{"id":43363,"date":"2023-10-06T22:00:00","date_gmt":"2023-10-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-10-06T22:00:00","modified_gmt":"2023-10-06T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-35","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-35\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (35)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43363\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 29<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Tus razones, las suyas y m&aacute;s dolor.<\/p>\n<p>La bella Cartagena de Indias una noche cualquiera. Faroles iluminando de ambarino esplendor, fachadas con balcones coloniales de un barrio muy reconocido. &iexcl;El Getseman&iacute;! En otra instant&aacute;nea, varias parejas disfrutando de un nocturno paseo. Personas todas desconocidas pero dichosas, comiendo y bebiendo, sentadas en varias mesas; otras de pie junto a ellas, esperan seguramente por un lugar libre, lado a lado en la calle empedrada bajo el amparo de parasoles con su tela de lona cruda, por s&iacute; llov&iacute;an estrellas fugaces, pues en el firmamento no se vislumbraba alguna tormenta.<\/p>\n<p>Rom&aacute;nticos abrazos, besos y risas. Manos entrelazadas de varias parejas en plan de enamorados, y yo con el coraz&oacute;n hecho pedazos. A la derecha de la fotograf&iacute;a, no tan n&iacute;tida la cara de un hombre alto, muy mayor y de piel sumamente morena, con una complacida sonrisa que presume la suerte o su billetera, pues una mujer joven y hermosa lo acompa&ntilde;a. De cabellos largos y lacios, con un vestido suelto y ligero, &ndash;de color mandarina&ndash; que cubre su armonioso cuerpo hasta los tobillos, en tanto lo abraza por la cintura.<\/p>\n<p>No expresa felicidad alguna en la curvatura de sus labios, m&aacute;s los rizos de su ondulada melena dorada parecen querer remontarse hacia el firmamento, alentados por la brisa para alejarse, y en esa instant&aacute;nea a pesar de lo lejana, sus pixeles coloreados captaron la atenci&oacute;n de mis ojos hacia los de la muchacha. Esa forma redonda y delineada. Aquellas pesta&ntilde;as negras y curvas. El par de cejas, espesas y tan arqueadas. Pero sobre todo, el color de ese azul cielo, en mi noche lluviosa y fr&iacute;a, amplifica mis dudas.<\/p>\n<p>&iexcl;Se parece a Mariana! Pens&eacute; ya adolorido, desgaj&aacute;ndose un solitario aguacero de l&aacute;grimas, acompa&ntilde;ado por la mirada acostumbrada a la pena ajena del barman de turno, que bajo mis indicaciones, llenaba por tercera o cuarta ocasi&oacute;n de tequila, la &uacute;ltima de las tres copas.<\/p>\n<p>La llovizna se manten&iacute;a incesante fuera. Lo recuerdo bien pues ten&iacute;a mojadas las perneras cuando ubiqu&eacute; mis nalgas sobre el taburete, y ya tan achispado como consciente, quer&iacute;a enga&ntilde;ar a mi coraz&oacute;n embob&aacute;ndolo ante lo que mi raz&oacute;n certeramente me obligaba a reconocer. Otras fotograf&iacute;as en las siguientes p&aacute;ginas, &ndash;a pesar de verlas borrosas&ndash; afectaban mis retinas, y por medio de ellas a mi alma incr&eacute;dula, la realidad de un apresurado viaje de negocios.<\/p>\n<p>Entraron risue&ntilde;os de noche a un colonial hotel, perseguidos a distancia prudente por el fot&oacute;grafo. Sal&iacute;an al otro d&iacute;a, &ndash;en la de m&aacute;s abajo&ndash; otra ma&ntilde;ana de febrero, tomados por las manos y con ropas distintas ambos, pero en ella era visible un reciente duchazo, por la ca&iacute;da sobre su espalda del oro de sus cabellos demasiado d&oacute;ciles y h&uacute;medos, como desmayados. Yo&hellip; Yo, apenas arrancaba, creo, con el segundo trago de la quinta ronda.<\/p>\n<p>En alguna de las postreras, a la distancia el sabueso los encuadraba con su c&aacute;mara, y el teleobjetivo dio en el blanco de sus caras, al pasar el carruaje en el que transitaban frente a la ciudad amurallada. Inconfundible ante mis ojos, llor&eacute;. &iexcl;Era mi Mariana!, y con torpeza alcoholizada, regu&eacute; mi tercera copa ensuciando con tequila y mis l&aacute;grimas, las fotograf&iacute;as de su perfidia.<\/p>\n<p>&mdash;Esa vez Eduardo no hizo nada. Realmente fui yo la que actu&eacute; ante &eacute;l como una mujer desprotegida, que ante la propuesta del magistrado, fing&iacute; un arrebato de integridad y busqu&eacute; su apoyo. &mdash;De regres&oacute; a esta realidad, la escucho lejana, m&aacute;s sin dejar de prestarle atenci&oacute;n. Tal vez ya no me importe. Quiz&aacute; ya no que me escoce la herida como al princip&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Que idiota!, pens&eacute;, pues lo vi tan ilusionado, confiando en poder utilizarme como moneda de intercambio hac&iacute;a la irracional idea del magistrado. Es verdad que lo de invitarnos a esa reuni&oacute;n en su casa fue una idea suya, y ese detalle lo aceler&oacute; todo, pero esos dos al final pensaron que lo hac&iacute;a encantada. &mdash; &iquest;De qu&eacute; est&aacute; hablando Mariana? &iquest;Qu&eacute; mierdas aceler&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Imposible! &ndash;Con un gesto de resignaci&oacute;n y debilitando adrede el tono de mi voz, para hacerles m&aacute;s cre&iacute;ble el drama, en frente de Eduardo le segu&iacute; explicando. &mdash;C&oacute;mo lo hago ahora, enfrentando a Camilo.<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad que usted, don Christopher, es un hombre acostumbrado a ganar y a tenerlo todo controlado, pero en asuntos del coraz&oacute;n, su parecer pierde toda autoridad. &mdash;En esas solt&oacute; un suspiro, pero tras este le escuch&eacute; en su carraspeo, cierto gru&ntilde;ido de rabia y malestar.<\/p>\n<p>&mdash;Mire se&ntilde;orita, &ndash;me respondi&oacute; ya respirando con tranquilidad, sin levantarse de su sill&oacute;n&ndash; antes que nada me gustar&iacute;a aclarar que no pienso que usted sea una mujer cualquiera. Tan solo pretendo que ejerza la funci&oacute;n de una inesperada quita novios. Necesito solamente, y aprovechando la buena impresi&oacute;n que le caus&oacute; y lo bonita que le pareci&oacute;, tan blanquita y ojiazul, &ndash;muy diferente a su nuera&ndash;, me haga el favor de rumbearse a mi hijo en frente de ella y se lo restregue en sus narices, cre&aacute;ndole celos y muchas dudas, para ver si se disgustan lo suficiente y Kevin deja la pendejada, abriendo por fin los ojos. Por supuesto, no pretendo en ning&uacute;n momento que mi hijo se enco&ntilde;e de usted, ni m&aacute;s faltaba, pues para mi hijo ya le escog&iacute; la mujer adecuada para su futuro.<\/p>\n<p>&mdash;A ver magistrado, primero que todo, soy una mujer casada y respeto a mi marido. En segundo lugar me propone que rompa una relaci&oacute;n de muchos meses en muy corto tiempo y eso es una estupidez. A ellos dos los vi muy enamorados cuando visitaron la casa modelo. Y en tercer lugar, no necesito emputecerme para ganarme el salario a fin de mes y llevar la comida para mi casa. Tengo m&aacute;s clientes interesados en adquirirlas, sin tener que meterme en camisa de once varas. &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jueputa! &iquest;&iexcl;Pero c&oacute;mo as&iacute;!? &iquest;Tambi&eacute;n te chantajearon para que tuvieras relaciones sexuales con el hijo? &mdash;Alarmado interrumpe Camilo mis recuerdos, y ofuscado se levanta de la mesa para dirigirse al interior de la habitaci&oacute;n, murmura alguna obscenidad, en la cual con seguridad estoy involucrada, pero enseguida regresa, eso s&iacute;, con los dedos de sus manos apret&aacute;ndose con fuerza la cabeza, y yo con la presi&oacute;n de los m&iacute;os, aplasto dentro del cenicero la colilla.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila jovencita, &ndash;me dijo al verme descompuesta&ndash; ya ver&aacute; c&oacute;mo no es para tanto. Usted sabr&aacute; c&oacute;mo le hace, pero el caso es que mi hijo por &laquo;X&raquo; o por &laquo;Y&raquo;, se desenamore de esa muchachita o ella de &eacute;l. Ac&eacute;rquese a mi hijo en la reuni&oacute;n que ofreceremos en la casa y arreb&aacute;teselo. Se me ocurre que le eche un sonoro polvo a Kevin, real o simulado, pero eso s&iacute; jovencita, exagerado para que mi nuera, si no puede verlos, al menos los escuche y que al darse por enterada de la infidelidad de mi hijo, le forme un may&uacute;sculo mierdero que rompa con ese est&uacute;pido compromiso.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Claro, claro! Ehh&hellip; &iquest;Eso ser&iacute;a en su habitaci&oacute;n de soltero? O si no le incomoda&hellip; &iquest;Nos permitir&iacute;a que &laquo;culiaramos&raquo; en la de usted y su se&ntilde;ora, que tendr&aacute; con seguridad la cama m&aacute;s amplia? &iexcl;Por favor magistrado, que locuras dice! De aceptar, apenas si har&iacute;a el primer contacto para atraerlo y con suerte, conseguir&iacute;a una cita a solas con su hijo, pero hasta la semana que viene. &iexcl;Se lo aseguro!