{"id":43095,"date":"2023-09-07T22:00:00","date_gmt":"2023-09-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-09-07T22:00:00","modified_gmt":"2023-09-07T22:00:00","slug":"pigmalion-para-marisa-primera-parte-preescolar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pigmalion-para-marisa-primera-parte-preescolar\/","title":{"rendered":"Pigmali\u00f3n para Marisa (primera parte): Preescolar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43095\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Alicia y yo somos amigos &laquo;con derecho a roce&raquo;, tambi&eacute;n llamados por algunos &laquo;follamigos&raquo;. No sistem&aacute;ticamente: es normal reunirnos, tomarnos un caf&eacute;, contarnos nuestras vidas en los &uacute;ltimos d&iacute;as o semanas &ndash;es raro que pase un mes sin vernos- y despu&eacute;s de un par de horas, cada mochuelo vuelve a su olivo. Pero otras veces, salimos a cenar y a tomar unas copas y eso casi siempre acaba en la cama&hellip; o en la cocina, en el ba&ntilde;o, o donde nos pillemos. Tambi&eacute;n, de vez en cuando, nos perdemos por ah&iacute; un fin de semana y ah&iacute; el programa es variable: podemos pasar el d&iacute;a viendo paisajes y monumentos y por la noche darnos unos revolcones apetitosos; o bien nos puede dar por meternos en la habitaci&oacute;n, poner el letrerito de &laquo;no molestar&raquo; y pasarnos el finde follando alegremente en plan &laquo;non stop&raquo;. Todo ello, sin exclusivas ni historias raras: fuera de nuestros encuentros, cada cual lleva su vida con quien le da la gana y lo que &laquo;nos da la gana&raquo; a veces nos los contamos y a veces no. No hay normas, no hay reglas, m&aacute;s all&aacute; del respeto personal.<\/p>\n<p>En una de estas, echando un casquete en su casa, Alicia me sali&oacute; con una rara petenera&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Oye, Manu&hellip; &iquest;te acuerdas de Marisa?<\/p>\n<p>Claro que me acordaba de Marisa: una t&iacute;a ya mayor, andar&iacute;a por los cincuenta y bastantes -nosotros &eacute;ramos cuarentones frescos- que trabajaba de administrativa no recuerdo si en un bufete o en una gestor&iacute;a. De vez en cuando sal&iacute;a con nuestra tropilla -Alicia, tres o cuatro amigos y amigas m&aacute;s y yo- pero poco, porque era muy recatada y a nada que nos acerc&aacute;semos al tema sexual, aunque fuera muy tangencialmente, a ella se la notaba sumamente inc&oacute;moda. Por lo dem&aacute;s, era una se&ntilde;ora gris y anodina y si me pregunta alguien por qu&eacute; forma parte -aunque sea ocasional- de nuestra peque&ntilde;a pandilla, no sabr&iacute;a qu&eacute; contestarle: a veces, las cosas vienen as&iacute;, sin m&aacute;s, y nunca llegas a saber por qu&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute; &iquest;qu&eacute; pasa con Marisa? -contest&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Ayer estuvimos hablando por tel&eacute;fono y me dio mucha pena. Est&aacute; muy sola, apenas tiene m&aacute;s compa&ntilde;&iacute;a que nosotros&hellip; cuando la llamamos.<\/p>\n<p>&#8211; Cuando la llamas t&uacute;, no me jodas&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, vale: cuando la llamo yo. Ha llevado una vida muy perra: est&aacute; acorralada por las creencias radicales que le inculcaron sus padres y, encima, su &uacute;nica&hellip; &iexcl;su &uacute;nica!&hellip; experiencia sexual fue con un b&aacute;rbaro que la medio viol&oacute; cuando ella ten&iacute;a diecis&eacute;is a&ntilde;os. Un desfloramiento sumamente traum&aacute;tico. Est&aacute; hecha polvo, en este aspecto&hellip; y, claro, en muchos m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Una pena. &iquest;Y?