{"id":43086,"date":"2023-09-06T22:10:37","date_gmt":"2023-09-06T22:10:37","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-09-06T22:10:37","modified_gmt":"2023-09-06T22:10:37","slug":"sin-duda-eres-tu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sin-duda-eres-tu\/","title":{"rendered":"Sin duda eres t\u00fa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43086\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Sylvia me despert&oacute; comi&eacute;ndome la polla. Daba lametones en el tronco y me chupaba el glande y el prepucio. Se la met&iacute;a luego toda en la boca con glotoner&iacute;a y cabeceaba. As&iacute; durante m&aacute;s de diez minutos. &quot;Sylvia, me voy a correr&quot;, avis&eacute; en voz baja; &quot;C&oacute;rrete&quot;, dijo ella sac&aacute;ndose mi polla de su boca unos segundos, y continu&oacute;. Me corr&iacute; muy a gusto en su boca h&uacute;meda y c&aacute;lida. Fue el segundo polvo con el que ella me obsequiaba: el primero tuvo lugar antes de dormirnos: despu&eacute;s de besarla profusamente y acariciar su co&ntilde;o, pulsando su cl&iacute;toris para tenerla a punto, me sub&iacute; sobre Sylvia y le met&iacute; la polla profundamente: Sylvia gem&iacute;a y suspiraba por cada uno de mis embistes: &quot;Ah, s&iacute;, ah, s&iacute;, ah, s&iacute;&quot;; hasta que se corri&oacute; dando un grito: &quot;Aahh&quot;; y yo me fui despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Fuimos a Tejeringos a tomar caf&eacute; y comer churros para desayunar. Sylvia vest&iacute;a un mono corto a rayas azules y blancas con escote y calzaba unas sandalias con correa y hebilla en el tobillo de las que sobresal&iacute;an por la puntera unos dedos fin&iacute;simos con las u&ntilde;as pintadas de rojo. La piel de Sylvia era muy blanca, en contraste con la m&iacute;a, tan morena. &quot;&iquest;Te he gustado?&quot;, me pregunt&oacute; Sylvia; &quot;Mucho&quot;, le respond&iacute;, &quot;&iquest;cu&aacute;nto tiempo te quedar&aacute;s?&quot;, pregunt&eacute;; &quot;No s&eacute;, depende del trabajo&quot;, dijo; &quot;Te llevar&aacute; tiempo pintar ese retrato&quot;, asegur&eacute;; &quot;No creas, cuando me llam&oacute; hace unas semanas para que se lo hiciese me plante&oacute; hac&eacute;rselo en un par de d&iacute;as&#8230;, luego, claro est&aacute;, vendr&aacute;n los retoques, el acabado, calculo que en una semana lo tendr&eacute; listo y volver&eacute; a mi pa&iacute;s&quot;. Sylvia era una pintora a la que se le daban bien los retratos y hab&iacute;a sido reclamada por una se&ntilde;ora de la ciudad para que la inmortalizase, seg&uacute;n me hab&iacute;a contado ella la noche anterior en el Lemmy, el bar en que nos conocimos. Sylvia era un talento joven y se la rifaban. No era su af&aacute;n el ganar dinero, pero si le pagaban, y le pagaban bien, pues&#8230; &quot;Espero no enamorarme de ti&quot;, le dije en tono alegre; &quot;No seas tonto&quot;, me reproch&oacute; ella tambi&eacute;n alegremente, &quot;bueno, me tengo que ir, me espera la se&ntilde;ora&#8230;, tengo tu tel&eacute;fono, te llamar&eacute;&quot;. Nos dimos un ligero beso en los labios y nos despedimos.