{"id":43272,"date":"2023-09-25T22:00:00","date_gmt":"2023-09-25T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-09-25T22:00:00","modified_gmt":"2023-09-25T22:00:00","slug":"jefe-cumplidor-cap-02","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/jefe-cumplidor-cap-02\/","title":{"rendered":"Jefe cumplidor (cap. 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43272\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Un mes despu&eacute;s de mi primer encuentro con Andr&eacute;s, mi esposo volvi&oacute; a irse de viaje por unos d&iacute;as. En las &uacute;ltimas semanas los problemas entre &eacute;l y su jefe parec&iacute;an haber escalado y yo me sent&iacute;a culpable pensando que tal vez aquello se deb&iacute;a a mi negativa de volver a acostarme con Andr&eacute;s, que &uacute;ltimamente hab&iacute;a dejado de llamar. As&iacute; que esta vez tom&eacute; la iniciativa y lo llam&eacute; yo. Le dije que ten&iacute;amos que hablar y me contest&oacute; que pod&iacute;a pasar por casa el viernes por la noche.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el viernes y Andr&eacute;s lleg&oacute; a las 7pm, con una botella de un vino franc&eacute;s muy caro. La verdad es que estaba muy elegante y se ve&iacute;a guap&iacute;simo, y mi co&ntilde;o se humedeci&oacute; cuando lo vi, recordando la noche que pasamos juntos. Lo hice pasar a la sala y nos sentamos a conversar. Al principio solo hablamos sobre cosas triviales y sin importancia, pero r&aacute;pidamente desvi&eacute; la conversaci&oacute;n hacia los problemas que estaba teniendo con mi marido en el trabajo, y le pregunt&eacute; si ello ten&iacute;a que ver con el hecho de que no nos hab&iacute;amos vuelto a acostar.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s fue muy amable al responder y me asegur&oacute; que aquello no ten&iacute;a nada que ver con el asunto, que los problemas entre mi esposo y &eacute;l se limitaban al aspecto profesional y eran discusiones que esperaba que pudiera resolver muy pronto. Aquello me tranquiliz&oacute; bastante y me quit&oacute; un gran peso de encima. Hizo el adem&aacute;n de marcharse y le ped&iacute; que se quedara. Lo menos que pod&iacute;a hacer era invitarle una copa del vino que &eacute;l mismo hab&iacute;a llevado.<\/p>\n<p>Bebimos una copa, luego dos, e inevitablemente nos relajamos y fuimos abandonando nuestras inhibiciones. Por fin Andr&eacute;s habl&oacute; de la noche que pasamos juntos y de c&oacute;mo hab&iacute;a estado esperando que volvi&eacute;ramos a vernos. Le contest&eacute; que yo tambi&eacute;n hab&iacute;a estado pensando en &eacute;l, pese a que hab&iacute;a intentado quit&aacute;rmelo de la cabeza. La suerte estaba echada.<\/p>\n<p>Muy pronto, ya est&aacute;bamos bes&aacute;ndonos apasionadamente y acarici&aacute;ndonos por todas partes. Nos desnudamos mutuamente y Andr&eacute;s se acerc&oacute; a m&iacute; y me bes&oacute; intensamente. Lo abrac&eacute; agarr&aacute;ndole la espalda y clav&eacute; mis u&ntilde;as en ella. El me agarr&oacute; con fuerza de las nalgas, separ&aacute;ndolas y haci&eacute;ndome gemir de placer. Le dije lo mucho que necesitaba que me follara y subimos a la habitaci&oacute;n principal cogidos de la mano.<\/p>\n<p>Pronto ya est&aacute;bamos en la cama, acarici&aacute;ndonos y meti&eacute;ndonos manos por todas partes. Luego de tragarme su verga entera y lamerle las bolas un buen rato, cog&iacute; una cajita de bombones de la mesita de noche (un regalo de mi marido) y me met&iacute; tres o cuatro a la boca. Empec&eacute; a masticarlos y luego volv&iacute; a succionar la tranca de Andr&eacute;s con desesperaci&oacute;n. Mi saliva mezclada con los trozos de chocolate le lubricaba el nabo de forma incre&iacute;ble, a la vez que estimulaban mi doble glotoner&iacute;a. Al principio, estuvo contenido y me dejaba hacer todo el trabajo, pero despu&eacute;s de cinco minutos de mam&aacute;rsela a un ritmo brutal, empez&oacute; a empujar sus caderas hacia mi rostro con la intenci&oacute;n de aumentar a&uacute;n m&aacute;s el ritmo de la mamada. No necesit&oacute; animarme m&aacute;s. Aument&eacute; ansiosamente la velocidad a la que estaba sorbiendo su soberbia tranca. M&aacute;s y m&aacute;s r&aacute;pido mi cabeza iba hacia delante y hacia atr&aacute;s, tragando m&aacute;s de la mitad de la r&iacute;gida verga de Andr&eacute;s en cada pasada.