{"id":43364,"date":"2023-10-06T22:00:00","date_gmt":"2023-10-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-10-06T22:00:00","modified_gmt":"2023-10-06T22:00:00","slug":"besos-de-madre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/besos-de-madre\/","title":{"rendered":"Besos de madre"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43364\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">17<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>1.<\/p>\n<p>Manuel abri&oacute; despacio la puerta procurando no hacer ruido. Era casi las 2 de la ma&ntilde;ana y la casa estaba completamente oscura. Por fortuna su cuarto ahora estaba en la planta baja y pod&iacute;a pasar desapercibido cuando era necesario. Supuso que sus padres ya estaban dormidos as&iacute; que, como de costumbre, se dirigi&oacute; a la cocina por un refrigerio, pero se llev&oacute; una enorme sorpresa al ver a Graciela, su madre, acostada otra vez en el sill&oacute;n de la sala. Era ya la cuarta o quinta vez en el mes que hac&iacute;a eso y ya la situaci&oacute;n era m&aacute;s que preocupante pues nunca los hab&iacute;a visto pelear as&iacute;.<\/p>\n<p>La delgada cobija se hab&iacute;a ca&iacute;do al suelo y estaba titiritando. De inmediato la cubri&oacute; y se dispuso a traerle otra manta, pero la visi&oacute;n que ten&iacute;a frente a &eacute;l lo detuvo. Usualmente llevaba un pijama de un material parecido a la seda, pero en esta ocasi&oacute;n, tra&iacute;a puesto solamente una camiseta. No llevaba sost&eacute;n, y al ser una prenda muy vieja, el cuello se hab&iacute;a estirado de tal manera que pod&iacute;a ver perfectamente sus senos desnudos que estaban a punto de salirse de la prenda.<\/p>\n<p>Su piel era muy blanca por lo que la aureola, de un color caf&eacute; claro, apenas sobresal&iacute;a de su piel; ten&iacute;a los pezones duros y redondos del tama&ntilde;o de un garbanzo. Manuel disfrut&oacute; aquel sugestivo paisaje un momento y cuando la vio moverse corri&oacute; a su habitaci&oacute;n por las frazadas. Aunque lo volv&iacute;an loco los senos grandes, trataba de ignorar los de su madre pues sent&iacute;a raro mirarlos. Algunas veces los ve&iacute;a de reojo o echaba un r&aacute;pido vistazo al escote de su uniforme m&eacute;dico, siempre sinti&eacute;ndose inc&oacute;modo porque era pues, su madre. Cuando Manuel regres&oacute;, ella estaba volteada hacia el respaldo del sill&oacute;n cubierta hasta la cabeza con la cobija. Le coloc&oacute; la frazada y se fue a su cuarto. Aquella estampa se quedar&iacute;a grabada para siempre en su mente.<\/p>\n<p>Las discusiones de sus padres se hac&iacute;an cada vez m&aacute;s frecuentes y a veces dejaban de hablarse por d&iacute;as y cuando se &ldquo;contentaban&rdquo; no hab&iacute;a mucha diferencia. Para Manuel, el problema estaba claro: su padre era demasiado autoritario y muchas veces menospreciaba a su madre de muchas formas. Nunca tuvo una buena relaci&oacute;n con &eacute;l pero lo respetaba pues, a fin de cuentas, era su padre.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que su madre sufr&iacute;a en ese matrimonio y cada vez se notaba m&aacute;s su desesperaci&oacute;n y aflicci&oacute;n; y aunque era una mujer muy atractiva a sus 40 y tantos, su autoestima estaba por los suelos. De estatura media, piel clara y cabello rojizo, su mayor atractivo eran sus senos, pues ten&iacute;a una muy bien conservada talla DD que hac&iacute;a juego perfecto con sus caderas. Sus nalgas, aunque eran algo peque&ntilde;as, no pasaban desapercibidas, sobre todo cuando llevaba su ajustado uniforme de dentista, que muchas veces le hac&iacute;a marcar el el&aacute;stico de sus pantaletas.