{"id":43280,"date":"2023-09-25T22:00:00","date_gmt":"2023-09-25T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-09-25T22:00:00","modified_gmt":"2023-09-25T22:00:00","slug":"los-casos-de-amanda-usada-en-el-verano-eterno-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/los-casos-de-amanda-usada-en-el-verano-eterno-1\/","title":{"rendered":"Los casos de Amanda: Usada en el verano eterno (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43280\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ahora<\/p>\n<p>La casa hab&iacute;a empezado su andadura en los a&ntilde;os 20 del siglo pasado y termin&oacute; deshabitada en medio de los 90 del mismo. Ahora era poco m&aacute;s que una ruina cochambrosa. En muchos rincones de ella la nieve que se acumulaba cada a&ntilde;o para luego desvanecerse en los cortos veranos de Montana, hab&iacute;a hecho mella en su estructura y hab&iacute;a provocado peque&ntilde;as ca&iacute;das de tejas y grietas en la madera, por la que se colaba la temperatura g&eacute;lida del invierno, haciendo pr&aacute;cticamente inhabitable, excepto para alima&ntilde;as. La pintura y las decoraciones del lugar estaban destrozadas o reemplazadas por pintadas de gamberros locales, dando un colorido que a&ntilde;o tras a&ntilde;o se desvanece para ser renovado junto a otra generaci&oacute;n de grafiteros.<\/p>\n<p>Otra ruina del pueblo en donde la casa se encontraba, otra v&iacute;ctima del fin del boom de la industria maderera por la deslocalizaci&oacute;n de empleos, el aumento de las drogas y depresivos, y finalmente de las ri&ntilde;as internas&#8230; La familia se mud&oacute; buscando esperanza, quiz&aacute;s la encontr&oacute; en otro lugar. Ahora esta morada era poco m&aacute;s que una ruina a la espera de hundirse y que nadie compraba para no tener que pagar los gastos del derribo. Pero durante tres semanas ha estado siendo habitada y no precisamente por buenos vecinos.<\/p>\n<p>La casa se hab&iacute;a llenado de &ldquo;cosas&rdquo;, en el sentido m&aacute;s pernicioso de la palabra. Ellas hab&iacute;an arrastrado tras de s&iacute; a parte de la poblaci&oacute;n infantil de los pueblos de los alrededores, sus padres y la polic&iacute;a les hab&iacute;an estado buscando, incluso hab&iacute;an registrado la casa pasando por al lado de los ni&ntilde;os pero sin encontrarlos. Sus v&iacute;ctimas esperan su momento de formar parte del sustento de esas abominaciones. Algunos ni&ntilde;os se encuentran sentados mirando el aire con una sonrisa est&uacute;pida en la boca, balbuceando para s&iacute; en discusiones imaginarias, otros se est&aacute;n haciendo da&ntilde;o golpe&aacute;ndose ligeramente la cabeza contra las paredes r&iacute;tmicamente, mientras que la sangre que corre por su frente se congela tras un tiempo en el aire g&eacute;lido, pronto desfallecer&aacute;n y caer&aacute;n al suelo, algunos mastican basura con complacencia da&ntilde;ando sus dientes y boca, sus vidas se acortan mordisco a mordisco. Los que a&uacute;n ten&iacute;an menos suerte hab&iacute;an ca&iacute;do desfallecidos en el suelo, convulsionando ligeramente&#8230; Los que ya no les quedaba suerte simplemente hab&iacute;an dejado de moverse.<\/p>\n<p>Rodeado del silencio que solo puede ofrecer un paisaje completamente nevado, est&aacute; hab&iacute;a sido la estampa de los d&iacute;as anteriores, con los ni&ntilde;os quiz&aacute;s algo m&aacute;s &quot;vivarachos&quot; dentro de lo que posibilitaba su trance&#8230; Pero ahora un sonido diferente est&aacute; sucediendo en el desv&aacute;n de la casa.<\/p>\n<p>Iluminada por la luz que proviene de una claraboya rota, una escena llena de vicio y depravaci&oacute;n se puede contemplar desde all&iacute;. Una mujer joven de cabellos blancos como la nieve que se hab&iacute;a acumulado en el exterior y ojos de un color azul ligeramente desva&iacute;do, se encuentra a cuatro patas sobre un colch&oacute;n viejo con un olor poderoso a abandono&#8230; Al que se ha a&ntilde;adido el de fluidos corporales tanto suyos como ajenos. El colch&oacute;n que ya estaba bastante da&ntilde;ado, gime ante su peso y el de sus acompa&ntilde;antes.