{"id":43261,"date":"2023-09-24T22:00:00","date_gmt":"2023-09-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-09-24T22:00:00","modified_gmt":"2023-09-24T22:00:00","slug":"poliamor-con-mi-esposo-y-su-hermano-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/poliamor-con-mi-esposo-y-su-hermano-1\/","title":{"rendered":"Poliamor con mi esposo y su hermano (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43261\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando conoc&iacute; a Caleb, no era m&aacute;s que un ni&ntilde;o. Yo ten&iacute;a 19 a&ntilde;os y &eacute;l 9. Mi novio y ahora esposo, Adal, me llev&oacute; a casa. Fui tratada con amor por mis suegra y por mi peque&ntilde;o cu&ntilde;ado con quien desarroll&eacute; un profundo y maternal amor. Cuando cumplimos 21 a&ntilde;os, tuvimos que irnos del estado por una buena beca que la universidad me ofrec&iacute;a y no quer&iacute;a irme sin Adal, verlo hacer el sacrificio de ir conmigo con tal de que no perdiera la oportunidad de estudiar en el mejor campus posible me hizo darme cuenta que no quer&iacute;a a ning&uacute;n otro hombre. Nos casamos a los 22, y ah&iacute; fue la &uacute;ltima vez que vi a Caleb en m&aacute;s de una d&eacute;cada. Un dulce ni&ntilde;o de 12 a&ntilde;os, muy inocente y feliz de verme casada con su hermano. Pasaron diez a&ntilde;os, nos quedamos a vivir en el estado en el que estudi&eacute; porque consegu&iacute; un buen puesto y pude posicionarme a la perfecci&oacute;n en mi sector laboral.<\/p>\n<p>Adal entonces empez&oacute; a sentirse muy culpable. En nuestro octavo a&ntilde;o de matrimonio, su madre empez&oacute; a tener complicaciones en las articulaciones y era Caleb el &uacute;nico que la cuidaba. La verdad es que me dol&iacute;a mucho saberlo. Como mencion&eacute;, amaba a ese ni&ntilde;o (para aquel entonces ya un joven) con todo mi ser y saber que ten&iacute;a que estudiar la universidad y cuidar de su madre solo era duro. Obviamente mand&aacute;bamos dinero, pero no quitaba el hecho de que mi cu&ntilde;ado tuviera que estudiar y trabajar encima de cuidar de su madre. Para cuando cumplimos diez a&ntilde;os de matrimonio, mi esposo y yo con 32 a&ntilde;os y Caleb con 22, la cosa ya no era sostenible para alguien tan joven. Mi suegra estaba postrada y hab&iacute;a empezado a perder la memoria. La que propuso mudarnos de vuelta a nuestra ciudad natal fui yo. Logr&eacute; transferirme a una empresa hermana de la m&iacute;a sin mucho problema tras explicar la situaci&oacute;n y Adal consigui&oacute; un puesto incluso mejor pagado del que ten&iacute;a en el momento. Hab&iacute;a pasado poco menos de un a&ntilde;o desde que decidimos mudarnos y cuando por fin conseguimos un peque&ntilde;o departamento en renta, nos movimos r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>La verdad es que admiraba profundamente a mi esposo por haberme apoyado tanto, pero admito que esa admiraci&oacute;n hab&iacute;a empezado a desvanecerse junto con la novedad. Soy una p&eacute;sima mujer por decir esto, pero cuando un hombre te trata tan bien se vuelve lo que uno espera. El otro hombre que captaba mi atenci&oacute;n en ese entonces era Caleb, ya con 23 a&ntilde;os de edad. Reci&eacute;n graduado de la universidad, cuidando a su madre y trabajando&#8230; todo sin pedirnos ayuda ni una vez desde que la mujer hab&iacute;a empezado a tener problemas de salud. Literalmente confiamos en un adolescente y le encargamos la vida de una mujer mayor todo para poder seguir nuestras ambiciones. Ahora le tocaba descansar.