<\/p>\n<p>Los continuos conflictos le hicieron volverse m&aacute;s cercano y cari&ntilde;oso con su madre. Trataba de compensar la falta de compresi&oacute;n y cari&ntilde;o por parte su padre, lo cual volvi&oacute; su relaci&oacute;n m&aacute;s afectiva y f&iacute;sica. Hac&iacute;an muchas cosas juntos y la acompa&ntilde;aba siempre que pod&iacute;a a hacer diligencias tanto de su trabajo como de la casa. Inclusive despu&eacute;s de una discusi&oacute;n, Manuel aparec&iacute;a para tratar de contentarla o al menos consolarla, sin poder hacer nada a veces para mejorar su &aacute;nimo. Ese abrazo inocente de empat&iacute;a la reconfortaba, pero tambi&eacute;n le causaba una extra&ntilde;a y placentera sensaci&oacute;n que no quer&iacute;a discernir: Manuel era un hombre, y para ella era muy apuesto. Jam&aacute;s lo hab&iacute;a visto con morbo, pero estaba consciente de su f&iacute;sico: era m&aacute;s alto que su padre e incluso, a comparaci&oacute;n de &eacute;l, algo fornido. Hab&iacute;a entrado al equipo de americano de la universidad y seguido iba a verlo jugar cuando sal&iacute;a del consultorio. Estaba orgullosa como madre.<\/p>\n<p>No tard&oacute; en darse cuenta de las miradas de sus compa&ntilde;eras y poco a poco se fue poniendo celosa. No le gustaba verlo con otras chicas de su edad y no toleraba la idea a&uacute;n de que alg&uacute;n d&iacute;a tuviera pareja, por lo que evitaba el tema a toda costa cada vez que su hijo insinuaba algo relacionado a eso.<\/p>\n<p>Una noche, Manuel hab&iacute;a llegado tarde del entrenamiento y encontr&oacute; la casa en silencio. Aquello se le hizo sospechoso y de inmediato fue a ver a su madre. Graciela estaba sentada sobre la cama sollozando con ambas manos en la cara, y apenas lo vio entrar lo abraz&oacute; con fuerza y se quedaron as&iacute; un rato. Pronto dej&oacute; de llorar, pero a&uacute;n sent&iacute;a su respiraci&oacute;n descompuesta sobre su pecho. Tan pronto reacci&oacute;n se dio cuenta que su madre solo llevaba un top para hacer ejercicio y sus pechos se ve&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s grandes de lo que eran. Fue algo tan inesperado que Manuel no pudo evitar una erecci&oacute;n al sentir su cercan&iacute;a.<\/p>\n<p>Al cabo de un momento ella lo solt&oacute;, pero mantuvo la frente sobre la de su hijo, explic&aacute;ndole cual fue ahora el motivo de la pelea; an&iacute;micamente estaba cansada y solo quer&iacute;a salir de esa habitaci&oacute;n, pero no pod&iacute;a. Manuel tom&oacute; su rostro con ambas manos y trat&oacute; de calmarla haci&eacute;ndole saber que &eacute;l estar&iacute;a ah&iacute; siempre. La intimidad de la cercan&iacute;a f&iacute;sica junto con su atuendo sobrepas&oacute; aquel momento madre-hijo y aquello se torn&oacute; en algo casi id&iacute;lico. Ambos lo sent&iacute;an y &eacute;l no pod&iacute;a dejar de pensar en sus pechos ni en la blancura de su piel. La mente de Graciela estaba en otra parte y se sent&iacute;a incapaz de moverse o incluso reaccionar ante la evidente erecci&oacute;n de su hijo que sent&iacute;a entre sus piernas, que lejos de molestarla o sorprenderla, le pareci&oacute; muy halagador.