{"id":43253,"date":"2023-09-25T02:39:42","date_gmt":"2023-09-25T02:39:42","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-09-25T02:39:42","modified_gmt":"2023-09-25T02:39:42","slug":"uno-no-es-suficiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/uno-no-es-suficiente\/","title":{"rendered":"Uno no es suficiente"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43253\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi esposa y yo est&aacute;bamos viendo televisi&oacute;n, un s&aacute;bado en la tarde, relajados, sin prisa alguna ni planes a la vista en mente. La pel&iacute;cula, sin embargo, ten&iacute;a escenas de sexo que resultaron sugerentes para poner a volar la imaginaci&oacute;n y cambiar la rutina un tanto pasiva. Una cosa es la fantas&iacute;a y otra totalmente diferente la realidad. La verdad, en el matrimonio, con el paso de los a&ntilde;os, de repente, se despierta la curiosidad y los impulsos para buscar aventuras y atreverse m&aacute;s all&aacute; de lo convencional. &iquest;Por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>Pues bien, pasados los minutos, ella me sugiere que salgamos a hacer alguna cosa y que no nos quedemos en casa. Bueno, dije yo. &iquest;C&oacute;mo qu&eacute; quieres hacer? No s&eacute;, contest&oacute;. Salgamos por ah&iacute; y vamos viendo. Y, la verdad, con esa respuesta, me dio la impresi&oacute;n de que ella quer&iacute;a pegarse una revolcada sexual con alguno, si acaso se daba la oportunidad. As&iacute; que, accediendo a la petici&oacute;n, le dije, bueno, arr&eacute;glate para la ocasi&oacute;n y vamos viendo qu&eacute; hacer.<\/p>\n<p>Su arreglo personal me fue dando pistas sobre lo que realmente ten&iacute;a en mente, pero no hice comentario alguno y segu&iacute; la corriente. Su atuendo la hac&iacute;a ver muy provocativa y &ldquo;mostrona&rdquo;, como decimos por aqu&iacute;, de modo que nuestra salida de seguro ten&iacute;a un prop&oacute;sito diferente a ir a un cine, a un restaurante, a un sal&oacute;n de baile o alg&uacute;n sitio as&iacute;.<\/p>\n<p>De modo que salimos sin rumbo fijo y, por el camino, fui afinando el destino final. &iquest;Quieres que vayamos a bailar un rato? S&iacute;, respondi&oacute;, puede ser. Pero, si quieres hacer otra cosa, pues me dices. No contest&oacute;. Permaneci&oacute; en silencio, mirando afuera del veh&iacute;culo mientras avanz&aacute;bamos. Yo parec&iacute;a tener claro qu&eacute; era lo que ella quer&iacute;a y esperaba descubrir en sus reacciones si acertaba o no en mis suposiciones.<\/p>\n<p>Me fui dirigiendo a una zona de la ciudad, caracterizada por ofrecer sitios de entretenimiento para adultos, discotecas, sex shops, moteles, bares swinger y sitios de encuentro. Y, por el aspecto de su semblante, me pareci&oacute; que no me hab&iacute;a equivocado en haberme dirigido all&iacute;.<\/p>\n<p>Proced&iacute; a estacionar el veh&iacute;culo y salir a mirar por ah&iacute;, caminando por aquellas calles, a ver de qu&eacute; nos provoc&aacute;bamos. Ella pareci&oacute; estar de acuerdo, porque, sin decir nada, me sigui&oacute;. Andamos por sitios anteriormente recorridos, en otras oportunidades, y aquello pareci&oacute; entusiasmarla a&uacute;n m&aacute;s. Entonces, llegados a &ldquo;Pussycat&rdquo;, alguno de tantos lugares, no hubo duda en volver a visitar ese lugar, porque el sitio es bastante visitado por hombres que van en busca de aventuras.