{"id":43370,"date":"2023-10-06T22:00:00","date_gmt":"2023-10-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-10-06T22:00:00","modified_gmt":"2023-10-06T22:00:00","slug":"infieles-por-un-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infieles-por-un-dia\/","title":{"rendered":"Infieles por un d\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43370\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cristina viv&iacute;a en un pueblo de provincias, donde hab&iacute;a pasado toda su vida.<\/p>\n<p>Regentaba una peque&ntilde;a peluquer&iacute;a donde su buen hacer y trato amable, le hab&iacute;an proporcionado una clientela fiel, que le permit&iacute;a con mucho trabajo y entrega, ganar el sustento para su familia.<\/p>\n<p>Cristina hab&iacute;a pasado la barrera de los cuarenta a&ntilde;os, era una mujer delgada y muy atractiva, de ojos expresivos, sonrisa preciosa y un cuerpo, que para nada representaba su edad.<\/p>\n<p>Llevaba casada casi veinte a&ntilde;os con su marido, el cual conoci&oacute; cuando solo era una adolescente y a la que le hab&iacute;a sido fiel siempre. Era madre de dos ni&ntilde;os por los cuales sent&iacute;a verdadera pasi&oacute;n. Eran su raz&oacute;n de existir.<\/p>\n<p>Cristina era una persona sencilla, que siempre hab&iacute;a disfrutado con los peque&ntilde;os detalles de la vida, sin ambicionar grandes metas. Era sincera, cari&ntilde;osa y fiel, aunque la vida o m&aacute;s bien su pareja, no le correspondiera con la misma medida, lo que estaba cambiando su car&aacute;cter.<\/p>\n<p>Su marido Rodrigo, era camionero y pasaba varios d&iacute;as a la semana fuera de casa, algo normal por su profesi&oacute;n que ella entend&iacute;a y asum&iacute;a. Pero ese tiempo ausente no se compensaba cuando ten&iacute;a la oportunidad de estar con ella y la familia, era como si no estuviese.<\/p>\n<p>La pareja ya no ten&iacute;a esa magia y complicidad con la que naci&oacute;. La falta de sinceridad de Rodrigo y otros asuntos turbios por parte de &eacute;l, hab&iacute;an degenerado mucho la relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella era el pilar de la familia y solo el bienestar de los ni&ntilde;os, manten&iacute;a a flote ese matrimonio.<\/p>\n<p>Una tarde, Cristina estaba en la peluquer&iacute;a, esperando a cerrar. Su &uacute;ltima clienta no hab&iacute;a acudido a la cita y solo el horario de cierre la frenaba de no estar con sus hijos en casa.<\/p>\n<p>Se abri&oacute; la puerta del establecimiento y entr&oacute; un hombre de unos cuarenta a&ntilde;os, un hombre atractivo a primera vista. Pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-Buenas tardes. No tengo cita, pero me gustar&iacute;a cortarme el pelo.<\/p>\n<p>-&iquest;Mario?- Respondi&oacute; Cristina en tono dubitativo.<\/p>\n<p>-&iquest;Cristina?- dijo Mario en el mismo tono.<\/p>\n<p>Los dos perplejos, se fundieron en un peque&ntilde;o abrazo.<\/p>\n<p>Cristina y Mario pasaron desde la ni&ntilde;ez a la juventud juntos, en la misma pandilla de amigos. Llevaban sin verse desde que Mario por motivos de estudios, sali&oacute; del pueblo a la capital, donde hizo su vida.<\/p>\n<p>-&iexcl;Cu&aacute;nto tiempo sin saber de ti! no veas la ilusi&oacute;n que me ha hecho verte, te he reconocido enseguida -exclam&oacute; Cristina entusiasmada.<\/p>\n<p>-La verdad es que no esperaba esta sorpresa de volver a verte, pero a mi tambi&eacute;n me hace una ilusi&oacute;n enorme. -Respondi&oacute; Mario.