<\/p>\n<p>&mdash;Muy graciosa, se&ntilde;ora Melissa. En todo caso si no es en mi casa, usted ver&aacute; c&oacute;mo se las arregla para quedar con mi hijo, pero eso s&iacute;, que mi nuera se d&eacute; por enterada de esa infidelidad. A cambio, Melissa, le prometo adquirir esa casa pagando su valor total en efectivo. El cincuenta por ciento tan pronto Kevin me informe de la cancelaci&oacute;n del matrimonio, y la otra mitad, cuando mi hijo est&eacute; por firmar las escrituras. Yo tengo el dinero a la mano, pero por el contrario usted, muchachita, no tiene muchos d&iacute;as para pensar en mi ofrecimiento.<\/p>\n<p>&mdash;Me gir&eacute; con cara de enfado mirando a Eduardo, que hasta ese momento no hab&iacute;a intervenido en la conversaci&oacute;n, para preguntarle&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;C&oacute;mo ve esa propuesta, jefe? &iquest;No le parece una falta de respeto lo que me est&aacute; proponiendo este se&ntilde;or? &iexcl;Creo que hemos perdido la venida!&mdash;En ese momento, era Eduardo al que la expresi&oacute;n facial se le iluminaba ya que se sonre&iacute;a con malicia, imaginando tener la sart&eacute;n por el mango. &iexcl;De nuevo!<\/p>\n<p>&mdash;Tampoco es para que exageres, Melissa. &ndash;Habl&oacute; con seriedad y firmeza, eso s&iacute;, m&aacute;s gerencial y administrativa, que paternal y protectora. &ndash; Seg&uacute;n como lo veo yo, el magistrado Archbold solo est&aacute; solicitando nuestra ayuda, a cambio de cerrar hoy mismo la compra de la casa. Ehh&hellip; &iexcl;Con un veinticinco por ciento como anticipo! &iquest;O me equivoco? &mdash;Dijo dirigi&eacute;ndose a &eacute;l, presionando al magistrado.<\/p>\n<p>&mdash;Soy un hombre de palabra, se&ntilde;or. &iexcl;Ser&aacute; como les dije antes! Mitad y mitad. Si esta chica me cumple, obtendr&aacute; usted de inmediato lo que promet&iacute;. Y tambi&eacute;n un bono extra para los dos, por su colaboraci&oacute;n y prudente silencio, siempre y cuando su muchacha se esmere. &mdash;Le respondi&oacute; el magistrado con seriedad.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Bien pensado! &ndash;Intervine sin sobresaltarme, dejando al magistrado y a Eduardo at&oacute;nitos. &ndash; As&iacute; se la quita de su camino de una buena vez, la constructora vende otra de las casas, y yo ejerzo de prepago por una pinche retribuci&oacute;n. &iexcl;Genial! Mancillo la honra de mi marido y ensucio mi reputaci&oacute;n por casi nada, y ustedes dos ganan a costa de entregar mi cuerpo a su hijo. &iquest;No les parece desventajoso para m&iacute;? Pues a m&iacute; no me interesa su fajo de billetes. &iexcl;Yo quiero algo m&aacute;s importante! &mdash;Y tanto &eacute;l como Eduardo, me miraron extra&ntilde;ados. &iexcl;Camilo, igualmente!<\/p>\n<p>&mdash;Usted tiene algo m&aacute;s valioso para m&iacute;, magistrado. &iexcl;Sus contactos! Cons&iacute;game una lista de sus amigos o familiares, con los cuales pueda yo intentar hacer nuevos negocios. Hable usted con ellos de la casa tan preciosa que yo le vend&iacute; a su hijo, pues le aseguro que la maldita envidia en esos clientes referidos, me dar&aacute; a ganar mucho m&aacute;s que el bono que ten&iacute;a pensado.<\/p>\n<p>&mdash;Inteligente, adem&aacute;s de hermosa. Raz&oacute;n ten&iacute;a Kevin al hablarme maravillas de usted, e insistir en que la recibiera cuanto antes. Muy bien, Melissa, la referir&eacute; con aquellos a quienes crea factible que les puedan interesar esas casas de descanso. &iquest;Pero y si no consigue nada con ellos?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pues entonces volver&eacute; aqu&iacute; a buscarlo, para que sea usted, el que me compre dos casas como m&iacute;nimo! &mdash;Le contest&eacute; y me levant&eacute; del asiento, extendi&eacute;ndole por encima de su escritorio, mi mano para sellar aquel nuevo negocio.<\/p>\n<p>&mdash;Solo existe un problemita, o dos, para que eso suceda, magistrado. Y es que su hijo esta perdidamente enamorado de su novia, por lo tanto me llevar&iacute;a mucho tiempo y esfuerzo intentar que se interese en m&iacute;. &iquest;Para cu&aacute;ndo es la boda? &mdash;Le pregunt&eacute;, y &eacute;l respondi&eacute;ndome con cara de preocupaci&oacute;n, me inform&oacute; que la hab&iacute;an programado para veinte d&iacute;as despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Por eso mismo! Debemos buscar otra manera para que Melissa pueda acercarse a los dos, sin que ninguno sospeche en realidad a lo que va. Necesitamos tener acceso a su agenda privada, involucrarla en su vida social, para ver en cual evento pr&oacute;ximo ella se les pueda atravesar por el camino. &mdash;Nos dijo Eduardo, asumiendo esa causa como suya. Hab&iacute;a ca&iacute;do en la trampa, tal cual como lo pens&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Podemos aprovechar entonces este s&aacute;bado, en la comida que ofreceremos en la casa. Vamos a reunirnos las dos familias con algunos invitados especiales, unos pocos pol&iacute;ticos importantes para mi futuro y el de mi hijo. Y vendr&aacute;n otros amigos de Kevin y mi nuera. Estar&aacute;n ustedes por supuesto invitados, con la excusa de hablar de la compra de esa casa, el c&oacute;mo se pueda involucrar con ellos queda a su criterio.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto, cielo, que esa idea le encant&oacute; a Eduardo. Ya sabes c&oacute;mo le gustaba a Fadia y a &eacute;l, codearse con gente de la alta sociedad. &mdash;Le recuerdo a Camilo mientras alcanzo el vaso que hab&iacute;a dejado olvidado.<\/p>\n<p>&mdash;Ing&eacute;nieselas para integrarse con el grupo de ellos. &ndash;Me dijo. &ndash; Pero procure que parezca un encuentro casual, y sobre todo, aproveche para rumbearse a Kevin delante de ella, y luego pl&aacute;ntele un beso o algo as&iacute;. Usted ver&aacute; c&oacute;mo le hace, para eso es mujer, y con seguridad sabr&aacute; darle un buen uso a esos encantos que posee. Del resto me encargar&eacute; yo y mi amigo el senador, para que mi hijo se olvide muy pronto de ella, encaminando su nueva vida y la carrera pol&iacute;tica junto a la mujer con la que s&iacute; podr&aacute; tener un futuro asegurado, y su nuevo suegro en el senado, podr&aacute; conseguirme el apoyo que requiero para ser nombrado m&aacute;s adelante como fiscal general de la naci&oacute;n. &mdash;El magistrado, utiliz&oacute; en sus &uacute;ltimas palabras un ritmo pausado, pero cambi&oacute; el timbre de su voz a uno de un tono m&aacute;s bajo y quejumbroso, que a mis o&iacute;dos lleg&oacute; como un ruego.<\/p>\n<p>&mdash;Obviamente compraba tus favores, aprovechando seg&uacute;n te dijo, la buena impresi&oacute;n que le hab&iacute;as causado a su hijo, para acercarte a &eacute;l y terciaras &ndash;de una u otra manera&ndash; para que ese inoportuno noviazgo culminara para bien del futuro del abogado, y por supuesto del suyo, al igual que para ti, ya que al concretar esa venta, tanto t&uacute; y el grupo de ventas del hijo de puta de Eduardo, podr&iacute;an impresionar a los miembros de la junta directiva, por los excelentes resultados. Todos tan ganadores. Yo sin saberlo, perd&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s a la esposa que manten&iacute;a en casa el mismo amor para con su hijo y su marido, haciendo malabares peligrosos y traidores, pero siempre ocult&aacute;ndolos con la sonrisa amorosa y maternal de siempre.<\/p>\n<p>Me esfuerzo por evitar mirarla con el enojo que estoy sintiendo, y mejor me concentro en mi pu&ntilde;o derecho bien cerrado dentro de la otra mano, &ndash;haci&eacute;ndome crujir las articulaciones m&aacute;s de una vez&ndash; pero sin poder acallar en mi voz, el asco y el dolor que se me escapan; y retumbando desde debajo de la mesa, se elevan hac&iacute;a su atmosfera en una sola palabra que he retenido por bastante tiempo, y que me ha mortificado desde que lo descubr&iacute;, por lo que ella ahora arrepentida, se hace ver frente a m&iacute;. Mi coraz&oacute;n la evita, m&aacute;s la raz&oacute;n le cataloga de&hellip; &iexcl;Puta!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Efectivamente! Esa fue la impresi&oacute;n que les quise brindar, cielo. No me ofendes en absoluto, &ndash;me miento&ndash; no te preocupes. Ya ten&iacute;a muy claro que a pesar de tener la soga al cuello tras tantas cagadas, no deb&iacute;a dar pasos en falso con Fadia ni con Eduardo, pues era perentorio ganarme su confianza para poder quit&aacute;rmelos de encima m&aacute;s adelante, y por supuesto alejarlos de las agrietadas columnas de adobe con las que yo soportaba la carga de nuestra estabilidad matrimonial, y as&iacute;, finalmente tu y yo vivir&iacute;amos m&aacute;s tranquilos. En tu caso, mi vida, desarrollando en paz ese proyecto hotelero en Nuqu&iacute;, y por mi parte, prepar&aacute;ndome para asestarles el golpe final.