<\/p>\n<p>&#8211; Que estaba yo pensando&hellip; Manu, cari&ntilde;o&hellip; &iquest;por qu&eacute; no te la tiras?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;&iquest;&iquest;Qu&eacute;??? -de un brinco, me qued&eacute; sentado en la cama- &iquest;Te has vuelto loca?<\/p>\n<p>&#8211; No, espera y ver&aacute;s. C&aacute;lmate y esc&uacute;chame: Marisa necesita mucho m&aacute;s que un polvo; si s&oacute;lo fuera eso, podr&iacute;amos contratar a un gigol&oacute; bien guapo y que &eacute;l se hiciera cargo, pero no se trata de eso, se trata de irla introduciendo poco a poco, con mucho tacto, en el mundo del sexo hasta que fuera&hellip; &iquest;C&oacute;mo te dir&iacute;a yo? Autosuficiente.<\/p>\n<p>&#8211; Si no fuera porque he visto que apenas has bebido, pensar&iacute;a que llevas una cogorza de capit&aacute;n general. &iquest;C&oacute;mo se te ocurre? &iexcl;Menudo embolado! Mira, incluso para un gigol&oacute; guap&iacute;simo, la cosa no puede ser m&aacute;s dif&iacute;cil: lograr que esa t&iacute;a se meta en la cama con alguien es una proeza de las de salir en el peri&oacute;dico. Est&aacute; completamente cerrada al sexo y solamente de pensar en &eacute;l se le bloquean hasta las pesta&ntilde;as; pero incluso aunque por milagro se lograra algo (y ya no hablo de la cama, sino simplemente de un morreo o un sobe en un pecho), al minuto siguiente estar&iacute;a llorando su sentido de culpa con unos lagrimones como para llenar una piscina en diez minutos. No, ni hablar. Ni lo sue&ntilde;es.<\/p>\n<p>&#8211; Por eso te he dicho antes que no es cuesti&oacute;n de gigol&oacute;, sino de un t&iacute;o delicado, inteligente, amable, emp&aacute;tico, paciente, de buen ver&hellip; Y ese t&iacute;o eres t&uacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No me hagas la pelota. No soy un instructor sexual, y menos con esa t&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; No te la hago, t&uacute; eres as&iacute; y t&uacute; eres precisamente lo que hace falta. Adem&aacute;s, le haces til&iacute;n. Yo he visto como te mira y no te mira igual que a Luis o a Paco. A ti te pone ojitos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; dices?<\/p>\n<p>&#8211; Que s&iacute;, hazme caso. Esos detalles no se le escapan a una mujer cuando otra revolotea sobre su amigo. Anda, cielo, dime que s&iacute;<\/p>\n<p>Alicia me conoce perfectamente, tambi&eacute;n en mis debilidades, as&iacute; que empez&oacute; a masajearme la polla. Sabe que, cuando lo hace, mi fuerza de voluntad cae a m&iacute;nimos; a&ntilde;adi&oacute; al asunto un dedo caracoleando con el vello de mi pecho y una lengua y unos dientes aplicados a mis tetillas y mi derrota fue total.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, vale. Lo intentar&eacute; &iquest;C&oacute;mo lo hacemos?<\/p>\n<p>&#8211; Ya est&aacute; hecho. Resulta que una de las cosas que me dijo es que tiene su ordenador hecho polvo; yo le dije que t&uacute; entend&iacute;as de estas cosas y le di tu tel&eacute;fono para que te llamara. Lo har&aacute; ma&ntilde;ana y as&iacute; de naturalmente podr&eacute;is quedar en su casa.<\/p>\n<p>&#8211; T&uacute; no tienes verg&uuml;enza. Eres una manipuladora.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Verdad que s&iacute;, cari&ntilde;o? -musit&oacute; con voz sarc&aacute;sticamente lastimera- Espera, d&eacute;jame que te manipule un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Se meti&oacute; mi polla en su boca y ah&iacute; acabaron mis protestas y mis objeciones.