<\/p>\n<p>Ella, por lo que me daba cuenta, por alguna raz&oacute;n estaba &aacute;vida de retozar con alg&uacute;n macho. De seguro la tem&aacute;tica de aquellas pel&iacute;culas vistas unas horas antes hab&iacute;an despertado su energ&iacute;a sexual y quer&iacute;a, de alguna manera, desfogar sus apetitos. Y, de hecho, me preguntaba, si el tema era &uacute;nicamente sexo, &iquest;por qu&eacute; no simplemente se hab&iacute;a mostrado dispuesta conmigo y hubi&eacute;semos compartido cama un rato? Lo cierto, seg&uacute;n mis an&aacute;lisis, es que en su fantas&iacute;a yo deb&iacute;a ser espectador de sus aventuras y eso era lo que la animaba a plantearse el reto y hacer m&aacute;s atractiva la aventura.<\/p>\n<p>&iquest;Entramos a &ldquo;Pussycat&rdquo;, me pregunt&oacute;? Pues, por lo que me pareci&oacute;, te llama la atenci&oacute;n entrar&hellip; &iquest;O no? Porque hay m&aacute;s sitios por ac&aacute;. A este ya hab&iacute;amos venido alguna vez, pero si quieres vamos a conocer otros lugares. Entremos ac&aacute; primero, dijo, y despu&eacute;s vemos si hay tiempo y nos damos una vuelta por otros sitios. Mmm&hellip; pens&eacute;, satisfacer la calentura va para largo esta noche. Entonces, diciendo y haciendo, entramos al lugar.<\/p>\n<p>Como siempre, el lugar estaba en penumbras, con una luz p&uacute;rpura muy tenue y poco concurrido a la hora que llegamos. Esta como solo fue mi comentario. &iquest;Ser&aacute; que est&aacute; muy temprano? No importa, coment&oacute; ella. La gente ira llegando con el paso de las horas. Bueno, dije yo, acomod&eacute;monos y esperemos a ver qu&eacute; pasa.<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos estado en ese lugar, quiz&aacute; un a&ntilde;o atr&aacute;s. Lo llamativo del &ldquo;Pussycat&rdquo; es que est&aacute; ubicado al lado del &ldquo;Jard&iacute;n Real&rdquo;, un motel con 130 habitaciones. Es f&aacute;cil encontrar habitaci&oacute;n disponible, de modo que, si se liga a alguien en la discoteca, la aventura, sin ninguna duda, termina en el edificio contiguo. Ese era el encanto de aquel lugar, pens&eacute; yo. Al fin y al cabo, es mejor malo conocido que bueno por conocer.<\/p>\n<p>Nos acomodamos en un rinc&oacute;n y ped&iacute; unos tragos para empezamos a ambientar de lo que ser&iacute;a la velada. Inicialmente salimos a bailar los dos. Pr&aacute;cticamente &eacute;ramos los due&ntilde;os de la pista en compa&ntilde;&iacute;a de las pocas parejas que all&iacute; se encontraban. Mientras est&aacute;bamos all&iacute;, mi mujer, con recato y bastante disimulo, no dejaba de escudri&ntilde;ar hacia la barra, identificando qui&eacute;nes acud&iacute;an por all&iacute; y pudieran captar su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Habiendo estado en esa situaci&oacute;n anteriormente, las reglas del juego estaban claras. Ella, una vez encontrara alguien de su inter&eacute;s, procurar&iacute;a entrar en contacto con la persona para charlar, conocerse un poco y proponer directamente, si era el caso, las intenciones del encuentro. La condici&oacute;n para el interesado en foll&aacute;rsela, como siempre, que yo estuviese presente. No era tan complicado. El asunto es que apareciera, entre los hombres que hab&iacute;a por ah&iacute;, alguno que le disparara el apetito y se iniciaran los acercamientos.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a pasado el tiempo y, al parecer, no hab&iacute;a presa a la vista. Y, con el pretexto de ir a arreglarse un poco, ella dijo dirigirse al ba&ntilde;o. La verdad es que aprovechaba el pretexto para darse una vuelta y ver si alguien se interesaba en ella al verla deambulando sola por ah&iacute;. Y, como esa f&oacute;rmula ya hab&iacute;a funcionado antes, pues tambi&eacute;n funcion&oacute; esta vez. Al rato lleg&oacute; a la mesa acompa&ntilde;ada de un caballero. Nada especial a mi parecer, pero un macho dispuesto, al fin y al cabo. Se present&oacute; como Arturo. Se sent&oacute; un rato a conversar con nosotros y, sin que pasara mucho tiempo, mi esposa lo convid&oacute; a bailar.