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Cu&aacute;l golpe? &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s ten&iacute;as planeado, aparte de acostarte con &laquo;Raimundo y todo el mundo&raquo;? &mdash;Y ahora s&iacute;, mis ojos la buscan, observ&aacute;ndola con desilusi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;A la idea que en mi mente surgi&oacute; tras la conversaci&oacute;n con tu asistente en esa fiesta, ten&iacute;a que ir d&aacute;ndole forma, esculpirla y decorarla, incrementado las cifras, superando los presupuestos, pero sobre todo, encumbrando a la estratosfera su ego.<\/p>\n<p>Camilo recoge de la mesa su vaso y el m&iacute;o, adentr&aacute;ndose en la soledad de la habitaci&oacute;n, posicion&aacute;ndose frente a la bandeja y las botellas.<\/p>\n<p>&mdash;La cuesti&oacute;n cielo, es que sal&iacute; de all&iacute; a mediod&iacute;a del mi&eacute;rcoles sin ganas de almorzar y con una molesta misi&oacute;n en ciernes, pero con la clara intenci&oacute;n de no entregar a nadie m&aacute;s mi cuerpo. &mdash;Ahora soy yo la que se levanta de la mesa para caminar hasta la esquina del balc&oacute;n y hacer memoria, paso a paso.<\/p>\n<p>&mdash;Habl&eacute; contigo d&aacute;ndote un resumen de la reuni&oacute;n, mientras iba sentada al lado de Eduardo. &iquest;Lo recuerdas? Ese est&uacute;pido conduc&iacute;a sin af&aacute;n pero sonriente por la avenida circunvalar hacia la oficina, y entrometido para variar, confirm&aacute;ndote a los gritos para que escucharas bien, el optimista resultado de aquella cita de negocios junto a su diligente disc&iacute;pula. &mdash;Y al terminar esta &uacute;ltima frase, Camilo se acerca con sus dos manos ocupadas por nuevos cocteles.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Muchas gracias, cielo! &ndash;Le agradezco luego de dar el primer sorbo al coctel preparado por sus manos.<\/p>\n<p>&mdash;Te alegraste como de costumbre&hellip; &iexcl;Wow! Quema. Se te pas&oacute; la mano con el tequila, mi vida.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh&hellip; &iquest;Por d&oacute;nde iba? Ahh s&iacute;. Pues me informaste de paso tu viaje al d&iacute;a siguiente para supervisar las obras realizadas en Pe&ntilde;alisa, junto a Elizabeth. &mdash;No se sienta, percibo y comprendo que se encuentra inc&oacute;modo y por ello se aleja de m&iacute;, refugi&aacute;ndose en la otra esquina para beber y fumar, buscando la calma que no le otorgan mis recuerdos.<\/p>\n<p>&mdash;Al llegar al noveno piso, me ocup&eacute; en revisar con mayor detenimiento la carpeta del negocio que me hab&iacute;a &laquo;cedido&raquo; Diana, aprovechando la tranquila soledad de la tarde, ya que Carlos visitaba a un cliente y tanto las muchachas como Jos&eacute; Ignacio, se encontraban trabajando en la sala de ventas de los apartamentos de inter&eacute;s social. A &laquo;La Pili&raquo; le faltaba anexar algunos soportes de sus ingresos por hacer publicidad en sus redes sociales, y a su pareja sentimental, sustentar mejor algunos otros recibidos por su trabajo de montajes y escenograf&iacute;as en una sala de teatro en La Candelaria.<\/p>\n<p>&mdash;Para serte honesta, no ve&iacute;a como podr&iacute;a sacar adelante ese negocio, aunque me puse en contacto con el gerente del banco para pedir su colaboraci&oacute;n en temas financieros. Por alg&uacute;n lado tendr&iacute;a que finiquitarlo y por supuesto, dos cabezas pensar&iacute;an m&aacute;s que una. &iexcl;Qu&eacute; mejor cerebro para las finanzas que el suyo! &mdash;Y mi esposo me lanza una mirada de reprobaci&oacute;n y estoicismo, nublada en parte por el humo de su cigarrillo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;S&iacute; mi vida, lo s&eacute;! Tambi&eacute;n me serv&iacute;a de su inter&eacute;s hacia m&iacute; para beneficio propio, pero &eacute;l igualmente ganaba lo suyo, a pesar de que no cobrara en especie como quisiera, la asesor&iacute;a que me brindaba.<\/p>\n<p>&mdash;Ya en nuestra casa, despu&eacute;s de revisar con Mateo sus deberes escolares, llegaste t&uacute; a la hora acostumbrada, para jugar con tu peque&ntilde;o loquito un rato, y antes de cenar, con papeles de colores, tijeras de punta roma y pegante transparente a la mano, colaborarnos para armar un friso sobre un infantil safari como tema. Podr&iacute;a haberlo hecho yo, pero no ten&iacute;a cabeza para ello ni tu disposici&oacute;n para recortar y pegar. &mdash;Una sonrisa se le dibuja en el rostro a mi esposo, a pesar del evidente cansancio. Mantiene muy presente esos eventos hogare&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;Por ello los dej&eacute; solos y me aisl&eacute; en la amplitud de nuestro sof&aacute;, aparentando cansancio e inter&eacute;s en las im&aacute;genes que proyectaba el televisor con las noticias deportivas que te gustaban, pero realmente dentro de mi mente proyectaba tretas y tramas, charlas banales para generar confianza y poses insinuantes para conseguir llamar la atenci&oacute;n del joven abogado. Imaginariamente f&aacute;cil, dif&iacute;cil de llevarlo a cabo en realidad.<\/p>\n<p>&mdash;El c&oacute;mo hacerlo se convirti&oacute; en el inesperado insomnio que antepuse aquella noche a tus ganas de abrazar la desnudez de mi cuerpo como siempre, para despedirnos sexualmente antes de tu viaje a Pe&ntilde;alisa, y una cefalea intensa, la mentirosa raz&oacute;n que expuse para no tener sexo. &mdash;Me callo y dejo de verle.<\/p>\n<p>Tres niveles m&aacute;s abajo, por entre las palmas de los cocoteros, puedo observar que ya se encuentran dos mujeres con batas de un azul claro, arrastrando una de ellas, un carrito con escobas y traperos, bordeando la piscina. Comienzan sus labores de aseo, ordenando sillas y mesas, recogiendo envases, latas, y otros desperdicios. Y yo, refreg&aacute;ndole en la cara a Camilo la suciedad de mis recuerdos.<\/p>\n<p>&mdash;Pero t&uacute; como siempre, &ndash;me giro y le miro&ndash; colocaste mi cabeza sobre tus muslos vellosos y con suavidad, tus dedos mimaron mis sienes con la ternura de tu amor, &ndash;caus&aacute;ndole mayor escozor a mi conciencia&ndash; adicionando la presi&oacute;n circular que cre&iacute;ste necesaria para aliviar mis quebrantos, aunque no fuese all&iacute; exactamente donde se ubicaba mi dolor. Mi lealtad, cielo, intentando imponerse se retorc&iacute;a bajo las garras de mi pr&oacute;xima traici&oacute;n, por ello tus cuidados no la pod&iacute;an ayudar por mucho que te esforzaras.<\/p>\n<p>En su boca se posa la curva del cristal y el coctel mantiene rebelde su horizontal nivel, ocultando con su mezcla naranja, lo oscuro del peque&ntilde;o lunar en su labio inferior. Libremente el l&iacute;quido se mece y realiza peque&ntilde;as marejadas al ser absorbido tras el primer sorbo, fluyendo hacia el c&aacute;lido interior y contrastando aquel aliento suyo con la fr&iacute;a brisa marina de este primer d&iacute;a de la semana, que hace ondear los mechones sobre su frente.<\/p>\n<p>Por mi parte continuo escuch&aacute;ndola, con mis antebrazos apoyados sobre la baranda de madera, batiendo mi alcoh&oacute;lica bebida, mientras Mariana se extiende en recuerdos por lo acontecido aquella noche. Su desvelo acurrucado, mientras yo dorm&iacute;a seguramente como siempre, en paz y con mis piernas bien estiradas a lo largo, como muerto.<\/p>\n<p>&mdash;Al verte sumido en tu sue&ntilde;os tan profundos, me levant&eacute; sin hacer ruido caminando en puntas de pies hasta el estudio y all&iacute; tom&eacute; el m&oacute;vil empresarial. Lo encend&iacute; para leer de nuevo y por &uacute;ltima vez, las conversaciones que mantuve con &eacute;l, antes de eliminarlas todas. Jam&aacute;s lo hiciste, pero deb&iacute;a asegurarme de no dejar rastros. &mdash;A medida que surge de mi boca la confesi&oacute;n, doy dos pasos hasta la mesa y un corto sorbo a mi coctel, antes de tomar de la mesa un cigarrillo y el briquet con la misma mano diestra.<\/p>\n<p>&mdash;No ten&iacute;a razones para hacerlo. Siempre te cre&iacute; honesta y leal. &iquest;Desconfiar de mi esposa? Nunca me diste motivos para tener que espiar tus conversaciones. &mdash;Sin levantarle la voz le respondo, a pesar de que en alg&uacute;n lugar de mi mente, arp&iacute;a seria la palabra adecuada para enrostr&aacute;rsela.<\/p>\n<p>Mariana sacude la cabeza despu&eacute;s de darle otro sorbo breve a su tequila, despu&eacute;s de fumar. Se atraganta y tose m&aacute;s de una vez. Se encorva y el humo forma una neblina blanca que se niega a rozar el suelo. Se eleva esquivando su rostro y por fin ella se endereza.