<\/p>\n<p>Compramos una casa tras buscar durante un mes y por fin movimos toda nuestra vida a nuestro nuevo hogar. No tardamos en llevarnos a mi suegra y tuve que abandonar mi puesto para poder trabajar desde casa. No ten&iacute;a problema alguno con ello, para ser sincera. Se sent&iacute;a bien poder estar en mi hogar sabiendo que mi salario sobraba para pagar lo que sea que necesitara y que encima no ten&iacute;a que lidiar con la presi&oacute;n de gestionar equipos y campa&ntilde;as.<\/p>\n<p>Ya estaba en mis 33 cuando lleg&oacute; aquel d&iacute;a.<\/p>\n<p>Antes de explicar los eventos que terminar&iacute;an conmigo en la cama con mi cu&ntilde;ado, proceder&eacute; a describirnos.<\/p>\n<p>Mido 1.57, soy de piel blanca y cabello pelirrojo oscuro (obviamente te&ntilde;ido), uso bra 36e (naturales), 66 de cintura y 92 de caderas. Me considero guapa desde que era peque&ntilde;a. Tengo ojos verdes, labios relativamente gruesos y la nariz respingada naturalmente. Me rasuraba el pubis regularmente en aquel entonces porque lo cierto es que soy de vello abundante.<\/p>\n<p>Caleb mide 1.70, al igual que su hermano es de piel morena y cabello negro. Lo considero m&aacute;s guapo que mi esposo y es tambi&eacute;n mucho m&aacute;s atl&eacute;tico en comparaci&oacute;n. Sus ojos son caf&eacute; claro y sus labios son gruesos. Sus hombros anchos (aunque m&aacute;s peque&ntilde;os que los de mi marido), su cuerpo tonificado y su apariencia jovial.<\/p>\n<p>Adal mide 1,85 de altura, su piel es m&aacute;s oscura que la de Caleb y realmente es el hombre m&aacute;s masculino con el que he estado. Como mencion&eacute; tiene una complexi&oacute;n ancha y tosca y su cuerpo entero est&aacute; cubierto de pelo a diferencia del de Caleb. Tiene bastante fuerza a pesar de estar algo subido de peso y su hermosa barriga de verdad le queda perfecta. &Eacute;l usa barba y no se rasura los genitales.<\/p>\n<p>Habi&eacute;ndonos descrito, aqu&iacute; va:<\/p>\n<p>Era s&aacute;bado. Yo descansaba, Caleb descansaba, mi esposo no. Me despert&eacute; a cambiar a mi suegra y me llev&eacute; la grata sorpresa de encontrarme a mi cu&ntilde;ado haci&eacute;ndolo. Juntos terminamos de vestir a mi suegra y prepar&eacute; desayuno para tres. Cuando terminamos de comer, me dediqu&eacute; a lavar los trastes y limpiar la casa. Caleb hab&iacute;a salido a hacer pagos y yo, acostumbrada ya a no mantener relaciones sexuales con regularidad, aprovech&eacute; para subir a mi cuarto y dedicarme a satisfacerme. Hab&iacute;a pasado quiz&aacute; una hora cuando decid&iacute; empezar a masturbarme y apenas dur&eacute; unos diez minutos en el acto cuando la m&uacute;sica de fondo que hab&iacute;a puesto se detuvo por fallo del internet&#8230; y escuch&eacute; la regadera de la planta baja abierta.<\/p>\n<p>Mi suegra ten&iacute;a la mala costumbre de intentar meterse a ba&ntilde;ar sola a la regadera. Me puse una toalla del ba&ntilde;o de arriba y corr&iacute; escaleras abajo. En mi cabeza, iba a ser mi suegra. Caleb deb&iacute;a estar fuera y en cuanto abr&iacute; la puerta de mi cuarto, la regadera se hab&iacute;a cerrado, cosa que la viejita hac&iacute;a cuando escuchaba que me acercaba para rega&ntilde;arla.