{"id":43250,"date":"2023-09-24T22:00:00","date_gmt":"2023-09-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-09-24T22:00:00","modified_gmt":"2023-09-24T22:00:00","slug":"los-secretos-de-mi-nueva-vecina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/los-secretos-de-mi-nueva-vecina\/","title":{"rendered":"Los secretos de mi nueva vecina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43250\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La historia que les voy a contar sucedi&oacute; hace algunos meses; la realidad es que lo impactante de esta experiencia me hizo olvidar el tiempo exacto desde que comenz&oacute; esta hermosa locura.<\/p>\n<p>Mi nombre es Facundo, tengo 25 a&ntilde;os y vivo en una ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires, Argentina. En mi casa solo vivimos mi madre y yo. Hace poco m&aacute;s de 3 a&ntilde;os, Claudia, mi madre y Ernesto, mi padre, se divorciaron en muy buenos t&eacute;rminos. Durante la separaci&oacute;n ambos acordaron que yo me quedara con mi madre, como suele pasar en la mayor&iacute;a de los casos de divorcio, mientras mi padre se comprometi&oacute; a hacerse cargo de la mitad de mis gastos mientras viva en la casa de mi madre.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as transcurr&iacute;an con la normalidad t&iacute;pica de una familia separada; la cotidianeidad se mantuvo igual que cuando mi padre viv&iacute;a con nosotros, con la &uacute;nica diferencia que ya no me despertaba con las fuertes discusiones que llegaban desde el living de casa. Ese era el contexto en el que comenz&oacute; esta rara y excitante historia.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a comenzado mis vacaciones luego de un extenuante ciclo lectivo en la universidad; era mi &uacute;ltimo a&ntilde;o antes de obtener mi t&iacute;tulo de programador, y las clases y ex&aacute;menes eran realmente agotadores, por lo que esper&eacute; con ans&iacute;as mis merecidos dos meses de descanso.<\/p>\n<p>Ese s&aacute;bado me hab&iacute;a decidido a dormir hasta tarde, ya que durante todo el a&ntilde;o de estudios hab&iacute;a madrugado casi todos los d&iacute;as para ir a clases o para estudiar. Mis planes de disfrutar de m&aacute;s de ocho horas de sue&ntilde;o se vieron truncados por ruidos muy fuertes que ven&iacute;an de la calle y de la casa de al lado; la pared de mi dormitorio era la divisi&oacute;n entre nuestra casa y una hermosa propiedad abandonada hac&iacute;a varios meses por los inquilinos anteriores. A las 9 de la ma&ntilde;ana ya me encontraba despierto y ofuscado por no poder dormir todo lo que me hubiese gustado. Me asom&eacute; por la ventana de mi habitaci&oacute;n y descubr&iacute; que un enorme cami&oacute;n de mudanzas estaba estacionado en la casa de al lado descargando muebles y cajas etiquetadas.<\/p>\n<p>Ya resignado por no poder volver a dormir y muy somnoliento, me levant&eacute;, me vest&iacute; de entrecasa y camin&eacute; hacia la cocina. Como era costumbre, mi madre ya estaba despierta desayunando y leyendo las noticias en su celular.<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a hijo. Te despert&oacute; el ruido de la casa de al lado, &iquest;no? &#8211; pregunt&oacute; ella con una taza grande de caf&eacute; en una mano y su tel&eacute;fono en la otra.<\/p>\n<p>&#8211; Si ma, &iquest;No ten&iacute;an otro d&iacute;a para mudarse? &#8211; pregunt&eacute; ir&oacute;nicamente y con cara de dormido.<\/p>\n<p>&#8211; Y bueno Facu. Ma&ntilde;ana ya no creo que hagan m&aacute;s ruido y vas a poder dormir todo lo que quieras.<\/p>\n<p>Asent&iacute; sin poder quitar el enojo de mi rostro y me sent&eacute; en la mesa de la cocina mientras mi madre me serv&iacute;a una taza grande de caf&eacute; y unas tostadas. Ella mir&oacute; su reloj, guard&oacute; su celular en su bolso y tom&oacute; sus llaves.<\/p>\n<p>&#8211; Me voy que llego tarde al trabajo Facu. En la heladera ten&eacute;s el almuerzo. Hoy no vuelvo muy tarde.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno ma. &iquest;Tenes idea de quien se muda al lado?<\/p>\n<p>&#8211; Ni idea hijo, pero espero que sean vecinos m&aacute;s simp&aacute;ticos que los anteriores. &#8211; dijo ella recordando que la familia que viv&iacute;a en la casa de al lado rara vez nos saludaban al verlos.