<\/p>\n<p>Mientras que Cristina le cortaba el pelo, se contaron su situaci&oacute;n actual, pero sobre todo, recordaron cientos de an&eacute;cdotas de juventud, las risas y la complicidad entre ellos, hac&iacute;an que estuvieran pasando un rato entra&ntilde;able.<\/p>\n<p>Cristina recordaba a Mario con mucho cari&ntilde;o. &Eacute;l era una persona muy abierta con una picaresca innata para tratar con las mujeres. De joven era un seductor y ahora de adulto, manten&iacute;a ese don sumado a una madurez muy atractiva.<\/p>\n<p>El tiempo de corte se alarg&oacute; m&aacute;s de lo habitual, pero lleg&oacute; a su fin. Mario pregunt&oacute; que cuanto val&iacute;a el servicio, pero Cristina se neg&oacute; a cobrarle.<\/p>\n<p>Intercambiaron los n&uacute;meros de tel&eacute;fono para mantenerse en contacto y se fundieron en un peque&ntilde;o abrazo.<\/p>\n<p>Un abrazo emotivo, que mezclado con la adrenalina de los recuerdos contados, hizo que Mario acercara sus labios a los de Cristina, quedando estos casi rozando.<\/p>\n<p>Sus miradas estaban fijas, Cristina abri&oacute; sus labios, cerr&oacute; sus ojos y ambos se fundieron en un beso apasionado. La mano de Mario baj&oacute; de la espalda al culo, apretando las nalgas de Cristina haciendo que ella sintiera la erecci&oacute;n de Mario, en su h&uacute;medo pubis.<\/p>\n<p>Cristina rompi&oacute; asustada el momento.<\/p>\n<p>-No Mario. Por favor, paremos. Me he dejado llevar por el momento, puede pasar alguien en cualquier momento y sobre todo&hellip; soy una mujer casada.<\/p>\n<p>-Disculpa, me he dejado embriagar por la situaci&oacute;n, lo entiendo. Hace una semana falleci&oacute; mi madre y estar&eacute; en el pueblo un par de d&iacute;as solucionando temas de herencia. Si quieres podemos tomar un caf&eacute; una tarde de estas.<\/p>\n<p>-Mejor no Mario -Respondi&oacute; Cristina. Este es un pueblo peque&ntilde;o y el hecho de estar casada y que me vean contigo tomando algo a solas, puede levantar comentarios incomodos.<\/p>\n<p>Ambos se desearon buena suerte, y se dieron un beso para despedirse.<\/p>\n<p>Cristina lleg&oacute; a casa a&uacute;n sin creer lo que le hab&iacute;a pasado. Atendi&oacute; a los ni&ntilde;os y pronto se fue a la cama, una cama vac&iacute;a ya que su marido se encontraba de viaje.<\/p>\n<p>No paraba de recordar ese beso apasionado, no pod&iacute;a evadirlo de su mente. Le hab&iacute;a gustado y le hab&iacute;a hecho sentir sensaciones ya olvidadas. Sent&iacute;a mariposas en la tripa solo de recordar.<\/p>\n<p>Llevaba unos minutos en la cama cuando son&oacute; el tono de un Wasap. Era Mario.<\/p>\n<p>Escribi&oacute; para ver como se encontraba, pero la calma de la noche y el recuerdo de lo ocurrido, hizo que estuvieran chateando durante varias horas.<\/p>\n<p>La conversaci&oacute;n iba subiendo de tono por segundos, hablaban de lo que pod&iacute;a haber pasado y de como ser&iacute;a si se volviera a producir un encuentro as&iacute;.<\/p>\n<p>Cristina se sent&iacute;a una adolescente, si las mariposas le revoloteaban en la tripa antes de comenzar, el chatear con Mario hizo que estuviera muy, pero que muy excitada, con la imaginaci&oacute;n volando a&ntilde;os luz de la realidad y las braguitas h&uacute;medas.<\/p>\n<p>Mario insist&iacute;a en tener un encuentro. ella se negaba, aunque todas las partes de su cuerpo y mente, chillaban diciendo si.<\/p>\n<p>-Ma&ntilde;ana mis ni&ntilde;os no estar&aacute;n en casa- escribi&oacute; Cristina. Estar&aacute;n en casa de sus abuelos con unos primos que han venido de vacaciones. Puede que me arrepienta de lo que te digo, pero ma&ntilde;ana, te quiero en mi cama. Solo te pido una cosa, discreci&oacute;n absoluta.