su cl&iacute;toris y le hac&iacute;a ronronear y suspirar. Fue el juego del olfato el que nos hab&iacute;a llevado hasta aquello y por eso realmente lo estaba disfrutando. Ese sabor y ese olor a excitaci&oacute;n, al anhelo de un placer que aquella persona merec&iacute;a sentir desde hace mucho&hellip;<\/p>\n<p>No pod&iacute;a m&aacute;s que esforzarme para que cada vez me sintiera m&aacute;s intensamente.<\/p>\n<p>Dej&eacute; caer entonces un mont&oacute;n de mi saliva permitiendo que deslizara por mi lengua, mir&aacute;ndola mientras lo hac&iacute;a con rostro de sucia provocaci&oacute;n, y cuando alcanz&oacute; su vulva, me dediqu&eacute; a extenderla, a mezclarla con sus jugos, moviendo la cabeza para que en ning&uacute;n momento se perdiera el roce ni el contacto de mi boca con su cl&iacute;toris, y as&iacute; empec&eacute; a chupar, a absorber, a succionar, a acariciar, a degustar&#8230; Mientras preparaba dos dedos para introduc&iacute;rselos hasta el fondo y acelerarme decididamente en busca del mejor orgasmo que pudiera proporcionarle.<\/p>\n<p>Julia al ver, sentir y complacerse con mi entrega en la causa no paraba de acariciarme y decirme que le encantaba ver c&oacute;mo me lo com&iacute;a tan agradecido, por ello quiso animarme a que no parara de hacerlo, as&iacute; que, generosa con la mirada p&iacute;cara que la contemplaba, se apart&oacute; el bikini y me mostr&oacute; sus tetas, que al igual que su pubis ten&iacute;an un tono de piel m&aacute;s claro por no haber tomado el sol en esa zona, preciosas, con unos pezones peque&ntilde;os y duros que coronaban aquellas voluptuosas monta&ntilde;as del perfil de su anatom&iacute;a, y que desde mi posici&oacute;n en el agua eran imposibles de alcanzar con la boca como habr&iacute;a deseado. Y as&iacute;, ante aquella excitante e inaccesible visi&oacute;n no pude m&aacute;s que acelerar el movimiento de mi mano para foll&aacute;rmela con mis dedos, de manera que su cuerpo entero se agitara, y en especial lo hicieran sus pechos, meci&eacute;ndose deliciosamente en un hipn&oacute;tico vaiv&eacute;n gracias a la gravedad y a las embestidas de mis falanges.<\/p>\n<p>Y as&iacute;, contenta, agradecida, sin anunciarlo, la madre de mi amiga se dej&oacute; ir en un intenso orgasmo que not&eacute; por sus gemidos, como echaba la cabeza hacia atr&aacute;s y abr&iacute;a la boca al tiempo que cerraba los ojos, a pesar de que se esforzaba por no hacerlo y poder contemplar como segu&iacute;a sabore&aacute;ndola. Tambi&eacute;n por como sus m&uacute;sculos internos me apretaban los dedos en una serie de contracciones involuntarias que me imped&iacute;an meterlos tan f&aacute;cilmente como antes y los espasmos en su cuerpo.<\/p>\n<p>Me encant&oacute; tanto notar el sabor y el olor del momento en el que se corr&iacute;a&#8230; Me enloqueci&oacute; que fuera un &eacute;xtasis largo, explosivo pero de frenada lenta, que me permiti&oacute; paladearla durante largos segundos.<\/p>\n<p>De hecho, me gust&oacute; tanto, que no me detuve.<\/p>\n<p>Segu&iacute; lamiendo, aunque con m&aacute;s calma, y en vista de que los est&iacute;mulos segu&iacute;an teniendo efecto o no eran molestos, me relam&iacute;. Ella suspir&oacute; con una sonrisa en la cara, y juntos, nos encaminamos a por su segundo cl&iacute;max.<\/p>\n<p>&ndash;As&iacute;, sigue, no pares de com&eacute;rtelo, que si te ha gustado que me corra en tu boca prometo hacerlo de nuevo. &ndash;Dijo entre susurros, de nuevo excitada y descontrolada.<\/p>\n<p>Y mi &uacute;nica condici&oacute;n, que le expres&eacute; exigente, fue que quer&iacute;a que esta vez me avisara, porque quer&iacute;a escucharle decir que se iba a correr para m&iacute;, llegado el momento.<\/p>\n<p>As&iacute; que feliz, asinti&oacute; con la cabeza y us&oacute; conmigo un adjetivo se me quedar&iacute;a grabado por lo curioso.