<\/p>\n<p>Ella sale a bailar con ellos y, si se mueven bien, con ritmo, toma la decisi&oacute;n de si vale o no la pena la aventura. Y a partir de ah&iacute; se desarrolla todo lo dem&aacute;s. Yo imagin&eacute; que aquello iba a concretarse, porque no ve&iacute;a mucha competencia entre los hombres presentes. Y, si ella le hab&iacute;a puesto el ojo, sus razones tendr&iacute;a. Me qued&eacute; contempl&aacute;ndolos mientras bailaban y el caballero, quiz&aacute; con luz verde para ir m&aacute;s all&aacute; por parte de ella, se atrev&iacute;a a manosear el cuerpo de mi mujer que, por lo visto, daba su aprobaci&oacute;n para aquello.<\/p>\n<p>Una vez llegados a la mesa, ella, con toda naturalidad, me comunica que Arturo quiere estar con ella un rato, si yo no tengo inconveniente. Pues, le contesto, que por m&iacute; no hay inconveniente. Yo simplemente quisiera saber si ya es una decisi&oacute;n tomada y, si es as&iacute;, pues vamos. Eres t&uacute; quien est&aacute; interesada. S&iacute;, me respondi&oacute;, tengo muchas ganas. Bueno, replico, &iquest;qu&eacute; tienes en mente? Ir a donde podamos estar solos. Ya t&uacute; sabes. Si, lo s&eacute;, vamos al edificio de al lado.<\/p>\n<p>Ella se adelanta, porque ya sabe por d&oacute;nde es el camino, y yo me quedo atr&aacute;s para pagar la cuenta. El caballero duda en seguirla a ella o esperarme. Le digo, bueno, si de verdad se la quiere culiar es mejor que la acompa&ntilde;e. Ya los alcanzo. Si se&ntilde;or, me responde. Y, &iquest;quiere ver algo en particular? Me pregunta. Pues que haga lo que sabe hacer con las mujeres. No yo ni ella tenemos problema con eso. Ok, me respondi&oacute; y se apur&oacute; a reunirse con mi mujer.<\/p>\n<p>Al llegar al &ldquo;Jard&iacute;n Real&rdquo;, ellos me esperaban en la recepci&oacute;n. Ya tenemos habitaci&oacute;n, coment&oacute; ella. Bueno, &iquest;y qu&eacute; esperamos, pregunt&eacute; yo? Nada, dijo ella. Te esper&aacute;bamos para subir todos juntos. Bueno, adel&aacute;ntate, le dije yo a mi esposa, voy a comprar condones. Ah, s&iacute;, menos mal te acordaste&hellip; se me olvidaba. &iquest;Algo m&aacute;s? Pregunt&eacute;. Te esperamos arriba, coment&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; a la habitaci&oacute;n la puerta estaba entreabierta. El caballero esperaba sentado en la cama y mi esposa, seg&uacute;n supuse, hab&iacute;a entrado al ba&ntilde;o. &iexcl;Claro! Era infaltable el retoque antes de la faena. Maquillaje, labial, perfume. Todo hac&iacute;a parte del cortejo y seducci&oacute;n que pon&iacute;a en juego mi mujer para motivar a su macho a ponerse en acci&oacute;n. Y aquel hombre, excitado como deb&iacute;a estar, no nos hizo esperar.<\/p>\n<p>Llegada ella a su lado, &eacute;l la abraz&oacute; y la bes&oacute; apasionadamente. Y no s&eacute; si &eacute;l a ella, o ella a &eacute;l, porque la escena se vio muy natural. Mi mujer estaba lanzada a la aventura y no escatimaba en comportarse espont&aacute;neamente ante el caballero, de modo que &eacute;l, vi&eacute;ndose aceptado, tambi&eacute;n aport&oacute; lo suyo para que aquello fluyera. Y sinti&eacute;ndose muy macho, se comport&oacute; como tal y se abalanz&oacute; sobre ella para hacerla suya. Esa era la idea &iquest;no?