{"id":43301,"date":"2023-09-28T22:00:00","date_gmt":"2023-09-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-09-28T22:00:00","modified_gmt":"2023-09-28T22:00:00","slug":"la-ultima-corrida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-ultima-corrida\/","title":{"rendered":"La \u00faltima corrida"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43301\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La joven llega corriendo a la terminal de autobuses, abordando el &uacute;ltimo transporte por salir; agradece con una ligera sonrisa al ch&oacute;fer as&iacute; como con un cort&eacute;s y t&iacute;mido saludo, d&aacute;ndose cuenta que el lugar que suele ocupar justo detr&aacute;s de &eacute;l est&aacute; ocupado por un hombre mayor, robusto y que a pesar de la media luz del ambiente tiene algo que se le hace familiar.<\/p>\n<p>Con un dejo de tristeza ella se resigna a que esta vez no podr&aacute; charlar con el conductor, quien se ha convertido en alguien habitual en su rutina de vida desde hace unos meses, siendo lo m&aacute;s cercano a un amigo y confidente.<\/p>\n<p>Ella apenas acaba de cumplir veinticinco a&ntilde;os es de car&aacute;cter serio y reservado, nunca se a considerado especialmente atractiva, siendo su fuerte la cuestiones m&aacute;s bien intelectuales desempe&ntilde;&aacute;ndose como secretaria ejecutiva considerando su trabajo y desempe&ntilde;o su &uacute;nico valor real, a pesar de que a los ojos de los dem&aacute;s, realmente no es fea, al contrario, las proporciones de su cuerpo parec&iacute;an ser medidas por los mismos &aacute;ngeles: un busto firme, con pechos suaves y que parecen reposar delicadamente en su brasier, el cual los guarda con delicadeza y suavidad al punto de que su discreto escote es tan cautivador a la vista que enciende la imaginaci&oacute;n de cualquiera que la observa.<\/p>\n<p>Posee un trasero suave y al igual que sus senos, firme, tentador; ni siquiera necesita de un movimiento excesivamente provocador para llamar la atenci&oacute;n, pues aun en su sobria falda la tela pareciera moldearse a sus caderas y sus curvas mostrando un sutil bamboleo. Sus facciones conservan aun rasgos de cierta inocencia juvenil, ojos expresivos de color &aacute;mbar, labios carnosos, gentiles y una nariz algo redonda, que le hac&iacute;a parecer c&aacute;ndida.<\/p>\n<p>Pasa por el pasillo entre los asientos sin apenas percatarse de los dem&aacute;s pasajeros, la media luz dentro del trasporte apenas le deja distinguir sus facciones, aunque lo que en realidad le importa en ese momento es llegar a su asiento, mismo en que se deja caer ubic&aacute;ndose al fondo del autob&uacute;s.<\/p>\n<p>A momento en que su cabeza toca el respaldo deja estar un suspiro de alivio, mira hacia enfrente y ve como el ch&oacute;fer le observa por el espejo retrovisor, &eacute;ste le sonr&iacute;e, cierra las puertas, enciende una sutil luz p&uacute;rpura en el interior e inicia la marcha.<\/p>\n<p>Ver&oacute;nica siente como si tuviese un chofer particular, ah&iacute; sentada en la parte de atr&aacute;s siempre en ese mismo asiento el cual se ha convertido de manera exclusiva en su lugar. La mujer esta consiente de que el conductor del &uacute;ltimo autob&uacute;s que la lleva a casa todos los d&iacute;as tiene un particular inter&eacute;s en ella desde la primera vez que se conocieron, siempre esper&aacute;ndola a que ella suba sin importar hacer esperar a sus dem&aacute;s pasajeros lo que le hace sentirse&hellip; especial.<\/p>\n<p>Mientras el autob&uacute;s avanza Ver&oacute;nica se deja arrullar por el delicado vaiv&eacute;n del veh&iacute;culo, se encuentra tan cansada y estresada que aquello es como un masaje para su espalda; la baja luminosidad del interior le invita a descansar, de vez en vez nota unos ligeros destellos provenientes de las l&aacute;mparas fluorescentes, las cuales debido a donde est&aacute; sentada, las observa directamente.<\/p>\n<p>Estando a punto de caer dormida la voz de un pasajero llama su atenci&oacute;n; de tono grave, algo rasposa, parece quejarse de su aburrida vida con alguien m&aacute;s.<\/p>\n<p>Le escucha por tal vez cinco minutos para paulatinamente cae en un sue&ntilde;o mientras se imagina siendo la amante fiel y devota de aquel sujeto. Aun inmersa en esa idea siente de pronto besos h&uacute;medos en sus labios, una mano acariciando su oreja para despu&eacute;s sentir una peque&ntilde;a mordida en el l&oacute;bulo de la misma.