<\/p>\n<p>&ndash;Eres un goloso, como me encantas&hellip;<\/p>\n<p>Otra vez me perd&iacute; entre sus muslos ansioso y, en aquel solitario chalet de las afueras, solo se escuch&oacute; durante un rato el canto de los p&aacute;jaros, mis lametones mezclados con mi respiraci&oacute;n entrecortada, y los gemidos de quien estaba seguro que esta segunda vez se rendir&iacute;a ante mi castigo lingual y digital mucho m&aacute;s r&aacute;pido.<\/p>\n<p>Decidi&oacute; echarse hacia atr&aacute;s para acostar su espalda sobre el c&eacute;sped artificial que hab&iacute;a justo despu&eacute;s de los baldosines del borde de la piscina y, en esta ocasi&oacute;n, en vez de acariciarme el pelo, tiraba de &eacute;l, manteni&eacute;ndolo sujeto entre sus dedos. Su cuello, su espalda y su precioso trasero, al que me sujet&eacute; con la mano que no estaba usando para introducirle los dedos hasta el fondo, formaron un arco &oacute;ptimo para que mi boca y su sexo se fusionaran en un contacto perfecto. Sobre todo con mi lengua, que tomando forma plana y lo m&aacute;s expandida posible, se qued&oacute; quieta a la espera de que moviera mi cabeza en c&iacute;rculos y la frotara contra su cl&iacute;toris sin perder un solo microsegundo de h&uacute;meda e incluso chorreante, fricci&oacute;n.<\/p>\n<p>Y ya no par&eacute; hasta que por fin pronunci&oacute; las palabras que quer&iacute;a o&iacute;r.<\/p>\n<p>&ndash;As&iacute;, as&iacute;, ya me corro, me corro para ti&hellip; sigue, com&eacute;telo que me corro&hellip;<\/p>\n<p>Aquello reson&oacute; sobre mi cuerpo convertido en un calambre de sensaciones que casi consiguen que eyaculara al mismo tiempo. Calent&iacute;simo por como se corri&oacute; para m&iacute;&#8230; y solo para m&iacute;.<\/p>\n<p>No pude m&aacute;s que pensar que aquel imb&eacute;cil de Juan no sab&iacute;a el olor y el sabor que se hab&iacute;a estado perdiendo todos esos a&ntilde;os de matrimonio.<\/p>\n<p>Y cuando por fin termin&oacute; y consigui&oacute; relajarse, saqu&eacute; parte de mi cuerpo del agua lo mejor que pude, para quedarme un rato acostado sobre su monte de Venus, alargar la mano y darme la &uacute;ltima satisfacci&oacute;n de acariciar sus tetas, blandas, esponjosas, tan er&oacute;ticas&hellip; Mientras ella me acariciaba el pelo y promet&iacute;a darme un merecido agradecimiento por lo que acababa de hacer por ella.<\/p>\n<p>Un agradecimiento que sin embargo no llegar&iacute;a. Pues no tard&oacute; en escucharse el sonido del motor del coche que regresaba de la ciudad.<\/p>\n<p>Nos incorporamos r&aacute;pidamente y Julia empez&oacute; a atarse y colocarse bien aquel bikini que le sentaba tan bien, mientras me hac&iacute;a prometer que no le contar&iacute;a nunca a nadie nada de lo que hab&iacute;a ocurrido ese d&iacute;a, siendo especifica en que no se me ocurriera presumir con mis &ldquo;amigotes&rdquo; como &ldquo;sol&iacute;amos hacer los hombres&rdquo;, porque si aquello llegaba a o&iacute;dos de Alma, directa o indirectamente, ser&iacute;a el fin para ambos. Luego se acerc&oacute; a mi oreja dej&aacute;ndome sentir su c&aacute;lida respiraci&oacute;n mientras pronunciaba las siguientes palabras en tono confidente:<\/p>\n<p>&ndash;No sabes c&oacute;mo me alegro de que mi hija tenga un amigo tan goloso para que disfrute mucho con &eacute;l mientras pueda.<\/p>\n<p>Finalmente cada uno tom&oacute; su camino ante la inminente llegada del 4&#215;4. Y el m&iacute;o no pod&iacute;a ser otro que secarme a medias y lo m&aacute;s r&aacute;pido que pude, correr al ba&ntilde;o, lavarme bien las manos y sobre todo los dedos, con el jab&oacute;n m&aacute;s perfumado que encontr&eacute;, y robar un poco de la pasta de dientes familiar para lavarme y enjuagarme la boca con el &uacute;nico objetivo de que el padre de mi amiga no fuera capaz de notar ese delicioso olor del sexo de su mujer, que a &eacute;l dec&iacute;a resultarle desagradable, en mi aliento satisfecho.<\/p>\n<p>Por no hablar del esfuerzo mental y f&iacute;sico que fue bajar aquella dolorosa y palpitante erecci&oacute;n que no pod&iacute;a evitar que se hiciera evidente en mi ba&ntilde;ador.