<\/p>\n<p>Su piel inmaculadamente clara se expone de cintura para abajo excepto por dos calcetines de color a&ntilde;il, ya que sus pantalones y bragas de color negro que sin duda acentuaban a&uacute;n m&aacute;s ese contraste con su piel n&iacute;vea, andan tirados de cualquier manera en un rinc&oacute;n, junto a uno de esos inconscientes observadores inocentes. Mueve su cuerpo al son del ritmo marcado por su montador, ya que no se le podr&iacute;a llamar amante, que masajea con manos grotescamente deformadas el culo resping&oacute;n de la golfa que se menea cada vez que mueve su pelvis para empujar m&aacute;s adentro su miembro erecto en el co&ntilde;o mojado de la mujer.<\/p>\n<p>Parece encantado de verla excitada, aunque de vez en cuando juega en hacerle otra ligera l&iacute;nea roja con una de sus u&ntilde;as especialmente afiladas, cuya sangre colorea el culo de ella para luego quedar coagulada. La mujer gracias a que tiene la boca ocupada por otra criatura similar no puede gemir ni tampoco quejarse del dolor&#8230; Pero no precisamente por ganas. Su mente intenta quedarse en blanco, esperando su momento, pero el placer y la culpa le hace costar mantener esa mente calmada que puede sacarla de esta situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hay cinco figuras rode&aacute;ndola. Si las vieras a cierta distancia por su estatura pod&iacute;as intentar compararlas a chicos entre 10 a 12 a&ntilde;os, con ropas algo anticuadas y ra&iacute;das&#8230; Pero cuando dieras unos pocos pasos para acercarte te fijar&iacute;as en sus manos. Aunque se podr&iacute;a se&ntilde;alar que ser&iacute;a m&aacute;s correcto hablar de zarpas. Y si a&uacute;n no has huido como alma que persigue el diablo, acerc&aacute;ndote unos metros m&aacute;s, te percatar&iacute;as con horror de sus rostros&#8230;<\/p>\n<p>Imaginad rostros alterados por un programa de modificaci&oacute;n de im&aacute;genes, agranda la cabeza, achata los ojos hasta que sean poco m&aacute;s que ranuras, deja solo mechones de lo que antes hab&iacute;a sido un cabello espeso, pero suficientemente largo como para dar un aire a&uacute;n m&aacute;s feral y a&ntilde;ade dientes afilados al conjunto.<\/p>\n<p>Todos ellos est&aacute;n sin la parte de debajo de su ropa, a&ntilde;adidas al mont&oacute;n donde andan las cosas de la mujer, fuesen pantalones o falda en un caso. Con sus sexos expuestos y r&iacute;gidos por la excitaci&oacute;n o en el caso de la &quot;muchacha&quot; con el co&ntilde;o bien h&uacute;medo frente a la cara de la mujer que es obligada a &quot;comer&quot;, aunque su lengua se mueve de forma experimentada movida por el morbo, y por el ruido de chapoteo que provoca al recibir la polla de esa cosa en su sexo, aunque mirase con odio hacia las criaturas no pod&iacute;a decir que sus bajos instintos no estuvieran trabajando para humillarla a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Las otras figuras la rodean ri&eacute;ndose con unos tonos guturales, con su pollas en sus manos, masturb&aacute;ndose a punto de correrse. La chaqueta de la mujer evidenciaba que no era la primera vez que lo hac&iacute;an, los goterones de semen corr&iacute;an por la chaqueta de color p&uacute;rpura. La criatura que la empotra en cierto momento se agarra a su cintura y deja caer su cuerpo encima de ella, mientras la mujer grita: &mdash;No te corra&hellip; &mdash;Pero la criatura femenina la obliga de nuevo a comer y al poco, esta tambi&eacute;n se corre como su compa&ntilde;ero, aunque esta vez en la cara de la mujer. Tras un momento en silencio, otros dos seres reemplazan a los dos descargados y los gemidos de la mujer vuelven a empezar, mientras masculla un &ldquo;joder, parad&rdquo; antes de que la polla de uno de esos seres que es mayor de lo que deber&iacute;a ser para alguien de su tama&ntilde;o se adentra en su garganta.<\/p>\n<p>A un lado de la habitaci&oacute;n est&aacute; el bolso preparado de la investigadora de lo paranormal, ahora derrotada y usada en grupo. Odiaba a esas cosas, hab&iacute;a hecho planes durante a&ntilde;os para cazarlos. Pero hab&iacute;a algo con lo que no cont&oacute;. Y este algo sube por las escaleras ra&iacute;das que llegan desv&aacute;n con una pesada hacha en las manos. Los ojos de Amanda se llenaron de l&aacute;grimas al ver la sonrisa feliz en el rostro del reci&eacute;n llegado.