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora si tengo tiempo y privacidad. Dime que es lo que quieres. &mdash;Fue el primer mensaje que le escrib&iacute; por la tarde, sentada con las piernas cruzadas sobre la alfombra de la sala y mi espalda recostada contra la estructura baja del chaiselonge de nuestra sala. &mdash;Le descorro a Camilo, el velo de lo desconocido, haci&eacute;ndolo avergonzada, tres pasos m&aacute;s pr&oacute;xima a su rinc&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas d&iacute;as Bizcocho. Que rico despertarme as&iacute;, con un mensaje tuyo, aunque preferir&iacute;a que lo hiciera tu boca a diario y directamente en mi oreja. &iexcl;Jajaja! &mdash;Recuerdo con exactitud su respuesta, mi vida. Pero cr&eacute;eme que no la he olvidado porque me haya gustado su meloseria. Es todo lo contrario. Me disgust&oacute; su petulancia y vanidad de macho deseado.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;. &iexcl;S&iacute; claro c&oacute;mo no! Ya son tardes para que sepas, y mejor aclaremos nuestra relaci&oacute;n. &iquest;No te parece? &mdash;Le respond&iacute; con serenidad y la necesidad de espantar esa molesta mosca de mi alrededor.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Tanto dorm&iacute;? Hummm, &iquest;Entonces si tenemos algo? Qu&eacute; bueno que te hayas dado cuenta. &iexcl;M&aacute;s vale tarde que nunca! &mdash;Me escribi&oacute; en seguida y ca&iacute; en cuenta del error que acababa de cometer.<\/p>\n<p>Mariana imita mi pose inclin&aacute;ndose un poco, y acomoda sus antebrazos sobre el madero. Voltea su rostro y sus ojos azules se clavan en los m&iacute;os. Le tiembla el pulso, tambalea la ceniza. Finalmente cae al vac&iacute;o. Lo que tenga para decirme le cuesta mucho, pues repentinamente deja de mirarme y su mirada rastrea el suelo, cerrando sus ojos para concentrarse. &iquest;Sera muy grave para m&iacute;? &iquest;O para ella?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En serio eso piensas? A ver Chacho, metete bien esto en tu cabeza. No somos nada porque cada uno ya es de alguien m&aacute;s. T&uacute; tienes a tu Grace y yo estoy bien con&hellip; Mi marido. &iexcl;Que te quede bien clarito! Los momentos &iacute;ntimos que hemos compartido han sido simplemente, arrebatos m&iacute;os. No eres la causa sino la consecuencia, as&iacute; que olv&iacute;date de creer que soy una de tus inocentes presas diarias, querido. &mdash;Le contest&eacute; de inmediato y s&iacute;, para que neg&aacute;rtelo, Camilo. Lo hice un tanto ofuscada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Uyyy preciosa! Precisamente no sabes cu&aacute;nto deseo poner mis garras encima de ese cuerpecito tuyo otra vez. Me haces arder de ganas cada que te tengo cerca y solita para m&iacute;. Hay que repetirlo m&aacute;s seguido&hellip; &iquest;Nos podr&iacute;amos ver hoy? &mdash;Termin&oacute; por escribir.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; pesar Nachito, dejarte con las ganas, pero sucede que tengo mi agenda copada! &ndash;Me demor&eacute; unos segundos en escribirle algo m&aacute;s, pensando en c&oacute;mo hacerle sentir prescindible y menos importante para m&iacute;.&ndash; En la ventana de la aplicaci&oacute;n observ&eacute; que me escrib&iacute;a, pero me apur&eacute; y fui yo la que redact&eacute; la continuaci&oacute;n del mensaje y se lo envi&eacute; antes de recibir el suyo.<\/p>\n<p>&mdash;Ya sabes, primero debo dejar mi hogar como una tacita de plata para cuando llegue mi hijo del colegio, y luego sesi&oacute;n de embellecimiento en la peluquer&iacute;a, para que mi esposo al llegar de trabajar, me encuentre hermosa y deseable, listica para que me disfrute. &iexcl;Ahh, verdad que t&uacute; no tienes esos quehaceres tan aburridos porque como te mantienes tan disponible, no disfrutas de una relaci&oacute;n permanente con tu adorada novia, que te pueda brindar esta estabilidad!<\/p>\n<p>&mdash; Jajaja, Meli. &iexcl;El que es lindo es lindo! Ya lo sabes. Adem&aacute;s bizcocho, t&uacute; me despertaste. Y f&iacute;jate que precisamente en este momento estoy toc&aacute;ndome algo bastante largo, grueso y tieso, totalmente disponible para ti. Si quieres comprobarlo, conect&eacute;monos por video y hacemos un precalentamiento matinal para ir adelantando trabajo. &mdash;Y tras esa repuesta, en seguida el tono de llamada de la aplicaci&oacute;n me avisaba de su intenci&oacute;n de vernos.<\/p>\n<p>&mdash;No la tom&eacute; por supuesto. &ndash;Camilo con sus ojos me hace el gesto de incredulidad. &ndash; &iexcl;Te lo juro! Y otro mensaje sin palabras pero con un mont&oacute;n de emojis de enojo, todos rojos, recib&iacute; de su parte indic&aacute;ndome su molestia. &mdash;Le respond&iacute; con una sola carita de burla y me dej&oacute; en visto por unos segundos.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;C&oacute;mo se te ocurre que me voy a dejar ver as&iacute; como estoy? Est&aacute;s totalmente loco. Aprovecha mejor tu dura situaci&oacute;n, y dale una alegr&iacute;a a tu novia. &mdash;Le escrib&iacute; al ver que &eacute;l no lo hac&iacute;a pero segu&iacute;a en l&iacute;nea.<\/p>\n<p>&mdash;Grace en estos momentos debe estar sobrevolando el Atl&aacute;ntico. &iquest;Acaso no est&aacute;s sola? Anda, no seas malita y me das el gusto de verte esa cuquita desarreglada. &iexcl;Jajaja! &mdash;Me respondi&oacute;, burl&oacute;n como siempre.<\/p>\n<p>&mdash;Que guache eres. Pues f&iacute;jate que no se va a poder, porque como est&aacute; haciendo tanto fr&iacute;o la tengo bien arropadita con mi pijama t&eacute;rmica de vaquitas. &iexcl;No vaya a ser que se me resfr&iacute;e! Mejor lev&aacute;ntate y te das un duchazo con agua fr&iacute;a para que se te baje la hinchaz&oacute;n. Bueno Chacho, en serio. &iquest;Qu&eacute; quieres? &mdash;Le pregunt&eacute; con ganas de concluir aquella conversaci&oacute;n y salir efectivamente hacia el sal&oacute;n de belleza para acudir al dia siguiente, bien presentada a la cita con el padre del abogado.<\/p>\n<p>&mdash;Me prometiste algo adicional por mi cumplea&ntilde;os y me como las u&ntilde;as por saber que ser&aacute;. &mdash;Me recorri&oacute; la espalda, de abajo hacia el cuello y los hombros, un repentino escalofri&oacute; al terminar de leer.<\/p>\n<p>Camilo esta obviamente enojado, de hecho bastante emputado al conocer los pormenores de aquel intercambio de mensajes, pues me observa con ese par de iris caf&eacute;s que anteriormente me reconfortaban cada ma&ntilde;ana al despertar, m&aacute;s ahora en ellos observo esbozos de decepci&oacute;n y de&hellip; &iquest;Odio?<\/p>\n<p>&mdash;Pens&eacute; que ten&iacute;as una buena imaginaci&oacute;n. &mdash;Le contest&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tenerla la tengo, &ndash;me escribi&oacute; al instante&ndash; pero me gustar&iacute;a m&aacute;s hacerla realidad al tenerte aqu&iacute;, ahora mismo de cuerpo entero. Por qu&eacute; no te decides y vienes para ac&aacute;, as&iacute; como estas, no me importa, ya que aqu&iacute; me encargar&eacute; de arrancarte ese pijama de vaquitas y saborear esas ubres que no me has dejado chupar, o pegarle mordiscos a tus ancas.<\/p>\n<p>&mdash;Ya sabes que para que eso ocurra, debo estar segura de que cumplas la promesa de no meter ese pip&iacute; tuyo en cualquier ratonera. As&iacute; que p&oacute;rtate bien y m&aacute;s adelante miramos si te mereces destapar ese regalo. &mdash;Le contest&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Eres una mierda conmigo, bizcocho! Es que primero me tientas y luego me exiges, pero ahora no quieres dejarte ver desnuda para bajarme esta calentura ma&ntilde;anera.<\/p>\n<p>&mdash;Pues comp&oacute;rtate y ser&eacute; para ti, como el fuego que dices que te hago sentir. &mdash;Y enseguida decid&iacute; jug&aacute;rmela al todo o a la nada con &eacute;l, y dejarle claras mis intenciones.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quieres quemarte dentro m&iacute;o? Entonces procura no consumirme en un solo acto. &mdash;Le escrib&iacute; decidida y continu&eacute; explic&aacute;ndole.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Deseas encenderme con tu pasi&oacute;n? Apaga entonces esa est&uacute;pida soberbia cuando est&eacute;s frente a m&iacute; en privado, y mejor esfu&eacute;rzate en hacerme vibrar y acabar, con la experiencia que se supone, has obtenido con las dem&aacute;s. Pero no intentes absorber todo mi tiempo porque tan solo puedo compartir contigo unos pocos instantes. &iquest;Te queda claro? &mdash;Pod&iacute;a ver en la pantalla como escrib&iacute;a algo, pero enseguida dejaba de hacerlo al tener que leerme primero.<\/p>\n<p>&mdash;Mantendremos la distancia en frente de los dem&aacute;s, comport&aacute;ndonos como siempre. T&uacute; seguir&aacute;s siendo el conquistador altanero que todos conocen, y yo, la mujer respetable que evade tus acosos y te manda a la mierda.<\/p>\n<p>&mdash;No escuchar&aacute;s jam&aacute;s de mi boca un te amo o un mi amor cuando estemos juntos, &ndash;le escrib&iacute; aclar&aacute;ndole&ndash; porque en mi hogar es donde lo siento y lo digo a diario. Ese derecho&hellip; Esa exclusividad le compete a mi marido, pues se gan&oacute; mi coraz&oacute;n hace a&ntilde;os. En tu caso&hellip; Bueno, t&uacute; sabr&aacute;s como querr&aacute;s referirte a m&iacute;, pero guarda esas otras palabras para tu novia Grace, si es verdad que te importa y que existe alg&uacute;n sentimiento de cari&ntilde;o hac&iacute;a ella.