{"id":43128,"date":"2023-09-10T22:00:00","date_gmt":"2023-09-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-09-10T22:00:00","modified_gmt":"2023-09-10T22:00:00","slug":"pigmalion-para-marisa-segunda-parte-primaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pigmalion-para-marisa-segunda-parte-primaria\/","title":{"rendered":"Pigmali\u00f3n para Marisa (segunda parte): Primaria"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43128\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cap&iacute;tulo anterior:<\/p>\n<p>&ldquo;<a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pigmalion-para-marisa-primera-parte-preescolar\/\">Pigmali&oacute;n para Marisa (primera parte): Preescolar<\/a>&rdquo;<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, muy temprano por la ma&ntilde;ana, Marisa me llam&oacute;. Reconoc&iacute; su voz en el acto y tem&iacute; una bronca de campeonato. Pero no&hellip;<\/p>\n<p>-He pasado toda la noche llorando. Llorando sin parar, no he dormido ni un minuto.<\/p>\n<p>-Marisa, lo siento, yo no pretend&iacute;a en absoluto&hellip;<\/p>\n<p>-No tienes que disculparte. La que fue una borde fui yo. Te estabas comportando como un caballero, como un compa&ntilde;ero, como un hermano&hellip; &iexcl;Ay, no s&eacute; ni lo que digo! Y me tuve que dejar llevar por&hellip; por no comprendo muy bien qu&eacute;. Pero lo cierto es que, a medida que avanzaba la noche, iba teniendo m&aacute;s y m&aacute;s claro que t&uacute; ten&iacute;as raz&oacute;n, que tengo que recuperar mi autoestima, mi dignidad&hellip; y que tengo que poner el sexo en mi vida. Pero tengo miedo, me da p&aacute;nico encontrarme con un burro. Manu, ayer me demostraste que, adem&aacute;s de ser todo un hombre, eres delicado, amable, comprensivo. &iquest;Podemos volver a empezar? Pero, esta vez, ir&iacute;amos un poco m&aacute;s deprisa.<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;nto m&aacute;s deprisa? -al punto me arrepent&iacute; de la pregunta.<\/p>\n<p>-Lo dejo a tu criterio, me entrego completamente a ti, lo que tu digas que haya que hacer ser&aacute; lo que se har&aacute;. Pero quiero que vengas, quiero que volvamos a empezar. Por favor.<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;ndo te va bien?<\/p>\n<p>-Por m&iacute;, como si vienes ahora.<\/p>\n<p>-Tengo dos cosillas que resolver. &iquest;Te va bien que aparezca a las diez?<\/p>\n<p>-A las diez, pues<\/p>\n<p>-Perfecto.<\/p>\n<p>-Manu&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Un beso.<\/p>\n<p>Tuve que pedir favores y mover alguna influencia para que me abriesen a las ocho de la ma&ntilde;ana una tienda; me llev&eacute; lo que me interesaba y lo met&iacute; en mi inseparable mochila urbana. Iba vestido de una manera m&aacute;s informal que el d&iacute;a anterior: unos vaqueros, una t-shirt y unas zapatillas deportivas sin calcetines. Fui a mi oficina, dej&eacute; resueltos los dos asuntos que ten&iacute;a pendientes y le dej&eacute; una nota a mi ayudante dici&eacute;ndole que no ir&iacute;a a la oficina en todo el d&iacute;a, que no me llamara si no hab&iacute;a fuego y que cualquier cosa que tuviera que decirme me la pasara en un mensajillo por el m&oacute;vil, pero que tuviera en cuenta que no ser&iacute;a atendida probablemente hasta mucho rato despu&eacute;s. Decid&iacute; tomar un taxi y dejar el coche en el garaje, no fuera a correr el alcohol -lo dudaba mucho, pero&#8230;- y a las diez en punto estaba llamando al timbre de casa de Marisa.