<\/p>\n<p>_______________<\/p>\n<p>Huelga decir que le formul&eacute; a Alicia cuatro mil prevenciones y diez mil exenciones de responsabilidad ante sendos posibles incidentes, m&aacute;s la advertencia final de que si la cosa se liaba demasiado, yo me retiraba, sin m&aacute;s, y ya no volver&iacute;a a hablarse de la cuesti&oacute;n. Alicia acept&oacute;, pero poniendo tal cara de circunstancias que adivin&eacute; sus dedos cruzados, real o virtualmente.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, efectivamente, me llam&oacute; Marisa, y estuvo diez minutos -de reloj- explic&aacute;ndome todos los s&iacute;ntomas y cat&aacute;strofes acaecidos al ordenador de marras, de modo que, sobre todo para que no me diera m&aacute;s la tabarra, quedamos para la tarde del mismo d&iacute;a. Dud&eacute; sobre mi atuendo: por una parte, las corbatas ponen much&iacute;simo a las mujeres -a muchas, les gusta m&aacute;s desanudarlas que abrir una bragueta- pero, por la otra, me conven&iacute;a un atuendo de f&aacute;cil quita y pon, as&iacute; que, aprovechando que est&aacute;bamos en julio y no desentonaba, eleg&iacute; una camisa blanca de algod&oacute;n fino y unos pantalones de lino de color crema, unos zapatos n&aacute;uticos sin calcetines y unos calzoncillos de color claro (la ropa interior transparentada queda fea en los hombres). Como los pantalones me ajustaban bien, con la camisa por fuera no iba a necesitar cintur&oacute;n: un estorbo menos. De modo que met&iacute; unos cuantos trastos en la mochila urbana y me fui a casa de Marisa.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n inicial no pudo ser peor. Iba vestida con una falda que no hab&iacute;a conocido mejores tiempos porque eso era imposible; llevaba un jersey de lana fina (&iexcl;en julio!) abotonado por delante y debajo un sost&eacute;n (le vi el tirante por la abertura del cuello de la prenda) y unas chanclas realmente asesinas. Lo &uacute;nico que llevaba arreglado era el pelo, eso s&iacute;, deb&iacute;a haber ido a la peluquer&iacute;a: era morena natural -aunque, claro, llevaba te&ntilde;idas las canas-, con media melena y, bueno, en otra mujer hubiera sido seguramente un peinado bonito. El mobiliario de la casa era como ella, vulgar y anticuado, aunque todo estaba limpio y ordenado, menos mal.<\/p>\n<p>Me recibi&oacute; con cordialidad y sonriente y nos saludamos con dos te&oacute;ricos besos en la cara o, m&aacute;s realmente, dos livianos roces en las mejillas. A medida que me conduc&iacute;a al comedor, que hac&iacute;a, adem&aacute;s, las veces de sala de estar y de estudio, la fui mirando. Era de estatura media para una mujer de su edad y generaci&oacute;n, no medir&iacute;a m&aacute;s de 1,60 y era algo m&aacute;s que regordeta, una obesidad incipiente ya empezaba a asomar la patita por su barriga y por su culo; nada exagerado a&uacute;n, nada que una vestimenta adecuada no pudiera disimular, pero cierto y patente. Por delante, aparec&iacute;a un busto algo abundante, pero sospech&eacute; que sin el sujetador aquello ser&iacute;a el &laquo;monumento a los ca&iacute;dos&raquo;.