<\/p>\n<p>Con cada beso, los cuales se van haciendo m&aacute;s y m&aacute;s intenso, el pensamiento de ser la querida de alguien mucho mayor y tal vez casado le suena m&aacute;s atractiva; cada beso es recibido con agrado por sus carnosos labios que la hacen estremecer, y mientras se rinde uno a uno, en su imaginaci&oacute;n se ve ya como la otra mujer de aquel hombre, cuyas las manos entran en su saco, desabrochando los botones de la blusa y liberando sus pechos.<\/p>\n<p>Aquel hombre en el sue&ntilde;o amaban los senos de Ver&oacute;nica quien se pierde en esa sensaci&oacute;n de calor y dolor propia de la manipulaci&oacute;n, inmersa en ese sue&ntilde;o vivido tan aut&eacute;ntico, hace a la muchacha gemir de placer, y conforme pasa m&aacute;s el tiempo pasa a un grito de placer que termina en una risa tonta cuando la lengua de aquel ser que en su mente solo es una silueta oscura se agasaja con sus pezones que succiona a m&aacute;s no poder, mientras ella sostiene la cabeza de dicho ente con su manos para que contin&uacute;e.<\/p>\n<p>De pronto sus zapatos de oficinista son retirados y sus pies masajeados con tal destreza que no puede m&aacute;s que aflojar el cuerpo cediendo a unos suaves besos segundos por las devotas lamidas de lo que ella intuye es un perro jadeando agradecido con poder hacer eso.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n siente la respiraci&oacute;n fren&eacute;tica de alguien entre sus piernas, mientras ella suplica por m&aacute;s besos e su boca, sacando la lengua como buscando a aquel fantasma, tanto estimulo le hace retorcerse en su asiento; cuando claramente una boca devora su vagina aun atraves&oacute; de las panader&iacute;as y ropa interior empujando para alcanzar con la punta de su lengua el cl&iacute;toris de Ver&oacute;nica, el miedo se hizo presente moviendo sus piernas, oyendo el gemir de aquel perro en sus sue&ntilde;o que reclama el seguir disfrutando de los delicados pies de la mujer, la secretaria hace un esfuerzo por no romper esa on&iacute;rica ilusi&oacute;n, pues son esos momentos privados en su mente que le relajan y le hacen sentirse deseada.<\/p>\n<p>Si, a esa insignificante empleada de oficina le gusta fantasear de camino a su hogar, en aquel asiento, en aquel autob&uacute;s que le espera fielmente en la terminal, mientras imagina que ese pasajero de voz ronca es su amante, que ella le hace vibrar mientras le amasa los pechos. Que un hombre m&aacute;s le masaje y moja con saliva sus pies, mientras aquellas boca entre sus piernas se esfuerza por excitar su cl&iacute;toris a trav&eacute;s de la ropa, siendo ella la que al fin logra mover su brazo para que la mano desgarre sus pantimedias, para despu&eacute;s con sus dedos hacer a un lado la tela e invita entre suspiros y gemidos a aquellos personajes a disfrutar de su cuerpo.<\/p>\n<p>Los murmullos de sus amantes le seducen, le encienden y m&aacute;s cuando su mojado cl&iacute;toris al fin es alcanzado por la lengua que le quiere arrancar de ra&iacute;z en su desesperado frenes&iacute; para saciarse de los jugos vaginales de Ver&oacute;nica. Las palabras sucias y lascivas entrecortadas del tr&iacute;o, cada uno clamando por hacerla llegar al orgasmo llenan de orgullo a la sencilla secretaria, que en su sue&ntilde;o se siente hermosa, ardiente y sensual, ansiosa por ser penetrada, sinti&eacute;ndose m&aacute;s hembra que nunca.<\/p>\n<p>Las paredes de su vagina son acariciabas por la lanza carnosa, lo que hace dar un alarido de gozo, al mismo tiempo que se aferra con desesperaci&oacute;n a su asiento pues sus piernas ahora se apoyan sobre los hombros de aquel hombre maduro, el cual no puede distinguir, m&aacute;s reconoce su voz en sus gru&ntilde;idos y gemidos; ese hombre la a hecho suya as&iacute; sin m&aacute;s, sin preguntar, sin vacilar, lo que a ella le encanta, pensando que son observados por el resto de los pasajeros de aquel autob&uacute;s que se masturban contempl&aacute;ndola, dese&aacute;ndola.<\/p>\n<p>Las gotas c&aacute;lidas y pegajosa que caen de golpe sobre su rostro, su pecho y sus pies le hacen clamar por m&aacute;s, busca relamer alrededor de sus labios para probar el semen que alguien ha dejado caer sobre, su cara mientras es sacudida sin parar por el vigoroso miembro que se resbala sin problemas dentro de ella en un martilleo fren&eacute;tico.<\/p>\n<p>Pero, cuando esta lista para llegar al ansiado cl&iacute;max, es desconectada de aquel disfrute, repentinamente los embates de aquel falo se detienen, busca con su mano y descubre que ya no est&aacute; ah&iacute;, as&iacute; como los murmullos de aquellas voces que antes gem&iacute;an a su alrededor; ahora solo hay silencio.