<\/p>\n<p>Me abri&oacute; la puerta y me recibi&oacute; con una sonrisa. Iba mucho mejor vestida, con una blusa de color salm&oacute;n y una falda de tubo azul marino que le llegaba hasta las rodillas. Calzaba zapatos de tac&oacute;n. Tal como hab&iacute;a supuesto, vestir bien disimulaba un poco, no totalmente, pero s&iacute; lo suficiente, su incipiente obesidad. Se hab&iacute;a maquillado ligeramente, se hab&iacute;a dado un toque de sombra de ojos y se hab&iacute;a pintado los labios -por cierto, muy bonitos-de un suave color fucsia. Casi parec&iacute;a otra, no ten&iacute;a nada que ver con el maruj&oacute;n del d&iacute;a anterior.<\/p>\n<p>La cog&iacute; suavemente por la cintura, sin hacer fuerza, y le di un beso en la cara, cerca de los labios, pero sin toc&aacute;rselos, y ella me devolvi&oacute; otro parecido, poniendo una mano sobre mi hombro. Fuimos al sal&oacute;n, y lo primero que hice fue entregarle el paquete que conten&iacute;a lo que hab&iacute;a comprado en la tienda.<\/p>\n<p>-Ya s&eacute; que lo apropiado ser&iacute;an unas flores. Ya llegar&aacute;n. Pero lo principal, hoy, es conjurar traumas y para ello vamos a empezar por lo m&aacute;s sencillo, por el m&aacute;s tonto de los problemas.<\/p>\n<p>Ella abri&oacute; el envoltorio y apareci&oacute; una caja, dentro de la cual hab&iacute;a un ordenador port&aacute;til (y no precisamente de los m&aacute;s b&aacute;sicos: cuando hago las cosas me gusta hacerlas bien).<\/p>\n<p>-&iexcl;Ay, qu&eacute; bien! Bueno, oye, ya te dar&eacute; el dinero, que ahora mismo&hellip;<\/p>\n<p>-No te preocupes, es un obsequio. Para hacerme perdonar lo bruto que estuve ayer.<\/p>\n<p>-&iquest;Bruto? Para hacerme perdonar lo est&uacute;pida que estuve yo, tendr&iacute;a que regalarte a ti un supercomputador de esos que tienen en la NASA.<\/p>\n<p>Nos re&iacute;mos con ganas. Me ofreci&oacute; un caf&eacute;, que yo rechac&eacute; y se qued&oacute; como r&iacute;gida, imagino que pensando c&oacute;mo romper el hielo, as&iacute; que me adelant&eacute;.<\/p>\n<p>-Ven vamos al sof&aacute;, pero hoy lo haremos de otra manera. -Una vez en el sof&aacute;, tom&eacute; sus manos, la mir&eacute; fijamente y le di un muy suave piquito en los labios-Olvida todo prejuicio &iquest;vale? S&oacute;lo piensa una cosa: eres una mujer y yo soy un hombre; todo lo que podamos hacer es perfectamente natural, es perfectamente sano, no hay nada reprochable en ello, desde ning&uacute;n punto de vista normal y racional &iquest;de acuerdo? Iremos poquito a poco, para que puedas ir haci&eacute;ndote cargo de la situaci&oacute;n. Pero si te apetece algo, hazlo o p&iacute;deme que te lo haga, sin tapujos de ning&uacute;n tipo. Nada me parecer&aacute; sorprendente, nada me parecer&aacute; aberrante, nada me parecer&aacute;&hellip; reprochable. &iquest;Vale? Tambi&eacute;n si te hago algo para lo que no te sientes preparada, me lo dices y me paro. No habr&aacute; enfados, no habr&aacute; malas caras. Me lo dices, me detengo y vamos a otra cosa. &iquest;Est&aacute; claro?<\/p>\n<p>Marisa asinti&oacute;. Le rode&eacute; los hombros con mi brazo y empec&eacute; a besarla. Un desastre: besaba una boca hueca, pero al tercer o cuarto morreo pareci&oacute; comprender y empez&oacute; a participar ella tambi&eacute;n; muy rudimentariamente, muy mal, pero todo se andar&iacute;a. Mientras la besaba iba acarici&aacute;ndole el costado y mi mano pasaba subrepticiamente por el lateral de su pecho; la primera caricia le provoc&oacute; un respingo, pero no dijo nada y yo segu&iacute;, muy suavemente, como quien huele una flor, nada de devorarla. Cuando dej&oacute; ir un leve gemido -estaba empezando a experimentar placer y no se resist&iacute;a a &eacute;l-empec&eacute; a besarle el cuello bajando por &eacute;l poquito a poquito. Ella volvi&oacute; a gemir; ten&iacute;a los ojos cerrados. Yo segu&iacute; besando su cuello muy despacito y entonces ella me acarici&oacute; la espalda, primero sobre la camiseta y despu&eacute;s debajo de ella.