{"id":43018,"date":"2023-08-31T22:00:00","date_gmt":"2023-08-31T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-08-31T22:00:00","modified_gmt":"2023-08-31T22:00:00","slug":"casate-conmigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/casate-conmigo\/","title":{"rendered":"C\u00e1sate conmigo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43018\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En una cama sucia y desali&ntilde;ada, la rubia Isabel recib&iacute;a los embistes de un hombre musculoso que hab&iacute;a conocido menos de media hora antes en la panader&iacute;a donde sol&iacute;a comprar. Todo sucedi&oacute; muy r&aacute;pido: una barra de viena que se desliza hacia el suelo, una mano apresurada que la recoge en el aire y roza sus tetas, un &quot;Ay, perd&oacute;n&quot;, un &quot;No pasa nada&quot;&#8230; Isabel sali&oacute; de la tienda y esper&oacute;; el hombre la vio cuando cruzaba el umbral: ella, coqueta, se ajustaba el tirante de su vestido, dejando ver el nacimiento de sus frondosas tetas; &eacute;l, simplemente, se llev&oacute; la mano a su entrepierna hinchada. Se fueron juntos a la casa de &eacute;l. Y ah&iacute;, sin m&aacute;s, &eacute;l la tom&oacute; en brazos y la tumb&oacute; en la cama. S&oacute;lo le quit&oacute; las bragas, el volante de la falda lo subi&oacute; hasta el ombligo de ella, y la penetr&oacute; bruscamente, cosa que a Isabel encant&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;Oye, pero &iquest;sin cond&oacute;n?&quot;, quiso saber su amiga In&eacute;s por tel&eacute;fono; &quot;No, se puso uno&quot;, respondi&oacute; Isabel; &quot;Ah, bueno&#8230;, oye, pero qu&eacute; ligona est&aacute;s &uacute;ltimamente&quot;, coment&oacute; la morena In&eacute;s; &quot;Ya, no me puedo quejar, con mis kilitos de m&aacute;s, en fin, una hace lo que puede&#8230;&quot;; &quot;Oye, y c&oacute;mo&#8230;&quot;, rio In&eacute;s; &quot;Ya sabes, chica, los t&iacute;os est&aacute;n salidos, ense&ntilde;as algo de carne y ya los tienes empalmados&quot;, rio tambi&eacute;n Isabel; &quot;Claro, oye&#8230;, bueno, te dejo que viene mi jefe, luego te llamo, chao&quot;; &quot;Chao&quot;.<\/p>\n<p>Isabel se tumb&oacute; en su cama despu&eacute;s de la llamada. Estaba desnuda tras la ducha fr&iacute;a que hab&iacute;a tomado luego de haber ido a la panader&iacute;a y haber follado con el desconocido. Isabel viv&iacute;a sola. As&iacute; que no ten&iacute;a que preocuparse de nada: pod&iacute;a ir en bolas por su casa si le apetec&iacute;a, siempre que tuviese echados los visillos, porque desde el edificio de enfrente pod&iacute;a alguien sorprender su desnudez. &quot;Me apetece polla&quot;, pens&oacute;.<\/p>\n<p>El jefe de In&eacute;s lleg&oacute; y rompi&oacute; el hielo con el personal de la sala diciendo: &quot;Este mediod&iacute;a vamos a liarla parda&quot;. Todos rieron. En el fondo sab&iacute;an que ese &quot;vamos a liarla parda&quot; significaba que iban a tener m&aacute;s mesas reservadas de lo normal para un d&iacute;a de septiembre con tanta calor, es decir, que se iban a hartar de trabajar. Pero se lo tomaron con filosof&iacute;a y siguieron preparando la sala como siempre. In&eacute;s oy&oacute; el sonido de una notificaci&oacute;n de WhatsApp en su m&oacute;vil, el cual sac&oacute; del mandil para leerla. &quot;Me apetece polla. 13:24&quot;, ley&oacute;. In&eacute;s sonri&oacute; y mir&oacute; a su alrededor contenta. Le encantaba el positivismo de su amiga Isabel. A ella, sin embargo, m&aacute;s apocada, s&oacute;lo le apetec&iacute;a echarse una siesta. Eso s&iacute;, si fuese en compa&ntilde;&iacute;a de su jefe&#8230; pues mejor: tan enamorada estaba de &eacute;l&#8230; Y todo por un revolc&oacute;n. S&iacute;. El d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n del restaurante. Ebria de alcohol consinti&oacute; los tocamientos de su jefe y todo acab&oacute; con ellos dos follando como locos en el almac&eacute;n del negocio sobre una de las mesas de pl&aacute;stico que iban a servir para la terraza. El culo de In&eacute;s apretado en la mesa amortiguaba los embistes de su jefe que, inclinado, sujetado a los muslos abiertos de ella, con los pantalones bajados hasta los tobillos, no cesaba en su empuje: &quot;Oh, oh, In&eacute;s, qu&eacute; buena est&aacute;s&quot;, le dec&iacute;a en voz baja mientras mordisqueaba y babeaba las tetas; &quot;Ah, s&iacute;, s&iacute;, sigue, Miguel&quot;, gem&iacute;a In&eacute;s con el rostro contorsionado de placer; &quot;Oh, oh, In&eacute;s, me co-rro, me corro-ooh&quot;; &quot;C&oacute;rrete, ah, s&iacute;, c&oacute;rrete, aahh&quot;. Miguel sac&oacute; la polla del co&ntilde;o de In&eacute;s y se masturb&oacute; hasta que el semen sali&oacute; impulsado sobre el vientre de In&eacute;s, que suspir&oacute; satisfecha. No obstante, In&eacute;s dej&oacute; ese trabajo, y no supo ni quiso saber nada m&aacute;s de su jefe.