<\/p>\n<p>En fin me acerqu&eacute; al ordenador y desmont&eacute; la caja. No soy profesional de la inform&aacute;tica, pero he trabajado con ordenadores desde mi edad escolar; de jovencito, llegu&eacute; a hacer alg&uacute;n dinerillo montando cl&oacute;nicos para una tienda algo piratilla y tengo nociones, en alg&uacute;n caso amplias, de programaci&oacute;n. La visi&oacute;n del interior de su PC fue dantesca. Aquello era el imperio de la polvareda y todo era antiqu&iacute;simo; ese ordenador deb&iacute;a tener quince a&ntilde;os de antig&uuml;edad y no me extra&ntilde;ar&iacute;a que fueran veinte o incluso veinticinco; que hubiera vivido operativo hasta la semana pasada era un desaf&iacute;o a la l&oacute;gica. No le pasaba nada extremadamente grave, a primera vista: se hab&iacute;a quemado la unidad de alimentaci&oacute;n, una pieza barata que se cambia en un pisp&aacute;s&hellip; Pero a saber qu&eacute; m&aacute;s pasar&iacute;a si se cambiaba la alimentaci&oacute;n y el ordenador se encend&iacute;a o se intentaba encender.<\/p>\n<p>La mir&eacute; con cara de m&eacute;dico que dice &laquo;hemos hecho lo que hemos podido, pero ha muerto&raquo;. Nos sentamos en el sof&aacute; y yo lo hice lo m&aacute;s cerca de ella que pude, de modo que nuestras caderas se tocaran. All&iacute; sobre la mesita le hice una gr&aacute;fica en una hoja del bloc explic&aacute;ndole esquem&aacute;ticamente qu&eacute; funci&oacute;n ten&iacute;a esa unidad estropeada y c&oacute;mo estaba estructurado el montaje de lo dem&aacute;s, procurando mantener mi cara cerca de la suya&hellip; dentro de lo posible.<\/p>\n<p>&#8211; En definitiva, yo creo que te saldr&aacute; m&aacute;s a cuenta comprarte otro ordenador. Por muy poco dinero, puedes adquirir un port&aacute;til de gama baja que, baja y todo, decuplicar&aacute; f&aacute;cilmente la potencia de ese trasto y, adem&aacute;s, apenas lo notar&aacute;s, se guarda en cualquier sitio. Pongamos, dependiendo de si hay ofertas o no, unos trescientos o cuatrocientos euros.<\/p>\n<p>&#8211; Pues no es tan poco dinero<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, claro, hablo en t&eacute;rminos relativos. Cuatrocientos euros por un ordenador es poco dinero. Si no te va bien gastarte esa cantidad, puedes pagarlo a plazos: tienes un trabajo fijo y no habr&iacute;a dificultad ni para que te concedieran el cr&eacute;dito ni, creo, para pagarlo.<\/p>\n<p>Ella se recost&oacute; en el sof&aacute; como presa de una silenciosa desaz&oacute;n. Mi &laquo;radar de tiro&raquo; hizo sonar un &laquo;bip&raquo;; la tom&eacute; de una mano, se la acarici&eacute; muy suavemente y la consol&eacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Oye, no te lo tomes as&iacute;. Si tienes alguna otra dificultad, los del grupo podremos ayudarte. Yo mismo: eso es una frusler&iacute;a, si quieres, te presto ese dinero.<\/p>\n<p>&#8211; No, si no es el dinero. No me viene muy bien precisamente ahora, pero tener, lo tengo, no van por ah&iacute; los tiros.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Entonces?<\/p>\n<p>&#8211; Pues que tengo una mierda de vida, todo me sale mal. Y ha sido as&iacute; siempre. Ah&iacute; me tienes: soltera, sola, sin hijos, claro&hellip; &iquest;Quieres creer que no he salido nunca con un hombre?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Nunca? &iquest;No has tenido relaciones nunca?<\/p>\n<p>&#8211; Una sola vez y fue un desastre como no te puedes llegar a imaginar. Un medio novio que ten&iacute;a, una noche de verano, se empe&ntilde;&oacute; en que quer&iacute;a hacer el amor y yo me negu&eacute; al principio. Insisti&oacute; mucho y yo ten&iacute;a mucho miedo de que me dejara plantada as&iacute; que acept&eacute; que me tocara un poco mientras yo le masturbaba. Me dio mucho asco, pero no quer&iacute;a perderlo, tem&iacute;a por mi autoestima. As&iacute; que nos metimos en un s&oacute;tano, nos tumbamos sobre unos sacos, el empez&oacute; a tocarme&hellip; los pechos&hellip; y se sac&oacute; el pito del pantal&oacute;n. Yo se lo empec&eacute; a tocar&hellip; &iexcl;Dios qu&eacute; repugnante! Adem&aacute;s, le ol&iacute;a mal. Pero no tuvo bastante: me baj&oacute; las bragas y me empez&oacute; a tocar ah&iacute; abajo. Le dije que ah&iacute; abajo no, pero &eacute;l se subi&oacute; encima m&iacute;o y me penetr&oacute; a lo bestia. Me caus&oacute; un dolor horroroso.