<\/p>\n<p>&#8211; Ojal&aacute; ma. Yo me voy a acostar otro rato a ver si puedo dormir &ndash; le dije mientras me besaba la frente y cruzaba la puerta de entrada.<\/p>\n<p>Termin&eacute; mi taza de caf&eacute; y volv&iacute; a mi habitaci&oacute;n a acostarme para intentar dormirme, sin &eacute;xito. No pasaron ni cinco minutos de la despedida con mi madre, cuando el timbre son&oacute;. Lanc&eacute; un improperio al aire y me asom&eacute; por la ventana para ver quien hab&iacute;a interrumpido mi descanso: era una mujer de estatura baja, de unos 50 a&ntilde;os con el pelo de un color rojizo intenso. Tambi&eacute;n not&eacute; que el cami&oacute;n de mudanzas se hab&iacute;a ido de la casa de al lado.<\/p>\n<p>Me puse las pantuflas y me dirig&iacute; hacia la puerta del frente mientras me refregaba la cara para quitarme un poco la cara de dormido. Abr&iacute; la puerta y la mujer hizo una leve sonrisa al descubrir que hab&iacute;a alguien en la casa. Ten&iacute;a una cara muy simp&aacute;tica; su sonrisa parec&iacute;a genuina y me recordaba mucho a mi t&iacute;a Gladis; la hermana de mam&aacute;. Al igual que mi t&iacute;a, la mujer med&iacute;a poco m&aacute;s de 1.60; me di cuenta porque, con su escasa altura, su cabeza llegaba a la altura de mi pecho. Vest&iacute;a una remera negra al cuerpo y una calza de gimnasia del mismo color haciendo juego con unas zapatillas deportivas. Siempre fui muy observador y, al prestarle atenci&oacute;n al rostro de esa mujer, me di cuenta de que hab&iacute;a retocado su maquillaje en los &uacute;ltimos minutos; sus ojos de forma almendrada y color verde oscuro se mostraban perfectamente delineados tras unos lentes con el marzo rojizo como su cabello, y su boca estaba pintada con un labial del mismo color. Las primeras marcas de la edad ya se hac&iacute;an presentes en su rostro, pero sin quitarle atractivo a la armon&iacute;a de su rostro. Su nariz delgada, casi perfecta, sosten&iacute;a el marco de sus lentes y sobre su labio superior un lunar perfectamente ubicado decoraba el espacio entre su nariz y su boca.<\/p>\n<p>Su cuerpo era el t&iacute;pico de una mujer de unos 50 a&ntilde;os com&uacute;n y corriente. A pesar de tener una estatura relativamente baja, parec&iacute;a una mujer que intentaba cuidarse f&iacute;sicamente, pero consciente de que contra la edad es muy dif&iacute;cil luchar por mucho que se entrene. Su calza deportiva negra dejaba ver en sus piernas que esa mujer entrenaba peri&oacute;dicamente; adem&aacute;s si cintura conservaba la forma de alguien que se preocupa por mantenerse en forma. En ese momento, no me pareci&oacute; correcto bajar demasiado la mirada, pero en un breve destello pude ver que el atributo m&aacute;s atractivo de su cuerpo eran sus pechos; la remera deportiva estaba bastante ajustada, por lo que not&eacute; que un top deportivo manten&iacute;a firme su busto de considerable tama&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Hola querido, perd&oacute;n que te molest&eacute; tan temprano un s&aacute;bado &#8211; saludo ella muy cordialmente &ndash; Vi que sali&oacute; una mujer hace un ratito y no sab&iacute;a si hab&iacute;a alguien en casa. Soy M&oacute;nica y me acabo de mudar ac&aacute; al lado.<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a, &iquest;C&oacute;mo le va? Me llamo Facundo, un gusto conocerla &#8211; salud&eacute; de la forma m&aacute;s cordial posible.<\/p>\n<p>&#8211; Bien Facundo, pero no me trates de usted que no soy tan vieja &ndash; brome&oacute; ella para romper el hielo &#8211; perd&oacute;n si te despert&oacute; el ruido de la mudanza. &#8211; se disculp&oacute; como si hubiese le&iacute;do el malestar en mi rostro.<\/p>\n<p>&#8211; No hay problema; ya estaba despierto &#8211; ment&iacute; para no generar rispideces con la nueva vecina. &iquest;La puedo ayudar en algo? &#8211; pregunt&eacute; con intenciones de ser cordial, pero esperando que la respuesta fuese &ldquo;no&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; Por el momento quer&iacute;a saber d&oacute;nde hay un supermercado en el barrio. La verdad es que no conozco nada la zona. &#8211; dijo casi con verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>&#8211; Si, hay uno ac&aacute; a la vuelta; de esa esquina doble media cuadra a la derecha &ndash; le dije se&ntilde;alando la debida intersecci&oacute;n de calles.