<\/p>\n<p>&mdash;No habr&aacute; obsequios entre nosotros. No los quiero ni los necesito. No te atrevas a dejar sobre mi escritorio, ramos de flores para que se marchiten, o cajas de bombones con tarjeticas y dedicatorias con tu firma o an&oacute;nimas, para que se los coman los dem&aacute;s. Mucho menos esperes recibir de m&iacute; otros tipos de detalles, como corbatas o gemelos dorados para los pu&ntilde;os de tus camisas, ni estil&oacute;grafos contramarcados, que aparezcan sobre el tuyo acompa&ntilde;ados por rom&aacute;nticas esquelas escritas usando su tinta, y perfumadas con mi aroma.<\/p>\n<p>&mdash;Para ti ser&eacute; simplemente la mujer que deseas cogerte para saciar tu capricho, pero aunque yo me entregue a ratos, jam&aacute;s para ti lo har&eacute; por completo. Ten presente que lo har&eacute; a mi ritmo, sin presiones de tu parte, y tus ganas se tendr&aacute;n que ajustar a las m&iacute;as y sobre todo a mis plazos. &iexcl;A las mujeres nos encanta que est&eacute;n pendientes de nosotras, pero nos fastidia que intenten a toda hora, estar encima de todo lo que hacemos! &mdash;Ya no escrib&iacute;a, pero de inmediato los dos chulitos se pon&iacute;an azules, evidenciando que le&iacute;a con atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Cari&ntilde;o? Existir&aacute; algo parecido al afecto, obviamente. Pues con solo el gusto por recibir una mirada de deseo, o una bonita sonrisa que me incite a algo m&aacute;s, no elevan mi adrenalina. Para ello me bastar&iacute;a con ir &laquo;a hacer mercado de ojo&raquo; d&iacute;a de por medio al gimnasio m&aacute;s cercano.<\/p>\n<p>&mdash;Pero esas muestras de afecto, de haberlas, ser&aacute;n privadas y no tan a menudo. S&iacute;, Jos&eacute; Ignacio, all&aacute; en la oficina nos comportaremos como siempre, igual de distanciados, repeli&eacute;ndonos como polos iguales de dos imanes. T&uacute;, el petulante lobo disfrazado y yo, la caperucita casada, fiel y atolondrada, que tanto te fascina fastidiar por mojigata.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quieres tenerme para ti? Entonces, com&aacute;monos calladitos y evit&eacute;monos los inconvenientes. No me menciones con nadie, ni te atrevas a fanfarronear delante de tus amigos, mucho menos en la oficina, sobre lo poco que ya has saboreado de m&iacute;. Pues si me lleg&oacute; a enterar de algo, te quedaras sin probar una pizca de todo lo que te falta por saborear. Me dar&eacute; el gusto de probarte por completo y t&uacute; a m&iacute;, si no metemos a nadie m&aacute;s entre los dos. Seremos un par de leales infieles. &iquest;Te quedan claras mis reglas?<\/p>\n<p>&mdash;Son muchas normas bizcocho. Y adem&aacute;s, eso de guardarnos fidelidad se me hace comprometedor y tan aburridor, que la verdad creo que me lo voy a pensar un rato, a no ser que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Cerr&eacute; la aplicaci&oacute;n y apagu&eacute; el tel&eacute;fono, sin interesarme en leer lo dem&aacute;s. Si no quer&iacute;a aceptar mis reglas, por mi estaba bien. Ser&iacute;a un problema menos y me ocupar&iacute;a entre tanto de mantener a K-Mena alejada de &eacute;l, de una forma u otra, hasta lograr llev&aacute;rsela a Sergio, virgen al altar.<\/p>\n<p>&mdash;El fuego se combate con fuego, y yo ard&iacute;a en llamas por hacerle caer en mis brasas y as&iacute;, hacerle tragar todas esas burlas y sus ofensas. Como mujer, pose&iacute;a las armas para mantenerlo interesado cuando me diera la gana, pero por el momento me desentender&iacute;a de eso, pues mi objetivo era al dia siguiente, concretar la venta de la casa para el abogado en la oficina de su padre el magistrado.<\/p>\n<p>&mdash;En aquel momento no pens&eacute; mezclar sentimientos de afecto pues era una venganza, lo juro. En mi propia hoguera, utilizando por combustible mi vanidad y su tentaci&oacute;n, tambi&eacute;n junto a &eacute;l me quem&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces&hellip; Si no lo amaste como dices&hellip; &iquest;Si se quisieron? &mdash;Mariana me voltea a ver. Para nada tiembla, &ndash;mi quijada si&ndash; pero no disimula su verg&uuml;enza y me responde con&hellip; &iquest;Honestidad?<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l pens&oacute; que era algo parecido al amor lo que entre los dos surgi&oacute;, pero en verdad por mi parte, sent&iacute; al comienzo un prolongado hast&iacute;o por tener que simularle cari&ntilde;o tras todo lo que al comienzo me hizo sentir, ofendi&eacute;ndome y burl&aacute;ndose de ti. Jam&aacute;s, cielo, se me pas&oacute; por la mente que yo pudiera ser una mujer tan rencorosa. No me reconoc&iacute;a. &mdash;Me mira incr&eacute;dulo, as&iacute; que debo ser completamente honesta con &eacute;l. &iexcl;Algo de afecto pudo existir despu&eacute;s! O tal vez lo confund&iacute; con lastima al conocer su hu&eacute;rfano pasado. Termino por aclararle.<\/p>\n<p>&mdash;Deseaba destrozarle a mordiscos sus labios en un acto de venganza, a pesar de que tuviera que besarlo delicioso, y las transpiraciones de mi piel le infectara la suya con la ponzo&ntilde;a de mi odio, aunque tuviese que ser yo quien le insistiera en lam&eacute;rmela al derecho y al rev&eacute;s. No esper&eacute; que tan pronto aceptara lamerme aqu&iacute; abajo, pero al verlo metido tan sumiso entre mis piernas, di por hecho que mi desquite se estaba gestando, sin percatarme que al tenerlo arrodillado finalmente, tu vida y la m&iacute;a&hellip; &iexcl;Nuestra hermosa historia, una ma&ntilde;ana se har&iacute;a pedazos!<\/p>\n<p>&mdash;No imagin&eacute; un final entre t&uacute; y &eacute;l, as&iacute;. Con la golpiza que le propinaste al final. Antes de eso, yo ten&iacute;a en mente otra soluci&oacute;n. Alejarme paulatinamente, mientras tomaba su lugar en la constructora como la mejor asesora comercial y cuando me confrontara por no volver a estar con &eacute;l, hacerle entender destrozando su enamorado coraz&oacute;n, que todo lo que a oscuras le entregu&eacute; y los fingidos gemidos que a sus o&iacute;dos le obsequi&eacute; cuando le dejaba poseer mi cuerpo, fueron simples patra&ntilde;as m&iacute;as, mentiroso deseo de una mujer herida; y que al abrirme de piernas, tom&aacute;ndome yo misma por las pantorrillas, en realidad eran las puertas de un trampa que ingeni&eacute; para que de m&iacute; se enamorara, y luego de tenerlo arrinconado, lanzarlo hac&iacute;a el abismo del desamor.<\/p>\n<p>&mdash;Verlo destrozado sentimentalmente, primero desde el lugar seguro que ten&iacute;a en nuestro hogar, y posteriormente en el trabajo al superarlo en ventas era mi mayor deseo. Sin da&ntilde;arte&hellip; &iexcl;Sin que supieras ni sufrieras con mi enga&ntilde;o!<\/p>\n<p>Camilo se carcajea, de manera c&iacute;nica. Puede que su risa est&eacute; atravesando las paredes de todas las habitaciones circundantes, despertando a los durmientes hu&eacute;spedes y de paso, adelantando su sentencia. &iexcl;No me cree!<\/p>\n<p>&mdash;En serio est&aacute;s loca Mariana. &iquest;Quieres que me trague todo tu cuento? Tu est&uacute;pida venganza destruy&oacute; nuestra familia, mis sue&ntilde;os y nuestro futuro. El cari&ntilde;o que no se entrega, nunca se recuerda, y precisamente a la fecha, mantienes muy presente todas esas conversaciones. Las pudiste haber borrado de ese aparato, &ndash;y con la punta de mi &iacute;ndice, le presiono su frente&ndash; pero aqu&iacute; siguen muy presentes. No creo posible confundir l&aacute;stima con aprecio ni sentir deseo por compasi&oacute;n. &iquest;Hu&eacute;rfano &eacute;l? Y ahora los dos sin un nosotros, &iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Porque fueron necesarias para continuar realizando lo que me faltaba por hacer! Por eso no las he olvidado. &mdash;Le respondo levant&aacute;ndole la voz, pero el enojo es conmigo misma, al pensar que tan f&aacute;cil ser&iacute;a que confiara en mis palabras.<\/p>\n<p>Con ganas de llorar, me aparto de este rinc&oacute;n y su l&oacute;gica desconfianza, para caminar hasta la cama y al recostarme de nuevo, retomar tras ese &uacute;ltimo paso y el acomodo de la almohada bajo mi cabeza, la historia del abogado que dej&eacute; estancada.<\/p>\n<p>&mdash;El jueves por la ma&ntilde;ana, despu&eacute;s de acompa&ntilde;ar a Mateo y su nana hasta la parada del autob&uacute;s escolar, conduje pensativa hasta la oficina, para encontrarme all&iacute; con &eacute;l y enfrentarme a su decisi&oacute;n. No fue diferente nuestro saludo a lo acostumbrado y ese hecho me tranquiliz&oacute;. Hablamos poco, pues &eacute;l ten&iacute;a trabajo acumulado por resolver, y yo en compa&ntilde;&iacute;a de Eduardo, diligenciaba los contratos para tenerle listo al magistrado. Sin embargo me dijo que aceptaba y estar&iacute;a siempre ah&iacute;, pendiente para cuando lo necesitara. Luego por la tarde, recib&iacute; la llamada de Mar&iacute;a del Pilar, confirm&aacute;ndome la hora y el lugar para visitar la casa en Pe&ntilde;alisa.