<\/p>\n<p>La excitaci&oacute;n estaba disparada en ambos y, sin decirse palabra, cada uno empez&oacute; a desvestirse por su lado. Mi esposa, m&aacute;s bien rapidito, estuvo como Dios la trajo al mundo en segundos. Y el caballero, tambi&eacute;n apurado, la segu&iacute;a muy de cerca. Al bajar su pantal&oacute;n, mi esposa pudo ver c&oacute;mo era el miembro que iba a tener entre sus piernas y, por la expresi&oacute;n de su rostro, le apeteci&oacute;. Tanto, que de inmediato se arrodill&oacute; frente a &eacute;l para deleitarlo con su boca, empezando as&iacute; a propiciarle a aquel hombre una deliciosa mamada.<\/p>\n<p>El tipo no se la cre&iacute;a. Ella, teniendo entre sus manos aquel miembro grueso y voluminoso, continuaba lami&eacute;ndole con inusitada dedicaci&oacute;n. Disfrutaba aquello, sin duda. Y &eacute;l seguramente estaba que estallaba de placer, as&iacute; que, un poco inquieto, tal vez porque ella lo iba hacer acabar pronto, interrumpi&oacute; a mi mujer y le dijo que la quer&iacute;a penetrar. Para ella, aquella urgente solicitud result&oacute; estimulante y, sin mediar palabra, se recost&oacute; en la cama abriendo sus piernas para recibirle. Y, mir&aacute;ndome, extendi&oacute; su mano e hizo una se&ntilde;a. &iexcl;Claro! Era hora de instalar el cond&oacute;n.<\/p>\n<p>Se lo alcanc&eacute; al caballero, quien, r&aacute;pidamente se lo coloc&oacute;. No quer&iacute;a hacerla esperar y, apurado como estaba, no dud&oacute; en introducir su miembro en la h&uacute;meda vagina que ansiosa lo esperaba. Vi como aquel grueso miembro entraba ajustado en la cocha de mi esposa que, poniendo sus manos en las nalgas de aquel, le animaba a que fuera m&aacute;s profundo y empujara como deb&iacute;a ser. Y &eacute;l, claro, siguiendo aquella gu&iacute;a, as&iacute; lo hizo. Bombeaba con gran vigor y, presa de la emoci&oacute;n que sent&iacute;a, la besaba apasionadamente mientras segu&iacute;a empujando r&iacute;tmicamente.<\/p>\n<p>Eso, ciertamente, debi&oacute; ponerla a ella a mil revoluciones por minuto. Ya la conozco bastante y, cuando su rostro se sonroja, s&eacute; que la est&aacute; pasando bastante bien. El cuerpo del tipo era normalito, nada especial, pero algo le elevaba la temperatura a mi mujer, que, a estas alturas, trataba de contenerse, pero no pod&iacute;a y de a poco empezaba a gemir como suele hacerlo cuando est&aacute; bastante excitada. El ruido que produc&iacute;a el mete y saca de su miembro en el cuerpo de mi mujer se hac&iacute;a m&aacute;s intenso y con ello tambi&eacute;n la intensidad de sus gemidos.<\/p>\n<p>As&iacute;, en esa posici&oacute;n, ella alcanz&oacute; su orgasmo y empez&oacute; a gemir de manera sonora. &iquest;Qu&eacute; estar&iacute;a sintiendo? Ni idea. Lo cierto es que la faena con aquel parec&iacute;a estar logrando el objetivo de calmar su ansiedad. Ella contoneaba su cuerpo mientras &eacute;l segu&iacute;a all&iacute;, haciendo lo suyo. Segundos despu&eacute;s el ritmo de las embestidas masculinas se apaciguaba y, quiz&aacute; retardando al m&aacute;ximo su propio orgasmo, &eacute;l fundi&oacute; su cuerpo con el de ella, tratando de hacer eterno aquel momento.<\/p>\n<p>Los dos jadeaban, exhaustos del esfuerzo. Quiz&aacute; m&aacute;s ella que &eacute;l. O, por lo menos, despu&eacute;s de tantos gemidos, era evidente que ella demostraba con mayor soltura sus sensaciones. El, macho controlado, ten&iacute;a la respiraci&oacute;n agitada. Se qued&oacute; un rato all&iacute;, encima de ella, esperando que la calidez de su miembro se apagara. Poco a poco se fue incorporando, sacando su miembro con delicadeza. Mi esposa parec&iacute;a querer retenerlo un tiempo m&aacute;s, pero el tipo ciertamente necesitaba tomar un aire y recuperar la vitalidad del miembro que ya hab&iacute;a cumplido la tarea.