<\/p>\n<p>&#8211; Muchas gracias, Facundo. Sos muy amable. Y perd&oacute;n por ser tan metida, pero la se&ntilde;ora que se fue hace unos minutos &iquest;es tu mam&aacute;? &#8211; pregunt&oacute; ella mientras mostraba su sonrisa perfecta tras el rojo intenso de sus labios.<\/p>\n<p>&#8211; Si, es mi mam&aacute;, se llama Claudia. Trabaja los s&aacute;bados hasta las 3 de la tarde. Si quiere&#8230; perd&oacute;n. Si quer&eacute;s pasar despu&eacute;s de esa hora, la encontr&aacute;s en casa.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ay! Gracias coraz&oacute;n. Sos un divino. M&aacute;s tarde paso as&iacute; la conozco a ella tambi&eacute;n. Gracias por todo y seguro nos volvemos a cruzar pronto. &#8211; se despidi&oacute; y antes de irse me dio un beso en el cachete en el que pude sentir una exquisita fragancia de perfume importado.<\/p>\n<p>&#8211; De nada M&oacute;nica. Y cualquier cosa que necesite me avisa. &#8211; esas palabras iban a ser el detonante de varios favores. Al escuchar mi frase de cordialidad, ella sonri&oacute;, pero esta vez levantando solo un costado de su labio.<\/p>\n<p>Continu&eacute; mi ma&ntilde;ana aprovechando para reposar en el c&oacute;modo sill&oacute;n del living. Cerca de la una de la tarde, almorc&eacute; lo que mam&aacute; me hab&iacute;a dejado en la heladera y, con el est&oacute;mago lleno, me acost&eacute; en mi cama. No s&eacute; cu&aacute;ndo me dorm&iacute;, pero lo cierto es que me despert&eacute; poco antes de las cinco de la tarde con una charla de fondo que ven&iacute;a desde el living de casa. Mientras volv&iacute;a de la profunda siesta, agudic&eacute; el o&iacute;do y me di cuenta de que la nueva vecina hab&iacute;a cumplido con la visita para conocer a mi madre; se las escuchaba a ambas de fondo conversando.<\/p>\n<p>Me vest&iacute; con la misma muda de ropa de entrecasa, fui al ba&ntilde;o a orinar y a lavarme la cara. Al entrar en el living, vi a mi madre y a M&oacute;nica, cada una con una taza de caf&eacute; en la mano. Ambas advirtieron mi entrada y la nueva vecina se levant&oacute; apurada a saludarme y a darme otro beso en la mejilla, nuevamente impregnada de esa exquisita fragancia.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Facu, que linda siesta dormiste. Me dijo M&oacute;nica que ya se conocen &ndash; dijo mi madre mientras M&oacute;nica se volv&iacute;a a sentar en su lugar.<\/p>\n<p>&#8211; Si ma, vino hoy despu&eacute;s de que te fueras al trabajo. &iquest;C&oacute;mo le va M&oacute;nica? &#8211; salude a&uacute;n con cara de dormido y mi voz algo ronca.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ay querido! Dej&aacute; de tratarme de usted, por favor &#8211; volvi&oacute; a solicitar ella en modo de chiste.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, por lo menos puedo decir que mi hijo est&aacute; bien educado &ndash; dijo mi madre siguiendo en la t&oacute;nica graciosa.<\/p>\n<p>&#8211; Se nota Claudia. Y adem&aacute;s de ser muy educado, tambi&eacute;n es muy buenmozo; me hace acordar tanto a mi exmarido cuando era joven. &#8211; dijo M&oacute;nica con cierta melancol&iacute;a en la voz, pero recorri&eacute;ndome con su mirada de pies a cabeza.<\/p>\n<p>Mi madre, con su excesiva necesidad de saber todo, le pregunt&oacute; a la nueva vecina sobre su ex marido mientras yo segu&iacute;a parado frente a ellas sin saber que hacer. M&oacute;nica cont&oacute; que su ex esposo la hab&iacute;a dejado por otra mujer hac&iacute;a ya muchos a&ntilde;os, y que no solamente hab&iacute;a soportado el dolor del abandono, sino que meses m&aacute;s tarde, tanto el c&oacute;mo su nueva novia, hab&iacute;an fallecido tr&aacute;gicamente en un accidente.<\/p>\n<p>Se notaba que M&oacute;nica hab&iacute;a superado ambas tragedias, ya que lo contaba con mucha soltura y nivel de detalle. Alguien que a&uacute;n se encuentra afligido por semejantes traumas, hubiese explotado en llanto al contar la historia tal cual como la cont&oacute; nuestra nueva vecina.<\/p>\n<p>Sin darme cuenta, me hab&iacute;a sentado en otro sill&oacute;n del living a escuchar atentamente la historia de M&oacute;nica. Mam&aacute; y yo est&aacute;bamos perplejos de escuchar semejantes tragedias en tan poco tiempo. Durante la charla, not&eacute; que a mam&aacute; ya le ca&iacute;a bien la nueva vecina; se nota cuando mi madre est&aacute; c&oacute;moda con cierta compa&ntilde;&iacute;a y daba todas las se&ntilde;ales que estaba disfrutando la charla con su nueva amiga.