{"id":43171,"date":"2023-09-16T05:28:52","date_gmt":"2023-09-16T05:28:52","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-09-16T05:28:52","modified_gmt":"2023-09-16T05:28:52","slug":"mi-primera-infidelidad-con-la-negra-mas-hermosa-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-primera-infidelidad-con-la-negra-mas-hermosa-del-mundo\/","title":{"rendered":"Mi primera infidelidad con la negra m\u00e1s hermosa del mundo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43171\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Fui un esposo fiel por diez a&ntilde;os. Si es que se le puede llamar fidelidad a la forma tan reprimida en la que viv&iacute; todo ese tiempo. Orgasmos ins&iacute;pidos, masturbaci&oacute;n en la oficina, fetiche de senos hasta durmiendo, en fin, diez a&ntilde;os sin saber lo que era un cuerpo de mujer, y sin conocer el m&iacute;o. Tres d&eacute;cadas de mi vida sin saber lo que era el sexo real.<\/p>\n<p>Dayl&eacute;n se apareci&oacute;, seg&uacute;n ella, porque le llam&oacute; la atenci&oacute;n mi anuncio y quiso lanzarse al morbo del sexo con un desconocido. Pero esa no era la verdad. Lo cierto es que los dos, muy a nuestro pesar, nos dimos cuenta de que &eacute;ramos hipersexuales. Pero eso fue mucho despu&eacute;s. Ella se auto reconoci&oacute; con senos grandes, tal y como yo lo ped&iacute;a en el anuncio y por ah&iacute; empez&oacute; todo.<\/p>\n<p>Era negra como el carb&oacute;n, con una mirada capaz de todo, en&eacute;rgica, voraz, con ganas de devorar hombres pero indecisa sobre como empezar a hacerlo. Cumplimos el protocolo de una cita formal pero a la segunda fuimos directo al grano, o mejor dicho, a la cama.<\/p>\n<p>Yo buscaba las tetas grandes que siempre quise, pero me encontr&eacute; con otras cosas que abusaron de mis erecciones. Unas caderas muy anchas, que facilitaban unos orgasmos f&aacute;ciles detr&aacute;s de otros pero infinitos, una lubricaci&oacute;n excesiva a solo tiro de vista, un olor a hembra negra que me hipnotizaba hasta un metro de distancia, y una entrega total en la cama. Ella lo quer&iacute;a todo y era capaz de darlo todo. Para colmo las tetas no se quedaban atr&aacute;s y aunque ligeramente ca&iacute;das ten&iacute;an una forma natural y una consistencia deliciosa de las que me aferr&eacute; todo el tiempo.<\/p>\n<p>Siempre he sido un hombre friolento. Quiz&aacute;s por eso el calor de una negra con tanta energ&iacute;a me marc&oacute; para toda la vida. Friolento y muy blanco. As&iacute; me lanzaron a este mundo. A ese calor que reci&eacute;n descubr&iacute;a se uni&oacute; la fuerza deportiva de Dayl&eacute;n, capaz de masturbarme y ejercer un control absoluto al agarrarme el pene, o mover su cuerpo violentamente sin parar para darle a su anch&iacute;sima vagina el d&eacute;ficit que ella ten&iacute;a &#8211; al igual que yo &#8211; por tantos a&ntilde;os. Todo eso a pesar de tener diez menos que yo.<\/p>\n<p>Mi primera eyaculaci&oacute;n con ella fue mi constataci&oacute;n de que me hab&iacute;a encontrado justo lo que hab&iacute;a so&ntilde;ado toda la vida desde que me empec&eacute; a masturbar con nueve a&ntilde;os &#8211; justo dos antes de soltar mi primera gotita de semen-. Ella no pod&iacute;a creer que desde mi delgado cuerpo, en un combate tan asim&eacute;trico, pudiera salir tanta producci&oacute;n de esperma; menos desde un hombre que hab&iacute;a pasado la mitad de su cuarta d&eacute;cada. Yo no terminaba de eyacular en su vientre y sus ojos se mov&iacute;an entre los m&iacute;os y mi glande, como quien no entiende lo que est&aacute; pasando, pero sin saber como disfrutarlo a plenitud.<\/p>\n<p>&quot;A mi nunca me hab&iacute;an acariciado as&iacute;&quot;, me dijo despu&eacute;s del primer combate. &quot;Esto tenemos que repetirlo. Yo quiero ese cuerpecito para mi dos o tres veces por semana&quot; Despu&eacute;s de quince d&iacute;as ya est&aacute;bamos tocando el cielo. Todo eso sin abandonar aun el cond&oacute;n. Aquello solo fue una introducci&oacute;n. Aun as&iacute;, no se me olvidan, durante esta etapa inicial, los pormenores de una ocasi&oacute;n en la que en pleno parque habanero, de noche, pero no tan tarde, me dio la mamada m&aacute;s salvaje que he recibido jam&aacute;s. Fue as&iacute; como me enamor&eacute; de ella. Digo, como nos enamoramos. Ten&iacute;amos tanta necesidad de dar, tanto d&eacute;ficit acumulado, que reconocimos mutuamente en la entrega del otro, justo lo que est&aacute;bamos buscando sin saberlo. Porque hasta ahora solo he hablado de su entrega. Ya tendr&eacute; tiempo de hablar sobre la m&iacute;a, en otros t&eacute;rminos m&aacute;s carnales, porque aquel big bang sexual, tuvo varias etapas evolutivas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Fui un esposo fiel por diez a&ntilde;os. Si es que se le puede llamar fidelidad a la forma tan reprimida en la que viv&iacute; todo ese tiempo. Orgasmos ins&iacute;pidos, masturbaci&oacute;n en la oficina, fetiche de senos hasta durmiendo, en fin, diez a&ntilde;os sin saber lo que era un cuerpo de mujer, y sin conocer [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26474,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43171","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43171","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26474"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43171"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43171\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}