<\/p>\n<p>-Siempre he sido un caballero, ma&ntilde;ana tendr&aacute;s en tu cama un amante y un caballero- escribi&oacute; Mario.<\/p>\n<p>Cuando la conversaci&oacute;n termin&oacute;. Cristina estaba excitada y nerviosa, por todo lo que el d&iacute;a hab&iacute;a acontecido, pero sobre todo por lo que acontecer&iacute;a al d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>Su mente ya estaba en el d&iacute;a siguiente, dej&oacute; el m&oacute;vil sobre la mesita de noche. Su mano comenz&oacute; a bajar hasta sus braguitas&hellip; estaban empapadas. Las quit&oacute; y comenz&oacute; acariciar su pubis con la fantas&iacute;a de Mario en su mente.<\/p>\n<p>Cuanto m&aacute;s fantaseaba, m&aacute;s excitada estaba, se deshizo de su fino camis&oacute;n y humedeciendo sus pezones, comenz&oacute; acariciarlos, mientras que con su otra mano, frotaba su cl&iacute;toris suavemente.<\/p>\n<p>Abri&oacute; el caj&oacute;n de su mesita de noche, donde ten&iacute;a un tubo de crema con punta redonda, no ten&iacute;a consolador, pero ese tubo hoy ser&iacute;a su escudero. Lamiendo su punta mientras acariciaba sus pezones, comenz&oacute; a pasarlo por sus labios, estaban muy mojados y no tard&oacute; en introducirlo poco a poco en su vagina, era su Mario improvisado. Sus caderas se mov&iacute;an como si un hombre la estuviera penetrando. El placer iba en aumento, un placer nuevo para ella, pues no recordaba tanta excitaci&oacute;n en a&ntilde;os, hasta que un intenso orgasmo, m&aacute;s intenso y duradero de lo normal, la invadi&oacute; y elev&oacute; a los cielos del placer. Qued&oacute; dormida, desnuda y complacida.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente hab&iacute;an quedado a una hora tard&iacute;a, cuando las calles ya no estuvieran transitadas y nadie pudiera ser testigo.<\/p>\n<p>Cristina viv&iacute;a en una casa con una puerta trasera, por ella entrar&iacute;a Mario. Ella le avisar&iacute;a por wasap y &eacute;l llamar&iacute;a.<\/p>\n<p>Durante todo el d&iacute;a, Cristina se debat&iacute;a entre seguir adelante con el plan o no. El poco apego que a&uacute;n ten&iacute;a hacia su marido, confrontaba con las sensaciones que hab&iacute;a sentido.<\/p>\n<p>Unos minutos antes de la hora acordada, escribi&oacute; a Mario un wasap:<\/p>\n<p>-Mario por favor, no vengas. Vamos a cancelar la cita de hoy<\/p>\n<p>Mario respondi&oacute; al segundo:<\/p>\n<p>-Tarde, ya estoy en tu puerta, &aacute;breme<\/p>\n<p>Cristina abri&oacute; la puerta.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s preciosa, dijo Mario.<\/p>\n<p>Cristina llevaba un vestido con estampado veraniego, era corto y no muy ce&ntilde;ido que resaltaba su figura. Una trenza le manten&iacute;a el pelo recogido, dejando a la vista su precioso rostro.<\/p>\n<p>Mario tan elegante como siempre, con unas bermudas de vestir y una camisa blanca ajustada, con los botones superiores desabrochados y las mangas a doble vuelta. Un colgante pend&iacute;a de su cuello d&aacute;ndole el aire juvenil que Cristina recordaba.<\/p>\n<p>Ya dentro, se fundieron en un abrazo apasionado. Sus labios se buscaban como dos adolescentes inexpertos. Mario besaba y lam&iacute;a el largo cuello de Cristina, mientras con sus manos, acariciaba sus mulos.<\/p>\n<p>Sin parar de abrazarse, Cristina le iba conduciendo poco a poco a lo largo del pasillo, hasta su dormitorio. El miedo que ten&iacute;a de tener una aventura, ya hab&iacute;a desaparecido y estaba entregada a la pasi&oacute;n del momento.