<\/p>\n<p>Entonces me la quit&eacute; y qued&eacute; con el torso desnudo. Ella abri&oacute; mucho los ojos, no s&eacute; si sorprendida o maravillada de que ese torso fuera ahora suyo. De una manera torpe, pero muy suave y cari&ntilde;osa, me acarici&oacute; el pecho con una mano para despu&eacute;s rodearme el cuello con un abrazo. Yo iba bajando mis besos hasta terminar su cuello y pas&eacute; a lamerle suavemente las clav&iacute;culas y ella empez&oacute; a respirar m&aacute;s profundamente. Con mucha suavidad, casi con disimulo, empec&eacute; a desabrocharle los botones de la blusa; no s&eacute; si ella se dio cuenta o no, pero no hizo el menor gesto de rechazo o de resistencia. Volv&iacute; a subir y a besarle los labios nuevamente y, al mismo tiempo le abr&iacute; la blusa y le acarici&eacute; un pecho por encima del sost&eacute;n. Se puso r&iacute;gida, pero no se resisti&oacute; y sigui&oacute; gimiendo levemente.<\/p>\n<p>Tal como tem&iacute;a, sus pechos ten&iacute;an poco de firmes. Incluso con el sost&eacute;n de por medio se adivinaba una fofez que no los hac&iacute;a, precisamente, los m&aacute;s apetecibles del mundo, pero como se trataba de dar prioridad a su placer sobre el m&iacute;o, continu&eacute;. Ella parec&iacute;a ya entregada. Segu&iacute;a con los ojos cerrados, y eso, que me hab&iacute;a hecho gracia al principio, como signo de que ella intentaba disfrutar al m&aacute;ximo de su placer, me empez&oacute; a parecer inhibici&oacute;n, como una suerte de resignaci&oacute;n ante el inevitable sacrificio.<\/p>\n<p>Por tanto, pas&eacute; m&aacute;s al ataque. Me separ&eacute; de ella y eso la sorprendi&oacute; y abri&oacute; los ojos. En ese momento, en dos o tres cortos movimientos, me desnud&eacute; ante ella. Puso una cara como de sorpresa&hellip;<\/p>\n<p>-Bueno, no te asustes, de hecho ya me viste ayer, no ves nada nuevo -brome&eacute;<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute;, quiz&aacute; un tanto forzadamente. Entonces volv&iacute; a sentarme a su lado, esta vez indisimuladamente pegado a su cuerpo, y le quit&eacute; la blusa. Mi polla no estaba erecta, todav&iacute;a, pero ya apuntaba maneras y ella se dio cuenta.<\/p>\n<p>-Recuerda que no tienes que pedirme permiso para nada. Ni para ver&hellip; ni para tocar. Eres m&iacute;a y soy tuyo.<\/p>\n<p>No quer&iacute;a llevar sus manos a mi pene, eso quedaba feo. Pero quer&iacute;a dejarle claro que si le apetec&iacute;a tocarlo &ndash;porque otra cosa ni se me ocurr&iacute;a ni seguramente se le ocurrir&iacute;a a ella- ten&iacute;a completa v&iacute;a libre. De modo que continu&eacute; con la maniobra de desnudarla. Le baj&eacute; despacito la cremallera de la falda y desprend&iacute; el corchete que la aseguraba. Despu&eacute;s tir&eacute; del extremo inferior de la prenda y ah&iacute; lleg&oacute; una se&ntilde;al estupenda: ella levant&oacute; el culo para facilitarme la maniobra. La abrac&eacute; y volv&iacute; a besarla, pero esta vez los corchetes que desprend&iacute; fueron los del sujetador. Tambi&eacute;n ah&iacute;, cuando ella lo not&oacute; desabrochado, facilit&oacute; la maniobra de desprend&eacute;rselo encogiendo los hombros. Y, s&iacute;, tal como me hab&iacute;a temido y