<\/p>\n<p>Luego de terminar de contar un breve relato sobre su vida, M&oacute;nica mir&oacute; su reloj.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Dios m&iacute;o! Que tarde se hizo. Ya son las 6 de la tarde y tengo miles de cajas para desembalar.<\/p>\n<p>&#8211; Si necesitas algo de ayuda av&iacute;same Moni. Ma&ntilde;ana tengo todo el d&iacute;a libre &ndash; dijo mi mam&aacute; confirmando que la nueva vecina era de su agrado.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ay! Obvio Clau. Si no te molesta, te espero ma&ntilde;ana a la hora que quieras &#8211; acept&oacute; M&oacute;nica, muy contenta por el ofrecimiento de mam&aacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Genial, ma&ntilde;ana alrededor de las 10 voy a tu casa, te ayudo y seguimos la charla &ndash; respondi&oacute; mam&aacute; emocionada.<\/p>\n<p>M&oacute;nica se fue tras darnos un saludo muy c&aacute;lido a ambos y yo respir&eacute; luego de que mam&aacute; no me haya ofrecido tambi&eacute;n a mi como parte de la ayuda. Al cerrarse la puerta, mam&aacute; me mir&oacute; y sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Al fin una vecina simp&aacute;tica y buena onda. &#8211; dijo mam&aacute; casi emocionada.<\/p>\n<p>&#8211; Si, parece ser copada &ndash; le dije &ndash; y que historia de mierda la del marido y la novia.<\/p>\n<p>&#8211; Ay, s&iacute;. Pero se nota que lo tiene superado. Ma&ntilde;ana ya voy a conocer m&aacute;s detalles &#8211; expres&oacute; mi mam&aacute; dejando a la vista su pasi&oacute;n por el chisme.<\/p>\n<p>Ese s&aacute;bado termin&oacute; como uno m&aacute;s. Mam&aacute; hizo una rica cena para dos y, despu&eacute;s de comer, me qued&eacute; hasta muy tarde jugando en l&iacute;nea en mi computadora. Me dorm&iacute; cerca de las 4 de la ma&ntilde;ana, decidido a dormir todo lo que quisiera al d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>Mir&eacute; la pantalla de mi celular a&uacute;n dormido despu&eacute;s de un sue&ntilde;o muy profundo y v&iacute; que ya eran las 12 del mediod&iacute;a. Al levantarme, me di cuenta de que la casa estaba sola; mam&aacute; se hab&iacute;a ido a la hora pactada a ayudar a M&oacute;nica con la mudanza. Eran las 3 de la tarde cuando mam&aacute; cruz&oacute; la puerta con su ropa toda sucia despu&eacute;s de haber trabajado varias horas con su amiga. Yo estaba tirado en el sill&oacute;n leyendo un libro.<\/p>\n<p>&#8211; Ay Facu! No sabes la cantidad de ropa que tiene esa mujer. &#8211; se quej&oacute; mam&aacute; exhausta mientras se desplomaba en el sill&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;En serio? Debe ser una acumuladora &ndash; dije, sin sacar la vista de mi libro.<\/p>\n<p>&#8211; No, es vendedora de ropa; en realidad de lencer&iacute;a y ropa interior. Tiene cajas y cajas de ropa para vender. Estuvimos toda la ma&ntilde;ana desembalando ropa y no llegamos ni a la mitad. &#8211; explic&oacute; mam&aacute; mientras se ataba el pelo &ndash; por lo menos tuve mi recompensa.<\/p>\n<p>Ella me mostr&oacute; una hermosa bolsa de cart&oacute;n color violeta con una marca impresa. Mam&aacute; sac&oacute; el contenido de la bolsa y me mostr&oacute; varias prendas de lencer&iacute;a muy fina que M&oacute;nica le hab&iacute;a regalado como agradecimiento. No ten&iacute;a ni idea cual era el estilo de ropa interior que usaba mi madre, pero, a primera vista, esas prendas eran demasiado atrevidas para que las use mi mam&aacute;; encajes, hilos muy finos, colores llamativos, y hasta la forma de esas prendas eran m&aacute;s de una s&uacute;per modelo que de mi madre. No dije nada al respecto, solo mir&eacute; y asent&iacute; a modo de aprobaci&oacute;n mientras observaba las prendas sin mostrar inter&eacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Y adem&aacute;s tambi&eacute;n vende ropa interior de hombre Facu. M&oacute;nica tiene un par de arreglos que hacer en la casa, son pavadas, cambiar algunos focos y colgar algunos cuadros &ndash; dijo mi madre esperando que yo me ofrezca a hacer esos trabajos.<\/p>\n<p>&#8211; Le dijiste que yo los iba a hacer, &iquest;no? &#8211; pregunt&eacute; conociendo la respuesta.