<\/p>\n<p>Mario tumb&oacute; a Cristina sobre la cama, desabrochaba su vestido mientras su lengua no paraba de recorrer su cuello, su escote. Cristina no se hab&iacute;a podido resistir. El sentir del paquete de Mario apretando sobre su pubis, la excitaba. Sus manos intentaban desabrochar su bragueta con la ansiedad de descubrir su polla cuanto antes.<\/p>\n<p>Mario abri&oacute; el vestido. Cristina no llevaba sost&eacute;n, no le hac&iacute;a falta. Conservaba unos pechos de adolescente tersos y suaves. Comenz&oacute; a lamer sus pechos, sus pezones, mientras que la respiraci&oacute;n de Cristina iba en aumento.<\/p>\n<p>Poco a poco iba bajando con la lengua hacia su co&ntilde;o, su mano ya hab&iacute;a retirado el precioso tanga de Cristina y sus dedos estaban juguetones en sus h&uacute;medos labios.<\/p>\n<p>Cristina gem&iacute;a suavemente de placer, acariciaba el pelo de Mario, mientras que este ya hab&iacute;a pasado su cadera. Comenz&oacute; a besar y lamer sus nalgas, mientras sus dedos jugaban y entraban lentamente en su vagina.<\/p>\n<p>Cristina comenz&oacute; por instinto acariciar sus pechos, hasta que la h&uacute;meda lengua de Mario lleg&oacute; a su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Uff! Era maravilloso, hac&iacute;a mucho tiempo que no le hac&iacute;an un buen cunnilingus, y Mario lo estaba haciendo realmente bien. Cristina mov&iacute;a sus caderas, mientras que abr&iacute;a sus piernas, quer&iacute;a que Mario pasara dentro con todo.<\/p>\n<p>-No pares de hacerlo por favor, pero t&uacute;mbate a mi lado que quiero saborear esa polla que me est&aacute; volviendo loca.<\/p>\n<p>Mario se tumb&oacute; boca arriba y los dos se fundieron en un 69 perfecto.<\/p>\n<p>Cristina humedeci&oacute; la polla de Mario con su saliva y no paraba de chup&aacute;rsela, la quer&iacute;a toda, mientras con sus manos, acariciaba los test&iacute;culos de Mario.<\/p>\n<p>Mario ten&iacute;a dos dedos dentro del co&ntilde;o de Cristina, mientras que con su lengua, lam&iacute;a su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Cristina jadeaba cada vez m&aacute;s, su excitaci&oacute;n iba en aumento, dej&oacute; de comer la polla de Mario y le rog&oacute; que no parara:<\/p>\n<p>-Por Dios, no pares ahora, me estoy corriendo, Ahh! sigue, sigue, as&iacute; Ahh!!&hellip; Cristina tubo su un largo orgasmo sobre la cara de Mario, lo que excit&oacute; a este a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Se incorpor&oacute; sobre Mario y era ella ahora la que llevaba la iniciativa. Sigui&oacute; comiendo la polla de Mario con m&aacute;s intensidad. Mario estaba bien dotado, pero Cristina consegu&iacute;a met&eacute;rsela toda en la boca. Lam&iacute;a su polla, sus huevos lentamente, pero con pasi&oacute;n. Notaba que Mario estaba muy caliente.<\/p>\n<p>Con el tumbado, Cristina se abri&oacute; de piernas y cabalgando sobre &eacute;l, comenz&oacute; a rozar el co&ntilde;o con su polla. Ya se hab&iacute;a corrido, pero la excitaci&oacute;n no hab&iacute;a bajado, estaba extasiada.<\/p>\n<p>Busc&oacute; con su mano la polla de Mario y la coloc&oacute; en su co&ntilde;o. No cost&oacute; que entrara porque estaba muy h&uacute;meda. Se sent&oacute; sobre ella lentamente, sintiendo como entraba e iba rellenando su co&ntilde;o, le encantaba esa sensaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Estaba cabalgando sobre su polla lentamente, mientras las mano de Mario, acariciaban sus pechos. Este humedeci&oacute; sus pezones para jugar con ellos, ella lo agradec&iacute;a, la pon&iacute;a m&aacute;s cachonda a&uacute;n. Aumento poco a poco el ritmo mientras que con su mano, comenzaba acariciar su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Fue subiendo la intensidad hasta que Cristina ya empezaba a sentir, que se iba a correr de nuevo.