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un largo silencio Manuel fue acercando m&aacute;s su rostro al de ella y, sin saber exactamente por qu&eacute;, la bes&oacute;. Una parte de ella lo deseaba secretamente, m&aacute;s por curiosidad que por morbo y recordaba las veces que, siendo peque&ntilde;o, besaba todo su rostro. El coraz&oacute;n estaba a punto de sal&iacute;rseles del pecho a los dos y a pesar de que su madre permanec&iacute;a sin inmutarse, sus labios no se movieron; aunque estaba temblando, se manten&iacute;a serena.<\/p>\n<p>Graciela cerr&oacute; los ojos dej&aacute;ndose llevar, y pronto sus labios empezaron a moverse muy lentamente. Ya no era un beso forzado, sino uno muy c&aacute;lido y con pasi&oacute;n. Abraz&oacute; a su hijo disfrutando aquel gesto prohibido, que pronto le provoc&oacute; esa calidez en la entrepierna que ya ten&iacute;a casi olvidada. Manuel estaba extasiado con los labios de su madre y sent&iacute;a que la polla le iba a estallar en los pantalones en cualquier momento. Entonces, ella se detuvo y nuevamente junt&oacute; su frente con la de &eacute;l. Estuvieron as&iacute; un rato mientras recuperaba la compostura y tras darle unos golpecitos en la mejilla se march&oacute; sin decir una palabra.<\/p>\n<p>Estaba sumamente confundido: &iquest;Le hab&iacute;a gustado? &iquest;Estaba molesta? La escuch&oacute; entrar a su cuarto y cerrar la puerta, pero nada m&aacute;s. No sab&iacute;a si deb&iacute;a ir tras ella o esperar a que regresara para decir algo; la sensaci&oacute;n de sus labios persist&iacute;a y no pod&iacute;a dejar de pensar en ella.<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, su padre hab&iacute;a salido antes que todos por lo que Manuel no se levant&oacute; temprano. Cuando baj&oacute; a desayunar not&oacute; inmediatamente el cambio de humor de su madre, pues ten&iacute;a una actitud m&aacute;s relajada. Estaba m&aacute;s activa y con m&aacute;s energ&iacute;a que los d&iacute;as anteriores, por lo que se sinti&oacute; feliz y aliviado al mismo tiempo. Por la noche quer&iacute;a preparar un postre, as&iacute; que le pidi&oacute; que llegara temprano del entrenamiento. Manuel solo asinti&oacute; sin poder decir una sola palabra y justo cuando se dispon&iacute;a a despedirse, su madre le dio un beso en los labios, muy corto pero tan h&uacute;medo que lo dej&oacute; sin habla. No supo c&oacute;mo reaccionar y solo le sonri&oacute; nervioso, tropez&aacute;ndose con la puerta al salir.<\/p>\n<p>Durante todo el trayecto a la escuela solo pudo pensar en ese beso y se preguntaba si su madre tambi&eacute;n tendr&iacute;a esa inquietud durante todo el d&iacute;a. Jam&aacute;s imagin&oacute; que se atrever&iacute;a a hacer algo as&iacute; con ella y sobre todo, que le haya correspondido sin inmutarse. Nuevamente record&oacute; los pechos de su madre aquella noche imagin&aacute;ndose miles de escenarios posibles.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de todo un d&iacute;a que pareci&oacute; transcurrir en c&aacute;mara lenta y una agotadora sesi&oacute;n de entrenamiento, regres&oacute; a casa. Su padre estaba viendo la televisi&oacute;n en la sala y su madre lo llam&oacute; a la cocina; justo como lo esperaba, lo recibi&oacute; nuevamente con un beso, pero esta vez, fue algo m&aacute;s natural.