<\/p>\n<p>&#8211; Vaya -musit&eacute; sinceramente compungido-. Una violaci&oacute;n en toda regla. &iquest;Y qu&eacute; pas&oacute; despu&eacute;s?<\/p>\n<p>&#8211; Pues despu&eacute;s, el t&iacute;o se levant&oacute;, se meti&oacute; el pito dentro de la bragueta, se subi&oacute; la cremallera y se larg&oacute;. Ni se despidi&oacute;. Y si te he visto, no me acuerdo. No lo volv&iacute; a ver m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y t&uacute; qu&eacute; hiciste?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; iba a hacer? Me recompuse como pude, me fui a casa, me di una ducha y me call&eacute;. &iquest;Qu&eacute; iba a decir? &iexcl;Menudos eran mis padres! Encima la puta iba a ser yo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno pero&hellip; &iquest;no pediste ayuda, no fuiste a un m&eacute;dico, a un psic&oacute;logo, no s&eacute;&hellip; algo?<\/p>\n<p>&#8211; Manu, estoy hablando de hace cuarenta a&ntilde;os, las cosas no eran como ahora. La &uacute;nica suerte que tuve es que &eacute;l se call&oacute;, no dijo nada a nadie, cosa rara porque es de esos a los que les gusta alardear de sus haza&ntilde;as, pero si dijo algo a alguien lo llevaron con mucha discreci&oacute;n, porque en el pueblo -aquello era un pueblo- nadie dijo ni p&iacute;o: ni una mirada, ni una insinuaci&oacute;n, ni un mal gesto&hellip; nada.<\/p>\n<p>Le rode&eacute; el hombro con un brazo. Ella pareci&oacute; estremecerse un poco, pero no se resisti&oacute;. No dije nada, s&oacute;lo la acarici&eacute; un poco en el brazo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y no has vuelto a salir nunca con un hombre? &iquest;Con ninguno?<\/p>\n<p>&#8211; Con ninguno<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y no te ha gustado nunca ninguno, alguno con el que pudieras recomponer el desastre?<\/p>\n<p>&#8211; Quiz&aacute; alguno, pero s&oacute;lo de pensar en aquella noche en el s&oacute;tano&hellip; No, no, siempre he descartado la idea.<\/p>\n<p>&#8211; Pero, Marisa, eso no es natural. No todos los hombres somos como aquel animal, ni siquiera la mayor&iacute;a. Si ahora mismo te asomaras a esa ventana, por simple probabilidad estad&iacute;stica, uno o dos hombres de los que est&aacute;n pasando ahora mismo ser&iacute;a capaz de hacerte feliz, cuando menos en una relaci&oacute;n pasajera o provisional.<\/p>\n<p>&#8211; Soy incapaz de pensar eso. Yo creo que llegado el momento&hellip; se me aparecer&iacute;a la imagen de aquel entonces y&hellip; no, no podr&iacute;a. &iexcl;Si jam&aacute;s he visto a un hombre desnudo! &iexcl;Ni siquiera a aquel hijo de puta!<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, eso podemos arreglarlo f&aacute;cilmente -me lanc&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; dices?<\/p>\n<p>&#8211; Que me voy a desnudar aqu&iacute; y ahora y as&iacute; ver&aacute;s a un hombre desnudo.<\/p>\n<p>&#8211; Ni se te ocurra, &iquest;eh? Te echo de casa.