<\/p>\n<p>Agarr&aacute;ndome del cabello, Andr&eacute;s sac&oacute; mi boca babeante su polla, y luego se levant&oacute; de la cama y, sin dejar de tirar de mi cabello, me puso de cuclillas frente a &eacute;l. De pie frente a m&iacute;, tir&oacute; de mi cabeza hacia adelante y empuj&oacute; su polla goteante entre mis labios entreabiertos. Pronto, estaba una vez m&aacute;s se meneando la cabeza hacia adelante y atr&aacute;s a un ritmo vivo, mientras Paolo bombeaba en&eacute;rgicamente su tranca en mi hambrienta boca.<\/p>\n<p>Gimiendo contenidamente, empec&eacute; a tragar m&aacute;s y m&aacute;s del dur&iacute;simo miembro del jefe de mi esposo. La parte superior de mi cuerpo se mov&iacute;a tambaleante de atr&aacute;s hacia adelante y otra vez hacia atr&aacute;s, provocando que mis tetazas bambolearan err&aacute;ticamente al tiempo que enterraba mi cabeza una y otra vez en la entrepierna de Andr&eacute;s para sorber su caliente tranca. Relaj&eacute; mi cavidad bucal y dej&eacute; que en la siguiente embestida su poll&oacute;n se clavara hasta el fondo de mi garganta.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Ogggh!&rdquo; grit&oacute; con admiraci&oacute;n mientras sent&iacute;a la cabeza de su verga empujando a un lado mis am&iacute;gdalas y desliz&aacute;ndose hasta el fondo de mi garganta. &ldquo;&iexcl;Eso es, Liliana, hasta el fondo! &iexcl;Tr&aacute;gatela hasta el fondo!&rdquo;<\/p>\n<p>&quot;Unngh! Unnng!&quot; gem&iacute; ininteligiblemente mientras segu&iacute;a con su tranca palpitante enterrada en mi ondulante garganta por m&aacute;s de medio minuto. Con una tos suave, y un sonido como si tuviera n&aacute;useas, finalmente expuls&eacute; su polla de los profundos confines de mi garganta y, con las manos a&uacute;n presionando en su culo, utilice s&oacute;lo la lengua y los labios para lamer y sorber la baba pegajosa que se hab&iacute;a acumulado en la herramienta de Andr&eacute;s.<\/p>\n<p>Como esperaba, el verme limpiando su verga de mi chorreante saliva provoc&oacute; que la enorme verga de Andr&eacute;s saltara y tambaleara en el aire en frente de m&iacute;. Para provocarlo a&uacute;n m&aacute;s, lam&iacute; ligeramente y succion&eacute; con suavidad la parte inferior de su furiosa erecci&oacute;n que se balanceaba y sacud&iacute;a intermitentemente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;M&eacute;tela entera en tu boca!&rdquo; &ndash; bram&oacute; Andr&eacute;s completamente enardecido.<\/p>\n<p>Con un gemido lastimero, obedec&iacute; al jefe de Juli&aacute;n. Durante cuatro o cinco minutos, Andr&eacute;s clav&oacute; su polla de ida y vuelta en mi garganta, manteniendo al mismo tiempo un f&eacute;rreo control sobre mi cabello. Pronto, largos hilos de saliva cubrieron la parte superior de mis bamboleantes tetas y la parte inferior de la cara. &Eacute;l se agach&oacute; para esparcir la saliva sobre mis tetas y se maravill&oacute; al ver mi torso cubierto de saliva y baba. Sab&iacute;a lo er&oacute;tico que resultaba aquella vista, as&iacute; que lo mir&eacute; con ojos vidriosos y lascivos mientras dejaba que usara mi cara y mi garganta como un co&ntilde;o. M&aacute;s y m&aacute;s r&aacute;pido taladr&oacute; mi apretada garganta, hasta que pens&eacute; que alcanzar&iacute;a el punto de no retorno.