<\/p>\n<p>Hace tres horas en la comisar&iacute;a del pueblo Big Timber, Montana<\/p>\n<p>El sheriff del pueblo donde Amanda hab&iacute;a arribado hace un par de horas, es un hombre robusto entrando tanto en a&ntilde;os como en carnes, y que ahora mismo se encuentra sentado frente a su escritorio. Hab&iacute;a estado jugueteando impaciente con los informes, hab&iacute;a hecho preguntas a los hilos que hab&iacute;a podido mover. Y ten&iacute;a poca informaci&oacute;n de la mujer con la que se ten&iacute;a que encontrar. Una cosa est&aacute; clara. Siempre se la llamaba cuando algo se hab&iacute;a filtrado por las rendijas. Eso es argot policial es la referencia a casos raros, de esos que te hielan el sudor. Los que te hacen preguntarte cosas incomodas en tus largas horas insomnes en la comisar&iacute;a. S&iacute; hab&iacute;a tenido algunos de ellos, pero al final alguien se ocupaba&#8230; Con el tiempo. Pero eso no era algo que se pod&iacute;a permitir esta vez.<\/p>\n<p>Suspirando cogi&oacute; la foto de su nieta, y su gesto se crisp&oacute;. No, sin duda no pod&iacute;a esperar. Cuando escuch&oacute; como llamaban a la puerta, se puso ligeramente nervioso como si fuera un novato y carraspeando dijo &quot;adelante, pase&quot;. Intent&oacute; parecer todo lo profesional posible ante la mujer que se abr&iacute;a paso en la oficina y tras un breve saludo se sent&oacute; frente a &eacute;l. Dios sabe que estaba casado con una gran mujer a la que apreciaba, pero la curvas de la reci&eacute;n llegada y su particular presencia despertaba ciertas necesidades, incluso con la tensi&oacute;n que sufr&iacute;a. Intent&oacute; mantener su mirada a los ojos, aunque le resultan algo inquietantes &mdash;No s&eacute; cu&aacute;nto le habr&aacute;n informado&#8230;<\/p>\n<p>Amanda le sigui&oacute; la frase: &mdash;Por encima, aun as&iacute;, prefiero conocer todos los detalles de sus propias palabras. La informaci&oacute;n es vital en una investigaci&oacute;n, tanto en su campo como en el m&iacute;o. &mdash;Parafrase&oacute; lo que sab&iacute;a: &mdash;Las desapariciones de chicos han sucedido recientemente, edades entre los 5 a los 12 a&ntilde;os, primero un goteo, ahora veinticinco casos confirmados. Estos empezaron hace unas tres semanas, con la llegada de la &eacute;poca m&aacute;s cruda del invierno y cada fin de semana, se encuentran algunos de sus cuerpos abandonados en diferentes zonas&#8230; No ha confiado en el gobierno, porque el caso le ata&ntilde;e personalmente, por eso estoy aqu&iacute;. Mi tarifa ya ha sido redactada y has aceptado los t&eacute;rminos, incluido un plus seg&uacute;n imprevistos. &mdash;No cambi&oacute; el tono, llanamente profesionalidad. Si lo que le hab&iacute;an dicho era verdad, est&aacute; segura que el hombre que tiene frente a si tiene bastantes preocupaciones. Aunque le jod&iacute;a que le hubieran llamado casi un mes despu&eacute;s. Pod&iacute;a haber salvado a m&aacute;s ni&ntilde;os si lo hubiera hecho.<\/p>\n<p>Carraspeando &eacute;l comienza: &mdash;Mir&eacute;, se&ntilde;orita Amanda. Est&eacute; es un pueblo puede que ya grande, pero al final todos nos conocemos a todos. No hay grandes cr&iacute;menes y la vida pasa entre pleitos entre vecinos, multas impagadas y alg&uacute;n marido con la mano larga&#8230; Pero lo de estas semanas est&aacute; a otro nivel. &mdash;Abri&oacute; el expediente que tiene en la mesa, llena de fotos de ni&ntilde;os sonrientes, mapas y dem&aacute;s: &mdash;No solo afecta a este pueblo, sino a otros dos cercanos, entre los tres llegamos a esa horrible cifra&#8230; Sabemos quien es el culpable&#8230; O al menos las c&aacute;maras han mostrado algo. Una furgoneta de trabajo con los cristales tintados, con im&aacute;genes de Star Trek en sus lados.<\/p>\n<p>Enfadado peg&oacute; un pu&ntilde;etazo en la mesa que no hizo pesta&ntilde;ear a Amanda, comprend&iacute;a como se sent&iacute;a: &mdash;&iexcl;Esa maldita cosa deber&iacute;a ser un puta sirena! Todos deber&iacute;an recordar si ven algo as&iacute;. Pero NADIE, y digo NADIE, la vio, seg&uacute;n las c&aacute;maras ha estado pase&aacute;ndose por el pueblo, aparcando en los lugares donde ocurrieron las desapariciones. No se ve al conductor, solo se ven a los ni&ntilde;os entrando en ella. Y luego march&aacute;ndose, pero cuando llega a la carretera que se aleja del pueblo se le pierde la vista. Ninguna c&aacute;mara la graba &mdash;Neg&oacute; con la cabeza: &mdash;&iquest;Y sabe? Varias veces estuve all&iacute; en el momento y en la zona donde aparc&oacute; la furgoneta, pero no la vi tampoco. &mdash;Se&ntilde;ala a cierto frame de un v&iacute;deo sacado en papel. Ah&iacute; est&aacute; la furgoneta, tan clich&eacute; que solo le falta poner un letrero de secuestrador arriba&#8230; Pero no dej&oacute; de fijarse en como se distorsiona ligeramente la imagen &iquest;Un encantamiento?