<\/p>\n<p>&#8211; Ay, si hijo. Perd&oacute;n. Ya s&eacute; que no debo prometer cosas por los dem&aacute;s, pero Moni me cae bien y me da l&aacute;stima despu&eacute;s de todo lo que le pas&oacute;. Adem&aacute;s, son dos pavadas; no te va a llevar m&aacute;s de media hora. &#8211; ella casi me suplic&oacute; que vaya a ayudar a la nueva vecina. Sab&iacute;a lo importante que era para mam&aacute; hacer nuevas amigas, as&iacute; que acced&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien ma. Ma&ntilde;ana cuando me levanto voy. &#8211; dije resoplando y de mala manera.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias Facu, sos el mejor. Seguro que te regala algunos b&oacute;xers nuevos, con tanta falta que te hacen. &#8211; dijo mam&aacute; con su voz cargada de alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Sin saber aun lo que me esperaba en la casa de M&oacute;nica, esa noche no pude parar de pensar en ella. Los cortos encuentros que hab&iacute;a tenido hab&iacute;an despertado en m&iacute; la sensaci&oacute;n de que esa mujer ten&iacute;a alg&uacute;n secreto. No hab&iacute;a motivos para pensar en algo malo sobre ella, pero hab&iacute;a algo en su mirada y en su voz que no encajaban con el perfil de una mujer sola que se dedica a vender ropa. Esa noche dorm&iacute; profundamente y no s&eacute; si fue la ansiedad o qu&eacute;, pero a la ma&ntilde;ana siguiente, me despert&eacute; sin ninguna alarma poco antes de las 9 am.<\/p>\n<p>Ya era lunes, por lo que mi madre ya se hab&iacute;a ido a trabajar temprano. Tom&eacute; un desayuno r&aacute;pido de caf&eacute; y tostadas, y fui a mi habitaci&oacute;n a vestirme con ropa c&oacute;moda para ir a lo de M&oacute;nica a realizar los trabajos que mam&aacute; le hab&iacute;a prometido. Ese d&iacute;a hac&iacute;a unos grados de temperatura m&aacute;s de lo habitual, por lo que decid&iacute; ponerme una bermuda de jean, una remera de gimnasia y zapatillas deportivas. Tom&eacute; mi celular y mis llaves y me dirig&iacute; a la casa de al lado. Nunca hab&iacute;a entrado a la casa vecina, por lo que sent&iacute;a mucha curiosidad por saber c&oacute;mo era por dentro.<\/p>\n<p>Al llegar a la entrada, apret&eacute; el bot&oacute;n del timbre y una estrepitosa campana son&oacute; del otro lado. A los pocos segundos, escuch&eacute; como giraba la llave del lado de adentro. Se notaba que M&oacute;nica tambi&eacute;n hab&iacute;a decidido vestirse para no sufrir demasiado el calor; vest&iacute;a una larga bata por debajo de las rodillas de sat&iacute;n color rojo oscuro y en los pies unas sandalias color piel. La delgada tela de su bata dejaba notar mucho m&aacute;s la grandeza de sus tetas; el sat&iacute;n tomaba la forma de sus dos enormes globos haciendo muy dif&iacute;cil mirarla directamente a los ojos; hice todo mi esfuerzo por no bajar la mirada.<\/p>\n<p>Me sorprendi&oacute; verla con un estilo tan diferente al que ten&iacute;a cuando nos hab&iacute;amos conocido el d&iacute;a anterior. Lo que no hab&iacute;a cambiado era la perfecci&oacute;n de su maquillaje en su rostro y de su peinado; su cabellera rojiza con bucles reflejaba la luz del sol de una forma casi hipnotizante.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Facu! Gracias por venir. Yo le dije a tu mam&aacute; que no te quer&iacute;a molestar en tus vacaciones, pero ella insisti&oacute; en que no ten&iacute;as problema &#8211; salud&oacute; ella, euf&oacute;rica y disculp&aacute;ndose r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>&#8211; No es molestia M&oacute;nica. Igual me iba a aburrir estando s&oacute;lo en casa todo el d&iacute;a &#8211; dije para que no se sienta una molestia y esforz&aacute;ndome para no bajar la mirada por debajo de su cuello.<\/p>\n<p>&#8211; Pas&aacute; querido. Ven&iacute; que te muestro los arreglitos que me quedan por hacer. Es una casa enorme para m&iacute;, no s&eacute; c&oacute;mo voy a hacer para mantener todo esto yo sola.<\/p>\n<p>&#8211; La vecina ten&iacute;a raz&oacute;n; era una casa realmente grande y espaciosa. A&uacute;n con toda la sala de estar llena de cajas de mudanzas, sobraba mucho espacio. Varias puertas conectaban los distintos ambientes de la casa y, en el fondo, un amplio ventanal de tres puertas corredizas de vidrio daba paso a un enorme jard&iacute;n con una enorme piscina.