<\/p>\n<p>Estuvo rico, le dijo mi mujer. Espero que la hayas pasado bien. S&iacute;, dijo &eacute;l, estuvo bueno, respondi&oacute; mientras se sentaba a un lado de la cama. Y ella, qued&aacute;ndose recostada, con sus piernas abiertas, as&iacute; como estaba, le convers&oacute; un rato. &iquest;Vienes seguido por aqu&iacute;? No, respondi&oacute;. Hoy entr&eacute; por curiosidad y con la intenci&oacute;n de tomarme unos tragos y pasar el rato. Estuve de suerte. Jam&aacute;s antes me hab&iacute;a pasado esto. &iquest;De verdad? Replic&oacute; mi mujer. Llegu&eacute; a pensar que frecuentaba este lugar. No, respondi&oacute;. Lo de hoy fue casualidad.<\/p>\n<p>&iquest;Eres casado? S&iacute;. Y, &iquest;ella sabe d&oacute;nde est&aacute;s? No, para nada. Yo iba para la casa y, no s&eacute;, me dieron ganas de darme una vuelta por ac&aacute;, tomarme un trago y ver qu&eacute; pasaba. Nada m&aacute;s. &iquest;Y no te dio desconfianza que una mujer te propusiera ir a la cama? No. Usted se ve elegante, diferente. No tuvo reparos en aceptar. Me excit&oacute; la novedad. Es raro que una mujer se le acerque a uno a pedirle eso. Me pareci&oacute; un tanto raro, pero, &iquest;por qu&eacute; no averiguar qu&eacute; pod&iacute;a pasar? Bueno, dijo ella, voy a vestirme y arreglarme, quiz&aacute; me demore. Ha sido un gusto, dijo. Se levant&oacute; de la cama y entr&oacute; al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Nuestro hombre, despu&eacute;s de aquello, qued&oacute; cortado. Si ten&iacute;a en mente otra cosa, no hab&iacute;a esperanzas. Hab&iacute;a sido evidente que la aventura hab&iacute;a terminado y, por otra parte, &eacute;l no pronunci&oacute; palabra ni dijo nada si es que quer&iacute;a continuar. As&iacute; que, una vez ella cerr&oacute; la puerta del ba&ntilde;o, &eacute;l se visti&oacute; y, al rato, educadamente se despidi&oacute; de m&iacute;. Muchas gracias por todo, dijo, abandonando la habitaci&oacute;n. Hasta pronto.<\/p>\n<p>Yo me qued&eacute; viendo la televisi&oacute;n mientras ella hac&iacute;a presencia de nuevo, lo cual sucedi&oacute; mucho rato despu&eacute;s. Hab&iacute;a tomado una larga ducha y, pasado el tiempo, despu&eacute;s de mucho rato, finalmente sali&oacute;, recuperada y repuesta, supongo, vestida y arreglada, como si nada hubiera pasado. Me pareci&oacute; ver otra discoteca frente a d&oacute;nde est&aacute;bamos. &iquest;Nos damos una vuelta por all&aacute;? Buen, si t&uacute; quieres &iexcl;vamos!<\/p>\n<p>Bajamos a recepci&oacute;n y, dirigi&eacute;ndome al encargado, le coment&eacute; que a&uacute;n no iba a entregar la habitaci&oacute;n y que volver&iacute;amos en un rato. Tranquilo, dijo, qu&eacute;dese con la llave y me la devuelve despu&eacute;s. As&iacute; que salimos de all&iacute; hacia la otra discoteca que hab&iacute;a visto mi mujer. Por alguna raz&oacute;n ella se adelant&oacute; mientras yo la segu&iacute;a unos pasos atr&aacute;s. En la entrada del lugar, a un lado de la puerta, hab&iacute;a un muchacho, parado all&iacute;. Llegu&eacute; a pensar que se trataba del portero o algo as&iacute;, pero, para mi sorpresa, una vez mi mujer pas&oacute; a su lado, este le mando la mano y apret&oacute; sus nalgas, dici&eacute;ndole, mamita, usted est&aacute; muy buena.<\/p>\n<p>Yo, que ven&iacute;a unos pasos atr&aacute;s, trat&eacute; de molestarme por el atrevimiento, pero, para mi sorpresa, mi mujer, aparentemente calmada y en sus cabales, lo tom&oacute; de la mano y mir&aacute;ndolo de arriba abajo, le dijo, bueno, me parece que pudi&eacute;ramos hacer el amor los dos. &iquest;Ser&aacute; que en la cama es tan atrevido como aqu&iacute;? Si quiere se lo demuestro, le respondi&oacute; el descarado aquel. Ella no es una jovencita, pero, pens&eacute;, as&iacute; como estaba vestida, de verdad era evidente que la hembra se estaba insinuando. &iquest;Qu&eacute; perd&iacute;a el muchacho con atreverse? A lo mucho una reprimenda. &iquest;Por qu&eacute; me sorprend&iacute;a lo que hab&iacute;a pasado? En fin.