medio comprobado, sus pechos eran una aut&eacute;ntica pena: planos, ca&iacute;dos, con muy poco volumen. Pero, claro, se los acarici&eacute; y ella me abraz&oacute; y me bes&oacute; compulsivamente. Bueno, iba bien la cosa. Realmente, el hecho de desnudarme totalmente el primero, ayud&oacute; mucho a desinhibirla. De haber esperado a desnudarme yo despu&eacute;s de desnudarla a ella, la cosa no hubiera ido tan &aacute;gil. Masaje&eacute; sus tetas mientras la iba besando y entonces pas&oacute;, mejor dicho, pasaron, dos cosas estupendas: ella baj&oacute; su mano y me aferr&oacute; la polla y &eacute;sta se me puso tiesa y dura, para admiraci&oacute;n de Marisa.<\/p>\n<p>-&iquest;De qu&eacute; te sorprendes? Cada vez que una se&ntilde;ora me la toca, se me pone as&iacute;. Yo dir&iacute;a que nos pasa a todos los hombres heterosexuales sanos.<\/p>\n<p>-Pero es muy grande -respondi&oacute; en todo admirativo-y se te ha puesto muy dura.<\/p>\n<p>-Pues ap&uacute;ntate ese tanto: no me la ha puesto as&iacute; ni esa l&aacute;mpara ni ese sill&oacute;n. Me la has puesto t&uacute;.<\/p>\n<p>Se lanz&oacute; a besarme muy apasionadamente -y a&uacute;n muy torpemente-pero no me solt&oacute; la chorra ni un momento, as&iacute; que decid&iacute; que era el momento de bajarle las bragas y dejarla a ella tambi&eacute;n completamente desnuda. En cuanto tir&eacute; del el&aacute;stico de sus bragas &ndash;con pretensiones de moner&iacute;a, pero muy parecidas a las que probablemente llev&oacute; mi abuela-ella levant&oacute; el culo y permiti&oacute; que se las quitara sin m&aacute;s. Como era de esperar, el pubis estaba completamente cubierto de pelo, pero no ten&iacute;a mal aspecto, formaba un tri&aacute;ngulo bien alineado. Alab&eacute; a la naturaleza por ese estupendo &laquo;trabajo&raquo;, ya que me parec&iacute;a del todo imposible que Marisa se hubiera hecho recortar el vello p&uacute;bico. Le lam&iacute; los pezones &ndash;nuevo respingo- y fui bajando por su cuerpo; me detuve un par de vueltas sobre su ombligo y segu&iacute; bajando, pero desvi&eacute; la lengua hacia su muslo mientras con los dedos de una mano juguete&eacute; con su vello y le acarici&eacute; los labios externos. Empezaba a tener muy h&uacute;meda esa parte, buena se&ntilde;al. Esa mujer estaba experimentando esas sensaciones por primera vez en su vida y era importante que todo ese juego no terminara en una decepci&oacute;n.<\/p>\n<p>Decid&iacute; que antes de penetrarla -acto que necesariamente le traer&iacute;a malos recuerdos-le har&iacute;a alcanzar su primer orgasmo de otra manera. As&iacute; que suger&iacute; que nos fu&eacute;ramos a la cama y ella me llev&oacute; a su cuarto. En el breve camino hacia esa estancia, pude ver que su culo, si bien prominente, todav&iacute;a era excitante, igual que sus muslos. Ten&iacute;a un par de michelines -todav&iacute;a simp&aacute;ticos, pero por poco tiempo-en la cintura y sus gemelos eran un poco exagerados para sus fin&iacute;simos tobillos.<\/p>\n<p>Nos estiramos en la cama colocados de lado uno frente al otro. Nos besamos, le acarici&eacute; las tetas y ella me acarici&oacute; a m&iacute; desde el cuello y poco a poco fue bajando hasta aferrarme de nuevo la polla. Le hab&iacute;a tomado querencia al juguete. Bueno, yo hice m&aacute;s o menos lo propio y empec&eacute; a acariciarle el co&ntilde;o, primero por el exterior y despu&eacute;s empec&eacute; a trabajar la vulva. Ah&iacute; s&iacute; que aceler&oacute; su respiraci&oacute;n y sus convulsiones de manera muy notable. Estaba mojad&iacute;sima , hasta