<\/p>\n<p>Yo no trabajaba en esos d&iacute;as, as&iacute; que fui a la playa a relajarme. Llegu&eacute; a La Caleta y me quit&eacute; la ropa. Remedios me esperaba impaciente en la orilla. Remedios rozaba la cincuentena, sin embargo luc&iacute;a un f&iacute;sico espectacular: unas tetas redondas y firmes, un culo sabroso y un co&ntilde;o enorme. &quot;Hombre, &iquest;d&oacute;nde te metes?&quot;, me inquiri&oacute; nada m&aacute;s verme; &quot;Chica, ando muy ocupado &uacute;ltimamente&quot;, sonre&iacute;; &quot;Ya, claro&quot;, me solt&oacute;, a la vez que acariciaba la tela del ba&ntilde;ador sobre la polla. Me empalm&eacute;. Nos ba&ntilde;amos juntos. Remedios era una mujer separada que no hab&iacute;a renunciado a disfrutar de sus orgasmos. Remedios era una mujer caliente y activa con la que, si me lo propon&iacute;a, pod&iacute;a tener sexo en cualquier momento; y ese momento se dio en la playa. Aprovechando la poca afluencia de gente, tumbada a mi lado de costado sobre una toalla, abri&oacute; sus muslos, sac&oacute; mi polla del ba&ntilde;ador y se la meti&oacute; en el co&ntilde;o apartando la telita. &quot;Vamos, hombret&oacute;n, mueve las caderas&quot;, me susurr&oacute; al o&iacute;do, tan cerca de mi su cara. Y yo las mov&iacute;. Follamos as&iacute; durante casi media hora. Yo iba despacio para que los que por all&iacute; pasaban no sospecharan, aunque Remedios me tuviese tapado con uno de sus muslos. Remedios daba suaves grititos ahogados mientras yo la follaba, y me besaba la cara y el cuello. &quot;Uff, Remedios, oohh, me voy&quot;; &quot;S&iacute;, ah, vente, ah, c&oacute;rrete dentro, acabo de tener la regla&quot;; &quot;Uff, oougg&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Tengo que irme, hombret&oacute;n&quot;, me dijo Remedios, &quot;tengo una cita&#8230;, he encargado que me hagan un retrato&#8230;, seguramente la pintora ya est&eacute; esper&aacute;ndome&#8230;, en fin, llego tarde&#8230;, debo hacerme la interesante&quot;, inform&oacute; Remedios indolente mientras se compon&iacute;a el ba&ntilde;ador y se levantaba de la toalla. &quot;Un retrato&quot;, pens&eacute;. &quot;&iquest;Qui&eacute;n te pinta?&quot;, pregunt&eacute;; &quot;Una tal Sylvia&#8230;, no es de aqu&iacute;, se anuncia en internet y tiene cierta fama&#8230;, de hecho, algunas de mis amigas se han hecho retratar por ella y a m&iacute; no me han disgustado los resultados&#8230;, la verdad, la chica pinta bien&quot;. &quot;Sylvia&quot;, pens&eacute;, &quot;tambi&eacute;n es casualidad&#8230;&quot;.<\/p>\n<p>Vi a Sylvia de nuevo esa noche. Otra vez en el Lemnny: a ambos nos gustaba ese bar con esa m&uacute;sica tan rockera. Sylvia rompi&oacute; el hielo: &quot;Mi clienta me ha contado lo de este mediod&iacute;a en la playa&quot;; &quot;&iexcl;Qu&eacute;!&quot;; &quot;Sin duda eres t&uacute;&quot;; &quot;&iexcl;Qu&eacute;!&quot;. No, lo estaba so&ntilde;ando. Me hab&iacute;a quedado dormido por la tarde. Era de noche cuando despert&eacute;. Ten&iacute;a una llamada perdida. Era la de un posible trabajo. Pero no estaba interesado en trabajar, no todav&iacute;a. Son&oacute; el timbre. Abr&iacute; la puerta: era Sylvia. &quot;Perdona por no haberte llamado antes&#8230;, pensar&aacute;s que tengo mucha cara&#8230;, pero he pensado en quedarme contigo a vivir mientras completo mi trabajo&#8230;, me da pereza buscar alojamiento&quot;; &quot;&iquest;Y tu equipaje?