<\/p>\n<p>Lo cierto es que ella, sin soltar su mano, le dijo, bueno, ya que est&aacute; dispuesto &iexcl;vamos! A ver qu&eacute; tan machito eres. Y se fue devolviendo por donde hab&iacute;amos venido. Ella, junto a su conquista, pas&oacute; a mi lado, ignor&aacute;ndome, como si no me conociera, de manera que el muchacho no ten&iacute;a idea de cu&aacute;l era mi papel en todo este embrollo. Me hice el desentendido y segu&iacute; el juego, pues, sabiendo que dispon&iacute;amos de estad&iacute;a en el &ldquo;Jard&iacute;n Real&rdquo;, tarde que temprano nos &iacute;bamos a encontrar.<\/p>\n<p>El muchacho, asumiendo su papel de macho alfa, se dedic&oacute; a morbosear a mi mujer todo el trayecto. Meti&oacute; sus manos por debajo de su falda y, puedo decir con certeza, que, llegados a la puerta de la habitaci&oacute;n &eacute;l ya sab&iacute;a qu&eacute; clase de hembra tendr&iacute;a a su disposici&oacute;n. Y ella, tal vez tambi&eacute;n lo hab&iacute;a intuido y, si le hab&iacute;a puesto el ojo a ese muchacho, pues de seguro le hab&iacute;a detectado el encanto. Lo cierto es que las llaves del cuarto las ten&iacute;a yo, as&iacute; que tuvieron que esperar.<\/p>\n<p>Ellos llegaron primero a la habitaci&oacute;n, as&iacute; que cuando me reun&iacute; con ellos, parec&iacute;an conversar mientras duraba la espera. Te presento a mi esposo, le dijo ella al muchacho. Nos va a acompa&ntilde;ar. &iquest;Tienes alg&uacute;n problema con eso? No, no se&ntilde;ora, contest&oacute;. Yo, mientras tanto, abr&iacute;a la puerta. Bueno, sigamos, coment&eacute;. Mi esposa ingres&oacute; primero, luego el chico, quien me salud&oacute; con un mucho gusto. Y yo les segu&iacute;.<\/p>\n<p>No m&aacute;s cerrar la puerta, ellos ya se hab&iacute;an colocado frente a la cama. Mi mujer, llevando el control de la situaci&oacute;n, instruy&oacute; al muchacho para que se acostara de espaldas y, en esa posici&oacute;n, procedi&oacute; a bajarle el pantal&oacute;n. Y, al hacerlo, ambos nos llevamos tremenda sorpresa, porque el muchacho pose&iacute;a tremendo miembro, que, una vez expuesto, se irgui&oacute; como el cuerno de un rinoceronte, porque as&iacute; parec&iacute;a; grueso en la ra&iacute;z y delgado en la punta.<\/p>\n<p>Mi mujer, en medio de su calentura, no se aguant&oacute;, y, despoj&aacute;ndose de la falda y sus pantis, le instal&oacute; el cond&oacute;n con evidente placer, palpando aquel miembro, y, consecuente con su intenci&oacute;n, lo cabalg&oacute; de inmediato. Su torso segu&iacute;a vestido, pues no se quit&oacute; la blusa que llevaba puesta. Actu&oacute; r&aacute;pido, acomod&aacute;ndose el glande de aquella tremenda verga en su vagina, dej&aacute;ndose caer sobre ella para empezar a subir y bajar al ritmo de sus crecientes emociones. La verdad es que la escena era muy picante y excitante. M&aacute;s a&uacute;n cuando ella, desaforada, empujaba con sus nalgas como si no hubiera ma&ntilde;ana. Estaba realmente excitada y parec&iacute;a que aquello no acabara nunca.<\/p>\n<p>El muchacho, pasivo, solo era testigo de las maniobras que mi mujer realizaba para satisfacer sus &iacute;mpetus. Ella se mov&iacute;a de lo lindo sobre aquel y yo me deleitaba viendo como aquella verga entraba y sal&iacute;a del cuerpo de mi mujer, quien, sin descanso, empujaba con mayor vigor, adelante y atr&aacute;s, a lado y lado, en c&iacute;rculos. Pens&eacute; que esa profunda penetraci&oacute;n le pudiera causar alguna molestia, pero, por lo visto, m&aacute;s que incomodidad, lo que le generaba aquel contacto era un tremendo e inusitado placer. Estaba desencajada, pero muy entusiasmada con la aventura. Creo que ni siquiera ella misma habr&iacute;a imaginado que la noche fuera a terminar en eso.