<\/p>\n<p>Esta acci&oacute;n se volvi&oacute; costumbre entre ellos, siempre y cuando estuvieran solos. Cuando se iba a la escuela y cuando regresaba, su madre lo besaba tiernamente y conforme fue pasando el tiempo, los besos se hicieron m&aacute;s prolongados hasta el punto en que uno de los dos deb&iacute;a terminar el contacto. En ocasiones, cuando hab&iacute;a gente, era un &ldquo;pico&rdquo; en la mejilla o muy cerca de los labios, y m&aacute;s tarde y a escondidas, le daba el que &ldquo;le deb&iacute;a&rdquo;. Ambos estaban conscientes de que no era algo propio de una madre con su hijo, y aunque el gesto pudiera parecer inocente, estaba cargado de lascivia por parte de los dos: ambos quer&iacute;an descubrir que hab&iacute;a m&aacute;s all&aacute;, pero ninguno se atrev&iacute;a a dar el paso.<\/p>\n<p>Cierto d&iacute;a, su padre no estaba en casa y decidieron ver una pel&iacute;cula. Manuel mor&iacute;a de sue&ntilde;o por el entrenamiento de la ma&ntilde;ana, pero quer&iacute;a complacer a su madre, que hab&iacute;a aprovechado la casa sola para limpiar y acomodar. Ni bien empez&oacute; la pel&iacute;cula cuando se quedaron dormidos. Graciela se despert&oacute; por una estruendosa explosi&oacute;n en la pantalla y mir&oacute; a su hijo dormir recargado junto a ella. Sus ojos fueron de sus labios hasta su cintura y se detuvo en el bulto entre sus piernas. Lo mir&oacute; de rojo y se imagin&oacute; su tama&ntilde;o y su forma, aunque estaba segura que la ten&iacute;a m&aacute;s grande que su padre.<\/p>\n<p>Verlo ah&iacute; le record&oacute; cuando se dorm&iacute;a mientras le daba pecho y como lo ten&iacute;a que mecer para que no despertara; aquello la conmovi&oacute; y le dio un suave beso en la mejilla. Manuel despert&oacute; inmediatamente y volte&oacute; a ver a su madre, que lo miraba con expresi&oacute;n serena a un palmo de su cara y se besaron. Graciela lo abraz&oacute; y su hijo la trajo hac&iacute;a &eacute;l sin despegar su boca de la de ella, y cuando rozaron brevemente la punta de sus lenguas, su madre humedeci&oacute; su ropa interior.<\/p>\n<p>Ya no era solo un beso inofensivo, sino que ahora lo hac&iacute;an con fuerza, jugando h&aacute;bilmente con sus bocas; su respiraci&oacute;n agitada delataba su deseo. Graciela se recost&oacute; sobre el sill&oacute;n quedando su hijo sobre ella, sujet&aacute;ndola firmemente de la cintura. No hab&iacute;an despegado sus labios para nada y justo cuando Manuel intent&oacute; desabotonar la blusa de su madre, la voz de su padre retumb&oacute; desde el pasillo de la entrada. Graciela lo apart&oacute; inmediatamente casi con un golpe y se cubri&oacute; con la frazada. Manuel apenas alcanz&oacute; a taparse la erecci&oacute;n con uno de los cojines cuando su padre entr&oacute; en la sala. Les pidi&oacute; que lo ayudaran a bajar los v&iacute;veres de la semana casi escupiendo las palabras y se fue a la cocina; su madre sonrojada lo volte&oacute; a ver tap&aacute;ndose la boca, con una expresi&oacute;n de p&aacute;nico en el rostro. Manuel solo se rio entre dientes y sali&oacute; a la cochera por las bolsas.<\/p>\n<p>Por la noche, Graciela los dej&oacute; en la sala y se encerr&oacute; en su cuarto con el pretexto de una jaqueca. Toc&oacute; sus labios ligeramente y cerr&oacute; los ojos; le gust&oacute; lo que estaba sintiendo y se sent&iacute;a culpable por ello. Hab&iacute;a besado a su hijo como si fuera su esposo y ahora el recuerdo le hab&iacute;a hecho recorrer una extra&ntilde;a y nueva sensaci&oacute;n por todo el cuerpo. Corri&oacute; la cortina y se sent&oacute; sobre la cama. La suavidad de las s&aacute;banas en sus manos la excit&oacute; y nuevamente su ropa interior se humedeci&oacute;. No se atrev&iacute;a a tocarse, aunque deseaba hacerlo; estaba caliente y era gracias a su hijo.