el punto de que estaba empapando las s&aacute;banas. La puse boca arriba y empec&eacute; a acariciarle la zona periclitoridiana; ella ya empezaba a dar gemidos m&aacute;s fuertes y, adem&aacute;s, su cara estaba enrojeciendo, as&iacute; que fui directamente al cl&iacute;toris, con el dedo coraz&oacute;n sobre &eacute;l y el &iacute;ndice y el anular sobre las paredes interiores de su vulva. No tuve que trabajar mucho. Sus convulsiones pasaron a ser enormes, sus gemidos ya eran gritos y me estaba exprimiendo la polla hasta casi hacerme da&ntilde;o. Dej&oacute; ir un claro chorro de l&iacute;quido y pareci&oacute; que le acontec&iacute;a un terremoto:<\/p>\n<p>-&iexcl;Madre m&iacute;a! &iexcl;Dios m&iacute;o! &iexcl;Ayyy!<\/p>\n<p>Dio una &uacute;ltima convulsi&oacute;n, muy grande, cerr&oacute; las piernas muy fuerte, dejando atrapada mi mano y qued&oacute; completamente relajada, salvo por su respiraci&oacute;n sincopada. Pude sacar mi mano, pero no mi polla de la suya, que manten&iacute;a aferrada. Se volvi&oacute; hacia m&iacute; con expresi&oacute;n de haber acabado de parir y los ojos entrecerrados, la acarici&eacute; en la cara y le di algunos besos.<\/p>\n<p>-Ha sido maravilloso, Manu, nunca hab&iacute;a sentido eso.<\/p>\n<p>-Esperemos que sea el primero de muchos -respond&iacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Y t&uacute;? -cay&oacute; en la cuenta de golpe- Te has quedado a medias.<\/p>\n<p>-Bueno, yo no soy importante. Lo esencial, hoy, eras t&uacute;; se trataba de que descubrieras una nueva dimensi&oacute;n de la vida y creo que lo has conseguido.<\/p>\n<p>-Lo has conseguido t&uacute;: eres maravilloso. Pero no quiero que te quedes as&iacute; y, adem&aacute;s, a&uacute;n tenemos algo pendiente: quiero que me penetres.<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s segura? &iquest;Est&aacute;s completamente segura? Mira que&hellip;<\/p>\n<p>-Tengo que superarlo, Manu, y si no es contigo, no s&eacute; con qui&eacute;n podr&aacute; ser.<\/p>\n<p>-Adelante, pues&hellip;<\/p>\n<p>La dej&eacute; descansar un rato, ya no ten&iacute;a importancia, con el orgasmo que hab&iacute;a tenido, seguro que ya hab&iacute;a resuelto, ni fase de meseta ni leches. Cuando la vi relajada, ataqu&eacute; de nuevo, con besos, caricias en los pechos, en el vientre, en el culo, y de nuevo volv&iacute; al co&ntilde;o y a la vulva, para ver si me repel&iacute;a o me aceptaba. Vi que no hab&iacute;a problema, de modo que la acarici&eacute; para excitarla m&aacute;s y en un determinado momento, ella misma me lo pidi&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&Eacute;ntrame! &iexcl;F&oacute;llame, cari&ntilde;o! Que no aguanto m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Me coloqu&eacute; sobre ella alz&aacute;ndome inclinado sobre los brazos, coloqu&eacute; mi pubis sobre el suyo y mi polla busc&oacute; su vagina. La encontr&eacute; f&aacute;cilmente, porque la ten&iacute;a muy abierta y ancha -cosa rara para una mujer que no hab&iacute;a parido y ni siquiera hab&iacute;a follado-y la penetr&eacute; despacio, suavemente, disfrutando el momento pero, sobre todo procurando que, en la medida de lo posible, ella lo disfrutara tambi&eacute;n. Y s&iacute;: bombe&eacute; suavemente, aunque esta vez no gem&iacute;a, parecida muy concentrada en sentir, lo que no s&eacute; es si esperaba sentir dolor o placer, pero no daba muestras de rechazo ni de dolor alguno, as&iacute; que continu&eacute;. Poco a poco fui incrementando la cadencia, ella parec&iacute;a muy concentrada, con los ojos cerrados y muy