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la puerta del ba&ntilde;o y lo que me encontr&eacute; fue a mi cu&ntilde;ado completamente desnudo saliendo de la regadera. Su abdomen marcado, sus brazos anchos, su enorme y erecto pene descubierto. Dios, su pene. De verdad que la impresi&oacute;n me pudo y dije en voz alta &quot;puta madre&quot; cuando vi esa verga de 21 cent&iacute;metros erecta. Del ancho de una lata, con un glande rojo como fresa y una uretra tan abierta que seguro mi dedo me&ntilde;ique entraba. Caleb se apresur&oacute; a agarrar su pantal&oacute;n que estaba hecho bola en el suelo y yo corr&iacute; escaleras arriba en cuanto pude reaccionar.<\/p>\n<p>Apenas recuperaba el aliento cuando la puerta de mi cuarto se abri&oacute;. Desnudo y con su pene palpitante, Caleb entr&oacute; al cuarto y cerr&oacute; la puerta tras de s&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;Se pusieron duros&quot;, me dijo acerc&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Le ped&iacute; que saliera en susurros, intentando que mi suegra no escuchara nada, pero &eacute;l me ignor&oacute; y me arranc&oacute; la toalla del cuerpo, exponi&eacute;ndome. En efecto, mis pezones se hab&iacute;an endurecido cuando vi su pene y se notaban por debajo de mi toalla.<\/p>\n<p>Caleb se acerc&oacute; a m&iacute; y sin delicadeza o pudor alguno me meti&oacute; la mano entre las piernas y acarici&oacute; mi labia. Cuando lo empuj&eacute; y me alej&eacute;, ca&iacute; en la cama sin querer y &eacute;l empez&oacute; a untarse los dedos.<\/p>\n<p>&quot;Est&aacute;s mojada, Natalia&quot;, me dijo a la que se llevaba la mano a su vergota.<\/p>\n<p>&quot;Me estaba masturbando, no sab&iacute;a que estabas aqu&iacute;&quot;, dije mientras me cubr&iacute;a el cuerpo con una almohada.<\/p>\n<p>&quot;Entonces traes ganas, &iquest;no?&quot;, me pregunt&oacute; caminando hacia la cama y subiendo sus rodillas, empez&oacute; a gatear hac&iacute;a m&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;No&#8230; por favor, vete. No dir&eacute; nada, pero vete ya&quot;.<\/p>\n<p>&Eacute;l me arranc&oacute; la almohada y me forz&oacute; a descubrirme los pechos. Qu&eacute; fuerte era. Se puso encima de m&iacute; y no pude resistirme mientras me besaba el cuello.<\/p>\n<p>Me iba a forzar, lo supe al instante. Empec&eacute; a llorar pensando en que iba a ser abusada. Y entonces empez&oacute; a susurrarme.<\/p>\n<p>&quot;Te odio, Naty. Te odio a ti y odio a mi puto hermano. Me dejaron con la pinche vieja a que la cuidara. Tengo pocos amigos, y nunca he podido mantener una puta novia por su puta culpa&quot;. Me solt&oacute; una mano y me tom&oacute; de la cara, oblig&aacute;ndome a verlo. &quot;Y mientras mi hermano te ten&iacute;a a ti&#8230; y t&uacute; disfrutabas de todo sin pensar en m&iacute;&quot;. Me bes&oacute; a la fuerza, por m&aacute;s que quise impedirlo simplemente su brazo fue m&aacute;s fuerte que mi cuello. &quot;Yo tambi&eacute;n quiero, tambi&eacute;n quiero disfrutar&quot;.