<\/p>\n<p>Pasados los minutos ella, que gem&iacute;a al vaiv&eacute;n de sus sensaciones, lleg&oacute; al cl&iacute;max. Tras un sonoro &iexcl;uuuy&hellip;! su cuerpo cay&oacute; rendido sobre el cuerpo de aquel y ces&oacute; toda acci&oacute;n. Estuvo rico, le dijo al muchacho, y permaneci&oacute; recostada sobre &eacute;l mientras tomaba aliento y se recuperaba. Y, al cabo de unos instantes, se acomod&oacute; a su costado, palpando con su mano el miembro que acababa de disfrutar.<\/p>\n<p>Tendidos all&iacute;, sobre la cama, conversaron un rato. &iquest;Y qu&eacute; hac&iacute;as cuando te contact&eacute;? Pregunt&oacute; ella. Estaba esperando a un amigo, contest&oacute; &eacute;l. Tenemos una cita con unas amigas, pero, hab&iacute;amos quedado de vernos con &eacute;l antes y entonarnos un poquito antes de que ellas llegaran. &iquest;Y es que acaso ustedes no llegaban con ellas? Ellas viven fuera de la ciudad y se vienen a pasar el fin de semana en la capital. Aprovechamos para divertirnos y pasar el rato antes de su regreso. A veces se van el domingo. A veces el lunes, depende de su agenda.<\/p>\n<p>Y, tu amigo, &iquest;ya lleg&oacute;? No lo s&eacute;. No me he comunicado con &eacute;l. D&eacute;jame ver. A continuaci&oacute;n, el hombre se levant&oacute;, tom&oacute; su celular y estuvo chequeando los mensajes en su whatsapp. Est&aacute; por ac&aacute;, coment&oacute;, pero me dice que las muchachas est&aacute;n retrasadas. No van a llegar en menos de dos horas y es posible que prefieran irse para su casa y encontrarnos otro d&iacute;a. Me pregunta s&iacute; nos tomamos algo y esperamos o si, de una, les cancelamos la cita. Bueno, dijo mi esposa, &iquest;ser&aacute; que est&aacute; dispuesto a compartir con nosotros un rato? Tengo ganas de estar con dos hombres al mismo tiempo. &iquest;Le llamar&aacute; la atenci&oacute;n el programa?<\/p>\n<p>Com&eacute;ntale en qu&eacute; andas, le indic&oacute; mi esposa, y preg&uacute;ntale si puede venir a hacernos compa&ntilde;&iacute;a. Y nos cuentas. Yo, escuchaba aquello entre sorprendido y expectante, porque, despu&eacute;s de haber visto a mi esposa darse gusto con dos tipos en la misma noche, no daba cr&eacute;dito a lo que estaba oyendo. &iquest;Ser&aacute; que quiere alardear con el muchacho y ver c&oacute;mo reacciona? Y si le siguen la corriente, &iquest;ser&aacute; que sigue con la aventura? El muchacho, entonces, entr&oacute; al ba&ntilde;o y se dispuso a llamar a su compa&ntilde;ero. B&aacute;sicamente le coment&oacute; que se estaba comiendo una hembra y que ella quer&iacute;a que le dieran entre dos. As&iacute; que, al salir, nos dijo que todo estaba arreglado y que su amigo no tardaba en llegar.<\/p>\n<p>Cuando el otro muchacho lleg&oacute;, estuvo atento a lo que su amigo le indicaba. As&iacute; que, instruido por &eacute;l, procedi&oacute; a desnudarse frente a todos nosotros, un poco receloso de verme all&iacute; presente, pero, habiendo hablado con su compa&ntilde;ero previamente, ya sab&iacute;a c&oacute;mo era la aventura en la que se hab&iacute;a metido. Mi esposa, para integrarlo en la actividad, le pidi&oacute; que la terminara de desnudar y empez&oacute; a acariciarle su miembro, menos voluminoso que el de su amigo, pero nada despreciable para lo que se propon&iacute;a mi mujer. &iquest;Qu&eacute; quieres hacer? Le pregunt&oacute; ella. Quiero penetrarla, contest&oacute; &eacute;l, si me lo permite. Ven, contest&oacute;, haciendo la se&ntilde;a de que se aproximara, abriendo sus piernas para recibirle.