<\/p>\n<p>Amanda empez&oacute; a descartar opciones, y las opciones que le quedaban no eran precisamente halag&uuml;e&ntilde;as. &mdash;Continu&eacute; por favor. &mdash;Viendo la taza de caf&eacute; y como la ten&iacute;a el hombre vac&iacute;a, le pregunta: &mdash;&iquest;Quiere que se la rellene?<\/p>\n<p>Este peque&ntilde;o gesto parece distender un poco la situaci&oacute;n y por primera vez el sheriff ofrece una peque&ntilde;a sonrisa: &mdash;Si, gracias. &mdash;Tras la peque&ntilde;a pausa donde Amanda le rellen&oacute; la taza y se sent&oacute; frente a &eacute;l de nuevo. Continuo el hombre algo m&aacute;s calmado tras un peque&ntilde;o sorbo a la taza: &mdash;Triangulamos la zona, pero la b&uacute;squeda no daba resultado ninguno, entonces es cuando empezaron a aparecer los cad&aacute;veres. Tirados en el hielo, con la misma ropa con la que salieron de sus casas o del colegio. Pero supimos que algo iba muy mal cuando nuestro forense, se percat&oacute; de un extra&ntilde;o hematoma en el cuerpo de una de las ni&ntilde;as. Pedimos permiso a sus padres y las buenas almas nos lo permitieron. Sus &oacute;rganos eran como los de un viejo, el pobre Charles me miraba como un loco cuando me lo dijo.<\/p>\n<p>Tras beber un momento y con Amanda prestando atenci&oacute;n continu&oacute; &mdash;Esos ni&ntilde;os no hab&iacute;an muerto de golpes, ni de hambre o fr&iacute;o, sino de muerte natural. Un colapso de su cuerpecito, por tener demasiada edad. As&iacute; se encontraron en m&aacute;s cuerpos&#8230; Entonces es cuando hablamos con los federales. Pero mi hombre se cogi&oacute; la jubilaci&oacute;n anticipada y cuando le llam&eacute; me dijo que jam&aacute;s le preguntara, que no quer&iacute;a meter a su familia en problemas. Los cad&aacute;veres pasaron a ser investigados por el estado y aqu&iacute; no ha pasado nada &iquest;Entiende?<\/p>\n<p>Amanda asinti&oacute;, y no le gust&oacute; como pinta el asunto. Han sido unos meses muy flojos, pero no quiere volver a tener nada que ver con el gobierno. El hombre volv&iacute;a a estar cada vez m&aacute;s cabreado. &mdash;Ellos encontraron a un tipo, que al parecer si que hab&iacute;a secuestrado a unos ni&ntilde;os. Un copycat y dejaron todo cerrado. Se habl&oacute; con las familias sobre como hab&iacute;an disuelto los cuerpos de los ni&ntilde;os que todav&iacute;a no hab&iacute;an aparecido en &aacute;cido. Indemnizaciones, silencios&#8230;<\/p>\n<p>Amanda intervino preguntando: &mdash;Pero todav&iacute;a desaparecen ni&ntilde;os &iquest;No? &mdash;El sheriff asinti&oacute; y tras levantarse y mirar por la ventana a un peque&ntilde;o descampado donde los chavales est&aacute;n jugando a tirarse bolas de nieve ante la atenta (y algo asustada) mirada de sus padres. &mdash;Si. Adem&aacute;s hubo algo. Uno de los chicos escap&oacute; de su captor y volvi&oacute; a su casa. No vivi&oacute; mucho m&aacute;s, tuvo un maldito ataque del coraz&oacute;n de puro viejo&#8230; Le cont&oacute; a sus padres donde estuvo encerrado, algo sobre un hombre grande que les tra&iacute;a comida, mientras jugaban en una casa donde siempre es verano y donde hab&iacute;a ni&ntilde;os muy extra&ntilde;os con los que pod&iacute;an jugar&#8230; Pero que una vez acompa&ntilde;&oacute; al hombre grande sin que &eacute;l se diera cuenta a la salida. Se dio cuenta de que hab&iacute;a pasado mucho tiempo y que ten&iacute;a que volver a casa&#8230; Pobre cr&iacute;o &mdash;El sheriff volvi&oacute; la cabeza retando a Amanda a burlarse.