<\/p>\n<p>&#8211; Mira, vamos a hacer esto. Me voy a desnudar completamente y me voy a sentar a tu lado. Y ya est&aacute;, nada m&aacute;s. Seguiremos charlando tranquilamente de lo que quieras, de ordenadores, de cine, de tu trabajo, del m&iacute;o, de lo que quieras. Y nada m&aacute;s. Y llegada la hora en que tenga que irme o que t&uacute; me pidas que me vaya, me vestir&eacute; y me ir&eacute;. Sin m&aacute;s. Ni siquiera te tocar&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No lo hagas. No, por favor<\/p>\n<p>&#8211; Escucha &ndash;yo ya me hab&iacute;a puesto de pie- est&aacute;s moralmente hundida, aplastada por una educaci&oacute;n brutal y por una experiencia tremenda, pero todo eso pas&oacute; hace muchos a&ntilde;os. Tienes que recuperarte. Por supuesto, la forma de hacerlo no es lanzarse a follar a lo loco, hay que ir poco a poco, pero tienes que ir normalizando lo que para todo el mundo es ya normal, no puedes vivir tan ajena a todo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y qu&eacute; va a decir Alicia?<\/p>\n<p>&#8211; Alicia no va a decir nada -yo ya me estaba desabrochando los botones de la camisa- porque no somos propiamente una pareja; m&aacute;s all&aacute; de nuestra relaci&oacute;n de amistad y sexo ocasional, somos libres.<\/p>\n<p>Me saqu&eacute; la camisa y ella me miraba como si no creyera lo que estaba viendo. Despu&eacute;s me descalc&eacute; y me quit&eacute; los pantalones. Cuando iba a bajarme los calzoncillos ella dio un leve chillido:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No, por favor! &iexcl;Por favor! -y ocult&oacute; la cara entre sus manos.<\/p>\n<p>Yo me quit&eacute; los calzoncillos y me qued&eacute; como mi madre me trajo al mundo. Tuve suerte de que ella era poco o nada atractiva y que la situaci&oacute;n era de todo menos excitante, con lo que mi polla permaneci&oacute; en &laquo;descanso&raquo;; si se hubiera puesto tiesa hubiera causado seguramente un buen problema. Seguidamente, tal como le hab&iacute;a anunciado, me sent&eacute; a su lado, igual que antes, con mi costado pegado al suyo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ves? No pasa nada. Tienes sentado en el mismo sitio al mismo hombre de hace unos minutos. Bien, no llevo ropa. &iquest;Y qu&eacute;? &iexcl;Mira, no te reprimas! No pasa nada por mirar: si no quisiera que me vieses desnudo no me hubiera desnudado. &iexcl;Mira y disfruta! Y su&eacute;ltate, no te reprimas. Mira lo que te guste, todo el tiempo que te apetezca.<\/p>\n<p>Poco a poco ella fue levantando la cara, mir&oacute; a la m&iacute;a como catat&oacute;nica; luego fue bajando la mirada hacia mis pectorales, mi vientre y cuando llegaba a mi pubis, gir&oacute; s&uacute;bitamente la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; Marisa -le dije todo lo dulcemente que pude y supe- debajo de mi ombligo sigue habiendo Manu, sigue habiendo hombre. No te detengas, M&iacute;rame todo. Y cuando me hayas mirado bien, me levantar&eacute; para que me veas de espalda. Es importante que no te cortes, que no te d&eacute; verg&uuml;enza. Para m&iacute; es natural: si t&uacute; te desnudaras yo te mirar&iacute;a sin cortarme.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Eso no va a pasar!<\/p>\n<p>&#8211; Ni yo te pido que pase. Simplemente estaba haciendo una met&aacute;fora. Yo me voy a limitar a estar aqu&iacute; y t&uacute; me vas mirando. Tranquilamente, sin disimulo, con inter&eacute;s, si lo tienes, con detenimiento. Disfruta, las chicas dicen que no estoy mal, que tengo un tipo agradable&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, s&iacute; que lo tienes&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Pues adelante&hellip;<\/p>\n<p>Estuvimos&hellip; no s&eacute;, diez o quince minutos en silencio, mientras ella recorr&iacute;a mi cuerpo con la mirada, cada vez m&aacute;s aparentemente confiada. Ella hab&iacute;a cambiado de postura para mirarme mejor: la cosa iba bien. Pasado ese tiempo, me di la vuelta para que ella pudiera verme de espaldas; lo hice arrodill&aacute;ndome en el asiento del sof&aacute;, dando frente al respaldo y procurando que el culo quedara a una distancia prudencialmente cercana a su cara. Procur&eacute; respirar profundamente: el movimiento de la respiraci&oacute;n es excitante &ndash;a m&iacute; me encanta ver el subeybaja del vientre de una mujer cuando respira- y confiaba, as&iacute;, en ir aumentando su inter&eacute;s.