<\/p>\n<p>Sin decir m&aacute;s, empez&oacute; a besar mi cuello y con el puro peso de su cuerpo me inmoviliz&oacute;. Una mano jugaba con mi seno izquierdo y la otra con mi cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Dios, qu&eacute; horrible fue sentirme tan excitada. Era cierto, hab&iacute;amos abusado de Caleb. Era cierto que mientras &eacute;l cuidaba a mi suegra Adal y yo cog&iacute;amos y viv&iacute;amos sin preocuparnos&#8230; era cierto que &eacute;l merec&iacute;a disfrutar tambi&eacute;n. Llor&eacute; al pensar lo siguiente, porque por alg&uacute;n motivo en el momento me hizo l&oacute;gica y sent&iacute; que estaba en lo correcto de su parte el pensar as&iacute;: &eacute;l merec&iacute;a poseerme. Lo admiraba mucho por aguantar tanto tiempo solo, lo admiraba por su sacrificio, m&aacute;s de lo que admiraba en aquel momento a Adal. Dej&eacute; de resistirme y le acarici&eacute; la cabeza con suavidad&#8230;<\/p>\n<p>Y entonces se detuvo y empez&oacute; a llorar. A llorar como ni&ntilde;o peque&ntilde;o y disculparse. Se me quit&oacute; de encima y se sent&oacute; en la cama a llorar d&aacute;ndome la espalda. Yo entend&iacute; al instante que no iba a hacerme nada m&aacute;s, dej&eacute; de sentirme insegura y en peligro y la culpa de lo que hab&iacute;amos hecho mi esposo y yo me llev&oacute; a llorar y abrac&eacute; a Caleb por detr&aacute;s.<\/p>\n<p>Los dos lloramos juntos y, tras hablarlo un rato, me di cuenta de lo solo que estaba. Me dijo que hab&iacute;a amado a una muchacha llamada &Aacute;mbar y que ella lo dej&oacute; porque no le pod&iacute;a dedicar tiempo. Yo me disculp&eacute; mil veces y para cuando acabamos de llorar ambos, &eacute;l se volte&oacute; y me abraz&oacute;. Su pene hab&iacute;a perdido toda erecci&oacute;n, pero segu&iacute;a siendo notable a pesar de su flacidez.<\/p>\n<p>&quot;De verdad lo siento&quot;, me dijo y empez&oacute; a llorar otra vez y se alej&oacute; de mi, caminando lejos de la cama.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a a lo que se refer&iacute;a. Se sent&iacute;a mal por haber estado tan cerca de abusar de m&iacute;. Sab&iacute;a que si se iba as&iacute;, su percepci&oacute;n de s&iacute; mismo ser&iacute;a esa. No pod&iacute;a dejar que Caleb, la persona con la que con diferencia m&aacute;s desconsiderada hab&iacute;a sido, ese ni&ntilde;o que tan dulce era cuando mi esposo y yo lo abandonamos, pensara en s&iacute; mismo de esa manera.<\/p>\n<p>Le tom&eacute; la mano y le fui sincera.<\/p>\n<p>&quot;Caleb&#8230; si alguien lo merece eres t&uacute;&quot;, le llev&eacute; hasta la cama y abr&iacute; mis piernas. &Eacute;l se neg&oacute; y empez&oacute; a caminar en direcci&oacute;n a la puerta y le grit&eacute;. &quot;&iexcl;En serio, ven aqu&iacute; y h&aacute;zmelo!&quot;. Quer&iacute;a que se sintiera amado.<\/p>\n<p>No tuve que insistir m&aacute;s. Volte&oacute; con su pene erecto y supe al instante que esta ser&iacute;a nuestra primera vez de muchas. Me bes&oacute; y le correspond&iacute;, estuvo encima de m&iacute;, su pene sobre mi pubis. Fue un beso tan intenso y apasionado. Un beso como Adal no me hab&iacute;a dado en a&ntilde;os. Nuestras lenguas enredadas, nuestros labios fusionados, su saliva en mi boca, el sudor de ambos humedeciendo nuestros cuerpos. Tom&eacute; su pene y lo coloqu&eacute; en mi agujero tras unos minutos y &eacute;l r&aacute;pidamente empez&oacute; a hundirlo en mi vagina. Grueso. Muy grueso. Doloroso. Su pene en verdad era impresionante y estiraba mi labia y mis interiores como ning&uacute;n otro miembro hab&iacute;a hecho antes.