<\/p>\n<p>No, Amanda no s&eacute; burla, sino que aprieta los pu&ntilde;os hasta que sus nudillos se ponen blancos y se hace da&ntilde;o &quot;No, ellos no. Cuantos m&aacute;s debo cazar para que esto no se repita&quot;. Al final dijo con mucha seriedad, intentando mantener sus emociones a raya &mdash;&iquest;Sabe d&oacute;nde es esa casa? &mdash;El Sheriff le contesta, mientras que mueve los papeles y al final saca las im&aacute;genes de una casa antigua de campo de dos plantas: &mdash;S&iacute;, la peinamos una y otra vez, pero no hay nada, NADA&#8230; Y aun as&iacute;. &mdash;Call&oacute; un momento y continu&oacute;: &mdash;Mi nieta ha desaparecido, es un angelito de tan solo seis a&ntilde;os. Mi hijo me implora que la encuentre&#8230; Pero te juro por Dios, que o&iacute; la risa de mi peque&ntilde;a Ang&eacute;lica en ese lugar. &mdash;A pesar de ser un hombre bastante duro, sus ojos estaban a punto de llorar. Amanda se decidi&oacute; y recogi&oacute; la foto. El sheriff no lo ve&iacute;a, pero ella si se fij&oacute; en las caras deformadas que miran desde las ventanas.<\/p>\n<p>Hace una hora, en las afueras de la antigua residencia de los Thompson<\/p>\n<p>Amanda se calienta las manos ligeramente frot&aacute;ndoselas entre ellas. Seguro que tendr&iacute;a que cuid&aacute;rselas cuando terminara el caso. Sin duda, una buena ducha caliente le vendr&iacute;a bien. Por mucho que quiera, las salvaguardas no pod&iacute;an hacerse con guantes. Por lo que entre el fr&iacute;o y la necesidad de precisi&oacute;n en la colocaci&oacute;n de dibujos y artefactos, ah&iacute; ha estado un buen rato rodeando la casa. Sus presas no se hab&iacute;an percatado de su presencia. Ya ten&iacute;a unos cuantos amuletos para ello.<\/p>\n<p>Gracias a una serie de precauciones ha podido someter el glamour, la ilusi&oacute;n que oculta las aut&eacute;nticas actividades del lugar en un grado inferior y as&iacute; podr&iacute;a encontrar a los chicos&#8230; No es que tuviera muchas esperanzas de que pudieran ser salvados. Ha sido mucho tiempo. Lo &uacute;nico que pod&iacute;a esperar es que las criaturas no hayan sido muy glotonas.<\/p>\n<p>Pero la tarea de rodear de salvaguardas el lugar es necesaria. No pretend&iacute;a alejar a las criaturas y rescatar a los ni&ntilde;os&#8230; No, pretend&iacute;a eliminar cualquier rastro de la existencia de esas cosas y como secundario rescatarlos. Sino este problema se mudar&iacute;a a otra poblaci&oacute;n. Nada molesta m&aacute;s a Amanda que las hadas, y de entre ellas, los ladrones de los d&iacute;as, son las criaturas que m&aacute;s odia de todas. Particularmente porque hab&iacute;a tenido un encontronazo en su ni&ntilde;ez, que prefer&iacute;a no olvidar, solamente para no dejar apagado el fuego de la venganza.<\/p>\n<p>En s&iacute;, las criaturas no son peligrosas, menos fuertes que un ser humano. Si tienen garras y dientes, pero lo dicho a no ser que hubiese un grupo grande de ellas no son un peligro f&iacute;sico. Por lo que aprendi&oacute; de sus tutores, sabe que estas criaturas son los recuerdos de ni&ntilde;os perdidos, s&iacute;, como Peter Pan. Hadas que se alimentan de juventud, aunque por lo que sab&iacute;a era tanto por el alimento como por la compa&ntilde;&iacute;a, les gustan los ni&ntilde;os. Vamos como si criaras un cerdo vietnamita para luego preparar una parrillada con &eacute;l. Por eso los atra&iacute;an, como ni&ntilde;os nuevos guays que siempre tienen lo que otros ni&ntilde;os quieren y que con sus fantas&iacute;as, les engatusan para que se vayan a su lugar especial. Un lugar donde jam&aacute;s deja de ser verano. Putos monstruos asquerosos, pens&oacute; Amanda, mientras termina la &uacute;ltima salvaguarda.<\/p>\n<p>Pero aparte de sus habilidades extraordinarias con el glamour, lo que ten&iacute;a que tener en cuenta es su protector. Usualmente un adolescente o adulto que les hace los recados, compra la comida real para los ni&ntilde;os, atiende sus necesidades de caza, llev&aacute;ndolos en veh&iacute;culos que ocultan con su glamour, los protegen (aunque que usualmente est&aacute;n tan comidos por las fantas&iacute;as que les ofrecen, que son bastante lentos y est&uacute;pidos) y funciona como un &quot;padre&quot; para ellos. Y es que estos seres consegu&iacute;an dinero sacrificando parte de si mismos, su sangre es un rejuvenecedor real, aunque temporal, claro est&aacute;. Los &quot;padres&quot; recog&iacute;an sangre de las criaturas y las vend&iacute;an a &quot;Houdinis&quot; sin escr&uacute;pulos. Gente importante utiliza esta sustancia y les es tan necesaria, como para dar carpetazo a investigaciones polic&iacute;acas, sobornos a padres, compras de ni&ntilde;os y en algunos casos sonados en el mundo m&aacute;gico, crear algo parecido a granjas de engorde. Aunque en esos casos s&iacute; que suele entrar el gobierno a sangre y fuego.