<\/p>\n<p>Al entrar a esa casa desconocida, dos cosas llamaron mi atenci&oacute;n: la cantidad de puertas a distintas habitaciones o ambientes y, la segunda y m&aacute;s importante, la cantidad de cuadros colgados en las paredes. No menos de diez cuadros distribuidos estrat&eacute;gicamente en cada muro. Y lo m&aacute;s curioso de estos cuadros no era su cantidad, sino sus im&aacute;genes; cada una de ellas presentaba, de forma muy explicita, cuerpos desnudos. Los cuerpos variaban de cuadro a cuadro. Hab&iacute;a gente joven, adultos mayores, hombres, mujeres, delgados, con kilos extra, pero absolutamente todos desnudos. Cuerpos muy reales decoraban ese living enorme con penes, vaginas y tetas de todo tama&ntilde;o y color.<\/p>\n<p>Sobre todos los cuadros pintados por la misma artista, hab&iacute;a uno que resaltaba m&aacute;s que el resto, por su ubicaci&oacute;n, en la forma en que le daba la luz y, sobre todo, por la modelo protagonista de esa imagen; era M&oacute;nica. Infinidad de trazos representaban desnuda a la mujer que me hab&iacute;a invitado a su casa. En la pintura, M&oacute;nica estaba parada sobre un piso de madera y con un div&aacute;n rojo a su lado. En su mano derecha ten&iacute;a unos libros, en la izquierda un cigarrillo humeante. Solamente dos prendas cubr&iacute;an su cuerpo en esa obra de arte; unas botas de cuero por encima de la rodilla, muy brillosas y un par de lentes redondos muy intelectuales. Era una imagen digna de tapa de revista para hombres, pero estaba colgada en la pared mientras que, quien hab&iacute;a pintado y posado para esa imagen, estaba justo a mi lado.<\/p>\n<p>Claramente, fue demasiado el tiempo que mir&eacute; la imagen. Hab&iacute;a hecho todo mi esfuerzo por no mirar a M&oacute;nica por debajo del cuello y ahora estaba viendo sus tetas y los labios de su vagina con un nivel de detalle digno de admirar. Ella habl&oacute; detr&aacute;s de m&iacute; y me sobresalt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Antes de que preguntes, quedate tranquilo tu mam&aacute; no vio los cuadros. &#8211; dijo ri&eacute;ndose algo nerviosa.<\/p>\n<p>&#8211; Y con lo chusma que es mam&aacute; te hubiese preguntado quien es cada una de estas personas, menos &eacute;sta &#8211; dije se&ntilde;alando su figura completamente desnuda en el cuadro.<\/p>\n<p>&#8211; Mi &uacute;ltima obra fui yo misma &ndash; dijo mientras se acercaba al cuadro y recorr&iacute;a con la mirada cada trazo que ella misma hab&iacute;a hecho, como si lo volviera hacer con su dedo &ndash; me hice perfecta; cada detalle de mi cuerpo est&aacute; ah&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No sab&iacute;a que decir ante el despreocupado comentario sobre su propia desnudez. Estaba muy nervioso y con las manos muy sudadas y, aun as&iacute;, no pod&iacute;a despegar la vista de ese par de pezones rojizos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cu&aacute;l es el cuadro que m&aacute;s te gusta de todos, Facu? &#8211; pregunt&oacute; ella para cortar el inc&oacute;modo silencio.<\/p>\n<p>Recorr&iacute; las cuatro paredes r&aacute;pidamente con la vista. En su mirada me dejaba ver que conoc&iacute;a la verdadera respuesta a su pregunta. Igualmente, decid&iacute; mentir, quiz&aacute; en un intento burdo por generar inter&eacute;s en ella.<\/p>\n<p>&#8211; Aquel me encanta &ndash; dije se&ntilde;alando una pintura de una mujer algo regordeta con dos cruces de cinta negra cubriendo sus amplios pezones. Las manos de la mujer cuarentona posaban cruzadas sobre su pelvis tapando su concha. M&oacute;nica hab&iacute;a logrado que la mirada de la mujer sea extremadamente penetrante y seductora.<\/p>\n<p>&#8211; Ella es Cecilia, una de mis mejores amigas. Alg&uacute;n d&iacute;a te la voy a presentar &ndash; dijo ella mientras admiraba la imagen de su amiga.<\/p>\n<p>&#8211; Que no sea ac&aacute; porque voy a mirar m&aacute;s el cuadro que a ella &ndash; dije tratando de ponerle algo de gracia a la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Me alegro de que te guste, Facu. Pens&eacute; que ibas a salir corriendo cuando vieras lo que me gusta dibujar &ndash; dijo ella con alivio en su voz.<\/p>\n<p>&#8211; Para nada, no tengo ni idea de arte, pero son im&aacute;genes que no se ven todos los d&iacute;as ni en ning&uacute;n museo &#8211; coment&eacute; tratando de simular que la inhibici&oacute;n ante tanta desnudez no me afectaba.