<\/p>\n<p>De pronto, pas&oacute; algo que yo no hubiese esperado en absoluto en aquellas circunstancias: not&eacute; c&oacute;mo pasaba su mano acarici&aacute;ndome la espalda hasta llegar a tocarme los primeros cent&iacute;metros de culo y&hellip; &iexcl;mi polla se puso tiesa como una vara! Ella lo not&oacute; y se puso hist&eacute;rica.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ya lo sab&iacute;a yo! &iexcl;Todos sois iguales!<\/p>\n<p>&#8211; Marisa, esas cosas no se pueden controlar, viene y&hellip; vienen.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;C&aacute;llate y vete! &iexcl;Vete! &iexcl;V&iacute;stete y l&aacute;rgate!<\/p>\n<p>_______________<\/p>\n<p>Llam&eacute; a Alicia por tel&eacute;fono para contarle la batalla y el desastre final.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Casi lo consigues! Qu&eacute; pena&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, conseguir, no s&eacute; lo que consegu&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Casi nada: primero te quedas en bolas delante de ella y no te echa de casa a escobazos. Y despu&eacute;s&hellip; &iexcl;logras que te meta mano en el culo!<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, tanto como meter mano&hellip; Yo creo que simplemente se pas&oacute; de frenada. En fin, aqu&iacute; se ha acabado la cosa porque esa t&iacute;a no querr&aacute; verme ya ni en pintura.<\/p>\n<p>&#8211; Ya, es una pena. Oye, ladr&oacute;n, cu&eacute;ntame: &iquest;qu&eacute; valores ocultos tiene la dama para conseguir ponerte palote con un s&oacute;lo roce? -y estall&oacute; en una risa estent&oacute;rea.<\/p>\n<p>_______________<\/p>\n<p>Tanto Alicia como yo dimos por terminado el intento de devolver a Marisa -si alguna vez estuvo- a la normalidad sexual. Pero nos equivoc&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Continuar&aacute; en:<\/p>\n<p><em>&ldquo;<a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pigmalion-para-marisa-segunda-parte-primaria\/\">Pigmali&oacute;n para Marisa (segunda parte): primaria<\/a>&rdquo;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Alicia y yo somos amigos &laquo;con derecho a roce&raquo;, tambi&eacute;n llamados por algunos &laquo;follamigos&raquo;. No sistem&aacute;ticamente: es normal reunirnos, tomarnos un caf&eacute;, contarnos nuestras vidas en los &uacute;ltimos d&iacute;as o semanas &ndash;es raro que pase un mes sin vernos- y despu&eacute;s de un par de horas, cada mochuelo vuelve a su olivo. Pero otras veces, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26364,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43095","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43095","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26364"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43095"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43095\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43095"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43095"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43095"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}