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a preparado una pistola normal y otra cargada de balas de hierro puro, adem&aacute;s de varios medallones contra el glamour. No quer&iacute;a acabar como una zombi mirando a la pared pegando cabezazos o jugando a las casitas con esos engendros. Adem&aacute;s hab&iacute;a dejado mensajes de precauci&oacute;n a varios conocidos&#8230; Aunque espera que no los necesitase, ya hab&iacute;a cazado a estos seres durante a&ntilde;os, conoc&iacute;a muy bien sus comportamientos. No quer&iacute;a volver a pasar por lo mismo que con el caso de la cripta Matheson y Thomas hab&iacute;a estado especialmente toca narices desde entonces. Y hab&iacute;a terminado cediendo para una cenar y&#8230; Hab&iacute;an follado hab&iacute;an estado un par de semanas que si, que no y al final&#8230; Lo volvi&oacute; a mandar a la mierda. Bufff prefer&iacute;a no recordarlo.<\/p>\n<p>El caso es que seguro que esas cosas est&aacute;n a punto de irse. Una comida y pueden vegetar unos a&ntilde;os en alguno de sus refugios dejados de la mano de dios, con sus cuidadores, dejados en un &eacute;xtasis de los que se levantan solo cuando hay cacer&iacute;a, aunque manteniendo el ritmo de envejecimiento. Por lo que se puso una pesada chaqueta donde pod&iacute;a tener todo el material consigo y empez&oacute; la cacer&iacute;a. Dio unos pasos en direcci&oacute;n a la casa intentando no hacer demasiado ruido, aunque no le preocupaba mucho.<\/p>\n<p>Los ladrones de d&iacute;as son bastante descuidados, como la inmensa mayor&iacute;a no puede verlos y son alejados por el glamour no piensan en lo que hacen. Son tan vocingleros y revolucionados como los ni&ntilde;os de los que se alimentan. Los ni&ntilde;os los ven como los chicos m&aacute;s molones y simp&aacute;ticos que se han encontrado jam&aacute;s. Para Amanda (como a todos los adultos protegidos contra el glamour), sus rostros siempre le hac&iacute;an recordar a algo que pod&iacute;a bien salir en una mala pesadilla&#8230; Al menos agradec&iacute;a que como ten&iacute;an mentes ani&ntilde;adas, jam&aacute;s hab&iacute;an tenido apetencias sobre ella. Pero la raz&oacute;n de su odio, viene de hace a&ntilde;os, cuando ya hab&iacute;a pasado un par de a&ntilde;os en su nuevo hogar tras la disoluci&oacute;n de la secta, llegaron a enga&ntilde;arla a ella. Ella solo ten&iacute;a nueve a&ntilde;os, camino a diez. Y por su culpa desapareci&oacute; su hermanastro de 13 a&ntilde;os de edad.<\/p>\n<p>Bart era un chico grande, demasiado, incluso para su edad y su coraz&oacute;n era igual de grande, siempre amable con ella, cuidadoso con los vecinos y atento a lo que dec&iacute;a su padre. A pesar de todo sol&iacute;a entrar en peleas, los chicos de m&aacute;s edad lo ten&iacute;an por una amenaza, aun as&iacute; jam&aacute;s lo hac&iacute;an solos. Tem&iacute;an a Bart&#8230; Y ella con sus nueve a&ntilde;os ve&iacute;a al chico como su troll grande y fuerte, no agraciado, pero no le importaba, para Amanda era su caballero. Antes de ser una mujer digamos, atrayente, hab&iacute;a sido solo una ni&ntilde;a albina, flacucha con tendencia a ensuciarse y a hablar de cosas raras. No le gustaban los cuentos de Disney y prefer&iacute;a los anti cuentos como Shrek. Para ella, Bart era su mejor amigo, su apoyo y en cierto modo, su primer &quot;algo&quot; que una ni&ntilde;a de su edad no pod&iacute;a definir por completo.<\/p>\n<p>Pero Bart, a veces le daba miedo cuando se alteraba, usualmente porque alguien se met&iacute;a con ella. La primera vez que Bart la vio, una peque&ntilde;a ni&ntilde;ita asustada que se escond&iacute;a detr&aacute;s de las piernas del &uacute;nico mayor de la sala. A Bart le pareci&oacute; la ni&ntilde;a m&aacute;s bonita y adorable del mundo. Su padre entonces le dijo una frase que mantendr&iacute;a a viento y marea &quot;un hermano mayor siempre tiene que proteger a su hermana peque&ntilde;a, aunque le duela&quot;&#8230; Y eso lo hac&iacute;a de una forma bastante expeditiva. Los ni&ntilde;os nunca se met&iacute;an con Amanda, porque si Bart se enteraba, entonces Bart les hac&iacute;a da&ntilde;o, MUCHO da&ntilde;o.