<\/p>\n<p>Pero por fin nos reunimos los tres miembros de la familia y yo, el invitado, para saciar el hambre que ten&iacute;amos despu&eacute;s del accidente de la paella. Alma se cubr&iacute;a ahora la parte superior del cuerpo por una camiseta blanca con dibujos de graciosas nubes sonrientes, que sin embargo se transparentaba lo suficiente para dejar ver el patr&oacute;n ajedrezado de su bikini por debajo.<\/p>\n<p>Comimos con muchas ganas y yo no sab&iacute;a d&oacute;nde mirar ni me atrev&iacute; a participar mucho en la conversaci&oacute;n, pero casi me atraganto cuando Julia, que ahora luc&iacute;a alegre y resplandeciente, decidi&oacute; hacer una peque&ntilde;a broma con gui&ntilde;o a nuestro encuentro.<\/p>\n<p>&ndash;Ten&iacute;a hambre tu amigo, &iquest;eh, Alma?, menudo goloso est&aacute; hecho.<\/p>\n<p>Todos rieron menos yo, avergonzado y nervioso.<\/p>\n<p>Y lo peor de todo es que aquello me recordar&iacute;a a como hac&iacute;a un rato aquella mujer me hab&iacute;a dicho al o&iacute;do que estaba contenta de saber que su hija disfrutar&iacute;a conmigo. Porque yo sab&iacute;a que Alma quer&iacute;a que pasara algo entre nosotros ese fin de semana, y ya no pude dejar de pensar lo que ser&iacute;a repetir con la hija, la experiencia que tuve con la madre.<\/p>\n<p>Obviamente ser&iacute;a imposible con sus progenitores presentes.<\/p>\n<p>Pero la desee tanto que no pod&iacute;a parar de imaginarme bes&aacute;ndola sin parar por todo el cuerpo, acarici&aacute;ndola, recorri&eacute;ndola y explor&aacute;ndola sin fin. Y todos los trazados del sensual circuito que ideaba para transitar sobre su piel, acababan siempre, inevitablemente, en su entrepierna.<\/p>\n<p>Sin embargo, el resto de la estancia en el chalet de Alma se desarroll&oacute; con relativa tranquilidad. No hubo m&aacute;s bromas por parte de la madre, aunque s&iacute;, m&aacute;s juegos, roces accidentales, t&iacute;midos besos o er&oacute;ticas caranto&ntilde;as a escondidas en cualquier descuido con la hija.<\/p>\n<p>Y eso si, a destacar una ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Se trat&oacute; de un momento nocturno en que sus padres se fueron a dormir y nosotros nos mir&aacute;bamos con los ojos como platos desde nuestras distantes camas, cada una a un lado de la habitaci&oacute;n y en silencio, esperando escuchar el primer ronquido para poder escaparnos sin que nos escucharan a un sitio m&aacute;s alejado y discreto.<\/p>\n<p>Con paciencia vimos pasar los minutos y nos preparamos para salir por la entrada principal como dos silenciosos ninjas que habr&iacute;an vendido a su daimyo por comerse a besos y, con la llave que al parecer Alma se hab&iacute;a guardado desde la vuelta de aquel improvisado viaje para comprar comida, nos dirigimos a los asientos traseros del coche, donde no tardamos en comenzar a compartir labios, lenguas y saliva como si no fuera a existir otro d&iacute;a despu&eacute;s de aquella noche.<\/p>\n<p>Alma jug&oacute; a la defensa, recostada sobre el asiento, mientras yo, el atacante, me inclinaba sobre ella para com&eacute;rmela entera. La besaba por el cuello, por las mejillas, me sumerg&iacute;a entre sus cabellos hacia sus orejas, mientras su respiraci&oacute;n se aceleraba y gozaba con la boca entreabierta de notar como mis labios se deslizaban sobre su piel.<\/p>\n<p>Se dejaba hacer. Pasiva pero disfrutona.<\/p>\n<p>&ndash;Uff, &iquest;por qu&eacute; no nos hemos liado antes? &ndash;Me dijo.<\/p>\n<p>Y se quit&oacute; la camiseta para ofrecerme sus pechos, con aquellos pezones duros que parec&iacute;an haber estado esper&aacute;ndome, qued&aacute;ndose solo con el pantaloncito corto de un pijama de verano azul claro y la ropa interior morada que llevaba debajo y que asomaba en algunos sitios.