<\/p>\n<p>&quot;Te amo, Natalia&quot;. Dijo a la que dejaba ir toda su vergota a mi interior y yo no pude sino gemir de dolor y clavar mis u&ntilde;as en su espalda.<\/p>\n<p>No respond&iacute;, s&oacute;lo me qued&eacute; as&iacute; con mi cabeza hundida en su hombro, reposando la metida de pene m&aacute;s dolorosa de mi vida.<\/p>\n<p>&quot;Sigue&quot;, le dije, sabiendo que ese pene iba a ser estragos en mis interiores, pero pensando en su placer m&aacute;s que en el m&iacute;o.<\/p>\n<p>&Eacute;l lo hizo delicadamente al principio y el dolor se convirti&oacute; en un ansia extra&ntilde;a&#8230; luego en un punzante placer cada vez que se mov&iacute;a y un estir&oacute;n nuevo se produc&iacute;a. Era como si mis paredes vaginales se pegaran a su pene y les fuera dif&iacute;cil dejarlo ir causando un estiramiento de mis interiores. Literalmente hab&iacute;an pasado diez minutos de metidas de pene, besos y caricias a mis caderas cuando, por primera vez en mi vida, tuve un orgasmo completamente ocasionado por penetraci&oacute;n. Mi eyaculaci&oacute;n empez&oacute; a colarse entre el diminuto espacio entre mis labios y su pene y tuve que empujar a Caleb cuando la acumulaci&oacute;n de corrida era tal que sent&iacute; dolor. Cuando su pene destap&oacute; mi vagina, un chorro, m&aacute;s bien una gruesa cascada sali&oacute; con fuerza para el volumen de l&iacute;quido que era y cree un charco de corrida a unos poco cent&iacute;metros de mis nalgas. El edred&oacute;n, las s&aacute;banas y el colch&oacute;n absorbieron mi corrida y Caleb sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te gusto?&quot;<\/p>\n<p>No quise responder y le abr&iacute; mi boca para que me diera otro beso. Se acerc&oacute; y empezamos un apasionado beso. Est&aacute;bamos acostados el uno frente al otro y yo tom&eacute; su pene y empec&eacute; a masturbarlo. Not&eacute; que cuando hac&iacute;a presi&oacute;n sobre su frenillo &eacute;l echaba las caderas para atr&aacute;s, as&iacute; que lo hice as&iacute; durante un minuto o poco m&aacute;s y me dijo &quot;me voy a venir&quot;. Le tom&eacute; de los test&iacute;culos y se los retorc&iacute;, ocasionando as&iacute; que su pene empezara a tener los espasmos t&iacute;picos del orgasmo, pero evitando que la corrida saliera.<\/p>\n<p>&Eacute;l me pregunt&oacute; por qu&eacute; y yo respond&iacute; mont&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>&quot;Hazlo dentro&#8230; te lo mereces&quot;.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a lo que hac&iacute;a. Estaba abusando de mi cu&ntilde;ado, de un hombre diez a&ntilde;os menor, de un muchacho al que conoc&iacute; cuando era un ni&ntilde;o, para conseguir ese beb&eacute; que Adal no me quer&iacute;a dar. Lo culpaba a &eacute;l en ese momento. No a m&iacute;, que hab&iacute;a sido la que lo hab&iacute;a alejado de su familia. &Eacute;l hab&iacute;a elegido abandonar a Caleb, dejarlo solo, Caleb era el verdadero hombre, el que me hab&iacute;a dado el mejor orgasmo de mi vida, el que me pod&iacute;a dar el beb&eacute;. Caleb era mejor en todo que Adal en mi cabeza en ese momento, y quer&iacute;a que este hombre fuera el padre de mi hijo. Quer&iacute;a que experimentara el placer de que una mujer le pida que la llene de su semen y que le deje saber que est&aacute; feliz de recibirlo&#8230; Por supuesto, Adal no es mejor ni peor que Caleb, pero este culposo acto de compensaci&oacute;n me hizo sentir que yo ten&iacute;a la superioridad moral y que Caleb era la v&iacute;ctima a la que yo estaba ayudando mientras mi esposo fing&iacute;a que no pasaba nada. Claro que &eacute;l se sent&iacute;a igual de culpable o incluso m&aacute;s, pero no me importaba.