<\/p>\n<p>Por lo que muchas veces terminaba castigado en su cuarto. Amanda se sent&iacute;a muy sola aquel d&iacute;a de invierno y entonces apareci&oacute; ese ni&ntilde;o tan lindo, con un traje que le recordaba a esas pel&iacute;culas antiguas de lores y damas. Se hac&iacute;a llamar &quot;emperador&quot;, un apodo tonto, pero ten&iacute;a tanta gracia que ella le segu&iacute;a la broma. Y lo mejor, a pesar de que ella era diferente quer&iacute;a jugar, le hac&iacute;a re&iacute;r por sus contestaciones ante los problemas que ten&iacute;a Amanda y durante unos d&iacute;as sigui&oacute; apareciendo hasta que ella acept&oacute; irse a su casa a jugar&#8230; Amanda no lleg&oacute; a vivir el eterno verano, porque Bart, hizo lo que siempre hac&iacute;a cuando su hermana estaba en problemas. Salir a proteger a su hermana peque&ntilde;a.<\/p>\n<p>La sigui&oacute; hasta la casa, he hizo da&ntilde;o al &quot;padre&quot;. Amanda arrug&oacute; el gesto, al recordar como el hombre se llev&oacute; la mano al cuello cuando el cuchillo de caza de su padre se hundi&oacute; hasta el pomo en su garganta y poco despu&eacute;s cay&oacute; al suelo. Y Bart termin&oacute; enzarz&aacute;ndose con varios de los ladrones de d&iacute;as, dando el tiempo suficiente como para que Amanda pudiera escapar. Cuando su padre le hizo caso al anochecer al ver que Bart no aparec&iacute;a (ya que no cre&iacute;a en los cuentos de &quot;hadas&quot; de Amanda) fue demasiado tarde&#8230; Ya se hab&iacute;an marchado, quedaba solo el cad&aacute;ver del hombre en el suelo, y jam&aacute;s se encontr&oacute; a Bart. Desde entonces las ocasionales copas de su padrastro fueron a m&aacute;s&#8230; No es que dejara de ser cari&ntilde;oso con ella, pero ya nunca fue la misma persona.<\/p>\n<p>Alejando los recuerdos, ya que ten&iacute;a que estar atenta ya que est&aacute; al lado de la puerta principal, observa a su alrededor. No hab&iacute;a visto al &quot;padre&quot; por ninguna parte, ni tampoco la furgoneta, por lo que presupon&iacute;a que est&aacute; de compras o de cacer&iacute;a. En cualquier caso, eso har&iacute;a mucho m&aacute;s f&aacute;cil terminar con esas cosas. Una casa de verano, sol&iacute;a consistir. En unos tres o cuatro ladrones de d&iacute;as y el &quot;padre&quot;. En cuanto disparase a uno de ellos, el resto o morir&iacute;a al intentar atacarla o intentar&iacute;a escapar y se estampar&iacute;an contra la salvaguarda inmoviliz&aacute;ndolos y quem&aacute;ndolos hasta la muerte. Sencillo.<\/p>\n<p>Al entrar le lleg&oacute; el olor a polvo y sus bragas empezaron a mojarse (eso siempre le molestaba, especialmente con estos seres a los que tanto despreciaba), sin duda ah&iacute; est&aacute;n esas criaturas. Gracias a los medallones, tambi&eacute;n le lleg&oacute; el olor a sudor y excrementos, ya no era camuflado por el glamour. A su vez tambi&eacute;n se pod&iacute;a escuchar los murmullos de los ni&ntilde;os y de las criaturas que los rondaban. Ten&iacute;a que tener cuidado porque sobre su cabeza hab&iacute;a agujeros que daban al piso de arriba. Pod&iacute;an ser usados para que las criaturas se lanzasen sobre ella, si le quitan los medallones pod&iacute;a estar en aut&eacute;nticos problemas.<\/p>\n<p>Para que resultase efectiva la alimentaci&oacute;n, los ladrones de d&iacute;as deben estar al lado de sus v&iacute;ctimas para poder devorar su tiempo. Pisar cada tabla de madera provoca un peque&ntilde;o ruido, que delata la posici&oacute;n de Amanda, aunque espera que los atolondrados monstruos no se percaten de ella hasta que sea demasiado tarde.<\/p>\n<p>Ah&iacute; vio al primero de ellos frente a un ni&ntilde;o. Apoyando cabeza con cabeza, parecen murmurar entre s&iacute;, mientras el ni&ntilde;o tiene una mirada vac&iacute;a y una sonrisa est&uacute;pida de felicidad en la cara. Amanda se tom&oacute; su tiempo en apuntar para disparar, y la bala no err&oacute; en la cabezota de la criatura que ni siquiera dio un grito de alarma antes de caer a plomo.