<\/p>\n<p>&mdash;Desde la comodidad de la cama, Mariana me revela m&aacute;s detalles de aquella semana. Deber&eacute; ingresar tambi&eacute;n a la habitaci&oacute;n para escucharla mejor, pero creo que me sentar&eacute; mejor en el sill&oacute;n de la esquina, para observarla bien y de paso, calmarme.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; y yo nos comunicamos a las mismas horas, por la ma&ntilde;ana y a medio d&iacute;a, pero ya por la tarde, te inform&eacute; de mi viaje al condominio al dia siguiente. Te alegraste al ver la posibilidad de vernos, pero como recordaras, tus ocupaciones al otro extremo del condominio, o el horario en el que llegu&eacute; con los clientes para ense&ntilde;arles la casa coincidieron, y no fue posible nuestro encuentro. Antes de regresarme te llam&eacute; para avisarte, y tan desilusionado como lo estaba yo porque no pudimos ni siquiera darnos un beso y un abrazo, me informaste de una reuni&oacute;n en casa de tus hermanos el s&aacute;bado por la noche.<\/p>\n<p>&mdash;No hab&iacute;a pensado en darte la noticia as&iacute;. Quer&iacute;a hacerlo cuando estuvi&eacute;semos juntos, pero no tuve m&aacute;s opci&oacute;n que informarte que precisamente Eduardo y yo, ya hab&iacute;amos sido invitados a una cena formal en casa del cliente que hab&iacute;amos visitado. Sin reprocharme nada aceptaste mi salida, pues era bueno para m&iacute; y asistir&iacute;a bajo el amparo de tu amigo y mi &aacute;ngel benefactor.<\/p>\n<p>&mdash;La reuni&oacute;n la programaron en una hacienda a las afueras de la ciudad. Hasta all&iacute; llegu&eacute; siguiendo al autom&oacute;vil donde iban Fadia y Eduardo. Te testee avis&aacute;ndote que todo iba bien y me respondiste que ya estabas reunido con todos tus hermanos y Mateo jugando con sus primos. Un te amo tuyo, &ndash;inmenso como siempre&ndash; escrito en may&uacute;sculas, y por mi parte un gif de un coraz&oacute;n rojo palpitante, nos despidieron esa noche, m&aacute;s la promesa de avisarte cuando fuera a salir para nuestra casa.<\/p>\n<p>&mdash;Al parecer la alta sociedad estaba all&iacute; reunida en pleno, y ello motiv&oacute; que tuviera que obsequiar sonrisas y besos en las mejillas de cada personaje que Fadia y Eduardo saludaban amigablemente o dec&iacute;an conocer. Sabes bien como la vanidad los consum&iacute;a por socializar con las personas de alta alcurnia. Para ellos todo eran relaciones p&uacute;blicas. Ministros y senadores, jueces y concejales, seg&uacute;n nos coment&oacute; el magistrado, todos ellos de diversos partidos pol&iacute;ticos, brindando con sus vasos con whisky, acompa&ntilde;ados por sus esposas ataviadas con glamorosos vestidos de dise&ntilde;adores y con peinados rigurosamente bien lacados, congeniando sonrientes. Periodistas entrevistando a la pareja de novios y fot&oacute;grafos flasheando a todo aquello que tuviera movimiento. En fin, parec&iacute;a haber asistido toda la plana mayor de la ciudad, y la familia de la novia, humilde sin alcurnia, apartados y relegados a dialogar entre ellos, pero en el otro sal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Por el contrario, los amigos del abogado usaban ropa c&oacute;moda, el t&iacute;pico &laquo;styling&raquo; de su juventud relajada. Mi labor la ve&iacute;a dif&iacute;cil de cumplir entre tanta gente. Me acerqu&eacute; para saludarles y se mostraron sorprendidos al verme all&iacute;. Al parecer el magistrado no les hab&iacute;a informado. De todas formas Kevin demostr&oacute; cierta alegr&iacute;a y despu&eacute;s de que me presentara con todos sus amigos, aprovech&eacute; para entablar conversaci&oacute;n con ellos apart&aacute;ndolos un momento de su grupo y de algunas chicas, entre ellas su hermana mayor.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque no les faltaba el dinero, tampoco les vendr&iacute;a mal una ayuda adicional para equipar su futura casa, as&iacute; que les habl&eacute; del emprendimiento de una amiga m&iacute;a, que se podr&iacute;a encargar de organizarles un espectacular Home Shower. Como era de esperarse, era un tema que a Kevin no le interesaba demasiado, pero a su novia por el contrario le llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n y logr&eacute; conversar con ella por unos momentos, ofreci&eacute;ndole mi desinteresada colaboraci&oacute;n para completar el dise&ntilde;o interior de su futura casa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;En la ciudad, &ndash;me dijo ilumin&aacute;ndosele los ojos caf&eacute;s&ndash; viviremos en el apartamento amueblado de aquel senador, el que habla con mi suegro. &mdash;Luego se nos unieron dos amigas suyas y me la arrebataron. Regres&eacute; desanimada a donde estaban Fadia y Eduardo, pues se pasaba el tiempo y no consegu&iacute;a nada.<\/p>\n<p>&mdash;La aburridora reuni&oacute;n segu&iacute;a en el sal&oacute;n principal, con el magistrado, Fadia y Eduardo conversando, pendientes de mis avances. En el auxiliar, otras personas ya depart&iacute;an con la familia de la novia y en los pasillos algunas parejas y dos grupitos de j&oacute;venes, se distra&iacute;an chateando o ense&ntilde;&aacute;ndose unos a otros, fotograf&iacute;as y videos, ri&eacute;ndose sin parar. Kevin no se separaba de su novia para nada, y realmente yo no ve&iacute;a ni c&oacute;mo ni cu&aacute;ndo le iba a poder &ldquo;caer&rdquo;. Pero entonces dos amigos se les acercaron y hablaron con el hijo del magistrado, proponi&eacute;ndole algo. Tanto &eacute;l como ella asintieron, aceptando la propuesta. Cuando se acercaron a nosotros, que habl&aacute;bamos con el magistrado y su mujer, les escuch&eacute; decir que se marchaban para una discoteca donde los esperaba otro grupo de la universidad, para rematar la noche bailando.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Se van a marchar! Les dije angustiada a Eduardo y Fadia. Intentar&eacute; hacer que me inviten y si lo logro, puede que consiga mi cometido esta misma noche. Yo le aviso. &mdash;Le coment&eacute; con cautela al magistrado Archbold.<\/p>\n<p>&mdash;Al darme la mano, ya para despedirse, yo misma me acerqu&eacute; a su mejilla para darle un beso, pero enseguida le dije al o&iacute;do&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Tambi&eacute;n estoy aburrida, s&aacute;came de aqu&iacute;! Kevin se sonri&oacute;, m&aacute;s no me respondi&oacute;, pero mientras le ve&iacute;a partir escoltado por sus amigos, un mensaje lleg&oacute; al m&oacute;vil empresarial. All&iacute; el hijo del magistrado me enviaba la ubicaci&oacute;n y entre interrogantes, seguidos por emoticonos de enojo y caritas de desagrado, me preguntaba si ir&iacute;a con &laquo;el vejestorio de tu jefe&raquo;. &iexcl;Ni loca! Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Si no te importa, me gustar&iacute;a llevar a alguien m&aacute;s, pero gu&aacute;rdame el secreto pues no se trata de mi marido. &mdash;Le recalqu&eacute; para ponerle sobre aviso que no era tan recta como &eacute;l cre&iacute;a, ni mucho menos aburrida como aparentaba frente a sus padres. &iexcl;Una cascarita para que m&aacute;s tarde esa noche, &eacute;l se resbalara!<\/p>\n<p>&mdash;Antes de continuar, cielo, me gustar&iacute;a aclararte que nunca fui una de esas mujeres &laquo;quita novios&raquo;, pues siempre respet&eacute; a mis amigas, y de hecho en m&aacute;s de alguna ocasi&oacute;n, aprovechando uno que otro alcoholizado descuido en alguna rumba, varios intentaron pasarse de listos conmigo. Pero supe contener aquellos intentos por conseguir conmigo, uno de esos polvos pasajeros y traicioneros. Sin embargo ante aquella eventualidad, fui yo la que lo orquest&oacute; todo, pensando y manipulando a todos. Incluso a &eacute;l, pues lo necesit&eacute; y as&iacute; tuviera que enga&ntilde;arlo como lo hac&iacute;a contigo, le promet&iacute; que luego de rumbear, esa noche&hellip; La culminar&iacute;amos culeando apote&oacute;sicamente en un motel. &mdash;Camilo permanece sentado, observ&aacute;ndome con su pierna derecha montada sobre la otra, y sus manos juntas, &ndash;palma contra palma&ndash; frente a su boca.<\/p>\n<p>Entre el borde de esa cama donde reposa, y la punta del dedo gordo de mi pie izquierdo, dos tabletas anchas de cer&aacute;mica beige nos separan, sin embargo entre el esculpido perfil de su rostro de diosa romana, y mis fosas nasales emana una atmosfera densa, residiendo en s&iacute; misma, la tensi&oacute;n del momento que tal vez ella no desea revelarme, y yo al escucharla, no deseo imaginar.