<\/p>\n<p>3.<\/p>\n<p>Pasaron varios d&iacute;as desde aquel fugaz encuentro y ninguno de los dos pod&iacute;a apartar ese momento de su mente. La tensi&oacute;n sexual que hab&iacute;a entre ellos era casi tangible y aunque no hablaban de lo que suced&iacute;a ambos estaban a la expectativa del pr&oacute;ximo encuentro. No hac&iacute;an nada para propiciarlo, pero tampoco se detendr&iacute;an si llegaba a suceder. La relaci&oacute;n madre-hijo que llevaban hab&iacute;a cambiado totalmente desde el primer beso y ahora era casi una declaraci&oacute;n: sent&iacute;an deseo el uno por el otro.<\/p>\n<p>Eran casi las 3 de la ma&ntilde;ana cuando ambos escucharon la puerta de enfrente cerrarse de golpe. Mario hab&iacute;a regresado y ven&iacute;a completamente ebrio. Tanto, que apenas entr&oacute; en la casa se desplom&oacute; en el suelo.<\/p>\n<p>&#8211; Hay que acostarlo en el sill&oacute;n.- Le dijo Manuel a su madre mientras trataba de levantarlo de las axilas. Graciela vacil&oacute; un poco y lo tom&oacute; de los pies.<\/p>\n<p>&#8211; No. Que duerma en tu cuarto, mejor. Si se acuesta en el sill&oacute;n lo va a ensuciar y la sala es nueva. Hay que dejarlo en tu cama y tu duermes conmigo. Manuel se qued&oacute; sorprendido ante aquella declaraci&oacute;n y sin chistar lo llevaron a su cuarto.<\/p>\n<p>Lo acomodaron en la cama procurando que la cabeza diera al suelo por si era necesario y su madre lo cubri&oacute; con una s&aacute;bana. &laquo;Eso debe bastar&raquo;, le dijo al salir de la habitaci&oacute;n. Manuel continuaba sorprendido y estaba emocionado porque pasar&iacute;a la noche con su madre. Aquello no era casualidad y estaba seguro que pasar&iacute;a algo. Se lav&oacute; los dientes y tom&oacute; un par de almohadas antes de subir.<\/p>\n<p>Manuel entr&oacute; t&iacute;midamente al cuarto de su madre, que estaba de espaldas recogi&eacute;ndose el cabello junto a la cama. Not&oacute; de inmediato que ya no llevaba el pantal&oacute;n del pijama, solamente la bata guinda que usaba por las noches. Sus piernas eran m&aacute;s largas de lo que parec&iacute;an y por primera vez las pudo ver m&aacute;s all&aacute; de los muslos. Se acerc&oacute; a ella pero no se atrevi&oacute; a tocarla ni a decir nada. En la habitaci&oacute;n a&uacute;n persist&iacute;a el aroma del champo y de las diversas cremas que usaba para el cuerpo.<\/p>\n<p>Graciela apag&oacute; la luz y la habitaci&oacute;n se qued&oacute; casi a oscuras. &Uacute;nicamente la luz que travesaba la cortina dejaba ver su silueta. Su madre le puso ambas manos sobre el pecho y lo bes&oacute; tiernamente, esta vez, sin prisa ni remordimiento. Ambos hab&iacute;an estado esperando aquel beso que sab&iacute;an que ser&iacute;a en esas circunstancias. Manuel, envalentonado por la oscuridad, deshizo el nudo de la bata y se la abri&oacute; lentamente. Recorri&oacute; su vientre desnudo con sus dedos hasta llegar a sus pechos, a&uacute;n dentro del sujetador. La piel de Graciela se eriz&oacute; y nuevamente aquel escalofr&iacute;o le recorri&oacute; todo el cuerpo. Sus pechos eran m&aacute;s suaves y c&aacute;lidos de lo que esperaba, pero tambi&eacute;n m&aacute;s pesados: los acarici&oacute; en