<\/p>\n<p>Caleb hizo lo que dije y me llen&oacute; de su espeso esperma. Tanto que empez&oacute; a salirse. Sin tomar siquiera un descanso, seguimos con el acto. Mi cuerpo se hab&iacute;a acostumbrado al suyo y pude moverme encima de &eacute;l sin problema. Dol&iacute;a y satisfac&iacute;a en la misma medida y para cuando dos horas hab&iacute;an pasado, mi cu&ntilde;ado me hab&iacute;a follado en la cama, la ventana, el suelo, el tocador y la ducha.<\/p>\n<p>No exagero cuando digo que yo estaba rebosante de semen. Su deliciosa semilla se escurr&iacute;a de mi vagina y tuve que tomarme un momento en la ducha para hacer fuerza y sacar una cantidad tal que pude escuchar claro el &quot;splat&quot; que hizo al tocar el suelo.<\/p>\n<p>Nos cambiamos y acordamos mantener absoluto secreto.<\/p>\n<p>Y entonces, me pregunt&oacute; si ser&iacute;a la &uacute;ltima vez.<\/p>\n<p>&quot;Si consigues novia, dejamos de hacerlo&quot;.<\/p>\n<p>Y sin decir m&aacute;s, nos despedimos con un beso. Un tierno beso. Un beso de amor. No de amantes, no sexoso, de amor puro. Llor&eacute; cuando Caleb se fue, porque mi perfecto esposo era ahora un cornudo. Porque le fui infiel&#8230; y porque me daba risa. Me sent&iacute;a tan bien, tan realizada despu&eacute;s de lo que hice, que aun sabiendo lo p&eacute;sima que era como persona, me sent&iacute;a feliz. La risa pronto le gan&oacute; a las l&aacute;grimas y me dediqu&eacute; a hacer la comida pensando en la siguiente vez. En chupar su pene, en sus ca&iacute;dos y grandes test&iacute;culos, en su calor, en su amor.<\/p>\n<p>No lo sab&iacute;a, pero desde ese primer d&iacute;a mi esposo se dar&iacute;a cuenta de lo nuestro. Bast&oacute; una mancha blanca en la alfombra para levantar sospecha. Todo el cuarto ol&iacute;a a aromatizante, claro, y las s&aacute;banas y edred&oacute;n eran nuevos&#8230; pero no lav&eacute; el colch&oacute;n. Mi esposo oli&oacute; el colch&oacute;n y supo entonces que otro hombre hab&iacute;a estado conmigo. No me confront&oacute; en ese momento, lo hizo en mi cuarto encuentro con su hermano&#8230; y entonces empez&oacute; el verdadero para&iacute;so de mi relaci&oacute;n poliamorosa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Cuando conoc&iacute; a Caleb, no era m&aacute;s que un ni&ntilde;o. Yo ten&iacute;a 19 a&ntilde;os y &eacute;l 9. Mi novio y ahora esposo, Adal, me llev&oacute; a casa. Fui tratada con amor por mis suegra y por mi peque&ntilde;o cu&ntilde;ado con quien desarroll&eacute; un profundo y maternal amor. Cuando cumplimos 21 a&ntilde;os, tuvimos que irnos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26580,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43261","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26580"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43261"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43261\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}