<\/p>\n<p>Pod&iacute;a sentir la pollaza de Andr&eacute;s m&aacute;s gorda que nunca, con las venas que parec&iacute;an a punto de estallar. Seguramente que no pod&iacute;a retrasar m&aacute;s el momento de llenarme la boca con la leche que ten&iacute;a acumulada en los huevos y luchaba por salir del pene. Estaba dispuesta a tragarme su semen sin desperdiciar una gota, pero &eacute;l pens&oacute; que merec&iacute;a una recompensa mayor.<\/p>\n<p>Me hizo cabalgar de espaldas a &eacute;l sobre su endurecida verga, todav&iacute;a cubierta por mi saliva y los restos de chocolate de los bombones. Literalmente, me hizo saltar sobre su verga una y otra vez, penetrando por completo en mi co&ntilde;o chorreante y abri&eacute;ndolo al m&aacute;ximo, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, hasta llegar a una perfecta soldadura entre mi co&ntilde;o y su polla. Andr&eacute;s es bastante atl&eacute;tico y no tuvo problemas en mantener el powerfuck. Perd&iacute; la cuenta de cu&aacute;ntos orgasmos tuve mientras el jefe de mi marido me empalaba con furia. Al final, volv&iacute; a correrme una vez m&aacute;s justo en el momento en que &eacute;l eyaculaba copiosamente en mi interior. Pod&iacute;a sentir los chorros de semen golpeando con fuerza en mi interior. Me desplom&eacute; sobre &eacute;l y permanecimos en esa posici&oacute;n, con su polla todav&iacute;a enterrada en mi concha.<\/p>\n<p>Estuvimos as&iacute; por algunos minutos y luego lo desmont&eacute; y me sent&eacute; a su lado. Nos empezamos a besar y acariciar, nuestras lenguas se enroscaban una con otra mientras nos met&iacute;amos mano. Comenc&eacute; nuevamente a acariciar y tirar de su verga; estaba dispuesta a continuar con la faena. Despu&eacute;s de un momento, dej&eacute; de besar a Andr&eacute;s y me dirig&iacute; a su verga, tom&aacute;ndola entera en la boca. Luego de algunos minutos mam&aacute;ndosela, su polla empez&oacute; a endurecerse. Andr&eacute;s me oblig&oacute; a tumbarme sobre la espalda y me mont&oacute; en la posici&oacute;n de misionero. Mientras su verga entraba y sal&iacute;a de mi co&ntilde;o con potencia, Andr&eacute;s me dijo que era una zorra y que me iba a reventar la concha y llenarla de su leche.<\/p>\n<p>Yo gem&iacute; aprobando su intenci&oacute;n y nos mir&aacute;bamos directamente mientras &eacute;l segu&iacute;a entrando y saliendo de mi concha. Andr&eacute;s la sacaba casi por completo y luego me clavaba su enorme verga hasta el fondo, haci&eacute;ndome casi desmayar de placer. Yo me retorc&iacute;a y gem&iacute;a debajo de &eacute;l y no pas&oacute; mucho tiempo hasta que volviera a coger buen ritmo y me follara muy duro, tan duro que pens&eacute; que &iacute;bamos a romper la cama. Mi esposo jam&aacute;s me hab&iacute;a cogido as&iacute;, ni cuando &eacute;ramos m&aacute;s j&oacute;venes. Completamente desatada, empec&eacute; a gritarle:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Andr&eacute;s, t&uacute; s&iacute; que sabes cogerte a una hembra, cabr&oacute;n! &#8211; &iquest;Te gusta, cabr&oacute;n, te gusta follarte a la mujer de tu empleado?<\/p>\n<p>Andr&eacute;s no contest&oacute;, pero me mir&oacute; con furia y segu&iacute;a foll&aacute;ndome a toda m&aacute;quina. El polvo dur&oacute; mucho m&aacute;s esta vez, ya que se hab&iacute;a corrido previamente; iba a tomar m&aacute;s tiempo llevarlo otra vez al l&iacute;mite. Esto permiti&oacute; que yo experimentara varios orgasmos durante los siguientes cuarenta minutos en que follamos en todas las posiciones imaginables. Si hubiera sabido el placer que me proporcionar&iacute;a aquel pistol&oacute;n, no hubiera esperado tanto tiempo y hace mucho que me habr&iacute;a follado a Andr&eacute;s.<\/p>\n<p>Seguimos follando como animales, cuando, en cierto momento, me sorprendi&oacute; cuando Andr&eacute;s me sac&oacute; su verga de la vagina y la presion&oacute; contra la entrada de mi ano. Mi esposo no es un entusiasta del sexo anal y rara vez lo hemos practicado. Sin embargo, a m&iacute; me encanta, aunque estaba un poco preocupada por el tama&ntilde;o de la polla de Andr&eacute;s. Pronto, todos mis temores estar&iacute;an disipados. Est&aacute;bamos follando al estilo perrito cuando sent&iacute; la enorme cabeza de su verga en la entrada de mi ano. Estir&eacute; el brazo para ayudarlo a guiarse mejor.