<\/p>\n<p>La contempl&eacute; entonces, con la escasa iluminaci&oacute;n de la luna y las estrellas, semidesnuda, con parte de su pelo cubri&eacute;ndole la cara y ofreci&eacute;ndose, a la espera de ser satisfecha por los placeres orales que me hac&iacute;an morderme el labio inferior cuando mentalmente los planeaba. Y mis manos casi se movieron solas, directas en busca de caricias y masajes en aquellas tetas, firmes y de buen tama&ntilde;o, que empec&eacute; a meterme pr&aacute;cticamente enteras en la boca en cuando escuch&eacute; los primeros gemidos de mi amiga. Mis dedos hac&iacute;an presi&oacute;n y se hund&iacute;an ligera y suavemente en la carne de uno de sus pechos dej&aacute;ndome sentir una sensaci&oacute;n tan agradable como excitante, mientras al otro lado, mi lengua jugaba con su areola y su pez&oacute;n, haci&eacute;ndolo moverse arriba y abajo, endurecerse m&aacute;s, mojarse con mi saliva caliente y transmitir todas aquellas atenciones en forma de placer que se expresaba a trav&eacute;s de los labios de alma como suspiros y suplicas para alentarme que no parara de saborearla.<\/p>\n<p>Pero aunque no pensaba en parar, si pensaba en descender&hellip; Y no me lo quitaba de la cabeza.<\/p>\n<p>Deseaba ver c&oacute;mo ser&iacute;a su cara tranquila, relajada&hellip;, feliz despu&eacute;s de un orgasmo.<\/p>\n<p>Y por eso las yemas de mi mano izquierda descendieron desliz&aacute;ndose por su ombligo, percibiendo las sutiles bajadas y subidas de las curvas entre su busto, su vientre y su cintura y se colaron casi sigilosamente bajo la goma de su ropa interior hasta alcanzar su sexo, tan mojado, que me facilit&oacute; realmente llegar a introducirle mi &iacute;ndice e impregnarlo bien de sus jugos para poder luego hacerlo resbalar entre los pliegues de su vulva y alcanzar su cl&iacute;toris, ese que en ese momento me obsesionaba con convertir en objeto de una devota admiraci&oacute;n y trato preferente para lograr mi objetivo de ver a Alma correrse mientras pronunciaba mi nombre.<\/p>\n<p>Mi amante amiga recibi&oacute; encantada aquellas caricias, mientras aun me sent&iacute;a deleit&aacute;ndome con sus pezones y se abandon&oacute; a retorcerse, a contener gritos o gemidos que pudieran alertar a alguien y a disfrutar de como, atento a sus reacciones, trazaba un mapa mental de las zonas er&oacute;genas de su cuerpo para verla disfrutar cada vez m&aacute;s en futuros encuentros que ya en ese presente anhelaba tener con ella.<\/p>\n<p>Pero un ruido en el exterior de veh&iacute;culo nos sac&oacute; de nuestro mundo privado poni&eacute;ndonos en alerta. As&iacute; que Alma se tap&oacute; con su brazo y yo sal&iacute; al exterior para comprobar que pod&iacute;a haber ocurrido, pero solo vi algunas ramas de un &aacute;rbol cercano moverse, tal vez por alg&uacute;n animal que ten&iacute;a h&aacute;bitos nocturnos y gran habilidad para ocultarse entre las hojas.<\/p>\n<p>Estaba claro que aquel sobresalto nos estaba poniendo en aviso de que no ten&iacute;amos tiempo de reacci&oacute;n ante la posibilidad de ser descubiertos, por lo que nos dimos unos &uacute;ltimos besos y decidimos regresar a la habitaci&oacute;n y meternos, con un calent&oacute;n importante, en nuestras camas separadas para tratar de dormir.<\/p>\n<p>Sin embargo, recuerdo que antes de ocupar nuestros respectivos colchones y cubrirnos con una s&aacute;bana fina, hubo un momento para un &uacute;ltimo acercamiento con un susurro que Alma dedic&oacute; en privado a mi o&iacute;do, para decirme algo que inclu&iacute;a un adjetivo que ya hab&iacute;a escuchado de otros labios:<\/p>\n<p>&ndash;Me estaba encantando como me com&iacute;as las tetas. Eres un goloso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Recuerdo que aquel no fue un verano especialmente caluroso, sobre todo en comparaci&oacute;n con los que estamos viviendo en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, pero si hab&iacute;a, como en todos los veranos, muchas ganas de diversi&oacute;n, bebidas fr&iacute;as, largas conversaciones nocturnas y juegos en la piscina. 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