<\/p>\n<p>La cosa avanz&oacute; r&aacute;pido, porque el tipo, despu&eacute;s de acomodarse el cond&oacute;n, se acomod&oacute; en medio de las piernas de mi mujer y, en posici&oacute;n de misionero, la penetr&oacute; y empez&oacute; a embestirla. Ella, al parecer complacida con lo que estaba sintiendo, le pidi&oacute; al otro muchacho que se colocara a su lado, a la altura de su rostro, para poder mamarle su verga mientras era penetrada por su amigo. El miembro de este se puso erecto de inmediato y, sintiendo ella la dureza excitante de ese miembro, le pidi&oacute; que cambiaran con su amigo y que no la desatendieran. As&iacute; que uno y otro empezaron a penetrarla por turnos. Le daba el uno un rato y luego le ced&iacute;a el puesto al otro. Ella, al parecer satisfecha con lo que pasaba, disfrutaba con la alternancia de sus machos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato le pidi&oacute; al reci&eacute;n llegado que se acostara y. colocando se ella en posici&oacute;n de perrito sobre &eacute;l, le pidi&oacute; a verga grande que la penetrara desde atr&aacute;s hasta que la hiciera acabar mientras ella se lo mamaba a su amigo. Entonces, el hombre, con licencia para gozarse a mi mujer, introdujo su erecta y enorme verga en la vagina de mi mujer, quien seguramente disfrutaba con la profundidad de la penetraci&oacute;n que aquel joven le proporcionaba. Empezaron los gemidos, las contorsiones de cuerpo y, finalmente, sus orgasmos. Pero, dada la intensidad de las sensaciones y no obstante haberse venido, no quer&iacute;a renunciar al momento, as&iacute; que esper&oacute; hasta que el tipo eyacul&oacute; y sac&oacute; su miembro.<\/p>\n<p>P&aacute;sate para atr&aacute;s le dijo al otro y dale hasta acabar, as&iacute; que el tipo, ni corto ni perezoso, se instal&oacute; detr&aacute;s de mi mujer y le dio a su antojo hasta que, despu&eacute;s de bombear por unos minutos y manosear a mi esposa hasta que m&aacute;s no pudo, alcanz&oacute; su propio orgasmo y estuvo presionando las nalgas de ella hasta que su erecci&oacute;n termin&oacute;, momento en el cual sac&oacute; su miembro un tanto fl&aacute;cido, pero con el cond&oacute;n cargado de semen. La escena de ver a los dos hombres d&aacute;ndole duro a mi mujer estuvo genial. Los tipos, que no se la cre&iacute;an, una vez terminada la faena y con la actitud manifiesta de mi esposa de que aquello ya hab&iacute;a acabado, procedieron a asearse, vestirse y educadamente despedirse.<\/p>\n<p>Los dos, mi esposa y yo, nos quedamos un rato m&aacute;s ah&iacute;, mientras ella se recuperaba del esfuerzo y la intensidad de las emociones experimentadas. Oye, apunt&eacute; yo, jam&aacute;s imagin&eacute; que hoy fu&eacute;ramos a terminar. Y yo tampoco, contest&oacute; ella, pero me surgieron unos deseos intensos de tener sexo y, la verdad, con uno no era suficiente. Y estuvo bien como pas&oacute;. La pas&eacute; bien y ya estoy calmada. As&iacute; que, ante eso, sin palabras. Sorpresas te da la vida&hellip;!!!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Mi esposa y yo est&aacute;bamos viendo televisi&oacute;n, un s&aacute;bado en la tarde, relajados, sin prisa alguna ni planes a la vista en mente. La pel&iacute;cula, sin embargo, ten&iacute;a escenas de sexo que resultaron sugerentes para poner a volar la imaginaci&oacute;n y cambiar la rutina un tanto pasiva. 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