apretados, los labios fruncidos, y en un momento dado, comenz&oacute; a gemir y a enrojecer. Entonces aument&eacute; la cadencia del mete-saca y, adem&aacute;s, apur&eacute; m&aacute;s el recorrido de mi polla dentro de su vagina, hasta casi sacarla para despu&eacute;s met&eacute;rsela a fondo en cada bombeo. En un momento dado, not&eacute; una vibraci&oacute;n en su pubis, intensamente transmitida al m&iacute;o, y vi que ella abr&iacute;a la boca y lanzaba un gemido enorme. Fue una sensaci&oacute;n tan estupenda, tambi&eacute;n por mi parte, que dej&eacute; de contenerme y me corr&iacute; dentro de ella, experimentando un gran placer.<\/p>\n<p>Ca&iacute; de bruces sobre la cama y unos minutos despu&eacute;s not&eacute; c&oacute;mo ella me acariciaba el culo y me besaba la nuca muy amorosamente.<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s vivo, muchacho?<\/p>\n<p>-Mmmmm, yo s&iacute;. &iquest;Y t&uacute;? &iquest;Qu&eacute; tal est&aacute;s?<\/p>\n<p>-Yo estoy todav&iacute;a levitando. Manu, lo que has hecho hoy es muy grande, muy grande para m&iacute;.<\/p>\n<p>-No, la que ha hecho hoy algo muy grande has sido t&uacute;. Empezaste a hacerlo t&uacute; sola esta noche y lo has completado ahora, durante la ma&ntilde;ana. Eres un pedazo de mujer como la copa de un pino. Has superado un trauma bestial que muy pocas pueden quitarse de encima.<\/p>\n<p>-Porque pocas tienen un Manu, el compa&ntilde;ero m&aacute;s maravilloso que una pueda meter en su cama.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a echamos un par de polvos m&aacute;s, muy despacito, tranquilos, jugando, bes&aacute;ndonos; le ense&ntilde;&eacute; algunas caricias y algunos trucos y casi consegu&iacute; que besara correctamente. Le quedaba a&uacute;n mucho recorrido y a&uacute;n hab&iacute;a muchos prejuicios que quitar de en medio (felaciones, posturas y dem&aacute;s) pero ya estaba bien encarrilada.<\/p>\n<p>-Manu, ahora no puedes dejarme. Tienes que acabar de ense&ntilde;&aacute;rmelo todo, que pueda meterme en la cama con cualquier hombre y no tenga que rechazar ning&uacute;n tipo de caricia. Si quieres, le pido permiso a Alicia.<\/p>\n<p>Me re&iacute; ante la idea.<\/p>\n<p>_______________<\/p>\n<p>Cuando volv&iacute; a casa llam&eacute; a Alicia y casi no me dej&oacute; hablar:<\/p>\n<p>-&iexcl;Caramba, el gran follador! &iexcl;Anda que menudo trabajo has hecho hoy!<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute;? &iexcl;C&oacute;mo! Pero&hellip; &iquest;c&oacute;mo lo sabes?<\/p>\n<p>-Pues porque me ha llamado Marisa y me lo ha explicado todo. Chico, yo ya s&eacute; que eres bueno en la cama, pero si la oyes hablar a ella, da la impresi&oacute;n de que se ha acostado con el mism&iacute;simo Superm&aacute;n.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; de piedra. No sab&iacute;a c&oacute;mo interpretar el hecho de que ambas se comunicaran y se transmitieran una a otra mis habilidades (&iexcl;o mis debilidades!) sexuales. En fin, yo ya hab&iacute;a cumplido y el ejercicio ya se estaba complicando excesivamente.<\/p>\n<p>Continuar&aacute; en:<\/p>\n<p>&ldquo;Pigmali&oacute;n para Marisa (tercera parte): Secundaria&rdquo;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cap&iacute;tulo anterior: &ldquo;Pigmali&oacute;n para Marisa (primera parte): Preescolar&rdquo; Al d&iacute;a siguiente, muy temprano por la ma&ntilde;ana, Marisa me llam&oacute;. Reconoc&iacute; su voz en el acto y tem&iacute; una bronca de campeonato. Pero no&hellip; -He pasado toda la noche llorando. 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