<\/p>\n<p>&#8211; Las exhib&iacute; en un blog, pero tuvo pocas visitas, por eso decid&iacute; que las apreciaran solamente mis invitados &ndash; dijo M&oacute;nica, con lo que pareci&oacute; una clara intenci&oacute;n de hacerme sentir su invitado.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno Moni, decime en que te puedo ayudar &ndash; dije mientras aclaraba mi voz y giraba para mirarla, esta vez sin percatarme que mi mirada bajaba inevitablemente hac&iacute;a su pecho. Ella se dio cuenta.<\/p>\n<p>&#8211; Eh, mir&aacute; Facu! &#8211; dijo ella tras una casi imperceptible sonrisa de un solo lado de sus labios &ndash; Me podr&iacute;as ayudar con muchas cosas, pero empez&aacute; cambiando los focos quemados del living si te parece. En esa caja hay un mont&oacute;n nuevos. &#8211;<\/p>\n<p>&#8211; Obvio, a tu disposici&oacute;n Moni &ndash; respond&iacute; mirando el techo y notando que hab&iacute;a m&aacute;s de diez l&aacute;mparas quemadas.<\/p>\n<p>M&oacute;nica dio media vuelta y camin&oacute; lentamente hac&iacute;a las escaleras, subi&oacute; y escuch&eacute; como una puerta se cerraba. Me dispuse a realizar la tarea que la misteriosa e interesante vecina me hab&iacute;a encomendado. Me sub&iacute; a una vieja silla y comenc&eacute; a sacar los focos quemados. Ya hab&iacute;a comenzado a colocar los nuevos, cuando la puerta que se hab&iacute;a cerrado unos minutos atr&aacute;s se volvi&oacute; a abrir. Estaba de espaldas a las escaleras con mi mirada fija en el techo, pero pod&iacute;a o&iacute;r los pasos de M&oacute;nica detr&aacute;s m&iacute;o.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quer&eacute;s un caf&eacute; Facu? &#8211; me dijo ella mientras pod&iacute;a notar su cercan&iacute;a gracias al exquisito perfume que reci&eacute;n se hab&iacute;a puesto.<\/p>\n<p>&#8211; Si Moni, gracias &ndash; le dije mientras me daba vuelta para agradecerle con una leve sonrisa. Pude notar que la bata de sat&iacute;n se hab&iacute;a ido y hab&iacute;a sido reemplazada por un jean bastante ajustado y una blusa muy escotada de color azul marino. La altura me permit&iacute;a ver con toda claridad el profundo surco entre sus tetas.<\/p>\n<p>&#8211; Ya te traigo querido &#8211; contest&oacute; ella muy amablemente mientras abr&iacute;a una de las puertas del enorme living.<\/p>\n<p>A los diez minutos, M&oacute;nica volvi&oacute; con una bandeja de madera con dos tazas grandes de caf&eacute;, dej&oacute; una de las tazas sobre la mesa y se sent&oacute; en una de las sillas del amplio comedor con una pierna cruzada sobre la otra.<\/p>\n<p>&#8211; No tengo mucha plata para pagarte Facu, pero seguro que tu mam&aacute; ya te habr&aacute; contado de mis productos. Te voy a regalar unos boxers si te gustan &ndash; mencion&oacute; ella mientras no me sacaba la mirada de encima con su taza de caf&eacute; en la mano.<\/p>\n<p>No me ten&eacute;s que pagar ni regalar nada Moni; es un favor para la nueva amiga de mam&aacute; &#8211; dije con una sonrisa extremadamente simp&aacute;tica.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ay! Sos un amor querido, igual te voy a hacer un regalo por la molestia y espero que no me lo desprecies &ndash; dijo ella, se levant&oacute; de su silla, apoy&oacute; la taza vac&iacute;a en la mesa y camin&oacute; hacia otra de las puertas &ndash; tomate el caf&eacute; mientras traigo tu regalo.<\/p>\n<p>Termin&eacute; de colocar la &uacute;ltima lampara nueva y baj&eacute; de la silla. Beb&iacute; de un sorbo la taza de caf&eacute; amargo y cuando dej&eacute; la taza, M&oacute;nica volvi&oacute; al living con tres prendas de ropa interior masculina tipo boxers.<\/p>\n<p>&#8211; Pas&aacute; al ba&ntilde;o a prob&aacute;rtelos para ver si son tu talle Facu &ndash; dijo ella me se&ntilde;al&oacute; la puerta del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>No esperaba probarme ropa interior en el ba&ntilde;o de M&oacute;nica, pero no me pareci&oacute; prudente despreciar su amabilidad. Entr&eacute; al espacioso ba&ntilde;o, me saqu&eacute; la bermuda y mi calzoncillo viejo, y me prob&eacute; una de las prendas. Me quedaba sumamente apretado; mi verga, a pesar de estar dormida, parec&iacute;a aprisionada en ese peque&ntilde;o trozo de tela negra. Me miraba en el espejo cuando unos golpes sonaron en la puerta del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo te quedan Facu, son de tu talle? &#8211; se escuch&oacute; la voz de M&oacute;nica del otro lado de la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que son de un talle m&aacute;s chico que el m&iacute;o Moni &ndash; le contest&eacute; desde el interior del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo? No te escuch&eacute; &#8211; dijo ella e, instant&aacute;neamente, gir&oacute; el picaporte para abrir la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;ESTOY DESNUDO! &#8211; grit&eacute; instintivamente, pero eso no detuvo a la vecina. Llev&eacute; mis manos a la entrepierna para intentar tapar mi desnudez.