<\/p>\n<p>&mdash;Lo sabes bien cielo, siempre he aprendido mucho de ti. Prestar atenci&oacute;n a los m&iacute;nimos detalles, para elaborar mejor un plan. Y por eso me jugu&eacute; la carta que ten&iacute;a escondida para no inmolarme, pero ganadora para conseguir el objetivo de separar al joven abogado de su &laquo;curiosa&raquo; prometida.<\/p>\n<p>&mdash;Le escrib&iacute; de inmediato a Jos&eacute; Ignacio, dici&eacute;ndole que estaba aburrida y quer&iacute;a ir a bailar aprovechando la invitaci&oacute;n de unos amigos. Era la oportunidad de vernos antes de que su novia lo acaparara, y tuviese yo que ocuparme de mi hogar ese fin de semana. No me respondi&oacute; el mensaje y me preocup&eacute;. Llam&eacute; a Fadia mientras segu&iacute;a las indicaciones del navegador, pues al parecer el plan &laquo;A&raquo; no iba a funcionar y me tocar&iacute;a implementar el plan &laquo;B&raquo;, o sea el de ellos.<\/p>\n<p>&mdash;Es muy simple Meli, querida. &ndash;me dijo Fadia. &ndash; Ac&eacute;rcate a ellos y atr&aacute;ele utilizando la hermosura de tus ojos, t&uacute; luminosa sonrisa y las curvas de ese trasero tuyo, luego usa tu inteligencia para envolverlo en una charla &iacute;ntima y con la ayuda del alcohol, lo podr&aacute;s atrapar entre tus piernas. Rumb&eacute;atelo en frente de ella, prov&oacute;cale celos, y haz que esa peladita se desespere y termine por irse desilusionada de la discoteca. Luego de embriagarlo te lo llevas al apartamento de Eduardo, asegur&aacute;ndote de grabarlo todo y si quieres, tan solo simulas tener sexo con &eacute;l, y esas grabaciones se las haremos llegar por la ma&ntilde;ana a ella. De seguro que no lo perdonar&aacute;, y le terminar&aacute; el noviazgo.<\/p>\n<p>&mdash;Aja. &iexcl;S&iacute; claro c&oacute;mo no! Todo lo haces ver tan f&aacute;cil, Fadia, porqu&eacute; a ti no te toca poner ni la cara ni el culo para estas cosas. &mdash;Le respond&iacute; entre enojada y resignada. Sin embargo recib&iacute; una notificaci&oacute;n de un mensaje entrante al tel&eacute;fono empresarial, y se me alegr&oacute; la noche, pero casi en seguida se me hel&oacute; la sangre, pues como si tuvieses el talento de la ubicuidad, recib&iacute; la notificaci&oacute;n de un mensaje tuyo en mi m&oacute;vil personal. Tu preocupaci&oacute;n por mi bienestar no me abandonaba manteni&eacute;ndote presente sin estar. Me gust&oacute; siempre eso de ti, pero incomodaste mi mentira al tenerla que modificar.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Amor, ya te iba a llamar! &ndash;Te habl&eacute; emocionada. &ndash; Me invitaron a conocer una discoteca. Voy con mi cliente, su novia y unos amigos. No creo demorarme mucho y no he bebido casi nada. &iexcl;En serio, mi vida! Dos copitas de champa&ntilde;a, nada m&aacute;s. Pero si no quieres que vaya, no hay problema, cielo.<\/p>\n<p>&mdash;Te respond&iacute; que no hab&iacute;a problema. &ndash;Aprovecho que Mariana suspira para manifestarle que a&uacute;n lo recuerdo. &ndash; Te mencion&eacute; que me quedar&iacute;a esa noche en casa de mi hermano, porque Mateo, &ndash;cansado de jugar con los primos&ndash; se hab&iacute;a quedado profundamente dormido. Tambi&eacute;n te ped&iacute; la ubicaci&oacute;n del local por si me llegabas a necesitar. Y as&iacute;, mi amorosa confianza le otorg&oacute; m&aacute;s viento a tus alas de libertad.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Y te la envi&eacute; por supuesto! As&iacute; nos despedimos casi a la madrugada. &mdash;Me responde a la defensiva, y gira un poco su cabeza para mirarme con una expresi&oacute;n&hellip; &iquest;Dominante?<\/p>\n<p>&mdash;El lugar escogido por sus amigos para rumbear estaba hasta el tope de gente. Le escrib&iacute; a Kevin inform&aacute;ndole que ya hab&iacute;a llegado, y luego a Nacho para saber cu&aacute;nto tiempo demorar&iacute;a. Mientras tanto aprovech&eacute; para fumar un cigarrillo, escarchar a&uacute;n m&aacute;s mis p&aacute;rpados, rizar mis pesta&ntilde;as y delinear mis labios con un color m&aacute;s fuerte. Escuch&eacute; su voz, llam&aacute;ndome a los gritos. Hab&iacute;a llegado a la discoteca como por entre un tubo y al abrazarnos &eacute;l y yo&hellip; Nos besamos en la boca al saludarnos. &mdash;Obviamente se frunce el ce&ntilde;o en la frente de Camilo, descruza las piernas para acomodarse diferente, se rasca la nariz con el dorso de su mano sin decir nada, pero con su mirada acus&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;Le coment&eacute; mientras ingres&aacute;bamos, que a ese local hab&iacute;a sido invitada por el hijo de un cliente y su novia. &Eacute;l se le hab&iacute;a escapado a su Grace, y yo le puse al tanto del permiso que me hab&iacute;as dado. Una pantalla gigante a la izquierda nos recibi&oacute; y por las otras cuatro esquinas, elevadas varias m&aacute;s, retransmit&iacute;an el show de una artista que ofrec&iacute;a su particular versi&oacute;n de una canci&oacute;n de Madonna, en una tarima s&uacute;per iluminada. Luces laser sobre ella y sus &laquo;espectaculares bailarinas&raquo;, as&iacute; como en toda la inmensa sala. Humo formando una neblina baja, y olores a vainilla, fresa y a sudor, todo tan mezclado y sin embargo lo pod&iacute;a diferenciar al caminar esquivando codazos y pisotones.<\/p>\n<p>&mdash;&Iacute;bamos a dejar aquel primer nivel, atiborrado de personas rumbeando y fuimos avanzando hasta llegar a las escaleras de metal cromado, para subir hasta el tercer nivel, donde la m&uacute;sica electr&oacute;nica ya no reinar&iacute;a, y por el contrario el vallenato, la m&uacute;sica tropical y caribe&ntilde;a, &ndash;profesionalmente mezclados por el Dj en su tarima&ndash; dominar&iacute;an las siguientes horas.<\/p>\n<p>&mdash;Varios Drag Queen bailaban realizando una coreograf&iacute;a sensual sobre el escenario principal. Todos fueron bajando las escalinatas iluminadas, y desfilando por entre el p&uacute;blico que los aplaud&iacute;a, lanzaban besos a diestra y siniestra. Cuando uno de ellos se nos puso al frente, interrumpi&eacute;ndonos el paso, salud&oacute; de mano y un fuerte abrazo a Jos&eacute; Ignacio. Bastante alto y vestido de manera similar al vestido plateado que yo llevaba esa noche, solo que m&aacute;s corto y con exuberantes plumas de colores que surg&iacute;an de la espalda; el escote exageradamente pronunciado, con m&uacute;ltiples hilos de plata que desviaban gracias a su movimiento hipn&oacute;tico, las miradas indiscretas y con botas de brillante cuero blanco cubriendo sus musculosas piernas por encima de las rodillas.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Hola mujer, que bueno que hayan venido a vernos! &mdash;Me salud&oacute; con voz ronca. No lo reconoc&iacute; de inmediato tras ese fabuloso vestuario y su exagerado maquillaje, pero me record&oacute; que se trataba de Fabio, uno m&aacute;s del grupo de amigos de Jos&eacute; Ignacio en su fiesta de cumplea&ntilde;os y con los que realizaba piques ilegales los jueves por la noche. Antes de proseguir con su desfile, nos invit&oacute; a visitarlo m&aacute;s tarde en los vestuarios para tomar algo.<\/p>\n<p>&mdash;En un rinc&oacute;n a mi derecha, vi a todo el grupo y nos acercamos con Jos&eacute; Ignacio agarrando mi mano con la suya, un poco sudorosa. Lo present&eacute; con el grupo y prest&eacute; atenci&oacute;n al rostro de la novia. Inicialmente asombrada al vernos, chispeante enseguida su mirada al verlo, y disimuladamente coqueta al saludarlo empinada con un beso en c&aacute;mara lenta sobre su mejilla derecha. La qu&iacute;mica lo hab&iacute;a iniciado, luego con los tragos y algo de charla mezclada con miradas disimuladas, esperar&iacute;a pacientemente a que la f&iacute;sica del roce hiciera lo dem&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Para variar, Jos&eacute; Ignacio se integr&oacute; con facilidad al grupo, pavone&aacute;ndose delante de los hombres al pasar su brazo por encima de mis hombros y apret&aacute;ndome m&aacute;s a &eacute;l, causando adem&aacute;s varios comentarios risue&ntilde;os y secretos entre las mujeres. Nos acomodamos en dos sof&aacute;s semi circulares, para solo seis personas. Nos sentamos las mujeres y los hombres quedaron de pie. Nos sirvieron unas jarras de cerveza pero Jos&eacute; Ignacio insisti&oacute; en que los hombres tomaran algo m&aacute;s fuerte, y junto a otros dos varones, fueron por una botella de ron y dos de &laquo;Old Parr&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Mientras se escuchaban interminables los vallenatos, sin que ninguno de los hombres nos sacara a bailar, las muchachas y yo nos dedicamos a charlar animadamente de cosas de la boda, la novia incluso pidi&oacute; mi opini&oacute;n como si fu&eacute;semos amigas de toda la vida, y los hombres a los gritos, debat&iacute;an donde celebrar la despedida de soltero.