c&iacute;rculos muy despacio sin dejar de besarla. Graciela sinti&oacute; la erecci&oacute;n de su hijo en su entrepierna humedecida y empez&oacute; a frotarse contra &eacute;l. Le ayud&oacute; a quitarse la camiseta y se recostaron en la cama sin dejar de besarse, quedando ella debajo de &eacute;l. Recorr&iacute;a su espalda roz&aacute;ndola con las u&ntilde;as mientras su hijo besaba y lam&iacute;a su cuello. Pronto sus labios fueron bajando y se entretuvieron en sus pechos, que mord&iacute;a por encima del sujetador. Graciela gem&iacute;a despacio cada vez que los dientes aprisionaban sus pezones que estaban duros como roca. Alternaba con ambas manos, apret&aacute;ndolos y acarici&aacute;ndolos con fuerza.<\/p>\n<p>Fue bajando a&uacute;n m&aacute;s por su vientre haciendo c&iacute;rculos con la lengua hasta llegar al borde de su ropa interior. Se detuvo un momento para disfrutar el aroma que emanaba de su entrepierna y bes&oacute; el interior de sus muslos. La respiraci&oacute;n de su madre estaba fuera de control y sujetando su cabeza le indic&oacute; lo que quer&iacute;a. Manuel le quit&oacute; lentamente la pantaleta y aquel sensual aroma se intensific&oacute;. Tal como imaginaba, su madre no sol&iacute;a depilarse toda el &aacute;rea y apareci&oacute; ante &eacute;l una sutil mata de vello muy corto pero abundante. Acarici&oacute; con los dedos despacio toda su vulva mientras su madre abr&iacute;a m&aacute;s las piernas y dejaba escapar peque&ntilde;os gemidos cuando se acercaba al cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Pas&oacute; la lengua lentamente por toda su raja, lo que provoc&oacute; que pegara un brinquito. Entonces puso toda la boca sobre su vagina haciendo c&iacute;rculos con la lengua sobre el cl&iacute;toris. Graciela estaba extasiada y no paraba de gemir: &laquo;&iexcl;S&iacute;, mi amor! &iexcl;Justo as&iacute;!&raquo;, le dec&iacute;a acariciando sus pechos con ambas manos, y cuando le introdujo un dedo dej&oacute; escapar un gemido que muy seguramente se escuch&oacute; hasta la calle pero no le import&oacute;.<\/p>\n<p>Mov&iacute;a la lengua de arriba a abajo y la penetraba r&aacute;pidamente con los dedos. Graciela jam&aacute;s hab&iacute;a sentido con tanta intensidad el placer en su interior, lo que le hizo preguntarse si su hijo hab&iacute;a estado con otra mujer antes de ella, pues la maestr&iacute;a con la que la masturbaba y estimulaba su vulva ten&iacute;a que venir de la practica continua. &laquo;&iexcl;Me voy a correr!&raquo; dijo entre gemidos. Manuel aceler&oacute; el movimiento de su mano y lami&oacute; con m&aacute;s fuerza su cl&iacute;toris. Su madre convulsion&oacute; y explot&oacute; en un fuerte y sonoro orgasmo que le hizo cerrar las piernas. Manuel dej&oacute; de lamer y le daba peque&ntilde;os besos en los muslos mientras se recuperaba.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; y fue directamente a su boca, abraz&aacute;ndola con fuerza. Sus piernas aun temblaban y no hab&iacute;a recuperado del todo el aliento, pero quer&iacute;a m&aacute;s. Si gir&oacute; hasta quedar sobre &eacute;l y de inmediato se sent&oacute; sobre su pene, que apenas pod&iacute;a contener en sus pantaloncillos. La tenue luz azulosa le hac&iacute;a ver c&oacute;mo la delgada silueta de su madre se deshac&iacute;a primero de la bata y luego del sost&eacute;n; inmediatamente sus manos buscaron las de su hijo y las coloc&oacute; sobre sus pechos desnudos. Eran suaves y c&aacute;lidos, y sus pezones grandes y duros. Graciela cerr&oacute; los ojos mientras comenzaba un lento vaiv&eacute;n sobre el bulto de su hijo. El movimiento hizo que el pene se saliera del pijama y se colocara a lo largo de su raja.