&quot;; &quot;Nunca llevo&#8230;&quot;. Me qued&eacute; pensativo un momento, luego la dej&eacute; entrar. Sylvia se acomod&oacute; en el sof&aacute;. Llevaba una carpeta. Supuse que ser&iacute;an unos bocetos. &quot;&iquest;Me lo ense&ntilde;as?&quot;, le ped&iacute; cuando andaba hacia el sof&aacute;. Ella asinti&oacute; y abri&oacute; la carpeta. Me sent&eacute; junto a Sylvia. Me mostr&oacute; sus dibujos. Era tan bello el retrato&#8230; &quot;&iquest;Qui&eacute;n es ella?&quot;, pregunt&eacute;; &quot;Bah, una se&ntilde;orona, se llama Remedios, pienso que se quiere enrollar conmigo, que el retrato es una excusa&#8230;, ha debido ver mis fotos en internet y le he gustado&#8230;, bueno, mientras me pague&#8230;&quot;.<\/p>\n<p>De noche me acost&eacute; con Sylvia y la foll&eacute;. Su cuerpo tan fino y p&aacute;lido se mov&iacute;a con soltura cuando se subi&oacute; sobre m&iacute;. Se alzaba y descend&iacute;a su co&ntilde;o ensartado por mi polla y mi placer aumentaba por momentos oyendo sus quejidos de satisfacci&oacute;n. Sus tetas colgaban y recib&iacute;a entre mis labios sus oscuros pezones y los lam&iacute;a. &quot;Ah, s&iacute;, b&eacute;same las tetas&quot;, me ped&iacute;a. Y yo alzaba un poco m&aacute;s la cabeza y mord&iacute;a su carne tibia. &quot;Ah, aahh, aaahhh&quot;, se corr&iacute;a Sylvia. Aument&eacute; el ritmo y se corri&oacute; del todo; luego me corr&iacute; yo.<\/p>\n<p>Insisti&oacute; tanto Sylvia, que acced&iacute;. La ma&ntilde;ana siguiente fui con ella a casa de Remedios. &quot;Vaya, hombret&oacute;n&quot;, me salud&oacute; Remedios nada m&aacute;s verme junto a Sylvia, &quot;as&iacute; que t&uacute; y la pintora sois amantes, qu&eacute; bien, me encanta&#8230;, venid, sentaos&#8230;, he preparado caf&eacute; y bollos&quot;. Nos sentamos alrededor de una mesa redonda de madera con un mantel a cuadros rojos que hab&iacute;a en el estudio donde Remedios estaba siendo retratada. Hab&iacute;a un div&aacute;n en la habitaci&oacute;n y una estanter&iacute;a con libros, adem&aacute;s de los utensilios de Sylvia, que andaban por ah&iacute; desperdigados. &quot;Os he citado juntos por una simple cuesti&oacute;n&quot;, dijo Remedios, &quot;ojo, no soy celosa&quot;, dijo mirando fijamente a ambos amantes, &quot;es m&aacute;s, yo misma me acuesto con quien quiero desde que me separ&eacute; de la birria de marido que me toc&oacute;&#8230;, s&oacute;lo quiero que sep&aacute;is algo, creo&#8230;, sinceramente, que est&aacute;is hechos el uno para el otro&#8230;, en fin&#8230;, y me gustar&iacute;a&#8230;, me gustar&iacute;a casaros&#8230; aqu&iacute;, en este estudio, me hace ilusi&oacute;n&quot;. Sylvia y yo nos miramos confundidos. &quot;A ver, no soy ministra de la Iglesia, ni jueza ni nada de eso, pero&#8230;, os quiero casar&quot;; &quot;No entendemos&quot;, dije mirando a Sylvia, que ten&iacute;a los ojos muy abiertos, y a Remedios alternativamente. &quot;Quiero&quot;, dijo Remedios, &quot;que os desnud&eacute;is y foll&eacute;is en ese div&aacute;n&#8230;, esperad, avisad en el instante del orgasmo y yo me acercar&eacute; a vosotros y os convertir&eacute; en esposos&quot;.<\/p>\n<p>El chorro de semen cay&oacute; sobre los labios de Remedios, h&uacute;medos del flujo de Sylvia. El sabor de ambos se hab&iacute;a mezclado en una sola boca, en un solo cuerpo, testigo de nuestra uni&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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