<\/p>\n<p>Par&oacute; y levanto su pelvis un poco al tiempo que suplic&oacute; a Mario:<\/p>\n<p>-Mu&eacute;vete tu, me est&aacute;s dando con cada embestida en el punto ese que tenemos las mujeres, que estoy empezando a ver las estrellas.<\/p>\n<p>Ahh!! M&aacute;s r&aacute;pido por Dios, m&aacute;s r&aacute;pido.<\/p>\n<p>Mario estaba cachondo perdido, sent&iacute;a que iba a eyacular, pero no quer&iacute;a destrozar el momento de &eacute;xtasis que invad&iacute;a a Cristina. Le estaba dando pollazos con todo su alma mientras que Cristina no paraba de jadear y acariciar su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Dios, Dios, Dios, ahh! Estaba teniendo un orgasmo eterno, de los que no hab&iacute;a sentido nunca.<\/p>\n<p>Tragaba saliva y ya no pod&iacute;a ni gemir. Mario estaba a punto de eyacula, intentando retrasar el momento, hasta que ella bajo la intensidad.<\/p>\n<p>Me voy a correr- dijo Mario jadeando.<\/p>\n<p>Cristina agradecida, se quit&oacute; de encima cogi&oacute; su polla y se la meti&oacute; en la boca, lamiendo todo capullo, mientras con su mano, masturbaba su pene.<\/p>\n<p>Ahg! Me corro, me corro&#8212; Gritaba Mario, mientras Cristina segu&iacute;a comi&eacute;ndosela, quer&iacute;a toda su leche dentro de su boca, era lo menos que pod&iacute;a hacer por el hombre que la hab&iacute;a llevado al cielo de la lujuria.<\/p>\n<p>Mario se corri&oacute; en la boca de Cristina y esta fue bajando el ritmo, hasta que todo se calm&oacute;.<\/p>\n<p>Se acurruc&oacute; a su lado y comenzaron a besarse suavemente.<\/p>\n<p>-Nunca he cre&iacute;do en el destino, pero este me ha bendecido tray&eacute;ndote a mi cama esta noche. -Dijo Cristina complacida.<\/p>\n<p>-T&uacute; tienes tu vida, yo tengo la m&iacute;a, esto solo ser&aacute; un encuentro que no volver&aacute; a repetirse, pero que espero que quede grabado en nuestras memorias el resto de nuestras vidas- A&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando &eacute;ramos j&oacute;venes, siempre te mir&eacute; de un modo especial, pero estabas con Rodrigo, y ten&iacute;a que respetar a mi amigo. El destino del que t&uacute; has hablado, ha hecho que cumpla un deseo que ten&iacute;a desde mi juventud. Ahora esa mirada especial que ten&iacute;a hacia ti, la tendr&eacute; en mi memoria al lado de esta noche.<\/p>\n<p>Ambos amantes, quedaron tumbados y relajados. La noche no acab&oacute; ah&iacute;. Hicieron el amor una y otra vez hasta que un sol insolente, dio luz a la realidad de cada uno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Cristina viv&iacute;a en un pueblo de provincias, donde hab&iacute;a pasado toda su vida. Regentaba una peque&ntilde;a peluquer&iacute;a donde su buen hacer y trato amable, le hab&iacute;an proporcionado una clientela fiel, que le permit&iacute;a con mucho trabajo y entrega, ganar el sustento para su familia. Cristina hab&iacute;a pasado la barrera de los cuarenta a&ntilde;os, era [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26679,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43370","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26679"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43370"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43370\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}