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ay, perd&oacute;n Facu! No te escuch&eacute; y pens&eacute; que estabas vestido. Igualmente, vos ya me viste desnuda en las fotos y no voy a ver nada que no haya visto antes &ndash; dijo ella bromeando mientras bajaba la mirada a mi cintura &ndash; Me imagin&eacute; que te iban a quedar chicos &#8211; agreg&oacute; ella mientras meneaba la cabeza de un lado a otro.<\/p>\n<p>&#8211; Si Moni, me aprietan mucho &ndash; le dije sacando las manos para que vea la presi&oacute;n de la tela sobre mi pene dormido.<\/p>\n<p>&#8211; Es que no me imagin&eacute; que venias tan cargadito, ja ja. &#8211; brome&oacute; sin sacar la mirada de mi bulto.<\/p>\n<p>Mi reacci&oacute;n fue ponerme todo colorado, pero en ese instante me di cuenta de que la equivocaci&oacute;n del talle de la ropa interior hab&iacute;a sido a prop&oacute;sito, al igual que no haberme escuchado del otro lado de la puerta. M&oacute;nica avanz&oacute; dos pasos y qued&oacute; frente a mi sin quitar la mirada de mi entrepierna, que parec&iacute;a ir creciendo poco a poco. Ella levant&oacute; su mano derecha y comenz&oacute; a mi verga endurecidapor encima del b&oacute;xer, al mismo tiempo que esperaba ver mi reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; No le vas a contar a tu mam&aacute; que te estuviste probando los boxers, &iquest;no? &#8211; susurr&oacute; ella mientras iba ejerciendo m&aacute;s presi&oacute;n sobre la dureza de mi pene.<\/p>\n<p>&#8211; Yo creo que no Moni, se enojar&iacute;a mucho con los dos &ndash; le contest&eacute; mientras pod&iacute;a observar como el deseo iba aumentando en su mirada.<\/p>\n<p>&#8211; Coincido, adem&aacute;s tengo muchos trabajitos m&aacute;s para encargarte si no te molesta &ndash; dijo ella y comenz&oacute; a bajar el apretado calzoncillo, dejando mis 18 cm de carne endurecida frente a ella.<\/p>\n<p>M&oacute;nica qued&oacute; deleitada con mi falo erecto frente a sus ojos y, sin titubear, lo meti&oacute; entero en su boca mientras me masajeaba los huevos con su mano derecha. La saliva caliente me envolv&iacute;a la pija generando una sensaci&oacute;n maravillosa. Sus labios sub&iacute;an y bajaban ejerciendo la presi&oacute;n justa mientras su lengua masajeaba mi glande.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a pasado menos de un minuto de esa hermosa mamada cuando el timbre de la casa son&oacute;. M&oacute;nica se exalt&oacute;, me mir&oacute; fijo a los ojos y habl&oacute; con terror en su rostro.<\/p>\n<p>&#8211; No esperaba a nadie &ndash; dijo ella con voz acongojada. Yo solo pude atinar a levantar los hombros como respuesta y comenc&eacute; a vestirme r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>M&oacute;nica fue hasta la puerta y grit&oacute; en voz alta para saber qui&eacute;n era la visita inesperada. La voz de mam&aacute; se escuch&oacute; claramente del otro lado de la puerta de calle y un frio me recorri&oacute; toda la espalda. Por la postura de Norma, a ella le hab&iacute;a pasado lo mismo.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Norma, sal&iacute; antes de trabajar y pens&eacute; que Facu iba a estar en casa. &iquest;Sigue ac&aacute; ayud&aacute;ndote a vos?<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n<p>(Gracias a todos los lectores por tomarse el tiempo de leer mi relato. Sigo trabajando en la continuaci&oacute;n y cualquier sugerencia es bienvenida. En mi perfil tienen a disposici&oacute;n mi casilla de mail para escribirme cualquier cr&iacute;tica, halago o sugerencia que quieran. Saludos y felices fantas&iacute;as)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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