<\/p>\n<p>Otra de esas cosas vino alarmada desde una habitaci&oacute;n contigua y cuando vio a Amanda empez&oacute; a canturrear para s&iacute; misma. Sin duda utilizando el glamour para calmarla y tenerla bajo su poder. Los colgantes de Amanda vibraron mientras le dan protecci&oacute;n y Amanda se gir&oacute; hac&iacute;a &eacute;l. Sorprendido, intent&oacute; escapar, lo que signific&oacute; un agujero en su fea cabezota cuando Amanda utiliz&oacute; la munici&oacute;n de hierro fr&iacute;o sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>La siguiente criatura ni siquiera se lo pens&oacute; y sali&oacute; corriendo hacia el exterior. Es entonces cuando las salvaguardas se activaron. El ladr&oacute;n de los d&iacute;as se estrell&oacute; contra una barrera invisible que empez&oacute; a calcinarlo hasta la muerte, mientras pegaba grandes chillidos casi humanos al agonizar, que puso a toda la casa sobre aviso. Aunque Amanda cont&oacute; con ese tres, no quer&iacute;a llevarse ninguna sorpresa. Casi pod&iacute;a acariciar ese ba&ntilde;o caliente de recompensa por un trabajo bien hecho. Todav&iacute;a ten&iacute;a esa inquietud y sensaci&oacute;n de excitaci&oacute;n, por lo que supon&iacute;a que al menos hay un superviviente, y se prepar&oacute; para cazarlo.<\/p>\n<p>Es entonces cuando escuch&oacute; el sonido de un motor acerc&aacute;ndose. Amanda hab&iacute;a sido lo suficientemente inteligente como para ocultar su coche y haber venido andando hasta la casa. Y sus disparos, aunque sonoros, al tener silenciador no cre&iacute;a que los hubiese escuchado. Solo ten&iacute;a que hacer una emboscada al &quot;padre&quot;. Hab&iacute;a hablado con el Sheriff sobre sus sospechas y le pregunt&oacute; que como deb&iacute;a responder en este caso, &eacute;l no dudo en decir que no pondr&iacute;a cargos por un disparo en &quot;defensa propia&quot;. Por lo que guardo su arma especial y amartill&oacute; su revolver cl&aacute;sico, un Cold Phyton. Un regalo, no le hab&iacute;a fallado nunca y cuidaba como si fuera un hijo. Pegaba como una mula por su retroceso, pero Amanda no era precisamente una hermanita de la caridad.<\/p>\n<p>Se puso a un lado de la puerta, escondida a la espera que llegar&aacute; el sujeto y apunt&oacute; en direcci&oacute;n al pecho, no sab&iacute;a bien la altura, pero un tiro al est&oacute;mago era suficiente como para que se plantearan entre agarrarse las tripas o pelear. Usualmente se quedan con lo primero y al poco est&aacute;n d&eacute;biles para lo segundo. Los pasos se acercan, mientras escucha los siseos de los ladrones de los d&iacute;as escondidos en las habitaciones &quot;Con que hab&iacute;a m&aacute;s, parece que he encontrado una peque&ntilde;a granja&quot;. Las criaturas restantes, cinco de ellas, observan atemorizadas. Saben que si informan al &quot;padre&quot; ser&iacute;a asesinado antes de que hiciera nada y si segu&iacute;an as&iacute;, tambi&eacute;n morir&iacute;a. Por pura desesperaci&oacute;n tres de ellos corrieron hacia Amanda lo m&aacute;s r&aacute;pido posible para intentar placarla.<\/p>\n<p>Pero no fueron ellos los que provocaron que Amanda cayera derrotada, sino la sorpresa de quien ha entrado por la puerta. La figura es la de un hombre alto, quiz&aacute;s rondando el metro noventa y bastante rollizo, con un pelo demasiado largo apenas cuidado y una barba igualmente tupida, a&uacute;n manten&iacute;a el brillo de sus ojos y la brecha en la frente de cuando intent&oacute; defenderla de un chico con un bate de beisbol. Su dedo se congel&oacute; en el gatillo justo antes de disparar y solo pudo decir &mdash;&iquest;Bart? Qu&eacute;&#8230; &mdash;antes de que las criaturas empujaran sus piernas por detr&aacute;s desestabiliz&aacute;ndola, no habr&iacute;a sido demasiado problema reponerse, pero su cabeza golpe&oacute; uno de los pocos muebles que quedan en la casa, haciendo que perdiera por completo el control, cayendo.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/los-casos-de-amanda-usada-en-el-verano-eterno-2\/\">Parte 2<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Ahora La casa hab&iacute;a empezado su andadura en los a&ntilde;os 20 del siglo pasado y termin&oacute; deshabitada en medio de los 90 del mismo. Ahora era poco m&aacute;s que una ruina cochambrosa. 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