<\/p>\n<p>Isabel se paseaba en braguitas por su casa, retocando esto, limpiando lo otro, cuando son&oacute; el timbre. Cogi&oacute; una camisa del perchero que ten&iacute;a junto a la puerta, se la puso y abri&oacute;. &quot;Buenos d&iacute;as, se&ntilde;ora&quot;, le dijo un hombre vestido de t&eacute;cnico de algo; &quot;&iquest;Qu&eacute; quieres?&quot;, interrog&oacute; Isabel. No le cab&iacute;a duda a Isabel de que sus tetas hab&iacute;an cautivado a aquel hombre; claro, se hab&iacute;a abotonado la camisa con prisas y media teta al menos se le ve&iacute;a. Despu&eacute;s de unos proleg&oacute;menos en los que las asentadas insinuaciones de Isabel hab&iacute;an calado en el &aacute;nimo del &quot;t&eacute;cnico de algo&quot;, &eacute;ste entr&oacute; en la casa y se quit&oacute; el uniforme en el saloncito. Ah&iacute;, desnudo y de pie, se qued&oacute; esperando a que Isabel se arrodillara frente a &eacute;l. Esta engull&oacute; la polla; la sinti&oacute; endurecerse en su boca; y mam&oacute;. Se deshizo de la camisa Isabel y tom&oacute; las manos del hombre para guiarlas hasta sus tetas, para que se las acariciase entretanto ella chupaba. Se meti&oacute; ella los dedos bajo la telita de sus bragas para masturbarse, y chupaba. La habitaci&oacute;n se llen&oacute; de quejidos y gemidos: roncos los de &eacute;l; finos los de ella. La polla se hinchaba m&aacute;s y m&aacute;s. Isabel sab&iacute;a que este hombre se iba a correr y aument&oacute; el ritmo de su cabeceo: &quot;Mmm, mmm, mmm&quot;, mamaba Isabel; &quot;Oohh, oohh&quot;, rug&iacute;a el hombre. El semen sali&oacute; disparado hacia la garganta de Isabel. Ella mir&oacute; a la cara del hombre, escupi&oacute; el abundante semen en la palma de su mano y lo sabore&oacute; con su lengua diciendo: &quot;Uff, chico, qu&eacute; buena corrida&quot;.<\/p>\n<p>De las dos amigas, eleg&iacute; a In&eacute;s. Fue en una fiesta de fin de verano que se celebr&oacute; en un chiringuito frente a la playa. Yo bailaba solo cuando ellas me miraron. Quiz&aacute; les llam&oacute; la atenci&oacute;n mi corte de pelo estilo militar; o quiz&aacute; mi torso peludo vislumbrado en mi camisa abierta. Isabel iba muy provocativa con un kimono transparente sobre su ropa interior; In&eacute;s llevaba una camiseta de los Lakers y unos pantaloncitos cortos. El cuerpo de Isabel era voluminoso, en cambio el de In&eacute;s era fino como el de una delicada figurita de porcelana. In&eacute;s y yo congeniamos pronto. Ella pidi&oacute; a Isabel las llaves de su casa y nos fuimos para all&aacute;. En cuanto llegamos, In&eacute;s y yo nos duchamos juntos: qued&eacute; maravillado ante su desnudez: la noche promet&iacute;a: las medianas tetas con sus areolas morenas, la modelada cinturita, el vientre acogedor y el co&ntilde;o bien triangulado me excitaron desde el principio. Met&iacute; mi polla en su cuerpo entusiasmado m&aacute;s tarde en la cama. In&eacute;s gem&iacute;a l&aacute;nguida con mis avances. In&eacute;s besaba mis hombros y mi pecho estando debajo de mi cuerpo mientras yo la follaba. Yo miraba su gesto extasiado y me dec&iacute;a: &quot;Bien, sigue, le est&aacute; gustando&quot;. Decid&iacute; sacar la polla y ponerme un cond&oacute;n; para ello tuve que ponerme de rodillas sobre el colch&oacute;n frente a ella y sacar el cond&oacute;n, momento que aprovech&oacute; In&eacute;s para, elevando su torso, chup&aacute;rmela a fin de que mantuviese mi erecci&oacute;n. Ah, s&iacute;, qu&eacute; bien: ahora s&iacute; me correr&iacute;a a gusto. &quot;Uf, In&eacute;s, In&eacute;s, oh, oh, oohh&quot;. Y me corr&iacute;. Luego me abrac&eacute; a In&eacute;s y le dije al o&iacute;do: &quot;C&aacute;sate conmigo&quot;, entretanto que ambos o&iacute;amos gritar a Isabel en la otra habitaci&oacute;n teniendo un orgasmo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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