<\/p>\n<p>El sue&ntilde;o se transforma en pesadilla y Ver&oacute;nica se deja caer al piso del pasillo entre los asientos de aquel autob&uacute;s, para comenzar a tocarse su vulva mientras sus caderas se mueven anhelando por ese trozo de carne palpitante. La fragancia del semen en su cuerpo le hacen lamerse desesperada buscando un poco de n&eacute;ctar lechoso de hombre, pero &eacute;ste se a secado ya en su piel.<\/p>\n<p>La mujer comienza a temblar en angustia, su cuerpo le pide culminar, pero por m&aacute;s que intenta alcanzar el orgasmos por si misma, no puede. Es ah&iacute; cuando la punta de ese pene le golpea en el rostro que r&aacute;pidamente se apresura a alcanzarlo, andando sobre sus rodillas hasta que, a unos pocos cent&iacute;metros vuelve sentir el golpe.<\/p>\n<p>Sin perder tiempo toma aquel pene con la mano, esta fl&aacute;cido, as&iacute; que se apresura a meterlo en su boca y moverse de atr&aacute;s hacia adelante sin para, tal vez todav&iacute;a pueda excitarlo lo bastaste para al menos tragarse su simiente, por lo que se dedica a chuparlo y llenar de salva aquel miembro viril.<\/p>\n<p>De nuevo llegan hasta sus o&iacute;dos los susurros de aquellos entes de su sue&ntilde;o, de nuevo es el centro de atenci&oacute;n y no se detendr&aacute; hasta hacer gritar a ese macho maduro que busca una amante; nada impedir&aacute; que ella sienta en su est&oacute;mago el manjar que solo un hombre puede darle, nada.<\/p>\n<p>No es hasta que el chorro estalla en su garganta con tal fuerza que se siente ahogarse, que siente que el semen le sale por las fosas nasales que al fin ella alcanza la gloria del orgasmo convulsion&aacute;ndose para caer al piso y&hellip; despertar.<\/p>\n<p>Cuando al fin abre los ojos se siente incre&iacute;blemente relajada y&hellip; satisfecha, cuando se desespera de su siesta se percata que el trasporte esta estacionado a solo unos pasos de su casa, se levanta y anda por el medio de las filas de asientos, no hay nadie salvo ella y el chofer; eso no le extra&ntilde;a pues siempre es la &uacute;ltima pasajera en bajar, es por ello que no le preocupa quedarse dormida, es por eso que se despide con una sonrisa del conductor que le abre las puertas, pues conf&iacute;a de que &eacute;l la despertar&iacute;a al llegar.<\/p>\n<p>Se encuentra tan tranquila que no se da ni cuenta de que el par de pantimedias que lleva son nuevas, tampoco le da importancia de lo mal abotonada que lleva la blusa, de lo arrugada que lleva la falda; no, lo &uacute;nico que quiere es tumbarse en la cama y tratar de retomar esa fantas&iacute;a que so&ntilde;&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando el conductor de autob&uacute;s se cerciora con la mirada que Ver&oacute;nica ya est&aacute; a salvo en su domicilio, pues sabe que debe cuidar de ella; cierra las puertas y reinicia la marcha. Agradece que la mujer en ese estado no se diera cuenta a las manchas de semen que hay en su pantal&oacute;n sacando de uno de los bolsillos de su chamarra las pantimedias rotas y sucias de ella y que enseguida olfatea, para despu&eacute;s palpar su bolsillo, el cual repleto de los billetes que gracias a aquella muchacha ha obtenido.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a valido la pena el esperarla d&iacute;a tras d&iacute;a, aprovechando lo agotada e insatisfecha que se encuentra la Ver&oacute;nica, condicion&aacute;ndola a caer en aquel trance profundo gracias a los destellos y tenue luz de trasporte, el suave movimiento del autob&uacute;s, al estrat&eacute;gicamente elegido para que ella y que gracias a esos adormecidos sentidos fue cayendo en aquellos &quot;sue&ntilde;os&quot; l&uacute;cidos los que poco a poco la hicieron m&aacute;s y m&aacute;s moldeable.<\/p>\n<p>Durante esas dos horas de trayecto diario logr&oacute;, pasados treinta d&iacute;as, no solo hacerse con su virginidad y que ella ni lo recordar&aacute;, para despu&eacute;s convertirla en una prostituta que satisface los deseos de pasajeros dispuesto a pagar por un servicio as&iacute;.<\/p>\n<p>Y as&iacute; para Ver&oacute;nica cada noche, de camino a su casa en el &uacute;ltimo trasporte de d&iacute;a, disfruta de placenteros sue&ntilde;os er&oacute;ticos, complace a hombres que buscan un desfogue a sus impulsos, mientras que el conductor del autob&uacute;s goza de observar por el retrovisor tan peculiar espect&aacute;culo y obtener beneficios, disfrutando de ese modo la&hellip; &uacute;ltima corrida del d&iacute;a.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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