<\/p>\n<p>Nos tom&oacute; un poco de tiempo, pero al cabo de un rato Andr&eacute;s logr&oacute; introducir la cabeza de su polla en mi ano. Yo ten&iacute;a el cuerpo tenso mientras sent&iacute;a como me penetraba, sintiendo como si fuera la primera vez que me tomaban por el culo. &ldquo;Despacio, despacio&rdquo; le dije a Andr&eacute;s, que lentamente, cent&iacute;metro a cent&iacute;metro, enterr&oacute; su verga hasta lo m&aacute;s profundo de mi ano. Fue una sensaci&oacute;n poderosa, mezcla de mucho dolor y tambi&eacute;n de mucho placer.<\/p>\n<p>Gradualmente, con tenacidad, cogimos buen ritmo y el &ldquo;despacio, despacio&rdquo; que le hab&iacute;a estado diciendo a Andr&eacute;s se convirti&oacute; en gritos desaforados de placer:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;!Oh s&iacute;, Andr&eacute;s, f&oacute;llame m&aacute;s duro! &iexcl;Me partes papi, me rompes toda! -&ldquo;<\/p>\n<p>Andr&eacute;s parec&iacute;a pose&iacute;do. Su cuerpo musculoso le permit&iacute;a embestir con fuerza. Era como la perfecta m&aacute;quina de follar. Cogi&oacute; mis tetas para sujetarme al tiempo que tomaba distancia. Me dijo que rogara que me la clavara, y eso hice. Y luego me dijo que le dijera que mi esposo era un cornudo.<\/p>\n<p>Baj&eacute; mi cabeza a la cama. Podr&iacute;an decir que s&oacute;lo de un juego, pero no quer&iacute;a decirlo. Andr&eacute;s no iba a rendirse. Con cada embestida (y estaba embistiendo a una velocidad incre&iacute;ble) me ordenaba decirlo. &ldquo;&iexcl;Dilo!&rdquo; &ldquo;&iexcl;Dilo!&rdquo; &ldquo;&iexcl;Dilo!&rdquo;. Sent&iacute; que la poca voluntad que quedaba en mi cuerpo estaba abandon&aacute;ndome. Dej&eacute; escapar un largo gemido. Y entonces lo dije. &ldquo;Mi esposo es un cornudo.&rdquo; Inmediatamente, me alcanz&oacute; el orgasmo m&aacute;s grande de mi vida. Por unos momentos me fui del mundo. Cuando recobr&eacute; el sentido, todav&iacute;a estaba siendo penetrada por la m&aacute;quina sexual. Sin que me lo pidiera le dije a Andr&eacute;s, &ldquo;Mi esposo es un cornudo de mierda, comparado contigo es nada. T&uacute; eres mi due&ntilde;o.&rdquo;<\/p>\n<p>A esas alturas, estaba disfrutando al m&aacute;ximo de aquella terrible cogida por el culo y Andr&eacute;s tambi&eacute;n, cosa que prob&oacute; foll&aacute;ndome lo m&aacute;s duro que pod&iacute;a. Era incre&iacute;ble la sensaci&oacute;n de tener aquella gigantesca verga clavada hasta el fondo, abriendo mi esf&iacute;nter de manera incre&iacute;ble, rompiendo todo a su paso. Un nuevo orgasmo me alcanz&oacute; y perd&iacute; el mundo de vista, mientras me retorc&iacute;a y gritaba, con la tranca de Andr&eacute;s taladr&aacute;ndome el ano sin cesar. Para entonces, ya llev&aacute;bamos follando con esa intensidad varios minutos y Andr&eacute;s no pudo resistir m&aacute;s y se corri&oacute; con fuerza, inundando esta vez mi culo con varios chorros de leche caliente y espesa. Una vez que ambos abandonamos la cima del orgasmo, nos separamos y nos tumbamos en la cama, para tomar un merecido descanso.<\/p>\n<p>Aquella noche, Andr&eacute;s y yo no paramos de follar. Cabalgu&eacute; sobre su polla hasta el amanecer, le ped&iacute; que me destrozara el culo y mam&eacute; su verga humeante hasta tragarme la &uacute;ltima gota de semen que sus gordos test&iacute;culos pod&iacute;an contener. Fue una noche de lo m&aacute;s estimulante. No tengo idea que excusa le dar&iacute;a a su esposa, pero reci&eacute;n se march&oacute; por la ma&ntilde;ana, despu&eacute;s de follarme una &uacute;ltima vez. A partir de entonces, las cosas empezar&iacute;an a cambiar por completo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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