<\/p>\n<p>&mdash;Una de ellas al ver llegar de nuevo a Jos&eacute; Ignacio con las botellas, me felicit&oacute; por el buen gusto que ten&iacute;a, creyendo que &eacute;ramos novios. Me re&iacute;. &iexcl;Somos tan solo compa&ntilde;eros de trabajo y de vez en cuando nos pegamos una escapadita! Nada formal. &mdash;Les aclar&eacute;. El pobre anda de agarr&oacute;n con su novia y a m&iacute; me tiene abandonada mi marido. As&iacute; que decidimos aprovechar las circunstancias. &iquest;Por qu&eacute; lo dices? &iquest;Te gusta? Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pero por favor! &iquest;A qu&eacute; mujer no? &ndash;Respondi&oacute; la m&aacute;s gordita y bajita. &ndash; &iexcl;C&aacute;lmate serpentina que tu carnaval ya pas&oacute;! Pa&acute; calmar ese &laquo;bullerengue&raquo;, aqu&iacute; le tengo listico este &laquo;mapal&eacute;&raquo;. &mdash;Intervino la hermana de la novia. Todas soltamos una risotada que logr&oacute; llamar la atenci&oacute;n de los hombres, incluidos Kevin y Jos&eacute; Ignacio, que para rematar, me envi&oacute; por los aires un beso con gui&ntilde;o de ojo incluido.<\/p>\n<p>&mdash;El tema de los regalos paso a un segundo plano y la atenci&oacute;n se centr&oacute; en m&iacute;, para conocer por mi propia boca, un poco m&aacute;s del hombre que las hab&iacute;a hechizado. &iexcl;A todas! As&iacute; que lo m&aacute;s f&aacute;cil estaba hecho. &iexcl;Tan solo me restaba untarle un poco de mermelada a esa galleta salada!<\/p>\n<p>&mdash;Cu&aacute;ndo se los present&eacute;, advert&iacute; en ella y en todas sus amigas, la atracci&oacute;n que &eacute;l sol&iacute;a ejercer en las mujeres. En sus miradas disimuladas ya hab&iacute;a advertido la atracci&oacute;n, y aunque no llegu&eacute; a imaginarme que podr&iacute;a ser tan f&aacute;cil, todas esas muchachas deseando probar la misma manzana, contribuyeron a qu&eacute; en especial ella, igualmente imaginara como ser&iacute;a morderle el gusano.<\/p>\n<p>&mdash;Que era un aut&eacute;ntico macho alfa y un amante de primera, fue la carnada. Ya tan solo faltaba que ella cayera en la trampa del roce. La qu&iacute;mica del gusto al verlo, le hizo sentirse atra&iacute;da hacia &eacute;l de una manera por dem&aacute;s animal. Y eso lo percibi&oacute; &eacute;l igualmente. Acostumbrado estaba a oler a las hembras en celo a kil&oacute;metros de distancia. &mdash; &iquest;Me comprendes, cielo?<\/p>\n<p>&mdash;Perfectamente. &iquest;C&oacute;mo t&uacute;, por ejemplo? &mdash;Le respondo con iron&iacute;a pero Mariana continua con los ojos cerrados, recordando.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Chicas, es en serio! No les exagero cuando les digo que a Nacho es dif&iacute;cil que se le baje la tranca cuando sabes mantenerlo s&uacute;per excitado con tus alaridos. Le encanta dominar, halar del cabello, pellizcar los pezones y palmotearte el culo a la vez que te dice vulgaridades, sin parar de culearte. &iexcl;Ufff, nenas! Es el mejor amante que he tenido. &iquest;Y saben qu&eacute;? Despu&eacute;s de que se viene la primera vez, dej&aacute;ndote agotada y sudada, se lo miras y est&aacute; como si nada. Se le mantiene esa verga todav&iacute;a tiesa, y no te deja tomar siquiera un respiro, para volver a la carga. No es el t&iacute;pico hombre que se conforma con un solo asalto y se echa a tu lado para ponerse a roncar como un cerdo. Nacho es capaz de sacarte dos, tres, cuatro y hasta un quinto orgasmo antes de vaciarse por segunda ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y c&oacute;mo la tiene? &mdash;Se aventur&oacute; la amiga m&aacute;s fea en preguntar.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;La tiene as&iacute; de inmensa, y como mi mu&ntilde;eca de gruesa!- Les respond&iacute;, separando las palmas de mis manos y luego juntando pulgar contra pulgar y las yemas de mis dedos &iacute;ndice, mostr&aacute;ndoles de manera exagerada, su aparente grosor.<\/p>\n<p>&mdash;Obviamente con la sola pinta de Jos&eacute; Ignacio, no alcanzaba. Deb&iacute;a acercarlos, juntarlos para que &eacute;l utilizara su otra gran arma en ella. La labia. De esta manera podr&iacute;a influir sobre esa atracci&oacute;n que en ella se evidenciaba y por eso, con el cuento de mis encuentros sexuales con semejante semental, la mantuve interesada y logr&eacute; agrietar su intachable lealtad.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Cu&aacute;ndo tiramos con ganas, me hace sentir que me parte por la mitad! &iexcl;No se alcanzan a imaginar lo que siento por all&aacute; dentro! Y mueve esas caderas delicioso igual a cuando baila, empuj&aacute;ndome ese trozo de carne como si quisiera sac&aacute;rmela por la garganta. &mdash;Les asegur&eacute;, colocando en mi rostro esa sonrisa y aquella mirada que expresan la dicha que una siente en esos momentos.<\/p>\n<p>&mdash;Me invent&eacute; tambi&eacute;n que por el enorme tama&ntilde;o y grosor que se gastaba, no le dejaba que me la metiera por el culo, pero se lo recompensaba al hacerle lo que m&aacute;s le gustaba. Mam&aacute;rsela bien, atragant&aacute;ndome con ella y luego dejar que soltara toda su leche dentro de mi boca y mostrarle con lentitud como me la tomaba completica. Me acerqu&eacute; bastante a ella y mirando a Jos&eacute; Ignacio, le dije que a &eacute;l eso lo volv&iacute;a loco. &mdash;Miro la reacci&oacute;n en los ojos de mi esposo, ya que debe sospechar que lo que les cont&eacute; a esas chicas, lo dije por mi real experiencia.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Nunca antes me sent&iacute; tan bien, diciendo una mentira!<\/p>\n<p>Molesto le escucho su proclama, y lo cierto es que puedo reconocer la verdad en lo que me comenta, por el orgullo en el timbre de su voz y el fulgor en su mirada cuando me ha mirado.<\/p>\n<p>&mdash;Supuse que con todo aquello que les contaba, las ganas de probarlo al imagin&aacute;rselo, les hizo mojar los cucos y a m&aacute;s de una se les incrementaron las ganas de qu&eacute; Nacho las invitara a bailar o&hellip; &iexcl;A algo m&aacute;s! Entre esas ella, que a pesar de no querer cagarla con su novio, ri&eacute;ndose nerviosa no pod&iacute;a ocultar el anhelo irrefrenable de probar hacer algo con ese adonis criollo. Y no me equivoqu&eacute;, mi vida, pero me hac&iacute;a falta el empuj&oacute;n final.<\/p>\n<p>Mariana recoge las piernas hasta juntarlas con su pecho, asegurando encorvada, con sus brazos el agarre. La tela de la bata se arruga y la blanca belleza de sus muslos reaparece ante mis ojos, admirando sus formas, rememorando su textura con las ganas desacostumbradas y aquel deseo interior que se resiste a olvidarla.<\/p>\n<p>&mdash;La mano extendida acompa&ntilde;ada de la sonrisa amplia en sus labios, m&aacute;s la mirada de orgulloso conquistador en sus ojos avellanas, me invitaron a levantarme y alejarnos abrazados hasta un espacio vac&iacute;o en la pista a medias iluminada; con las notas del acorde&oacute;n de uno de los tantos vallenatos y las voces de los hombres coreando las estrofas, le dej&eacute; rodear con sus brazos mi espalda y la cintura, y esa enamorada intimidad reclam&oacute; por la presencia de m&aacute;s parejas.<\/p>\n<p>&mdash;Bailamos mucho. &ndash;Mi esposo me mira desde su rinc&oacute;n con asombro y desaz&oacute;n, pero le aclaro. &ndash; &iexcl;Bail&eacute; con la mayor&iacute;a! De hecho al estar cerca de la pareja de novios, nos intercambiamos durante dos vallenatos y una tanda de cl&aacute;sicos del tropipop, en los que aprovech&eacute; para tontear con Kevin solapadamente, sin perder de vista a su novia que hablaba poco pero se dejaba apretujar sin resistencia, y se re&iacute;a mucho con lo que Jos&eacute; Ignacio le dec&iacute;a al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;El Dj interrumpi&oacute; el momento, dando comienzo a una mezcla de reggaet&oacute;n y cambiamos pareja de nuevo. Dejamos de movernos nosotros, ellos continuaron ejercitando las caderas y sus pelvis.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ven te digo algo! Le dije a Jos&eacute; Ignacio tras darle un necesitado sorbo a la refrescante cerveza. &mdash;Me estoy aburriendo con tanta &laquo;corroncheria&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues entonces a que esperamos, bizcocho. &iexcl;Largu&eacute;monos ya! Y con algo que tengo por aqu&iacute;, hago que se esfume tu aburrimiento. &mdash;Me respondi&oacute; sonriente y con su varonil ego encumbrado hasta m&aacute;s all&aacute; del cielo raso del local. Termin&oacute; por darme un beso y hacerme agachar la cabeza para que observara c&oacute;mo se acariciaba por encima del pantal&oacute;n su pasional idea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 29<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Tus razones, las suyas y m&aacute;s dolor. La bella Cartagena de Indias una noche cualquiera. Faroles iluminando de ambarino esplendor, fachadas con balcones coloniales de un barrio muy reconocido. &iexcl;El Getseman&iacute;! En otra instant&aacute;nea, varias parejas disfrutando de un nocturno paseo. 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