<\/p>\n<p>As&iacute; estuvieron un rato frot&aacute;ndose hasta que su madre ya no pudo m&aacute;s. Con una mano tom&oacute; el glande y lo dirigi&oacute; a su vulva; estaba tan humedecida que de un solo movimiento lo engull&oacute; por completo. No hubo ardor ni molestia como cuando lo hac&iacute;a con su esposo, as&iacute; que se qued&oacute; est&aacute;tica un momento disfrutando como aquel falo llenaba por completo su interior. Su hijo se acomod&oacute; bien y abriendo un poco m&aacute;s las piernas empez&oacute; a moverse lentamente. Graciela gem&iacute;a pesadamente con cada empuj&oacute;n que le daba su hijo que tambi&eacute;n no dejaba de acariciar sus senos y sus pezones, que no tardo en llevar a su boca. Los succionaba con fuerza al tiempo que masajeaba sus pechos. Despu&eacute;s de un rato alternaron el movimiento de sus caderas y tomaron un ritmo r&aacute;pido y constante. Estaban haci&eacute;ndolo, finalmente estaban haciendo el amor. Manuel lam&iacute;a y succionaba con fuerza sus pezones. &laquo;Mu&eacute;rdemelos despacio, &ldquo;Manu&rdquo;&raquo; le dec&iacute;a acariciando su cabello. Su hijo aprision&oacute; un pez&oacute;n con los dientes y el otro con los dedos, alternando tambi&eacute;n con la lengua. Aquello hizo que su madre perdiera el ritmo pues le encantaba la sensaci&oacute;n, era verdaderamente su zona m&aacute;s sensible.<\/p>\n<p>Las fuertes embestidas hicieron que se desbaratara el &ldquo;nudo&rdquo; que se hab&iacute;a hecho en el cabello y ahora le ca&iacute;a libremente en la cara. Se inclin&oacute; sobre su hijo poniendo ambas manos en su pecho y abri&oacute; m&aacute;s piernas. As&iacute; aceler&oacute; el movimiento de sus caderas d&aacute;ndole fuertes sentones; sent&iacute;a cerca el orgasmo. Manuel dej&oacute; de moverse pues su madre lo cabalgaba fuertemente, levantando a veces tanto el culo que el pene se le sal&iacute;a. Lo tomaba con los dedos y lo volv&iacute;a a meter sin miramiento. El rechinido del colch&oacute;n junto a los gemidos de su madre lo desconcentraban y aumentaban la excitaci&oacute;n en ambos. Manuel Sujetaba sus nalgas con fuerza y le daba nalgadas con ambas manos. Su madre solo se mord&iacute;a los labios o suspiraba m&aacute;s fuerte; su esposo a veces lo hac&iacute;a tambi&eacute;n, pero no ten&iacute;a el mismo efecto. Todo lo que le hac&iacute;a su hijo para ella era algo nuevo. Inclusive cuando le pon&iacute;a un dedo en el culo se estimulaba tanto que su interior se contra&iacute;a fuertemente y Manuel lo sent&iacute;a. El orgasmo estaba cerca para los dos.<\/p>\n<p>&laquo;&iexcl;No te detengas, mi amor! &iexcl;Me falta poco!&raquo; le dec&iacute;a su madre casi con hilo de voz. Ambos aumentaron el ritmo hasta que Manuel sinti&oacute; las contracciones de su madre, que dej&oacute; caer todo su peso sobre &eacute;l al besarlo y, sin poder m&aacute;s, lanz&oacute; un chorro de semen en su interior. Su madre gimi&oacute; con fuerza con los labios aun sobre los suyos y estall&oacute; nuevamente en un orgasmo m&aacute;s prolongado. Su interior se contra&iacute;a fuertemente mientras los &uacute;ltimos chorros la llenaban por completo. Sus lenguas se entrelazaron y no dejaron de besarse hasta que el pene de Manuel fue perdiendo su erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Graciela se recost&oacute; a un lado de su hijo a&uacute;n sin poder componerse; ambos ten&iacute;an la respiraci&oacute;n agitada y les punzaba el rostro. No dijeron absolutamente nada. Manuel abraz&oacute; a su madre y sin darse cuenta se quedaron dormidos.<\/p>\n<p>Pasadas unas horas m&aacute;s tarde, Graciela despert&oacute; suavemente a su hijo. Eran casi las 6 de la ma&ntilde;ana y la luz ya entraba a trav&eacute;s de la cortina.<\/p>\n<p>&#8211; Mi amor, tienes que irte a la sala. Tu padre no te puede ver aqu&iacute;-. Le susurr&oacute; tiernamente. Manuel se desperez&oacute; y a duras penas se pudo incorporar. Pod&iacute;a ver claramente a su madre que a&uacute;n estaba desnuda y le sonre&iacute;a mordi&eacute;ndose los labios casi con malicia.<\/p>\n<p>&#8211; Ok, ma, ya me voy.- Le contest&oacute;. Su madre se inclin&oacute; sobre &eacute;l y le dio un beso en los labios.<\/p>\n<p>&#8211; Ya tuviste suficiente, nos vemos m&aacute;s tarde-. Le dijo mientras se tapaba los pechos con la s&aacute;bana. Manuel le sonri&oacute; y sali&oacute; de la habitaci&oacute;n tan sigilosamente como le fue posible.<\/p>\n<p>Estaba tan ensimismado recreando lo que hab&iacute;a sucedido que no se dio cuenta que iba caminando desnudo con la ropa en la mano. Se asom&oacute; a su cuarto y vio que su padre estaba en la misma posici&oacute;n en que lo hab&iacute;an dejado. Estaba tan inm&oacute;vil que si no fuera por los ronquidos, habr&iacute;a pensado que estaba muerto. Se visti&oacute; con torpeza y baj&oacute; a la sala, pero no sin antes tomar un par de almohadas y cobijas.<\/p>\n<p>Se quedo recostado en el sill&oacute;n pero no se durmi&oacute;. Sent&iacute;a que estaba flotando y que la noche anterior hab&iacute;a sido solo un sue&ntilde;o. Uno maravilloso. Pero la sensaci&oacute;n de picaz&oacute;n en el pene por los fluidos que a&uacute;n llevaba encima le confirmaban que era verdad: hab&iacute;a tenido sexo con su madre y hab&iacute;a sido el mejor d&iacute;a de su vida. &laquo;&iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a ahora? &iquest;Lo volver&iacute;an a hacer?&raquo; Se preguntaba con una mezcla de emoci&oacute;n y miedo. Su madre lo hab&iacute;a despertado como si nada hubiera sucedido y se despidi&oacute; de el con un beso, y aunque eso ya se les hab&iacute;a hecho costumbre, en esta ocasi&oacute;n se sent&iacute;a diferente. Quer&iacute;a descansar pero no pod&iacute;a, y faltaba escasa una hora para levantarse e ir a la universidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>17 1. Manuel abri&oacute; despacio la puerta procurando no hacer ruido. Era casi las 2 de la ma&ntilde;ana y la casa estaba completamente oscura. Por fortuna su cuarto ahora estaba en la planta baja y pod&iacute;a pasar desapercibido cuando era necesario. Supuso que sus padres ya estaban dormidos as&iacute; que, como de costumbre, se dirigi&oacute; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":24577,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43364","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24577"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43364"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43364\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43364"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}